Primero que nada:
Akisara145: Entiendo y estoy de acuerdo con que Kaoru y Kenshin terminan por superar todo lo referido a Tomoe y lo que eso conlleva; pero por otro lado, también entiendo que muchos escritores prefieran tomar la inseguridad y la sombra del primer amor para armar jaleo en el fic XD. Y eso que me he leído varios de este estilo, cuando me encantaría ver más historias de su posterior vida juntos, con Kenji y otros hijos de ser posible. Además, creo que también está el factor de que no hubo una declaración de amor explícita en el manga (sacando la de Kaoru), o por lo menos a lo telenovela como todo el mundo quiere ver XD, entonces la gente se imagina este tipo de escenarios decisivos. Pero bueno, ésas son cuestiones que dependen de cada escritor creo XD.
Atarashii Hajimari: amoet es lo más! Su manera de escribir es concisa y nada rebuscada, disfruté mucho traducir Las Crónicas de Kenji en su momento. Es genial, qué más puedo decir! Lo de los capítulos creo que se van extendiendo a medida que avanza la historia, así que tranqui que va a haber más para disfrutar. Además, el hecho de que sean cortos es la razón principal de que actualice tan seguido, sino tal vez estaría como con otros fics ahí mirando lo largos que son los capítulos y haciendo tiempo XD. Y lo de Kenshin...él por decreto ya es como es; y sí, no sólo es así por el hecho de que haya pasado casi toda su vida como vagabundo y habiendo conocido a una sola mujer, sino que también la relación con esa mujer se dio de manera accidentada y sin que se hicieran los pasos correctos. Nunca la cortejó ni nada parecido, y tal vez de no ser por las circunstancias no se hubieran casado. Lo cual hace que la experiencia de Kenshin sea igual a cero. Y bueno, veremos aquí como la situación lo despierta de sus dudas, así como si Kaoru deja de una vez sus inseguridades que no van al caso.
Ane himura: Me alegra que te haya gustado! Y bueno, Kenshin no es Kenshin si no le anda dando vueltas al asunto, a ver si espabila, que se vienen situaciones y personas bastante interesantes.
Muchas gracias por sus comentarios y espero que disfruten de este capítulo!
Capítulo 2
Kaoru asistió al maestro de otro dojo por la tarde y Kenshin insistió en acompañarla antes de regresar a preparar la cena. Sabía que había algo importante en esa carta, teniendo a Kaoru algo callada y sin el mismo brillo de siempre en los ojos. Kenshin se daba cuenta de que estaba fuera de lugar preguntar sobre la misiva, pero por otro lado, la inquietud de Kaoru también era asunto suyo. Se había prometido a sí mismo protegerla siempre y si se sentía con curiosidad, al menos podía preguntar, ¿correcto?
Correcto.
El Dojo Kamiya necesitaba reparación luego del ataque de Enishi, y Kaoru trabajaba horas extra para poder arreglarlo todo. Kenshin suspiró y recordó el dinero que Yamagata le había dado por lo de Shishio. Era más que suficiente y había contemplado darle algo a Kaoru para ayudar a reparar el dojo, pero temía que la joven pensara que la estaba subestimando. Kaoru había vivido sola desde la muerte de su padre y antes de que sus caminos se cruzaran.
Kenshin continuaba preparando la cena mientras permanecía absorto en sus pensamientos. La sala de entrenamiento probablemente necesitaría otros dos o tres días antes de volverla a usar. Finalmente, después de tanto debatirse, Kenshin decidió que le daría algo de su dinero a Kaoru, quisiera ella o no. Lo peor que podría pasar era que lo echara de la casa.
Kenshin detuvo su mano y su cuerpo se heló. La idea de dejar a Kaoru era algo impensable. No después de creer que estaba muerta. Y nadie la podría proteger si él se iba.
Pero Kaoru estaba en todo su derecho de sacarlo de su vida. Él era sólo su amigo, su mejor amigo.
¿Lo era?
Kenshin negó con la cabeza. Sabía que no. Kaoru le había dicho que quería quedarse con él, cosa que le hizo feliz escuchar. Su aceptación, su confianza en él era la fuerza que lo atraía a ella.
Y su sonrisa.
Oh, esa sonrisa.
El corazón de Kenshin latía con fuerza. Ésa era una verdadera sonrisa. Era esa sonrisa lo que lo hacía feliz hasta el delirio. Kaoru lo hacía sentirse de esa manera sin siquiera darse cuenta.
Sobre todo, ella había permanecido a su lado en Kioto cuando él pensaba que no lo haría, pero lo hizo. No lo dejó. Ella no lo dejó como…
Kenshin volvió a negar con la cabeza.
Se había jurado protegerla por siempre.
¿Como un amigo?
No, no quería mentirse a sí mismo diciéndose que no quería que su relación con Kaoru evolucionara a algo más de lo que ya tenían. Quería seguir su corazón, poder llamarla su mujer.
Ser su marido.
Ese último pensamiento hizo que Kenshin se estremeciera de buena manera.
Rápidamente descartó de su mente la posibilidad de convertirse en el esposo de Kaoru y retomó sus quehaceres.
Kaoru sonrió y se inclinó ante el dueño del dojo. Había sido generoso con la paga. No sólo sonreía por el dinero, sino por la posibilidad de pedirle a Kenshin que cocinara algo diferente o tal vez yendo a cenar al Akabeko. Ella y Kenshin necesitaban un pequeño descanso de la cocina. Además, el dinero era suficiente como para que el dojo terminara de ser reparado antes de lo esperado. Por mucho que le encantara echar una mano y enseñar en otro dojo, Kaoru prefería impartir clases en el suyo propio.
Dejó de sonreír y frunció el ceño al recordar la carta que había recibido el día anterior. Aún no había tomado una decisión. Una parte de ella quería ignorarla. Su dojo también había soportado ese tipo de cosas y pudo ser socorrida por un espadachín que ahora vivía con ella. Quizás el Dojo Fujiya tendría la suerte de encontrar el mismo tipo de ayuda. Y otra parte de ella quería ayudar. Después de todo, el propietario del dojo era amigo de su padre. Enviar a Yahiko era una opción, sin embargo, Kaoru temía que fuera muy joven para lidiar con una situación así. Pero si ella se iba, tendría que dejar su dojo.
Al ver al espadachín pelirrojo esperándola, Kaoru dejó de lado su preocupación por la carta. Kenshin también se inclinó ante el dueño y cuando la puerta se cerró, se acercó a Kaoru sonriendo.
"¿Cómo estuvieron sus lecciones, Kaoru-dono?"
Kaoru le devolvió la sonrisa. "Muy bien, y el maestro fue generoso con el pago." Sacó el dinero de su manga y abrió su billetera. Los ojos de Kenshin se ensancharon al ver que Kaoru tomaba un poco y se lo daba.
"Puedes cocinar algo diferente mañana, Kenshin, ¿o podemos ir al Akabeko? Necesitas un descanso de la cocina."
Kenshin parpadeó y miró la mano de Kaoru.
"¡Tómalo!" Kaoru le extendió la mano y Kenshin aceptó el dinero a regañadientes.
"Vamos a casa," Kaoru sonrió antes de darse la vuelta.
Kenshin se quedó inmóvil con el dinero en la mano. Su corazón le gritaba que no sólo corriera hacia Kaoru para devolverle el dinero, sino que también le dijera que ya no tendría que trabajar duro. Él era el hijo de un granjero. Sabía cómo cultivar verduras o rábanos. Él sería quien trabajara duro.
"¿Kenshin?"
Kenshin pestañeó y se dio cuenta de que Kaoru estaba pocos pasos por delante de él. La alcanzó y le sonrió. Una sonrisa algo diferente a su acostumbrada sonrisa rurouni que hizo que Kaoru se sonrojara.
"Una cena en el Akabeko suena bien, sí que lo hace."
Kaoru asintió aturdida y Kenshin tocó su espalda antes de reanudar su camino al Dojo Kamiya.
No, no arruinaría este momento.
Tal vez mañana después de la cena le hablaría sobre compartir su dinero con ella.
Y…la carta.
Al día siguiente, Kaoru volvió temprano a casa para encontrarse con que Kenshin ya le tenía listo su baño. Se ponía su kimono mientras trataba de calmar su nerviosismo. Era la primera vez que saldría a cenar a solas con Kenshin después de las malas experiencias vividas. Parecía una…cita. Y Kaoru suspiraba tristemente mientras peinaba su cabellera y la ataba a un moño. Por más que quisiera una cita, estaba lejos de ser eso. Se preparaba para salir de su habitación, cuando la visión de la carta la detuvo. La contempló por un segundo antes de abrir el shoji.
En la esquina del pasillo estaba Kenshin y Kaoru parpadeó al verlo. Kenshin usaba un gi celeste y una hakama gris. Parecía que ella no era la única que se había vestido para la ocasión.
"Kaoru-dono, se ve encantadora."
Kaoru sonrió un poco. "Gracias, Kenshin. Tú también te ves bien."
"¿Nos vamos?"
Kaoru asintió, y Kenshin, de nuevo, colocó su mano en su espalda baja haciendo que ella se sonrojara. Caminaron hacia el Akabeko y fueron recibidos por Tae. Yahiko ya estaba allí. Llevó a Kaoru y Kenshin a un lugar apartado en la esquina y para sorpresa de Kaoru, Kenshin se sentó junto a ella.
No hablaron mucho, disfrutando de la mutua compañía. Kaoru podía sentir los ojos de Kenshin puestos sobre ella varias veces, pero lo ignoró. Al terminar la cena, pagaron por la comida y se despidieron de Tae, Tsubame, y Yahiko.
Kenshin respiró hondo cuando se alejaron del Akabeko. Su plan era preguntar primero por la carta, y luego hablar del dinero, todo eso lo ponía muy nervioso. Y Kaoru pareció notar su inquietud.
"¿Kenshin, estás bien?"
Kenshin parpadeó. "Sí, lo estoy."
Kaoru frunció el ceño y miró su camino. "Te ves nervioso." Y se volvió hacia Kenshin. "¿Estás seguro de que estás bien?"
Kenshin dejó caer sus hombros. Kaoru era demasiado perceptiva para su propio bien.
"Perdóneme, Kaoru-dono. No quiero meterme en sus asuntos personales. Es sólo que… se ve distraída desde que recibió esa carta. ¿Puedo preguntar de qué se trata?"
Kaoru sonrió. "Es de un amigo de mi padre en Yokohama. Dice que necesita ayuda con su dojo. Parece grave, pero aún no tengo respuesta."
Kenshin frunció el entrecejo. "¿Qué tan grave?"
Kaoru se encogió de hombros. "No lo sé. Quizás más o menos como lo mío cuando te conocí."
Kenshin se estremeció. Recordaba claramente cómo Kaoru fue tan imprudente al punto de casi perder la vida.
No, él no lo permitiría.
Reaccionando de manera espontánea, Kenshin tomó las manos de Kaoru y la miró a los ojos, haciendo que la chica pestañeara rápido.
"¿Ken…Kenshin?"
"Kaoru, prométeme que no harás algo como cuando nos conocimos. No puedo volver a perderte."
Su mirada era tan profunda, que Kaoru no pudo hacer otra cosa más que asentir. Ni siquiera notó que Kenshin había omitido el honorífico.
Kenshin ya no pudo contener más su emoción y atrajo a Kaoru para abrazarla.
Los ojos de Kaoru se ensancharon.
"Eres la persona más importante para mí."
Y el corazón de Kaoru se estrujó.
Como ella.
Lentamente, Kaoru se apartó del abrazo de Kenshin.
"¿Kaoru?"
Su corazón se rompió un poco al ver el dolor emerger de esos ojos.
Así no.
"Te lo prometo, Kenshin. Es tarde. Debemos ir a casa."
Sin una palabra más, Kaoru comenzó a caminar, dejando atrás a un estupefacto Kenshin.
