Capítulo 3. Cruzadas en el amor.
Era una fresca mañana cualquiera en Cataluña, en la que los jugadores entrenaban arduamente para los partidos, y por supuesto, mantener su puesto en tal equipo. El Barcelona FC/Cataluña FC era un equipo tan sumamente demandado y famoso que requería de un altísimo nivel para estar ahí, y para conseguirlo tenían que no sólo entrenar muy duramente, esmerarse y echarle ganas y pasión, sino que tenían que tener muchísimo talento y además suerte para poder entrar porque muchísimos jugadores bastante buenos habían sido rechazados. Eso era lo que precisamente atraía a Oliver Atom/Tsubasa Ozora, que era un equipo tan difícil y exigente que en vez de tomarlo como un límite, lo había tomado como un desafío que podría llevarle a lo más alto del fútbol. Quería hacerse un puesto ahí, abrirse un hueco entre los mejores jugadores de fútbol de todo el mundo. Quería jugar al lado del mejor jugador del mundo; quería incluso vencerle. Hubiera podido perfectamente fichar por uno de los tantísimos clubes italianos que le ofrecían tanto dinero, y sin embargo, para sorpresa de todos había fichado por un equipo que según Mark Lenders/Kojiro Hyuga, le sería dificilísimo hacerse con un puesto; incluso como suplente, y además si lograba hacerse con uno, sería facilísimo que otros jugadores muchísimo más preparados se lo quitasen enseguida, no le ofrecían ni un tercio del dinero que habían dado por él otros clubes y además, según las propias conclusiones del mencionado, el entrenador parecía querer sacarlo del equipo. Pero no es que el entrenador quisiese sacarlo del equipo, sino que éste le subestimaba por ser japonés, y por lo tanto, estaba tomándose más tiempo en decidirse si dejarle quedarse o no. Quería ponerle a prueba o algo de esa índole.
Oliver/Tsubasa estaba muy centrado tirando a portería, queriendo hacer su tiro mucho más potente y rápido. Ya no le serviría de nada la chilena debido a que todos sus grandes rivales conocían dicha técnica, y muchos de ellos sabían contrarrestarla de sobra.
'Oliver/Tsubasa, vente a Italia, en sus clubes necesitan jugadores con tus características, y además te ofrecerán mucho más de lo que te han llegado a ofrecer en el Barcelona FC/Cataluña FC. No pierdas el tiempo en Barcelona', le había dicho Lenders/Hyuga en una conversación telefónica que ambos estaban manteniendo.
'Gracias, Mark/Kojiro, pero no pienso huir'.
Entrenaba muy duramente. Era muchísimo más severo consigo mismo que un gran capitán con sus subordinados, que hasta su propio entrenador con él. Si cometía el más mínimo fallo, se reprochaba a sí mismo y no paraba hasta hacer desaparecer el error completamente, que le saliera tal paso futbolístico a la perfección de un jugador profesional, queriendo superarle, y superarse a sí mismo. Incluso muchísimas veces le dolían horrorísimos los músculos y los huesos de los pies, pero él no paraba hasta sentirse realmente agotado, y lo más importante, satisfecho. Entrenaba día y noche, prácticamente sólo paraba para hacer las necesidades más básicas tales como comer, beber, hacer descansos y dormir sus horas correspondientes, porque él había insistido en quitar horas de sueño y sustituirlas por horas de entrenamiento, pero Andrea le había reñido de tal forma que ni lo había vuelto a pensar, desde que ésta le pilló entrenando una noche a las cuatro de la mañana, y había bajado desde su cuarto hasta el campo para echarle una buena bronca. La devoción y pasión que le tenía al fútbol había hecho flipar en colores a todos sus compañeros de equipo, periodistas y reporteros, éstos llegándole a preguntar que si no tenía más asuntos que atender aparte del fútbol.
'Por supuesto que tengo más cosas importantes a las que atiendo, sólo que enfoco toda mi atención al fútbol porque quiero ser el mejor del mundo, y además mi familia y amigos están en Japón' había respondido con voz firme en una entrevista. 'No me importa cuánto me cueste, es mi sueño desde que era muy pequeño'.
Ya habían pasado casi dos horas de entrenamiento por su cuenta cuando oyó a alguien saltar desde las verjas metálicas que cubrían en altura el campo y después aterrizar de pie impune en el suelo.
- ¿Qué, hacemos un uno contra uno? – le había preguntado.
- ¡Claro que sí, Rivaul! – le contestó súper emocionado. Le brillaban sus grandes ojos negros.
Oliver/Tsubasa fue quien tomó la pelota primero. La movía con gran agilidad con sus pies, se notaba que era verdaderamente amigo del balón, el cual llevaba literalmente pegado a los pies. Pero Rivaul enseguida notó sus movimientos y se la quitó con una rapidez asombrosa con la cual el viento no habría podido competir. Los dos estaban en una tregua muy dura, muy bruta, muy encarnizada, muy igualada. Si Oliver/Tsubasa lograba quitarle la pelota a Rivaul, éste le forcejeaba hasta que pensaba que Oliver/Tsubasa habría cedido, pero no era así; si Rivaul la soltaba aunque fuera una milésima de segundo, el otro iba como un rayo a por ella. Se podía ver que tenían el mismo nivel de fuerza, rapidez, técnica y estrategia; si no tenía uno la pelota, la tenía el otro. Ésta siempre era pateada desde distintas posiciones, a distintas alturas, a distintas velocidades. Su juego era muy rico en matices. Estaban tan enfrascados en su duelo personal que habían perdido toda noción del tiempo y la realidad, no se daban cuenta de que estaban viniendo un montón de reporteros al campo única y exclusivamente para verles, aunque bien lejos estaban de dicho campo; estaban limitados por las puertas que cerraban el campo.
- ¡Mirad, si es Oliver Atom/Tsubasa Ozora!
- ¡Es Oliver Atom/Tsubasa Ozora!
- Me he enterado de que un club italiano le ofreció veinticinco millones de euros, pero ha preferido irse al Barcelona, que le ha ofrecido mucho menos. Para mí que ese chico es tonto.
- ¡Yo por ese dinero haría lo que fuera!
- A lo mejor el dinero no lo es todo para él. Además le habrá motivado la idea de jugar al lado del mejor jugador del mundo, Rivaul.
- Me he enterado recientemente que Lenders/Hyuga será titular en el partido que tendrán Piamonte FC/Juventus FC y el Emiria FC porque la estrella de su equipo está gravemente lesionado y no podrá jugar los próximos partidos.
- ¿Pero aún no sabemos en qué posición jugará Atom/Ozora? – preguntó González.
- No sabemos si jugará de delantero o en el centro del campo – contestó otro compañero.
- O quizá le pongan de libre, ¿no os parece? – añadió Clemente a modo de pregunta
- Eso significa que podría ocupar nuestra posición – sentenció el capitán Grandíos.
- Tú lo has dicho – afirmó González muy serio y pensativo, con la vista puesta en un punto de mira fijo -. Esta decisión tan complicada es ahora cosa del entrenador Eduard.
- ¿Qué, vamos? – preguntó el anterior.
- Vamos – respondió González levantándose del banco en donde estaba sentado.
Dicho esto, los demás también empezaron a ponerse de pie dispuestos a marcharse a entrenar.
Ya cuando permitieron a los reporteros entrar, lo hicieron corriendo para ver qué pasaba con Oliver/Tsubasa y Rivaul, pero se llevaron la desagradable sorpresa de ver cómo el primero estaba como arrodillado ante el último, cansadísimo del esfuerzo. Oliver/Tsubasa estaba jadeando, sudando, exhalando rápidamente una y otra vez, mientras que Rivaul estaba de pie, frente a él, mirándole. Había salido impune de la guerra.
A los pocos minutos estaban empezando a llegar los demás compañeros, Andrea y el entrenador.
- ¡Hostia! – soltaron algunos compañeros sorprendidos y horrorizados al ver tal escena por las verjas.
Éstos se acercaron a ver qué era lo que pasaba, Andrea se echó hacia atrás con una expresión de horror y tensión por ver a Oliver/Tsubasa a punto de desmayarse y a Rivaul erguido y de pie, pensando que le habría hecho al aludido algo grave, y para más dolor suyo, sus ojos pudieron ver cómo Oliver/Tsubasa acabó desmayándose y cómo Rivaul seguía de pie con un porte orgulloso y elegante, con la pelota debajo de uno de sus pies y su expresión seria acompañada de una frigidísima mirada. El entrenador se acercó a ver lo que pasaba y al verlo se dibujó en su cara una expresión de angustia y tensión, las cuales disfrazó de enfado.
- ¡Traed aquí una camilla! – ordenó en voz lo suficientemente alta para que sus jugadores le oyesen.
'¡Rivaul! ¡Nunca le había visto comportarse de esa forma!', pensó a gritos asustada. Empezó a llorar derramando unas cuantas lágrimas por la impresión y el horror que le había causado ver a Oliver/Tsubasa desmayado en el suelo y a Rivaul de pie en forma de cruel verdugo, o al menos era lo que había imaginado ella. Apenas oía a los reporteros comentar lo que había pasado y sacarle fotos para sacarse una pasta, nada más y nada menos. Le daban ganas de pegar a los reporteros y romper sus cámaras por aprovecharse de cosas así y además le daba rabia y miedo el que pudiesen distorsionar las cosas a su antojo, pudiendo dejar a Oliver/Tsubasa de cobarde o blando.
- ¿Qué te pasa? – le preguntó Clemente, que había podido observar absolutamente todo lo que le rodeaba, incluso había visto a la gerente derramar lágrimas -. ¿Estás bien?
- N-No entiendo bien lo que está ocurriendo – comentó en sollozos -. De repente me he imaginado a Rivaul como castigando a Oliver/Tsubasa y…
- Tranquilízate, Andrea. Lo que ha pasado es que Oliver/Tsubasa se ha desmayado, pero yo tampoco me logro explicar el por qué Rivaul tiene que ver en esto – respondió, dubitativo.
- De verdad, espero que no le haya hecho nada grave.
- Nunca se sabe en el mundo del fútbol, ha habido casos bastante graves en algunos partidos de fútbol que conozco.
- Y no te creas que Rivaul hace esto por primera vez – oyó la voz de González por detrás suya -. Lo ha hecho más veces.
- No me digas que Rivaul hace faltas a todo aquel que desafía – comentó Andrea disgustada a la vez que aterrorizada-. Pienso que Oliver/Tsubasa puede con él pero más que de sobra.
- Tú no puedes saber eso, Andrea – le cuestionó González -. Rivaul es prácticamente el mejor jugador del mundo, por eso está aquí. Y tu amigo japonés nunca podría con alguien así.
Andrea cambió su expresión asustada y llorosa a una seria, enarcando una ceja, cruzando los brazos y empezando a mover un pie de arriba a abajo tocando el suelo, en señal de desaprobación, pero aún mantenía unas pocas lágrimas. Empezó a mirar a González como si le faltaran unas cuantas neuronas o fuera tonto de remate. ¿De verdad podía juzgar a alguien de si sabía jugar al fútbol o no por su nacionalidad sin haberle visto antes hacerlo? Ésa fue la pregunta que le formuló.
- ¡Claro que no, Andrea! – ésa fue la respuesta del aludido -. No estoy diciendo que tu amigo sea mal jugador, pero Rivaul tiene muchísimo más nivel que él en todos los aspectos. Además ten en cuenta que Rivaul viene de uno de los países reyes del fútbol, Brasil, y hasta la fecha no hay ningún japonés que haya destacado en el mundo futbolístico.
- ¿Sabías que la Selección japonesa participó en el Torneo de Francia?
- Ya, pero eso fue de hace al menos tres o cuatro años.
- Si Japón participó es por algo – sentenció Andrea -. Los jugadores más destacados fueron Oliver Atom/Tsubasa Ozora, Benji Price/Genzo Wakabayashi, Mark Lenders/Kojiro Hyuga y en menor medida, Tom Baker/Tom Misaki. Y vale, admito que todos los demás son bastante mediocres y que sin los jugadores antes mencionados, no habrían podido ganar ni un solo partido. ¡Pero si derrotaron a la Alemania de Schneider, y eso dice mucho! Y ahora esos jugadores están jugando en clubes europeos profesionales.
- ¿Ah, sí? – inquirió Clemente con curiosidad.
- Sí. Por si no lo sabíais, Benji Price/Genzo Wakabayashi está jugando en el Grunwald FC/Hamburgo FC, y es actualmente uno de los mejores porteros del mundo. ¿Hubieran cogido a Lenders/Hyuga en el prestigioso Piamonte FC/Juventus FC si no fuese bueno? Pues lo mismo pasa con Oliver/Tsubasa.
- Ya, pero ten en cuenta que el Grunwald/Hamburgo no es un equipo de élite, es más bien tirando a mediocre y que el tal Benji Price/Genzo Wakabayashi si tan bueno es tendría que tener ofertas de equipos mucho mejores – contestó González en forma de sentencia -. Debo admitir que el Piamonte FC/Juventus FC es un equipo conocido, pero no como lo es el Barcelona FC/Cataluña FC.
- Benji Price/Genzo Wakabayashi tiene una oferta del mismísimo Rötburg/Bayern Münich, uno de los mejores equipos del mundo. Hasta el mismísimo Schneider se lo ha ofertado varias veces, y hasta ha duplicado y triplicado su paga.
- ¿Y por qué no se va ahí?
- Porque dice que quiere permanecer en el equipo que hizo de él el portero que es – les respondió ella contundentemente.
González y Clemente rompieron a reír en una sonora carcajada.
- ¡Price/Wakabayashi tiene que ser realmente tonto para querer permanecer en un equipo de segunda categoría cuando puede irse a uno de élite!
- Dario Belli/Gino Hernández podría ocupar ese puesto perfectamente – opinó Albert Potter, quien estaba escuchando la conversación apoyado en las verjas.
- ¡Qué dices, loco! – le cortó González -. ¡Si ése no hace más que lesionarse continuamente; parece Marco Reus!
- Uy, si te oyera una de mis amigas, te cruzaba la cara pero ya – comentó entre risas Andrea -. Y Belli/Hernández también es muy bueno.
Amaia había terminado de hacer su trabajo y se disponía a darse una buena ducha. Le dolía todo el cuerpo a pesar de que Dario/Gino le había dado un buen masaje por toda la espalda de ésos futbolísticos, y más que arreglarle la espalda se la había jodido, según ella. Dario/Gino le había dicho que pronto se habituaría, y le había contado que la primera vez que se lo hicieron a él también le dolió pero bien dolido, pero como tenía que recibir esos masajes musculares todos los días, se habituó. La voluptuosa zagala, como no podía mantenerse de pie, se sentó dentro de la bañera y comenzó a lavarse, primeramente mojando todo su cuerpo y su inmenso cabello en un gran chorro de agua. A continuación se enjabonó el pelo y el cuerpo, volviendo a echarse un gran chorro para limpiarse del jabón. Luego se puso en su larguísima melena unos ingredientes naturales de medios a puntas (bastante generosos, sobrepasaban los 40 centímetros sobradamente), lo dejó actuar por unos minutos mientras atendía a sus labios dándose en ellos un exfoliante en forma de labial, y cuando pasó el tiempo necesario para que eso actuara, se dio una buena ducha de agua fría para despejarse y también para que su cabello estuviera más brillante, sano y sedoso. Ya después de terminar de ponerse una toalla alrededor de su cuerpo y dejar toda su cabellera húmeda, fue directa a su habitación en dirección donde estaba su portátil, tomando asiento en su muy mullida silla roja, la cual tenía ruedas para poder moverla sin tener que hacer grandes esfuerzos y a continuación miró el chat, donde Andrea le había puesto el siguiente mensaje hace unas horas:
'Amaia, no sabes lo que acabo de ver. ¡Oliver/Tsubasa se ha desmayado ante Rivaul! Es increíble, era un Rivaul muy distinto del que conocí. Estaba siendo súper frío con Oliver/Tsubasa. Sin embargo conmigo fue algo brusco al principio, pero ahora es muy amable conmigo; no entiendo nada. La escena me ha causado tal impresión y tal horror que me he echado a llorar.
Esto ha ocurrido mientras veníamos los demás jugadores y yo al entrenamiento, ellos a entrenar y yo a supervisar'.
Amaia contestó así:
'Sí, dicen de él que es muy violento y que ha tenido unas cuantas tarjetas amarillas, pero lo más curioso es que nunca, nunca, ha sido expulsado de ningún partido. Me parece que le dio un codazo en la sien a un tal Bruno en un partido contra el Real Madrid y le dejó con secuelas graves, no sé. Estos futbolistas de élite son así, bastante suyos (y los que no son de élite).
Siento que te hayas llevado un chasco con el tal Rivaul, ratón. Pero seguramente sea, con perdón del teclado, un hijo de puta'.
Pudo ver a Andrea en línea, quien la respondió de esta manera:
'Lo que me has comentado ahora también me lo han hecho saber los otros jugadores del equipo. Yo no sé cómo no le han echado todavía o al menos han tomado algún tipo de medida con él. Ya me da miedo que le pueda hacer algo peor a Oliver/Tsubasa'.
Amaia: 'No le han echado todavía porque es un jugador de élite, y al entrenador Van Saal le conviene tenerle en sus filas. Y el Barcelona FC/Cataluña FC además de ser uno de los equipos de élite más demandados, de los mejores del mundo y conocidos, también es famoso por la cantidad de jugadores que se han llevado muchísimas tarjetas amarillas, varias expulsiones y alguna que otra sanción temporal o llegando a casos extremos, permanente.
Si la mayoría de los jugadores de gran rango son unos gilipollas aunque sean más feos que un dolor, y si no, mira a Lenders/Hyuga. Bueno, mi Dario/Gino no lo es'.
Andrea: 'Joder, mira que los equipos de élite se tienen bien escondidas sus mierdas de cara al público'.
Amaia: 'Lo sé, reina. Yo también vine a hacer de gerente y mánager al Milán FC pensando que sería todo maravilloso, pero hay algunos jugadores a los que tiraría por un barranco y un entrenador gilipollas al que mandaría a África con todas las enfermedades habidas y por haber'.
Andrea: '¿Qué pasa con el entrenador del Milán FC?'.
Amaia: 'Es un gilipollas machista que se las pasa controlando cada puto movimiento que hago. Me habla y me trata muy mal, y si cometo el más mínimo error, es que ya me monta un auténtico show. ¡Si hasta Dario/Gino ha tenido que intervenir en nuestras peleas! Bueno, en las peleas que tiene el entrenador porque yo soy una chica muy tranquila que no hace nada'.
Andrea: 'Joder, ésos ya son problemas serios. Tal vez deberías comunicarlo a medios importantes, y así que hagan algo al respecto. Te ha tocado un pesado de aupa.
Por cierto, has dicho tantas veces gilipollas que resulta una gilipollez'.
Amaia: 'Volviendo al tema del equipo catalán, probablemente Oliver/Tsubasa tenga que jugar con el equipo filial, porque por muy bueno que sea y por mucho que haya jugado con Los Brancos en Brasil, el entrenador Van Saal es muy, pero que muy exigente, y primero querrá probar su verdadera capacidad, pero si considera que su nivel de juego es muy bajo, le meterá en el filial, si es que piensa que puede mejorar, y si no, a pastar. Y también hay rumores que dicen que ese hombre es algo racista'.
Andrea: 'Ya, si yo también pienso que tendrá que pasar primero por el equipo filial, porque Grandíos me ha dicho exactamente lo mismo'.
Amaia: 'Grandíos es el nuevo capitán, ¿no?'.
Andrea: 'Sí. El que estaba antes de capitán murió en un accidente y él le sustituyó'.
Amaia: 'Madre mía, todo el mundo se muere; parece la puñetera saga de Harry Potter'.
Andrea: 'Esperemos que no se muera nadie más del equipo'.
Amaia: 'Yo tampoco, ¡pero espero que algunas personas que conozco meen muchas piedras y les dé un coágulo cerebral!'.
Andrea: 'Hoy te estás luciendo deseando desgracias ajenas. Cuidado con desear mucho, que puede que el Karma te venga de vuelta'.
Dario/Gino acababa de salir de hablar con su entrenador, el cual le había dicho que llamase a un antiguo y destacado jugador que hacía casi dos años que no jugaba debido a las continuas lesiones que tenía. Había estado realizando un entrenamiento especial para volverse todavía más rápido de lo que era, el cual consistía en que varios compañeros apuntasen a la portería simultáneamente para ver si los podía detener todos. Aunque pareciera que no, le había pedido ayuda a Benji Price/Genzo Wakabayashi sobre cómo mejorar su juego, y éste se la había dado encantado. Él era su referente.
Se fue en dirección a su baño, empezó a desnudarse así luciendo su cuerpo atlético y musculado y nada más terminar de hacerlo, se metió en la ducha. Una vez se hubo quitado los sudores de encima, se puso unos bóxers, se tumbó encima de su cama, cogió su móvil y marcó el número de dicho jugador.
- ¿Dario/Gino? – se oyó su voz.
- Hola, Fabio. Cuánto tiempo sin hablar – le respondió Dario/Gino con un tono afable.
- Ya han pasado casi seis meses desde que no hablamos, Dario/Gino. ¿Qué tal anda todo por el Milán?
- La verdad es que bastante bien. Hace poco ha venido un chico japonés a nuestro equipo y…
- ¿Un japonés? – le interrumpió Fabio, sorprendido. A continuación se echó a reír -. Dario/Gino, el fenómeno que tenéis con los japoneses no es ni medio normal. Cómo se habla de un tal Oliver Atom/Tsubasa Ozora, dicen que es un auténtico genio, pero yo creo que no es para tanto…
- Sí, es un japonés – explicó -. Y juega bastante mejor que la gran mayoría de los jugadores del Milán. No hubiésemos podido ganar el partido contra Piamonte/Juventus sin él. Hasta que el entrenador se decidió a sacarlo, estábamos a mitad del segundo tiempo del partido, y dos goles que metió dándole la vuelta al partido.
- Hablando del Piamonte/Juventus, ha fichado otro japonés llamado Mark Lenders/Kojiro Hyuga por él, y por lo que dicen, es muy bueno – empezó a contar Fabio -. Pero viéndole en los entrenamientos, deja mucho que desear, y no es tan buen jugador como cuentan. Si hasta el peor jugador europeo le daría unas cuantas vueltas...
- Supongo que en su equipo le habrán puesto verde que te quiero verde. Como son así… Si Salvatore me lo contó todo.
- ¿Salvatore Gentile?
- Sí, me contó todo el panorama que tienen con él al dedillo. No le quieren ni de puta coña.
- Desde luego Willem Arminius se burla de él todo lo que quiere, si hasta un día me llamó quejándose de que en su equipo habían metido a un japonés y que éste se había atrevido a contestarle. Se llevan a hostias.
- Siempre ha sido un cabrón ese tal Arminius.
- Pero tiene razón. Si Lenders/Hyuga hubiese permanecido en el campo, hubiese hecho perder al equipo, y también habría salido bastante más lastimado de lo que ya está. Ya te digo que los japoneses no son destacados jugadores de fútbol, podría decir que están en vías de desarrollo.
- ¿Cómo que están en vías de desarrollo? – preguntó Dario/Gino extrañado.
- Que están desarrollándose como jugadores de fútbol. Y lo de Oliver Atom/Tsubasa Ozora ha sido apostar muy alto – sentenció Fabio muy serio -. Ha fichado nada más y nada menos que el Barcelona/Cataluña. Y tal y como están las cosas, si el entrenador Van Saal considera que puede quedarse, antes de meterle en el equipo oficial le meterá en el filial. Y Benji Price/Genzo Wakabayashi sí que es un buen portero, pero está en un equipo bastante mediocre, y parece ser que el imbécil de su entrenador no lo valora como debe. Debería hacer caso a Schneider e irse al Rötburg/Bayern Münich.
- Cambiando un poco el tema, pregunta el entrenador que si ya estás recuperado para jugar en los próximos partidos – le informó Dario/Gino -. Dice que el equipo no es lo mismo sin ti, y yo y todos opinamos lo mismo.
Fabio se echó a reír, y se sintió muy halagado cuando Dario/Gino había dicho eso.
- Qué lástima ser de cristal. Ya estoy hasta las mismísimas pelotas de lesionarme; que si no me rompo una cosa es otra; tengo el síndrome de Marco Reus. Y de no haber podido jugar durante estos dos años -. A continuación añadió dolorido -: Y tampoco participé en el Torneo de Francia.
- No te preocupes, que yo en ese torneo no es que me cundiese mucho – dijo Dario/Gino para consolarlo -. Mira, me estuve luciendo durante el partido contra Japón y adivina quién me rompió el brazo izquierdo. Lenders/Hyuga. Y no pude jugar el resto de partidos y quedamos eliminados tras perder con Argentina.
- Ya el japonés debía de tener mala hostia desde hace mucho tiempo.
- La debía de tener acumulada, y la pagó conmigo – añadió Dario/Gino medio en broma, medio en serio.
Los dos italianos rompieron a reír por el último comentario. Dario/Gino decidió hacerle preguntas más personales con el fin de picarle un poco.
- Yendo a terrenos más arenosos, ¿ya tienes alguna novia o algún rollete? – preguntó conteniéndose la risa.
- Dario/Gino, sabes que ese tipo de preguntas me molestan – contestó Fabio evidentemente molesto -. Ya sabes que no me gustan esos rollos de las parejas ni esas cosas, que todo muy bonito cuando comienza, pero que la confianza da asco, muuuuuuuuucho asco – hizo énfasis en las dos últimas palabras.
- Tío, qué soso eres – había dicho entre risas.
- Tengo mucho sueño. Me voy a dormir – le cortó Fabio poniéndole un pretexto.
- Vale, Fabio. Pero antes contéstame a otra pregunta. Has dicho que querías volver al equipo, ¿no?
- Sí – afirmó.
- ¿Cuándo te dará el alta el médico?
- Eso no lo sé. Me dijo que en pocos días podría jugar perfectamente al fútbol, pero me dijo que me pasara por la consulta mañana. Aprovecharé para preguntar, o por si el médico me tiene que decir algo.
- Vale. Buenas noches, Fabio.
- Igualmente, Dario/Gino.
Se echaron a reír nuevamente y fue Fabio quien colgó. Dario/Gino ya podía estar tranquilo, porque su entrenador le había estado dando la vara con que Fabio volviese al equipo y ahora que lo había conseguido ya dejaría de taladrarle con el tema, el equipo sería prácticamente un equipo nuevo, reforzado, porque ese chico japonés llamado Rob Denton/Aoi Shingo le había dado un nuevo enfoque al Milán FC, le había dado ese toque dinámico que impregnaba al balón de una gran ligereza, y la defensa impenetrable y la capacidad de decisión de los partidos de Fabio, las cuales siempre habían estado presentes. Al venirle tales pensamientos a la cabeza, empezó a recordar los entrenamientos individuales que Rob/Aoi hacía por su cuenta. Aquella chaqueta con peso incluido, aquellas botas más pesadas de lo normal, aquellos espacios imposibles a los que acertaba casi siempre a la primera. Todo esto por causa de que Matteo, uno de los compañeros del equipo, le había insultado. Y Dario/Gino se enfrentó directamente con él. Por supuesto, Matteo le respondió condescendientemente que no le interesaba tener al japonés en el equipo, y el cabrón había conseguido que los demás le respaldasen. Luego pensó en lo que habría hecho Fabio. No se hubiese comportado como un imbécil con Rob/Aoi, tal vez hubiese hecho algún comentario tipo 'los japoneses no saben jugar al fútbol', pero jamás de los jamases hubiese hecho lo que Matteo, y si veía que jugaba bien, le respetaría, incluso le propondría ser su amigo.
Se levantó para ponerse una sudadera porque la noche refrescaba, deshizo las sábanas, se tumbó nuevamente, se acomodó las almohadas, se tapó y nada más apagar la luz, cerró los ojos. Había sido un día especialmente agotador.
Andrea estaba haciendo sus tareas a la vez que recordaba antiguos momentos. Momentos que tenían que ver con el Torneo de Francia, el cual se dio lugar hace por lo menos sus buenos cuatro años. Empezó a recordar el cómo se dio cuenta de que su amiga Amaia estaba empezando a enamorarse del capitán italiano, lo cual le costó bastantes lágrimas de parte de ésta, y hasta que no llegó al Milán FC como gerente, no logró volver a verle, porque estaba en su ciudad natal. Y hasta que logró estar con él, tela marinera…
'¿Qué habrá sentido mi mejor amiga al volver a ver al chico del que está enamorada?' se preguntó a sí misma. 'Supongo que lo mismo que sentiré si es que vuelvo a ver a Pierre, algún día, algún año de éstos', pensó muy triste.
Se puso a maquinar en su cabeza la historia que habría ocurrido entre Dario/Gino y Amaia. Pensó en su amiga llorando desconsoladamente porque estaba lejos de él, les separaban Oxford y Milán, y a ellas dos, Manchester y Oxford. Como en donde vivía no tenía amigos y además quería aprender el italiano y cambiar de aires, su padre no dudó ni un instante en mandarla a Milán como estudiante de intercambio, y Amaia, aunque no era una chica de sobresalientes, sacaba más o menos calificaciones altas. Hasta ahí, todo verídico. Lo que empezó a inventarse sobre la marcha fue el cómo entró en el Milán FC, imaginándose que entraría porque pedirían una gerente en el equipo, Amaia enviaría una solicitud para ello y la aceptarían, así volviendo a ver a su enamorado del alma, y qué pasaría entre ellos para que fuesen novios. Todo lo demás empezó a apuntarlo en un papel, llenándolo de palabras, guiones, distintas opciones de lo que ocurriese como si fuera tipo test, flechas que conducían a unos hechos u otros… Nótese que las tareas que le había mandado el entrenador Van Saal las había concluido pronto; le habían resultado bastante fáciles.
De repente unos pasos rápidos que se dirigían a su puerta y su posterior llamada a la puerta de su habitación le sacaron de sus pensamientos, provocando que de un susto tirara sin querer el lápiz con el que estaba escribiendo y se estremeciese ligeramente.
- Andrea – se pudo oír la voz de Oliver/Tsubasa -. ¿Estás ahí?
Fue a abrirle la puerta corriendo.
- ¡Joder, qué susto me has pegado! – murmuró Andrea jadeando un poco.
- Bueno, quería hacerte una visitilla -. Echó un ojo alrededor del cuarto de Andrea, y sus ojos fueron a parar justo al papel lleno de garabatos -. ¿Qué es eso?
Andrea sudó la gota gorda.
- E-Esto… N-N-Nada, un papel cualquiera – contestó tartamudeando.
Oliver/Tsubasa la miró con ojos de pillo.
- Eso es que tienes algo que ocultar, ¿eh? – dijo con una sonrisa picarona -. Déjame que lo vea.
- ¡No, no, no! – Andrea empezó a hacer de barrera humana para que Oliver/Tsubasa no accediese, pero éste cogió el papel de todas formas.
Una vez cogido el papel, empezó a mirarlo detenidamente, una y otra vez. En una de las veces que lo estaba mirando se empezó a reír.
- ¡Pero Andrea!, ¿qué es esto, por el amor de Dios? – preguntó Oliver/Tsubasa, muerto de risa -. ¡Joder, podrías ser guionista o directora de cine, porque desde luego, la película que te has montado es apoteósica, tía!
- P-Pero… - balbuceó la aludida cada vez más cortada.
Pero Oliver/Tsubasa no la escuchaba. Cada vez que leía el papel, se reía más. Se le iban cayendo las lágrimas de risa y su cuerpo temblaba. Se tuvo que sentar en la cama de Andrea para no salir revolcado. Andrea, por su parte, se moría de vergüenza y quería que la tierra le tragase. No sabía por qué había escrito en un papel una historia que Amaia todavía no le había contado. Se había imaginado tantas cosas que podrían no ser ciertas… Además este hecho también le azoraba por el hecho de que había escrito cosas que le gustaría que le pasasen con Pierre, mucho más que por lo que le diría su amiga.
Cuando Oliver/Tsubasa se tranquilizó, éste le soltó en modo irónico:
- Cómo te aburres, ¿no?
- ¿Vamos a hablar de otra cosa que no sea del puto papel? – preguntó ella cortante.
- Vale, vale – respondió Oliver/Tsubasa nervioso, poniendo las manos en alto.
- ¿Qué es lo que ha pasado exactamente entre Rivaul y tú? – inquirió Andrea autoritaria.
Oliver/Tsubasa le relató el hecho de que entrenase dos horas antes de lo establecido. Le explicó que cuando iban a dar las diez apareció Rivaul, quien le había retado, Oliver/Tsubasa aceptando. En lo que él restó importancia fue al golpe en la sien que le había dado Rivaul, dejándolo inconsciente. Andrea estaba alucinando.
- ¿Tú sabes lo que te podría haber pasado, Oliver/Tsubasa? – le reprochó casi gritando, muy enfadada -. ¡Podrías haber tenido una lesión bastante grave, y eso fue lo mismo que le pasó a un jugador que por casualidad, era un rival suyo! González y Clemente me han contado que el agredido sufrió unos buenos dolores de cabeza, y le tuvieron que hacer unos análisis.
- Ya, si eso fue lo que me ha contado el doctor hace unas horas – replicó Oliver/Tsubasa.
- ¡Es culpa tuya, Oliver/Tsubasa! ¡Tendrías que dormir tus horas correspondientes en vez de andar zascandileando con tus entrenamientos a solas a las cuatro de la mañana, burro! – bramó Andrea enérgicamente.
- ¡Pero si no me ha pasado más que un pequeño desmayo, pesada!
La mirada de Andrea se tornó en una de reproche absoluto por el insulto y por la poca preocupación que mostraba hacia su salud el aludido, la cual se convirtió en minúsculos instantes en una mirada fulminante.
- Oliver/Tsubasa… - empezó a decir conteniendo su rabia en la boca -. Como vuelva a oír un pesada por parte tuya, juro que en los entrenamientos especiales que te haga, te haré correr hasta que te desmayes.
- A-An-drea…
- ¡Ni Andrea ni pollas! – vociferó ella nuevamente.
A continuación le dio la espalda a Oliver/Tsubasa para dirigirse a la puerta para abrirla, dejándola un poco entornada.
- Y no quiero volver a verte deambular a las cuatro de la mañana – ordenó la chica señalándole con el dedo -. Te he oído varias noches y no te he dicho nada porque pensaba que lo harías sólo por una vez, pero una noche el entrenador Van Saal me pidió que fuera a echarte la bronca.
- ¡Joder, Andrea, si entreno a las cuatro de la mañana es porque quiero estar a la altura de todos esos grandes jugadores! – se quejó Oliver/Tsubasa haciendo un puchero.
- ¡Has ido a fichar por uno de los equipos más exigentes del mundo! ¿Por qué no has hecho caso a Lenders/Hyuga y no has fichado primero por algún equipo italiano? – le reprochó Andrea sin hacer caso de los pucheros del muchacho.
- ¡Porque para mí el dinero no lo es todo, y además quiero jugar al lado del mejor jugador del mundo! ¡Yo no tengo esa necesidad de dinero como Lenders/Hyuga!
Al oír tal joya, Andrea se dispuso a darle una sonora y dolorosa bofetada. La última frase que había dicho sobre Lenders/Hyuga le había taladrado los tímpanos a fondo y la había puesto furiosa. ¿Cómo se había atrevido a hacerle una acusación de esa clase? El último mencionado no jugaba sólo por dinero, y aunque así fuera, no tenía derecho a decir tal calumnia.
- Qué tonto estás hoy, Oliver/Tsubasa – le amonestó muy ofendida al aludido -. De verdad, espero que lo de Lenders/Hyuga no lo hayas dicho en serio, y jamás vuelvas a decirlo. Me voy a buscar a Rivaul para decirle un par de cosas; ya empieza a tocarme la moral a pesar de que no le conozco casi de nada. – en la última frase puso más énfasis.
Dicho esto, salió por la puerta y cerró de un rápido y estruendoso portazo, yendo por los pasillos como una jauría de gatos furiosos. Daba pasos largos y muy rápidos e iba con la espalda totalmente recta y los puños muy apretados, simulando estrujar algo con todas sus fuerzas. Vio a Albert Potter y tuvo intenciones de preguntarle por el maldito Rivaul.
- Ah, hola, Andrea.
- ¿Dónde está Rivaul? – preguntó casi gritando en un tono imperativo.
- Ah… está en el campo del equipo principal, entrenando – respondió Albert intimidado por el tono de voz de la chica.
- Vale. Muchas gracias.
'Oliver/Tsubasa, ¿de verdad quieres jugar al lado de ese tipejo que te ha dado un codazo en la sien dejándote inconsciente?' caviló para sus adentros. '¡Rivaul, voy a decirte cuatro cosas, tío capullo!', pensó apretando los dientes y los puños, furiosa.
Fue recorriendo y atravesando pasillos y bajando y subiendo las escaleras a un paso todavía más rápido y violento, haciendo incluso ruido con las suelas de sus deportivas. Estaba tan colérica y rabiosa que parecía que iba a explotar en cualquier momento, le temblaban los puños de la rabia, y así anduvo hasta que logró localizar a Rivaul, quien estaba entrenando por su propia cuenta.
'Otro ludópata del fútbol, lo que me imaginaba…' suspiró Andrea con resignación.
Optó por la táctica del silencio, como lo llamaba ella. Se puso en un lugar donde la pudiese ver claramente, justamente a un lado de la puerta de las rejillas. Para no darse por aburrida, se dispuso a ver el juego de Rivaul.
'Vaya; ¡es realmente un jugador de primerísimo nivel! Y además es taaaaaan guapo…', pensó fascinada.
No tuvo que esperar más que unos pocos minutos porque Rivaul se dispuso a recoger todos los balones con los que había estado tirando a puerta como forma de entrenamiento. Pudo observar sus largas, bronceadas y musculosas pero estilizadas piernas moverse. A simple vista pudo apreciar que tenía un buen porte y una buena figura física, tal y como había pensado al verle por primera vez en foto, además de ser alto. Se apresuró a apartarse de la puerta porque le veía venir y se giró al lado contrario, donde daba la espalda a la cancha y miraba hacia la residencia. En efecto parecía ser que Rivaul la había visto. Cuando éste salió por la puerta, la vio y la miró.
- Rivaul. – le llamó con un tono imperativo.
Él no le contestó.
- Rivaul. – denominó nuevamente con un tono más alto y algo amenazador.
Se giró hacia ella con una expresión neutral.
- ¿Qué quieres, guapa?
- Sólo vengo a advertirte de que como le hagas algo más a Oliver/Tsubasa aparte de darle un codazo en la frente y dejarle inconsciente, me vas a ver furiosa, y yo furiosa soy peor que el mismísimo Lucifer.
Rivaul simplemente se limitó a echar una carcajada.
- ¡Pero si a Oliver/Tsubasa no le he hecho nada, mujer!
- ¿Que no? ¿Que no le has hecho nada dices? – le reprendió gritando. Se quedó cavilando en silencio con la mirada fija hacia él durante unos segundos, para exclamar -: ¡Estás completamente loco, Rivaul! ¿Tú sabes lo que le podría haber pasado a Oliver/Tsubasa? ¡Podría haber tenido secuelas graves como Bruno, aquel jugador al que le diste también un codazo!
- Lo de Bruno fue un accidente – le contestó él despreocupadamente.
- Con que un accidente, ¿no? Dime, ¿lo has hecho con otros jugadores?
- Sí. Con unos fueron accidentes y con otros fueron intencionadamente.
- ¡Seguro que todos los has hecho a propósito, porque yo no veo normal que en muchísimos partidos te saquen tarjeta amarilla pero que jamás en tu vida te hayan echado de ninguno!
- Vámonos a hablar a un lugar más tranquilo, ¿quieres? Estoy harto de ver rondar reporteros y periodistas por doquier.
- Vale.
Dicho esto, Rivaul la cogió por un hombro y se fueron caminando en una dirección que estaba guiando él por completo, primeramente entrando por la puerta principal de la residencia que daba al vestíbulo, después se encontraron yendo por pasillos que ella no conocía hasta entonces pero que sí conocía él, porque iba a paso seguro y además bastante rápido. Se preguntaba el por qué Rivaul iba tan sumamente raudo, hasta que llegaron a los baños en donde los jugadores se duchaban y cambiaban. Rivaul abrió la puerta de las duchas y la hizo entrar con una seña.
'¿Qué es lo que pretenderás, Rivaul? ¿Por qué me llevas a las duchas?' se preguntaba su voz interior, confusa, impresionada y recelosa por la escena. Al fin pudo hablar su voz física:
- ¿Qué es lo que pretendes, Rivaul? – preguntó Andrea -. ¿Por qué me has llevado a las duchas precisamente?
Andrea no obtuvo una respuesta verbal, pero lo que sí recibió, y no supo muy bien por qué, fue un apasionado beso que le fue dado en los labios, poniéndose totalmente colorada, y así como así, su cuerpo subió su temperatura. Andrea no entendía muy bien por qué, pero quería otro beso así. Y así fue cumplida su ilusión, otro beso le fue dado, convirtiéndose en un ardiente besuqueo en el cual derivaron el toqueteo y el empezar a despojarse de sus ropas. Quien empezó todo el lío empezó por quitarle a la otra su top, antes de quitarse la camiseta en la que portaba el número 10, el cual decía de él quién era, que mostraba su identidad. Él pudo observar mucho más de cerca el voluptuoso cuerpo de la chica, y su mirada se fue directamente a sus enormes pechos, los cuales se movían. Por otra parte, a Andrea se le había olvidado por completo el cabreo que tenía con Rivaul por el tema de Oliver/Tsubasa y parecía que se había entregado por completo a él, rozando sus manos por su marcado torso y abdominales y sus musculados brazos, los cuales estaban muy prietos debido a que entrenaba muy duramente todos los días. El corazón de Andrea latía a más de mil por hora, estaba nerviosa y cachonda a la vez. Sus cuerpos estaban empezando a emitir un leve sudor, y por instinto él la cargó a su espalda cogiéndola por las caderas y la llevó hasta una de las duchas. Como respuesta, ella se agarró con sus dos brazos al cuello de él, dispuesta a llegar al clímax. Inhalaba y exhalaba rápidamente, su respiración era agitada y entrecortada. Andrea nunca había estado en tal situación, pero notaba a Rivaul muy experimentado, porque sin penetrarla, ya la había excitado totalmente. Éste le quitó en un visto y no visto los pantalones, arrojándolos a uno de los bancos, empezando por despojarle su minúsculo tanga negro, y nada más quitárselo comenzó a besarle el plano vientre. Estaban los dos sumergidos en su fantasía sexual hasta que abrió la puerta y entró por ella Oliver/Tsubasa, quien venía de entrenar. Los dos presentes se quedaron estupefactos con la presencia del tercero.
- O-Oliver/Tsu-Tsubasa, n-n-no es lo que parece – intentó explicarse Andrea, muerta de vergüenza y sudando la gota gorda.
Oliver/Tsubasa rompió a carcajadas ante tal comentario.
- ¡Pero Andrea, si no tienes que darme ninguna explicación, no soy tu novio ni nada parecido!
Pero la aludida no escuchaba nada de lo que decía su amigo por lo sumamente abochornada que estaba. No sabía si lo estaba más porque Oliver/Tsubasa les hubiese visto desnudos a ella y Rivaul o porque no sabía lo que ocurriría después. Comenzó a vestirse lo más rápidamente que pudo para salir de las duchas y olvidarse de lo que estaba pasando. Estaba más roja que un tomate, y la voz le había desaparecido de la vergüenza. También podía deberse a que estaba a punto de hacerlo con Rivaul pero que por Oliver/Tsubasa se acabó todo el chollo. Él por otra parte ni se inmutó, más comenzó a desvestirse para ya meterse en las duchas. Oliver/Tsubasa observaba la escena muerto de risa porque Rivaul ni se había impresionado ni avergonzado y estaba actuando con toda la naturalidad del mundo, mientras que Andrea quería que la tierra le tragase, yéndose corriendo de las duchas y cerrando rápidamente de un portazo.
'¡Joder, por poco me muero!', pensaba frenética. '¡Ha estado a punto de desflorarme! ¡Qué miedo! Bueno, me voy a ir rápidamente a mi cuarto y me voy a olvidar del tema'.
Pero no se olvidó del tema. Le daba vueltas y más vueltas, y sentía que se lo tenía que contar a alguien. En cuanto entró a su habitación, fue corriendo a encender el portátil y a continuación se sentó.
¡Amaia, no sabes lo que me ha pasado hoy! Rivaul ha estado a punto de desflorarme, y mira que he disfrutado en los preliminares, pero cuando me iba a penetrar ha entrado Oliver/Tsubasa y al vernos se ha descojonado de risa. Yo mientras que quería pegarme un tiro en la cabeza de la puta vergüenza, Rivaul ha actuado con toda la frescura del mundo.
Pudo relajarse unos pocos minutos hasta que recibió una contestación de Amaia:
¿Sabes qué es lo que le pasa a Oliver/Tsubasa en la cabeza? Que probablemente nunca haya mojado el churro como debe ser, porque me has contado que se ha descojonado al veros a Rivaul y a ti en cueros… Normal, se pasa la vida en Futbolandia y es como los chicos pequeños; qué se le va a hacer. El día en que lo haga me pondré tan contenta que lo celebraré invitando a todos a una fiesta que haga y poniéndome borracha como un grupo de cubas.
¡La primera vez suele ser jodida para todas las chicas jóvenes! Bueno, menos para aquellas niñas de doce años que se piensan que su primera vez va a ser con su príncipe azul, que va a durar un montón de horas y que va a oler todo a rosas, o para las desesperadas que quieren perder su virginidad a toda costa, que suelen ser también niñas de doce años enanas y raquíticas que se maquillan como puertas y se ponen minifalda y taconazos de quince centímetros de alto creyéndose mayores y sexys. No pasa nada, ratoncito, que si Rivaul te trauma, siempre puedes ponerle una buena denuncia.
Andrea empezó a morirse de risa con la contestación de su amiga, quien gustaba de criticar y sacar defectos de todo de manera muy sarcástica.
Tía, ¿qué te pasa con las niñas de doce años, que las tienes tanta manía?
Pues vas a tener que esperar bastante para organizar esa fiesta en la que te vas a poner borracha como un ejército de cubas, porque Oliver/Tsubasa va a tardar bastante en ofender al Papa, a la Virgen María y a todos los santos. Me contó que tenía una novia en Japón, pero no sé si se habrán dado un beso siquiera, como este Oliver/Tsubasa es así de soso… Ya le pediré que me muestre una foto de ella.
Nada más contestar el último mensaje, se fue directa a su baño y empezó a despojarse de sus prendas y ya en cueros se metió en la bañera, donde se dio una ducha de agua fría que le calmaron las ganas de llorar por lo ocurrido. Su escultural cuerpo y su largo cabello estaban siendo mojados por la gélida agua, lo cual le daba un gusto especial, pero en cuanto cerró el grifo y salió de la bañera, volvió a sentir esa rabia contra Rivaul, lo cual hizo que del calor repentino que le vino al cuerpo no se pusiese la toalla.
'¡Eres un hijo de puta, Rivaul! ¡Primero te metes con Oliver/Tsubasa y después intentas meterme mano! ¡Cabrón!' bramó en sus pensamientos.
Le daba rabia el hecho de que la hubiese hecho olvidar el tema con sexo, que la hubiese eludido de esa manera. ¿Acaso la consideraba lo suficientemente estúpida para hacer que se olvidara del tema con sexo? Se lamentó el haber sido tan ingenua, de pensar que estaba en un cuento cuando Rivaul la estaba desnudando, y se lamentó en su mente que tal vez sería como esas niñas de doce años que Amaia describía con tanto desdén. Se había hecho ilusiones de que tal vez Rivaul la quisiese cuando estaban a punto de hacerlo, cuando le daba esos besos tan apasionados. Le daba rabia pensar eso porque tal vez estaría empezando a enamorarse de Rivaul, quien probablemente quisiera 'echarle unos cuantos polvos', como decía Amaia, y luego dejarla ahí y hacer como si nada, como si quedaba embarazada, oye. Schneider le había mencionado en un día de aburrimiento la historia de un famoso jugador de élite que había seducido y embarazado a una chica, dejándola a su suerte. Y temía que con ella pasase eso, y ganarse fama de puta y cazafortunas, como esa chica. Algo que Amaia le había dejado muy claro era el hecho de que el mundo del fútbol era muy machista, porque aunque el tío tuviese cara de caballo o simplemente fuera más feo que un dolor, si era un jugador de élite archifamosísimo, todas las chicas hacían lo que fuera por andar con ellos o simplemente pasar una noche, y éste podría hacer lo que le viniese en gana con ellas.
Vio que se estaba sulfurando demasiado y antes de irse a dormir, fue a lavarse la cara de nuevo, porque sudaba literalmente de la rabia. Y no se le pasó el disgusto hasta que en unos minutos el sueño la pudo y por fin pudo dormir en paz.
Benji Price/Genzo Wakabayashi estaba pensando en las palabras que le había dicho Schneider en un encuentro que habían tenido en Hamburgo. Schneider, futuro capitán del Rötburg/Bayern Múnich, se había molestado en venir desde Múnich hasta Hamburgo, lo que suponía cuatro largas horas de viaje o más en su lujoso Porsche de último modelo; simplemente para decirle a su amigo japonés que se viniera al Rötburg/Bayern Múnich porque en el Grunwald/Hamburgo no iba a hacer nada.
'Yo vine de Japón, un país subdesarrollado en el mundo del fútbol. El Grunwald/Hamburgo me entrenó haciendo de mí el jugador que ahora soy, y todo lo que he logrado ha sido gracias a ellos. ¡No pienso dejarles en la estacada!'.
'Con que esa es tu respuesta, ¿no?', respondió el alemán arqueando ligeramente sus cejas hacia arriba, estando entre querer reírse o echarse a llorar. 'Que sepas que con tus convicciones de lealtad, no llegarás muy lejos; te lo aseguro'.
'No tendré más remedio que derrotarte personalmente en el campo de juego', concluyó después de haberse subido en su coche para irse.
No sólo Schneider le había taladrado con el tema de cambiarse de equipo; también lo había hecho Amaia bastante vehemente.
'Benji/Genzo, un jugador de tu categoría no debería estar en ese equipo mediocre. Deberías pensar en la oferta del Rötburg/Bayern Múnich, te vendrá bien que aprendas cosas nuevas. Además, tú mismo dijiste que querías aprender nuevas cosas, y ese equipo es el ideal'.
Benji/Genzo le soltó la misma retahíla sobre el Grunwald/Hamburgo que a Schneider.
'¡Venga ya! De verdad, no te dejes llevar por tu cabezonería y aprovecha esa oferta, que cuando quieras hacerlo, ya no podrás, porque otro habrá ocupado el puesto que tú no quisiste ocupar en el momento. Ahí lo dejo'.
'¡Joder, Amaia, creí que me ibas a apoyar! Oírte a ti ha sido como volver a oír a Schneider'.
'Es que él tiene razón', soltó la muchacha con una sonrisita.
'Ya que todos me estáis dando la tabarra, pensaré en esa oferta mejor y e iré allí después de jugar una última vez con mi equipo contra Schneider. ¡Quiero demostrarle que puedo detener todos sus chuts en todas sus formas!', le respondió el arquero vehementemente.
'Ya la sangre empieza a subir, ¿no?', comentó la zagala. 'Y además también te voy a dar otra razón de peso; tu entrenador es un gilipollas pero de mucho cuidado, no te valora como tiene que hacerlo'.
'Ésa es la razón por la que estoy replantearme si estar en mi equipo actual o no. ¡Si hasta me ha dejado varios partidos en el banquillo!'.
'¿Y tú crees que, teniendo un porterazo como tú, saque a otro mucho peor que tú sólo porque una octava posición en la Bundesliga le parezca buena? ¡Eso no es de ser buen entrenador precisamente, ni tampoco querer llegar lejos!'.
Amaia tenía muy mala opinión sobre el entrenador del Grunwald/Hamburgo. Decía, en modo sarcástico, que lo tenía todo. Afirmaba que era bastante antipático, a pesar de no haberle tratado en persona, pero sí habiéndole visto desde lejos. Le sacaba muchos defectos, pero lo que más le reventaba era que limitase, por así decirlo, las capacidades y el juego de sus jugadores, limitando aún más a su amigo, la estrella del equipo, Benji/Genzo, porque así decía lo que era, un perdedor conformista. También era un homófobo, un machista y un misógino. Y parecía ser que le tenía bastante ojeriza a los Schneider. Tal vez porque ganasen muchísimo más dinero que él, tal vez porque perteneciesen a uno de los equipos de élite más famosos del mundo entero, tal vez porque acumulasen éxito tras éxito mientras él se tenía que conformar con las sobras, tal vez porque les viese felices y él no lo sea, etc. Pero si tuviese que describirle en una sola palabra, diría que es un estúpido. Uno de los mayores imbéciles que había visto y verá en su vida.
El mismo Schneider lo confirmó en una entrevista.
'Ese hombre es un imbécil; no hace más que limitar y retrasar a sus jugadores. Pudiendo conseguir la victoria, se conforma con el empate. Con un gran portero como Benji Price/Genzo Wakabayashi, el Grunwald/Hamburgo podría estar en una mucha mejor posición que en una miserable novena. Pero en algunos partidos le deja en la banca, y no sé por qué. Se podría decir que Price/Wakabayashi es la estrella de ese equipo'.
El Grunwald/Hamburgo era un buen equipo, y tenía bastantes victorias gracias a Benji/Genzo y algún que otro empate por ahí. El jugador japonés le había dado nuevos refuerzos, pero estaba muy lejos de ser un equipo de talla mundial. Había tenido sus años dorados cuando tenía a Schneider, y a otros jugadores tales como Schuster. Se podía decir que tenía buenos jugadores, pero quienes más destacaban eran Schneider, Benji/Genzo y Kaltz. Eran el trío dorado de la época. Schuster había destacado en el Torneo de Francia.
También fue el equipo donde Amaia había sido gerente. La enviaron a Alemania a continuar con sus estudios hacía al menos cinco años. Como su hermano mayor había ingresado en el equipo, su padre escribió al entrenador de dicho equipo para ver si podían aceptar una gerente, ya que quería que sus dos hijos siempre estuviesen juntos. Al principio no quería marcharse porque se separaría de su madre, porque era la persona a quien más quería. Le costó bastante adaptarse. Ya estaba desarrollada para su edad, provocando que las chicas la cogiesen manía (lo cual la llevó a no hacer ninguna amiga) y los chicos del equipo la acosasen. Schneider, Benji/Genzo y su hermano mayor siempre tenían que andar defendiéndola y amenazando a sus compañeros de equipo con partirles la boca si no la dejaban en paz. Sin embargo, a Hermann Kaltz le resultaba indiferente todo el trajín montado en el equipo. Únicamente le interesaba jugar al fútbol, y no tenía ni humor ni ganas de seguirle el juego a sus compañeros.
'Esta chica es mía, y quien ose meterse con ella se las tendrá que ver conmigo', anunció Schneider un día, delante de todos sus compañeros. Tenía agarrada a Amaia por la cintura con un brazo. Lo que provocó que todas las chicas pasaran de la manía al odio hacia ella fue el que Schneider la besase delante de todos (bueno, que se besaran delante de todos, que Amaia también quería dejarles a todos bien claro que estaba con Schneider, y que tanto unos como otras les dejasen en paz). Cuando empezó el lío entre ellos, siempre había altibajos; unos días era el chico más cariñoso del mundo y otros, el más pasota. Festejaba sus victorias cogiéndola en brazos y besándola.
Hablando de Amaia, siempre se acordaría de los deliciosos manjares de la señora Schneider. Cada vez que Schneider la llevaba a casa se ponía morada a comer todas las carnes, guisos y postres que la mujer cocinaba. Marie, su hermana pequeña, adoraba a Amaia por lo guapa que era. Y tenía muy buena opinión de la señora Schneider, porque aparte de hacer unos manjares riquísimos, siempre era muy maja con ella y la recibía con un abrazo y dos besos. El padre la tenía afecto.
El problema empezó cuando mantuvieron relaciones por primera vez. Ella nunca lo había hecho, pero Karl estaba bastante experimentado en el tema. El caso fue que les salió mal y dio a pie a que su relación se enfriase, apenas cruzando dos palabras entre ellos. Conoció al capitán italiano, Dario/Gino, a quien había puesto ojos en los entrenamientos. Comenzaron mal a causa de que sin querer la una había chocado con el otro, teniendo éste el brazo lesionado de su partido contra Japón. Comenzaron los insultos mutuos, y de ahí a los lloros de Amaia. Y hoy en día todavía no se creía el cómo se habían conocido, le parecía bastante inaudito.
En el partido contra Alemania, Karl se mostró totalmente indiferente con ella. Pocos días después de que acabase el Torneo de Francia con Japón como ganador de la Copa del Mundo, cortó con ella por correo electrónico. Eso le dolió durante unos cuantos días, pero enseguida se le pasó la perra. Lo que más le dolía era el estar lejos de su galán italiano, de quien se había enamorado en el Torneo. Apenas le conocía, pero tenía bien claro que quería volver a verle. Volver a ver esos ojos azules como el mar, según ella. Le contó a Andrea las comparaciones de azul entre Schneider y Dario/Gino y la aludida se desternilló de risa.
'Sí, la verdad es que al lado de Schneider, el hielo es cálido' había comentado Andrea entre risas.
Amaia también rió con ella por la comparación que acababa de hacer. Se imaginó un gran bloque de hielo en la parte más fría de la Antártida, en la que de repente venía Schneider, miraba fijamente al bloque y éste se derretía. Pensaba que Karl-Heinz Schneider era la persona más fría que había en el planeta.
Pudo ver que Benji/Genzo le había respondido.
'La verdad es que tu contestación me ha hecho ver las cosas desde otro punto de vista. No obstante, quiero retar a Schneider jugando por última vez con el Grunwald/Hamburgo antes de irme al Rötburg/Bayern Múnich. Quiero que antes vea de lo que soy capaz'.
'Schneider, muy pronto nos veremos las caras. ¡Pienso entrenar con fuerza para que no ganes!' sentenció Benji/Genzo con fuerza.
'¡Benji Price/Genzo Wakabayashi! No puedes ganar tú solo contra todo un equipo, ¡y eso pienso hacértelo ver cuando nos toque jugar cara a cara!', pensó Schneider con vehemencia.
FIN.
NOTAS:
- Amaia hizo esa referencia despectiva hacia las niñas de doce años con la primera vez sexual porque éstas son bastante ilusas e inocentes en el amor. Además ese comentario suyo también tiene cierto tono despectivo hacia las preadolescentes que quieren empezar rápidamente su etapa de adultas poniéndose tacones, minifalda y maquillaje.
- La palabra choni es la denominación que se usa en España en relación a un grupo de la sociedad formado por mujeres básicamente, referido a una tribu suburbana con características peculiares en su modo de vestir, actitud, comportamiento, costumbres y estilo de trata de un tipo de chica que compra ropa de mal gusto, muy ajustada, de colores estridentes, que pelea con cualquiera por cualquier cosa, sin expectativas profesionales ni personales, carentes de reconocimiento social. El comentario despectivo de Amaia sobre las niñas de doce años también lo relaciona con las chonis.
- La referencia de Amaia sobre que el hielo es más cálido que Schneider, quiere resaltar lo extremadamente frío que es éste.
