Una vez que aterrizó en el espaciopuerto del cuartel de la GAG, Ava se acercó rápidamente a la oficina de Han. Antes de tocar la puerta, respiró hondamente.
—Adelante.
Al escuchar la voz de Han, abrió la puerta e ingresó; él estaba mirando por la ventana mientras otro hombre estaba sentado en la esquina, mirándola con curiosidad. Entonces el coronel se dio la vuelta.
—Bienvenida de nuevo, Ava—exclamó Han, quien luego miró a Nil—Él es Nil Langtree, Segunda Mano. Nil, ella es Ava, una Mano también.
—Asi que te conseguiste otra Mano.
—En realidad, mi maestra me lo impuso pero creo que también será útil—exclamó con gran sinceridad sin dejar de mirar a Nil.
—Es bueno conocer a otra compañera—exclamó Nil secamente—No veo la hora de exterminar a los Jedi.
—Todo a su debido tiempo—exclamó Han—Nil, déjanos solos.

Entonces Nil se puso de pie, y sin mirar nuevamente a Ava, salió de la oficina. Entonces la mujer miró a Han.
—Pensé que nos reuniríamos en el Palacio Imperial.
—Iré después ahí. Solo quería mostrarte lo que tengo que mostrarte aquí.
—De acuerdo—exclamó cruzándose de brazos y usando la Fuerza para mitigar su ansiedad—Entonces ¿Quién te impuso un agente? Sentí el Lado Oscuro en él.
—Mi maestra Moonstone—exclamó Han—En realidad, fueron dos. Al otro lo envié a Mon Cal y ahora sé que está muerto.
—¿Lo sabes?
—Lo envié sabiendo que mi hermana está ahí. Tenía la confianza que ella lo eliminase, así tengo uno menos que controlar—se acercó a Ava, quedando a centímetros de ella—Ahora sé que Mein Silen se fue a Lothal pero no me importa ella. Mi objetivo es eliminar toda resistencia de los corellianos.
—Te entiendo.
—Bueno, empezamos. Dame la mano.

Han extendió su mano derecha, entonces Ava acercó la suya temblorosamente hasta que sintió el agarre de él. Han sonrió amigablemente y ella se calmó.
—Cierra los ojos, Ava.

Hizo tal cual como él ordenó, cerró los ojos, y una densa neblina blanca los rodeó. Escuchó la voz de Han en su mente, instándolo a abrirlos. Cuando lo hizo, se dio cuenta que estaba en Shedu Maad, y vio a su yo más joven con Kai bajo los pies de un gran árbol.

No está muy lejos de ellos, Kai tenía una datapad y le mostraba imágenes holográficas de droides, ambos reían. Ava sintió como sus piernas querían ceder a su peso.
—¿Cuándo fue esto?
—Fue…teníamos diez, Kai me mostraba imágenes de droides de todos los modelos. A mí personalmente no me atraían pero no me importaba si él me los explicaba. Bromeábamos sobre ello.
—Te entiendo—exclamó Han—Kai siempre fue un entusiasta de los droides. Un rasgo que heredó de mi madre, pero él le encantaba repararlos.

Ava se restregó los ojos, se acercó lentamente hacia donde estaban ellos, se arrodilló y contempló a Kai, vio como sus ojos se iluminaban cuando nuevamente explicaba las funciones de un droide navegante. Extendió su mano hacia él, pero simplemente lo traspasó.
—No sé si te servirá esto, Ava—exclamó Han a la espalda de ella—Supongo que tienes conocimiento que aún quedan prisioneros grysk en nuestras prisiones de alta seguridad. Militares que se rindieron—entonces ella se giró y Han sonrió—Los ejecuté a todos ellos, incluyendo al antiguo maestro bélico Ar'lat Losh.
—¿Los mataste?
—Sí, lo hice. Ordenados en una fila, luego mis guardias abrieron fuego contra él. El cuerpo de Losh y el resto de estas basuras fueron incineradas.

Ava volvió su vista a Kai.
—Blagg me robó la venganza. Yo quería matar al Ejecutor—apretó los dientes—Odio a los grysk, los odio a todos ellos.
—Te entiendo. Ahora, permite que ese dolor sea parte de ti, no lo ocultes ni lo reprimas. Sumérgete, deja que te rodee y alimente.
—Shedu Maad fue destruida por los grysk. Kai nació en ese planeta y ambos ya no existen.

Entonces Han colocó una mano en el hombro de Ava.
—Ahora necesito que te mentalices y me lleves a un mejor recuerdo de él.
Ava cerró los ojos, entonces la neblina los rodeó. Al abrirlos, vio que estaba en una nave, se puso de pie y se vio a si misma sentada mientras Kai le trataba el golpe en su pie.
—Este fue cuando nos encontramos con los Voxyns en Boz Pity, logramos sacarnos de encima estas bestias del infierno y a los grysk. La maestra Aldabay nos recogió y nos estábamos regresando a Zeffo.

Cuando calló, Han vio como la Ava más joven se inclinaba sobre Kai, besándose. Esto sorprendió a Han mientras la otra Ava se contenía las lágrimas.
—Quería salir con él pero Kai no quería.
Han escuchó a su hermano menor dar las razones, sentía que no era el momento para iniciar un romance estando en guerra con los grysk.
—Ya casi había olvidado su voz—musitó Ava acercándose hacia donde estaban los adolescentes, entonces vio como Kai se ruborizaba cuando apareció Riina Aldabay y luego se iba a la cabina de pilotos tras anunciar que el Rogue One había llegado.
—Yo también. Con tu ayuda, evitaremos que más gente pierda a sus seres queridos.
—Te amo, Kai—exclamó Ava cuando vio a Kai arroparse con una colcha en uno de los asientos. Se acercó y nuevamente su mano atravesó su cabeza, como si fuera un fantasma. Silenciosas lágrimas corrieron por sus mejillas.
—Vamos, Ava. Debemos regresar—exclamó Han.
—No, no quiero irme. Quiero quedarme aquí…quiero vivir aquí donde Kai esté vivo. No quiero regresar y afrontar un mundo sin él.

Han se acercó y colocó su mano sobre su hombro.
—Confía en mí. Te mostraré otra de mis habilidades y esta vez, dirás y expresarás tus sentimientos.

Entonces cerró los ojos, y la neblina los rodeó, luego cuando los abrió, nuevamente estaba en la oficina de Han. Cayó de rodillas, donde sollozó sin control, Han la observaba en silencio.
—Yo también lo echo de menos—exclamó Han acercándose a Ava y ayudándola a ponerse de pie, luego empezó a limpiarle las lágrimas con los dedos—Lo fastidiaba mucho cuando era más pequeño, algo que me arrepiento.

Ava asintió, luego agarró las manos de Han quien aún estaba en su rostro.
—Enséñame a caminar en la corriente, Han. Quiero verlo.
—No puedo hacerlo. Mi intención no es que te hundas en el recuerdo y añorarlo. Solo quiero que tomes ese dolor y que sea parte de ti.
—Me dijiste que me ibas a mostrar otra de tus habilidades.

Han sonrió.
—Mira la puerta.

Ava hizo tal como lo ordenó Han y cuando volvió su vista hacia él, quedó helada y pasmada. En el lugar donde tendría que estar Han, estaba Kai pero se veía mucho mayor y sonreía.
—Esto es una máscara creada por la Fuerza. Lo uso para engañar a mis rivales pero en este caso, no lo usó tal fin para ti.
Ava se quedó sin palabras, tembló cuando sintió las manos del Kai falso en las suyas, sonrió tal como ella lo recordaba.
—Usa el dolor para ayudar a mi hermano, Ava. Él conoce el camino correcto, sigue el Verdadero Camino.
—Kai, te amaré por siempre.
—Yo igual, Ava. Puedo sentir como tu conexión con la Fuerza se acrecienta, la oscuridad te rodea tal como yo lo estoy esperando. Sucumbe a ese dolor.
Entonces Ava asintió, luego se acercó lentamente; las manos de Han que pasaron por su cintura, la hizo estremecer. Luego acercó su rostro y tocó los labios que tanto ansiaba por probarlo.

Aunque Han se sintió un poco culpable al besar a Ava pero sentía que era la única forma de atarla a su lado. Necesitaba un aliado y ella era idónea para el puesto. Y solo faltaba un empujón para que finalmente Ava sucumbiera al Lado Oscuro.

Han la apartó suavemente, entonces desapareció la imagen falsa; algo que alarmó a Ava, horrorizándola.
—¡Eras tú!
—Sí, lo siento por eso; no pensé que ibas a besarme y no podía negarme. Kai lo hubiera hecho y necesitaba que sacaras toda esa angustia...

Un golpe en la mejilla derecha de Han lo calló, dejándolo una marca de mano rojiza en ella. Ava se cruzó de brazos, contrariada.
—Sí, me lo merezco—exclamó Han tocándose la mejilla adolorida—Pero ¿Aun estás a mi lado?
—Sí pero no vuelvas a hacer eso. Pensé que habías creado una especie de ilusión.
—Fue como cubrirme una máscara—se excusó—Bueno, ahora te daré una misión importante.
—¿Cuál?—exclamó de malos modos, algo que ha Han lo divirtió.
—Necesito que vayas a Ziost y busques una esfera de meditación. Responde al nombre de Nave y cuando la encuentres, dile que Han Dameron la está buscando y está dispuesto a ser su nuevo maestro.
—De acuerdo—exclamó un poco aturdida, luego le dio la espalda, abandonando la oficina. Al enterarse de la muerte de Alema, eso dejaba a Nave sin "dueño", y no podía dejar pasar esa oportunidad para reclamar su lugar. Luego regresó a su escritorio, todavía tenía algunas cosas que hacer antes de regresar al Palacio Imperial.


El tiempo voló para Han, cuando se giró hacia la ventana notó el cielo adquiría tonos naranjas. Entonces se puso de pie, necesitaba ir al Palacio imperial.

En las afueras, estaba su deslizador y también Nil quien se acercó.
—Vendrás conmigo.

Los dos se subieron al deslizador, el chofer y su copiloto eran agentes de la GAG y el transporte fue escoltado por dos motos deslizadoras. Han notó en su comunicador que tenía un mensaje.
—Coronel Han Dameron ¿Aun está en el cuartel?
—Estoy saliendo de ahí e iré al Palacio.
—Lo estoy esperando con otros oficiales.
—Se supone que debes estar en órbita, vigilando quien entra, Shabis—exclamó Han con un tono acusador.
—Esto es urgente, coronel Dameron. Nuestros oficiales sienten que es una pérdida de tiempo atacar directamente a los corellianos, piensan que deberíamos rodearlos y ocupar los territorios de sus aliados.

Han apretó los dientes, era cierto que los dos gobernaban pero sentía que era él el verdadero Jefe de Estado.
—Shabis, me acercaré y hablaré con estos oficiales.

Apagó el comunicador, entonces Nil apartó la cara de la ventana.
—¿Cuándo atacaremos a los Jedi? Estoy dispuesto a liderar a tus agentes de la GAG a su planeta.
Han no contestó la pregunta porque sintió el peligro que se cernía a él pero no tuvo tiempo de reaccionar porque su deslizador dio varias vueltas de campana mientras escuchaba explosiones.

Con esfuerzo, salió de su deslizador, luego lo hizo Nil. Alzó la vista donde vio un transporte de asalto de infantería, que sobrevolaba a baja altura. Sus cañoneras aún salían humo, en la pista aún quedaban las marcas de los disparos pero podía sentir las presencias que estaban en ese transporte.
El transporte de asalto había disparado a la pista para desviar su ruta y sacarlo de la carretera, parecía que no tenían intención de matarlo…por ahora. Solo tres agentes de la GAG sobrevivieron al ataque, entonces Han vio a cinco Jedi que aterrizaban a la pista en medio de la humareda.

No sacó su sable de luz pero avanzó lentamente, con leve cojera, sus agentes se alarmaron.
—Yo me encargo de esto pero tengan listas las armas.
—¿Son Jedi?—preguntó ansiosamente Nil, entonces Han pudo ver al Jedi que los lideraba, Temiri Blagg. El transporte se elevó hasta perderse pero sabía que estaba sobrevolando la zona.

Reconoció las caras que estaban ahí: además de Temiri, estaba Ken Sollmana, Zath, Xayon Kil y Hol Ta.
—En nombre de la Orden Jedi—exclamó Temiri sacando su sable de luz mientras los Jedi empezaban a rodearlos—Tú, Han Dameron, estas bajo arresto. No te resistas.
—¿A eso han venido? ¿A arrestarme?
—Entrégate y la carnicería no será necesario.
—No.

Nil encendió su arma, sus ojos ansiosos se paseaban en cada Jedi, con las manos en sus sables de luz pero solo Temiri lo encendió. La luz dorada centelló.
—Entonces no nos dejas más opción. Eres un peligro para nosotros y debemos eliminarlo antes que sea tarde.
—¿Temes que ataque a tu Orden?—preguntó Han con una sonrisa de desprecio, lo cual también sacó su sable de luz y lo encendió, la luz carmesí iluminó la pista.
—¡Han! ¡Por favor! Ven con nosotros, no necesitamos hacer esto—exclamó Ken—Aun eres mi amigo. Al menos, ven conmigo…hazlo por mí, por el grupo.
—No me importa, Ken—exclamó Han—Ya es tarde para mí…no puedo abandonar mi plan. Yo traeré justicia y orden a esta galaxia. Este es mi nueva Alianza.
—¿Tu nueva Alianza? Olvídalo, Ken. Ya es un caso perdido, el Han que conocimos murió junto con Kai—exclamó Temiri—Nuestra lealtad está con la Orden Jedi.

Entonces Ken, triste, encendió su sable de luz al igual que el resto de los Jedi, Nil no esperó la orden de Han y se lanzó contra el nautolano.
—Llama a refuerzos—susurró a su agente de la GAG que se posicionó a su derecha, luego miró a los otros dos—Disparen.

Ken Sollmana repelió los embates de Nil mientras retrocedía, entonces Han se lanzó contra Xayon, quien contuvo el embate de Han. Zath y Hol Ta repelieron los disparos y los devolvieron a sus atacantes mientras Temiri avanzaba rápidamente hacia el otro guardia de la GAG, quien asustado disparó contra él pero el Jedi fue rápido y apuñaló su pecho.
Luego vio como Han decapitaba a Xayon sin problema alguno, luego Zath y Hol Ta corrieron hacia él. Han empujó al Jedi grande, mientras Temiri apretaba los dientes de la rabia.
Han movía su sable tan rápido que el ojo humano no podía seguir sus movimientos, solo era una mancha rojiza que se movía por todos lados, repeliendo los ataques de Hol Ta mientras Zath se ponía de pie e iba tras él.

Ken Sollmana giró sobre sus talones, desvió el rayo de la Fuerza de Nil y dio un gran salto pero el Sith se adelantó con el sable en alto, entonces Ken lo contuvo, luego puso su mano en la cara del Sith, y hundió su arma en el centro del pecho.
Cuando giró vio como Zath caía al suelo después de un empujón de la Fuerza, Temiri era frenado tras el relámpago de luz que salía de la mano de Han.

Han aumentó la intensidad del relámpago para lanzar a Temiri más lejos, luego retrocedió para esquivar un ataque de Hol Ta. Dio una vuelta sobre sus talones y lo empujó con la Fuerza. El rodiano cayó de espaldas al suelo, luego Han dio un salto y lo apuñaló.
Ken Sollmana dio un brinco alto y aterrizó a la espalda de Han.
—Han, por favor.
—¡No intentes razonar con él!—gritó Zath poniéndose de pie, Han se giró hacia Ken. Podía ver su angustia.
—Admito que fuimos una vez amigos, así que te daré la opción de irte de aquí.
Temiri habló telepáticamente con Ken, instándolo a dejarlo distraído mientras él se acercaba como una centella para apuñalarlo por la espalda.
—No puedo hacerlo, Han. Le prometí a Kaity, a Lowie y a Luke que regresarías conmigo.
—Debiste quedarte con ellos.
—Kaity está aquí…en esa nave.

Han sintió a Temiri acercándose rápidamente, y aprovechando que Ken bajó sus defensas, levantó su sable de luz de manera sorpresiva, cortándole la mitad de la cabeza. Se dio la vuelta mientras el cuerpo del nautolano caía al suelo sin vida. Temiri estaba ya muy cerca entonces levantó ambas manos para lanzar rayos de la Fuerza.

El maestro Jedi cayó al suelo mientras gritaba de dolor, nuevamente Han lo levantó con la Fuerza y él empezó a jadear, faltándole el aire.
—Me pregunto si mi madre te ordenó venir aquí a matarme.

Luego lo lanzó a un lado de la carretera, rodando por la tierra, entonces Han se giró hacia Zath, quien se acercaba lentamente. Podía sentir el estrés y el nerviosismo en él. Solo quedaban dos.
—Hazlo por Shara—exclamó Zath—Piensa en ella.
—Te recomiendo que no menciones a mi melliza—exclamó Han acercándose—La vi ponerse incómoda con tu presencia.
—Yo…eh…
—Tus titubeos es suficiente para mí, Zath. Eres una escoria, deberían expulsarte de la Orden Jedi—exclamó Han levantando su mano—Te castigaré y lo disfrutaré, bosta de bantha.

Se lanzó hacia él rápidamente, las armas chocaron, luego Zath empezó a retroceder, bloqueando los embates de Han hasta que le hizo tropezar con su propio pie. Cayó de rodillas y Han le colocó su mano sobre su cabeza, luego usó los rayos de la Fuerza. Y antes que cayese al suelo, hundió su sable de luz en el cuello de Zath.

Temiri apareció a la espalda de Han, y él colocó su arma su espalda para bloquearlo, luego giró sobre sus talones.
—¿Aun sigues aquí, huérfano?
—Dejaste que esa maldita ave te carcomiera la mente—exclamó Temiri blandiendo su arma a la derecha, donde nuevamente lo bloqueó Han.
—Vergere salvó mi vida. Ella sabe más que mi madre, ella conoce la Fuerza misma.
—¡Es una maldita agente del mal!

Luego apareció el transporte detrás de Temiri, entonces Han dio una vuelta hacia atrás y usó las ilusiones fallanassi, creando varios guerreros grysk que aparecieron a su espalda, dejando perplejo a Temiri.

Tal como esperaba, el transporte fue hacia aquellos falsos grysk, disparándolos. Entonces Han blandió su arma hacia Temiri, quien lo contuvo, luego otra estocada desviada.
—Tenías una familia, Han—exclamó el maestro Jedi—Todos te queríamos.
—Pero tú eras un extraño en la mesa—exclamó Han mientras las armas se estrellaron, conteniéndose mientras ambos se miraban—Mi madre te recogió como un tooka callejero. No intentes hablarme de familia, huérfano.
—Intentas herirme pero no lo lograrás, escoria—exclamó Temiri, luego Han lo empujó. Luego lanzó un gran torrente de relámpagos de la Fuerza, algo que Temiri tuvo que contenerlas con su arma, intentó desviarlo pero era imposible. El poder era abrumador.

Los falsos grysk desaparecieron tras varias volutas de humo, entonces Temiri logró desviar los rayos hacia el campo, entonces Han salió disparado hacia él.

Temiri no tuvo tiempo de reaccionar, sintió la hoja herir su brazo, luego con el brazo sano golpeó a la cara de Han, y otro en el abdomen.
Han retrocedió adolorido mientras Temiri se lanzaba rápidamente, entonces el coronel lo contuvo horizontalmente, luego giró su arma, cortando el mango del arma de su rival.

Antes que Temiri reaccionara, hundió solo la punta del sable en el medio del pecho de Temiri y lo lanzó lejos de él. La nave transporte se colocó a centímetros del suelo, entonces vio a Kaity saltar de aquel transporte y levantó el cuerpo de Temiri.
Han podía sentir que estaba aún con vida, pero se detuvo al ver a Kaity, ambos se miraron, notó que ella tenía la mirada triste.
Levantó su mano para atraerla hace él y apuñalarla pero el transporte abrió fuego. Corrió hacia el campo mientras escuchaba las sirenas de las patrullas de la GAG. Los refuerzos habían llegado y tarde. Se tiró al suelo mientras sentía como las rocas y el polvo lo rodeaban, sintió una gran roca se estrellaba en su pie y gritó de dolor.

La nave transporte se elevó hasta desaparecer de su vista. Las patrullas se detuvieron, algunos de los agentes empezaron a rodearlo.
—Lo llevaremos a la clínica, coronel.
Han luego sintió todo el dolor que llevaba conteniendo desde que salió de su deslizador, agotado y furioso, no dijo ninguna palabra mientras era auxiliado.
Han culpó a Shabis de esto, si él hubiera estado en órbita, esto no hubiera pasado.

La nave transporte no tuvo problemas para escapar de Coruscant, Kaity auxiliaba a Temiri poniéndole parches de bacta en la herida.
—¿Está vivo?—preguntó Enny desde la cabina de pilotos.
—Está débil—exclamó Kaity—Necesitamos ir a Yavin. Neespi puede curarlo.
Colocándole vías, Kaity respiró resignada mientras colocaba su mano por encima del parche de bacta. No era tan habilidosa en la curación pero podía mantenerlo así mientras iban rápidamente hacia la cuarta luna de Yavin.
La nave transporte saltó al hiperespacio.