Chapter lll
Achlys de manos con Nagisa lo guió por el interior de la montaña. El pequeño si no le estuvieran guiando estuviera totalmente perdido, ni dándole direcciones de cómo llegar hubiera arribado ya que el lugar parece un laberinto.
En el área que estaban ya no había tierra, el suelo estaba cubierto por madera no tan vieja como para caminar sobre ella.
Llegaron a un cuarto sumamente grande, totalmente lleno de barracas en ambos extremos. En el lugar se encontraban jóvenes desde la edad de Nagisa hasta los casi 20 años y de ambos sexos. Habían personas físicamente no humanos, tenían unos cuerpos grandes casi irreconocibles, pero a los demás esto les parecía algo normal.
"Orden, Especialista presente!", gritó una mujer parada en la puerta al ver al Elfo con el niño.
Todos en las barracas dejaron de hacer cualquier cosa que estaban haciendo y se pararon en filas uno en frente del otro dejando en el medio una línea recta para que pasaran.
Achyls caminó con Nagisa por medio del cuarto como si no hubiera nadie más en él.
Los jóvenes soldados miraban al pequeño con ojos de superioridad, incluso los niños que estaban en el lugar le miraban de la misma manera. Como si Nagisa fuera un pequeño cachorro y ellos grandes bestias salvajes.
Al final del cuarto había una sola puerta cerrada con candado.
"Aquí te quedaras por el momento. Esto es por seguridad ya que ustedes son muy valiosos. Cuando prueben que son de confianza y sean lo suficientemente poderosos como para sernos de utilidad pues hablaremos, pero mientras tanto…"
Le habló Achlys mientras habría el candado y la puerta.
"Oh, casi lo olvido", dijo sacándose una pastilla negra y redonda del bolsillo.
"Ten, trágate esto"
El niño la observó un momento y luego volvió a mirar al Elfo. Tomó la pastilla y sin preguntar nada simplemente se la tragó. Siendo tan pequeño y sin ninguna experiencia de tragar pastillas comenzó a toser como si se estuviera ahogando. Quería vomitar la pastilla pero al virarse y mirar a todos en el largo pasillo al frente de las barracas observándolo y con risas malignas en sus rostros, comentando cosas sobre él, Nagisa aguantó la pastilla en su boca, cerró los ojos y se la tragó como pudo.
"Bien hecho, mañana temprano comenzará tu entrenamiento. El de los demás ya comenzó"
Fue lo último que Nagisa escuchó cuando la puerta detrás de él fue cerrada completamente. Sé sentía confundido, con hambre y soñoliento.
Los pensamientos de su viejo hogar que en el momento se veía tan distante entraban a su cabeza nuevamente. El cuerpo de su madre en el suelo y también el de su padre que después de todo aunque haiga asesinado a su madre fue quien lo crió.
"Eres un chico ¿no?", una voz interrumpió las horribles memorias de Nagisa.
"¿Disculpa?", Nagisa le contestó levantando la cabeza para encontrarse con un pelirrojo con ojos color oro observándole intensamente.
"Te pregunte si eres un chico"
"Si, soy un chico"
"¿Cuántos años tienes?", le preguntó una niñita de cabello verde y tez blanca que estaba sentada arriba de una litera en forma de protección a la otra persona sentada detrás de ella.
"Tengo seis años de edad y ¿podría preguntarle las suyas?"
"Lo siento chico pero primero nosotros hacemos las preguntas y tú nos contestas, luego decidiremos si confiar en ti o no", contestó el pelirrojo.
"Pues yo pienso que se ve bastante confiable.", habló la persona detrás de la niña con cabello verde.
Se asomó por el hombro de su protectora mostrando unos hermosos ojos violeta, piel blanca y su pelo trenzado hasta el cuello.
El pelirrojo suspiro, "Manami te dije que no interrumpieras cuando hablo con los nuevos reclutas."
"Pero tú siempre eres muy malo con ellos, además sabes que puedes confiar en mí cuando se trata de conocer personas", replicó la pequeña detrás de su compañera.
"Lo se Manami", le dijo sonriente Karma a su amiga.
"Bueno por último ¿cuál es tu nombre?", volvió a su actitud seria y penetrante hacia el niño nuevo. Nagisa fácilmente sintió el cambio de actitud cuando comenzó a hablar con él nuevamente.
"Nagisa, y pienso que ustedes también se ven confiables", le habló un poco tímido pero intentando mantener sus ojos enfocados en los de el pelirrojo.
"Pasaste la prueba", dijo la niña de pelo verde saltando de la litera y caminando hacia Nagisa.
"Espera, aún no hemos decidido", la interrumpió Karma.
"Yo pienso que si, además, sabes que Manami es la que decide."
Karma hecho un vistazo a su otra amiga que estaba bajando la litera más lentamente y se volteó para mirar a su amigo directo a los ojos para inculcarle que todo estaba bien.
"De acuerdo", se volteó hacia Nagisa, "Me presentare primero, mi nombre es Karma y tengo siete años de edad"
"Yo soy Kayano, tengo seis años pero pronto cumpliré los siete", se presentó la niña de pelo verde.
"Yo soy Manami, también tengo seis años"
Todos se presentaron y Karma le guió a donde se estuviera quedando a dormir. El cuarto era bastante cómodo para los cuatro quedándose allí. El suelo estaba cubierto por madera no tan vieja, las paredes eran rocas que al igual se unían al techo. Lo hacía parecer una pequeña cueva. Aún siendo así era cómodo y se sentía fresco.
En cada lado del cuarto se encontraba una litera. Las dos literas pegadas a la pared y un mueble con una pequeña mesita en el centro.
"No pensé que esto fuera de esta manera, creí que sería más como los de afuera. Ellos no tienen muebles ni nada como esto", opinó Nagisa.
"Nosotros somos más importantes que los que están afuera, al igual que peligrosos. Por eso nos tienen aquí", contestó Karma.
"Tú, ¿no sabes nada?", le preguntó Kayano.
"Saber que"
"Lo que somos, lo que sucede en el mundo", intrigó Karma.
"Achlys solo me dijo algo de unas razas y de nosotros pero no lo entendí"
Los tres niños se miraron con cara de querer reírse viendo cuan inocente su nuevo compañero es. Karma se sentó con los demás y juntos le explicaron a Nagisa lo que ellos componían y cuán importantes eran para el mundo.
"Entonces, ¿nosotros somos de esas seis razas del inicio?"
"Exacto, hablando de eso, ¿a qué raza perteneces?", preguntó Manami curiosa.
"Ellos me estaban diciendo Nefili así que supongo que soy eso"
"Ehh, así que un Nefili, nunca había visto uno. Quiero ver tus habilidades, ¿nos la enseñas?", habló curiosa Kayano.
Nagisa miró sus manos e intentó sentir algo que le indicara que tenía habilidades pero no sintió nada.
"Lo siento, yo… me acabo de enterar lo que soy y no sé cómo usar mis habilidades si es que tengo."
"Tranquilo, si ellos te trajeron aquí significa que tienes un valor, es lo mismo con los demás. Pero primero tienes que sobrevivir para poder quedarte y no confiar en nadie, sólo en los tuyos.", le explicó Karma.
El pelirrojo notó que su nuevo compañero estaba un poco confundido con lo que éste le acababa de de decir.
"Escucha te voy a explicar cómo son las cosas por acá. Este lugar es conocido como La Base Praias. El líder de éste lugar es conocido como Baldassure y es de las seis razas pero no sé exactamente de cuál es. La rutina aquí es simple, nos acostamos cuando las luces se apaguen nos levantamos cuando las enciendan, nos dan como veinte minutos para alistarnos y tenemos que estar parados en fila antes de que abran la puerta. Nos llevan al comedor luego a las clases luego de nuevo al comedor y por último nos llevan a las clases físicas donde nos enseñan a pelear y a controlar nuestras habilidades."
Se detuvo a ver si su compañero estaba entendiendo lo que le estaba explicando y como vio sus ojos curiosos por querer seguir conociendo pues continuó…
"Aquí solo puedes confiar en tu familia, mientras más grande es tu familia más protegido estas. Nosotros somos pocos pero al ser importantes para el Jefe pues no nos molestan tanto. Nuestra familia somos los que estamos en éste cuarto y solo confiamos en nosotros al igual que nos protegemos."
Nagisa los miró a todos y analizaba la confianza entre ellos la cuál era como la de hermanos, sonrió internamente al ver a la conclusión que su celebro llegó.
"Bueno ya lo demás te lo explico mañana. Ve a dormir que es tarde y que probablemente tu día no fue muy grato", le sugirió Karma, "Ah, y dormirás abajo, yo duermo arriba y las chicas duermen en el de al frente."
En el exacto momento las luces se apagaron y apenas y se podía ver u mano enfrente tuyo.
"Ven es por aquí", el pelirrojo le tomo por la mano y le guió hasta su cama. Luego se despidió y se acostó a dormir.
Nagisa se quedó pensante en su cama. Estaría esto bien, formar una nueva familia y ser lo suficiente mente fuerte como para protegerlos. Quería aprender más sobre estas habilidades y si las podía manipular para no volver a quedarse solo.
