Hoooooolaa mis querubines! aquí nuevo cap de este fic!
Elena: Ya era hora de que subieras
Bueno sí, tú sabes como es la diosa de la inspiration TwT
Elena:Ella la gringa
Bueno, ahora sin más, comencemos
Capítulo 5: Esa noble, el encuentro
Era el último día de la semana escolar y el más aburrido para Ronald, el pobre cabezeaba contra su mesa varias veces, no soportaba las clases de "Historia Shinigami", según él era una tortura, aunque no era lo mismo para Michelle, que estaba muy interesada.
-Agh... juro que me suicidaría si no estuviera muerto- bufó el rubio de dos tonos.
-Es la cuarta vez que lo dices, Ronald- dijo la chica.
-Ya sé...- se recostó por enésima vez sobre su mesa.-¡Me aburrooo!
-No sé cómo gritas tanto y el profesor no te regaña- le increpó la otra.- Cállate y déjame trabajar
-No cuando lo has pasado como treinta veces, nerd- susurró este, pero no lo suficientemente bajo como para que su compañera no lo escuchara. Ella le metió una regla en la nariz, alzándolo. (Como Sebastián con Grell :´v)
-Te dije que te callaras de una vez, idiota irresponsable- le reprendió con una voz de ultratumba, el chico iba poco menos que suplicar por su vida. Luego de tal amenaza lo soltó.
-Eres cruel, Chelle-chan~- lloriqueba este.-Primero me mandas indirectamente a la frienzone y ahora esto~
-¿Que yo qué?- preguntó titubeante la castaña.
-Nada~- le respondió el rubio con una gota en la sien, olvidó que la chica hace oídos sordos a esos temas, literalmente.
Posteriormente, para la sorpresa de los estudiantes, llamaron a la puerta, el profesor dio el permiso para pasar, pues resulta que el que estaba afuera no era nadie más que William.T Spears.
-Señor Spears...¿qué necesita?- preguntó el maestro.
-Necesito a dos de sus alumnos, profesor, es una emergencia- pidió el superior.
-Claro, como guste
-Necesito a Michele Trancy y a Ronald Knox- a todos les sorprendió el hecho de que llamaran a la noble, los mencionados obedecieron y salieron del salón junto a William.
-¿Y cuál es la emergencia?- preguntó la ojiazul, ya en el pasillo.
-Venimos a raptarlos por un rato para llevarlos a un café Maid- bromeó Grell, que venía hacia ellos.
-¡¿A un café Maid?!¡¿Y Chelle-chan puede ser una?!- al rubio se le caía la baba por la broma de su sempai.
-Eemm...Grell, dime que es una broma- bufó la Queen, fastidiada.
-Aish, no le hagan caso a la cosa, nos encargaron una misión importante y hay falta de personal, así que necesitamos su ayuda- explicó Will, algo molesto.
-¿Ayudarlos?¿Qué puede ser más importantes que nuestras clases?
-¡Chelle-chan!¡No le hables así a Will-sempai!- le reprochó el rubio.- ¿De qué se trata?
-Se trata del alma de Alois Trancy- confesó el moro.
-¿Alois?¿Qué pasa con él?- preguntó la pequeña, preocupada.
-Fue robada por un demonio y hay más detrás de ella- aclaró el pelirrojo.
-Y tendríamos este problema solucionado si no fuera porque UNA COSA no la cosechó como debía- increpó Spears, dejando algo nervioso a "la cosa".
-¿Robada?¿Y aún no la devora?- masculló el muchacho.
-No, de hecho rumorean algo relacionado con Ciel Phantomhive, quizá aún podamos cosecharla
-D-de casualidad...¿ese demonio es Claude Faustus?- preguntó nerviosa la condesa.
-Al parecer sí- afirmó su "nii-san".
En ese instante sintió sus manos sudorosas, comenzó a temblar y luego a marearse. Aún le causaba terror ese demonio, un gran terror, él era parte de su doloroso pasado, el causante de su angustia, que lo perseguía siempre. Todas las noches tenía la misma pesadilla que la primera noche y en todas ellas quedaba paralizada, sin poder detener a la alimaña, lo peor es que no había nadie que la ayudara.
-¡Chelle-chan!¡¿Estás bien?!- gritó Ronald, reaccionó rápido y la sujetó junto a Grell antes de que cayera.
-S-sí...sólo fue un mareo. gesticuló apenas ella, por suerte se estaba recuperando. Los tres hombres se miraron, entendiendo que la muchacha no debía ir, claro que William hizo caso omiso.
-Bueno, ¿irás o no?- preguntó el superior.
-Depende...- habló la chica, ya estabilizada.- ¿Qué nos darás a cambio?
-¿Además de saber cómo está el alma de tu marido?, pues les iba a entregar guadañas nuevas.
-¡¿En serio?!- se emocionó el chico.- ¡¿Y podremos elegirlas?!
-Sí, son guadañas que pueden personalizar al cien por ciento
-¿No tendremos problemas con la escuela?- titubeó la noble.
-No te preocupes, los permisos requeridos ya están firmados, tendrán su Death Scythe en un dos por tres- aclaró el shinigami rojo.
-¡Genial!- celebró Ronald.
-Pero...¿y nuestras clases?- la castaña seguía dando pretextos para zafarse de la misión.
-Tu amigo Miller se ofreció a pasarte la materia- obviamente Spears tenía una respuesta para todo, él leía los pensamientos de todos como un libro abierto.- ¿Vas a venir o tienes otra duda?
-Bien, vamos- se rindió finalmente.
Fueron directo al Departamento de Modificación de Guadañas, según William era un papeleo de quince minutos, en realidad fue media hora. Grell quedó bastante preocupado por su "hermanita", si con la mención del demonio le daba mareos, lo más probable es que si lo ve se desmaye, tenía que manifestarselo a Will, aunque no lo tomara en cuenta.
-No deberíamos llevarla- habló la parca roja.
-¿Y por qué según tú?- le preguntó el otro.
-¿No ves cómo se puso cuando mencionamos al demonio?¡Imaginate si lo ve!¡Podría matarla!
-¡¿Desde cuando te preocupas por ella?!¡Hace tres días querían matarse!
~~~Hace tres días~~~
Una tranquila y fría mañana, perfecta para una ducha caliente.
Eso fue a hacer Michelle, se metió a la ducha, el agua caliente chocaba sobre su cuello, le daba una agradable sensación de alivio, la necesitaba después de los sucesos en los últimos días.
Sensación que se fue cuando de la nada caía agua helada...o más bien congelada.
-¡Kyaaa!- la chica salió enseguida de la ducha, se envolvió una toalla y con algo de jabón en el cabello, fue a ver que diablos le ocurría al calefont*. Resultó que al llegar a la cocina, estaba apagado.
Su ducha había sido saboteada, y ya sabía quién fue.
De hecho se estaba riendo de ella, sentado en el sofá, ese condenado sofá.
-¡GRELL, JURO QUE TE MATO!- gritó furiosa la castaña. Se dispuso a volver al baño, pero en el trayecto escuchó una de sus molestas burlas.
-¡Mira quién viene!, no sabía que las condesas se paseaban en toalla por sus mansiones- se burló él con su sonrisa socarrona. Esto sacó de quicio a la muchacha.
-Esto no se va a quedar así, Suttcliff- le amenazó. Entró al baño y al minuto se le ocurrió la venganza perfecta, tomó el famoso shampoo que tanto le gustaba al pelirrojo y vació en él betún** para zapatos. Para su suerte, él aún no se había duchado.
Terminó de ducharse y corrió a su cama, esperando el resultado, era el turno de su sempai.
-¡MICHELLE!¡¿QUÉ DIABLOS LE HICISTE A MI CABELLO?!- se oyó al rato después un salvaje y colérico Grell desde el baño, este salió furioso con el cabello muy mal teñido con betún negro, una mezcla entre dos colores.-¡ME LAS VAS A PAGAR, MOCOSA!
-Oh dios...- masculló la joven, luego estalló de risa.- ¡Sólo mírate!¡Pareces uno de esos muñecos chatos con la cabeza gigante y...!
-¿Un troll?
-¡Sí!¡Esos mismos!-le dolía el estómago de tanto reír, su venganza fue un éxito.
-¡Ahora sí ya te pasaste!- le gritó y sacó de quién sabe dónde su motosierra, la menor dejó de reír y salió disparada a la puerta de salida, siendo perseguida por el mayor con la motosierra a toda máquina. Cerró la puerta atrás suya, pero la Death Scythe atravesó al objeto, no le quedó más que correr por su vida. (Pobre puerta :,v)
-¡Vuelve aquí!- vociferó Grell desde la antes existente puerta.
Estuvo una hora tratando de arreglar el desastre en su cabeza, sin mucho éxito, cosa que lo hizo llegar tarde al trabajo.
-Al fin llegas...¿qué diablos tienes puesto en la cabeza?- preguntó molesto Spears al ver que el shinigami tenía una especie de capucha en la cabeza.
-¿Esto?...etto, no es nada...¿tengo algo en la cabeza?-el otro se puso nervioso, tratando de que su superior lo ignorara como siempre, justo hoy no sucedió, Will se acercó a él y le quitó la capucha, dejándo al descubierto su cabello.
-¿Qué carajos hiciste ahora, Suttcliff?
-Etto...¡Fue esa mocosa que me mandaste a cuidar!- lloriqueó Grell.- ¡Ella tiene la culpa!¡Mira lo que le hizo a mi cabello!
-Oh no, el cabello es lo de menos- emitió el moro muy enojado.
Grell estrenó dientes, estrenó look nuevo, y Will estrenó los nuevos zapatos que se compró con él, pateándolo hasta no más poder, según el superior, ahora tenía que hacer horas extra, y él ODIABA las horas extra.
A la tarde fue a buscar a la pequeña, pues donde caben dos, caben tres, nadie le hacía eso a su adorado cabello.
La ojiazul venía saliendo de la academia, estaba distraída registrando su bolso, cuando de la nada su pie tropieza con algo, era un...¿muñeco de trapo?.
-¿Qué es esto?- se preguntó y levantó el muñeco, observándolo con detalle.- ¿Es...Sebastián?
-¡Aquí te devuelvo lo de la mañana!- se escuchó de cerca el sonido de una motosierra, enseguida la chica la bloqueó con su guadaña, dándose cuenta que su "sempai" le estaba atacando.
-¡¿Qué diablos haces, imbécil?!
-¡Pues vengo mi cabello, mocosa!-le contestó Grell de lo más entretenido.
Michelle trataba de retener la guadaña del pelirrojo con la suya, pero esta ya no podía resistir más.
-Ara~¿de verdad piensas que tu vulgar guadaña puede con la mía?- pero antes de que la noble pudiera contestar, la guadaña se partió en dos. Esquivó la motosierra y se alejó rápidamente.
La paraca lanzó su Death Scythe directo a Michelle, esta no pudo reaccionar de lo rápido que venía hacia ella, aunque... de repente alguien la detuvo: William.T Spears.
-No deberías tratar así a nuestra Viuda Negra- emitió el moro sujetando la guadaña con los dedos.
-¡Will!- gritaron ambos, el shinigami rojo se puso nervioso inmediatamente.
-Te dije que no te desquitaras, Suttcliff- le increpó el superior.
-¡Pero Wiru~!¡Llegué tarde por su culpa!¡Arruinó mi cabello!- comenzó el otro a reclamar.
-¡Fue por apagar el calefont mientras me duchaba!¡Además quedabamos a mano con esa!
-Suficiente- les detuvo William.- Esta vez te excediste, Suttcliff, se te castigará por eso- sentenció mientras bajaba la guadaña.- Y tú puedes elegir el castigo, Michelle
-Con mucho gusto- habló la muchacha con voz de ultratumba, tomó la motosierra y la encendió a toda máquina.- Se siente bien tenerla en las manos...me pregunto cómo se sentirá golpearte con ella- masculló con una sonrisa macabra.
-Eh...¡No por favor!¡Piedad!- suplicaba el pelirrojo.- ¡Will hace algo!
-Te lo mereces- musitó el moro mientras acomodaba sus lentes.
-¡ESTA VEZ TE PASASTE, BASTARDO TRANSEXUAL!- le gritó y salieron ambos disparados, ella perseguía a su sempai y trataba de darle como sea. William los seguía a paso tranquilo, en unos minutos esos dos habían corrido más de siete manzanas con tacones.
~~~Volviendo al presente~~~
-¡Pero eso fue hace tres días!¡Yo...!- le reclamó Grell, decayendo en el tono de su voz.- Yo... le tengo cariño a esa niña...me preocupa...
-No te creo- masculló el superior, la parca quería matarlo con la mirada.
-Si quieres no lo hagas, pero ella nos necesita, aunque no quiera admitirlo...Ronald también piensa lo mismo
-Ha pasado por todo lo de un shinigami, no es para preocuparse
-Will, ¿alguna vez ha aparecido una shinigami de quince años?¿Alguna vez alguien se ha suicidado a esa edad teniendo mucho por delante?
-Hay muchos suicidios adolescentes hoy en día
-Sí, pero lo hacen por su estúpido resentimiento a la sociedad, ella tuvo que crecer muy rápido, imagínate perder lo que ama a esa edad
-Aish...suenas como si fueras su madre- bufó William.
-No, no soy su madre, pero soy su nii-san- le contestó el otro
-¿De qué hablan?- preguntó la pequeña, que venía con Ronald y las nuevas guadañas, el chico una podadora y ella unas grandes tijeras jardineras.
-Nada importante, vámonos- les ordenó Spears.
Rato después estaban en Londres, sobre el techo de una casa, Will revisaba un especie de libraco*** flotante, los otros tres jugaban a "girar la guadaña"*^
-¡Bingo!- chilló el carmín al momento en que las tijeras jardineras apuntaron a Michelle.- Venga imouto, ¿verdad o reto?
-Verdad- respondió la mencionada.
-Bien, ¿qué es lo más vergonzoso que has hecho?
-Mmm...¿lo más vergonzoso?- titubeaba la estudiante.- Supongo que disfrazarme de chica-gato en esa fiesta...aunque no fue para tanto...
-¡¿Chica-gato?!- se emocionó el rubio de dos tonos.- ¡¿Y cómo era?!
-A ver...era un vestido azul con un pequeño chaleco blanco...orejas, cola y pulseras peludas de gato...medias negras y tacones con cascabeles- recordaba la muchacha.
-¡¿O-orejas y c-cola?!¡¿C-cascabeles?!- Ronald casi llegó a la hemorragia nasal, imaginándose a ella con el disfraz puesto, el cine mental del rubio.
-Ronald, te toca
-Oh sí- giró las tijeras, esta vez apuntaron a Grell.- Bien Grell-sempai, ¿verdad o reto?
-Verdad
-Ok, ¿a quién prefiere, al demonio mayordomo o a Will-sempai?- preguntó con una sonrisa pícara, la chica también sonrió ya que sabía la respuesta, mientras que el superior sin querer paró la oreja*^^.
-Mmm...pues, ¡obviamente yo quiero a mi Wiru~!- contestó este con su aire de enamorado.
-¿Deberitas, deberitas?
-Deberitas, deberitas
-¿Con todo su corazón y alma?
-Con corazón y alma- le dijo con un tono algo sugerente, lo que hizo que William-cubo de hielo- Spears se sonrojara hasta las orejas.
-Suficiente ustedes tres- les interrumpió.- Tendremos que dividirnos, Knox, tú irás conmigo y Michelle y Suttcliff irán juntos
-Mo~¡pero yo quería ir contigo Wiru!/¡No es justo!¡Y quería ir con Chelle-chan!- reclamaron ambos al unísono, la castaña no se sentí ni aliviada ni ofendida.
-Yo soy el que manda aquí y yo lo decido así, ahora vámonos Knox- sentenció el moro con un tono autoritario y partió, el rubio lo siguió a regañadientes y los otros dos se fueron en dirección opuesta.
-¿Y qué tenemos que hacer?- preguntó la condesa.
-Eehh...- el pelirrojo se detuvo ante la pregunta, la otra le miró algo fastidiada.
-No me digas que no sabes que hacer- emitió molesta.
-Bueno, no te digo
-Grell...- masculló con una vena en su frente.
-Vale...mira, tal vez Will se fue muy rápido y no alcancé a preguntarle...-dijo nervioso mientras jugaba con sus dedos.
-Si serás imbécil...
-¡Oye!¡Tranquila!¡Quizás nos lo dejó apuntado- hizo aparecer el mismo libraco que revisaba Spears hace un rato y lo hojeó a la rápida.- ¿Ves?, aquí está, tenemos que buscar a Ciel Phantomhive
-¿A Ciel?
-Pues si tenemos que buscar a ese mocoso...¡Significa que podré ver a Sebas-chan!- chilló el shinigami.
-En serio, ¿qué diablos tienes con Sebastián?
-¿Él?, es una pasión de una sola noche
-Eemm...ok, vámonos- ambos volvieron a la carrera por los techos.
-¿Dónde se te ocurre que puede estar?- preguntó el mayor.
-Mmm...conociéndolo bien, puede estar en su mansión, o en las calles resolviendo un caso, o siendo atacado, secuestrado, ahogado- enumeraba la castaña con los dedos.
-En conclusión, metiéndose en problemas
-Sip
Para su suerte, el chico Phantomhive apareció corriendo por un callejón, aunque extrañamente no estaba siendo perseguido, y no estaba en compañía de su mayordomo.
-¡Ahí está!- señaló el pelirrojo.
-¡Vamos por él!- saltaron desde el techo y aterrizaron en frente del conde.
-¡Eh!¡¿Qué haces tú aquí?!¡¿Y quién eres tú?!- preguntó alterado el niño.
-Me extraña que no te acuerdes de mí- la chica se quitó los lentes para que la reconociera.- Soy Michelle Trancy, tu hermana y a quién le arruinaste la vida
-Heh, buena presentación, novata- le elogió su nii-san.
-¡Pero tú estabas muerta!¡Yo te pagué el funeral y asistí a él!- gritó Ciel atónito.
-Pues ahora soy shinigami y busco venganza de ti y de Claude Faustus, aunque tienes suerte que no seas mi objetivo principal- emitió burlesca.
-¿Vengarte de mí?¿Qué te hice?
-Ah~ qué buena pregunta, por tu culpa lo perdí todo, ¡todo lo que amaba!
-Si lo dices por Alois, no fue mi culpa- se defendió el muchacho.
-Esa escoria lo mató porque desea tu alma, Ciel
-Hablando de eso, venimos porque hay problemas con tu alma- interrumpió el carmín.- Además, ¿dónde está mi querido Sebas-chan?- preguntó y se puso a buscar por todos lados como si de un gato se tratase.
-Heh, debí deshacerme de ti cuando tuve la oportunidad, supongo que no lo hice por lástima, y aún no sé bien que te hice
-Nacer fue lo que hiciste, tú viniste a este mundo para reemplazarme, ni siquiera te dignaste a buscarme- masculló.- Y lo mismo va para ti, también pude matarte en la fiesta- al segundo se le vino el recuerdo de la fiesta al peliazul, ellos bailaron juntos, en ese momento pudo haberlo asesinado.- Pero no lo hice por lástima, pensar que un mocoso que no puede ni abrocharse los cordones me dio pena- rió ella, el conde gruñó ante el comentario, como un perrito.
-¡Oye!¿Le hacemos algo al niñato o no?- preguntó el otro shinigami, que se rindió en su búsqueda.
-Nah, tal parece que el cachorro puede arreglárselas solo, vámonos
-¿Y qué le diremos a William?
-Que el demonio llegó antes que nosotros y no pudimos hacer nada- en ese instante llegó un ave que se posó en la cabeza de la chica.
-Mira, tiene una carta- señaló Grell, sacó la carta de la pata de pájaro y la leyó, al terminar quedó algo espantado.
-¿Qué dice?
-Will nos necesita, encontró al demonio
-¡¿Que?!¡Vamos, rápido!- ambas parcas se fueron por los techos, dejando al joven Phantomhive solo.
-¡Oigan!¡¿Qué hay de mí?!¡No me dejen!- el chico se puso algo nervioso, se encontraba desarmado y Sebastián no estaba cerca. A los segundos pudo divisar la figura que estaba buscando, salió huyendo y el conde lo siguió.
-¿A qué estás jugando, Alois Trancy?
~o~
Pasando al otro lado, Michelle y Grell buscaban a los otros dos shinigamis, algo desesperados por no obtener resultado alguno.
-¡¿Dónde diablos están?!- chillaba la menor.
-¡No lo sé!¡Esos dos siempre hacen lo mismo!- respondía desesperado el otro.
-Tenemos que encontrarlos pronto!¡No quiero verlos en riesgo vital!- de la nada se escuchó una explosión, o más bien algo que impactaba contra el piso.
-Bingo- emitieron ambos al vislumbrar una nube de polvo. Fueron directo hacia ella, preparándose para atacar.
-Un buen shinigami tiene una presentación- musitó la parca roja.
-No hablas en serio, ¿o sí?- bufó la joven.
-Mo~ que aburrida eres
-Vale, pero no es el momento de...¡Cuidado!- la ojiazul empujó a su nii-san viendo que venía un cuchillo de plata directo hacia él, al pobre se le fueron todos los colores.
-¡¿Qué diablos fue eso?!
-Son de Sebastián, debe estar metido en esto
-Bien, te dejaré usar mi slogan por hoy, sólo porque eres novata
-Eemm...vale- saltaron juntos del techo, en posición para atacar lo primero que se les cruzara.
-¡Te llegó tu hora!~¡DEATH!~- gritaron a coro, luego sus guadañas chocaron con unos cubiertos de plata, los cubiertos de Sebastián, este pateó a Grell, Michelle perdió el equilibrio, y hubiera caído de no ser que el mayordomo la atrapó en sus brazos...irónico ¿no?.
-No debería andar con personas como él, señorita...¿Trancy?- musitó algo impresionado, pero luego rió burlescamente.- Vaya, no me imaginé que usted se volvería shinigami
-¡Oye!¡Bájame!¡Ahora!- le ordenó la muchacha con un gran sonrojo en sus mejillas, aún estaba en los brazos del demonio. Recién ahí el resto de los shinigamis se giraron a mirar la situación.
-¡OYE!¡No puedes cargar a Chelle-chan!¡Yo aún no la he tocado!- increpó Ronald como todo marido celoso, enseguida se lanzó contra Sebastián sobre su podadora, él lo esquivó todavía en los brazos y le lanzó unos cuchillos, algunos trabaron la podadora, los otros fueron directamente a su rostro, William por poco lo salvó, bloqueándolos con su vara extensible desde lejos.
-¡No es justo!¡¿Por qué a ella y no a mí, Sebas-chan?!- reclamó infantilmente el pelirrojo.
-Pesa menos que el joven amo, señorita- emitió el mayordomo.
-¡Bájame de una vez, demonio!- le gritó ella, pero seguía sin obedecer.
-Será mejor que le hagas caso, no querrás verla enojada- habló Spears.
-No son necesarias las amenazas, señor Spears- masculló el demonio.
-¡Entonces obedece!- la castaña iba a patearle, pero Sebastián atrapó su pierna antes de que impactara contra su rostro.
-Ese no el el comportamiento de una noble, my lady- le dijo burlón, observó la pierna de la mencionada.- Tiene unas delicadas piernas, delicadas pero fuertes, ¿eh?- ahora sí la chica iba a colapsar, más encima el mayordomo le miró de una forma seductora, como solo él sabe hacerlo.
-¡AHORA SÍ QUE NO AGUANTO!¡Grell-sempai, su Death Scythe por favor!- se enojó el rubio, no, eso era poco, estaba enfurecido, cegado por los celos.
-¡Con mucho gusto!- luego prendió su motosierra y se lanzó contra el demonio.- ¡Nadie toca a mi imouto sin mi permiso!- el otro se agachó haciendo que el carmín impactara contra el suelo.
-Bien, si así lo desean- se "rindió" el azabache. Bajó suavemente a la condesa, todos querían golpear al mayordomo, Michelle se dio la satisfacción de hacerlo al darle una bofetada que nadie esperaba, ni siquiera él.
-¡No tienes ningún derecho de tocarme ni un pelo!¡Maldito demonio!- le reprochó furiosa.-¡Realmente no sé cómo te llamas mayordomo si tú...!¡Sí tú...!- no pudo completar la frase, no tenía más cosas que gritarle, se limitaría a abofetearle de nuevo, pero no tiene razón para hacerlo tampoco. Sólo se dio la vuelta, molesta, se alejó y tomó sus tijeras del piso, abrazándose a sí misma.
-Bueno, yo debo volver con mi Bocchan, ahora, si me disculpan- habló Sebastián y se fue a hacer lo que debía.
Los otros sólo miraron como se iba y luego voltearon a la castaña, que estaba dándoles la espalda.
-¿Por qué...?¿Por qué cada situación como esta me recuerda a él?- dijo muy acongojada, los shinigamis la miraban, con un rostro preocupado.-¿Qué no puedo tener un día normal?, siempre que aparecen ustedes o ese demonio y el mocoso yo...- esto lo dijo sin querer, de hecho comenzó a sollozar, no quería verlos a la cara.
-¿Tanto te desagradamos, Michelle?- le preguntó Ronald muy melancólico.
-No...ustedes...ustedes me agradan, yo... les tengo cariño pero...- recién se volteó, las lágrimas caían por sus mejillas.- Yo no tengo propósito para estar aquí...¿por qué tuve que ser esto?
-Todos los shinigamis tenemos el mismo propósito- le contestó fríamente William.- Pagar por nuestros pecados
-Sí pero...¿acaso hice tantas cosas malas para llegar aquí...?- masculló, esperando una respuesta, pero nunca llegó. Ellos quedaron angustiados por la pregunta de la chica, habían hecho cosas muy malas en su anterior vida, era razonable que estuvieran aquí, pero la pequeña no, todo lo que había hecho, lo hacía por amor, era cierto, no debía estar aquí, pero a veces la vida puede llegar a ser muy cruel. Aquí se juzgan las acciones, no su justificación, en este mundo hay personas buenas como malas, claro que la gente le interesa saber las catástrofes del mundo, no la paz, justicias como injusticias, claro que lamentablemente hay personas que se aprovechan de estas. Esa es la triste realidad, los ricos matan, engañan y roban al resto su dinero saliendo impune, mientras que el huérfano hurta un pedazo de pan porque no tiene que comer y se le castiga.
-Mira, es cierto que tal vez no deberías estar aquí, yo mismo revise tu expediente de vida y no era para tanto, incluso te recomendé, aunque pensaba que no tendría éxito- le dijo Will, que se acercó a ella y le entregó un pañuelo.- No cometiste tantos pecados para terminar aquí, pero si te eligieron fue por algo
-¿A qué te refieres con que me recomendaste...?- musitó la noble, que aún sollozaba.
-Sólo les dije que servirías para esto, claro que sin esperanza alguna, el mismo Consejo se negó, pero al parecer cambiaron de opinión-explicó.- Ahora sécate esas lágrimas...odio verte llorar- lo último lo dijo con un ligero rubor.- Hablo por todos
-Sí...tienes razón- emitió la pequeña con una sonrisa mientras se secaba las lágrimas con el pañuelo.- Hay que irnos
Todos se fueron a terminar el trabajo, los otros dos shinigamis quedaron preocupados, no pudieron decirle nada a la ojiazul, pues como siempre, William salvaba la situación.
-¿Terminaron el trabajo ustedes dos?- preguntó Spears a Michelle y Grell.
-Eeehh...- titubearon ambos.
-Agh...no importa, después de todo no se podía hacer nada
-Lo hubiéramos terminado si cierta PERSONITA no se hubiera puesto a parlotear con el mocoso- bufó el pelirrojo echándole toda la culpa a la estudiante.
-¡Oye!¡Tú también te pusiste a buscar al demonio!- se defendió ella.- Ademá, ¿a qué te refieres con que no se pudo hacer nada?
-Eso en realidad era un caso perdido, el alma de Ciel iba a caer en las manos demoníacas de todas formas
-Ustedes sí que son el Dúo Dinámico- rió Ronald.
-¿Dúo Dinámico?- preguntaron al unísono.
-Una aparición como esa sólo la hacen ustedes
-Etto...bueno, ¡fue divertido!¿no imouto?
-Heh, lo que digas, nii-san- rió la joven también.
-¡Oh dios!¡Me dijiste Nii-san!- el carmín la abrazó, estrujándola como siempre.
-N-nii-san, no puedo r-respirar- gesticulaba apenas.
-¡Abrazo de grupo!- dijo Ronald y se unió al abrazo.- ¡Vamos Will-sempai!¡Abrazo de grupo!
-Tch...-masculló este, en señal de negación.
-¿No?...ok
"A veces es necesario pedir ayuda, no es que nadie te entienda, es que tú nunca la pides"
¡Y aquí el final del capi!, bueno sólo voy a dar explicaciones, porque es muy tarde
ACLARACIONES
*: es como un calentador de agua, se apaga y se prende con una especie de llave, siempre están en la cocina, aunque antes estaban en el baño, dejaron de ponerlos en el baño porque la gente moría intoxicada
**: lo que se usa para lustrar los zapatos, o eso se usaba hace cinco años, es como una pasta
***: libro gigante
*^: se me ocurrió, como el juego "girar la botella"
*^^: expresión cuando te pones a escuchar algo de tu interés en una conversación ajena.
Bueno, eso fue todo por hoy, ya se está aclarando un poco las cosas, además ahora Michelle tiene su harem ¬w¬
Elena: Bueno, sigan la historia, favoriteen...tengo sueño
Dejen sus reviews y hasta la siguiente, mis querubines ;3
