Hola a todos!
Si estoy actualizando como rayo es justamente porque los capítulos son cortos y fáciles de traducir hasta cierto punto. Aunque les diría que no se acostumbren tanto, porque más adelante la cosa se va poner más peliaguda XD. Espero que les guste!
Capítulo 5
El tren finalmente llegó a destino después de 3 horas de viaje. Para ese entonces, el cielo ya estaba anaranjado. Kaoru bajó del tren y miró alrededor antes de sacar el mapa que Fujiya-san le había enviado. Lo estudió antes de dirigirse al Dojo Fujiya.
El mapa la guiaba hacia el otro lado de la ciudad, alrededor de 30 minutos desde la estación de tren. Al llegar, Kaoru vio un edificio, alrededor había otros en ruinas, pero otros estaban en pie. Estaba ubicado en un área aislada, algo alejado de las demás construcciones. El letrero que rezaba 'Dojo Fujiya' estaba suelto, y la puerta principal cerrada. Kaoru se preguntaba qué había sucedido en ese lugar.
Abrió lentamente la puerta y se introdujo con sumo cuidado. La quietud la heló, sus instintos le decían que mantuviera listo su bokken.
"¿Fujiya-san?" llamó Kaoru con voz firme.
Silencio como respuesta.
Estuvo en silencio por un momento antes de escuchar un ruido a su derecha y ver a alguien blandiendo un shinai hacia ella. Los ojos de Kaoru se ensancharon mientras bloqueaba el ataque con su bokken. Su oponente era un joven vestido con gi y hakama, no mayor de 20 años, un poco más alto que ella. Él parpadeó ante el cruce de miradas y rápidamente bajó su shinai.
"Gomen. Pensé que era uno de sus hombres," dijo.
¿Sus hombres?
"Me llamo Kato Hideo. ¿En qué puedo ayudarla?"
Kaoru calmó sus latidos, efecto del sorpresivo ataque, y también bajó su bokken. "Soy Kamiya Kaoru. Fujiya-san me pidió ayuda."
Hideo abrió los ojos sorprendido. "Oh, Kamiya-san. Perdóneme. No sabía." Y luego se sonrojó. "Creí que era…eh…un hombre."
Kaoru sonrió un poco. El sonrojo del joven hombre hizo que olvidara su irritación por el ataque sorpresa.
"¿Hideo?"
Kaoru se volteó y vio a un hombre mayor usando un gi oscuro y hakama acercándose. Por el rabillo del ojo, vio que Hideo se inclinaba.
"Sensei."
Fujiya-san.
Kaoru también se inclinó. "Fujiya-san, Soy Kamiya Kaoru, hija de Kamiya Koshijiro. Perdóneme por la respuesta tardía."
Fujiya Yosuke, maestro del Dojo Fujiya, sonrió y tomó a Kaoru de los hombros. "Finalmente viniste. Gracias, Kamiya-san."
"Kaoru. Sólo llámeme Kaoru," dijo ella sonriendo.
Yosuke le devolvió la sonrisa y palmeó un hombro de Kaoru. "Entonces, llámame Yosuke. Después de todo, tu padre y yo fuimos buenos amigos. Por favor, entra. Seguro has tenido un largo viaje." Miró a Hideo. "Prepara una habitación para Kaoru y sírvenos té."
Hideo se inclinó de nuevo. "Hai, sensei."
Yosuke se volvió hacia Kaoru y extendió su brazo. "Por favor, sígueme."
Kaoru asintió.
Kaoru siguió a Yosuke hacia una habitación libre y miró alrededor. El Dojo Fujiya era más grande que el suyo y la sala de entrenamiento era más espaciosa. Aparte de eso, Kaoru se sentía como si estuviera en su casa y no en Yokohama.
Mientras pasaban por el jardín, Kaoru vio a dos niñas pequeñas jugando. Levantaron sus cabezas cuando escucharon sus pasos y los de Yosuke. Los labios de Yosuke se curvaron en una sonrisa. "Ellas son mis hijas, Sakura e Inoe."
Yosuke abrió la puerta de shoji y ambos se sentaron en silencio, con Yosuke frente a Kaoru. Después de dejar su bokken y su bolsa de viaje, Kaoru habló," Recibí su carta hace una semana y lamento venir tarde. No explicó lo que sucedía, Yosuke-san."
Yosuke suspiró. "No, Kaoru. Siento cargarte con todo esto, pero no tengo a nadie más a quien pedirle ayuda." Contempló a Kaoru con ojos nostálgicos. "Aún eras muy pequeña cuando visité tu casa. No estoy seguro de que me recuerdes."
"Ah..." dijo ella con timidez. Podría no recordar a Yosuke, pero en sus memorias infantiles, evocaba a algunos de los amigos de su padre visitando la casa. Pero ésa era otra cosa. Su rostro se tornó serio. "¿Qué sucedió, Yosuke-san?"
Yosuke frunció el ceño. "Toda la gente aquí le teme a él."
"¿A él?" Kaoru insistió.
El maestro del Dojo Fujiya asintió con tristeza. "Él es Kobayashi Fujiwara. Tiene conexiones con el gobierno gracias a su dinero. Lo más triste es que se hizo amigo de un oficial corrupto que también tiene poder. Quiere mi terreno, aunque le dije que no estaba a la venta. Insistió, contratando a algunos hombres para atosigarnos."
Kaoru parpadeó.
"Y esos hombres también son habilidosos. No son personas ordinarias que llevan espadas para asustar a la gente."
Kaoru se estremeció. Su suposición era correcta. Se trataba de algo más que alguien dando a su dojo una mala reputación. Pero si esos hombres eran hábiles con la espada, ¿podrían ser los antiguos guerreros de La Revolución? Desde que dejó Tokio, era la primera vez que deseaba que Kenshin estuviera con ella.
"No quería que mis estudiantes resultasen heridos," prosiguió Yosuke. "Pero ellos querían ayudarme. Hideo es uno de ellos. Mi dojo es el único en esta parte de la ciudad mientras que los demás se encuentran alejados. No podía enviarles mensajes por ayuda. Mi carta dirigida a ti fue la única solución en la que podía pensar. Fujiwara tiene espías por todos lados."
Oh, Kami.
Kaoru respiró hondo. Estaban sentados en silencio cuando Hideo llegó con una bandeja con dos tazas. Les sirvió té a Kaoru y a su sensei antes de salir de la habitación. Antes de irse, Hideo le lanzó una rápida mirada a Kaoru mientras ella sorbía su té y sonrió cuando vio que la chica parecía disfrutar de la bebida que había preparado.
Kaoru reflexionaba mientras tomaba su té. La situación era muy grave y no sabía cuántos estudiantes tenía Yosuke. Sólo había conocido a Hideo. Giró la cabeza y vio el cielo oscurecerse.
Yosuke notó la distracción de Kaoru y dejó su taza. "Le pediré a Hideo que te prepare un baño. Podemos seguir hablando mañana y te presentaré a mis estudiantes."
Kaoru miró a Yosuke. Se preguntaba si el maestro tenía una esposa. Como si pudiera leer su mente, Yosuke dijo," Mi esposa falleció hace dos años."
Ah, entonces por eso.
Kaoru dejó su taza."Arigatou, Yosuke-san, lamento mucho su pérdida. Espero poder asistirlo en esta situación."
Yosuke sonrió. "No, gracias a ti, Kaoru. Tu presencia ya me da bastante apoyo moral."
Y entonces, Yosuke llamó a Hideo para que le preparara un baño a Kaoru. El joven le mostró su habitación y la chica al fin pudo relajarse al tener su propio espacio. Después del baño, Kaoru se puso su yukata y se acostó en el futón. Miró hacia el techo y pensó en cómo podría ayudar a Fujiya-san antes de cerrar los ojos y caer dormida.
