CAPITULO 3: RESCATE IMPREVISTO
-Entonces, ¿han comprendido bien lo que haremos?
Ya bordeaban las 4 de la tarde del siguiente día. Les dijeron que, tras la entrada inesperada de Lohne al "equipo", todos los planes tenían que replantearse. Aparentemente, devolver a una niña secuestrada a casa no era tan sencillo. De vuelta en la estación, los agentes Hitvick, Tech y Hannes explicaban a Laila y Lohne la forma en que procederían. Laila parecía entender algo muy básico, lo cual era comprensible, pero Lohne aun delataba dudas en su expresión.
-En pocas palabras – repitió Hannes – serán dos vehículos de la policía pokemon. En el primero viajarán Hitvick y el jefe, y en el segundo iremos nosotros tres. Nos dirigiremos al aeropuerto de Lumiose donde nos espera el vehículo que llevará a Laila a Alola.
-Ya veo – Lohne se mantenía con su misma expresión de duda – eso decidieron...
-¿Hay algo que te molesta, chico? – preguntó Hitvick con fastidio.
-Lo que no logro comprender – el pelinegro miraba a cada uno de los policías con agudeza – es por qué no simplemente no llevarla desde aquí. ¿No tienen vehículos voladores en esta estación?
-Lamentablemente, no – repuso Tech – y de haberlos, están diseñados para viajar a lo largo y ancho de la región, pero no para tramos tan extensos.
-Supongo que es cierto.- Lohne asintió - Bien entonces.
-Entonces pongámonos en marcha – Tech indicó esto dando una fuerte palmada con ambas manos – no podemos demorar esto.
El grupo se puso en marcha hacia la puerta trasera de la estación. Al salir, se encontraron en un segundo patio, esta vez algo más reducido y con espacio para unos 7 vehículos blindados y unos cuantos jeep.
-No tienen helicópteros, ¿hm? – señaló Lohne con rudeza - ¿Por qué razón?
-No vale la pena tener esos vehículos en un ligar en el que nieva con tanta frecuencia. – Hannes sonrió con algo de culpa - Podría ser peligroso.
-Es cierto – Lohne parecía convencido – en fin, asumo que iremos en esos jeep, ¿cierto?
Dirigieron su mirada hacia dos de los vehículos que estaban ahí, cada uno ya contaba con un conductor preparado.
-Sep – Hannes ya se encontraba subiendo a uno de ellos, sentándose en el asiento del copiloto - ¡Andando!
-Que chico más entusiasta – Hitvick sacó otra lamina de goma de mascar y comenzó a masticarla – esto no es un paseo, ¿sabes?
Lohne, Kyra, Laila y Chiara subieron al asiento trasero del jeep en que Lohne había subido. Tech y Hitvick hicieron lo mismo en el otro vehículo. Una vez todos en sus posiciones, ambos jeep iniciaron la marcha, saliendo por una entrada metálica que se abrió a pocos metros de ahí; e ingresando a un camino estrecho que daba al bosque. No había mucho espacio así que se pusieron uno detrás de otro, con Tech y Hitvick guiando. El portero volvió a cerrar la puerta metálica tras ellos cuando, de pronto, le pareció ver una especie de sombra transparente pasar por encima de él, muy arriba en el aire, pero la perdió de vista casi de inmediato.
-Nah, solo ha sido mi imaginación – pensó, antes de volver a entrar en la caseta al lado de la entrada en la que trabajaba. – qué raro.
Ya en el interior del bosque de Snowbelle, los dos vehículos corrían a velocidad moderada. Lohne se encontraba sentado del lado izquierdo del jeep, seguido de Kyra y luego, de Laila, quien acariciaba a Chiara que descansaba sobre sus rodillas. Hannes veía hacia ellos de cuando en cuando, dándose cuenta de que, de nuevo, Lohne platicaba con su Gardevoir sin que este dijera nada, claro, usaba telepatía. Ésta vez no se resistió a preguntar.
-¿Hacen eso muy seguido?
-¿El qué? – respondió Lohne, mientras Laila les veía curiosa.
-Ya sabes, eso de hablar con tu Gardevoir con telepatía sin que el resto tenga idea de lo que ocurre.
-Sí, de hecho, sí. Hablando francamente, no necesitamos que nadie tenga idea de nada. Cada quien tiene su modo de comunicarse con sus pokemon.
-Claro, eso lo sé. Pero aun así, no había visto nunca a alguien que entendiera el lenguaje de los pokemon...
-No se trata de que entienda su lenguaje. Ella me entiende a mí, y logra comunicarse acorde a ello. Eso es más que suficiente.
-Eso es bastante increíble.
-No lo creas – Lohne alzó la vista hacia él – estoy seguro de que no soy el primero ni el último en hablar con su pokemon de esta manera. Tú, como entrenador, estoy seguro de que entiendes lo que tus compañeros te quieren decir siempre.
-Bueno, sí... por supuesto, es algo natural, ¿no?
-Ese es mi punto.
-De todos modos, es muy raro – El joven policía soltó otra de sus sonrisas bobas – me siento un poco fuera de la conversación, ¿sabes?
-Descuida, no estamos hablando de nada que sea importante para este asunto.
-Oh... claro.
-Uhm... disculpa... - Laila miraba a Hannes con ojos interrogantes – quiero saber una cosa, si no te molesta...
-Sí, claro, ¿Qué es?
-¿Por qué tu ampharos se llama Trece?
-Oh, ¿eso? – Hannes reía – es algo gracioso.
-¿Qué es? ¿Por qué es gracioso?
-Verás, mi familia tiene una granja de Mareep en Unova. – el joven policía contaba animado - Cuando era niño, vivía allá, y por mi noveno cumpleaños, me dieron a escoger uno de los mareep que habían nacido recientemente esa semana para criarlo yo mismo. Y bueno, vi un mareep que se pegó mucho a mí, y tenía el número trece en su placa. Escogí a ese.
-Qué motivo tan simple – dijo Lohne de repente - ¿es todo?
-Bueno, sí – Hannes no parecía afectado por la opinión de Lohne – además no suena mal.
-Yo creo que es un nombre muy bonito – Laila también parecía animada – y la historia fue muy divertida.
-Haha, tu si me entiendes – Hannes volvió a mirar al frente del camino – pero supongo que sí, es simple, jeje.
-Heh...
Para sorpresa de Hannes y Laila, les pareció haber escuchado a Lohne dar una ligera, cortísima y apenas perceptible risa. Éste noto que lo miraban y apartó la vista por completo. No había ni rastro de una sonrisa. Kyra sonrió divertida. Pasado el rato, de repente, Hannes comenzó a mirar a su alrededor en plena marcha.
-Que extraño – miró al conductor – esta no es la ruta acostumbrada hacia Lumiose.
-¿Qué? – Lohne se puso alerta de pronto - ¿Cómo que no?
-Bueno – Hannes se veía mu extrañado – Por lo general para estas cosas tomamos rutas mucho más estrechas, casi con los arboles del bosque cubriéndonos. Pero estamos bajo cielo abierto, avanzando junto al río...
Entonces, vieron algo que por poco les hiela la sangre. El conductor que llevaba a Hitvick y a Tech se arrojó de pronto de su vehículo en plena marcha, cayendo del lado del río y dejando a los agentes a la deriva.
-¡OH, NO! – gritó Hannes
-¡¿QUE FUE ESO?! – Lohne ya se había alterado - ¿QUÉ HACE ESE TIPO?!
El grupo podía ver cómo Hitvick intentaba alcanzar el volante, pero como ambos, él y Tech, se habían situado en el asiento de atrás, demoró suficiente tiempo para que el jeep se saliera del camino y volcara irremediablemente a un lado del mismo haciendo varias vueltas de campana y estrellándose de lado contra un árbol, dando pase al segundo jeep en el que Lohne y los otros iban.
-¡JEFEEE!- gritaba Hannes - ¡HITVIIICK!
No tardaron mucho en alejarse del lugar, dado que su conductor ni siquiera bajó la velocidad. Hannes se volvió hacia él ya bastante nervioso.
-¡¿QUÉ HACES?! ¡REGRESA, DEBEMOS AYUDARLES!
El conductor seguía sin responder. Antes de que Hannes pudiera continuar gritándole, vieron una enorme sombra cernirse sobre ellos, como si algo volara siguiéndolos. El grupo miró hacia arriba, causando muchísima sorpresa en Lohne, Kyra y Hannes; y mucho más terror en Laila y Chiara, mientras una gigantesca nave llena de hélices volaba sobre ellos, muy cerca del suelo ya.
-¡¿QUÉ DIABLOS – Lohne no podía dejar de ver esa enorme mole – ES ESA COSA?!
-Son... ellos... - Laila temblaba sin control – nos han perseguido...
-¿Ellos? – Lohne entonces recordó - ¡Eso significa...!
-Es la cosa que nos llevó... - Laila retrocedía mientras apenas podía mantenerse de pie en el vehículo – de Alola...
-Camuflaje... - Lohne apretaba cada vez más los dientes - astutos...
Hannes volvió a mirar al conductor. Este parecía imperturbable.
-¡OYE, TE DIJE QUE REGRESES! – Le tomo del hombro - ¡ALEJANOS DE ESTA COSA!
Como respuesta, este conductor se quitó la mano de Hannes del hombro y, al igual que el primero, abrió la puerta de su lado y se arrojó fuera del vehículo. Ninguno de los presentes lo podía creer. Hannes, recuperándose del segundo que duró su sorpresa, se arrojó hacia el volante e hizo lo posible por mantener el jeep en el camino.
-¡DIME QUE SABES MANEJAR ESTA LATA! – Gritó, Lohne
-¡SOLO SE LO BASICO! – Hannes parecía espantado - ¡Y ATASCÓ EL ACELERADOR Y LOS FRENOS! ¡NO PUEDO FRENAR!
Lohne apretó los dientes. Entonces era eso. Los habían estado siguiendo, y al parecer, lo que Laila había escuchado sobre los infiltrados era cierto. Esos dos conductores eran la prueba.
-¡NOOOO! – Laila gritaba mientras abrazaba a Chiara con fuerza - ¡NO OTRA VEEEEZ!
-¡Cállate! – Lohne estaba muy enojado para tenerle paciencia - ¡Deja de llorar, niña! ¡Mantente alerta!
No tuvo tiempo de seguir hablando, ya que de pronto unos brazos mecánicos comenzaron a emerger de la base de la nave, que poco a poco descendía más hacia ellos. Éstos se arrojaron velozmente y atraparon tanto a Laila junto a Chiara como a Kyra.
-¡KYRA!
Esta vez era Lohne el que estaba espantado. Sin pensárselo dos veces, se arrojó y sujetó a Kyra de sus delgados brazos, logrando impedir, apenas, que el apéndice metálico se la llevara. Pero le estaba costando un esfuerzo sobrehumano, y el segundo ya se llevaba a la pequeña y su vulpix hacia la nave.
-¡LOOOOHNE! – Laila gritaba desesperada - ¡LOOOHNE, AUXILIOOOOOO! ¡AYUDAMEEEE!
Nadie pudo hacer nada para evitar que el brazo gigante introdujera a la niña por una compuerta. Mientras tanto, Lohne aun trataba de evitar que se llevaran a su amiga también.
-¡¿QUÉ ESTAS HACIENDO, KYRA?! – Vociferaba el pelinegro forzosamente – LIBERATE!
-Lohne, se han llevado a Laila y Chiara – Kyra parecía imposiblemente calmada - ¡Tengo que protegerlas!
-¡¿DE QUE DIABLOS HABLAS?! ¡TU NO TIENES QUE HACER NADA!
-¿Y piensas abandonar a esa pobre niña?
Lohne entonces recordó lo de hace unos segundos, mientras Laila lloraba y le gritaba para que le salve.
-Tch... Yo...
-Yo creo en ti, Lohne. Siempre he creído en ti. Sé que me salvarás. Sé que NOS salvarás.
Lohne dudo por unos momentos, pero, de repente, soltó a Kyra para arrojarse hacia otro de los brazos metálicos que habían salido. Y sin que pudiera evitarlo, Hannes hizo lo mismo, aferrándose a su espalda.
-¡¿QUÉ DEMONIOS ESTAS HACIENDO?! – Le grito Lohne al policía.
-¡Soy un agente de la policía pokemon! – Hannes luchaba por no soltarse de Lohne - ¡La misión es proteger a la niña y es lo que haré! ¡También debo protegerte a ti como civil! ¡Piensas ir a rescatarlas, ¿no es así?!
Ninguno de los dos pudo discutir, ya que entonces los brazos mecánicos comenzaron a regresar hacia la nave. A diferentes secciones. Mientras el jeep en el que iban, ahora sin ocupantes, se estrellaba y estallaba tras colisionar, Lohne veía, algo lejos, que el brazo que capturo a Kyra entraba a la nave por una compuerta ya abierta, aparentemente la misma por la que Laila había sido abducida. Mientras, el brazo que los tenía a él y a Hannes, cuya chaqueta de la policía se le había caído en la confusión, ingresaba por otro lugar, llegando a un área oscura y cerrándose la compuerta tras de ellos. Todo estaba envuelto en tinieblas, hasta que las luces de repente se encendieron. Lohne y Hannes se encontraban, ya separados, tirados en un suelo de metal blanco.
-¿Dónde- - Hannes miraba a su alrededor – dónde estamos?
Ambos se pusieron de pie, dándose cuenta de que estaban encerrados en una jaula muy amplia. No había nadie en esa gran sala en la que se encontraban, a excepción de un guardia que estaba en una puerta cercana.
-Así que es una prisión – Lohne recuperó poco a poco su compostura – esos barrotes se ven gruesos.
-Ustedes dos.
Lohne y Hannes se volvieron hacia el guardia, que acababa de llamarles mientras se acercaba a ellos poniendo una de sus manos en el arma que tenía al lado.
-Ustedes son ahora propiedad de STRIFE.
El hombre abrió la puerta de la reja e ingresó en ella cerrando a los dos chicos el paso a la salida.
-¿STRIFE? – Hannes retrocedió preventivo - ¿Qué rayos es eso?
-No tengo que decirles nada – el guardia sacó un arma aturdidora del lado de su cinturón – muy pronto conocerán los detalles de nuestra noble causa.
Las palabras de ese hombre comenzaron a resonar en la cabeza de Lohne, como ecos ininterrumpidos. STRIFE. "Noble causa". No parecía reaccionar, mientras se quedaba en silencio.
-Ahora, entréguenme todos sus pokemon – El guardia extendió el brazo en cuya mano cargaba el arma – si quieren empezar con buen...
Sin que ni este ni Hannes pudieran reaccionar, rápidamente Lohne llegó con él, tomándole del brazo y torciéndoselo, dio una patada fortísima a sus rodillas obligándole a flexionarlas y casi rompiéndolas; logrando así que hincara la rodilla. Con un movimiento ágil, el pelinegro saltó tras la nuca de su víctima y cayó sentado sobre su espalda, aun sosteniendo su brazo y torciendo su muñeca. El guardia se quedó ahí sometido.
-¡Eso fue impresionante, Lohne! – Hannes incluso parecía emocionado - ¿Cómo hiciste eso?
-Sé apañármelas – forzó su agarre contra el guardia, obligándolo a soltar su arma y tomándola – él no va a necesitar esto.
-Tontos... - el guardia trataba de hablar aun a pesar del dolor que sentía en su espalda y su brazo – acaban de cavar su propia tumba. Esta afrenta no será...
-Creo... - Lohne volvió a encender el arma eléctrica del guardia – que necesitas dormir un poco.
Sin decir nada más, el molesto joven posó duramente el arma sobre el guardia, haciendo que este grite por un momento por el dolor de la electrocución, y quedando inconsciente ahí en el suelo. Lohne lo soltó cuando termino, arrojando el arma a un lado.
-¿Eso era necesario? – pregunto Hannes
-¿Qué hubieras hecho tú, policía? – replicó Lohne agresivamente – era él o nosotros. No te preocupes, despertara en unas horas.
Lohne rebusco entre las cosas que el guardia traía, encontrando una tarjeta de acceso. Aprovechando que la jaula había sido abierta, ambos chicos salieron, dirigiéndose a la única puerta de la sala.
-Y para entonces, - Lohne acercó la tarjeta a un interruptor de la puerta - ya deberíamos habernos largado de aquí.
Tal y como se esperaba, la puerta se abrió tras un ligero y corto pitido. Ambos salieron y comenzaron a correr en el corredor desierto en el que habían ido a parar.
-¿Cómo sabias que eso iba a funcionar? – pregunto Hannes.
-No importa – Lohne no quería perder el tiempo – lo que importa es que resulto. Ahora debo buscar a Kyra.
-Y a Laila, ¿verdad?
Lohne no respondió. Sólo se detuvo de repente y saco una pokeball de su cinturón.
-¿No crees que es arriesgado sacar aquí a tu charizard?
-No voy a sacar a Blaze – arrojó la pokeball – necesitamos rastrear a Kyra.
Al abrirse, la luz que salió reveló a un Lucario que se volvió hacia su entrenador inmediatamente después de verse fuera.
-Wow... un Lucario – Hannes lo miraba interesado – sólo lo había visto en fotos.
-Leor – ignorando a Hannes por completo – necesitamos que encuentres a Kyra. ¿Puedes detectar su aura?
El Lucario asintió y levantó su palma izquierda hacia el frente. Los apéndices al lado de su cabeza se levantaron, como si fuera un radar, mientras el pokemon avanzaba y buscaba...
-Hablas de buscar a tu Gardevoir, pero... - Hannes lucia preocupado - ¿Qué hay de Laila y su vulpix? ¿Acaso piensas dejarlas aquí después de como ella...?
- Cierra la boca, policía – el pelinegro no lo miró – mi prioridad es encontrar a mi compañera. Pero no te preocupes, estoy casi seguro de que la niña y su pokemon estarán en el mismo lugar.
-Oye, mi nombre es Hannes – El joven policía se tornó serio – No "policía".
-Sí, sí...
Entonces, Leor se detuvo. Lanzando un gruñido afirmativo hacia su entrenador, hizo que este lo notara.
-Tenemos el rastro. – Lohne se volvió hacia Hannes como si nada – Vamos.
Los tres comenzaron a correr guiados por el Lucario. Sin embargo, pronto se encontraron en una sala repleta de hombres con el mismo uniforme oscuro.
-Diablos... - Lohne chasqueo los dientes fastidiado – tenemos compañía. ¡Prepárate, Leor!
Respondiendo a su compañero, Leor se posicionó para combatir. Entonces, encontró que, de pronto, había un Gogoat a su lado también listo para la pelea.
-Te ayudaremos, Lohne – Hannes se acercó a éste - ¡Vamos, Forest!
Los enemigos pronto comenzaron a liberar varios Mightyena, Houndour y Golbat.
-¡Leor, Auraesfera! – Ordenó Lohne.
-¡Forest, Bomba semilla! – indicó Hannes.
Una fuerte explosión emergió del ataque combinado. La escaramuza comenzó.
Varias salas y pasadizos más allá, otra prisión acababa de ver sus luces encendidas. Dentro de esta, varios niños yacían sentados o de pie, con rostros inexpresivos y desolados, mientras rodeaban, mirándoles, a las recién llegadas Laila, Chiara y Kyra.
-Otra vez... estamos atrapadas... - entre lágrimas que caían sobre el vulpix que cargaba, se volvió hacia el Gardevoir – perdóname, Kyra. Por mi culpa estas también en este lugar horrible.
-No te preocupes – el Gardevoir le sonreía afable, hablándole con su mente – estoy segura de que Lohne está en camino a rescatarnos.
-¿De... de veras lo crees?
-Te doy mi palabra – se puso de pie, ayudando luego a Laila – y mientras tanto, yo te protegeré.
-Oye...
Laila y Kyra se volvieron. Les hablaba una joven bonita de cabellos castaños, con una chaqueta blanca sobre una camiseta azul oscuro y pantalones cortos negros ceñidos. Se encontraba algo golpeada, pero era la que tenía una mirada más viva en ese lugar.
-Eres... ¿eres tú, Laila?
La niña pelirroja de pronto corrió a abrazar a la joven. Esta la recibió y se agacho para poder corresponder mejor su abrazo.
-Eres tu... - Laila parecía casi feliz de ver a la chica.
-Creí que habías escapado. – la castaña le miró a los ojos - ¿Por qué estás aquí de nuevo?
-Nos persiguieron. Creo que quieren demasiado a Chiara... lo siento, hermana...
Kyra abrió mucho los ojos de la sorpresa. Laila, de algún modo, capto esto y se volvió hacia ella.
-Kyra, ella es Maryah. Es la mayor de todos los que están aquí, y siempre que podía, nos cuidaba... - bajo la mirada avergonzada – y por eso la golpeaban y encerraban siempre...
-Y por eso la llamas hermana – Kyra comprendió, sonriendo – entiendo.
-Ahm... Laila, - Maryah parecía confundida - ¿Con quién has estado hablando? ¿Quién es Kyra? ¿Es ese Gardevoir de ahí? ¿es tuyo?
-Bueno – Laila quiso explicar – en realidad...
En eso, la puerta de esa sala se abrió. Frente a las jaulas en que estaban, aparecieron varios guardias. Y por desgracia, Matt, Lectra y Gorgon estaban entre ellos.
-Miren nada más lo que nos trajeron – Matt sonreía con maldad – les dijimos que no iban a escapar. Todos ustedes le pertenecen a STRIFE.
Mientras los matones se acercaban a los barrotes, Maryah trajo consigo a Laila y las puso detrás de ella. Matt pegó su cara a los barrotes con una expresión perversa.
-Bien, sé bienvenida a casa, 626. ¡Y gracias por traernos al Gardevoir de ese gusano! Solo por eso, tal vez solo te encerremos por un par de di...
De pronto, el matón recibió un gran escupitajo en su cara. Enfurecido, vio perfectamente quien lo había arrojado.
-¡Su nombre es Laila, imbécil! – la chica, con bravura, le desafió - ¿Te falta cerebro para memorizarlo?
Todos los niños presentes comenzaron a susurrar. Parecía que era algo que ya había pasado antes. También para Matt.
-Ah, por supuesto, la rebelde 485 – se quitó con asco la saliva de la cara – acabas de salir de tu confinamiento, pero supongo que quieres volver a entrar. Pero antes...
Casi disfrutándolo, el hombre pulsó un botón en su cinturón. Al instante, un sonido de bip llegó desde una especie de brazalete en el brazo de Maryah, que fue de inmediato golpeada por un choque eléctrico proveniente de este, y, tras un fuerte gemido de dolor, cayó al suelo apenas consciente.
-¡HERMANA!
Esta vez, todos los niños reaccionaron, incluida Laila, acercándose hacia la debilitada joven. Ésta, aunando fuerzas, trataba de reincorporarse, pero no podía.
-¡Llévensela! – ordenó Matt - ¡Y enciérrenla!
Dos guardias abrieron la entrada de la jaula, y, apartando a golpes a algunos de los chicos que trataban de impedirlo, cogieron a Maryah de un brazo cada uno y la llevaron a una cámara pequeña en esa misma sala, frente a la prisión. Allí la arrojaron y cerraron la puerta.
-Entonces... - Matt se volvió hacia Laila, que aun sostenía a Chiara - ¿necesitamos hacerte lo mismo a ti? O vas a entregar ese pokemon esta vez...
Sin dejarle terminar, Kyra se puso frente a ella y los demás niños.
-¡Kyra! – Laila no quería que saliera herida también - ¡Detente!
-Debo suponer que tú eres el Gardevoir que nos interrumpió ayer – sacó su arma aturdidora completamente y la encendió – como me gustaría ver la cara de ese tipo si viera lo que estoy por hacerte.
Kyra no se inmutó. Sólo subió los brazos en actitud protectora hacia Laila y los demás chicos, enfatizando su decisión.
-Jaja – Matt sonrió son sadismo – dulces sue...
Repentinamente, Matt perdía poco a poco el agarre de su arma. Intento sujetarla con ambas manos, con más fuerza, sin saber que ocurría, hasta que no pudo más, y vio el bastón eléctrico que sostenía salir flotando de entre sus manos. Y no era el único. Todos los bastones que tenían los presentes en esa sala salieron flotando en el aire, aun estando encendidos. Entre todos ellos, los ojos de Kyra brillaban con energía psíquica, mientras ella miraba fijamente a sus captores.
-Tú...- Matt se veía, nuevamente, frustrado. - ¿Cómo te atreves...?
-Kyra... - Laila veía esto impresionada, pero esta vez, casi no le sorprendía. Era la compañera de Lohne, después de todo – eres tan genial...
-¡NO TE ATREVAS A CONTRARIARME! – Matt avanzó presto a agredir a Kyra - ¡ERES SOLO UNA HERRAMIENTA, UN SIMPLE Y MUGROSO POKE...!
De nuevo interrumpiéndole, la fuerza psíquica de Kyra esta vez actuó levantándolo a él del suelo. A él y a todos los demás miembros de STRIFE que estaban ahí. Y luego de que los bastones eléctricos fueran destruidos sin faltar ni uno con el mismo poder psíquico, todos fueron arrojados contra la pared y mantenidos ahí paralizados, tanto en el aire como en el suelo.
-¡QUE ALGUIEN HAGA ALGO! – Matt vociferaba muy enojado - ¡LECTRA, GORGON, ALGUIEN!
Nadie se podía mover. Kyra salió de la gran jaula, e instó a Laila a salir también con un gesto.
-¿Todos los pokemon de Lohne son tan fuertes? – Laila miraba a Kyra con sus ojos azules iluminados - ¿Es así?
-Nos aseguramos de serlo – el Gardevoir estaba muy serio – y al igual que a él, no nos gusta la gente como ellos.
Laila abrió los ojos con sorpresa.
-Estas personas se la pasan maltratándolos así... a niños y pokemon. Es algo imperdonable. Siempre trato de mantener a Lohne calmado ante la rabia que siente por gente como esta. Pero ahora yo... también estoy molesta.
En ese momento, la energía psíquica de Kyra se interrumpió, dejando libres a todos los matones del lugar. Sin embargo, estaba lejos de haberles perdonado. Mientras algunos se ponían de pie, Kyra cargaba energía eléctrica a su alrededor.
-¡Así que les haré lo mismo que les han estado haciendo a ustedes de una sola vez!
El Gardevoir soltó un enorme relámpago desde su cuerpo, que impactó a todos los miembros de STRIFE presentes. Y todos ellos cayeron sin fuerza e inconscientes. Matt empleó sus últimos segundos de consciencia para mirar con odio al pokemon antes de caer.
-Yo pude escapar de esta captura, Laila.
La niña pelirroja abrió sus ojos con sorpresa. Eso no lo hubiera sabido nunca.
-Pero me dejé capturar para poder protegerte hasta que Lohne llegara por nosotras. Y él llegará. Sabe que estoy contigo.
La pequeña sonrió. No iba a seguir dudando. Sabía, esta vez con certeza, que no la habían abandonado. Entonces, se volvió hacia los demás niños, que no habían salido de la jaula.
-¡Salgan! ¡Van a venir a rescatarnos! ¡Por fin vamos a salir de este lugar!
Aunque impactados por el poder exhibido por ese pokemon sin entrenador, ninguno de los chicos se movió. Laila estaba un poco frustrada, pero no sorprendida. Ella había estado en el mismo estado apenas el día anterior.
-Kyra... ¡!
La niña se quedó en silencio, al ver que Kyra miraba fijamente a una mujer de cabellos azulados que acababa de ingresar, y los miraba con severidad. Un Bisharp se encontraba a su lado.
-Interesante. – la mujer se acomodó los anteojos que llevaba – No, muy interesante.
Laila retrocedió poniéndose detrás de Kyra.
-Así que ustedes son las que recién capturamos. – la mujer sonreía con mucha seriedad – son muy interesantes. Ese Gardevoir es demasiado hábil para ser parte del equipo de una pequeña niña. Así que concluyo que no es tuyo, niña. ¿Sera el que pertenece a ese extraño que derroto a los dormilones de aquí?
Kyra se adelantó dispuesta a enfrentarse a la mujer.
-Ya veo, eres combativa – la peliazul dejó a su pokemon avanzar – Encárgate, Bisharp.
El pokemon de acero dio dos pasos al frente. En sus ojos ardía el deseo de pelear. Como descifrando esas intenciones, Kyra arrojó nuevamente un relámpago, el cual éste esquivó de un salto.
-¡Bisharp, tajo umbrío, ahora!
Obedeciendo, este se arrojó tiñendo de energía oscura sus cuchillas en sus brazos. Kyra, por su parte, evadía con elegancia los embates, hasta que, llegado un momento, encontró una apertura en la defensa de Bisharp, ejecutando un ataque de brillo mágico, que le dio de lleno y lo arrojó hacia atrás. El tipo acero resistió, pero ese ataque en definitiva le afectó.
-Hermoso... - la mujer veía a Kyra sin pestañear. – Maravilloso. Realmente quiero tenerte, bello Gardevoir.
Ante esta exclamación, Kyra respondió lanzando un rayo que Bisharp apenas bloqueó.
-Ya veo, una lástima – La mujer lucía decepcionada – parece que no estas satisfecha solo con entrenador que sea digno de ti...
-Eso no lo sé. Pero ella es MI compañera, oportunista.
La peliazul se volvió, al igual que su pokemon. Por la entrada de la sala, entraban casi ilesos Lohne, Leor, Hannes y Forest, este último cargando una bolsa algo hinchada sobre su espalda. Lohne volvió a alzar la voz.
-No te atrevas a poner tus manos sobre Kyra.
El Gardevoir sonrió ante la afirmación, mientras, acompañado de Leor, Lohne pasaba al lado de la mujer sin temer ningún posible ataque, y cruzando miradas afiladas con ella; hasta llegar al lado de Kyra.
-Perdón por la tardanza – Lohne habló a su Gardevoir con afabilidad – encontramos estorbos en el camino.
-¡LOHNE! ¡LOOOOHNE!
El pelinegro pronto encontró a Laila abrazándole de nuevo.
-¡Lo sabía! ¡Sabía que no me abandonarías!
-Dame las gracias luego – con suavidad, Lohne aparto a la niña de el – hasta que salgamos de aquí.
Tanto Leor como Kyra se adelantaron, confrontando al Bisharp enemigo. Por su parte Hannes y Forest también se prestaban a enfrentarla. La mujer vio que ya todo se había decidido, era lo suficientemente sensata para verlo. Se dirigió dando un paso hacia Lohne.
-Así que tú eres el que venció a mis... "colegas" el día de ayer, ¿cierto?
Lohne no respondió.
-Entiendo. Parece que no tengo nada más que hacer aquí...
Nadie respondía. La tensión era terrible.
-¿Al menos me dirás tu nombre, muchacho? El mío es Ruri, y estoy a cargo de esta humilde embarcación. ¿El tuyo es Lohne, escuché bien?
-Supongo que cuando esos tipos despierten – Lohne señaló a los uniformados que Kyra derribó – te lo confirmarán. O no.
-Oh... pero que malos modales. De todos modos, tengo una propuesta para ti.
-¿Qué dices?
-Si te unes a nosotros, a nuestra causa tan pura, entonces, podrás conservar tus pokemon. Todos ustedes. Dejaremos de molestarles, podrán ir a donde gusten, pero nos pertenecerán, claro. Yo creo que no suena tan mal.
Lohne se volvió hacia Laila, luego hacia los niños que estaban en la prisión ya abierta. Estos últimos estaban asustados, y más notoriamente, golpeados y maltratados. Frunció el entrecejo.
-Su causa pura es bastante violenta, ¿no crees?
-Se necesita acero, no piedad, para lograr cambiar el mundo. Hacerlo puro.
-Creo que deberían cambiar los discursos tan estúpidos que dan antes de pedir a los demás que se les unan – Lohne sonreía irónico – así que voy a decirte que no.
-Son todos... igual... de estúpidos...
En ese instante, todos vieron como Matt y buena parte de los uniformados que Kyra había noqueado volvían a levantarse, aun con algo de dificultad. Del sobresalto, Hannes se apartó de ahí para quedarse junto a Lohne y Laila.
-Vaya, ¿durmieron bien? – Ruri miraba a sus subordinados con reproche – ya deberían estarme ayudando a despachar a estos atrevidos.
-No hay problema – Matt sonreía rabioso mientras sacaba una pokeball – ellos no van a salir de aquí...
Tomando esta última afirmación como una orden, todos arrojaron junto con el sus pokeball liberando varios houndour, golbat y persian.
-Creo que los papeles se han invertido, queridos – Ruri miraba con superioridad a los tres chicos.
-Sí – dijo Lohne, aguantando la furia – Mal por ustedes.
El joven se acercó a su Lucario, a quien tomó del hombro con ojos interrogantes. Leor entendió y asintió. Su entrenador lo devolvió a su pokeball, sacando otra de su cinturón.
-¿Qué estás haciendo? – preguntó Ruri.
-Lo que voy a hacer... - arrojó su pokeball - ¡Es arruinarles mucho el día, miserables! ¡Ahora, Match!
De la pokeball, emergió rugiente un terrible Garchomp, que rugió con fiereza. El eco de su rugido reverberaba por toda la nave.
-¡WOAH...! – Hannes casi cae al suelo por la sorpresa.
-¡Ese también es muy grande! – exclamó Laila.
Los niños prisioneros, por su parte, ya se habían apostado en los barrotes mientras veían la batalla.
-¿Crees que vas a vencernos solo reemplazando a un pokemon por otro? – preguntó Ruri, suspicaz - ¿A qué viene todo eso?
-¿Qué, no me oyeron? – Lohne se aseguró de articular bien lo que diría después - ¡Voy a arruinarles el día! ¡Y quizá más!
-¿Y cómo planeas hacerlo, hm?
-Los motores de esta carcacha gigante están aquí al lado, ¿no es así?
Todos se sorprendieron al escuchar esto último. Al menos Ruri y los matones no esperaban que se supiera algo como eso. Y Hannes se esperaba algo muy malo.
-No... pronto la peliazul se dio cuenta de lo que planeaba - ¡No te atreverías...!
-¡Mach, - Lohne dio su orden con una fúrica mirada - usa carga dragón contra el muro de la derecha!
El garchomp no esperó más y se rodeó de un aura de energía draconiana, saliendo despedido contra el muro metálico que Lohne indico, y despedazándolo por completo mientras lo atravesaba. A los pocos segundos, una tremenda explosión salió de ese lugar, iniciando un gran incendio. La mayoría de miembros de STRIFE que estaban ahí huyeron despavoridos.
-¡Tú estás demente, Lohne! – gritó Hannes - ¡¿Sabes lo que has hecho?!
Mach regresó de un salto, rugiendo desafiante. Ruri no podía creer lo que acababa de pasar. Pero no tenía tiempo de quedarse a pelear. Pronto, la nave comenzó a desestabilizarse.
-¡A LAS CAPSULAS, AHORA! – gritó la mujer - ¡MUEVANSE!
Todos los presentes fuera de las jaulas, salvo por Lohne y los otros, huyeron del lugar. Sólo se quedaron Matt y Ruri.
-Estoy muy interesada en ti chico – Ruri se retiraba, pero se detuvo por un momento – pero recuerda esto: No puedes detenernos. Nadie nunca podrá. En algún momento, tendrás que ver la realidad, y para cuando lo hagas... lamentarás esto.
Sin más que decir, la mujer huyó saliendo de la sala junto con su Bisharp. Matt, por su parte, corrió dirigiendo una última mirada sedienta de venganza hacia Lohne. Pronto todos esos criminales se habían ido.
-¡Debemos salir antes de que el fuego se propague! – Lohne miró hacia los niños – Kyra, ¿puedes llevarlos a todos?
En respuesta, el pokemon psíquico levanto a todos los prisioneros con su poder. Estos, claramente inquietos y asustados, comenzaron a gritar, creando un gran escándalo.
-¡Ustedes, suban en Mach! – Lohne señaló a Laila y a Hannes - ¡Rápido!
Sin tiempo que perder, ellos le obedecieron, y Mach no impidió que se subieran en su lomo. Junto a todos los niños que sostenía, Kyra se unió al grupo.
-¡Eso fue una completa locura, Lohne! – Hannes parecía, por primera vez desde que lo conocieron, molesto, mientras cargaba la bolsa que tenía su gogoat, y regresaba a este a su pokeball - ¡Este lugar se va a caer!
-¡Entonces hay que largarse! – respondió Lohne - ¡MACH, GARRA DRAGON!
El garchomp destrozó una de las paredes contiguas a la de la explosión, revelando que daba al exterior.
-¡Mach, Kyra, váyanse, yo los sigo! – arrojó una tercera pokeball - ¡Sal, Blaze!
El poderoso charizard de Lohne hizo su aparición, listo para salir a volar.
-¡LOOOHNE, ESPERA! – Laila recordó de pronto - ¡HAY ALGUIEN EN ESA CELDA PEQUEÑA! ¡POR FAVOR, SALVALA, ESTA LASTIMADA!
-¿Qué..? – el pelinegro se volvió, viendo claramente el lugar que la niña indicaba. – Demonios...
-¡Lohne, no tenemos tiempo, - Hannes gritaba con impaciencia – hay que irnos!
-¡KYRA, MACH, - ordenó el pelinegro - LES HE DICHO QUE SE VAYAN, AHORA!
Los dos pokemon no esperaron y se arrojaron fuera de la nave que ya caía con buena velocidad. El dragón pokemon planeaba velozmente fuera del alcance de esta, siendo seguido de cerca por Kyra, que levitaba junto con los niños a los que sujetaba con su poder psíquico, los cuales, comprensiblemente, gritaban asustados ante el espectáculo.
-Uff – Hannes suspiro aliviado – lo logramos.
-Lohne... - Laila miraba por todos lados sin ver a Lohne ni a Blaze - ¡¿DÓNDE ESTA LOHNE?!
Mientras, el joven pelinegro y su charizard aún se mantenían en la nave. Lohne ya había ubicado el lugar y usó la tarjeta que le quito a ese guardia para abrir la compuerta. Por fortuna, funciono, encontrando este a la ahora desmayada Maryah.
-Está inconsciente, rayos... ¿Por qué diablos hago esto?
Aun refunfuñando, el joven cargó a la castaña colgándola en su hombro derecho y sujetándola con su brazo, corriendo hacia su charizard, que se agachó para que subiera.
-¡VUELA, BLAZE! – De un salto, Lohne subió junto con la chica inconsciente al lomo del pokemon - ¡VUELA, VUELA!
Ya fuera del peligro, Mach y Kyra aterrizaron junto con todos los demás en un claro cercano a un enorme lago, mismo en el que la nave estaba a punto de caer. Kyra, presa del cansancio, dejó a los niños en el suelo y calló sentada, agotada. Laila corrió junto con Chiara para asistirla.
-¿Estás bien, Kyra? – preguntó la niña – Hiciste mucho por todos hoy.
-Lohne – Kyra solo pensaba en una cosa - ¿Dónde está...?
Otra explosión se escuchó saliendo de la nave, dado que producto del incendio, toda la sección de popa había sido destruida. Se veían varias naves pequeñas similares a boinas con hélices, ser expulsadas de los lados del enorme vehículo. Y lo último en salir fue un charizard con cicatrices que voló veloz fuera del alcance del incendio, justo cuando el gigante metálico caía a las aguas del lago sin remedio.
-¡LOHNE ESTÁ BIEN! ¡EL ESTÁ BIEN! – Gritaba Laila contenta-
-Heh... - Hannes sonreía producto de sus propios nervios alterados – puedo ver que ese tipo está completamente loco.
Blaze aterrizó, bajando Lohne de su lomo y dejando recostada en el césped a Maryah. Resopló por la fatiga.
-¡HERMANA, HERMANA!
Laila, junto con varios de los niños que habían sido rescatados, se acercaron a ella para verla. No despertaba.
-Lohne... – se veía a Laila preocupada - ¿crees que ella estará bien?
-Sólo es un desmayo... - entonces el chico notó lo último que había escuchado - ¿y le dijiste "hermana"?
-Luego te lo explico... - Kyra le hablo telepáticamente – no es una historia muy larga.
-¡Kyra!
Lohne corrió hacia su Gardevoir, encontrándola débil, fatigada.
-Te has sobre-esforzado mucho – Lohne se agachó para estar al nivel de la mirada de esta – me alegra que estés bien.
-Claro que estoy bien. – Kyra sonrió feliz – yo sabía que nos salvarías.
-¡OIGANME, TODOS!
Los presentes se volvieron, mientras Hannes dejaba la bolsa que había traído consigo sobre el césped.
-Acabo de llamar a la estación, les di nuestras coordenadas. Mandarán apoyo y equipo médico para quienes lo necesiten.
-Bueno – Lohne sonrió sarcástico – algo bueno tenía que salir de que me acompañaras.
-No discutiré eso, jeje.
-Disculpen... ¿Quiénes son ustedes?
Repentinamente, los niños se habían apiñado aun algo temerosos alrededor del grupo.
-Ah, no se preocupen, ya están a salvo – Hannes sonrió amigablemente a los niños - ¡Soy Hannes, agente de la policía pokemon!
Los niños de pronto cambiaron sus expresiones apagadas a la sorpresa. ¿Realmente habían escapado? ¿Eran libres? Ya comenzaban a hacer preguntas sobre cuando les llevarían a casa, o donde estaban sus familias, hasta que, entonces, un niño particularmente joven se acercó.
-A mí me llevaron junto a Styxyx... - sus ojitos comenzaron a lagrimear – el seguía en ese lugar...
-¡No se preocupen! – Hannes abrió la gran boca de la bolsa, revelando muchas pokeball – Lohne y yo las encontramos de camino a rescatarlos. ¡Busquen a sus amigos!
Los pequeños no se hicieron repetir la orden y se lanzaron en infantil caos a buscar a sus pokemon. Muchos reencuentros felices se produjeron, quedando aun varias pokeball sin abrir.
-Supongo que el resto deben ser pokemon salvajes – dijo Hannes – los dejaré en la estación una vez que nos vayamos allá.
Por su parte, Lohne cayó sentado en el césped al lado de Kyra, cansado también. Mach y Blaze se acercaron y se quedaron con ellos.
-Buen trabajo, chicos – felicitó Lohne a sus compañeros – no sé qué haría sin ustedes.
-Probablemente, matarte – dijo Kyra telepáticamente – creo que eso sería.
-Cállate – rió Lohne.
Blaze dio una sonrisa satisfecha, mientras Mach mordisqueaba la cabeza de su entrenador con cariño.
-Lohne...
El grupo vio a Laila llegando junto a Chiara. Una sonrisa enternecida adornaba su rostro.
-Eres un gran dolor de cabeza, ¿sabes? – le dijo Lohne, resoplando – nos acabamos de conocer, y ya has logrado que corra más de lo que me gustaría hacerlo en dos vidas.
Laila, esta vez, no se acobardó. Miró a sus ojos grises sin miedo, solo con gratitud.
-Gracias por venir a salvarnos. Por poco pierdo la esperanza de nuevo, pero Kyra me convenció de que vendrías.
-No es para tanto – Lohne volvió a apartar la mirada – sólo me quité de encima algo de estrés.
-Puede ser – repuso la niña – pero, a partir de ahora, yo tampoco voy a dejar de tener fe en ti. Sé que me llevarás a casa a salvo.
Lohne ya no sabía cómo reaccionar. Laila y Chiara parecían mirarlo como quien ve a una meta, o a una figura a admirar. Y no le gustaba. Así que solo atino a volverse hacia Kyra con rostro de reproche.
-Esta – la miró con ojos agotados – me la vas a pagar, Kyra.
El Gardevoir sonrió. Casi parecía reír. Y mientras los niños seguían abrazando a sus amigos reencontrados, mientras la nave de las pesadillas de estos se hundía en el lago, y mientras Hannes y otros niños atendían a Maryah, se escuchaban las sirenas de la policía pokemon. Ya estaban llegando los refuerzos.
Continuará...
