CAPITULO 6: OJOS DE FUEGO
-¡¿DIJISTE WULFRIC?! – Hannes no podía contener su impresión - ¡¿EL LIDER DE GIMNASIO, PROTECTOR DE LA CIUDAD?! ¡¿ESE WULFRIC?!
-Ahm… sí… creo que sí… - el guardia retrocedió abrumado – eso fue lo que pidió que dijera si preguntaban por el…
-Cielos… - el joven agente se rascó la cabeza – es increíble. Actúa como si no le importara nada, pero parece que le gustan las batallas.
-Le dije que partirían hacia el rancho Skiddo en dos horas aproximadamente – siguió el guardia – pero dijo que si se tardaba, no le esperáramos.
-Entonces… - Laila puso una expresión triste – ¿Lohne no seguirá con nosotros…?
-Bueno, en realidad dijo que él vería como alcanzarles – repuso el guardia – pero aun así…
-En fin, él está haciendo esto por cuenta propia, así que puede hacer lo que él quiera, supongo – Hannes sonrió nuevamente – y por cómo van las cosas, seguro que tendrá su manera de encontrarnos si se retrasa.
Laila bajó la mirada con un poco de molestia.
-No debes preocuparte por eso – le dijo Maryah de repente, acariciando su cabeza – estás a punto de ver a tus padres otra vez. Vamos ahora y esperemos allí a que llamen.
La pequeña pelirroja volvió a sonreír, y aceleró el paso en una impaciente carrera hacia la estación. El guardia también se retiró luego de haberles dado su mensaje.
-Rayos… - Hannes se cruzó de brazos un poco molesto – ojalá lo hubiera mencionado antes, así hubiera podido ir a ver.
-¿Por qué querrías hacer eso? – preguntó la castaña – es solo una batalla de gimnasio, ¿no? Además ya has visto que, al parecer, no le gusta que estemos cerca cuando está ocupado. Tch…
-Bien… más que nada, jamás he visto pelear a Wulfric, y dicen que es tremendo. Cómo me gustaría ver esa batalla.
-Admito que me da curiosidad – Maryah también se cruzó de brazos – pero de sólo pensar en ver a ese, ese…
-Haha, mejor deja ya tu enojo, o asustarás a Laila. Se ve que a ella le agrada.
-Es ingenua, por supuesto, y está impresionada con él. Son cosas de niñas, idealizan las cosas. Es por eso que creo que debe alejarse de él, podría ser una mala influencia.
-No me lo parece – Hannes comenzó a caminar hacia la estación – dejando de lado esa personalidad suya, creo que hay cosas que podríamos rescatar de él. Como con cualquier persona, quiero decir.
Maryah también comenzó a caminar, siguiendo a Hannes. Cuando éste dijo eso último, vinieron a su memoria los recuerdos de Lohne deteniendo a Kyra antes que atacara a Hitvick; o del más reciente, cuando guió al vulpix de Laila en su batalla, logrando su victoria. Sí, ella también vio algo bueno en él. Pero la forma en que siempre trataba a los demás le hacía olvidarlo. Posó suavemente su mano sobre su cabeza, una expresión de molestia se dibujó en su rostro.
-Pero que personaje tan complicado, cielos…
Para cuando se dio cuenta, ya estaban dentro de la estación. Encontraron a Laila esperándolos en un asiento frente a los comunicadores.
-¡Se tardaron! – exclamó la niña - ¿Qué pasó?
-No es nada – respondió Hannes, sentándose a su lado – por cierto, ¿no quieres unirte al resto de los chicos allá afuera?
-No, está bien. Si me pongo a jugar puede ser que me distraiga. Y nadie más va a recibir mi llamada.
-Cielos, para ser tan pequeña, piensas muy bien.
-¡No estoy tan pequeña!
-Déjala en paz, Hannes – Maryah llegó y se sentó junto a ellos – míralo de este lado, al menos ellos dos se divierten.
Frente a ellos, Kiss y Chiara retomaban su juego de atrapados, mientras los chicos sonreían al verles.
-Hey, este no es un sitio para jugar – Hannes no parecía reprocharlo, hasta sonreía.
-No te preocupes, - dijo Maryah - no están tocando los monitores.
-Más vale que no, o Hitvick y el jefe me van a matar...
Así continuaron por un rato más. Laila solo reía mientras Hannes hacía lo posible por no caer en los nervios mientras Kiss y Chiara corrían por ahí, inclusive atravesándose en el camino de algunos agentes que pasaban cerca del lugar. Pero, afortunadamente, no llegaba a más, y estos se limitaban a apartarse un poco.
-Hannes, ¿estás seguro de que está bien? – preguntó la joven – quizá tus superiores te necesiten…
-No es problema – respondió relajadamente el chico – me quedaré aquí para hablar con la familia de Laila y entonces volveré al trabajo. Sin mencionar que debo ayudar con las preparaciones para transportarlos.
-Claro… es cierto.
En ese momento, uno de los monitores comenzó a sonar, mientras unas luces intermitentes a su lado daban la señal de llamada.
-¡Son ellos! – exclamó Laila.
-Sí que son puntuales, ¿uh?
La pelirroja se arrojó hacia el monitor y respondió. En el monitor se veía a un hombre delgado con cabellos cortos y oscuros acompañado de una mujer pelirroja y algo bajita con los mismos ojos azules, los cuales se llenaron de lágrimas cuando vieron a la niña del otro lado de la pantalla.
-¡LAILA! – gritaba la mujer - ¡LAILA, BEBÉ, ERES TU!
-¡MAMÁ! ¡PAPÁ! – la niña no logró contener sus lágrimas - ¡QUERÍA VERLES!
-¡Nena, ¿estás bien?! – el hombre, su padre, tomó la palabra casi agresivamente - ¡¿Dónde estás?! ¡La maestra Mikil nos dijo que estabas en Kalos! ¡¿Es cierto?!
-¡Estoy con la policía pokemon! ¡Fui rescatada, junto con otros chicos!
La madre, aun tras el monitor, no pudo contenerse más y se quebró, llorando a mares, mientras la mujer llamada Mikil la tomaba de los hombros y la apartaba un poco del comunicador, dando algo más de espacio al padre. En la estación, Laila también lloraba un poco, mientras Hannes acariciaba su cabeza y Maryah también soltaba un par de lágrimas.
-Laila, cariño – siguió el padre - ¿entonces ya van a traerlos a casa?
-Ese es el problema, papá… - Laila se calmó – la policía cree que aún hay peligro.
-¿Peligro…?
-Por favor señor – Hannes se acercó al monitor también – déjeme explicarle.
-¿Quién eres tú?
-Soy Hannes, agente de la policía pokemon de Kalos. Participé en el rescate de su hija, por favor escuche lo que tengo que decir.
El policía de tez oscura comenzó la misma explicación que hiciera horas atrás con las demás familias. Ni el padre, ni la madre, ni siquiera Mikil, que ya había hablado con Laila, podían articular palabra ante lo que estaban escuchando.
-¿De verdad… es tan grave? – preguntó el padre de la niña.
-Me temo que es muy probable. No podemos correr ningún riesgo, estos niños ya han pasado por una pesadilla. No podemos permitir que vuelva a ocurrir.
-Ya… ya entiendo.
-No puede ser… - la madre se secaba las lágrimas acercándose al monitor – quiero poder estar con mi hija…
-De verdad lo siento – Hannes hizo una ligera reverencia – pero tenemos que asegurarnos bien…
-¿Y por qué no vienen a Kalos a verla? – dijo de pronto Maryah – así no tendrían que esperar.
-¿Y quién es ella, Laila? – preguntó la madre.
-Lo siento… soy Maryah – respondió esta – soy amiga de Laila, mucho gusto.
-Ella también fue secuestrada junto conmigo varios otros chicos, – agregó la pelirroja – y mientras nos tenían ahí, ella nos protegía de esos abusivos. Es nuestra hermana mayor.
-¿De veras...? – entonces, aun del otro lado de la pantalla, la mujer pudo ver algunas de las vendas que tenía la chica en el cuerpo. – no sabes cuánto te lo agradezco, querida jovencita…
-¡N-No, por favor! – Maryah se apenó un poco mientras exclamaba - ¡no necesita agradecerme! Creo que es lo normal que cualquiera hubiera hecho.
Los padres de Laila sonrieron agradecidos, seguidos de Mikil y la misma Laila.
-Como sea… - el padre dijo de pronto, entristeciendo su rostro – me temo que en nuestra situación… no somos capaces de ir hasta allá.
-¿En su situación…? – Maryah parecía curiosa - ¿ocurre algo malo…?
-La verdad – la madre continuó – es que no somos una familia muy acomodada que digamos…
-¡LO… LO SIENTO MUCHO! – Maryah se dio cuenta de lo que estaba pasando y dio una exagerada reverencia - ¡Soy una tonta, por favor discúlpenme!
-No, no, querida, está bien… - la mujer pelirroja se volvió hacia Hannes – esperaremos impacientes a que nuestra hija regrese a salvo. Por favor, les ruego que la protejan.
-Es nuestro trabajo, como la policía pokemon – dijo Hannes con una sonrisa profesional - ¡no se preocupen!
-Así es – Laila dio una tremenda sonrisa - ¡les aseguro que Hannes, hermana y Lohne me cuidarán!
Hannes y Maryah se volvieron hacia ella con expresión de sorpresa. Esperaban que no lo mencionara. Error.
-¿Lohne? – preguntó el padre - ¿Quién es Lohne? ¿Es de la policía?
-Bueno… hehe… algo… algo así – respondió Hannes riendo con nervios – pero tenía trabajo que hacer, así que no pudo acompañarnos.
Laila se volvió hacia Hannes con curiosidad, pero decidió no decir nada.
-Ah, bueno, es una pena – dijo el hombre – en fin, por favor hay muchas cosas que queremos saber.
-Claro – respondió Hannes – por favor digan todas las dudas que tengan.
Estuvieron ahí durante varios minutos más. Casi durante media hora, todos narraron todo lo que había ocurrido, desde el encuentro con Laila en la estación, hasta el rescate y el plan para llevarlos al rancho skiddo junto a los demás niños. Sin embargo, y a pesar de los intentos de Laila, tanto Hannes como Maryah hicieron lo posible por ocultar los detalles sobre Lohne. Esto seguía molestando a la niña, pero, de nuevo, eligió no decir nada en ese momento.
-Entiendo... – Mikil casi murmuraba - pensar que algo como eso ha sido posible…
-Nos comunicamos con la policía pokemon de las demás regiones, Alola incluida. – repuso Hannes - ¿no les comentaron nada al respecto?
-Nos dijeron que estaban haciendo lo posible por investigar, pero no nos decían nada concreto.
-Seguramente estaban buscando pistas de esas personas en la misma Alola. Es lo que puedo imaginar.
-De todos modos, eso ya no importa – la madre pelirroja se acercó más al monitor – lo importante es que mi niña está sana y salva.
-¡Sí! – exclamó la pequeña.
-Entonces lo dejamos en sus manos – el padre de la niña se acercó junto a la madre – si cambia algo, por favor háganoslo saber.
-Oh, a propósito – dijo Hannes – les enviaré por este mismo comunicador los códigos para que contacten a Laila en las terminales del rancho skiddo.
-Muchas gracias.
En eso, un pitido comenzó a sonar, mientras las luces rojas de la parte superior del monitor se encendían y apagaban a toda velocidad.
-Ah… la llamada se termina…
-Laila, hija, cuídate mucho – dijo el hombre tras el monitor – Chiara, cuídala muy bien.
El vulpix blanco lanzó un trino afirmativo mientras movía su abanico de colas.
-Cariño, queremos verte pronto, – la mujer movía el brazo como despedida - te amamos.
-Y yo a ustedes – la pequeña sonrió aun con algunas minúsculas lágrimas asomando por sus ojos – hasta pronto.
Las luces dejaron de parpadear, y la pantalla cambió a gris. La llamada había terminado. Laila abrazó a Chiara mientras gimoteaba un poco. Maryah la abrazó con suavidad.
-Gracias a los dos – Laila se secó las lágrimas – ahora al menos no estarán tan asustados.
-Ojalá tuviesen un modo de venir aquí – replicó el policía.
-Seguro que buscarán el modo – agregó Maryah – son sus padres, ¿no?
Tras decir estas palabras, Maryah bajo la mirada y ensombreció su expresión. Hannes y Laila la miraron por un rato con curiosidad, hasta que esta lo notó, recuperándose.
-No… no pasa nada. – la joven sonrió – Creo que ya puedes ir a reunirte con los demás chicos, Laila.
-Bueno… - la niña lo pensó por un par de segundos, hasta que decidió – En realidad quiero ver la batalla de Lohne.
-¡¿EEEH?!
-¡Es verdad, lo había olvidado! – Hannes exclamó emocionado - ¡Deberíamos ir a ver!
-¡Oye, Hannes! – Maryah parecía molesta - ¡Se supone que eres un policía pokemon! ¡No puedes salir a perder el tiempo como quieras ¿cierto?!
-Lo tomaré como mi patrullaje del día – el joven salió corriendo - ¡Date prisa, Laila!
-¡¿Qué quéee?!
-¡YA VOY! – respondió la niña, de pronto.
-¡LAILA! – Grito Maryah - ¡No puedes…!
Tanto la niña como el vulpix ignoraron a la joven castaña, corriendo ambas lo más rápido que podían para alcanzar a Hannes.
-Bien… yo no tengo por qué ir, ¿verdad? – se decía la joven a sí misma – después de todo, Hannes estará ahí para cuidarla… y ese tipo también… ¿cierto? ¿No… no es así?
Fue en vano el tratar de convencerse a sí misma. Para cuando se dio cuenta, ya estaba caminando en dirección a la salida de la estación, con Kiss a su lado. Mientras Hannes, Laila y Chiara casi se perdían de vista en medio de su carrera.
-¡¿Pero que pasa conmigo?! – se dijo a sí misma – Rayos…
La nieve comenzó a caer suavemente de pronto. No tardó mucho en cubrir varias zonas del lugar, las calles, y continuaría así durante todo el trayecto que seguirían de camino al gimnasio. Dentro de este, las paredes decoradas con carámbanos de hielo, al igual que el techo, delataban la especialidad del dueño de casa; y sin embargo, la temperatura estaba subiendo mucho.
- Bueno, Lohne, ¿ya estás listo? Será una batalla de 3 contra 3, ¿te parece?
En uno de los extremos del campo de batalla principal del gimnasio, un hombre gigantesco con barbas y cabellos blancos como la nieve y una chaqueta azul usada a modo de capa; hablaba con voz enérgica y poderosa, listo para dar batalla.
-Realmente sabía que ibas a aceptar el desafío – dijo Lohne desde el otro extremo – pero no creí que accederías así nada más.
-¿Por qué me negaría a combatir contigo? No tengo ninguna objeción contra los desafíos sin condiciones. Simplemente batallar y ver quien es más fuerte. ¿No es esa la pura esencia de una batalla?
El pelinegro sonrió levemente con vista en su objetivo. Realmente la actitud en extremo alegre de ese hombre le parecía algo irritante, pero en cuanto a batallas, éste tipo le entendía.
-Bien, - dijo de pronto el retador - andando.
-Por cierto… - Wulfric señaló hacia las gradas – ¿ese Gardevoir se quedará a mirar nada más?
Lohne se volvió hacia el mismo lugar. Tranquilamente y al pie del muro que separaba las tribunas del campo de batalla, se encontraba Kyra observando en silencio.
-Ella está bien – dijo el chico – le dije que no pelearía en esta ocasión.
- Muy bien. – Wulfric dio un pequeño paso al frente - Entonces, permíteme comenzar…
El hombre tomó una de sus pokeball, arrojándola con energía.
-¡A pelear, Cryogonal!
De la pokeball emergió tras un haz de luz, un curioso pokemon con forma de Copo de nieve, con una armadura de hielo y que emitía sonidos como de sintetizador.
- Cryogonal, ¿uh? Ok, Vamos a ver…
El chico sacó una pokeball y la lanzó.
-¡Vamos, Leor!
En el campo apareció el serio Lucario, dando solo un ligero gruñido. Wulfric se cruzó de brazos, sonriente.
- Lucario, ¿hm? ¿Acaso ya tenías pensado mi equipo?
- La ventaja de tipos no tiene importancia para mí, si a eso te refieres.
- Fufufu, ¿de verdad? Bien, entonces hazme los honores.
- Leor, - Lohne comenzó calmadamente - fuerza de palma.
En un parpadeo, el pokemon luchador se encontraba ya frente al de hielo, apuntándole con su pata delantera izquierda y tocándole con ella. El líder de gimnasio supo enseguida lo que ocurriría.
- Oh, vaya…
Segundos después, una pequeña explosión de energía emergió de la ofensiva de Leor, provocando una pequeña nube de humo.
- Haha, creo que el tipo no es tan poco importante para ti…
-No lo es, pero nunca dije que no lo aprovecharía.
-Hahaha. Bien jugado, bien jugado.
De entre el humo, Cryogonal apareció, retrocediendo. No parecía haberse lastimado mucho.
-Hm… - Lohne pensaba - Como pensé, es bueno.
- ¡Cryogonal, rayo de hielo!
Una ráfaga gélida fue lanzada hacia Lucario, que, aún a pesar del piso resbaloso, logró deslizarse y evadir.
-¡Ooh, no tiene problemas en moverse sobre el hielo! ¿Cómo lo hace?
- Entrenamos. – dijo Lohne con seriedad - Mucho.
- Aun así, no es algo fácil de lograr, menos aún de mantener. ¡Así que veamos cuanto duran así!
Como si leyese el pensamiento de su entrenador, Cryogonal se arrojó al ataque.
-¿Un ataque físico? – el pelinegro murmuro algo confundido - ¿Por qué él…?
El muchacho no tuvo que pensarlo por mucho tiempo. Contra su Lucario, ese Cryogonal no tenía oportunidad de vencer en un cuerpo a cuerpo. Y era imposible que Wulfric no lo supiera, así que sólo era posible que fuera…
- ¡Leor, aléjate de él!
Sin pensárselo, Leor comenzó a deslizarse como un patinador sobre hielo, mientras evitaba los de por sí rápidos embates de Cryogonal, que buscaba a como dé lugar, acercarse mucho, lo suficiente. Wulfric, por primera vez desde que la pelea comenzó, dejó de sonreír para mirar a Lohne con curiosidad.
-Que extraño… - pensaba Wulfric - él ya debería saber que con un movimiento suficientemente fuerte podría derrotar a mi compañero. Prácticamente, le estoy sirviendo el combate en bandeja al querer acercar a Cryogonal. ¿Acaso él… conocerá mi estrategia?
Mientras, Leor continuaba evadiendo hábilmente a su enemigo, pero Lohne, así como el, sabía que no podían estar así para siempre. Pronto se terminaría agotando.
- ¡No hay de otra, Leor! ¡Usa terremoto!
Leor detuvo tu avance, dio un rugido y destrozó el suelo bajo sus patas haciéndolo temblar, pero también dejándose abierto a un ataque que Wulfric no iba a desperdiciar.
-¡Ese ataque no funciona en Cryogonal, chico! ¡Enséñale con rayo confuso!
Lohne apretó un poco los dientes. Parecía que se estaba inquietando.
- Lo sabía…
Unas extrañas ondas emergieron de Cryogonal impactando en Leor, y provocándole un buen mareo que lo hacía tambalearse.
-Ya lo tenemos – decía Wulfric, triunfante.
Similar al andar de un ebrio, Leor avanzaba y se bamboleaba de aquí para allá, mientras Cryogonal no le perdía de vista… ni Lohne tampoco.
- Debiste seguir esquivando, hijo. Ahora tu Lucario está confundido.
- Entonces… - respondió el joven - ¿Qué va a pasar ahora?
Wulfric se sorprendió. A pesar de la situación, Lohne parecía extrañamente tranquilo. Decidió no confiarse en que se tratara de presunción, y continuar atacando ahora que podía hacerlo sin restricciones.
- ¡Esto es lo que pasará! ¡Rayo de hielo!
Sin poder hacer nada por evadir, Leor fue inmediatamente congelado por el ataque de Cryogonal. Ahora estaba inmóvil e indefenso, petrificado en un bloque de hielo. Lohne chasqueó los dientes.
- Resiste, Leor…
-¡Muy bien! – Wulfric no planeaba dar cuartel - ¡Terminemos con Giro rápido!
El pokemon de hielo comenzó a girar cada vez más rápidamente, como un frisby viviente, impactándose contra Leor y liberándolo de su prisión helada, pero derribándolo de golpe y pesadamente al suelo desbaratado.
- ¡Eso, buen golpe!
Cryogonal ya daba botes en el aire celebrando una aparente victoria, pero ni Lohne ni Leor se movían. De cuando en cuando, durante la batalla, el líder de gimnasio se volvía hacia Kyra, pero esta no reaccionaba a nada. Sin embargo, cuando lo hizo esta vez, al volverse de vuelta al combate, vio que Leor, sin dificultad, se terminó de reincorporar, sacudiéndose un poco de hielo del cuerpo. No parecía estar muy dañado, y se puso en posición de batalla. Esto alegró al líder de hielo.
-¡Así me gusta! ¡Tu Lucario es muy resistente!
- Lo es. Ahora todo el escenario está listo.
Wulfric puso un rostro muy interrogante. Cuando miró alrededor, no parecía haber nada más diferente al inicio que el ahora campo destrozado… con el cual comenzó a comprender.
- Leor – dijo de pronto Lohne - ¿qué tal puedes moverte ahora?
Respondiendo a su pregunta, Leor comenzó a correr, saltar y deslizarse a toda velocidad por el campo, tan ágilmente que Cryogonal apenas podía seguirlo con la vista.
- ¡! ¡Entonces por eso te abriste a mi ataque!
- Ciertamente fue un riesgo, - explicó el joven - pero confié en que Leor resistiría los embates de Cryogonal una vez que lo confundieras. Con el suelo totalmente liso y resbaloso él no podía moverse con total libertad, así que me arriesgué a usar terremoto para nivelar el juego.
- Haha, ¿y que habrías hecho si bajo el hielo había solo agua? ¿Tu Lucario no tiene problemas para nadar?
- No los tiene, pero sabía que sería solo tierra firme o hielo muy grueso. Eso, a menos que todos tus pokemon leviten.
Wulfric puso un rostro muy serio. El chico sabía de lo que hablaba. Leor entonces se detuvo, listo para seguir con la lucha.
- Bien, - Lohne sonrió desafiante - ¿Dónde nos quedamos?
Wulfric se puso en guardia nuevamente.
- ¡Prepárate, Cryogonal!
El pokemon de Hielo retrocedió de manera preventiva, pero Leor no le quitaba los ojos de encima. Lohne lo había previsto.
- No escaparás.
Respaldando esta declaración, Leor llegó de un par de saltos con su oponente.
- Usa auraesfera.
Sin darle tiempo a que se retirara, Leor atacó con una poderosa esfera de aura que dio de lleno a Cryogonal, derribándolo por primera vez en la pelea. Y lastimándolo mucho también, ya que tardó mucho en volverse a levantar por completo.
- Ese fue un ataque muy fuerte… - el líder de gimnasio miraba a Leor, de pie frente a ellos – Con sólo ese golpe ha logrado dejar débil a mi Cryogonal. ¿Se habrá contenido con el primero que nos acertó?
- ¡Leor, termina con Cañón destello!
Leor juntó las patas delanteras para formar una concentración de energía plateada, la cual disparó directo a Cryogonal. Wulfric decidió contraatacar.
- ¡Rayo de hielo!
Cryogonal respondió con su propio ataque, pero, tal vez producto de la fatiga o el debilitamiento, nada pudo hacer este contra la acometida de Leor, la cual lo arrojó fuera del campo. Para cuando todos voltearon a verle, Cryogonal ya estaba completamente vencido.
-Cryogonal ya no puede continuar – señaló el árbitro – la primera ronda es para el retador.
-¡WOAAAH!
Los combatientes, Leor incluido, miraron hacia el sitio del que vino la ovación. En las tribunas, aún caminando, se encontraban los recién llegados Hannes, Laila, Chiara, Maryah y Kiss, siendo los dos primeros los responsables de tal grito de emoción.
-¡El Lucario de Lohne también es muy fuerte! – exclamó la niña pelirroja.
-Heh, debiste verlo peleando co los de STRIFE – dijo Hannes – claro que es fuerte.
Viendo a Kyra, quien sonrió al verles, el grupo se dirigió hacia ella, sentándose Laila a su lado sosteniendo a Chiara, mientras los demás se sentaban en la siguiente tribuna hacia arriba. Tanto Wulfric como Lohne les veían con extrañeza.
-Parece – el líder habló primero – que tenemos más visitas.
-¿Qué hacen aquí? – preguntó Lohne - ¿No deberían estar tratando con las familias de esos niños?
-¿Familias? – preguntó Wulfric con sorpresa - ¿de qué están hablando?
-Bueno, queríamos ver la batalla – respondió Hannes como si se disculpara – cuando el guardia al que le dijiste nos lo contó, ni Laila ni yo pudimos resistirnos.
-Yo sólo estoy aquí por Laila, ¿está claro? – dijo Maryah de pronto – No creas que me interesa algo de las peleas que busques.
-En fin, no importa… - Lohne se volvió de regreso hacia la batalla – Creo que gané esta, Wulfric.
-Sí… sin duda – Wulfric también volvió su concentración a la pelea – no está nada mal.
Segundos después, el enorme líder sacaba una segunda pokeball.
- ¿Vas a continuar con Lucario, hm?
- ¿Leor? – preguntó el joven - ¿Qué me dices?
El lucario asintió con un gruñido.
- Pues muy bien. – Wulfric arrojó su pokeball - ¡Vamos, Avalugg!
Del haz de luz que emergió de la pokeball, apareció un enorme bloque de hielo con cabeza y patas poderosas, que hizo temblar el lugar con su rugido.
- Avalugg… - aun con su sorpresa, Lohne sonreía con desafío - esto será duro.
Leor dio un ligero rugido combativo.
- Bien, Leor está listo. Entonces yo también.
Mientras ellos se preparaban para luchar, algo había concentrado la atención de Maryah. Para cualquiera que la mirara, diría que estaba viendo el campo en sí, o a Leor, pero no. Estaba viendo a Lohne, porque había notado, de repente, algo en sus ojos. Cuando éste los vio al llegar al gimnasio, no hubo ninguna emoción especial en la mirada del joven entrenador. Pero ahora, justo ahora que se preparaba para luchar junto a su Lucario, algo en sus ojos cambió de repente y al instante. Una mirada que ella jamás pensó que vería en alguien con la personalidad de Lohne. Era como si sus ojos de pronto se iluminaran, como si se encendieran en el más vivo fuego. Había visto esa mirada antes, ella lo sabía. Hace muchísimo tiempo… y era imposible… no podía tratarse de eso, ¿cierto?
- El… él es…
Hannes estaba muy distraído para darse cuenta, pero Kyra, perceptiva como ella sola, volvió su mirada hacia la chica. Un recuerdo había llegado de súbito a su mente. Y a juzgar por su expresión, fue uno que le impactó bastante. Vio como la joven se tapaba la boca con la mano, mientras que la otra, como un puño, se posaba sobre su pecho.
- Lohne… no puede ser…
-¡Ahora, Leor! – Lohne decidió iniciar con la ofensiva - ¡Auraesfera!
Avalugg fue pronto golpeado por una esfera de energía azul, justo al frente de su gran cabeza, sin embargo; no retrocedió. El pelinegro volvió a chasquear sus dientes ante el fallo.
- Encontrarás que Avalugg es mucho más difícil de tumbar que Cryogonal – afirmó Wulfric, con confianza.
-Obviamente…
Wulfric puso una expresión interrogativa en su rostro. Lohne decidió cambiar un poco su modo de pelear.
- Leor, nos apoyaremos en tu velocidad. Cuidado con sus ataques.
Leor respondió con un pequeño rugido.
-Bueno, entonces supongo que nos toca. – el líder de gimnasio levantó ambos brazos y los bajó con fuerza - ¡Avalugg, usa Alud!
Dando un poderoso rugido, Avalugg provocó una avalancha de piedras, nieve y hielo desde arriba, y descendiendo rápidamente. Lohne no iba a esperar a que cayera sobre ellos.
- ¡Leor, sal de ahí y usa cañón destello!
El pokemon obedeció, arrojando su poderosa estela plateada contra el gigante de hielo.
-¡Repélelo con gira bola!
A la orden de su entrenador, Avalugg comenzó a girar sobre sí mismo a gran velocidad, recibiendo el impacto del ataque de Leor, pero disminuyendo muchísimo su efecto. Una vez que la colisión terminó, los giros terminaron, y el pokemon de hielo parecía estar casi ileso.
-Es muy duro también – pensó Lohne – debo pensar en algo y rápido.
Por supuesto, Wulfrc no iba a darle demasiado tiempo para eso.
-¡Avalugg, termínalo con roca afilada!
Del suelo comenzaron a salir muchísimas rocas, grandes y pequeñas, que se lanzaron como si tuvieran vida contra Leor. Éste trató de evadirlas, pero venían de todos lados, así que no pudo evitar que le impactaran fuertemente, arrojándolo al suelo.
-¡Leor! – Lohne se preocupó - ¿estás bien?
El Lucario se puso de nuevo de pie, lanzando un fuerte rugido.
-Así es – de pronto, Lohne soltó una sonrisa muy grande con dientes apretados, mientras sus ojos parecían arder más aún – yo también me estoy emocionando…
-Oh… - Wulfric pronto comenzó a sentir el escozor de la emoción también – tienen espíritu. Mucho.
Entonces, Lohne adoptó una posición que parecía de pelea, como si fuese él el que iba a combatir. Con ambas manos convertidas en puños a ambos lados de su cuerpo, de pronto arrojó un puñetazo derecho al aire.
-¡Vamos a por ellos, Leor!
Nuevamente, el Lucario arrojó un potente rugido de batalla al cielo y se arrojó a la carrera a por su oponente. Mientras, en las tribunas, Hannes y Laila parecían muy impactados por lo que acababan de ver.
-V-vaya… - Hannes casi tartamudeaba – creo… que se ha emocionado. No parecía ese tipo de persona, ¿cierto?
-Creo que hasta está feliz – siguió Laila - ¿ves esa cara que tiene?
Entonces, Maryah se puso de pie. Sus ojos no podrían haberse abierto más de lo que ya estaban, mientras se sostenía una mano con la otra, pegadas a su pecho por lo rápido que su corazón estaba latiendo.
-Esa forma… esos… esos ojos… - la joven comenzó a lagrimear – es… es imposible…
Pronto, los demás en la tribuna notaron la reacción de la chica. Laila se preocupó, sobre todo al ver las lágrimas.
-¡Hermana! ¡Hermana, ¿Qué ocurre?!
Sin responder, y ante la sorpresa de los que estaban con ella, la joven salió corriendo de ahí, casi empujando a los demás entrenadores del gimnasio que veían la batalla y otros que estaban cerca, y no se detuvo hasta llegar a la puerta de entrada, por donde salió sin dar una explicación. Kiss fue inmediatamente tras ella, preocupado.
-¡Maryah! – gritó Hannes.
-¡Hermana! – siguió Laila - ¡Hermana!
-Laila, - el policía se volvió hacia ella - ¿Qué fue lo que pasó?
-¡No… No lo sé! ¡De pronto comenzó a llorar y…!
-¿Habremos… dicho algo malo?
-Voy a ir con ella… - Laila salió corriendo junto con Chiara del lugar - ¡Avísale a Lohne!
-¡¿Eh?! ¡Espera! ¡¿Por qué yo…?!
La niña había salido del lugar antes de que el siquiera pudiera terminar de preguntar. ¿Qué estaba ocurriendo? Todo era demasiado raro, con Lohne volviéndose tan animado de un momento a otro y con Maryah reaccionando de ese modo. Apenas procesaba lo que había ocurrido, cuando escuchó un estruendo muy grande. Regresando su mirada hacia el combate pokemon, Avalugg estaba lanzando aludes y rocas afiladas, las cuales, nadie sabía cómo, Leor esquivaba o aprovechaba para escalar, saltar y moverse caóticamente alrededor del pokemon de hielo.
-¡Sigue así, compañero! – Lohne estaba excitado, pero no perdía la guardia - ¡Ya casi lo tenemos!
En ese momento, el Lucario se vio justo encima de su oponente.
-¡Cañón destello!
Leor juntó sus manos para arrojar la fuerte corriente de energía con la que realizaba ese ataque. Debido a la posición en la que se encontraba, ésta dio de lleno en la espada de Avalugg, quien dio un rugido producto del impacto, mientras su oponente aterrizaba sobre una de las rocas que el gigante había levantado.
-¡Leor, apunta a sus patas! – ordenó Lohne - ¡Usa auraesfera!
El pokemon luchador arrojó 4 auraesferas diferentes, las cuales cayeron una en cada pata de Avalugg. Tal cual lo había planeado el retador, esto debilitó los pilares con los que el pokemon de Wulfric se sostenía, cayendo al suelo y provocando un pequeño temblor con eso.
-¡Avalugg, rápido! – Wulfric no se daba por vencido - ¡Usa gira bola!
Era inútil. El gigante de hielo trataba de levantarse, pero el daño en sus patas no le dejaba hacerlo rápidamente. Y esto demoraba su ofensiva, cosa que Lohne aprovechó.
-¡Una vez más, Leor! – apuntó con su puño a Aavalugg - ¡Cañón destello!
Nuevamente el ataque dio de lleno en Avalugg. Cuando la nube de polvo provocada por el impacto se disipó, el pokemon de hielo estaba fuera de combate. El árbitro dio un paso al frente y declaró la segunda victoria para Leor, quien dio un corto y leve rugido de victoria.
-Eso fue impresionante, chico – Wulfric regresó a Avalugg a su pokeball – usar de ese modo el campo, gran idea.
Desde la tribuna, Hannes pensaba en lo totalmente de acuerdo que estaba con el líder de gimnasio. Kyra sonrió.
-Elógiame cuando te haya vencido – respondió Lohne, aun con deseo de pelea – aun te queda un pokemon, ¿no es así?
-Mejor que no te arrepientas de esas palabras – el hombre sacó una nueva pokeball – ahora ve, ¡Abomasnow!
Del redondo instrumento emergió un enorme pokemon blanco con garras verdosas, como si se tratara de un árbol grande, gordo y móvil con ojos y boca.
-Aquí viene – pensó Lohne, aún con la lucha ardiendo en su mirada – el final.
Hannes se puso de pie y se acercó al muro de las tribunas a ver mejor la pelea. Parecía haber olvidado que las chicas habían salido corriendo de allí. Pero Kyra no, y mientras la batalla comenzaba, miraba hacia la salida. Su expresión delataba de que tenía idea de lo que había ocurrido allí. Y mientras ella se volvía a mirar a sus compañeros, fuera del gimnasio; Laila logró encontrar a Maryah, sentada en una banca cercana, mientras lloraba abrazada a su pikachu, que trataba de consolarla como fuera.
-¡Hermana! – llegó la niña corriendo - ¡hermana, ¿Qué ocurre?!
Como si no la hubiera visto, la castaña no la miró, mientras murmuraba con la cabeza de Kiss muy cerca de su barbilla.
-No puede ser él… no puede…
-¡Hermana, ¿de qué hablas?! – Laila ya estaba asustándose - ¡hermana, reacciona, mírame!
Maryah, entonces, se volvió a ver a Laila, que ya casi lagrimeaba como ella.
-Laila… - entonces notó su estado, acercándosele – lo siento, es que yo…
-Hermana, ¿acaso Hannes y yo dijimos algo malo?
-No, por supuesto que no… perdóname Laila, yo sólo…
-Hermana – Laila tomó con sus manos las de Maryah – por favor dime. ¿Por qué estas triste?
-Es que… - la chica soltó una de sus manos para secar sus lágrimas – es que es tan diferente… no es el mismo que yo conocí… ni siquiera creí que fuera él… jamás pensé… Digo, tuve mis dudas cuando supe su nombre, pero su forma de ser… no podía ser él, era imposible…
-¿A qué te refieres? – preguntó la niña - ¿Ya conocías a Wulfric? ¿Pasó algo con él?
-No… no a Wulfric… - la joven miró a Laila, llorosa – a Lohne…
La niña abrió ojos como platos del impacto.
-Pero fue hace tanto tiempo… era sólo una niña… y él… era tan dulce… y feliz…
-Pero no entiendo, hermana – la pequeña se subió a la banca, sentándose a su lado - ¿no lo reconociste al verle? ¿O su nombre…?
-Fue cuando éramos muy pequeños… - miró a Laila – y no fue por mucho tiempo, tan sólo un par de años. Sin mencionar que nuestra apariencia ha cambiado mucho después de tanto.
-Pero conoce tu nombre, ¿verdad? Por más que cambie tu apariencia, algo debe haber…
-Es verdad. Pero como entenderás, estoy segura… de que se ha olvidado de mí.
Kiss dio un par de lamidas en la mejilla de su entrenadora, recibiendo caricias de ésta y una mirada de agradecimiento.
-Entonces… si es así, hermana… ¿Cómo lo reconociste ahora?
-Sus ojos… - la joven miró hacia el frente, recordando – sus ojos, ahora tan fríos y sin vida… los recuerdo cálidos y alegres.
Laila miraba con atención y escuchaba con el doble de la misma a la joven.
-Pero sé que es él… porque esa parte de él no ha cambiado. Cuando se emociona…
-¿Cuándo se emociona? – la niña entonces recordó a Lohne hace un momento en su batalla - ¿Cómo ahora?
-Cuando algo le emocionaba hasta cierto punto… veía como sus ojos parecían enrojecer, como ojos de fuego… por eso puedo decir que es él. Acabo de ver exactamente lo mismo.
-No puede ser… - A Laila comenzaba a matarle la curiosidad - ¿Cómo fue que…?
-Yo era tan sólo una niña, como de tu edad, tal vez algo mayor… no lo sé - Maryah ya comenzaba a narrar, sin notarlo – un profesor pokemon había ido a mi casa a trabajar con mis padres… junto a su pequeño hijo.
Entonces, aún entre sus lágrimas, Maryah se rió un poco.
-¿Hermana? – Laila le buscaba la mirada - ¿Qué pasa?
-Bueno… dime algo Laila… voy a sonar… extremadamente infantil, pero…
-¿Sí?
- ¿Crees..? – la chica tragó saliva, mientras un par de lágrimas más asomaban de sus ojos - ¿Crees que una niña puede enamorarse?
-¿Eeeh?
Continuará….
