Capítulo 6. Sentimientos.
Holanda había marcado un gol en el primer tiempo del amistoso en el partido contra Japón, lo cual había hecho que todo el mundo estara expectante de alguna forma. Los aficionados japoneses tenían diversas emociones; podían estar tanto alterados, nerviosos como esperanzados de que el equipo nacional de su país le diese la vuelta a la situación. En cambio, los hinchas de Holanda estaban celebrándolo de las más estruendosas maneras. El silbato que indicó el comienzo del segundo tiempo calló a todos los presentes.
Por lo que estaban viendo los espectadores y diciendo el locutor, Japón estaba teniendo muchos problemas para contraatacar a Holanda, porque no lograban darles siquiera esquinazo, porque éstos se conocían todos sus movimientos, y cuando en rara ocasión Japón poseía la pelota más de diez segundos sus rivales se la quitaban en un visto y no visto, fuera de una manera u otra. Por lo visto, no tenían posibilidad de ganar; así transmitido por los fanáticos. Patty/Sanae tenía esperanzas en ellos, porque siempre se les ocurría algún remedio para cambiar su situación por muy desfavorecidos que se viesen, y seguramente se les ocurriría algo para afrontar a Holanda. No iban a darse por vencidos tan pronto. Pero sabía perfectamente que era Oliver/Tsubasa quien estaba haciendo prácticamente todo el trabajo y por mucho que dijesen que era el jugador dorado de la época, un jugador contra el mundo no era prácticamente nadie. Podía ver los nervios de Benji/Genzo desde su asiento, el cual estaba situado unos cuantos metros bastante más arriba y atrás del campo.
- ¡Venga, vamos a animarles todos juntos para que puedan ganar este partido de una vez! – ordenó Patty/Sanae disfrazándolo de sugerencia. Ella era la primera que quería ver ganar a Oliver/Tsubasa, y estaba nerviosa porque no sabía si Holanda les iba a meter otro gol.
'¡Ánimo, Benji/Genzo, puedes ganar este partido!' pensaba una esperanzada Amaia.
Empezó a morderse el labio inferior, el cual se estaba hinchando a causa de los rápidos mordisquitos que se estaba dando con los incisivos superiores. Ella también podía ver lo nervioso que estaba su amigo, quien sudaba a chorro limpio a base de parar todos los brutos y abundantes chuts de los holandeses, sobre todo aquellos por parte de Albert Potter, a quien no paraba de mirar.
- Buen trabajo. Sólo os han marcado un gol – felicitó formal y seriamente el entrenador -. Debéis marcar pronto; Holanda saldrá al ataque. Pero no podréis marcar si os quedáis estancados en la defensa. – hizo una breve pausa que alertó a todos los jugadores -. Julian Ross/Misugi Jun saldrá por Dani Mellow/Sawada Takeshi y controlará la defensa.
Echó una larga mirada general a todos los jugadores para comprobar que había hecho los cambios necesarios para reforzar el equipo y para ver si podía hacer una sustitución más, pero pensó que el cambio hecho bastaba de momento para afrontar la segunda mitad. Aunque se le notara serio y sereno, se le revolvían las tripas al pensar en la posibilidad de que Japón perdiese el partido y en la explicación pertinente que le tuviese que dar a Van Saal si llegara a darse el caso. Y precisamente Van Saal no era de andarse con tonterías.
- ¿Lo habéis entendido? – preguntó en voz alta en forma de orden mientras que paseaba su mirada alrededor de sus jugadores. Prosiguió a dar la pertinente explicación -: El centro del campo no debe quedarse atrás – miró por unos pequeños instantes a Lenders/Hyuga -. Los delanteros os tendréis que poner por delante de la línea media cuando rodeéis el balón.
Lenders/Hyuga le devolvió la mirada al entrenador para dársela después a sus compañeros, decidido.
- Sólo deberéis pasármela a mí, porque seré yo quien remate la jugada – ordenó en voz lo suficientemente alta para hacerse oír entre sus compañeros.
- Muy bien – afirmó Julian/Jun con la intención de dar más instrucciones -. Bloquearemos el ataque de Holanda y jugaremos hacia delante.
Todos los jugadores empezaron a animarse, ya totalmente convencidos de que podrían ganar a Holanda sin ningún problema. Pero el grito de ánimo más fuerte y más notorio fue el de Rob Denton/Aoi Shingo, quien estaba subido en los enormes taburetes.
- ¡Japón es invencible cuando jugamos en equipo! ¡A por ellos!
'Tenemos cuarenta y cinco minutos. ¡Primero empataremos y después le daremos la vuelta al partido!', pensó Oliver/Tsubasa, completamente enérgico.
Todos los fanáticos empezaron a emitir gritos de júbilo, queriendo animar a Japón principalmente. El segundo tiempo iba a dar comienzo. Se podía ver a todos los jugadores colocados por equipos, y cada equipo en un lado de la cancha. Los holandeses habían podido ver a sus rivales con otra actitud. Sabían que habían jugado únicamente a la defensiva durante el primer tiempo y que ganaban por un gol. Se les veía tranquilos y con apenas sudor en sus camisetas y cuerpos, y no habían hecho ningún cambio en su plantilla. Como Japón había comenzado el juego en el primer tiempo, le tocaba a Holanda ahora sacar de centro. Quien hizo dicha tarea fue Albert Potter, quien se la pasó directamente al número nueve. Patrick Everett/Shun Nitta había salido a la defensa viendo que el número nueve iba a la portería japonesa como una bala con la intención de meter un segundo gol, pero fue esquivado automáticamente, dándole un pase a Willem que al final Oliver/Tsubasa había acabado interceptado más rápido que éste. Habiendo robado la pelota a Holanda, se dirigía a la portería de Holanda como un cohete. Pero Holanda había sido más rápida y le habían rodeado tres jugadores mucho más grandes que él. Recordando las palabras de Lenders/Hyuga en el vestuario, hizo una estratagema para atraer la atención de los contrarios dando pases en diversas acciones para finalmente pasársela a su compañero. Con muy mala suerte, Willem le vio enseguida, teniendo ambos un choque de pierna que perjudicó a Lenders/Hyuga. Por el choque, la pelota estaba en un punto indefinido del suelo, a unos centímetros de él. No sabían cómo, pero habían observado que la pelota iba en dirección a Ted Carter/Hajime Taki, dejando a un muy perplejo Willem. Éste para Tom Baker/Taro Misaki, quien estaba sorteando a los holandeses fácilmente penetrando en su defensa. Su pequeña racha de buena suerte finalizó cuando Willem le quitó el balón de una manera no muy católica, yendo a los pies del capitán holandés, iniciando éste el contraataque. Hicieron la misma jugada que Japón sorteando muy fácilmente a los defensas japoneses, y Albert, después de pasársela al número nueve de su equipo, se encontró la sorpresa de que habían hecho un fuera de juego, impidiéndoles seguir adelante.
- ¡Fuera de juego! – anunció el locutor -. ¡Holanda se ha dejado atrapar en la trampa del fuera de juego! ¡Así es el Príncipe del Césped, Julian Ross/Misugi Jun! ¡Hay que ver con qué elegancia ha parado la ofensiva de Holanda!
Mientras que sus compañeros de equipo le felicitaban por tal jugada, sus rivales estaban boquiabiertos. No se explicaban el cómo había podido ocurrir semejante hecho, y mucho menos el por qué el árbitro se lo había dado por válido. Willem estaba notoriamente cabreado y nervioso a partes iguales y eso se podía ver en su lenguaje facial y corporal.
Viendo atentamente el partido transmitido en la televisión, Andrea tampoco se podía explicar cómo había sucedido tal cosa. Además la había interpretado como hecha a propósito en contra del rival, y no se explicaba cómo se podía hacer. Era algo que nunca había visto, y que nunca se había dado en ningún enfrentamiento futbolístico.
- Julian Ross/Jun Misugi no es muy conocido en el mundo del fútbol – explicó Clemente, al ver a Andrea cavilativa en el asunto -. La trampa del fuera de juego que hace él no la puede hacer casi nadie. Es un verdadero genio del fútbol, y me parece una lástima que tenga problemas cardíacos.
- Sé quién es perfectamente – respondió Andrea -. Pero me resulta muy raro lo que acaba de hacer. De veras que no lo entiendo.
- Es muy fácil, Andrea – continuó González -. El jugador simplemente se pone en tal posición que hace que el contrario se salga por accidente de la línea de juego. Simplemente se ha de estar cerca de esa línea para que funcione.
- Ahhhh, ya me casa todo el asunto… - respondió Andrea encajando las piezas mentalmente -. Pero eso sería muy complicado de hacer hasta para el mejor jugador del mundo.
- Es verdad. Rivaul lo intentó una vez y le pillaron. Hay que saber cómo hacerlo, en qué momento hacerlo y sobre todo, a quién hacérselo – concluyó González.
Japón se disponía a sacar, con Julian Ross arrodillado ante el balón, sujetándolo con las dos manos. Observaba el marcador con mucho interés. Pensaba en pasársela a Lenders/Hyuga, ya que él tenía un plan que poner en marcha, y por lo que había contado, podría ser bastante efectivo. Ya cuando tuvo todo calculado mentalmente y se decidió a hacer la jugada, cogió la pelota, se levantó del suelo, la mandó al aire y le dio una patada en dirección a Lenders/Hyuga, quien la tomó con el pecho. Pero no reaccionó como todos sus compañeros esperaban. O esa era la impresión que les había dado. Lenders/Hyuga estaba plantado en el suelo mirando fijamente a la pelota con la vista baja, y parecía que no se daba cuenta de que algunos de sus contrincantes corrían a por el balón con la intención de quitársela. Cuando les vio acercarse lo suficiente para poder sortearles a gusto, corrió como una gacela esquivando a todos de una sentada. Cuando hubo sorteado a Willem haciendo un pase hacia Oliver/Tsubasa, la pelota le fue devuelta con la intención de hacer un intercambio de pases para despistar a los holandeses. Oliver/Tsubasa dejó con la expectación de si iba a marcar o no, y por muy fuerte que chutara, Van Len Fort simplemente estiró los brazos y juntó las manos para atraparla. Otra oportunidad fallida de Japón para empatar.
- ¡Ay, casi marcamos! – exclamó un hombre de mediana edad, poniéndose las manos en la cabeza.
- ¿Crees que se recuperarán? – preguntó una mujer muy preocupada, de su misma edad.
- ¡Ese tío es muy buen portero! – observó muy admirado Arthur/Manabu.
Patty/Sanae, al oír tal comentario por parte de su amigo, giró la cabeza con expresión airada, apretando los puños. Se giró hacia donde estaba sentado él dándole un fuerte pellizco en una mejilla. Éste emitió un agudo chillido pero Patty/Sanae ni se inmutó.
- ¡Pero será posible! – vociferó, empleando un tono de voz de reproche -. ¿Tú a quién estás animando?
No le gustaba nada oír un comentario halagador de cualquier equipo rival o rival concreto de Oliver/Tsubasa. Y odiaba sobre todo que estuviesen comparándole todo el rato con Schneider. Y eso Arthur/Manabu lo sabía perfectamente. Y tenía muchísimo miedo cuando Patty/Sanae se ponía así.
- Perdóname… - se disculpó, estando a punto de llorar por el dolor que le había proporcionado el pellizcón de Patty/Sanae.
'Lo van a tener terriblemente difícil para siquiera empatar. Van Len Fort es un muro de hierro', consideraba Amaia. Estaba expectante de todos los movimientos que se hacían en el partido. Estaba más tranquila porque sabía qué iba a pasar más o menos, y además se le había acabado el suministro de comida y no pensaba ir a por más por lo interesante que se estaba poniendo el partido.
- ¡Te dije que era una idea imprudente! – comentó un directivo al oír que Japón no lograba romper la férrea defensa de Holanda, a pesar de que Julian Ross/Jun Misugi
- Tú vas a ser el responsable de todo esto, Fogartiny/Katagiri – le advirtió su jefe en tono de reproche.
Adriano/Munemasa suspiró poniendo los ojos en blanco. Los pesimistas comentarios de sus compañeros y jefe retumbaban en sus oídos y comenzaban a tenerle harto, sobre todo el último de ellos, el cual quería echarle las culpas de lo que estaba pasando. Tenía ganas de echarle a rodar hacia abajo.
- Por favor, cierra la boca y fíjate en el partido – replicó Fogartiny/Katagiri intentando no perder la paciencia, aunque la estaba perdiendo por momentos. Quería que Japón fuese más fuerte y los negativos comentarios de quienes le rodeaban no le ayudaban precisamente -. Deja eso – le ordenó a un compañero que tenía un cigarrillo encendido en la mano, porque el humo que el mismo cigarrillo desprendía le molestaba.
Éste se levantó del asiento y fue a la papelera más cercana a tirarlo sin rechistar, y a continuación volvió a sentarse en su respectivo lugar.
Japón adelantó su línea defensiva. Sus miembros estaban enfrentándose cara a cara con el sistema defensivo de Holanda. Estaban librando una batalla muy dura en el centro del campo. Estaban peleando con el muro holandés e intentaban romperlo por todos los medios, pero aún no habían encontrado la manera de hacerlo, porque éste siempre se les interponía, ya fuese en forma de un solo jugador o varios de ellos.
- ¡Adelante! – gritaba vigorosamente el muchacho. A cada frase le iba aumentando el tono de voz -. ¡Vamos, Japón! ¡Vamos, corred! ¡Tenéis que marcar un gol!
El entrenador de la Selección de Japón opinaba que ya estaba equilibrada la balanza en el centro del campo, por lo que había podido observar durante el tiempo de la segunda mitad. Decidió echarle un vistazo al reloj para ver cuánto tiempo de partido quedaba. De momento Japón iba sobreviviendo, pero no bastaba con tan sólo eso. Su mente pensó que era hora de hacer un cambio, y dirigió su mirada hacia Rob Denton/Aoi Shingo, el chico que animaba vigorosamente a sus compañeros.
- ¡Denton/Shingo Aoi! – llamó el entrenador, haciendo que éste girase sobre sus talones -. ¡Prepárate! ¡Vas a salir!
Al muchacho le brillaron los ojos de la emoción. Gritó un muy vigoroso '¡Claro!', poniéndose tan emocionado que su chaqueta, al ser tirada por los aires, alcanzó una buena altura, aún estando ésta condicionada por las varas metálicas que usaba en los entrenamientos para fortalecer el tren superior. Calentó un poco por encima con mucha fuerza hasta que el entrenador le dio el alta.
- ¡Va a haber sustitución en Japón! ¡Va a entrar Rob Denton/Shingo Aoi por Ted Carter/Taki Hajime! – enunció el locutor.
- ¡A por ellos! – le animó Oliver/Tsubasa.
Julian Ross/Jun Misugi se dispuso a sacar en el centro del campo y la pelota fue enviada en dirección a Rob/Aoi, quien la cogió enseguida. Era la primera vez que tocaba pelota en todo partido. Se le veía avanzar con ella con una rapidez asombrosa. No había quien le detuviera, era el Chico Bala. Había entrenado muchísimo para jugar este partido, y quería que todos lo viesen. Burlaba a los holandeses como churros, teniendo como consecuencia recibir un montón de halagos, y muchos de ellos de chicas jóvenes calificándole con adjetivos tales como guapo y diciéndole que era monísimo, lo cual le motivó mucho más. Se estaba moviendo con muchísima rapidez, pero le temblaba el pulso todo el rato, y no ayudaba precisamente el que los holandeses le rodeasen de tal forma que no pudiese pasarle el balón a ninguno de sus compañeros, y el control del balón se le acabó cuando Willem se apresuró a quitarle la pelota de un empujón.
- ¿Qué te creías? ¿Qué te la ibas a llevar, tío listo? – dijo con un tono de voz muy subido y burlón.
Willem se apresuraba a llegar a la portería por mucho que los defensas se lo impidieran, y cuando Rob/Aoi se apresuró para intentar quitarle la pelota, Willem hizo un movimiento de cuerpo desviándolo hacia la izquierda, ocasionando que Rob/Aoi se cayera. Iba como una flecha hacia la portería de Japón y Rob Denton/Aoi Shingo le iba detrás, pero sin éxito porque le volvió a derribar.
- ¡Eso es para que te vayas enterando!
Pero no era lo que Willem pensaba. Rob Denton/Aoi Shingo tenía la pelota y se reía de la situación. Su posición era un tanto cómica: estaba sentado en el césped, con la pelota entre sus piernas, haciendo que Willem se diese la vuelta con los ojos como platos porque para su sorpresa, no llevaba el balón, cuando creía que sí.
- ¡Ja, ja, ja! – reía Rob/Aoi -. ¿Qué te creías? ¡Yo saco provecho de todas las situaciones, Willem!
'Pero bueno, ¿y éste?', pensó Willem, completamente atónito, extrañado y en parte fastidiado. Por primera vez en su vida le habían dado gato por liebre.
Rob/Aoi se levantó con un ágil movimiento que le puso de pie de manera grácil, dándole una fuerte patada al balón en dirección a Lenders/Hyuga, quien le felicitó por el trabajo desempeñado. Éste, queriendo hacer un pase, se la dio a Rob/Aoi, quien daba tregua a los holandeses lo más rápido que podía porque le daban miedo y quería alejarse de ellos lo más posible.
'Rob Denton/Aoi Shingo es un buen jugador. Está corriendo de un lado a otro para despistar a los holandeses', opinó Roberto Sedihno/Roberto Hongo, quien estaba viendo el partido cómodamente sentado junto a una mesa donde había cerveza y diversos aperitivos, desde la televisión de uno de los bares de Sao Paulo, Brasil.
Tenía planeado venir a Japón para animar a Oliver/Tsubasa desde las gradas, pero le salieron planes de última hora y tuvo que cancelar su viaje. En general observaba a todos los jugadores japoneses en general, pero en quienes más ponía la vista era en Oliver/Tsubasa y Rob/Aoi.
'Rob Denton/Aoi Shingo es un gran jugador y sé que pronto podrá llegar a primera división de la Liga Italiana. Tiene mucha técnica y ocurrencia', consideró Dario/Gino, quien estaba apoyado de pie en una de las enormes paredes del estadio, camuflado entre una gorra para que nadie pudiese reconocerle.
Había venido a Japón para observar el partido que haría Japón contra Holanda. Le interesaba el cómo se desarrollaría un partido entre dos equipos de tan distinto nivel. Y lo que más le llamaba la atención era el que Holanda no les hubiese encajado más de un gol, porque perfectamente podrían haberles metido dos, sino más. Opinaba que Japón tenía mucho camino que recorrer para llegar al nivel europeo.
Rob/Aoi seguía el camino recto para marcar un gol a Holanda, y estaba realizando un exquisito juego de pases con Oliver/Tsubasa, haciendo que no sólo los holandeses les mirasen sorprendidos, sino también el público. Al realizar un último pase hacia Rob/Aoi, éste se situó perfectamente en el centro del campo. A pesar de que todos los huecos estaban ocupados por los holandeses, logró ver a Lenders/Hyuga, quien estaba libre… o eso era lo que él creía. Cuando Gustav vino hacia él, Rob/Aoi se asustó y empezó a chillar saliendo corriendo lo más rápido posible, pero éste se puso en frente de él y le quitó el balón con una sorprendente facilidad, simplemente volviéndole a tumbar en el suelo. Otra oportunidad frustrada de Japón. Pero Rob/Aoi no se iba a dar por vencido, y menos al oír que se acababa el tiempo, haciendo que en menos de un segundo se pusiese en pie haciendo el pino con una acrobacia. No le importaban los comentarios desafortunados de que casi marcaban antes. Y Holanda se seguía aferrando a su ventaja de un gol. El entrenador Van Saal se preguntaba cómo podría Oliver/Tsubasa meterle un gol a Holanda, viendo a éste dar órdenes.
Se podía ver a Willem sorteando a Tom/Taro y a Julian/Jun como si nada. Y la estatura de Clifford Yuma/Hiroshi Jito no le supuso ningún problema, porque pasó el balón por encima de su cabeza, así burlándole, y además la diferencia de su estatura con respecto al mencionado no era muy grande. Y por entonces, Japón sí que estaba en un verdadero aprieto, porque Benji/Genzo se veía solo viendo correr con el balón a Willem. Y éste se preparó en posición de chutar, y se podía ver a ambos con la mirada fija en su objetivo. Benji/Genzo en cómo iría la trayectoria del chut de Willem, y éste, en qué dirección iba a tirar. Por no haber pensado lo suficientemente rápido, por los nervios que llevaba encima y porque estaba harto de aquel enano que intentaba pararle como fuera (en sus palabras, fastidiarle el objetivo), enfocó la patada al balón hacia la cara de Rob/Aoi, y éste, tan avispado y listo como era, fingió por unos segundos una caída por el balonazo dado en su cara, y ya cuando vio al portero en una posición adecuada, chutó hacia la portería de su equipo, creando confusión a sus rivales. Oportunidad malograda de Holanda para aumentar su ventaja. Y la consecuencia de realizar tal maniobra fue que su cara quedase como la bandera de Japón y acabar tumbado en el suelo del enorme esfuerzo que había tenido que hacer para correr desde la portería de Holanda hasta la de su equipo para evitar un segundo gol.
- ¿Estás bien, Rob/Aoi? – le preguntó Benji/Genzo, también felicitándole -. ¿Puedes seguir?
Rob/Aoi se puso nuevamente de pie con una acrobacia.
- ¡Estoy bien, estoy bien! ¡Estoy lleno de energías! ¡Se van a enterar éstos!
Benji/Genzo rió.
- ¿Ah, sí? ¡Entonces, corre!
Poco tardó Rob/Aoi en ir a por la pelota, aunque Benji/Genzo hubiese tirado el balón al campo hace unos segundos, y en ese tiempo la pelota ya volaba muy lejos.
- ¡Id a por ellos, muchachos! – gritaba poderosamente Benji/Genzo.
El Dúo de Oro, el cual estaba compuesto por Oliver/Tsubasa y Tom/Taro, iba pasándose la pelota, una vez en posesión de ésta. Iban dando unos pases muy gráciles que prometían algo, pero la férrea y estrecha defensa holandesa les impedía hacer más pases, y si Oliver/Tsubasa le pasaba el balón a Tom/Taro, un holandés se lo quitaría. Quedaban menos de dos minutos para que terminase el partido.
- ¡Ay, por el amor de Dios, tienen que marcar, TIENEN QUE MARCAR, JODER! – voceó Amaia muy nerviosa levantándose del asiento, haciendo que parte de la gente que estaba próxima a ella se la quedase mirando.
Japón necesitaba otra oportunidad para marcar, y necesitaban sacar fuerzas de donde fuera. Todos corrían lo más rápido que les alcanzaban sus piernas. Lenders/Hyuga estaba por delante porque pensaba ser él quien marcase el gol de la salvación de Japón, y estaba sudando como nunca para conseguir tal objetivo.
- ¡De ese modo no podrán conseguir un golito! – se lamentó Arthur/Manabu.
- Pues deberán hacer algo, ¿no? - a Patty/Sanae le molestaban especialmente los comentarios negativos de Arthur/Manabu, por lo que decidió hacérselo saber con una pregunta retórica.
- ¡Es que Holanda es muy fuerte! – replicó éste.
- ¡Venga, chicos! ¡Tenéis que ganar este partido! – gritó Patty/Sanae enérgica, dirigiendo tales palabras al equipo de Japón, ignorando por completo el comentario de su amigo.
- ¡Ay, lo llego a saber y no vengo! – lloriqueó Arthur/Manabu, juntando sus dos dedos índices en señal de nerviosismo.
Oliver/Tsubasa y Tom/Taro eran los dos más conscientes del tiempo que quedaba, y de las malas críticas que les caerían si Japón perdiera el partido. Tom/Taro había hecho un pase muy inteligente: había usado a Willem para desviar la pelota hacia donde estaba Oliver/Tsubasa. Ésta, ya en piernas de Oliver/Tsubasa, le hizo un recorte al número ocho de Holanda. Ya estaban en tiempo de descuento cuando Willem recibió el famoso giro de Santana por parte del capitán japonés; éste con claros pasos hacia la portería. Con su chut, hizo creer que marcaría, pero éste se desvió, y por mucho que Gustav intentase alcanzarlo con su vasta estatura y su amplia capacidad de salto, no logró alcanzarlo, cayendo al suelo. Lenders/Hyuga, aprovechando que el balón había caído al suelo e interpretando que Oliver/Tsubasa le había hecho un pase, levantó los pies del suelo, adoptando una posición completamente horizontal, estando de plancha. Aprovechando que Van Len Fort iba corriendo hacia él con la intención de detener el ataque, dio un cabezazo al balón orientado hacia el lado donde estaba mirando el portero, haciéndole creer que se había confundido. Rob/Aoi estaba recorriendo todo el campo porque había visto la jugada de Oliver/Tsubasa y Mark/Kojiro, dando el cabezazo perfecto metiendo el gol que le daría el empate a Japón en el último minuto, a la vez que el silbato pitaría para finalizar el encuentro.
Todo el mundo celebraba con júbilo y alegría el gol de último minuto de Japón. Los jugadores japoneses rodeaban a Rob/Aoi, y Lenders/Hyuga y Oliver/Tsubasa eran quienes establecían contacto físico con él. Por su parte, Lenders/Hyuga rodeaba el cuello de Rob/Aoi con su musculoso brazo, mientras que Oliver/Tsubasa, como modo de felicitación, le daba palmadas en el hombro. Quien se mantenía al margen de tal barullo era Benji/Genzo, quien se fue a la sombra.
- ¡Y se acabó! – anunció el locutor, alargando la i griega -. ¡Japón lo ha pasado bastante mal, pero ha logrado empatar en el último minuto contra Holanda, uno de los mejores equipos del mundo! ¡Y ese es un gran resultado!
El entrenador Van Saal había estado observando el partido con gran detenimiento, tanto en sus jugadores como en el propio Oliver/Tsubasa. El partido no había estado nada mal, pero de momento no tenía planes de sacar a Oliver/Tsubasa en un partido oficial del equipo de club porque opinaba que aunque jugase de manera excelente y en el partido hubiese asumido las funciones de un defensa, opinaba que le quedaba mucho camino por recorrer para llegar a ser un buen profesional. Se puso a hacer comparativas con los jugadores japoneses, y claramente era Oliver/Tsubasa quien salía ganador, pero no era gracias a él el empate final.
Decidió retirarse en silencio de su asiento, el cual estaba situado en las primeras filas, pero no pudo ser porque nada más levantarse, un grupo de periodistas empezaron a acercarse mucho a él haciéndole preguntas del partido y de Oliver/Tsubasa y su carrera.
- Lo siento, señores, no tengo nada que decir – ésa fue su corta y concisa respuesta, la cual no animó a los periodistas a seguir preguntando.
Unas manos grandes con dedos gruesos y cortos aplastaban en un lujoso cenicero un cigarrillo que estaba a medio terminar, dejándolo junto con los otros cigarrillos igual de aplastados y consumidos. Todos los presentes comentaban lo que estaba pasando. En general, estaban opinando del partido en general y su ejecución, sobre la plantilla japonesa y la holandesa, sobre Oliver Atom/Tsubasa Ozora, de las decisiones que había tomado el entrenador para llevar a cabo el partido, del empate de último minuto y qué opinaría Van Saal al respecto.
- Esto no es el fin, caballero – replicó Fogartiny/Katagiri, tranquilo -. Este es sólo el primer paso en el mundo del fútbol internacional. Quedan muros aún más altos y gruesos que derribar, para que lo sepan. – a continuación se dirigió a su jefe -. Y modere los cigarrillos, jefe, que el fumar compulsivamente acaba pasando factura a la salud.
Los jugadores japoneses y los holandeses habían terminado muy bien; hasta se les podía ver haciendo amistad entre ellos. Albert y Oliver/Tsubasa se estrechaban las manos a la vez que hablaban con Bernard, quien era compañero suyo en el prestigioso club catalán, Gustav tenía en sus hombros a Rob/Aoi, a quien hacía balancear cogiéndole ambas piernas con las manos, observando el resto de japoneses el espectáculo y riéndose. Mark/Kojiro y Willem estaban discutiendo sobre quién había sido el mejor, llamándole el segundo gallina al primero. Benji/Genzo fue hacia donde estaba Amaia, la levantó en brazos sin esfuerzo y empezó a dar vueltas con ella, empezando ésta a reírse.
'Oliver Atom/Ozhora Tsubasa, Mark Lenders/Hyuga Kojiro, Benji Price/Wakabayashi Genzo, Tom Baker/Misaki Taro. Los jugadores de esta generación harán conocer el fútbol de Japón, sin duda. Sólo necesitan un poco de tiempo'.
El único que no estaba contento con el resultado era Oliver/Tsubasa. Aunque veía que habían empatado el partido, para él era un partido perdido en toda regla. Siempre iba con la mentalidad de ganador que tanto le enseñó su querido mentor Roberto, y el hecho de que las cosas no saliesen como él quería le molestaba mucho. Y con eso había quedado claro que la Selección de Japón no era lo suficientemente buenos para ganar la Copa del Mundo de Selecciones.
Se metió dentro del vestuario, abrió su taquilla, sacó su móvil y vio que tenía una llamada perdida de Andrea. Decidió teclear su número y hacer una llamada para contarle el partido.
- ¡Felicidades por el resultado final, Oliver/Tsubasa! – comentó ella, muy emocionada.
- No hay nada que felicitar – respondió él con un tono de voz desanimado muy quedo -. Hemos perdido el partido totalmente.
Andrea miró al aire suspirando.
- Joder, Oliver/Tsubasa, que has hecho muy buen partido y lo sabes.
- Sé que no podría haberlo hecho mejor, pero algo en mi mente me dice que sí, y además no soy lo suficientemente bueno para llegar a profesional.
- ¡Pero qué dices, idiota! – chilló Andrea muy indignada -. ¡Estás en uno de los clubes de alto rendimiento más conocidos del mundo, y eso dice muchísimo de cualquier jugador!
- Porque me esforcé mucho en entrar ahí; es mi mayor sueño jugar al lado de los mejores del mundo.
- ¡Pues por eso, Oliver/Tsubasa, no digas que no puedes llegar a profesional porque has llegado! ¡Y para que te fichen en ese equipo, tienes que estar hecho de cierta pasta!
- Pero seguramente me quede en segunda división o incluso en la tercera… - contradijo, apenado.
- ¡Que no, tonto, que no! – protestó Andrea, harta de las dudas de su amigo -. Te corresponde la primera división, y eso es así. No te niego que Van Saal pueda mandarte a la segunda un tiempo, pero no creo que sea tan despiadado de mandarte a la tercera.
Ambos echaron a reír.
- ¿Hasta cuándo vas a estar fuera, Oliver/Tsubasa? – inquirió la chica.
- No voy a regresar de inmediato. De hecho, me iré un tiempo a Hawái, porque el doctor Ariga me va a ayudar profesionalmente – explicó el muchacho -. Un amigo mío es ayudante suyo, y la universidad en la que él estudia tiene una sucursal allí, la cual me invita a una especie de vacaciones. Y aprovecharé esto puesto que me ha informado que tiene conocimientos de medicina deportiva, y pienso que puede ayudarme en mi carrera futbolística.
- El profesor Ariga es muy conocido en el campo de la medicina deportiva. Y es uno de los mejores, te puede venir de perlas verle y además podrás tomarte unas vacaciones de Van Saal y de todo el mundo.
- Mañana estaré en Italia – dijo una voz femenina -. Encárgate tú de eso. Muchas gracias.
Después de colgar el teléfono, se dispuso a hacer sus tareas cuando un chico abrió las grandes, lujosas y transparentes puertas para entrar.
- Hola, Lenders/Hyuga – saludó ella amablemente desde el asiento -. ¿A qué se debe tu visita?
- He venido a pedirle un favor, señorita Gould/Matsumoto – respondió Lenders/Hyuga muy serio.
- ¿De qué se trata? – le preguntó la señorita Gould/Matsumoto mientras hacía su panel de tareas.
- Quiero que vaya a Italia sin mí. Más adelante iré yo. Deme tan sólo quince días, por favor.
- ¿Por qué dices eso? La Liga italiana empezará muy pronto y eso lo sabes.
- El partido que tuvimos contra Holanda me hizo pensar en una cosa fundamental – comenzó a explicar sin miramientos -. Necesito estar más fuerte, porque si no, no podré triunfar ni en Italia, ni en Europa ni en ningún lado.
La señorita Gould/Matsumoto dejó de hacer las tareas al oír esas palabras, adoptando una expresión de alarma y enfado.
- ¡Pero tú sabes que también podrías entrenar en Italia!
- Ya nos veremos – le soltó éste sin traerle cuidado, dando por zanjado el tema. No quería tener una discusión con ella.
Se dio media vuelta, caminando hasta la puerta, la cual abrió con sutil cuidado y se despidió. La verdadera razón por la que le había pedido tiempo a Gould/Matsumoto era porque no quería volver a sufrir las humillaciones de sus compañeros del Piamonte/Juventus, y además quería hacerle una visita especial a su antiguo mentor y entrenador, Jeff Turner/Kira Kozo. No le importaban los gritos que aquella mujer pudiese estar dando; ella no comprendía nada de lo que le estaba pasando.
Amaia comprendía muy bien qué significaba para Benji/Genzo el empate. Tal y como decía, ni es una partida ganada ni perdida. El empate significaba que había cierta equidad entre los dos equipos, pero en su caso, no lo consideraba así. Sabía que había una diferencia abismal entre Japón y Holanda futbolísticamente hablando, y creía que en general habían resuelto bien el partido, pero eso no quería decir que estuviese contento con el resultado. Y ella opinaba por ese camino.
- Quienes hemos hecho prácticamente todo el trabajo hemos sido Oliver/Tsubasa, Lenders/Hyuga, Tom/Taro, Denton/Shingo y yo – explicó Benji/Genzo muy detenidamente mientras masticaba un trozo de tarta de queso que se había llevado a la boca -. Admito que, contra un equipo entero de estrellas mundiales, hemos hecho un excelente trabajo. ¿Pero qué más podíamos hacer? El resto de la plantilla es mediocre. Por ejemplo, Bruce Harper/Ishizaki Ryo no hizo prácticamente nada, ¡y encima tan contento que está!
- Ya, si le vi que solamente le sorteaban. Prácticamente, invisible – comentó despectivamente Amaia, quien se toqueteaba uno de sus pies, los cuales estaban descalzos. A continuación añadió a modo de sugerencia -: ¿Por qué no renováis la plantilla?
- Porque somos los mejores jugadores que tiene Japón. Japón nunca ha sido una potencia futbolística mundial precisamente, y empezamos hace cuatro años a debutar en mundiales gracias a Fogartiny/Katagiri. Si se hizo una selección escogiendo a los mejores de cada equipo, pero el problema es que más de la mitad fueron escogidos por esfuerzo y no por talento. Había muy pocos jugadores talentosos, entre los que nos incluimos Oliver/Tsubasa y yo.
- ¿Y qué hay de ese portero suplente de la Selección de Japón?
- Pues eso, que es suplente – contestó Benji/Genzo riéndose levemente -. Estuvo jugando en el Torneo de Francia todos los partidos con Japón hasta que se lesionó en el partido contra Francia, y en el partido contra Alemania entré yo en acción. Admito que jugó muy bien y que ese torneo le dio bastante experiencia, pero nuestros niveles son muy diferentes.
En medio de la explicación, una sirvienta le llamó por el telefonillo comunicándole la visita de Dario Belli/Gino Hernández. Benji/Genzo, con un poco de pereza e indiferencia, le indicó que éste pasara. Amaia tembló ligeramente en la cama en la cual estaba sentada, haciendo que por fortuna sólo se le cayese el pequeño plato que manejaba su mano derecha, el cual tenía apenas un poco de mermelada, y posó ambas palmas en el colchón para no caerse ella también. En parte tenía ganas de ver a su novio, y en parte, no. Recordaba las fuertes discusiones que tuvo con él y sus gritos hacia ella, haciendo que derramase una lágrima por el ojo derecho. Benji/Genzo puso cara de preocupación.
- No te preocupes, Amaia – la consoló Benji/Genzo dándole un abrazo -. Si Dario/Gino se comporta como un imbécil, ya me encargaré yo que sufra las consecuencias.
Antes de que su sirvienta hiciera pasar al inesperado huésped, se plantó delante de la puerta, apoyado de pie en ésta con ayuda de sus musculosas y estilizadas espaldas y con los brazos cruzados, dando a entender que estaba enfadado con él y que no iba a hacer lo que quisiera. Cuando éste le vio apoyado en la puerta, le dijo que lo dejara pasar.
- Primero vamos a ajustar cuentas tú y yo, porque ya me tienes harto – le reprendió Benji/Genzo, poniendo énfasis en la segunda frase.
- ¿Qué cuentas tenemos que ajustar tú y yo, eh? – inquirió el italiano algo desabrido. Estaba claro que el japonés no era la persona con la que él quería hablar.
Benji/Genzo le lanzó una mirada despreciativa. Le miró de arriba abajo.
- ¿Se puede saber a qué has venido a Japón, Dario/Gino?
- A hablar con Amaia – contestó el italiano, dándole a entender con su expresión facial que no le tenía por qué hacer esa pregunta.
- ¿Y cómo sabías que ella estaría en Japón, y además en mi casa?
- Lo sé gracias a Rob Denton/Aoi Shingo, quien me lo contó todo por teléfono. Además me informó el hecho de que Amaia estuviese presente en el partido de Japón y Holanda.
Benji/Genzo miró al cielo, pensando en el guantazo que le metería a Rob/Aoi después por ser tan largo de lengua, pero descartó esa idea. Pudo ver que Dario/Gino adoptó una expresión de furia contenida, y sabía perfectamente por qué era, pero aun así decidió preguntarle.
- Vienes por Amaia, ¿no?
- Sí. ¡Por favor, déjame hablar con ella, por lo que más quieras! – suplicó Dario/Gino, desesperado.
Su receptor le echó una mirada ceñuda.
- Eso será si ella quiere, ¿no? – soltó Benji/Genzo en un tono chulesco. No pensaba ceder.
Dario/Gino sabía que no iba a ceder y decidió entrar a fuerza, arrastrando a Benji/Genzo consigo, porque éste le agarró para que no entrara, lo que provocó que ambos empezasen a forcejear y a agarrarse del suelo con las suelas de sus zapatos. El primero forcejeaba para soltarse del segundo para entrar en el cuarto, ya que la puerta estaba abierta, y éste forzaba sujetando al otro arrastrándole hacia el pasillo. Era una pelea muy igualitaria porque ambos sujetos tenían prácticamente la misma fuerza, ocasionando que ambos se quedasen en un punto fijo del suelo, hasta que Amaia, en menos de un minuto, se hartó de ver a su amigo y su novio peleándose y ahí fue cuando les puso un alto a los dos y accedió a hablar con Dario/Gino.
- ¿Por qué desapareciste así, sin más? – le preguntó él, tratando de mantener la serenidad.
- ¡Pues porque me sentía muy mal con nuestras peleas y tus gritos y no lo podía soportar! ¡Mi salud mental estaba en juego! – respondió ella, al borde de las lágrimas.
- Pues han sido las dos peores semanas de mi vida, y además al enterarme casi me dio un infarto. ¡Pensé que me habías dejado o algo!
- ¡Dario/Gino, dejé una nota en la cual explicaba mi situación, y además no puedo dejarte, y lo sabes perfectamente!
Él se quedó sin habla por unos cuantos largos segundos. No sabía que ella hubiese dejado una carta; sólo sabía lo que había estado contando el entrenador, mediante gritos.
- ¡No sabía de qué más maneras podía ayudarte! ¡Y a estas alturas, si me hubiese quedado en Milán, habría perdido mi salud mental! – lloriqueó Amaia. Negó con la cabeza -. No podía más; no. Me fui porque no me gustaba verte así, y tenía miedo.
Él, lejos de gritarla o simplemente enfadarse con ella, la tomó de la mano.
- Ti amo, Amaia (Te quiero, Amaia) – ésa fue la respuesta de él -. Ti amo più che alla mia propria vita. La mia vita senza te non può essere perfetta (Te quiero más que a mi propia vida. Mi vida sin ti no puede ser perfecta).
Fue hacia ella y la abrazó por detrás.
- Però mi hai ferito lasciandomi così (Pero me has hecho daño dejándome así) – le reprochó él -. Avevo bisogno di te, ma ti capisco (Te necesitaba, pero te comprendo).
- Dario/Gino, amore mio, mi dispiace tanto (Dario/Gino, mi amor, lo siento mucho) – se disculpó ella, quien dejó escapar nuevamente pequeñas lagrimillas de sus ojos -. Non sapevo cosa potesse fertiti così tanto (No sabía que podría hacerte tanto daño).
- Non importa (No importa) – le respondió éste abrazándola aún más fuerte -. Ti voglio al mio fianco e tu lo sai (Te quiero a mi lado y lo sabes).
Dario/Gino movió su cabeza en dirección a la de ella, haciendo que ésta también voltease la suya. Al ver sus grandes y felinos ojos llorosos, y sus largas y gruesas pestañas mojadas de las lágrimas, movió una de sus grandes y estilizadas manos para tomar su mandíbula en forma de amor y consolación, así también moviendo uno de sus largos y estilizados dedos para secárselas. Ella se sintió protegida y perdonada. Por otra parte, Benji/Genzo estaba flipando. Era como si estuviese viendo en vivo una de esas comedias románticas que tanto gustaban a las chicas. Necesitaba hablar.
- Amaia, can I talk with him a moment? (Amaia, ¿puedo hablar con él un momento?) – le preguntó éste a su amiga -. I would like to recommend him a very famous doctor in sports medicine who could heal him (Me gustaría recomendarle un doctor muy famoso en medicina deportiva que podría curarle).
A Amaia se le iluminaron las ideas.
- Of course (Por supuesto) – concedió ella muy alegre.
Entonces Benji/Genzo se dispuso a hablarle del doctor Margus Stein, quien era muy reconocido en Alemania y en general en Europa, y que, por casualidad, también se lo recomendó a Oliver Atom/Tsubasa Ozora cuando tenía lesiones continuas en la secundaria.
- El doctor Margus Stein en realidad proviene de Gales, pero vino a Alemania con la intención de progresar. ¡La de veces que ha ayudado a los jugadores…! – contó Amaia, recordando al doctor con cariño -. Pero claro, siempre les reñía cuando hacían algo mal cuando ya lo había dicho o era muy obvio el error.
- Era muy niño Oliver/Tsubasa cuando se lesionaba, y era de hacer técnicas muy fuertes para un chaval. Siempre insistía en salir al campo aun cuando estaba lesionado, porque tenía la ilusión de ser el mejor del mundo. Y no le viste en los primeros días que vino en la Selección de Japón porque estaba lesionado del hombro – contó Benji/Genzo, recodando a su amigo -. El doctor Stein le trató la lesión, le recomendó que dejara descansar su hombro durante un tiempo y ahí sigue, sin haberse lesionado de momento. Puede que sea eso lo que te pase, Dario/Gino.
Dario/Gino se quedó pensativo durante unos segundos, porque había oído hablar de él en Alemania, por mención de Karl-Heinz Schneider. Pero nunca le había visto en persona, y si lo había hecho, no lo recordaba.
- Había oído mencionar ese nombre antes, pero no le ponía cara – comentó Dario/Gino -. La verdad es que me han tratado médicos muy reconocidos, los cuales eran expertos en el campo de la medicina deportiva, pero jamás han logrado curarme de manera permanente, y me siento muy mal. Y sé que Amaia no es médico, pero ha intentado ayudarme de todas las maneras posibles y se lo he pagado muy mal – su cara indicaba pena.
- A lo mejor el doctor Stein es ayudado por los magos – sugirió Amaia muy divertida -. Como siempre logra curar a todo el mundo…
- O a lo mejor él mismo es un mago, quien sabe – añadió Dario/Gino, igual de divertido.
- Si me permitís, voy a hacer otra sugerencia – anunció Amaia -. Mi amiga Andrea conoce por medio de Oliver Atom/Tsubasa Ozora al doctor Ariga, médico de Hawái especializado en medicina deportiva. Y su ayudante es uno de los amigos de la infancia de Oliver/Tsubasa. Ahora mismo se encuentra con él.
- ¡Ah!, yo conozco a ese médico – añadió Benji/Genzo -. Pero no es médico como tal. Es más bien un entrenador personal. Está entrenando a Oliver/Tsubasa ayudándole a desarrollar la musculatura de todo su cuerpo. Oliver/Tsubasa ha visto que para acceder al primer equipo hay que desarrollar correctamente la musculatura y adquirir cierta fuerza.
- Ya, si Andrea me lo ha contado. Ese hombre exige muchísimo y tiene unas pruebas un poco peculiares – concluyó Amaia. Se le escapó la risa -: ¡Le ha hecho llevarle a caballito! ¡Le ha hecho llevarle a caballito, como los críos! ¡Ja, ja, ja!
- Tía, me duelen todos los músculos de la espalda – se quejó Oliver/Tsubasa, verdaderamente dolido -. El doctor Ariga está súper musculoso; al nivel de Hulk, ¡te lo juro!
- Me ha comentado Van Saal que quizá me mande a Hawái para ayudarte con los entrenamientos, porque he encontrado más formas de ayudarte y muchas de ellas las podré emplear contigo con éxito.
- ¡Buff, qué bien! Así podrás conocer a algunos de mis amigos, quienes están ayudándome en todo, ¡y además ansían por conocerte!
- ¡Madre mía, también voy a tomar el sol y por fin voy a poder lucir mi cuerpo serrano! – exclamó muy contenta.
- Ay, se nota que sólo vienes a lucirte; no me quieres nada, tía – protestó Oliver/Tsubasa a modo de cachondeo.
Andrea se echó a reír.
- Sí, sólo quiero lucir cuerpazo en Hawái. A ti que te den – le respondió, siguiendo la broma.
- Jo, tía, qué mala eres.
- ¡Anda, tonto! – cortó Andrea, riéndose.
- Ya hablaremos, que tengo que estar descansado para otra paliza del doctor Ariga. ¡Agh! ¡Joder, cómo duele!
- Venga – rió Andrea -. Hasta mañana.
Colgó el teléfono. Recordando la cita que tenía con Rivaul, saltó de la cama en donde estaba plácidamente tumbada y empezó a vestirse y peinarse rápidamente, saliendo corriendo de su habitación porque quedaban pocos minutos para que llegase la hora en la cual habían quedado. No habían tenido oportunidad de intimar entre ellos en aquella cena en aquel famoso restaurante cinco estrellas porque estaban rodeados de más gente y porque habían surgido de la nada las fans locas de Rivaul. Al correr lo más silenciosamente que pudo hasta los aseos en donde la había citado, vio que había llegado un par de minutos más pronto de la hora de quedada, lo cual la tranquilizó. Decidió abrir una de las puertas y entró caminando a paso lento. Le vio allí plantado. No le vio hacer nada, y como estaba cachonda y encelada perdida de él a partes iguales, fue de cabeza a besarle y abrazarle. Éste correspondió a sus ganas, igual de lujurioso o más que ella. Éste terminó de desabotonar su ya medio abotonado top rápidamente, haciendo que simultáneamente se quitase sus planeados desabrochados shorts, quedándose en ropa interior, la cual no tardó en quitarse mientras le desabrochaba los pantalones, sacándole su pronunciado miembro viril. Se encendió completamente cuando le vio su trabajadísimo y estilizado abdomen y sus musculosos, firmes y estilizados brazos, haciendo que sin pensárselo se metiera su miembro por la boca y empezara a salivar y a sudar como una fuente. Una vez terminó con la boca y parte de la cara con semen y saliva (lo cual le fastidió bastante ya que había acabado con su propia saliva en la cara, y le daba mucho asco tenerla en la boca), se dispuso en una posición la cual requería estar tumbada y abierta de piernas. Andrea, sin nada que perder, se quitó el sujetador, queriendo darle un campo de visión más amplio mientras estaba recibiendo el cunnilingus. Aprovechando de que tenía el tamaño suficiente para hacerlo, movió sus pechos hacia su cara y empezó a autolamerse los pezones.
Una vez quedó satisfecha y se hubo corrido en la lengua de Rivaul, éste la colocó en la posición básica, la cual consistía en que ella se apoyase sobre rodillas y palmas de las manos; en este caso, en el suelo del vestidor, porque los bancos no eran lo suficientemente anchos, se colocó él mismo de rodillas, aproximando su falo a las vastas nalgas de Andrea, las cuales no tenían una sola imperfección y estaban tersas. Una vez éste sumergido en la matriz, éste empezó a aumentar de velocidad a medida que iban pasando los segundos. Le dolía, pero más le dolió cuando le rompió el himen, emitiendo así un chillido agudo. Sus pensamientos sobre la virginidad no se estaban cumpliendo. Al contrario, le estaba costando la vida sostener el equilibrio; poco le faltaba para caerse de lo que temblaba, y más con las fuertes embestidas de Rivaul. Disfrazaba sus gritos de sufrimiento en orgasmos. Deseaba que aquella pesadilla terminase.
'¡Dios mío!', pensó Andrea, sin un nombre concreto para el tornado de emociones que estaba experimentando desde su alma. Reaccionó casi un minuto después de lo estupefacta que estaba. '¿Qué es lo que he hecho?'.
Sabía que el encuentro con Rivaul había sido bastante casual, bastante frío, sin ningún tipo de conexión emocional, al menos por parte de él. Su primera vez había sido muy distinta de cómo se lo había imaginado. Le había dolido muchísimo, y se arrepentía. Se sentía utilizada. En ese momento quería irse a Hawái simplemente por no verle.
Se metió en el baño en modo de paso rápido yendo directamente hacia la bañera, encendiendo un chorro de agua al azar, y le daba igual como estuviese el agua. Le daba igual estar congelándose en el mismo agua, le daba igual que su piel se pusiese de gallina, le daba igual temblar. Lo que quería era limpiarse todo aquel sudor y todo contacto con él. Quería quitarse ese mal olor que llevaba encima. Al terminar de bañarse, sin secarse, fue hacia el váter arrastrándose, y viendo que la tapa ya estaba levantada, hundió su cabeza en el fondo y empezó a devolver. Una vez hubo terminado de echarlo todo, cogió uno de los elixires más potentes que tenía e hizo varias tandas, en todas haciendo garganta profunda para que se le quitase aquel aliento horrible que le había dejado el vomitar.
Después de terminar de limpiarse y acicalarse, se metió directa a la cama porque estaba hecha polvo. En su mente seguía recordando a Pierre aunque dase la apariencia de que no era así. Su mente le intercambiaba las imágenes de ambos, volviéndola a sumir en una tormenta mental que incluían los pensamientos de asuntos amorosos, sexuales y maritales.
Amaia ya no estaba cumpliendo funciones en el Inter de Milán, porque el entrenador se había enfadado tanto con ella que la echó, a pesar de que Dario/Gino la excusase. En verdad, no le dolía mucho irse de ahí, porque aunque no pudiese ver todos los días a Dario/Gino, podría ir a verle todas las semanas, y pensaba que era lo mejor para los dos, después de lo ocurrido. Y lo mismo se aplicaba con Rob/Aoi. Éste era su amigo, pero podrían verse por visitas. El resto de la gente de allí le daba lo mismo. Tuvo suerte porque enseguida la cogieron para el Piamonte/Juventus, el principal rival del Inter de Milán. La contactó el entrenador Mazzantini, porque éste se había enterado de que era una estratega nata y que por ello podría hacer unas muy buenas estrategias de equipo.
Una vez hubo llegado a Turín; concretamente al área residencial del Piamonte/Juventus, le enseñaron su respectiva habitación. Ésta era más o menos igual a la que tenía en el Inter de Milán. La habitación se componía de una cama grande y ancha, un vasto escritorio, un armario pegado a la pared, el cual tenía en su interior cajones y podría dejar allí sus cosas, una cómoda, una pequeña alfombra y, al lado de la cama, había una pared, la cual tenía una puerta que daba acceso al baño particular. El baño no tenía una bañera como tal pero sí una ducha con botones que regulaban la temperatura y la intensidad del chorro de agua. Un váter, un bidé, un lavabo y un espejo de tamaño medio y con algo de ornamentación del estilo del Renacimiento italiano eran lo que acompañaban a la ducha, así completando el baño. Lo que había observado era que no había toallas, pero de eso no se preocupó porque tenía un par de ellas a mano.
En cuanto hubo recibido instrucciones del entrenador Mazzantini, se metió en uno de los despachos, se sentó en una de las sillas acolchadas, encendió su ordenador portátil y se puso a hacer recolección de los datos con todos los jugadores.
'¡Madre mía, todos tienen un excelente nivel! Casi todos sus miembros son holandeses e italianos. ¡Y uno de ellos es compatriota mío! ¡Dios mío, lo que le habrá costado hacerse un espacio entre el mundo del fútbol!'.
Miró detenidamente cada una de las plantillas de cada jugador. Miró muy a fondo la de Van Len Fort, porque le llamaba especialmente la atención, y la estudió a fondo porque planeaba probar con él un plan de entrenamiento específico. Cuando la plantilla de Mark Lenders/Kojiro Hyuga pasó por sus ojos, la miró con cierta y notoria mezcla de desdén y curiosidad.
'Ahora comprendo por qué está en este club. A pesar de ser un jugador tan violento e impulsivo como es, sabe aprovechar las oportunidades en el último momento', concluyó.
Sin darse cuenta, sacó del bolsillo de sus pantalones un mechero y un paquete de cigarrillos, sacando del mismo un cigarrillo. Encendió el mechero, lo acercó por la parte más cercana a la acetona y se lo puso en la boca por la parte de la zona de filtración, haciendo con la boca formas una vez se lo hubo sacado de la boca, volviéndolo a posar otra vez en sus labios. Estuvo inmersa en su tranquilidad hasta que la voz de la señorita Gould/Matsumoto la interrumpió diciendo:
- Eh, signorita Stewart! È proibito fumare qui! (¡Eh, señorita Stewart! ¡Está prohibido fumar aquí!).
La aludida se dio la vuelta con expresión de póker.
- Ti credi che questo è normale? Non mi sorprende che tu sia stata cacciata dall'Inter! (¿Te crees que esto es normal? ¡No me sorprende que te hayan echado del Inter de Milán!).
Al oír eso, se alejó de la ventana en busca de la papelera más cercana de ésta y tiró el cigarrillo a medio terminar. Se lamentó en silencio de su mala suerte.
- E i compiti che l'allenatore Mazzantini ti ha incaricato di fare? (¿Y las tareas que el entrenador Mazzantini te ha mandado hacer?).
- I compiti sono fatti, signorita Gould/Matsumoto (Las tareas están hechas, señorita Gould/Matsumoto) – le respondió Amaia señalando el ordenador donde claramente mostraba todas sus tareas concluidas.
Daisy Gould/Kaori Matsumoto se sentó en la silla y tomó el ordenador para revisar las tareas. Les echó una ojeada rápida para comprobar que éstas estuvieran bien.
- Sei molto rapida (Eres muy rápida) – observó Gould/Matsumoto, muy satisfecha -. Congratulazione (Felicidades).
- Quello che ha avuto un'allenatore che ti afretta (Lo que tiene haber tenido un entrenador que te metía prisa) – respondió Amaia riéndose, haciendo que la señorita Gould/Matsumoto se contagiase de esa risilla. Se acordaba del panorama que le montaba cuando no terminaba las intensas tareas que le adjudicaba.
Gould/Matsumoto se echó a reír con aquel comentario.
- E per curiosità, perché Lenders/Hyuga è in questo club? (Por curiosidad, ¿por qué Lenders/Hyuga está en este club?) – inquirió Amaia.
Su interlocutora la miró curiosa.
- ¿Acaso le conoces de algo, señorita Stewart?
Amaia asintió con la cabeza.
- Podría decirse que sí – afirmó muy seria -. Le conocí en el Torneo de Francia hace al menos cuatro años, y es muy violento.
- ¿Por qué dices eso? – cuestionó Gould/Matsumoto ligeramente indignada.
- Pues porque lesionó a propósito a Dario Belli/Gino Hernández, capitán del Inter de Milán y de la Selección Nacional de Italia, y además porque Benji Price/Genzo Wakabayashi, un amigo mío, le conoce desde la secundaria, y hablando con él, me contó que siempre ha sido muy violento, y la cosa más horrorosa que han llegado a mis oídos es que estuvo a punto de matar a un jugador con problemas cardíacos – argumentó con arrogancia, con una leve sonrisa pícara -. ¿No le parece que son motivos suficientes a cuestionar, señorita Gould/Matsumoto?
La expresión facial y corporal de la señorita Gould/Matsumoto denotaban que estaba más indignada que antes. La pregunta que Amaia había formulado como última frase le había pitado en los oídos, porque odiaba que dijeran cosas malas sobre él. Todo el mundo tenía derecho a cambiar, pero esa chica parecía que no perdonaba. Daisy/Kaori pudo ver el odio en los ojos de su dialogadora, y no le gustaba un pelo…
- Todo el mundo tiene derecho a aprender de sus errores y a corregir, señorita Stewart, ¿recuerda? – le espetó alzando el tono de voz para que se diese por aludida.
Amaia la miró de soslayo. Si sabía perfectamente que todo el mundo cambiaba, pero según para lo que le convenía, o las circunstancias que se diesen en su vida. Se levantó de la silla donde estaba sentada para ponerse a dar pasos al azar por toda la biblioteca. Carraspeó ligeramente con la intención de ponerla en evidencia por lo que acababa de decir.
- La gente no cambia realmente, Gould/Matsumoto – aludió Amaia, haciendo referencia a Lenders/Hyuga -. Nadie cambia porque sí. Siempre se ha de tener una razón para cambiar, porque si no es así, no se haría.
- ¿Qué pretendes, Stewart? – saltó la mujer japonesa, a punto de encolerizarse -. ¿Qué es lo que pretendes?
Amaia simplemente le miró fijamente, lanzándole con la mirada una señal de advertencia.
- Simplemente pretendo mantener la buena reputación del equipo, y un jugador con mal carácter podría tirar por la borda toda esa reputación conseguida – explicó la angloeslava muy calmamente -. La buena reputación tarda años en conseguirse, pero la mala viene como una flecha, y una vez que la mala reputación se aposenta en algo, o tarda en irse muchísimo tiempo o directamente no se va.
A medida que la señorita Gould/Matsumoto enrojecía de la furia, Amaia se iba regodeando en sus palabras y en la expresión de su receptora con una expresión de ligera burla lo suficientemente perceptible como para que ésta la pudiese notar. Se sentía poderosa con su metro setenta de estatura, ya que le sacaba unos cuantos y largos centímetros a Gould/Matsumoto, quien le llegaba por la altura de la frente aun con los tacones puestos. Y más que Amaia no llevaba ningún zapato que le hiciese el efecto de aumento de altura, simplemente llevaba unas simples sandalias planas.
- ¡¿Estás insinuando que Lenders/Hyuga podría ser una molestia para el equipo?! – gritó, completamente nerviosa.
Amaia no dijo nada, pero sí afirmó ese hecho mentalmente. Pensaba que sólo unos cuantos podrían triunfar en clubes de fútbol de élite europeos, y, exceptuando a su amigo Benji/Genzo y a Oliver Atom/Tsubasa Ozora, ningún japonés había logrado triunfar en clubes de alto nivel. No al menos que por ahora conociera. Y le indignaba el hecho de que le hubiesen enchufado, pero olvidó eso cuando por fin tuvo una arma con la que confundirla aún más.
- Le dijo que se iba a pensar por quince días, ¿no?
- S-Sí – contestó Gould/Matsumoto, completamente perpleja. ¿Cómo podía saber eso?
- Yo de usted me cuidaba de a quien enchufar en este equipo, Gould/Matsumoto – le advirtió Amaia con toda tranquilidad.
Dichas palabras dejaron aún más desconcertada a la mánager japonesa. Estaba pensando en lo que le acababa de decir la chica más joven. No sabía aún qué intenciones tenía, pero le dio la razón al pensar en la desagradable conversación que había tenido recientemente con Lenders/Hyuga. Estaba muy agobiada, porque dependía de la opinión del entrenador Mazzantini, y si ella no le daba una respuesta rápidamente sobre lo que había ocurrido con Lenders/Hyuga, le caería una muy gorda. Se fue del despacho muy alterada haciendo mucho ruido con los tacones, dejando a Amaia sola. Ésta compuso una sonrisa triunfal en su rostro, a la vez que iba abriendo un paquete de galletas artesanas de mantequilla y chocolate que sacó de su bolso, y cogió una y le dio un mordisco.
'Que te jodan, Mark Lenders/Kojiro Hyuga', pensó con rabia.
Estaba realmente resentida de cómo la había tratado, y pensaba devolvérselas con doble filo.
- Entonces, ¿se lo vas a decir?
Una dubitativa Patty/Sanae la miró con una mezcla de incredulidad, duda y tristeza. Miró al cielo como queriendo pensar en qué decir, pero no pudo emitir una respuesta compleja por el coraje que le daba.
- No lo sé – musitó ella, conteniéndose las ganas de llorar -. No quiero decepcionarme… ¿Y si me dice que no?
Andrea se quedó mirando fijamente al suave sol de Hawái, como buscando respuestas en él y en el cielo para saber qué decirle a su reciente amiguita japonesa. Y entonces le vino a la mente Pierre, de nuevo. Y entonces su relajada expresión tornó a una triste. Intentó aplacar su tristeza pensando en una ingeniosa respuesta que darle.
- Bueno… es que estará todavía más alerdado con el fútbol – contestó Andrea con un bajo tono de voz -. Desde que empataron con Holanda, no piensa en otra cosa – añadió esto último con increíble fastidio.
- Ya, es algo que me preocupa tanto… - comentó una no muy alegre Patty/Sanae -. Llevo enamorada de él desde la secundaria y el hecho de que no haya pasado nada entre nosotros quiere decirme algo… que no pasará nunca y eso lo sé.
Esa frase le hizo recordar a Andrea el hecho de que jamás estaría con Pierre, y era algo que le dolía mucho. Al notar que se le caía una lágrima y se le hacía un nudo en la garganta, simuló que se tapaba la frente cubriendo sus ojos, dando a entender que estaba pensando en una respuesta, pero la enamorada de Oliver/Tsubasa lo interpretó como que le dolía la cabeza por el calor y le pasó la botella de agua más fresca.
- Toma, Andrea – le tendió la botella en la mano, la cual la receptora cogió, le quitó el tapón y empezó a beber por la boquilla de la botella.
Patty/Sanae vio la pequeña lágrima que había recorrido el rostro de Andrea, aunque ésta se esforzase por ocultarlo de cualquier manera.
'Seguro que ella también sufre por alguien', pensó, compasiva. Le dolía sentir ese dolor del amor no correspondido, y ver a la chica que estaba a su lado sufrir por lo mismo. Pero al menos no era la única que sufría ese mal, y eso le quitó bastante peso de encima a su alma.
Andrea, quien tenía mucho calor, se puso en pie y se esparció por todo el cuerpo el agua fresca que le quedaba de la botella, teniendo como consecuencia que Patty/Sanae la regañase, y a continuación la sugiriese ir directas al mar. Ambas anduvieron charlando en el camino hasta que llegaron a la playa. Andrea tenía el capricho de subirse a la roca más alta que rodeaba parte del mar, así que directamente se quitó la camiseta que llevaba puesta y se la dio a Patty/Sanae, quien la recogió sin protesta. No tardó tanto en escalar la roca puesto que ésta era accesible para escalar, incluso si no se tenían los equipos necesarios para la escala. Con unas simples chanclas había logrado escalar todo sin caerse, pero de todas formas la roca no era muy alta. En cuanto estuvo arriba, hizo un simple movimiento que la posicionó para tirarse de cabeza al mar de una manera muy elegante y muy segura.
Sintiendo tal sensación de placer por estar en el agua, fue descendiendo más abajo, y cuanto más descendía, más fría estaba el agua, y cuanto más fría, mejor. Simplemente notaba el frío y el tacto del agua, no oía ni sentía nada más. Lo que sí pudo ver fue un cardumen de peces que componían el arco iris, los cuales tenían los colores muy brillantes. Los que más le gustaron fueron los peces celestes y los añiles; le gustaron tanto que se quedó embobada mirándolos durante unos instantes. Su distracción hizo que perdiese parte de la respiración, y por tanto, que tuviese que subir a la superficie antes del tiempo pronosticado.
Al salir de la superficie pudo deducir que habían pasado casi dos minutos desde que se metió al agua, y pudo ver a Patty/Sanae saltando de alegría, en compañía de su amado. Pudo observar que verdaderamente tenían una amistad, algo que Pierre y ella jamás habían tenido. A medida que iba oyendo la conversación, pudo deducir que Oliver/Tsubasa había progresado muchísimo con el doctor Ariga, y oyó a Patty/Sanae gritar un emocionado '¡Hurra, hurra, hurra!' y verles a ambos fundirse en un abrazo.
Sonrió a la vez que lloraba amargamente, y se metió nuevamente en el agua para que no viesen sus lágrimas, y además tampoco quería notar cómo le caían las lágrimas por la cara, sumergiéndose así en el agua nuevamente. Se alegraba de que Patty/Sanae sí estuviese siendo correspondida, o al menos era lo que le daban a entender sus ojos.
FIN.
NOTAS:
- Se han vuelto a dar los diálogos entre personajes en los idiomas originales en los que los hablan. El idioma original hablado está escrito en cursiva, y su traducción al español, entre paréntesis. Por ejemplo, se muestra en qué distintos idiomas habla Amaia con los diversos personajes. Con Benji/Genzo habla en inglés, y con Dario/Gino y Daisy Gould/Kaori Matsumoto emplea el italiano.
- El nombre europeo de Munemasa Katagiri es Adriano Fogartiny. En la edición de Captain Tsubasa – Road to 2002 se olvidan de muchas traducciones al europeo, ya fuesen hechas o no intencionadamente. Y un ejemplo de ello es el nombre europeo de Munemasa Katagiri, más conocido como Katagiri.
