Nuevo capítulo!
persefomina: Ahora empezará a verse el momento de la verdad, a ver si Kenshin va por todo y todos. Ésta también se ha convertido en su lucha y veremos qué pasa por ese lado. Saludos!
kaoruca: Sí, el Kenshin de estas historias se contradice bastante; o por lo menos para Kaoru las cosas serán según le convengan a él jaja, vaya uno a saber cómo lo concibió la autora XD. La segunda parte del último capítulo corresponde al prólogo; por lo que se puede ver, al comenzar el capítulo dice Tiempo Presente: podemos ver entonces como que los capítulos del 1 al 8 son retrospectivas y que el fic "comienza" en el 9. Bah, es como lo interpreto, creo. Y te agradezco de corazón la ayuda, qué linda! Si tengo problemas sin duda te contacto! Muchas gracias y que disfrutes del capítulo!
serena tsukino chiba: Tenés razón. Yo también veo que está exagerando bastante con su inseguridad y todo eso, cuando sabemos que en el manga ella no es así y que Kenshin le dejó bien en claro que quería vivir con ella de ahora en más. Y claro, si aceptó a Battousai, ¿cómo no va a aceptar su pasado completo, incluyendo lo amoroso? Kaoru se contradice bastante y hasta hace ruido que haya aceptado que fuese un asesino pero no que haya tenido otra mujer XD. Pero sin ánimos de justificarla, entiendo su inquietud: lo de Tomoe lo supo porque Enishi iba detrás de él y era inevitable que eso saliera a la luz, entonces queda la duda de si Kenshin en condiciones normales (que Enishi no hubiera aparecido, por ejemplo) le hubiera contado. Yo creo que sí lo hubiera hecho, a su modo y a su tiempo, pero bueno, no hay cómo saberlo. Y creo que ahí está lo que le pica a Kaoru. Pero bueno, el hubiera no existe y veamos cómo Kenshin se maneja esta vez. Saludos!
Ane himura: Este es un fic muy lindo aunque algo repetitivo (me recordó mucho a "Veinte"), pero este tipo de tópicos es los que nos enganchan XD. Y bueno, por suerte hasta ahora no me he visto en grandes dificultades para traducirlo, ayuda mucho que los capítulos sean cortos. Por eso no tardo mucho en actualizar XD. En cuanto a tus fics, ánimo! Voy a estar esperando por mis favoritos (te comenté en tu one shot :)). Gracias y saludos!
Akisara145: Eso es algo que siempre me preocupa cuando se trata de las luchas de Kaoru: que aparezca Kenshin y en un intento por protegerla y sin querer queriendo le arruine el momento de gloria. Lástima que no hay fics de ese tipo en los que se aborde eso desde el lado guerrero de Kaoru, se supone que es maestra de un estilo pero siempre queda como la dama en apuros. ¿Cómo le afectará en el orgullo? Recuerdo un fic que trataba de eso, y cuando quería seguir leyendo me entero de que la autora no había actualizado en 10 años. Cómo me calenté jaja! Y bueno, tal vez Misao no está, pero por lo menos Yahiko hizo reaccionar a Kenshin. A ver qué sucede ahora. Espero que lo disfrutes!
Capítulo 10
Kenshin se despertó antes de que saliera el sol. Kaoru aún dormía en su habitación y él sonrió con satisfacción. Kenshin se levantó de donde estaba sentado, acomodó su sakabatou en su hakama y como de costumbre, se dirigió a la cocina. Sus cejas se arquearon cuando vio que un hombre ya estaba allí, preparando el desayuno, y con el brazo izquierdo vendado. El hombre sintió su presencia y se volvió, y Kenshin casi frunció el ceño al reconocer al joven que se le había quedado mirando en su primer encuentro.
El hombre sonrió. "Ohayo, Himura-san."
Y además sabía su nombre. Genial.
"Ohayo," respondió Kenshin con voz neutral, dando a entender que quería saber su nombre.
"Soy Kato Hideo," dijo Hideo. El ki de Kenshin lo puso algo incómodo, pero siguió actuando como si nada.
"Encantado de conocerlo, Kato-san. Veo que está preparando el desayuno. ¿Podría echarle una mano?"
Hideo asintió agradecido. "Sería genial."
Y entonces, ambos hombres trabajaron en silencio. Kenshin tenía que admitir que Hideo era buen cocinero, mucho mejor que él, en realidad.
"¿Es amigo de Kamiya-san?" preguntó Hideo de repente.
Kenshin quedó en silencio antes de sonreír por dentro. Al menos, Hideo no se tuteaba con Kaoru. No obstante, su ki hacía que Kenshin se inquietara. Podía sentir curiosidad y… celos.
Kenshin trató de responder sin dejar en claro lo mucho que Kaoru significaba para él. "Podríamos decir que sí."
"Hmm…" dijo Hideo. "Debe ser un muy buen amigo suyo como para seguirla hasta aquí."
El espadachín pelirrojo casi rió. Parecía que no era el único que había quedado hipnotizado por Kaoru. Kenshin agradeció a Yahiko en silencio por señalar la posibilidad de otro hombre acercándose a Kaoru.
Kenshin se encogió de hombros, sin afirmarlo ni negarlo.
Hideo dejó lo que estaba haciendo y se volvió para mirar al espadachín. Hideo era mucho más alto que Kenshin, pero después de ver lo competente que fue Kenshin con su espada la pasada noche, el joven fue lo suficientemente inteligente como para no provocar al pelirrojo.
"¿Qué está haciendo aquí exactamente, Himura-san?"
Kenshin miró a Hideo a los ojos. "Ayudando."
Hideo resopló. "Kamiya-san también dijo lo mismo. Ambos son muy parecidos." Y luego, guardó silencio antes de continuar, "Es una joven muy especial."
"Sí, lo es," respondió Kenshin.
"Y su corazón ya pertenece a otra persona. Qué lástima."
Kenshin sabía que Kaoru tenía muchos admiradores en Tokio, pero nunca pensó que tendría que lidiar con al menos uno de ellos para competir por el afecto de Kaoru. Y ahora, mantenía una conversación con un hombre que albergaba sentimientos románticos hacia Kaoru. Sí, sabía que Hideo tenía los ojos puestos en la chica. Pero, Kenshin podía decir que Kaoru no sentía lo mismo, algo que lo hacía levemente feliz. Por eso Hideo no había hecho nada para dejarle en claro sus intenciones a ella. Y Kenshin rezaba en silencio para que una semana en ese dojo no hubiese cambiado la opinión de Kaoru.
"Se preocupa por ella," dijo Kenshin en tono sorprendentemente neutral mientras en realidad, sus celos salían a la superficie.
"Lo hago. Pero tampoco soy tan estúpido como para no darme cuenta de que otro hombre ocupa sus pensamientos." Los ojos de Hideo se endurecieron. "Sé que usted tiene sentimientos por ella, pero no entiendo qué la hace tan renuente a usted. Si siente lo mismo que ella, mejor haga algo."
Kenshin tuvo que admirar la franqueza del hombre. Siguió cocinando mientras contestaba, "Lo sé. Y eso es lo que estoy tratando de explicarle a ella para que no vuelva a dudar de mí."
Hideo miró a Kenshin antes de volver a sus tareas.
"Bien," respondió el joven secamente.
No se dijeron nada más y Kenshin supo que se comprendían silenciosamente.
Lo único que Kaoru recordó después de despertar fue haber visto la sombra de Kenshin fuera de su habitación. Parpadeó varias veces al ver que no había nadie allí. Kaoru sacudió la cabeza para asegurase de que no estaba soñando. Después de ponerse su atuendo, su rugiente estómago la guió hasta la cocina y sus ojos se abrieron de par en par al ver a Hideo y a Kenshin acomodando la mesa.
Ambos hombres le sonrieron y la saludaron, y Kaoru respondió aturdida. Se sentó junto a Kenshin después de que terminaran, y empezaron a comer. Kaoru le echó una ojeada a Kenshin y se sonrojó al recordar cómo el hombre le había acariciado la mejilla la noche anterior y su pequeña conversación antes de dormir. Hideo terminó rápidamente su comida ya que no podía soportar la atmósfera entre esos dos frente a él. Se excusó, dejando a Kaoru y a Kenshin solos.
"¿Durmió bien, Kaoru-dono?" preguntó Kenshin, haciendo que Kaoru diera un respingo.
"Um…sí, muy bien." Y miró a Kenshin. "¿Estaba yo soñando que estuviste durmiendo anoche fuera de mi habitación?"
Kenshin sonrió con inocencia. "No."
Kaoru frunció el ceño. "¿Por qué?"
"Solía dormir así durante la guerra."
"La guerra terminó, Kenshin."
"Los viejos hábitos tardan en morir."
"Tenías miedo de que me pasara algo, ¿no?" Kaoru tenía los ojos fijos en Kenshin.
Kenshin no respondió, sólo se limitó a tomar su té. No le sorprendió que Kaoru pudiera percibir su razón para dormir fuera de su habitación. La chica era muy perceptiva.
"¿Viniste aquí a pie?" volvió a preguntar Kaoru al ver que Kenshin no respondía la pregunta anterior.
Los labios de Kenshin se arquearon un poco. "En tren, en realidad."
"Oh… pensé que… bueno, cuando fuiste a Kioto…"
"Es más rápido por tren y Yokohama es una ciudad desarrollada con medios de transporte cómodos."
Kaoru frunció el ceño, ignorando la diversión en la voz de Kenshin. "¿Por qué estás haciendo esto?"
Kenshin bebió su té con calma antes de mirar a Kaoru a los ojos. "¿No fui lo suficientemente claro anoche? Tuve que seguir a mi corazón."
Kaoru apretó la mandíbula. "Estoy bien sin tu ayuda."
"Pues no parecía ser el caso ayer." Y la mirada de Kenshin se endureció. "Ese hombre casi la mató. ¿Qué hubiera pasado si no hubiese estado allí?"
El rostro de Kaoru se volvió estoico.
Así que era por eso. Kenshin tenía miedo de que ella tuviera el mismo destino que su difunta esposa. ¿Por qué simplemente no podía verla por quién era?
"¿Así que temías que muriera como Tomoe-san?"
Los ojos de Kenshin se abrieron de golpe cuando Kaoru mencionó a Tomoe.
"Kaoru…"
"Para, Kenshin. Sólo detente. Soy Kaoru, no ella. Trata de mirarme sin su sombra. ¿Puedes al menos hacer eso?"
"Y es por eso que estoy aquí," dijo Kenshin con voz severa antes de respirar hondo repetidas veces para calmarse. Dejó su taza en la mesa. "Quiero que vayamos a casa juntos, a Tokio."
Kaoru rió con amargura. "¿Y luego qué? ¿Tú seguirás siendo mi ama de llaves y yo tu casera? ¿Otra vez?"
Kenshin le sostuvo la mirada a Kaoru, sin titubear. "Me gusta ser tu ama de llaves. Pero, prefiero ser el ama de llaves y el esposo de la casera al mismo tiempo."
Kaoru parpadeó y su corazón saltó en su pecho. "¿Q-qué?"
"Ya escuchaste lo que dije."
Kaoru miró a Kenshin con incredulidad. "¿Me estás… proponiendo matrimonio?"
"Bien, primero espero cortejarte cuando lleguemos a casa, pero parece que todavía va a tomar un tiempo hasta volver allí."
Para ser honestos, Kaoru siempre había soñado con el momento en que Kenshin le pidiera su mano en casamiento. Pero nunca imaginó que sería lejos de Tokio, y en la casa del amigo de su padre. Y en cuanto a Kenshin, las palabras sólo salieron antes de que pudiera controlarlas. No sabía cómo declararse o cortejar a una mujer, ya que su primer matrimonio simplemente sucedió de la nada. Sólo siguió su instinto y actuó como un hombre que quería atraer al objeto de su afecto.
La cabeza de Kaoru daba vueltas y súbitamente se levantó de su asiento. Kenshin sólo miraba la figura de Kaoru que se alejaba y se preguntaba si debió haberse abstenido de hacerle su propuesta.
La llegada de Kenshin al Dojo Fujiya despertó la curiosidad de los estudiantes, a excepción de Hideo y Yosuke. Kenshin sólo se sentaba en silencio fuera de la sala de entrenamiento mientras Kaoru entrenaba con Sakura e Inoe hasta la hora del almuerzo, ignorando las miradas curiosas. Algunos estudiantes usaban la sala de entrenamiento después del almuerzo para discutir estrategias y el resto trabajaba en la granja de Yosuke. Kaoru ayudaba a Yosuke con sus cultivos; después de terminar con sus lecciones, realmente no prestó atención si Kenshin la seguía o no. Kaoru volvió al dojo cuando el sol estaba por ponerse y se sorprendió al no ver a Kenshin allí.
Su corazón se estrujó.
¿Pudo haber vuelto a Tokio?
Algunos estudiantes le dijeron a Kaoru que Kenshin había salido por la tarde.
Mientras tanto, al otro lado de la ciudad, Toshi terminaba de beber con algunos camaradas para borrar la imagen de la hermosa joven tendida en el suelo y con ojos fieros, antes de que le espadachín pelirrojo la ayudara.
El extraño espadachín.
Kobayashi había dicho que le había golpeado la cabeza con su espada. Por su experiencia como antiguo guerrero, podía decir que si su jefe hubiese sido golpeado con una espada ordinaria, ya habría muerto.
Toshi caminaba despacio, ya que el efecto del sake hacía que apenas pudiera mantenerse de pie. Entre pensamientos nebulosos, recordó los rumores sobre el legendario hitokiri durante la guerra de cabellera roja y cicatriz en forma de cruz en su mejilla izquierda.
¿El hombre tenía una cicatriz en la mejilla?
Si realmente fuera el legendario hitokiri, ¿por qué usaba una espada que no mataba?
Toshi negó con la cabeza y siguió caminando.
Cuando llegó a la esquina de un callejón, sintió que alguien lo había estado siguiendo. Se dio la vuelta con la mano en la empuñadura de su espada. Pero no pudo ver a nadie detrás de él. De nuevo, sintió el ki detrás, y Toshi se daba la vuelta una y otra vez, sólo para ver el callejón vacío.
Su corazón empezó a latir rápido y desenvainó su espada.
"Sé que estás allí. ¡Muéstrame quién eres!"
Sólo obtuvo silencio como respuesta.
El efecto del sake ya había pasado, siendo reemplazado por la alerta. Toshi empuñó su espada fuertemente y sus ojos miraron alrededor de manera salvaje. Estaba tan alerta, que no se dio cuenta de que alguien ya estaba junto a él.
"Estoy aquí," dijo una voz y Toshi dio un brinco mientras apuntaba su espada hacia adelante.
Sujetó su espada con fuerza cuando cuando la sombra fue hacia la luz y le mostró al hombre que había conocido el día anterior, el pelo rojo y… esta vez Toshi tragó en seco.
La cicatriz en forma de cruz.
"Tú…Rojo… Sé quién eres…Eres…"
"¿Dónde está tu valentía de ayer cuando casi mataste a una inocente mujer?" le preguntó Kenshin a Toshi con voz profunda.
Toshi tragó pesadamente cuando sintió el ki de Kenshin.
"¿Por qué atacaron el Dojo Fujiya?" volvió a preguntar Kenshin aunque Yosuke ya le había relatado la razón.
Toshi trató de calmar su respiración. "Kobayashi-san quiere la tierra."
Kenshin alzó las cejas. "¿Sólo la tierra? Hay tantas propiedades aquí. ¿Por qué ese dojo en particular?"
"Kobayashi-san ya había planeado construir una fábrica de medicamentos para expandir sus negocios. La tierra del dojo tiene mejor perspectiva que las demás." Entonces Toshi vio rápidamente su oportunidad. "Tienes grandes habilidades. Puedes unirte a nosotros. Podemos atacar el lugar una vez más."
Kenshin ladeó la cabeza y pareció pensarlo. Las respuestas que obtuvo fueron las mismas que le había dado Yosuke, a excepción del próximo ataque. Informaría de eso al maestro del Dojo Fujiya.
Toshi sonrió, pensando que podía tener a Kenshin de su lado. Su sonrisa desapareció cuando Kenshin sonrió de lado.
"No estoy interesado," respondió el pelirrojo.
Toshi parpadeó varias veces cuando Kenshin se dio la vuelta y se alejó. Sonrió un poco, tratando de volver a ganarse la atención de Kenshin. "¿Así que el legendario hitokiri quiere ayudar al maestro de un pésimo dojo y a una mujer? Qué vergüenza." Envainó su espada.
Antes de que pudiera decir algo más, Kenshin se volvió hacia él y sus ojos brillaron en la oscuridad.
"Si te atreves a acercarte a lo que es mío otra vez, me las pagarás. En serio."
En un abrir y cerrar de ojos, Kenshin desapareció, dejando a Toshi solo y aturdido en el oscuro callejón.
Kaoru suspiró y se ató la yukata. Ya no le dolían los hombros como cuando trabajó por primera vez en la granja. Se estaba acostumbrando a la agricultura. La luz de la vela iluminaba su sombra y no podía dejar de pensar en Kenshin. Ya era tarde y no había señales de él.
La idea de que Kenshin se fuera era como un corte en su corazón.
De repente, sintió un brazo envolviendo su cintura y Kaoru chilló. Se dio la vuelta para defenderse, pero se detuvo al ver quién la había abrazado por detrás.
"¿Kenshin? Oh, Kami… me asustaste." Kaoru colocó su mano libre en el pecho. Apenas recordaba que él era un ex asesino, y uno letal. Entrar a escondidas a la habitación de alguien era algo fácil para él.
Kenshin sólo sonreía mientras bajaba la mano que Kaoru tenía lista para golpearlo. "Tadaima."
Kaoru entrecerró los ojos y golpeó a Kenshin juguetonamente. "Okaerinasai. ¿Dónde has estado? Estaba muy preocupada."
Escuchar que Kaoru estaba preocupada por él hizo que Kenshin sintiera una calidez en su interior. "Lo siento. Tenía que hacer algo. Y ahora necesito hablar con Fujiya-san."
Ante la mención de Yosuke, Kaoru frunció el ceño. "¿Es algo malo?"
Kenshin negó con la cabeza y acarició levemente el cabello de Kaoru, "Iie. Es sólo para darle cierta información que obtuve."
"¿Qué? Kenshin…"
"No hay necesidad de preocuparse, Kaoru."
Kenshin soltó la mano de Kaoru, completamente consciente de su cercanía. Su cuerpo suave estaba ligeramente presionado contra él, haciendo que su cuerpo despertara. El leve aroma a jazmín encendía su deseo. Kaoru, se estremeció al oír a Kenshin decir su nombre sin el honorífico y estando éste casi abrazándola muy íntimamente por primera vez desde que se encontraron. Sus dedos le picaban por desatar la cola de caballo de Kenshin. Admitía que le gustaba su cabello suelto.
Kenshin fue el primero en recuperar el control y sacudió la cabeza mentalmente. "Ahora tienes que descansar."
Se miraron el uno al otro antes de que Kaoru asintiera. Kenshin la ayudó a acostarse en el futón y le colocó una manta encima.
"¿Dónde dormirás esta noche?" preguntó Kaoru en voz baja.
Kenshin sonrió con ternura. "Donde pueda mantenerte a salvo."
Kaoru gruñó y cerró los ojos lentamente. Cuando el ki de Kaoru se suavizó, Kenshin besó su frente antes de salir de la habitación.
Debería colarse allí con más frecuencia.
Yosuke estaba con Hideo cuando Kenshin fue a su habitación. Ambos hombres lo miraron sorprendidos antes de que Hideo se excusara. Yosuke sonrió y le indicó a Kenshin que se sentara junto a él.
"No lo he visto en todo el día, Himura-san."
Kenshin dejó su espada a un lado antes de contestar, "Estaba buscando algo de información sobre Kobayashi, Fujiya-san."
Yosuke sonrió. "Ah… haciendo un poco de espionaje, ¿no?"
Kenshin le dedicó a Yosuke una tímida sonrisa. "Presionar por información a alguien que me tenía miedo fue tarea fácil. Me contó todo sin darse cuenta."
Yosuke rió y lentamente su risa disminuyó. "¿Y qué consiguió?"
"Lo mismo que usted me dijo, Fujiya-san. Y pronto habrá otro ataque. Tal vez sea el último."
Los ojos de Yosuke se ensancharon y frunció el ceño. "Muchos de nosotros fuimos heridos. No sé si podremos resistir otro ataque."
"Pero también fueron heridos los hombres de Kobayashi. Esperarán para poder reagruparse o al menos que la mayoría estén recuperados," dijo Kenshin.
"¿Sabe cuándo atacarán?"
Kenshin negó con la cabeza. "Iie. Aún no." Sus ojos brillaron con picardía. "Puedo tratar de conseguir esa información para usted."
Yosuke rió entre dientes. "Es tan divertido hablar con usted." Y su rostro se tornó serio. "¿Cree que podamos soportar otro ataque? Kaoru mencionó a unos amigos de Kioto, un clan shinobi."
Kenshin se cruzó de brazos. "Sí, los Oniwabanshuu. Son nuestros aliados y estarán encantados de ayudar. También tienen espías por todos lados. Me pregunto si puedo encontrarme con uno de ellos aquí."
Yosuke levantó las cejas. "¿Tienen también espías en Yokohama?"
"Básicamente tienen espías en todas partes. Sé que tienen otro clan en Tokio, pero trabajan con discreción. He conocido a algunos."
"Para mantener el contacto, ya veo."
Kenshin sonrió. "Una de los miembros es muy cercana a Kaoru-dono, como una hermana. Las órdenes probablemente vienen de ella. Y en su mayoría, sabían de la partida de Kaoru-dono hacia su dojo. Estoy seguro de que también supieron qué sucede aquí."
Yosuke parpadeó velozmente. Nunca había pensado que Kenshin y Kaoru tuvieran su propia protección.
"Pero aunque les pidamos ayuda, no sabemos cuándo será el próximo ataque de Kobayashi. Lo mejor será que se preparen usted y sus estudiantes, Fujiya-san. Mientras tanto, puedo estar atento al plan de Kobayashi."
Yosuke guardó silencio antes de respirar profundamente.
"Gracias, Himura-san."
Kenshin asintió secamente antes de agarrar su espada y ponerse de pie. "Buenas noches, Fujiya-san."
El ex hitokiri volvió a la habitación de Kaoru y deslizó la puerta de shoji. Su corazón se enterneció al ver que la chica dormía plácidamente bajo la manta. Su cabellera oscura estaba extendida sobre el futón. Se veía mucho más joven de lo que realmente era, haciéndolo sentir joven de nuevo.
Kenshin entró y se sentó junto a la durmiente Kaoru. Durante su breve matrimonio, antes de esa noche, a menudo contemplaba a Tomoe mientras ésta dormía. No sólo porque era bella, sino porque tampoco confiaba del todo en ella. Por más que tratara de negarlo, aparentemente su instinto estaba en lo cierto cuando descubrió la verdad sobre su fallecida esposa.
Esta vez, contemplaba a Kaoru para admirar su belleza y sin cuestionarse por qué la había elegido para estar con él.
Soy Kaoru, no ella.
No, no era ella. Para Kenshin, era hora de vivir el presente.
Kenshin acarició delicadamente la suave mejilla de Kaoru antes de levantarse y salir de la habitación. Cerró el shoji y volvió a apoyarse en la columna.
Pasase lo que pasase, protegería ese dojo. Kobayashi había dicho algo sobre una fábrica de medicamentos, quién sabe qué clase de medicina fabricaría. No permitiría que otro Takeda Kanryu apareciese y causase caos.
Y por supuesto, protegería a Kaoru.
Su Kaoru.
A la mañana siguiente, Kenshin le comentó a Kaoru sobre su conversación con Yosuke, después del desayuno, frente a su habitación cuando ella fue a buscar su bokken, incluyendo el plan de Kobayashi para atacar de nuevo.
"Nunca pensé que sería así," Kaoru frunció el ceño después de escuchar a Kenshin. "No sabría qué hacer si el Dojo Kamiya tuviera que soportar el mismo destino."
"Me tienes a mí, Kaoru. El Dojo Kamiya también es mi hogar. Lo protegería con mi vida."
La respuesta de Kenshin hizo que Kaoru pestañeara sorprendida. Sin romper su mirada, Kenshin se acercó y tomó las manos de Kaoru. El corazón de la chica latía fuertemente en su pecho.
"Kenshin…"
"También quiero estar a tu lado, Kaoru."
El corazón de Kenshin estaba en sus ojos, Kaoru podía verlo. Pero unas nubes oscuras rompían el feliz hechizo.
"Pero…"
Kenshin apretó su agarre en las manos de Kaoru, diciéndole en silencio que lo mirara a los ojos. "Quiero vivir el presente, Kaoru. Te quiero. ¿Tú aún me quieres?"
Oh…
Kaoru casi se derrumbó en el suelo. Kami, ¿por cuánto tiempo había esperado esto?
Kenshin miraba su rostro y sin darse cuenta, aproximó el suyo al de ella. Y Kaoru estaba aturdida. Los ojos de Kenshin fueron a los labios de Kaoru y se acercó para besarlos, para mostrarle qué había querido decirle cuando…
"¿Kamiya-san? Sakura e Inoe están esperándola en la sala de entrenamiento."
Kaoru rápidamente retrocedió y ocultó su rostro sonrojado. Kenshin sólo cerraba los ojos y se calmaba a sí mismo, tratando de no ir a estrangular a Kato Hideo.
Ese joven era por seguro un aguafiestas.
