Hola! Estoy a full con las actualizaciones!
Ane himura: Por el asunto del dinero de Kenshin, yo me pregunto también lo mismo XD. Mmmm...creo que lo tenía guardado y no colaboraba jajaja; ay, este Kenshin! Haciéndose el escrupuloso por cosas solucionables XD. Por lo menos lo vemos más decidido en cuanto a sus sentimientos por Kaoru, aunque no se anime a decírselo claramente, y ahora va a tener que enfrentar lo que más teme. Me alegra que la historia esté gustándote! Gracias!
Akisara145: Este Watsuki...nos hizo un "osooo" con la declaración decisiva de los protas, a eso sumarle que hace 20 años que nos tiene en vilo con Misao y Aoshi, ni hablar Megumi y Sano que quedaron en el aire a pesar de la química que tenían. Esperemos que en el nuevo manga lo compense. Y es un alivio que Kaoru no fuera rechazada por Kenshin o muerta por Enishi (que también fue su opción en su tiempo, pero como los fans saltaron tuvo que dejarla viva), porque hubiera hecho de su manga una cosa deprimente. Bueno, es comprensible la inseguridad de Kaoru: es jovencita, considerada a sí misma fea, pobre y todo lo malo en una mujer, y encima comparándose con la difunta esposa del otro que era un dechado de virtudes. Y Kenshin hablando en códigos como si todos fueran capaces de entender sus intenciones de una, tal vez los acontecimientos futuros de esta historia hagan que sea más claro y conciso.
Gracias por leer y espero que les guste este nuevo capítulo!
Capítulo 3
Dos semanas antes
El dojo fue completamente reparado. Los estudiantes volvieron después de que Kaoru los había mandado a practicar en varios dojos hasta que su propio hogar pudiera ser utlizado. Estaba contenta de poder dar lecciones de nuevo. Maekawa-sensei y varios maestros fueron a visitarla y a darle sus mejores deseos.
Kenshin, mientras tanto, se pasaba los días con un inquieto sentimiento en el corazón. Desde la noche después de la cena, Kaoru lo estaba evitando. Lo evitaba cada vez que él intentaba reunirse con ella. Era amable con él, pero su sonrisa ya no se transmitía a sus ojos.
Varias veces Kenshin quiso tirarse de los pelos de la frustración. Trataba de recordar lo que había dicho esa noche para saber qué hizo cambiar de humor a su amada. Lo único que recordaba era que le había dicho que ella era la persona más importante en su vida.
Los ojos de Kenshin se ensancharon mientras se congelaba en su sitio donde estaba sentado en el engawa antes de ir a preparar la cena. ¿Cómo pudo ser tan estúpido? Le dijo la misma cosa que le había dicho a todo el mundo en el dojo sobre la historia de su primera cicatriz, sobre su primer matrimonio, sobre... Tomoe. ¿Pudo Kaoru haber pensado…?
Estaba determinado a no hacer de Kaoru el reemplazo de su primera esposa. Era verdad que Kaoru era la persona más importante para él, pero era más que eso. Ella era todo para él. No culpaba a Kaoru por evitarlo. Debió haber pensado que él aún llevaba a Tomoe en su corazón.
"Disculpe."
Kenshin levantó la cabeza y vio al mismo cartero de la semana pasada en el portón. Miró hacia la sala de entrenamiento y vio a Kaoru dando una lección, por lo que no pudo oír al cartero.
Kenshin se levantó y caminó hacia la puerta de enfrente. La abrió de par en par mientras el cartero sonreía.
"Una carta para Kamiya Kaoru."
Los latidos del corazón de Kenshin se aceleraron.
¿Otra carta?
Kenshin agradeció al cartero y miró la misiva. Frunció el ceño al ver los sellos de Yokohama.
Otra vez.
Cuando el sol se puso, Kaoru se despidió del último estudiante y luego, de Yahiko. El chico estaba mejorando en sus movimientos y Kaoru tenía planeado dejarlo enseñar a los alumnos más jóvenes. Respiró hondo y miró la cocina. Podía escuchar a Kenshin haciendo la cena y suspiró.
Kaoru se sentía algo tonta por cómo había actuado con el pelirrojo. Sus celos hacían que evitara al hombre y que éste se preocupara. Se mordió el labio. Lo amaba, y eso significaba que tenía que aceptar todo de él, incluido su pasado amoroso. Y para Kaoru ésa era la parte más difícil. Todavía recordaba la mirada suave de Kenshin cuando hablaba de su difunta esposa y cómo su corazón se apretó. El momento cuando se reencontraron en la playa, Kenshin estaba tan aliviado de verla; después de la visita a Kioto, tomó su mano, y después de eso, todo volvió a su rutina normal. Aún actuaban de esa manera. Por cuánto tiempo, no lo sabía.
Su rugiente estómago obligó a Kaoru a dirigirse a la cocina. Sus ojos se suavizaron al ver que Kenshin ya había preparado la mesa para ellos.
"La cena está lista, Kaoru-dono."
Miró a Kenshin a los ojos. Y ahora usaba de vuelta el honorífico.
La sonrisa de Kenshin se desvaneció.
"¿Kaoru-dono? ¿Pasa algo malo?"
Kaoru respiró hondo y negó con la cabeza. "No, nada. Puedes empezar tu cena, Kenshin. No tienes que esperarme. Me tomaré un baño primero."
Se dio la vuelta, sin darle al hombre la oportunidad de replicar. Kaoru se tomó un tiempo con su baño, prolongando el momento ya que así no tendría que cenar con Kenshin. Se secó y se puso un ligero kimono antes de volver a la cocina.
Parpadeó rápido al ver al pelirrojo sentado en la mesa. Sonrió al verla. Kaoru casi rodó los ojos. ¿Desde cuándo Kenshin escuchaba lo que ella le decía?
Kaoru caminó hacia Kenshin y se sentó.
Comieron en silencio y Kaoru apenas disfrutó de la comida. No era por el sabor, era más que nada por la atmósfera tensa.
Cuando Kaoru ya no pudo comer más, dejó su tazón y Kenshin frunció el ceño al ver que no había terminado su comida.
"¿Mi comida está mal?"
Kaoru pestañeó. "¿Eh?"
Kenshin sostuvo su taza de té. "Apenas terminó su comida, Kaoru-dono."
Kaoru se tragó el nudo en su garganta.
"No, no es eso. Tu comida es la mejor. Mejor que la mía, eso es seguro." El solo pensamiento le recordó a Kaoru que estaba lejos de ser la mujer ideal.
Kenshin dejó su taza en la mesa y respiró hondo. Esa conversación no iba a ningún lado y además se sentía incómodo con el asunto de la carta. La sacó de su gi y se la mostró a Kaoru.
"Tiene otra carta."
Los ojos de Kaoru se abrieron desmesuradamente y en un instante, la agarró de la mano de Kenshin. Rápidamente la abrió y la desdobló. Kenshin observaba cómo los ojos de Kaoru danzaban mientras leía y su ki cambiaba dramáticamente. Cuando Kaoru terminó de leer, no se movió y sus ojos parecían desenfocados.
Kenshin empezó a preocuparse.
"¿Kaoru-dono?"
Kaoru lentamente lo miró a los ojos y la determinación en ellos hizo que Kenshin tuviera un mal presentimiento.
"Tengo que ir a Yokohama."
