Capítulo 12. El comienzo de la guerra.

Willem Armimius parloteaba muy emocionado y muy gallardo sobre un asunto relacionado con un jugador del Barcelona FC/Cataluña FC, en el cual pudo mencionar con todo lujo de detalle los ricos orígenes económicos de dicho jugador y mencionar por qué esa chica rusa había decidido irse a por el jugador en cuestión, quien tenía que ver con la Semana de la Moda de Barcelona y estaba allí mismo.

- El tío ese ni enterado estaba… - reía Willem, mientras se ponía la mano izquierda en la frente, tapándose casi los ojos -. ¡Madre mía, si se lo hubiesen dicho ahora, ya estaría en números rojos! ¡Qué tío más empanado, por el amor del cordero! ¡Je, je, je, je!

- Proviene de una familia que tiene muchos billones en el banco – comentó Komasevic con cierto tono de voz que denotaba envidia, quien parecía conocer de antes a dicho jugador -. Parece que es bastante gafe con los asuntos de economía, y más de un gestor se ha aprovechado de eso y le ha quitado bastante dinero. Y, por ende, se conoce bastante bien los tribunales – añadió esto último, con la intención de quedar como alguien jocoso.

Willem hizo un ademán de bien fingida indiferencia, agitando la palma de su mano izquierda en forma de ondas, llevándola hacia atrás.

- Al tío ése se la soplará – añadió, mostrando una expresión facial que rayaba entre una ligera molestia y la diversión -, porque desde luego, tiene el dinero que no posee el noventa y nueve por ciento de la población mundial. Ése nunca será pobre ni aunque lo desee con todas sus fuerzas.

- Mira que yo también provengo de una familia muy rica, ¡pero es que es muy pobre comparada con la de ese hombre! – comparó Var Len Fort echando una leve risa, mirando su carísimo reloj de Gucci, cuyos números eran diamantes y cuyas agujas eran de platino -. ¡Ya me gustaría que mi familia tuviese negocios fuera de Europa!

Mark Lenders/Kojiro Hyuga, quien estaba con sus compañeros, dejó de prestar atención cuando Var Len Fort mencionó lo de los negocios fuera de Europa. El comentario del holandés, el cual había calificado como estúpido, le había tronado en la cabeza. ¡Ya le hubiese gustado a él pertenecer a una familia así de rica, y no haber pasado por tales apuros económicos hasta el punto de tener que trabajar él para llegar a fin de mes! Var Len Fort le caía mal, pero ese comentario suyo lo había reforzado. Porque a pesar de ser él mismo bastante arrogante, pretencioso y altanero, Var Len Fort se lo parecía mil veces más. Intentaba contenerse como podía apretando los puños y apretando los dientes bajo una boca completamente cerrada y aparentemente quieta, pero en su imaginación se reproducían imágenes de que le colgaba boca abajo en un edificio de gran altura y le dejaba ahí.

'Con esa mentalidad tuya, no me extraña que tipas más interesadas que la Iglesia te hayan sacado los cuartos más de una vez. Semejante estúpido…', pensó Lenders/Hyuga, con rabia. 'Conozco a más de una que se iría contigo sólo por tu físico y tu dinero, porque para otra cosa no sirves'.

Pero sabía de sobra que un hombre apuesto y adinerado como Var Len Fort ganaba todas las apuestas en cuanto a atracción y ley de vida, por encima de cualquier hombre que carecía de alguna o ambas de las características mencionadas. Empezaron a venirle recuerdos de cómo la chica que le gustaba le rechazó por ser pobre, yéndose después con el chico más rico de la Escuela Toho. Y eso que la susodicha era de la misma clase social que él; de hecho, le fastidió esa doble moral por parte de ella. Y ninguna chica acaudalada le pidió salir por la misma razón, porque querían chicos de su misma clase social o una casta superior, llegando a ver en el baile de graduación alguna que otra chica colgada del brazo de un hombre notoriamente más mayor y más rico que ella. Hipergamia, el nombre que le había dado Mark/Kojiro a tal comportamiento que estaba de moda entre las chicas.

La estridente y cantarina voz de Willem le sacó de sus pensamientos:

- Como David Clemente está en España, las va a pasar putas en los juzgados – apuntó Willem, con un deje de rabia -. La ley española está a favor de la mujer, y como la tía ésa cuente con un abogado bueno, ya puede ir despidiéndose de gran parte de su dinero; ya lo veréis.

Var Len Fort tomó la palabra, alzando una mano levantada al frente, enseñando la palma, completamente estirada. Ya cuando todos se callaron, carraspeó para hablar. Komasevic pudo observar que tenía problemas de garganta, ya que pudo ver cómo el holandés se ponía una mano en la garganta, tocando la nuez, queriendo comprobar su capacidad vocal.

- Yo tenía un conocido español cuya mujer le sacó hasta los sesos cuando se divorciaron – contó Var Len Fort, con la voz ronca -. Tenía una pequeña empresa de combustibles, y por infidelidades que le dio a su mujer ésta decidió divorciarse. Ella se quedó con la custodia de los tres hijos que tenían en común, la jugosa pensión vitalicia de cada una de las criaturitas del Señor, la mitad de lo que ganaba cada mes, la casa y algo más, me parece.

- No es que esté en contra de los derechos de las mujeres – añadió un cavilativo Salvatore Gentile con una risa chulesca, poniéndose el dedo índice doblado en la hendidura de la barbilla -, pero es que no me parece bien que se le tenga que dar la mitad de lo que uno gana, y menos si la susodicha tiene ingresos también. – realizó una breve pausa para carraspear ligeramente, acentuando su voz -. Entiendo que si ella se queda con la custodia de los niños, se le tenga que pasar una pensión mensual básica por niño – añadió, haciendo énfasis en la palabra 'básica' -. Y la casa, dependiendo de quién la haya pagado, o quien tenga más ingresos, se la queda. Todos esos privilegios para ellas, son un claro abuso de poder.

- Y lo más gracioso de todo es que ni siquiera se habían visto; él no la conocía de nada a ella – terció Francesco Maroni, soltando una ligera risa -. Y la tal Dariya Karkarova ésa quiere simular tal divorcio en España porque sabe que tiene todas las de ganar.

Todos le miraron al oír al delantero italiano cuando pronunció el nombre de la susodicha, menos Lenders/Hyuga, quien la conocía algo más que sus compañeros, o eso era lo que creía. Dedujo que, a oír por lo que estaban hablando sus compañeros, ella ya estaría haciendo la operación necesaria para sacarle algo de dinero a Clemente y así poder irse ellos dos a otro país donde nadie les pudiese encontrar. Sabía que eso sería seguro porque pudo oír una noche decir a Mazzantini que él estaría mucho mejor en una tercera división de otra liga, ya que allí podría medrar de manera progresiva. Y si eso ocurría, pues podría buscarse otro equipo en dicho país que le admitiese en el equipo oficial. Le daba morbo saber que ninguno sabía que estaba con ella, esbozando una disimulada sonrisa torcida hacia un lado, apenas forzando los músculos de dicho lado de la boca. Francesco le preguntó por ella y él le mintió diciendo que no la conocía.

Willem sacó su móvil del bolsillo de los pantalones de su chándal del equipo torino, el cual era mayoritariamente blanco, pero tenía muchos elementos negros y se introducía el amarillo en detalles menores, portando en el lado izquierdo de la chaqueta el slogan del club y patrocinado por la marca Nike. Una vez el móvil estuvo en su mano derecha, desbloqueó la pantalla con el dedo pulgar, pinchó en la sección 'Galería' e hizo una búsqueda rápida hasta dar con la foto que quería enseñar. Todos los miembros del equipo empezaron a decir y repetir lo guapa que era la susodicha, con Umberto Pacciani comentando que era la versión rubia y rusa de Amaia Stewart, al igual que el famoso jugador alemán del Rötburg/Bayern Munich, Karl-Heinz Schneider, que era la versión rubia y alemana de Oliver Atom/Tsubasa Ozora, el recién estrenado jugador japonés del famoso equipo oficial de Barcelona.


Habiendo terminado largos, extensos y cuidadísimos trabajos de diseño gráfico que tenían que ver con la creación de imágenes corporativas para entidades y empezado otros que tenían que ver con la elección de tipografías desde una pronta mañana de un sábado hasta unas pasadas siete de la tarde, decidió tomarse un descanso. Se sentó en el sofá de su cuarto, poniendo el pie derecho encima de su muslo izquierdo, moviendo la mano para empezar a automasajearse la planta del pie, porque le dolían bastante. Maldijo el hecho de no tener un masajista, pensando en los masajes que le daba Salvatore Gentile en ellos. Empezó a alternarse ambos pies, empezando a usar ambas manos en los dos porque le dolían bastante. Tiró de los dedos del pie izquierdo con los dedos de su mano izquierda, porque las sandalias de plataforma que se había puesto en la noche anterior se los habían dejado adoloridos.

Una vez se hubo preparado un barreño de agua caliente, metió los pies dentro del agua, así sacando su MP4 y clickeando en una canción de Sirenia. Como también le dolía la espalda y pensaba que tenía nudos en ella después de estar días y días sentada frente a la pantalla de su ordenador, cogió un pequeño masajeador en forma de dos bolas unidas a una palanca, colocándoselo en el lado izquierdo y empezando a hacer movimientos en forma de círculo alrededor del mismo. La canción estuvo por terminar cuando oyó el sonido de su móvil, el cual le informaba de que alguien la estaba llamando. La muchacha descolgó el teléfono sin mirar quien era, porque era tal su relajación que ni giró la cabeza para verlo.

- Pronto? – contestó ella de manera automática, pensando en la melódica voz de Dario/Gino diciéndolo.

Tal vez porque no se había dado cuenta, tal vez porque había dado por sentado que sería él, tal vez porque le echaba muchísimo de menos y quería que la llamase.

- ¡Amaia, que soy yo! – replicó una risueña Andrea -. ¡Madre mía, se nota que el estudiar, trabajar y socializar al mismo tiempo te está costando factura! Deberías dormir un poco.

La aludida se echó a reír.

- ¡Tía, estoy intentando hacerme un hueco dentro de la industria del diseño en Italia, entablar contactos y trabajar para pagarme el módulo! – respondió Amaia en forma de numeración, algo nerviosa -. Por eso no me puedo permitir dormir más allá de seis horas, y si son siete, doy gracias. Y se incluyen la hora de ida desde Turín hasta Milán y la hora de vuelta desde Milán hasta Turín, las cuales aprovecho para dormir o estudiar.


Andrea se quedó en silencio durante unos segundos, sosteniendo el teléfono en su oreja como si nada.

- Te envidio. ¿Lo sabías? – concluyó Andrea -. Tú por lo menos te estás forjando un futuro en algo que te gusta, y has buscado vías para hacerlo, aunque sea de la manera más cara.

Pudo oír que su amiga se reía tras el teléfono.

- Más caro me hubiese salido el capricho si me hubiese ido a Estados Unidos a estudiar en la Universidad de Yale – pudo oír Andrea a través del móvil -. De todas formas, no pensaba irme a Yankeelandia. No es que me interese particularmente, y además una chica extranjera no americana de clase media como yo no tiene nada que hacer, a menos que tenga una de ésas súper becas. Y los medicamentos y la atención médica están muy caros allí.

- La verdad es que si no te hubieras ligado a Dario/Gino, te hubieras ligado a otro – concluyó Andrea.


Amaia enarcó las cejas hacia abajo, torciendo la boca en una mueca de enfado. Le había molestado dicha referencia, ya que ella quería con locura a Dario/Gino y tal vez, en el hipotético caso de haberse ido a Estados Unidos, podría no haber ingresado a Yale, pudiendo encontrarse a cualquier tipo de hombre, algo que no le hacía mucha gracia. Y acabar, tal vez, en una mala situación, ya que allí había mucha delincuencia y se tenía mucha manga ancha para poder cumplir cualquier tipo de intereses a cualquier precio.

- ¿A qué ha venido eso, Andrea? – recriminó, molesta.

La aludida se sintió intimidada por el tono irritado de su amiga, sintiéndose avergonzada de lo que acababa de decir. Se puso ligeramente nerviosa y balbuceó unas disculpas, las cuales ésta aceptó sin más dilación, terminando por darle la razón mezclando la broma y la seriedad. Al fin y al cabo, Amaia sabía que su amiga pertenecía a una clase social superior a la suya, y que encontrarse con chicos con el estatus socioeconómico de Dario Belli/Gino Hernández o Elle Cid Pierre/Pierre Le Blanc era muy habitual. Sin embargo, Amaia tampoco se había quedado atrás a pesar de su condición económica media. Pudo ver países como Alemania y Francia gracias al Torneo de Francia, e Italia porque quería estudiar Diseño Gráfico y Publicidad, teniendo que trabajar para pagarse la carrera. Y su tiempo libre lo dedicaba al dibujo y a la pintura.

- Una cosa, Andrea – empezó Amaia, con la intención de que ésta le prestase atención -. Siento ser molesta, pero, ¿tú has visto de mera casualidad a Dariya Karkarova por Barcelona? Es por lo de la Semana de la Moda de Barcelona.

- Pues qué quieres que te diga – replicó Andrea, con ligero cansancio en su voz -. Barcelona es muy grande, y no la he visto por ninguna parte. Aparte que no he ido a los escenarios de moda de Barcelona, y a casi nadie se le permite el paso por el estadio. ¿Por qué lo preguntas?

Amaia torció la boca hacia la derecha, mientras estiraba sus piernas y se observaba los pies, moviéndolos. Observó que se tenía que retocar el esmalte, decidiéndose entre rojo y la pedicura francesa para hacerse luego.

- Era por si la habías visto hacer algún movimiento en contra de Clemente… o moviendo fichas por otros medios.

- Pues para estar tan ocupada, te estás preocupando mucho por esa chupóptera, ¿no te parece? – repuso Andrea alzando la voz, torciendo el morro a continuación.

- Es que a mí me suena que quiere joder a alguien más; no sé si a ti o a mí… – replicó una nerviosa Amaia, pero no le dio tiempo a terminar la frase.

- Es que tú estás demasiado emparanoiada con esa individua, me parece a mí – concluyó una seca Andrea, la cual estaba harta del tema de Dariya Karkarova y lo dio por terminado -. No sé nada de ella, y además estás empezando a ser obsesiva, ¿sabes?

- ¡Vale, vale! – oyó Andrea por el auricular del teléfono la voz de una molesta y herida Amaia -. No te pongas así; ya no te pregunto más por ella.

- Perdóname, pero es que últimamente ando muy estresada – explicó Andrea, en tono de disculpa -. Perdóname nuevamente, pero tengo que colgar.

Tras una despedida de un 'adiós' de cada una y colgar el teléfono y dejarlo tras una tirada con la mano a la cama, Amaia empezó a pensar en todo lo malo que le estaba sucediendo. Dario/Gino no la contactaba, había tenido un encontronazo con Schneider, estaba especialmente estresada con los trabajos y el proyecto final, le preocupaba lo que pudiera estar haciendo Dariya Karkarova, estaba empezando a estar harta de no tener apenas tiempo libre para ella más allá de ducharse, comer y cenar y dormir y había que añadirle el que había tenido una pequeña bronca con Andrea.

Pero estaba seriamente preocupada por lo que pudiera hacer Dariya Karkarova en Barcelona, a pesar de que aparentemente no parecía repercutirle en su día a día. Tenía miedo de que pudiese hacer algo más allá de sacarle un montón de dinero a Clemente…

Empezó a recordar algunos motivos por los que podría hacer daño. Una vez la conoció y la percibió como una tipa bastante retorcida, la que haría cualquier cosa por tal de obtener algo. Y Dariya y ella no se habían llevado bien; más, habían tenido una encarnizada discusión. Una de las chicas que estaba en el evento le había dicho que Dariya era capaz de cualquier cosa y que lo pagaría caro, tarde o temprano. Empezó a temblar. Movió las piernas de un lado a otro y agitó uno de los pies al aire.

Y era una chica muy lista, sacando en conclusión el cómo había localizado la dirección de dicho jugador y estar en proceso de sacarle aún más dinero.

'¡Madre mía, la de sangre fría que hay que tener para sacar ese montonazo de pasta, y seguir insistiendo!', pensó una horrorizada Amaia, llevándose las manos a la cabeza. '¡Me da miedo de que pueda llegar a matar al mismo Clemente y a alguien más!'.

Muchos pensamientos empezaron a agitarle la cabeza, y a abrumar y nublar su mente, provocándole un leve dolor en los ojos. Aquella pelea con Dariya, las peleas que había tenido con Dario/Gino en los últimos meses antes de marcharse a Turín por su expulsión del Inter de Milán, aquel encuentro que tuvo con el Káiser de Alemania, las palabras de éste, su gélida mirada, la cual podía tornar rápidamente a una de refinada y sutil burla.

'Se te han pegado las mismas ideas tontas que a Benji Price/Genzo Wakabayashi', le había dicho una vez.

'Nunca llegarás a nada con tus tonterías de lealtad', le había insistido hirientemente.

'Eres una chica sin carácter'.

'¿Piensas que Dario Belli/Gino Hernández volverá?'.

Todas las palabras del Káiser le dolían; todas y cada una de ellas. Pero más que por las palabras, era por su frígido e impasible tono de voz y su gélida mirada que podía tornar a una burlona, manteniendo su característica frialdad.

'Hace tiempo que cometí ese error. He cambiado, Amaia. ¡Y tú no me das una segunda oportunidad por él!, ¿verdad?', le había reclamado un muy enojado Schneider, gritando, aludiendo a Dario/Gino.

'Tú y yo ya no somos nada, Karl; hace tiempo, y fue porque así lo quisiste', pensó una despechada y rabiosa ella, con alguna lágrima cayéndole de los ojos, secándosela con el dorso de su mano derecha.

Pero era Dario/Gino quien ocupaba la mayor parte de sus pensamientos. Lo mal que habían estado durante los últimos meses le pesaba mucho; mucho más de lo que pudieran llegar a pesarle toda acción o palabra del impávido, soberbio e hiriente Káiser. Lo que más le dolía era el hecho de que no la llamase. Y le había llamado unas cuantas veces, sin responderle él alguna vez.

Apartando sus pensamientos sobre ellos, le vinieron a la cabeza algunos proyectos sobre la elección de la tipografía y la realización de una como recordatorio de que tenía que entregar dichos trabajos en una semana, suspirando de alivio al recordar que le habían dado un mes para la construcción de una tipografía creada. Echando una ojeada a lo lejos a un par de trabajos inconclusos, se secó las lágrimas, se puso las chanclas, fue al supermercado más cercano del área del equipo torino, cogiendo una botella de agua de un litro, los seis galletones con textura de bizcocho que había en el horno, y, al terminar de pagar, regresó, subiendo a su cuarto. Una vez sentada en su área de trabajo, destaponó la botella e ingirió un cuarto de la botella. Cogió un galletón con pepitas de chocolate y le dio un mordisco, rumiando media galleta antes de ponerse a pensar qué elementos podrían encajar con otros. Se colocó sus gafas negras en forma de ojo de gato.

Pan comido para ella: propuso el alterne entre una tipografía de palo seco completamente rígidas con una elegante, agrandar la primera letra de un titular y destacarla en un color brillante en caso de que fuera necesario, trabajar dicha letra en forma de adorno y mantenerla en negro, poner el titular con letras grandes, pesadas y mayúsculas y el subtítulo y el texto con una fuente pequeña, ligera y minúscula, adaptar dicho texto para que lo pudiesen leer también ancianos con la vista cansada o niños en una edad suficiente para leer el periódico, ya que pensaba que un niño también tenía que tener conocimiento de lo que sucedía en el mundo, y tenía alguna que otra queja del formato actual del periódico. La letra del texto del periódico tenía serifa y se tenía que reducir espacio para que cupiese todo el argumento, dificultándole la lectura porque las letras se fundían unas con otras. En la tarea, propuso una letra minimalista, sin serifa y muy fácil de leer; la tipografía Arial, destacando en negrita los acontecimientos importantes y en cursiva algunas denominaciones y las palabras declaradas en noticia.


Tres semanas después.

Se encontraban manteniendo relaciones apasionadamente en la espaciosa cama del dormitorio, en la casa oficial de él, de entre tantas casas que tenía, aparte de su contrato multimillonario con el fútbol. Él la sujetaba fervientemente de la cintura, a la vez que ella se agarraba a sus hombros mientras gemía una y otra vez de manera contenida, mordiéndose la lengua para no gritar. De alguna manera u otra, los bruscos movimientos que hacía él con su cuerpo y el suyo propio le gustaban. Le gustaba estar completamente en cueros delante de él, y que él también estuviera igual. Empezando a ponerse completamente colorada y, aumentando la agitación en su respiración por el éxtasis, se dispuso a enterrar la cara contra uno de los enlaces que separaban al cuello y al hombro, hasta que oyó el movimiento del pomo de la puerta, deduciendo que alguien estaba a punto de abrir y entrar. De lo nerviosa que se puso, se cayó al suelo de espaldas en un movimiento repentino, arañando sin querer un brazo de él.

Era la mujer de Rivaul, quien había empalidecido cuatro tonos de repente y había quedado en shock, teniendo sus brazos parcialmente caídos, los cuales parecían sostenerse por la fuerza de la paralizante sorpresa que se había llevado, poniéndose roja de repente como muestra de su exacerbada rabia y soltando lágrimas de tristeza y decepción.

- Esses rumores eram verdadeiros, certo? (Eran ciertos esos rumores, ¿verdad?) – empezó a decir la mujer en un tono de voz que contenía su rabia -. Esses rumores eram verdadeiros! Você tem uma amante! Você está olhando para a minha cara estúpida! (¡Eran ciertos esos rumores! ¡Tienes una amante! ¡Me estás viendo la cara de estúpida!)

Andrea estaba de lo más incómoda con la situación, tanto por el ambiente que se había generado al entrar la mujer, como por tener el miembro viril de Rivaul dentro de su vagina sin moverse y tener sus pechos al descubierto.

La mujer se aproximó hacia ellos; yendo en concreto hacia ella, a quien agarró por un mechón del principio del pelo, arrastrándola hacia ella, no sin antes gritarle a Rivaul:

- Com ela sendo a razão de você não sentir vontade de fazer sexo, hein? (Con que ella es la razón por la cual no tenías ganas de tener relaciones, ¿eh?) – decía, entre dientes, mientras se contenía las lágrimas -. Você está dizendo que não sou bom o suficiente para você, Fernando? (¿Estás queriéndome decir que no soy lo suficientemente buena para ti, Fernando?)

- Não, Elvira, mas... (No, Elvira, pero…) - empezó a replicar un cortado y avergonzado Rivaul, por lo que estaba sucediendo.

- Nem mas, nem Elvira, men nada! (¡Ni pero, ni Elvira, ni nada!) – bramó ella, mientras le tiraba del pelo a Andrea con una mano -. Agora você vai me dizer que eu estava ajudando você a limpar o quarto. Eu descobri você, Fernando! (Ahora me irás a decir que te estaba ayudando a limpiar el dormitorio. ¡Te he descubierto, Fernando!)

Andrea emitió un chillido por la presión de la fuerza del tirón de Elvira. Ésta le echó una mirada asesina, no sin antes contemplarla de reojo durante varios segundos. Andrea no sabía qué cara poner. Tal fue su sorpresa de que Elvira la tomara con las dos manos por la melena, que sintió como si el pene de Rivaul se hubiese desvanecido de su vagina. Sintió que sus rodillas habían volado en un tiempo de un instante, aterrizando en el suelo con un brusco movimiento, producto de la fuerza y la presión de Elvira. La atacada intentó ocultar su cuerpo con una manta, pero no pudo debido a que él no la dejó hacerlo. Maldiciendo su suerte, se sintió completamente avergonzada; completamente catatónica al darse cuenta de que la mujer de Rivaul la estaba viendo completamente desnuda. Y más estando arrodillada ante la misma, donde pudo observar que le echaba una mirada a sus pechos. Pudo denotar un atisbo de rabia en Elvira.

- How long have you been going to bed? (¿Cuánto tiempo lleváis acostándoos?).

La aludida tenía ganas de que la tierra le tragase de lo absolutamente ridícula y humillante de lo que era la situación por la que estaba pasando en este mismo instante. Y esa pregunta formulada a bocajarro… En fin, lamentó haber pasado por alto los comentarios de las mujeres que decían que Rivaul estaba casado y haberse acostado con él unas cuantas veces, contando la que estaba sufriendo. Tragó saliva. Sentía su garganta más áspera que una lija.

- Two years (Dos años) – respondió, con la voz queda del miedo.

- Did you know he is married? (¿Sabías que él está casado?) – comenzó a reprochar Elvira en forma de interrogatorio, señalándola con el dedo -. Who has two little children, four and seven-years-old? Who has thirty-years-old? (¿Que tiene dos hijos pequeños, de cuatro y siete años? ¿Que tiene treinta años?).

- N-No, mistress (N-No, señora).

- Liar! (¡Mentirosa!) – gritó ella, sin concederle la oportunidad de explicarse, aunque Andrea compuso una leve sonrisa de triunfo porque sabía que era mentira -. You did knew it! In fact, I have seen you on television! They took you on camera with other girls! (¡Sí que lo sabías! ¡De hecho, te vi por la televisión! ¡Te sacaron en cámara con otras chicas!).

Empezó a tirarla de los pelos, acompañado de sucesivas bofetadas y golpes que le caían en el rostro y la cabeza, mientras que la agredida intentaba contener los golpes cogiéndola de cada muñeca o antebrazo con cada mano, aprovechando para clavarle las uñas a fondo, lo cual provocaba más golpes de la mujer. En un acto reflejo, la mujer más joven estiró una pierna, la cual aprovechó para hacer perder el equilibrio a su rival dándole fuertemente en las piernas. Difícilmente se incorporó, teniéndose que apoyar en su rodilla derecha, para quedar en pie. Le plantó una bofetada en parte de su rostro.

- ¡TÚ NO ERES QUIEN PARA PEGARME, NI GRITARME! – se desgañitó una furiosa Andrea, señalándola con el dedo -. ¡Quien te ha trai…!

- ¡Y TÚ NO ERES QUIEN PARA ARAÑARME, NI QUITARME EL MARIDO COMO SI NO LO SUPIERAS! – contraatacó una colérica Elvira interrumpiéndola, reincorporándose del impacto.

- ¡QUIEN TE HA TRAICIONADO HA SIDO ÉL, NO YO, ASÍ QUE NO LA TOMES CONMIGO! ¡Y YO QUÉ SABÍA SI RIVAUL ESTABA O DEJABA DE ESTAR CASADO! – aumentó aún más el tono de voz una exasperadísima Andrea, quien se ponía cada vez más y más colorada -. ¡MUJER DESPECHADA!

Empezaron a brotarle gruesas y cuantiosas lágrimas de los ojos, enfatizando así su tono agudizado por la desesperación y su expresión que denotaba dolor y rabia a la vez. Elvira se sintió atacada por el insulto, porque en parte sabía que era verdad y en parte no toleraba las faltas de respeto de nadie; ni hacia su persona, ni hacia la de nadie que ella quisiese. La cogió por los brazos y la azuzó, plantándole una nueva bofetada en el rostro.

- ¡Mujer despechada serás tú, porque te pegas a un hombre casado! – gritaba y gritaba Elvira.

- ¡Ya basta, Elvira! – ordenó Rivaul, conteniéndola por una muñeca antes de que fueran a más. Después, se dirigió a Andrea -. Sal de aquí. Yo me encargo.

La mencionada fue como un rayo hacia la habitación y comenzó a vestirse a toda prisa. El tanga a toda castaña, uno de los dobladillos de los pantalones de quitaron debido a la presión que ejerció con el pie y la pierna izquierdos; dio gracias a que el sujetador y el top fueron fáciles de poner. A pesar de que pensaba marcharse por la puerta trasera para evitar más líos, su curiosidad no pudo ser limitada: decidió quedarse escuchando para oír la discusión.

- ¡Escúchame bien, Fernando Cosas Dutra! ¡Quiero el divorcio ahora mismo! – acabó Elvira en un grito más fuerte.

- ¡No va a haber divorcio que valga! – cortó un terminante Rivaul, en un tono firme -. ¡El matrimonio hay que cuidarlo! ¿O no es eso lo que dices continuamente?

- ¡Quiero-el-divorcio! – insistió Elvira, haciendo énfasis en la separación de las palabras y alzando el tono de voz -. ¡Y aquí, en España!

- ¡Te he dicho que no va a haber ningún divorcio! – Andrea sabía que Rivaul no daría su brazo a torcer en una situación así -. ¡Los niños necesitan a su familia completa! ¿O acaso no te importan José ni Fernando júnior?

- ¡Pues claro que me importan! ¡Lo que pasa es que no nos quiero cerca de un infiel!

Pudo entender a medias debido a que la conversación se estaba dando en portugués, y sabía que era una lengua latina junto con el francés, idioma que entendía en su mayoría. Supo que la conversación a gritos iba de mal en peor cuando oyó los llantos de ella y los gritos de él, invitándola a salir por una de las puertas traseras de la casa, teniendo suerte de no cruzarse con nadie; tan sólo ver a una de las sirvientas limpiando el mobiliario muy cuidadosamente.


Una semana después.

Diez goles, diez asistencias. Oliver/Tsubasa había alcanzado su meta. El entrenador Van Saal estaba gratamente sorprendido. Al jugador le había resultado mucho más fácil conseguirlo de lo que él imaginaba; es decir, cumplir con todas sus expectativas y mucho más. Todos hablaban de él; en una pequeña parte por lo que había difundido boca a boca Pinto, aquel niño que se colaba en todos los entrenamientos por ver jugar a Oliver/Tsubasa. También en la prensa barcelonesa, la cual se había encargado de difundir la noticia por toda España y toda Europa, ganando con ello muchísima más fama de la que se le había dado en Brasil. Las cadenas de televisión extranjeras transmitían todas las imágenes de todos los partidos en los cuales había jugado Oliver/Tsubasa, anunciando así también el próximo partido del equipo oficial del Barcelona contra el San José de Valencia, en el cual debutará Oliver/Tsubasa como media punta.

Y no sólo se hablaba del propio Oliver Atom/Tsubasa Ozora. Un jugador que había jugado contra él en su época de juego en Brasil había fichado por el San José de Valencia, siendo trasladado del San Domingo de Brasil. Natal de Brasil, era conocido como el Cyborg del fútbol por su estilo de juego, el cual era perfecto ante los ojos de todo el mundo, pero el cual era tan frío como el hielo e inhumano como una gran masacre. Él mismo era bastante impasible y poco le importaban los sentimientos, tanto los de los demás, como los suyos propios.

Carlos Santana había sido el mayor rival de Oliver/Tsubasa dentro de Brasil; también, en Sudamérica. Había venido a España con el objetivo de enfrentarse nuevamente a él.

- Muy bien, Santana – empezó a hablar un periodista alto, corpulento y de manos pequeñas, en cuya derecha portaba una pequeña libreta -. Usted jugará con el San José, el cual está yendo muy bien en la Liga. En el equipo de Barcelona/Cataluña, juega Rivaul, as de la Selección Nacional de Brasil. ¿Está usted deseando jugar contra él? Venga, conteste.

Santana, un atractivo chico de rostro anguloso y marcado, barbilla hendida, piel morena, cabello atado en una coleta baja de rastas, ojos de color gris pálido, musculado y alto, era el centro de atención de los periodistas. Estaba completamente serio y quieto, postrado y sentado al lado del presidente de su equipo y el vicepresidente, situado en el centro de la mesa, con un micrófono ajustado.

- Es un honor jugar contra el héroe de mi patria – empezó a decir Santana, cuya intención era quedar bien con el mencionado -, pero él no es el único buen futbolista en el Barcelona/Cataluña, y ustedes lo saben de sobra – añadió, aludiendo a Oliver/Tsubasa, a quien admiraba, y reprochando a los periodistas, sobre los que pensaba o que eran muy ignorantes o que sólo pensaban en Rivaul.

- Díganos – intervino otro periodista trajeado y moreno, el cual llevaba un cuaderno de notas en su mano izquierda -, ¿a quién se refiere exactamente?

- Pues a Oliver Atom/Tsubasa Ozora, quien también juega en el Barcelona/Cataluña – respondió Santana.

- ¡Mi madre! - exclamó el mismo periodista, sorprendido -, ¡el grandioso Oliver Atom/Tsubasa Ozora! Claro, ¿está hablando de Oliver Atom/Tsubasa Ozora, del equipo B?

Santana se aclaró la garganta al mismo tiempo que pensaba la respuesta de manera rápida.

- He venido a España a jugar contra mi mayor rival, Oliver Atom/Tsubasa Ozora – declaró Santana, alzando enérgicamente la voz -. Creo que le ganaré la partida, y eso pienso hacer.

Le vino a la mente aquella imagen en la que jugó por primera vez contra él. La espalda de Oliver/Tsubasa, cómo el balón pasaba por encima de ellos dos, cómo Oliver/Tsubasa se daba la vuelta para recogerlo, cómo Santana saltaba para recogerlo, cómo ambos estiraban sus piernas goleadoras, chocando cada pie con un lado del balón, poniendo toda su pasión en él.

- Estoy deseando verme, junto a Oliver Atom/Tsubasa Ozora, en un terreno de juego.


- Todos sabemos que se acercan los partidos de la Copa del Mundo después de cuatro años, y tendremos que prescindir de los jugadores que se incorporen a sus selecciones nacionales para los partidos de la fase previa. Por lo tanto, deseo conocer vuestras ideas para coordinar el programa de cada jugador, y, por supuesto, el plan de refuerzos para anticiparnos a los otros equipos de la Liga.

Un directivo de unos cuarenta años y barba poblada y bien cuidada giró parcialmente su cabeza para mirar al director del club, un hombre que estaba a punto de alcanzar sus sesenta y pocos años, parecido al entrenador Van Saal pero con el pelo más oscuro, los ojos oscuros, la piel un poco más morena y un poco más bajo y regordete, quien daba un silencioso sorbo a la taza de té que tenía a su alcance y la volvía a depositar sutilmente en el platillo.

El directivo trajeado de verde tomó la palabra:

- Rivaul se irá después del próximo partido y eso se notará en el rendimiento del equipo.

El director del club miró inquisitivamente a Van Saal después de haberle escuchado, dándole la razón.

- ¿Tiene usted alguna idea? ¡Ande, dígame lo que piensa! – insistió el director, moviendo ligeramente la cabeza y los hombros hacia un lado.

Le dirigió la mirada, porque sabía que el entrenador holandés tenía una gran idea. Van Saal se irguió, colocando sus papeles con sus manos y dirigiendo su mirada al director.

- Claro – respondió -. Tengo pensado subir a Oliver Atom/Tsubasa Ozora del equipo B y hacer algunos ajustes. Nos vendrá muy bien en el equipo ese chico.

Miró la ficha del jugador, la cual contenía todos los datos del jugador y una fotografía de un muy arreglado Oliver/Tsubasa. El directivo del traje verde y otro rubio de un gran poblado bigote le miraron.

- Oliver/Tsubasa, ¿eh? – respondió el primer directivo -. Pero, ¿no sería mejor mantenerle en el equipo filial para poder ganar los dos títulos de primera y segunda división?

Una muy disimulada mirada de Van Saal que reflejaba contradicción, la cual aparentaba respeto, acompañó a su leve gesto con la boca, el cual acentuó las líneas de expresión alrededor de la misma.

- Ni hablar – concluyó, dejando en la mesa los papeles y colocándolos nuevamente -. Pienso que Oliver/Tsubasa es el único que puede reemplazar a Rivaul.


Cinco días después.

Le daba muchísima rabia saber que Rivaul estaba casado y tenía dos hijos. Pudo recordar a dos niños que aparentaban esas edades que le había berreado Elvira, a los cuales vio en una fotografía en grande, el mayor poniéndole una mano al pequeño en un hombro, ambos sonrientes. El mayor, Fernando júnior, se le había quedado en su mente y no salía de ella. ¡Era tan igual a Rivaul…! Sus sueños de casarse con él y formar una familia habían quedado completamente destrozados; totalmente destruidos. Se imaginaba a sí misma y a Rivaul cogiendo las manos de un pequeño Rivaul. Un pequeño Rivaul que ya El de arriba se había encargado de darle a otra mujer.

Y pensar que durante esos dos años salieron, y que al año y medio de salir le había propuesto matrimonio en un carísimo restaurante con un valiosísimo anillo de compromiso hecho de oro platino y diamantes. La imagen de la cara llorosa de Elvira le revolvió el estómago. ¿Por qué había tenido que presenciar de manera directa una pelea así de fuerte? ¿Y por qué su hombre ideal tenía que tener ya una familia formada?

Se imaginó el hacer desaparecer a Elvira y sus hijos, o matarles de todas las maneras posibles. Les odiaba, pero también odiaba a Rivaul por haberle hecho esa propuesta de matrimonio. ¿Acaso pretendía tener más mujeres?

Empezó a sentir una sensación de mareo en su cuerpo, sintiéndose con ganas de vomitar, las cuales contenía una y otra vez estando tumbada de lado, porque se le pasasen tales naúseas. No pudo resistirlo más y, mientras contenía su impulso tapándose la boca con la mano, corrió a toda prisa al váter, levantando la tapa. Mientras se alejaba estratégicamente el pelo de la cara, rodeó con ambos brazos el váter y empezó a devolver, una y otra vez. Pero no sólo la sensación de hinchazón y basca controlaban su cuerpo y hacían que sus piernas temblasen y empalideciese progresivamente. También una tremenda sensación de culpa, tristeza y vacío se apoderaron de ella, provocándole un mar de lágrimas. Se apartó del váter, se puso en pie y se enjuagó la cara, sacando de su bolsillo una prueba de embarazo, la cual dio positivo.

Una tormenta de emociones invadió su estado anímico común. El poco color que le quedaba a su piel desapareció, quedándose completamente lívida. Por una parte, estaba alegre, porque albergaba la vaga esperanza de que Rivaul volviese a su lado y dejase a su familia, y podría tener ese futuro junto a él que tanto anhelaba. Pero por otra parte, deseaba haberse ahogado en su propio vómito. Era una chica joven que tenía apenas los veintiún años cumplidos, y un bebé no sería más que una carga para ella, decidiese Rivaul asumir o no la paternidad. Tenía bastantes cosas que concluir antes de ser madre.

Pensándolo en frío, veía una buena oportunidad para atrapar a Rivaul, o, al menos, enfurecer a Elvira y sacar beneficios de ello. Pensaba vengarse de la humillación recibida.


Dos días después.

El Estado Camp Nou estaba abarrotado de gente, porque se iba a dar el famoso partido entre el Barcelona FC/Cataluña FC y el San José FC. Los fanáticos de cada equipo llevaban las camisetas de sus jugadores favoritos, llevaban pancartas con palabras de ánimo para sus jugadores, o simplemente sus nombres. Niños, adolescentes, jóvenes, grupos de chicas jóvenes que hablaban de cómo conseguir acostarse con algún jugador, quienes portaban las camisetas de Rivaul y Albert, grupos de adultos, familias, algún que otro anciano. Había un gran grupo de personas apoyando a Oliver/Tsubasa, a quien le hicieron una enorme pancarta con los colores del equipo Barcelona, la cual rezaba: '¡Ánimo, Oliver/Tsubasa!'. El presidente de España estaba sentado en unas gradas especiales, en las cuales podía ver el partido más de cerca. Adriano Fogartiny/Munemasa Katagiri, quien estaba de pie y permanecía detrás de unas gradas, observaba venir el partido, con el objetivo de ver a Oliver/Tsubasa en el campo. Los periodistas estaban totalmente intrigados, sobre todo los periodistas japoneses. Nozaki prestaba mucha atención.

En los vestuarios, estaban los dos equipos concentrados. Albert Potter estaba teniendo una animada conversación con Clemente y González, mientras que Rivaul sostenía una con el capitán Alberto Grandíos, quien gesticulaba y reía muchísimo. Un impaciente Santana, situado en su fila, caminaba y miraba de un lado a otro en busca de Oliver/Tsubasa, empezando a albergar dudas de si éste jugaría o no. Pudo oír a Grandíos aludirle, avisando a Rivaul de que era tan bueno como él y que como se dejara ganar, que le podría sustituir, a lo cual ambos reaccionaron con una carcajada.

Oliver/Tsubasa, de pie y unos pasos más adelante del banquillo, miraba hacia el campo, pensando en volver a enfrentarse contra Santana, objetivo aparte del de hacerse notar en el partido y que la gente comenzase a hablar de él.

- ¡Estamos en los partidos de la potentísima Liga Española! ¡Y hoy les ofrecemos el partido entre el FC Barcelona/FC Cataluña y el FC San José aquí, en el estadio Nou Camp, de Barcelona!

Todos los jugadores estaban alineados en sus respectivas posiciones; cada equipo en un lado del campo. Ambos equipos se miraban de frente. Rivaul estaba al lado del número 11, portado por el holandés Albert Potter, y delante de Alberto Grandíos, centrocampista. Los dos equipos eran muy conocidos por toda España y por toda Europa, pero el equipo de casa tenía muchísimo más nivel que su rival.

- ¡Presentamos a dos grandes estrellas del fútbol brasileño, reconocidas a nivel mundial! – anunció el locutor -. ¡Carlos Santana viene fichado de Los Domingos FC de Brasil, para jugar de delantero en el San José, y el as de la Selección Nacional de Brasil, Rivaul, juega en el equipo de casa!

Santana miraba al frente, continuando con su búsqueda de Oliver Atom/Tsubasa Ozora. Rivaul le lanzó una mirada al frente, a la cual Santana correspondió con una mirada formal.

- ¡Va a ser un choque extraordinario! Además, Oliver Atom/Tsubasa Ozora, natal de Japón, está en el banquillo del Barcelona/Cataluña ¡Será interesante ver en qué momento el gran entrenador Edward Van Saal decide hacerle jugar! ¡Y empieza el partido!

El largo sonido hecho con el silbato indicó el inicio del partido, con el saque de uno de los jugadores del San José. Un desafortunado pase dado con la cabeza hizo que el balón fuese a parar a los pies del número 6 del Barcelona/Cataluña, el cual se lo pasó a Eumilla, quien portaba el número 15. El pase hacia Albert Potter fue interrumpido por uno de los defensas del San José. Pase hacia el capitán, quien se la dio a Saimor, animándole, pero Clemente, quien fue más rápido, realizó un despeje en forma de pase hacia Rivaul, a quien Santana vio al instante, poniéndose detrás de él.

- ¡Santana va a recibir la pelota en el centro del campo! – anunció el locutor en voz alta -. ¡Santana y Rivaul frente a frente! ¡La jugada continúa!

La pelota paró en el suelo. Ambos flexionaron una rodilla para poder coger con más facilidad el balón, con Rivaul haciéndose con ella. Se dispuso a avanzar con la pelota. Santana corrió hacia él, yendo por detrás, con la intención de alcanzarle. Rivaul sorteó a un defensa y envió la pelota hacia la banda izquierda, la cual se dirigió a Albert Potter, pero el cual no la pudo coger porque un defensa del equipo contrario le hizo marcaje agarrándole de la camiseta y tirándole al suelo, quedándose con la pelota. Gracias a dicho movimiento, el San José se dispuso a hacer un saque de banda.

Para Mendet fue el pase, quien se la dio a Santana. Rivaul, oliendo sus intenciones, bajó a ayudar a la defensa, yendo hacia él. Santana, en respuesta, le hizo el giro que llevaba su propio nombre. Rivaul lo reconoció porque lo había visto hacer a Oliver/Tsubasa muchas veces. Con la pelota en el aire, ambos se dispusieron a saltar hacia atrás, permaneciendo ambos en el aire porque habían ido a hacer el mismo movimiento de chilena. A pesar de que Santana había sido más rápido, había despejado el balón hacia el lado del campo del equipo rival, yendo hacia José Luis González, quien la pasó al capitán Grandíos.

'Cuando Rivaul y Santana jueguen en la Selección Nacional de Brasil en los partidos de la Copa del Mundo de Selecciones, yo jugaré contra ellos', pensó Oliver/Tsubasa, viendo como ambos jugadores brasileños se enfrentaban, mientras cruzaba sus manos, situándolas fuera del regazo, con la espalda ligeramente bajada.

- ¡Es el momento de la ofensiva del Barcelona/Cataluña! ¡Grandíos avanza por la banda derecha, y efectúa un centro de lado a lado! ¡Es Albert Potter quien capta el pase! ¡Se ha presentado una gran oportunidad para el Barcelona/Cataluña para marcar!

Albert dio un pase hacia Rivaul como modo de sorteo hacia un defensa. El pase aparentaba demasiado largo, pero el cual Rivaul interceptó con gran facilidad, haciendo un movimiento que iba a efectuar un tiro de chilena. Antes de que ningún jugador del San José pudiese hacer nada, pateó el balón y lo encajó dentro de la portería. Todo aquel que era parte del equipo de casa de alguna forma comenzó a celebrar el gol de Rivaul, alabándole, como de costumbre.


Moscú, Rusia.

- Moy byvshiy muzh otkazyvayetsya otdavat' mne den'gi (Mi ex marido se niega a darme el dinero que me corresponde) – presionaba Dariya Karkarova a su abogado, al cual tenía 'embolsado' prácticamente -. Ya khochu obankrotit' yego z ato, chto on so mnoy sdelal! (¡Quiero dejarle en bancarrota por lo que me hizo!).

- No, miss Karkarova, ya vam skazala (Pero, señorita Karkarova, se lo he dicho ya) – repuso el abogado -. G-n Devid Klemente Soler izdal obshchiy zapretitel'nyy sudebnyy prikaz i obespechil maksimal'nuyu bezopasnost' svoikh bankovskikl schetov (El señor David Clemente Soler ha puesto una orden de alejamiento general, y ha puesto máxima seguridad en sus cuentas bancarias).

- Ya zaqplachu vam ochen' krorosho, yesli my poluchim ot vas yeshche prilichnuyu summu deneg (Le pagaré muy bien si logramos sacarle otra buena cantidad de dinero) – convenció Dariya, con claras intenciones de robar más -. I Ispanii zhenshchiny berut verkh pri razvode. Pochemu yeshche schitayetsya, chto mnogiye inostranki priyezzhayut syuda razvestis'? (En España, las mujeres tenemos la sartén por el mango en cuanto a los divorcios. ¿Por qué se cree sino que muchas mujeres extranjeras vienen a divorciarse aquí?).

- Khorosho, miss Karkarova (Bien, señorita Karkarova) – afirmó el abogado -. Ya postarayus' nayti dopolnitel'nuyu informatsiyu i naytu bol'she prichin, chtoby vas podvesti (Trataré de buscar más información y localizar más puntos en los cuales fastidiarle).

- Ya rasschityvayu na tebya, advokat Kaseresa (Cuento con usted, abogado Cáceres) – respondió ella -. Kak tol'ko ty chto-to uznayesh', pozvoni mne (En cuanto sepa algo, llámeme).

- Do svidaniya (Hasta luego).

Estaba escuchando a la rusa planear un segundo robo. Tenía poca información acerca de la rusa, pero dicha información le permitió sacar muchas conclusiones.

Si Dariya, con la mentira de que era la ex esposa del famoso David Clemente Soler, jugador del FC Barcelona/FC Cataluña, había logrado sacarle un diez por ciento de su dinero, claramente estaba planeando el cómo conseguir el cuarenta por ciento restante, ya que, en España, en el divorcio, el hombre tenía que dar el cincuenta por ciento de sus ganancias a la mujer, ya que ésta se quedaría con la custodia de la casa y los niños.

Sabía que David Clemente pertenecía a una de las familias más ricas del mundo. Que su familia tenía negocios en todos los continentes; en muchos países. Que él había pasado a adquirir parte de los negocios. Que tenía su principal residencia en Barcelona, pero que tenía otras tales como Londres, París, Moscú, Oslo, Manhattan, Miami, Hong Kong, Osaka, entre otras exclusivas ciudades.

Por otra parte, conocía la historia de Dariya Karkarova. Ella pertenecía a una familia rándom de la ciudad rusa de Ekaterimburgo, siendo la mayor de tres hermanas en la familia. En un desafortunado día, su padre las abandonó a su suerte, dejando a la madre y a las niñas solas. Por tener unos ingresos insuficientes para pagar las facturas y las necesidades básicas, Dariya se vio obligada a modelar desde los doce años de edad, aportando unos ingresos que permitían pagar todo lo esencial y ahorrar para malos tiempos. Eso era todo lo que sabía acerca de ella, y lo más reciente que no desconocía de ella era el hecho de que desfilase en las pasarelas de ciudades de moda tales como Barcelona.

Dio unos pasos atrás, viendo que Dariya ya se había ido. Caminando casi un kilómetro, fue a parar a un bar de tapas. Daba gracias de llevar una gabardina que cubriese parte de su rostro y unas gafas que cubriesen sus ojos, porque había un frío peludo. Pidió un zumo de fresas silvestres, un bocadillo de pollo y huevos revueltos aparte. Viendo que echaban en la televisión el partido entre el FC Barcelona/FC Cataluña y el FC San José, se dispuso a mirarlo. Pudo ver a Santana tirar a puerta, rodeado de dos defensas del equipo rival, quien había sido hasta entonces su amor platónico. Para ella, los movimientos de los demás no existían; sólo observaba los de Santana. Algo que llamó su atención de peculiar manera fue que Rivaul cayese al suelo de un brusco golpe, lesionándose así y que Oliver/Tsubasa, a quien había conocido en Brasil, entrase al campo a jugar.


Todo el mundo gritaba su nombre. Le aclamaba. Él miró hacia el campo en el que tanto había soñado jugar desde entonces. Vio ligeramente a Rivaul, quien, a pesar de estar lesionado del hombro, pudo mover su tronco para levantarse ligeramente y ver a Oliver/Tsubasa salir, deseándole suerte. Fue a situarse al lado del capitán Grandíos, quien portaba el número 4. En vez de desanimarse por el actual resultado, el cual ponía en ventaja al San José por un gol, miró hacia el marcador, pensando que le daría la vuelta al partido.

- ¡Oliver Atom/Tsubasa Ozora es el primer jugador japonés en la Liga Española! – anunció el locutor, haciendo énfasis en tal hecho -. ¡Vamos a ver si es capaz de jugar tan bien como Rivaul, el as del equipo!

El silbato se manifestó en un sonido largo para dar comienzo al segundo tiempo, reanudándose así el juego. Santana corrió directamente hacia Oliver/Tsubasa, a quien le pasaron el balón y quien se lo pasó a Albert Potter, corriendo hacia la defensa, logrando quitarse de encima al número 7 rival. De su bota a la de Bernard, reconocido jugador holandés que portaba el número 9 en su espalda. Éste, por dos segundos, no pudo alcanzar la pelota, ya que Santana aprovechó la banda derecha y se la retiró de un cabezazo, pasándosela al número 6 de su equipo. Pase a Santana en forma de sombrero. Éste sorteó al defensa contrario fácilmente, corriendo raudamente por el campo, hasta que Clemente le rodeó con sus brazos, con intención de ponerle en un aprieto. El famoso marcaje de serpiente, el cual no duró mucho tiempo, porque Santana logró tocar la pelota, enviándola al hueco. En cuanto se vio librado de él, reanudó su marcha, sorteando también a González y Eumilla. Envió el balón hacia la portería, y parecía que iba a marcar, hasta que Oliver/Tsubasa la despejó con la cabeza.

La segunda táctica que empleó para jugar contra el San José fue usar a Albert Potter para hacer combinación de pases. En un pase que Oliver/Tsubasa había recibido, se la pasó a Bernard. Santana bajó a defender la portería. Oliver/Tsubasa, en una inteligente jugada, usó la pierna de Santana para hacer el pase de la muerte, el cual le llegó a Bernard. Éste se la pasó nuevamente a Oliver/Tsubasa, metiendo un gol potente y limpio.

Los fanáticos del equipo barcelonés comenzaron a emitir chillidos de alegría, vitoreando a Oliver/Tsubasa por aquel gol. Grandíos y Albert vinieron hacia él, y comenzaron a abrazarse y a saltar. Un impresionadísimo Santana le observó.

- Oliver/Tsubasa – le llamó Santana -. Has jugado muy bien.

El llamado se dio la vuelta.

- ¡Tú también, Santana! – eso fue lo que respondió.

- Ya nos veremos en el campeonato del mundo.

- Por supuesto.

Dándose media vuelta, comenzó a correr tras la pelota que había tirado el portero del equipo contrario.


Se encontraba viendo el partido del día en uno de los televisores del Aeropuerto Josep Tarradellas Barcelona-El Prat, ya que el entrenador Van Saal le había dicho que su labor como gerente había terminado. Pudo observar cómo Oliver/Tsubasa marcaba otro gol, dándole la vuelta al partido y la victoria al Barcelona/Cataluña. Al resto del contenido no le prestó atención; fue como si un ruido de fondo acompañase al movimiento del aeropuerto.

Por una parte, se sentía contenta, ya que no tendría que cargar con el peso ni la influencia de Rivaul. No tendría que enfrentarse a los demás jugadores del por qué había hecho lo que había hecho. No tenía ganas de dar explicaciones, porque sabía que, aunque era verdad, los demás lo verían como una mentira. Rivaul, quien le había dicho que estaba soltero, en realidad estaba casado, y además, tenía dos hijos. Todo le cuadraba porque ni su mujer ni sus hijos aparecían por ningún medio de comunicación. Si hasta le dijo que iban a formar una familia juntos…

Por otra, se sentía agarradoramente triste, ya que en verdad se había enamorado de él. Había tenido alguna que otra discusión con Oliver/Tsubasa sobre su tremenda obsesión por el fútbol, y lo que más le fastidiaba de él era que fuese tan cabezota de seguir jugando aun cuando se encontraba lesionado de varias partes del cuerpo. Comenzó a llorar por todo lo que le había sucedido en el Barcelona/Cataluña.

Para su suerte, ni el entrenador Van Saal ni los otros jugadores del Barcelona/Cataluña habían notado su embarazo. Una fuerte sensación de hinchazón y la imaginación de un puño que atravesaba su estómago y sus entrañas le causaron nuevamente ganas de vomitar, haciendo que cogiese con urgencia lo que llevaba en mano y corriese hacia el primer baño que pilló.

Después de haberse recuperado, corrió hacia el avión que le llevaría hasta Turín. Una vez todos los pasajeros estuvieron adentro, el avión corrió unos cuantos metros y finalmente despegó.


Treinta días después.

'Me echaron del Barcelona/Cataluña por lo ocurrido con Rivaul. Él diciéndome que estaba soltero y entero y que quería casarse conmigo y tener hijos conmigo. Llevábamos dos maravillosos años de relación hasta que apareció su mujer por la puerta cuando andábamos manteniendo relaciones. ¡Lo peor de todo fue ver a dos preciosos retoños en una de las fotografías de la casa!

Tía, estoy muy mal. Me he enamorado de Rivaul en serio. Y para colmo he tenido varias peleas con Oliver/Tsubasa. ¡El tío no hace más que otra cosa que jugar al puñetero fútbol! Y cuando le dije eso, el tío me soltó que yo no hacía otra cosa más que tirarme a Rivaul. ¡Le pegué tal bofetada…! ¡Y encima me lo dijo riéndose y todo! Y además se ha hablado mucho de mí en la prensa. Creo que por eso es porque Van Saal me dijo que me fuese.

Espero que a ti te vaya mejor'.

'¡Yo estoy más estresada que nunca! Estoy haciendo el proyecto integrado, y mira que es difícil pensarlo y pesado investigarlo. Yo, para mi suerte, ya lo he pensado, y estoy en la fase de investigación y diseño. Además, estoy haciendo las tablas de ejercicios específicos para cada jugador, y tengo que supervisarles el cómo las hacen.

¡Cuánto siento lo de Rivaul, tía! La verdad es que debe ser toda una putada ser expuesta al público, y más haber conocido a la mujer de una forma no muy cristiana. Y me parece que Van Saal quiere hacer otro movimiento estratégico.

Mucho ánimo para ti (y para mí)'.


25 días después.

Milán, Italia.

- Y, para argumentar los colores situados en el logotipo, quiero argumentar que ambos colores pertenecen a la gama cromática del Ying y el Yang y del famoso equipo del Piamonte/La Juventus, así como también son conocidos como no-colores o colores neutros, de ésos que combinan con toda la gama cromática del color, así como estén juntos como separados, el nuevo logo del famoso equipo italiano sigue conservando sus colores originales, al cual se le ha sumado el amarillo por ser un color que, aparte por destacar en dos colores ambivalentes, le da ese toque de luminosidad, parecida a la de la corona de un rey, insinuando así el dorado de la misma – explicaba Amaia, a la vez que movía las manos y señalaba los elementos expuestos en la pantalla -. La bandera de Italia, dependiendo del contexto, se puede poner o quitar. Como me comprenderá mucha gente, he decidido hacer una versión sin la bandera italiana del país, ya que los colores del equipo hablan por sí solos. Así como el azul oscuro y el granate representan en su totalidad al FC Barcelona/FC Cataluña sin la bandera española o catalana por medio, el negro, el blanco y el amarillo representan al equipo torino sin que la bandera de Italia tenga que hacer de mediadora. ¿Alguna pregunta?

Todos los espectadores miraban el posible nuevo logotipo que había plasmado sobre la pantalla, con su versión actual y su gama cromática a usar, respectivamente. Un miembro del juzgado, quien era alto, trajeado y llevaba un peinado bigote, levantó la mano, en busca de hacer la pregunta.

- Señorita, ¿cómo es que sabía tan bien sobre qué colores sentarían bien al nuevo uniforme del Piamonte/la Juventus?

- Sé que el negro y el blanco son colores completamente distintos; los cuales se pueden complementar con todo tipo de color. Si bien los colores claros influyen más sobre el negro y los oscuros influyen más sobre el blanco, pero que el otro color neutro está en dicha combinación de color, destacaría mucho más. El color no-neutro, en este caso, el amarillo, es un color adicional que ayuda a que el uniforme no se vea tanto como un traje y ayude a una visión mucho más reconocible, ya que muchas marcas usan el blanco y el negro.

- Exactamente, ¿a qué se refiere?

- El color amarillo es un adictivo muy influyente en la composición del uniforme, convirtiéndolo en un color privilegiado y esencial en la composición del mismo, teniendo como base dos colores neutros. Tanto el blanco como el negro son colores que se usan en muchísimas marcas de cualquier producto a vender, y muchas de ellas son olvidadas, a no ser que tengan una figura fácilmente memorable. Como resultado de usar dos colores fácilmente combinables con todo tipo de figuras, he querido añadir el color amarillo, ya que es un color claro que destaca en el negro, otorgándole al blanco mucha más importancia.

Pasó un par de diapositivas, en las cuales se reflejaban los chándales, mostrando un ejemplo de conjunto en el cual tanto la chaqueta como el pantalón eran de color negro en su base, con las rayas que rodeaban a cada pieza del chándal de color amarillo y el logotipo estaba en blanco, dando a entender a los juzgados esa idea que tanto quería transmitir.

- Me parece una combinación bastante acertada de su parte, señorita Stewart – concluyó el hombre trajeado -. Me ha gustado que incluyese otro color en el conjunto del equipo torino, destacando así el color blanco y dándole una identidad única. Me ha gustado que excluyese la bandera de Italia. Me ha gustado que también excluyese el escudo del equipo, reflejando un conjunto completamente dinámico -. Carraspeó ligeramente, poniéndose una mano en la boca y dando una señal de aprobación -. Usted le ha sabido dar un toque moderno a la identidad del equipo, sin tener que recurrir a escudos o banderas. Por lo tanto, a usted le otorgo la nota máxima.

Todos le dieron su aprobación, y la nota más baja que recibió fue la de un ocho sobre diez por parte de uno de los miembros del juzgado, quien le ponía algún que otro pero por la ausencia del escudo del equipo o de la bandera, aludiendo que mínimamente debería haber minimizado el escudo en una forma y un par de colores, con otro miembro replicándole de que eso sería absurdo y que perdería absolutamente su identidad. La grandísima mayoría de la gente aplaudió el proyecto, exceptuando al típico criticón que siempre tenía algún que otro pero en cualquier aspecto del proyecto, y la típica envidiosa que no quería reconocer que el proyecto era bueno.

Amaia sentía que se había quitado una carga de encima. Tan sólo tendría que saber si su proyecto sería aprobado y si le otorgarían su título y le venían ofertas de empresas. Agitó ligeramente su larga melena cuando creía que los miembros del jurado no la miraban, pero parecía ser que éstos habían decidido restarle importancia.


Milán, Italia.

Campo de entrenamiento del equipo titular.

- ¡Vamos! – chillaba un imperioso Dario/Gino, mientras devolvía el balón a los pies de Conti -. ¡Tenemos que ganar otra vez al Piamonte/la Juventus!

Conti tomó el balón, avanzando rápidamente con él hasta encontrarse con Rob Denton/Aoi Shingo, a quien le otorgó la pelota con un gracioso pase rápido en diagonal, el cual descendió hasta las botas de Rob/Aoi, rematando de fácil manera con la pierna izquierda, la que había estado entrenando hace unas semanas, sintiendo la necesidad de chutar con cualquier pierna, con el pensamiento de la posibilidad múltiple de marcar. Encajó la pelota en la red sin dificultad. Matteo gruñó de envidia y rabia. Le daba envidia que un japonés mucho más bajo y menos corpulento que él jugara mejor que él. Franco le regañó, emitiendo un '¡Espabila, Matteo!'.

- ¡Hay que obtener la Copa Nacional! – decía nuevamente, con la intención de dar ánimos a sus compañeros -. ¡Chicos, vamos muy bien! ¡No os rindáis!

No estaba por la labor de aguantar las riñas y discusiones de sus compañeros, y menos aguantar la dentera que le tenía Matteo a Rob/Aoi. Decidió quedarse vigente en la portería para ver lo que hacía el primero, siempre despejando todos los balones que le viniesen.

Después del arduo entrenamiento, Dario/Gino fue directo a la ducha. Se despojó de toda la ropa que llevaba, sudada hasta límites insospechados, y se metió directo a la ducha a pasos agigantados, mostrando su cuerpo atlético y musculado, destacando de él sus trabajados abdominales. Por error o inercia, encendió el motor del agua fría, dando lugar a un agua que parecía literalmente la Antártida líquida; puro hielo líquido. Esa sensación le alivió, ya que sentía que le ardía todo el cuerpo; más allá del estado físico. Le ardía emocionalmente. Sus emociones ardían; estaban a flor de piel. Tanto las positivas como las negativas estaban luciéndose con facilidad, algo que ocultaba cuando estaba mandando y rodeado de gente.

'Las fortalezas hacen respetar a todo el mundo y atraen amigos, pero, ¿y las debilidades?', le había dicho ella una vez. 'Ah, pero las debilidades seleccionan a los amigos, y no son muchos los que te van a respetar a pesar de todo. Más, se pueden contar con los dedos de una mano. Lo mismo con la riqueza y la pobreza'.

Apretó los dientes, emitiendo una contenida exhalación. ¿Por qué su voz le había venido a la mente, y justamente en este momento? La había visto exponer su trabajo de fin de curso en Internet, algo que le hizo recordar a qué se dedicaba Amaia en cuestión.

Terminando de salir de la ducha, casualmente se puso toda la ropa limpia menos la camiseta. Tenía muchas cosas en la cabeza. El partido contra el Piamonte/la Juventus dentro de dos días, la gestión que estaba llevando del equipo y sus representantes, el peso de ser el capitán del Inter de Milán y de la Selección Nacional de su país, las presiones del exigente e intransigente entrenador Gattuso para que ganasen todos los partidos a la perfección. Se sentó en el banco y se quedó pensativo, con la cabeza alzada hacia arriba y las manos juntas, cruzadas.

FIN.

NOTAS:

- Se ha relatado parte de la futura profesión de Amaia, exponiendo como proyecto final el cambio de uniforme del equipo de fútbol torino Juventus, conocido en el anime Captain Tsubasa Road To 2002 como Piamonte.

- La conversación que tiene Dariya Karkarova con el abogado Cáceres se da en ruso. Se ha puesto con los caracteres latinos para que el lector entendiese lo que estaba diciendo, aunque el ruso esté representado en alfabeto cirílico y no en el latino.

- La conversación de Rivaul y su mujer se ha supuesto que la han tenido en portugués, porque ambos son brasileños y en Brasil se habla el portugués. Un matrimonio en el cual ambos tienen la misma nacionalidad, hablarán entre ellos en su idioma natal aunque estén en un país extranjero. Lo mismo puede ocurrir en otros tipos de relaciones en donde los miembros tengan la misma nacionalidad o sepan todos hablar el idioma.

- La mujer de Rivaul le habla a Andrea en inglés.

- Los nombres de Alberto, Elvira, Fernando y José pertenecen al capitán del FC Barcelona/FC Cataluña, la esposa y los hijos de Rivaul, respectivamente. También se intuyó que Fernando júnior era el hijo mayor de Rivaul, ya que es mayor en estatura que José (el menor) y es la versión en niño de Rivaul.

- Saimor y Vendet son nombres que aparecen en la versión de Captain Tsubasa Road To 2002; ambos de jugadores secundarios de la trama.

- Se ha hecho que la esposa denominase a Rivaul por su nombre completo, ya que ella, junto a su familia y amigos más cercanos, le denominan así. La OC Andrea Rosier no ha tenido ese tipo de cercanía tan grande con él, quedándose con llamarle Rivaul. De hecho, en la serie nunca se menciona el verdadero nombre del as del equipo barcelonés.

- Se ha deducido que Rivaul es unos pocos años más mayor que Oliver/Tsubasa, y que éste tiene un año más que la OC Andrea Rosier. Si ella tiene en esta historia veintiún años, Rivaul debe alcanzar los treinta años.

- Yankeelandia es la denominación graciosa de Estados Unidos, país situado en el centro de Norteamérica, teniendo como consecuencia que los estadounidenses sean denominados como yanquis, yankies o yankees.

- La Universidad de Yale es una prestigiosa universidad privada situada en la ciudad de New Haven, en el estado de Connecticut, perteneciente a Estados Unidos, la cual fue fundada en 1701 y es miembro de la Selecta Ivy League.

- 'Pronto?' es la manera italiana que tiene el receptor de recibir la llamada, diciendo: '¿Diga?', o, en el menos frecuente de los casos, '¿Hola?'.

- En este capítulo se han hecho líneas de tiempo y posicionamiento de los lugares para dar la sensación de que pasa el tiempo deprisa.

- Del jugador del FC Barcelona/FC Cataluña llamado (apellidado) Clemente, se ha inventado ya su nombre (David) y su segundo apellido, Soler, de origen catalán. También se ha inventado su estatus económico.

- Del jugador holandés Var Len Fort también se ha inventado su estatus económico.

- Se ha puesto que el partido entre el FC Barcelona y el FC San José se juega en el Estadio Camp Nou (traducido como 'Campo Nuevo'), ya que el primero mencionado es el equipo de casa. Dicho estadio se encuentra ubicado en el distrito de Les Corts de la ciudad de Barcelona, España.

- Las galletas grandes en forma de bizcocho se han sacado de la gama de productos de panadería del supermercado Lidl, a los cuales se les ha denominado como 'galletones'.