Chapter ll

Mucho tiempo atrás en el mundo no caminaban humanos, o Nefilis, ni Ogros. No existía ninguna de las 20 razas conocidas hoy. Las criaturas que caminaban por la tierra en ese tiempo no tenían un cuerpo físico, podían ser un árbol, un río, el viento. Ellos bailaban y danzaban entre ellos, día y noche, todo el tiempo unidos. Cada una de las criaturas por mas diferentes o malignas que fueran se respetaban mutuamente y vivían en armonía.

Los años pasaban y nada cambiaba entre ellos, lo único que comenzaron a sentir fue el aburrimiento. Todos los años siempre eran solo ellos y nada más. Por esto decidieron hacer una reunión para decidir que sería de su mundo. Después de días de discusiones llegaron a la conclusión de crear una nueva especie, una especie con sus habilidades naturales y que serian diferentes entre sí para crear diversidad. De este modo comenzaron a crear las nuevas especies. Cada uno creó su propia raza siguiendo el modelo de la criatura más débil que había creado una especie algo rara llamada humano.

Algunos no le cambiaron nada, solo le pusieron rasgos físico como el color de cabello o los ojos otros les dieron alas o la habilidad de respirar bajo el agua.

Al haber terminado ellos se reunieron por última vez para despedirse ya que ellos mismo se crearían un cuerpo humano para dirigir a los suyos y que reencarnarían en las futuras generaciones para liderar a su gente. De este modo la humanidad comenzó.

Con el pasar de los años la humanidad avanzo, y las historias se convirtieron en leyendas, las leyendas en mitos. Las razas olvidaron sus propias raíces. Las criaturas que quedaron para cuidar el mundo se escondieron y cortaron todo contacto con las razas.

La humanidad creo reinos y con esto vinieron guerras. Las razas que sobresalían por todo fueron llamadas las Seis Razas del Inicio, las más fuertes. Estas seis razas son: las Ninfas, las cuales se conocían por su cabello verde, sus alas y su cercanía a la naturaleza, los Nefili, conocidos por su cabello azul y su control sobre el agua, los Elfos, vistos por sus orejas puntiagudas y su piel pálida como la nieve recién caída, también siendo muy habilidosos en batalla pudiendo predecir el futuro, los Lighters, conocidos por sus ojos color oro siendo cercanos al calor del fuego, los Dragón ,la raza que se puede convertir en dragones ,tienen la fuerza sobrehumana de un dragón y desde jóvenes pueden cambiar de forma, y por último los Fallen, los portadores de la oscuridad del mundo, antes siendo bellos con alas grandes y blancas pero la maldición afectándolos más a ellos que a cualquiera de las otras cinco razas sus alas se volvieron negras y cayeron a la maldad.

En la era de las guerras la humanidad se destruyó entre sí, para tener poder y tierras. Cada raza por su cuenta, e incluso hubieron aquellos que entre ellos se traicionaron entre sí.

Las criaturas que quedaron para vigilar la tierra se decepcionaron al ver la creación de sus amigos tornarse tan maligna e ignorante.

De este modo una de las criaturas más antiguas se cansó de solo observar todo derrumbarse enfrente de ellos y tomó acción.

Se dirigió al reino más poderoso en aquella macabra guerra, e Reino de los Fallen, en el exacto momento que el Rey estaba dando un gran discurso a su gente y soldados. Se presentaba en la gran plaza principal comercialmente del reino. La raza de los Fallen con sus frondosas y fuertes alas blancas manteniéndolas ocultas, sólo usándolas cuando sea necesario.

"Nosotros somos los Fallen! La raza más poderosa de todas! Esta guerra ya la tenemos en nuestras manos! Nadie ni nada puede quitarnos nuestra gloria! No hay nada más fuerte que nosotros en el mundo entero!

Hablo el Rey y toda su gente lo seguía con el mismo espíritu de batalla y orgullo que llevaban por ser Fallen.

La criatura que se encontraba en el público en forma humana estaba furiosa. No solo habían insultado a su creador sino también a todas las otras criaturas que tienen un poder inimaginable comparado a la basura que les fue dada a ellos para que fueran un buen legado. Furioso y cegado por la ira se le comenzó a escapar su poder. No sabía que estaba haciendo y poco le importaba después de que pudiera hacer pagar a estos tontos humanos sería un placer morir por ello.

Todos los Fallen se apartaron instantáneamente de aquel dios furioso en camino al Rey. Los soldados le cubrieron el camino e intentaron detenerlo en vano ya que la criatura simplemente habló palabras que ellos no llegaron a comprender. Lo que realmente no importa ya que sus cuerpos se comenzaron a hacer polvo y se dispersaron en las horribles ráfagas de viento que azotaban todo el reino.

Las nubes se tornaron negras y los vientos violentos mientras la criatura se hacía paso hacia el Rey.

"Tú no eres Rey" habló con una voz que retumbaba en todo el lugar. No lo gritó ni subió su tono pero lo dijo con una autoridad en su voz que hiso que todo el mundo cayera en sus rodillas y no se atreviera ni a respirar.

"Ustedes humanos ignorantes, ofendiéndome a mí y a mis amigos que le dimos la vida. Ustedes no saben lo que el poder real es. Nos olvidaron, olvidaron de donde vienen y donde iniciaron. No saben su propio pasado porque decidieron enterrarlo y dejarnos en las sombras quitándonos nuestra libertad y creando guerras por nuestras tierras."

"Lo sentimos Señor, por favor perdónenos, sus historias dejaron de ser contadas y la gente dejó de creer hace mucho años." Suplicó el Rey por su gente recordando los mitos que su padre le contaba cuando aún era un niño.

"No te dirijas a mí escoria. No eres nada para abrir esa boca en mi presencia."

Igual que sus soldados el Rey se pulverizo y las ráfagas lo disolvieron en el aire. La criatura vista como un dios para los mortales se giro para presenciar los Fallen con un rostro expresando el horror que sentían en el momento sin poder mover un músculo.

"Ustedes han deshonrado a sus creadores. Las seis razas con más poder alzándose por encima de todos los demás serán castigados y malditos. Esto le servirá de lección a las demás razas para que sepan quienes realmente son más poderosos y sientan nuestra ira."

Habiendo dicho esto la criatura comenzó a palabra frasear algo que se escuchaba como otro idioma. Totalmente inentendible para los oídos mortales. Las venas del cuerpo humano de la criatura se tornaron completamente negras al igual que sus ojos.

La tierra comenzó a temblar en todo el mundo y todo aquel que perteneciera a cualquier de las seis razas se tiraban al suelo a gritar sintiendo un dolor inmenso dentro de ellos. El dolor fue tan horrible que su mente cayó en caos y perdieron la razón.

Al esto suceder sus ojos quedaron en blanco y no diferenciaban nada ni nadie su cuerpo solo les pedía …sangre.

En ese instante comenzó la masacre en cada rincón del mundo. Las razas más fuertes se volvieron en contra de su propia especie y de otras razas. Aniquilando todo aquello que se le cruzara en el camino. En el reino de los Fallen sin ninguna diferencia sucediendo lo mismo y peor ya que ellos eran los más cercanos a la maldición.

Se arrancaban las alas y se bañaban de sangre entre sí. Sangre de sus seres queridos y amados.

Fue tanto el sufrimiento de los Fallen que sus alas se tornaron negras como el azabache. Las seis razas casi extinguiéndose entre sí y sin poder parar al estar ciegos y no sentir nada.

Casi una hora después todo se detuvo y las cosas se movieron casi en cámara lenta. Lo único moviéndose a velocidad normal era la criatura haciendo la maldición a costo de su vida. Bajó y camino entre los Fallen masacrándose entre ellos sin ninguna luz en sus ojos. Fue lo último que vio antes de desintegrarse sin ningún arrepentimiento. Dejándole la marca de maldición que solo se activaría con fuertes sentimientos incontrolables.

Después de todo esto quedaba menos de la mitad de la población de las seis razas y esto empeoró ya que las otras razas al ver lo sucedido no entendían nada así que algunas se unieron y los cazaron para mantenerlos bajo custodia y en control.

Al enterarse lo que realmente había sucedido, la maldición provocada por la criatura, entendieron que no fue exactamente culpa de las seis razas.

Las razas unidas para detener a las seis decidieron quedarse de ese modo para cesar las guerras, las otras razas que prefirieron quedarse fuera de la unión se quedaron en sus propios reinos y actuar por su cuenta.

Los años pasaron y las cosas cambiando. Las razas más unidas se encontraban, en las calles de los reinos se veían diferentes especies caminando juntos como si nada del pasado hubiera sucedido. Se crearon escuelas para unirse más y dejar de lado sus diferencias. En cambio para las seis razas no fue lo mismo, el número de estas rebajo drásticamente y toda la gloria que una vez tuvieron desapareció.

Ahora eran llamados las razas malditas y solo los usaban para ganar dinero o entrenarlos para crear soldados.

Lo que nadie sabía era que pronto renacerían las criaturas de cada especie para dirigir el mundo y pronto se rompería el sello hecho por las criaturas al inicio para detener a los demonios. La era de "paz" no dudaría mucho tiempo.