Hola mis querubines! aquí otro cap de este fic!

Elena: ¿Querían Ronelle? ¡Pues aquí lo tendrán!

Eeh... no nos pidieron Ronelle... Este cap va dedicado a Lady. black. butterfly 465 -3-, ella me dio ideas

Elena: ¡Eso, kohai!

Ah sí, y también habrá un leve Stan x Michelle (busquenle un nombre al ship :`v), y mucho musho Grelliam para sus kokoros fujoshis 7w7

Elena: Que leve mis cojones que no tengo, se va a exceder el Stan x Michelle, ¡se va a desbordar, va a explotar el Stan x Michelle...!

Elena-chan, para

Elena: Vaale

Bueno ahora sin más, comencemos


Capítulo 6: Esa noble, se le declaran

-¡No por favor!¡No la apartes de mi lado!- gritaba Ronald.

-¡Suéltala Knox!¡Joder!- le ordenaba William.

-¡No!¡Ella es el amor de mi vida!

-¡Ronald!¡Suéltala!

-¡Nooo~!- lloriqueaba, los otros intentaban...quitarle su podadora.-¡Tú dijiste que si completamos la misión tendríamos nuestras guadañas!

-Son para las misiones, no los dejan usarlas en la escuela, las volverán a ver cuando salgan, ¡así que suéltala Knox!

-¡Vamos Ronnie!¡No queremos más problemas!- chilló Grell.

-¡Ñooo~!

-Ron, ¿qué edad tienes?- le increpaba Michelle.- ¡Tendremos pronto una misión!¡Suéltala!

-Lo haré si...s-si me das un beso- dijo el rubio sonrojado.

-¡¿Que?!- la otra también se ruborizó por la petición.

-Mejor dáselo Trancy, no quiero más berrinches- bufó el superior.

-P-pero la sueltas

-¡P-palabra de honor!

-Ok...¿Nii-san, puedo...?

-¡Claro!¡No por algo el Ronelle* es mi ship favorito!- los animó el pelirrojo, con una expresión pícara.

-No tienes remedio- masculló Spears.

-Bien...aquí va- dijo la castaña. Enseguida el rubio cerró los ojos y estiró la trompa** para el beso, emocionado, avergonzado, aterrado porque sabía que la chica lo iba a asesinar después de esto, una mezcla de emociones. Escuchó y sintió un "chuik", pero...en su mejilla.

-Dijiste que te diera un beso, nunca indicaste dónde- emitió ella avergonzada hasta más no poder.

-Sí, eso dije...casi lo logro...- se deprimió el joven Knox.- Bueno...no importa donde sea, estoy conforme- sonrió con una extraña aura de flores, cosa por cual los otros lo miraban confundidos, nuestro muchacho se recupera rápido de sus achaques***.

-Bien, la guadaña, Knox- ordenó el superior con un tono autoritario, juraba que tanto "romance" le iba a dar diabetes.

-Vaale, aquí está- bufó y le entregó la podadora.

-Ahora ambos a su clase

-Bieen, hasta la tarde sempais/nii-san~ - dijeron más o menos al unísono los estudiantes y continuaron hasta su clase, los mayores se quedaron viéndolos hasta que estuvieron lo suficientemente lejos. Spears se preparaba mentalmente para manifestarle a Grell lo que quería, la curiosidad lo mataba, y odiaba eso.

-Suttcliff...cuando estaban jugando ustedes en el techo...¿e-es verdad lo que dijiste?- le preguntó rojo hasta las orejas, obviamente desvió la vista para que su acompañante no lo notara.

-¡Obvio que sí!, ¿cuándo te he mentido?- el castaño le miró con una expresión desaprobatoria, como diciendo "siempre lo haces".- Etto...bueno, pero esta vez digo la verdad...

-¿Seguro?- el superior se acercó a él y lo tomó del mentón, lo estaba poniendo a prueba. No van a creerlo, pero cuando supo que el pelirrojo estaba con Madame Red, de alguna forma le dolió, también cuando comenzó a perseguir a la alimaña que tanto odiaba, cada vez que que se libraba de un obstáculo, aparecía otro que alejaba más a Suttcliff de él, le dolía. Para colocarle la cereza al pastel, este siempre le mentía, pero esta vez no lo iba a permitir.

-S-sí- afirmó el otro con el rostro del color de su cabello.

-¿Y qué es el demonio para ti?

-Él es...

-La verdad

-Él está bueno, pero en realidad lo odio por tratarme mal- confesó con un puchero infantil.

-Heh, eres un masoquista- rió William, ya soltando el mentón del menor.

-Tú me conoces, querido~

-Y también sadomasoquista

-El sadomasoquista que te gusta- musitó sugerente, el castaño se ruborizó, de nuevo.

-¿De qué diablos hablas?

-Mo~ , no te hagas como que no me doy cuenta Wiru, YO-TE-GUS-TO~

-Tú fantaseas, no es que te des cuenta- dijo, o más bien mintió.

-No fantaseo, apuesto a que los otros dos tórtolos se dan cuenta- le increpó cruzando los brazos.

-Ya veremos Grell, ya veremos

-¡Eh!¡Tú nunca me llamas así!- se emocionó.

-Bueno, digamos que podría cambiar un poco mi rutina- todos saben que William es un hombre de rutinas, alguien que prefiere tener el control sobre todo, el más mínimo cambio sin su consentimiento significa un completo desastre. Pero, es cierto que la llegada de la pequeña Michelle a logrado cambio en la vida de los shinigamis, de todos, algunos más drásticos que otros.

-Ara~ , pues, ¿nos vamos, superior Spears?

-Claro, Sra. Suttcliff- le dijo el moro. El pelirrojo le tomó del brazo y recostó su cabeza el el hombro del mayor, ambos se dispusieron a retirarse del pasillo. No importa cuanto fastidioso sea Grell o cuán frío se William, siempre, SIEMPRE, terminaban juntos de algún modo, hechos el uno para el otro, aunque Will no lo admita, y no quiera asumirlo. Grell siempre ha esperado el día en que terminara junto a su castaño, este sólo lo encontraba una molestia, un error, pero al parecer casi cien años de espera hacen efecto en su helado corazón...o más bien la presencia de la Viuda Negra.

Ojalá se pudiera decir lo mismo de Michelle y Ronald...

De vuelta al salón de clases, era la hora del recreo, algunos alumnos se quedaron adentro, incluyendo a la noble, que buscaba a alguien que le pasara la materia, tenía que ponerse al día después de cuatro horas de ausencia. El problema es que "solidaridad" no era la palabra indicada para describir a su curso.

-Diablos...¿cómo me pondré al día así?- hablaba sola la estudiante, o eso creía.

-Ten - habló una voz conocida.- Le prometí al sr. Spears que te pasaría la materia- le dijo pasándole un cuaderno.

-Ah, gracias, Stan- musitó esta mientras recibía el cuaderno.- ¿Está todo aquí?

-Sí, no te preocupes, ahí están tus cuatro horas de ausencia

-Vale, ya entendí- rió ella, lo que hizo que el ex-King se pusiera algo nervioso. Este se sentó en el asiento de al lado.

En ese minuto nuestro rubio favorito llegó al salón, pero al verlos juntos se escondió inmediatamente en el marco de la puerta. Escuchó toda la conversación, observando cómo Miller estaba sentado en SU asiento junto a SU Michelle, cómo este se sonrojaba de vez en cuando y trataba de acercarse a ella, claro, obviamente no se daba cuenta, ella nunca se daba cuenta a menos de que la situación fuera muy evidente. Sentía celos, no, era poco, se moría de celos de ese Miller y Sebastián, ellos podían insinuar cuantas veces quiera a su Chelle-chan sin salir golpeados, sin que se les rompiera el corazón como a él. Pero sobre todo sentía celos de ese Alois Trancy, claro, era ridículo tener celos de un difunto, pero ese chico tuvo y pudo ser algo que él no de su amada: su primer amor y su primer beso.

Sonó el timbre y también la oportunidad de interrumpirlos, no soportaba más ese espectáculo.

-¡Hola Stan!¿Cómo te va?- saludó él, fingiendo como que no pasó nada.

-Bien, gracias Knox- contestó el mencionado y se levantó del asiento.- Me disculpan, pero el timbre sonó y debo volver a mi salón

-Ok, gracias por el cuaderno- sonrió la chica.

-De nada, nos vemos- se despidió y se fue. El rubio se sentó en su banco, decepcionado, no quería ver a la chica a la cara.

-¿Pasa algo, Ronnie?- preguntó ella.

No quería verla, pero al mismo tiempo no podía no hacerlo

-¿Eh?¡No, nada!- mintió este.- Es que aún pienso en mi querida podadora

-¿Todavía sigues con eso?, ay tú~ - rió.

Siempre, en todo momento, quedaba hipnotizado por ella, se rendía a sus encantos.

Lo peor es que ella lo hacía sin querer.

A la hora después, el chico había recuperado su estado de ánimo habitual. Todos murmuraban sobre la gran novedad de día, uno de los estudiantes había traído una cámara fotográfica del mundo humano, ¿qué tenía de especial la cámara?, eran una de las primeras cámaras instantáneas, no era necesario revelar la foto. (Imagínense las cámaras de la época, pero que funcionan como las primeras Polaroid)

-¡Bien chicos!¡Ustedes son la pareja del año!- comentó el dueño de la cámara, que venía hacia ambos chicos con un grupo de amigos.

-¿Que nosotros qué?- titubeó la castaña.

-¡Venga chicos!¡Una foto para la OTP!- animó este.

-Eeh...no sé chicos, sólo si Chelle-chan quiere...- masculló el rubio.

-¡Foto!¡Foto!¡Foto!- coreaban todos sus compañeros.

-Está bien- accedió ella.

-¿En serio?

-Sí, no veo por qué no

-¡Genial!- se emocionó el chico.

Ambos chicos se juntaron, formando con los dedos un corazón y los compañeros sacaron la foto. Después de que la foto salió, el muchacho fue el primero en tomarla, ansioso...

En unos minutos, un deprimido Ronald se encontraba acurrucado en el rincón.

De hecho, estuvo todo el resto de la clase ahí, el trío dinámico*^ y Stan tuvieron que ir a buscarlo al salón.

-¿Qué le hiciste ahora?- le reprendió el carmín.

-Sólo nos sacamos una foto- se excusó ella.

-¿Qué clase de foto?- preguntó Miller.

-No sé, no la ha soltado desde que la sacamos

-Ya, para que se relajen les invito a un café- musitó Spears.

Todos aceptaron pensando en que sería lo mejor para subirle el ánimo a Ronald, después de todo le encantaba ir al café y más a los Café Maid, aunque a este lo tuvieron que llevar arrastrando, literalmente. Llegando al café. tuvieron que tomarlo entres varios y sentarlo, se quedó con los brazos recargado en la mesa y la mirada baja, haciendo nada, pensando en todo.

-Ronnie, en serio nos estás preocupando- le habló el pelirrojo.

-Déjenlo, seguro se le pasa- comentó el ex-King algo frío, al parecer se dio cuenta que Knox gustaba de la condesa.

-No seas así, Stan- le reclamó la chica.- Anímate Ron, Will pidió el capuccino que te gusta

-No tengo ganas...- gesticuló el rubio de dos tonos.

-Knox, al menos explícanos- ordenó William, pero el otro se negó.

-Bueno...yo voy al tocador- musitó la noble, levantándose de su asiento. Cuando ella entró al tocador, todos se acercaron al chico para animarlo, o más bien por curiosidad.

-Michelle ya no está, ahora cuéntanos- dijo Spears, realmente la gente era un libro abierto para él.

-Es esto...- les estiró el brazo con la foto en mano, el resto se aproximó para verla.

Pues resulta que en vez de hacer un corazón con las manos, la castaña levantó el pulgar, dejando a Ronald con medio corazón: el símbolo de la friendzone.

-¡Está claro que no me quiere!- lloriqueó.

-Ay, esta Michelle, aún se cree mujer casada- emitió la parca roja, recargando su mentón en sus manos.

-¿Mujer casada?- titubeó el ex-King.

-Amó y se casó con Alois Trancy, de hecho aún no sale del luto- explicó el superior.

-Ah, bueno, es algo justificable

-Pero es que... yo la amo...no es cualquier chica, sé que está de luto, pero...duele- el rubio llegó al punto de las lágrimas, eran silenciosas, pero esas son las más dolorosas.

~o~

-Dime una cosa Michelle- masculló Miller. Este estaba sentado al lado de la joven.

-¿Ah?

-¿Qué relaciones tienes con el sr. Spears?

-¿Él?, es sólo mi sempai, nada más un compañero de trabajo

-Ah, era eso- dijo aliviado.

-¿Por qué?¿Pensabas otra cosa?- le miró con una sonrisa pícara.

-¿Que?¡No!...sólo era una duda- emitió el ex-King sonrojado, había algo que le atraía de la chica, pero también sabía que tenía rivales.

-Sí~, una duda

-Oye, ¿y cuál es tu relación con Knox?

-¿Con él...?, sólo somos amigos

-¿Nada más?

-Nada más

Intentaba reducir su distancia entre él y la ojiazul. El joven castaño rojizo sabía que tenía rivales, pero no sabía que el rubio observaba la escena desde las sombras.

~o~

-Entonces, está claro que eres mi rival, Knox- musitó Miller con mucha decisión.

-Espera...¡¿Que?!¡¿De qué hablas?!- chilló el muchacho asombrado, al igual que los otros dos shinigamis.

-Es obvio que ambos sentimos algo por Michelle, ya no sirve que lo siga intentando

-¡¿Tú también?!, en serio, ¡¿cuántos más hay en la lista?!

-Da lo mismo cuantos hayan, el tema es que no voy a perder- le retó.- Es algo simple, pelearemos por el corazón de ella

-¿Perder?¿Acaso te tomas esto como un juego?- habló Will.

-Esa tampoco es la idea, pero si lo consideran así, pues entonces no dudaré en usar mis mejores movimientos contra ti, Knox

-Eres un maldito...sabía que no eras de fiar desde que apareciste- gruñó el chico.

-¡¿En serio eres capaz de jugar con el corazón de mi imouto?!- le gritó indignado Grell, golpeando la mesa con ambas manos y levantándose de golpe de su asiento, igual que los otros dos.

-Hay que hacer lo necesario para ganar, arriesgarlo todo

-Te advierto que si le haces daño a nuestra Chelle-chan, no dudaré en ir personalmente a desmembrarte- le amenazó el pelirrojo con una sonrisa sádica.

-Hagan lo que quieran, yo sé defenderme de ustedes- les retó Stan.- Bueno, si me disculpan me retiro

El ex-King hizo una pequeña reverencia y se retiró del café. Los otros tres se sentaron nuevamente, recuperando la compostura. Los mayores miraron preocupados al estudiantes, se veía que estaba desesperado.

-¿Qué voy a hacer?...no tengo oportunidad contra él, es el ex-King, es mucho mejor que yo, yo sólo soy un idiota irresponsable...-se comenzó a alterar.

-Ron, cálmate- le hablaba el pelirrojo.

-Ella es casi perfecta, él igual, obviamente lo va a elegir...

-Ron, para

-Y yo voy a quedar de nuevo con el corazón roto, tendrán hijos y...- de la nada William lo abofeteó, se cansó de tanto palabrerío. De alguna manera debía calmar al chico, si no se podía con palabras, debía ser a golpes.

-Escúchame Knox, puede que él sea inteligente, pero tú tienes un gran corazón, tú eres el que está a su lado todo el tiempo, incondicionalmente, tu bondad y ternura es diez mil veces mejor que las calificaciones de ese tipo, si Michelle debiera elegir a alguien, sería a ti, no a ese manipulador, así que deja de actuar como un idiota, ¡y lucha por ella!- le increpó el superior, de forma en que dejó atónitos a los otros dos.- Además tienes nuestro apoyo

-Exacto, te ayudaremos a acercarte a ella- complementó la parca roja.- Quizás yo pueda persuadirla de algún modo

-No, esa no es la idea, pero gracias, sempais- sonrió.

Grell miraba la puerta del baño, preguntándose cómo es que la castaña no salía aún. Ronald se sentía aliviado, al fin podía acercarse a Michelle, y tenía el apoyo de ambos sempais, a pesar de tener un rival.

-Grell te puede ayudar aún así- habló el castaño.

-Bueno, yo no sé si mi ayuda es suficiente, pero conozco a alguien que puede

-¿En serio?- preguntaron los otros dos.

-Sip, pero hay que salir a Londres

-Llévame contigo~ - le rogó con ojos de estrella.

-¿Y qué le digo a Michelle?- preguntó Spears.

-Dile que tuvimos un asunto que resolver, que no se preocupe- explicó el pelirrojo.

-Se va a preocupar

-Invéntale algo, vamos Ron- se levantaron ambos shinigamis y salieron del café, dejando a William solo.

Al segundo después volvió la noble del baño.

-Volví... ¿dónde están Grell y Ronald?

-Fueron a hacer un mandado de último momento- mintió el moro, pero luego pensó un poco.- Miento, fueron a hacer alguna estupidez

-Eemm...ok- titubeó y se sentó.

-¿Y por qué tanto tiempo en el baño?

-Ah, la verdad salí hace diez minutos, me quedé hablando con una de las meseras

-Con que eso era...- masculló el superior algo molesto, preguntándose cómo no escuchó el escándalo de hace unos minutos.

~~~Londres~~~

Ambos shinigamis se encontraban parados delante de una particular funeraria. El menor miraba a su sempai con algo de duda, descifrando si le estaba tomando el pelo o no.

-¿Estás seguro que es aquí, Grell-sempai?

-Segurísimo, él puede ayudarte

-¿Él...?- titubeó el rubio de dos tonos, la verdad pensaba que una señora sabría más de estas cosas.- Bueno...todo por ella- se animó, aunque le parecía muy extraño el hecho de que la persona que lo iba a ayudar se encontrara en una funeraria, sólo observaba el gran cartel que decía "Undertaker".

-Bien, entremos- dijo el pelirrojo, el otro lo siguió. Entraron al local, se veía bastante escalofriante, le daba mala espina al chico, pero confiaba en su sempai...más o menos.

De repente se abrió un ataúd detrás del rubio, este saltó del terror e inmediatamente se escondió tras el carmín. De la caja de madera salió nadie más que Undertaker, nuestro enterrador favorito.

-Ah~, bienvenidos sean, Grell Suttcliff y...

-¡R-Ronald Knox!- contestó el chico muy asustado.

-¿Y qué los trae por aquí?¿Vienen por un ataúd a la medida?- rió este, acercándose al estudiante, que ya estaba blanco entero.

-Necesita ayuda para salir de la friendzone- explicó Grell.

-La friendzone, ¿eh?, dicen que hasta los luchadores más fuertes son derrocados y caen en la eterna cueva de la zona del amigo, la mayoría no vuelve a salir- recitaba el peligris.- ¿Y quién es la chica?

-Ella- el joven le entregó la foto al hombre, este reconoció al instante el rostro de la castaña.

-Michelle Trancy, enviudó hace poco y después se suicidó, quién diría que volvería shinigami- decía el enterrador.- Salir del luto es difícil, y más aún cortejar a una viuda

-Lo sé...pero estoy dispuesto a hacer lo que sea

-Cuenta la leyenda que con dinero y poder se logra todo, pero si no se tiene no significa que no puedas ganar, no hay batalla que no se libra y no queda más que resistir o intentar de nuevo, pero ojo, se deben tomar decisiones con calma y madurez, si no el guerrero puede quedar sin diamante y sin oro, el peón debe proteger como sea a su rey, o en este caso, a su reina

-Eemm...¿podría hablar en español, por favor?¡deje de hablar metafóricamente, que no entiendo nada!- reclamaba el menor, haciendo un berrinche.

-Debes darle un poco de tiempo y no sólo eso, a las mujeres les gustan los hombres honestos, ¿cierto Grell?

-Sí, a las damas no nos gustan que nos mientan, sé tú mismo- complementaba la parca mientras se limaba las uñas.

-Pero eso hago

-Tal vez no lo suficiente

-Dicen que lo shinigamis renacen porque tienen asuntos pendientes en el mundo humano- emitió el enterrador mientras sacaba un frasco con galletas.- Ella tiene algo importante que hacer, a una persona que encontrar

-¿Cómo estás tan seguro?- preguntó Suttcliff.

-Porque vino ayer

-¡¿Que?!¡¿Cómo?!¡¿Quién es?!- se alteraron ambos shinigamis.

-Sólo esto les diré, Hannah Anafeloz está en Londres y busca a la Viuda Negra- Undertaker sacó una galleta del frasco.

-Ella debe saber esto...respecto a lo que vinimos...

-Dile lo que sientes y tal vez lo considere, ¿galleta?- le ofreció.

-¿Que lo considere?...no sé si eso ayuda- masculló el rubio recibiendo la galleta.

-Es mejor intentarlo, siempre ha evadido los temas románticos, desde muy pequeña

-Espera, ¿la conoces de pequeña?- preguntó el carmín.

-Pues, ustedes saben que era hija de los Phantomhive

-Pero la secuestraron dos días después de su nacida- comentó Ronald.

-Eso no significa que los dejó de ver

~~Relatos de un enterrador~~

No sé si se han enterado, pero yo era cercano a Vincent Phantomhive, iba a menudo a su mansión, lo curioso es que cada vez que iba estaba la pequeña Michelle de visita.

Los Phantomhive y los Bloodwolf eran, casualmente, compañías aliadas, cada vez que tenían una junta importante, el conde Bloodwolf traía a su hija para que jugara con Ciel y Elizabeth. Pero no significaba que se llevaran bien, cada vez que los miraba estaban los tres discutiendo, o ella leía un libro, o se alejaba ignorando a los otros dos, habían veces que ni siquiera estaba con ellos, rara vez jugaban juntos. Sus personalidades chocaban bastante, Lizzy, la menor de los tres, era muy infantil, diva y llorona, siempre hacía berrinches cuando las cosas no salían como quería y peleaba con la castaña por eso, Ciel era alegre y tímido, aunque un buen líder y ambas estaban de acuerdo con él, pero cuando las nenas discutían, no sabía que hacer y se ponía del lado de su prima, Michelle, a diferencia de ellos, era más madura y controladora, también le gustaba tener el control de todo como la rubia, pero era más razonable, además de más seria, aún así siempre tenía que pelear sola. A pesar de todos los problemas, todos decían "son tan parecidos", "se ven lindos juntos" o "parecen hermanos".

De hecho, Vincent quería comprometer a su hijo con la pequeña Bloodwolf, pero el conde siempre se negaba, sin saber por qué.

Un día, la encontré sentada al pie de la escalera, mirando con recelo cómo los otros dos jugaban, ambas chicas se lanzaban dagas con la mirada, mientras que el otro chico reía nervioso.

-Oye, ¿no deberías estar jugando con ellos?- le pregunté.

-No quiero jugar, Elizabeth no quiere compartir sus muñecas, y más encima Ciel la defiende- me contestó algo molesta, era extraño que no me temiera.

-¿Y no traes juguetes?

-Mi padre no me deja traerlos, no sé por qué tengo que venir con él

La observé por unos segundos, se veía aburrida.

-¿Te gustan los libros?

-Sí, el conde Phantomhive siempre me da un libro, pero hoy se le olvidó

-Mmm...sígueme, te contaré un secreto- le dije y extrañamente me hizo caso, ¿en serio una niña pequeña no me tenía miedo?, bueno, la gente normal lo hace, pero notaba que esta chica era especial.

La llevé hasta la biblioteca de la mansión, cuando entramos ella tenía una tremenda cara de asombro.

-Puedes venir cuando quieras, así no te aburrirás

-¿Y puedo leer los libros que quiera?- preguntó con emoción.

-Sí, siempre que no le digas al conde que te llevé aquí, será nuestro secreto

-¡Sí!¡Gracias señor...!

-Llámame Undertaker

-¡Gracias señor Undertaker!- sonrió y luego corrió a buscar un libro.

Después de eso, cada vez que venía la encontraba sentada con una gran pila de libros, siempre conversábamos un rato, era muy inteligente y madura para su edad. Hubo un día en que estaba jugando billar en el sótano, el conde tenía una junta de negocios con varios colegas de él, yo sólo vine por diversión.

-Apuesto a que puedo meter esas tres bolas- dijo un hombre.

-No apueste lo que no puede hacer- le retó Madame Red.

-Angelina tiene razón, señor- le apoyó el conde.

-Já, miren y lloren, señores- se confió él, dio un tiro, pero sólo acertó dos de tres- Agh, casi lo logro

-No puedes acertar desde ese ángulo- se escuchó una voz desde la puerta, todos nos volteamos para ver a la pequeña Michelle.

-¡Michelle!¡¿Qué haces aquí?!- preguntó su padre algo enfadado, pero ella lo ignoró.

-Debes estar del extremo derecho de la mesa y girar el taco unos treinta grados- explicó.

-¿Cómo sabes eso, niña?- dijo asombrada Madame Red.

-Lo leí en un libro de la biblioteca- musitó la niña.

-¡Michelle!¡Vuelve al salón en este instante!- le reprendió su padre.

-Tranquilo señor Bloodwolf- lo detuvo el conde.- Por favor, muéstranos pequeña

-Claro, pero no alcanzo...- el conde la tomó en brazos, la acercó a la mesa y le pasó un taco. Esta lo sujetó como toda una experta y dio un tiro. Acertó en las tres bolas, dejando a todos impresionados.

-Vaya, parece que tenías razón- le dijo Vincent.

-No es la gran cosa, sólo lo leí

-Si quieres puedes quedarte con nosotros

Posteriormente, ella venía a cada junta de negocios en el sótano y jugaba billar, claro, con ayuda del conde. Al poco tiempo, ellos ya se llevaban muy bien, pero el conde Bloodwolf y su esposa no estaban muy contentos con eso, había veces que los veía en actitud sospechosa en los pasillos, pero no quise intervenir...tal vez debí hacerlo.

Un poco antes del incendio en la mansión, ellos dejaron de venir. No la volví a ver hasta que se había casado con el chico Trancy.

~~o~~

-Wow, ¿en serio?- masculló el rubio

-Sip, ¿otra galleta?- le ofreció el enterrador.

En unos segundos, alguien pateó la puerta, entró con un aura asesina, agarró la oreja de Ronald y se lo llevó afuera. Resulta que Will, caracterizado por ser "un mentiroso y muy discreto", le dijo lo que había pasado mientras estaba en el baño y que los shinigamis fueron a ver al enterrador porque el muchacho quería salir de la friendzone, claro que no le dijo que la chica de Ronald era ella.

-¡¿Estás idiota o qué?!¡¿Qué viniste a hacer aquí?!

-¡Grell-sempai me dijo que Undertaker me iba a ayudar!¡¿Que quieres que haga si la chica que amo me ignora cada tres minutos?!

-¡¿Pero por qué no me dijiste nada?!

-¡No lo entiendes!¡TÚ ERES LA CHICA QUE AMO!

Hubo un repentino e incómodo silencio, también un gran impacto hacia todos, tanto los que espectaban, incluyendo a William que llegó con ella, como ambos estudiantes. Sus respiraciones estaban agitadas por los gritos y la euforia, era primera vez que Ronald se confesaba, y la segunda declaración que Michelle recibía en su vida, la primera de seguro se imaginan quien es.

-¿En serio te gusto?- preguntó la castaña, ahora un poco más calmada.

-Voy a ser sincero...estoy enamorado de ti, tú me vuelves loco...- se confesó el rubio, con la mirada baja.- Mira, sé que no es posible aún, pero...me gustaría intentarlo, no eres como el resto de las chicas, tú...tú haces que haga idioteces, que me ponga celoso, contigo soy yo mismo...- subió la vista y miró a la joven a los ojos.- Eres la chica más bella y perfecta que he conocido, cada vez que te veo mi corazón late a mil por hora, siento que mi alma sube a la garganta...en serio yo...yo te amo...puedo hacerte feliz...

-Pero aún no estoy lista para dejarlo ir...

-Lo sé y lo entiendo, por eso yo te esperaré...no importa cuántos meses, años o siglos, te esperaré...estoy dispuesto a todo

-Tú sabes que cada noche...cada segundo lo recuerdo, sólo voy a hacerte sufrir Ronald

-Si lo amas, déjalo ir...no quiero decirlo, pero no va a volver...y tú lo sabes...

-Ronald, yo...

-Al menos dime que lo pensarás

-Ron

-Por favor...Michelle- le rogó.

-Está bien, lo tendré en cuenta- sonrió tristemente la ojiazul.

Ahí el rubio sintió una inmensa alegría, por fin tuvo el valor para declararse, sentía que su corazón daba brincos, tal vez no estén juntos ahora, pero habrá un futuro, o lo considerará. Se ilusionaba ya, casados con un departamento, lindos hijos, vivir una gran aventura romántica por siglos, etc, etc.

No era lo mismo para la chica, quedó completamente confundida, angustiada, su mente estaba más revuelta que un batido de frutas, una parte de ella tenía la esperanza de que su marido iba a volver, pero la otra decía que era imposible, no, lo sabía, pero no quería asumirlo. No estaba preparada todavía, además, ¿tenían ella y Ronald un futuro juntos?¿siquiera podrá abandonar el luto?, no tenía idea alguna, pero si ella no lo sabía, nadie más lo haría.

-Maravilloso- dijo una voz femenina mientras aplaudía.- Es bueno que vuelva a rehacer su vida, my lady

Todos se voltearon hacia la dueña de la voz, los dos shinigamis mayores se alertaron al reconocer a la mujer, Undertaker sólo entró a su local.

-Hannah...- masculló ella, entre unas traviesas lágrimas, enseguida corrió hacia la criada y la abrazó con todas sus fuerzas, como si en cualquier momento desapareciera.

-Sabía que no podía usted no podía desaparecer, mi pequeña es demasiado fuerte- musitó la demonio, correspondiendo al abrazo de la misma forma.

-Te extrañé mucho Hannah

-Yo también la he extrañado...y seguro que extrañó al señor

-Bueno...sí, ¿pasa algo con él?- preguntó, separándose de la sirvienta.

-Él...está en grave peligro, Claude está fusionando su alma con la de Ciel Phantomhive

-¡¿Que?!¡¿Cómo?!¡Hay que hacer algo!- chilló alterada.

-Ya no se puede hacer nada, él ya mezcló sus recuerdos

-No, eso no...- emitió Spears.

-¡Eso no es posible!- gritó Grell.

-Cuando un demonio está a la caza de un alma, no hay nada que lo detenga- explicó la albina.

-Yo...-gesticuló la chica, las lágrimas apenas la dejaban hablar.- Yo...no pude hacer nada...mi trabajo era protegerlo y...no pude...- estuvo apunto de caer al suelo, pero Ronald y Grell la atraparon y la abrazaron.

-Algo puede hacer, verlo por última vez

-¿En serio?

-Si usted va a verlo, tal vez recupere sus recuerdos

-Llévame con él, por favor

-Aún no, yo vendré a buscarla cuando sea el momento

-Ya veo... gracias Hannah- emitió con un hilo de voz, dio media vuelta y caminó hasta la funeraria, Grell fue tras ella, pero se detuvo antes de entrar.- Dile que lo estoy esperando...

-Lo haré, my lady- ahí ambos entraron, Will y Ronald se quedaron afuera.

-Necesito hablar con ustedes- sentenció la demonio.

-Yo no hago tratos con alimañas- gruñó Spears a la defensiva.

-Will-sempai, por favor- le increpó el rubio de dos tonos.- ¿De qué se trata?

-Bueno, como ustedes saben, ella perdió a su hijo antes de suicidarse- explicaba.- Pues, yo estoy cuidando del alma del pequeño

-¿Pero cómo es eso posible?- preguntó el superior.

-Un demonio debe hacer lo que su amo le pide- la sirvienta mostró sus ojos demoníacos por unos segundos.

-¿Y por qué nos dices esto?

-Ustedes son los que la cuidan, deben saberlo, pero ella aún no

-Pero es su hijo, debería saber

-Aún no está lista, lo estará cuando todo esto haya terminado

-Hannah-san, debemos irnos- dijo uno de los trillizos, que se acercaba.

-Sí, gusto en verlos, señores- dio una pequeña reverencia y se retiró junto a los otros tres demonios.

-¿Hay otra cosa de esta mujer que no sepamos?- bufó William.

-Sólo sé que Chelle-chan es todo un misterio- suspiró Ronald.

-Hay que ir a verla, debe estar muy indispuesta- musitó William y entró a la funeraria.

Ronald se quedó viendo la calle por un momento, como si los demonios fueran a volver, o que sus dudas fueran contestadas.

Sólo una cosa era segura:

"Es hora de que la viuda enfrente sus temores"


Y aquí se termina el capítulo!, dios que se me hizo largo

ACLARACIONES

*: seguro se dieron cuenta que el Ronelle es el Ronald x Michelle, sip, Grell también es un shipper :3

**: como cuando estiras tus labios para darle un beso a alguien...suena raro de esa forma

***: pequeñas depresiones, o más bien dolores musculares

Es primera vez en muuuucho tiempo que hago un pv, costó un poco, pero se pudo, aún así quedó claro eso de "Relatos de..."

Elena: A Under le gusta confundir a la gente con sus metáforas :v

Y Michelle con su harem 7w7

Elena: Bueno, sigan la historia, favoriteen

Dejen sus reviews y hasta la siguiente, mis querubines ;3