Sunspot, almirante de la flota corelliana, caminaba escoltado por dos de sus droides cazadores por los pasillos del crucero estelar. Las puertas se deslizaron en ambos lados en la sala de conferencias, un lugar ovalado y de luz blanca.
Dos personas estaban sentadas ahí: Poe Dameron y Kaydel Ko Connix, quien regresó de su retiro. La flota corelliana y la flota de la Alianza en exilio se habían encontrado en un punto neutral, en órbita sobre Belasco.
Sunspot avanzó sin ningún apuro hasta sentarse.
—Realmente estoy intrigado por esta reunión. Reunirnos aquí no lo tenía contemplado.
—Nos conocemos Sunspot—exclamó Kaydel—Desde hace mucho y estoy segura de que podemos llegar a un acuerdo.
—¿Te sacaron de tu mansión para venir aquí?
—Es un apartamento simple para dos personas jubiladas, Sunspot—exclamó Kaydel—Pero no he venido para hablar de mi vida personal.
—Mein Silen pidió su regreso. Y estamos aquí por un pedido de parte de ella—explicó Poe, cruzando las manos sobre la mesa.
—No estoy seguro de confiar en ustedes. Siguen siendo parte de la Alianza.
—Una Alianza que buscará el diálogo. Estamos dispuestos a escucharlos, e incluso, Silen envió a un embajador imperial a Bastion para entrevistarse con el Gran Moff.

Sunspot miró a ambos.
—El problema no es con ustedes, si no con el idiota que está atacándonos—exclamó Sunspot con cierto aire de desprecio, Poe se humedeció los labios.
—Silen sugirió unirnos a la Liga Secesionista para deponer al coronel Dameron. Tenemos poco armamento pero podemos darles fondos—explicó Poe.
—Tu hijo está haciendo todo está basura ¿verdad?
—Si, lo sé—exclamó Poe apretando los dientes.
—Esto debo hablarlo con mi Jefa Raneca y con los dos almirantes de Onderon e Iktotch.
—Lo entendemos—exclamó Kaydel.
—Mein esperará su respuesta.
—Bien, eso es todo.
Se puso de pie abruptamente dejando a los dos mirándose entre ellos, entonces al igual que él, se levantaron y salieron al pasillo. Poe notó lo intimidante que eran los droides CG, eran muy altos. Sunspot notó que Poe miraba a sus droides.
—Increíbles ¿verdad?
—Sí, lo son.
Sunspot parecía que no podía quedarse callado en cuanto tocaban el tema de los droides.
—El Imperio ha solicitado estos droides. Algunos rumores que he escuchado es que están haciendo modificaciones como…resistir a un sable de luz.
Poe parpadeó confundido, Sunspot señaló el hangar como invitándolo a que se retire, luego se dio la vuelta. Kaydel apoyó su mano sobre su hombro.
—¿Qué quiso decir con eso?
—Creo que si Rey se enfrentara a estas cosas, le costaría mucho trabajo cortarle un simple dedo—exclamó Kaydel—Vamos, debemos irnos.

Poe siguió a Kaydel hacia el hangar, aun con la información dándole vueltas. Sintió que era importante decirle a Rey pero Sunspot decía que era rumores. Deseó que solo fueran eso, rumores.


El caza estelar sobrevolaba las montañas nevadas de Ziost, Ava estaba concentrada buscando a Nave. Se preguntó porque Han estaría tan seguro de encontrar a la esfera de meditación específicamente en este planeta ¿No existía la opción de estar en otro lado? La galaxia era enorme y la forma que explicaba, daba entender que era un nave orgánica.
Abriéndose a la Fuerza, buscaba cualquier indicio donde podría estar pero no tenía suerte hasta que sintió algo muy débil entre las montañas que tenía enfrente.
Ava notó un camino de piedra que serpenteaba una gran montaña nevada, entonces aterrizó a las faldas de ella.
Una vez que salió, sintió el ventarrón agitar su cabellera rubia, el camino era largo pero no le importó, se acomodó su poncho y empezó a caminar por el sendero angosto.
Cada vez que subía y subía, notaba el frio hincar en su piel, sentía la nariz helada y respirar se le dificultaba pero aun así se aferró a su poncho, usó la Fuerza para calentarse las manos, su vista aún estaba fija en el camino y seguía ese rastro de la Fuerza que sentía.
No llegó a la cumbre pero era lo suficientemente alto para ver el precipicio oscuro que estaba a sus pies, en la cueva oscura había una puerta de piedra con el dibujo de un árbol. Aquella figura tallada en la roca gris, se le hacía muy familiar hasta que recordó donde lo había visto: en Shedu Maad, donde a sus pies se sentaba con Kai, simplemente hablando y viendo holovids. Era el árbol de la Fuerza.
La figura tallada ocupaba toda la puerta y ella se acercó al centro, donde colocó su palma, entonces se iluminó las líneas de azul intenso y se abrió en par en par. El pasillo se veía muy oscuro pero la intriga y la curiosidad le estaba ganando, además sentía la Fuerza, débil pero con una gran presencia. Dudaba mucho que una esfera haya logrado meterse ahí pero de todos modos, ingresó.
Encendió su sable de luz, todo estaba muy silencioso a parte del zumbido de su arma. El pasillo era muy estrecho, Ava dejó de sentir frío mientras se adentraba aún más en la cueva y cuando llegó al final del pasillo, se encontró con una gran sala amplia y ovalada, en las paredes rugosas habían tallado glifos extraños, apagó su sable de luz ya que la luz se filtraba del techo, permitiéndola ver todo el lugar sin problema alguno. Algo captó su atención, al frente de ella había un monolito de un metro y medio, entonces se acercó, notando que había un dibujo coloreado de tres humanos: una mujer esbelta de cabellera verde, su mano derecha estaba rodeado con un círculo dorado, apoyado en su cadera mientras en su hombro izquierdo estaba una ave posada, parecido a un búho; en el medio, bastante alto, un anciano de larga barba blanca, con un gran sombrero, tenía la mano derecha levantada y al igual que la mujer, un círculo dorado lo rodeaba y a su derecha, un hombre de tez pálida y calvo, con sombras bajo los ojos, su puño cerrado estaba bajo un círculo dorado y era el único que tenía los ojos abiertos, donde tenía un brillo dorado.

Debajo de la pintura, había inscripciones de un lenguaje que desconocía. Ava se preguntó quiénes eran cuando vio otra pintura que estaba detrás del monolito, pero estaba casi en penumbras, así que nuevamente encendió su sable de luz.
No estaba segura si ese dibujo era un humano pero era bastante aterrador: una gran rostro con dos puntos negros como un pozo, una boca que se ensanchaba hasta las orejas, mostrando unos colmillos muy filudos, vestía una larga túnica blanca y las manos eran como tentáculos. Con solo verla, Ava sintió escalofríos y tenía la sensación de que esa figura tenía relación con el dibujo del monolito.

Y la Fuerza estaba muy presente, Ava buscó la fuente antes de darse cuenta de que estaba a los pies del monolito. Parecía ser una mesilla de piedra anclada en el rugoso suelo, Ava pensó que era un holocron pero no lo era. Tenía la forma de un cubo, luminosa y en cada lado, estaba tallado en oro el árbol de la Fuerza; la agarró y notó que en la mesilla de roca había dos ranuras hendidas. Era evidente que había otro parecido a este, tal vez perdido ya hace mucho tiempo.
Al tocarla, ocupaba toda su palma y sentía como la Fuerza que estaba en el cubo recorría su piel, Ava no podía explicarlo pero por alguna razón, la sentía viva.
Era evidente que la fuerte presencia de la Fuerza provenía de este misterioso artefacto, entonces, se puso de pie y vio por última vez la figura en la pared y salió de la sala.
No encontró a Nave pero sí un extraño objeto que tal vez a Han le interese mucho.


Han estaba sentado en la camilla, su cabello húmedo evidenciaba que ya había salido del tanque de bacta pero sus pies estaban en una bandeja de duracero, donde nuevamente el bacta curaba sus heridas. Estaba furioso, tenía las manos sobre el borde de la camilla mientras el droide se acercaba a él con varios parches.
—Su pie derecho solo ha sufrido serios cortes pero no evidenciamos fracturas considerables.
—Me sumergí en trance curativo para sanar mi pie—exclamó Han—Pero el bacta se siente bien.
La puerta deslizante se abrió e ingresó Shabis a la habitación, se le veía un poco nervioso y Han sintió a su esposa en el pasillo.
—Escuché que fue atacado por los Jedi.
—Los Jedi intentaron hacer un golpe—exclamó Han apretando los dientes—Esto no hubiera pasado si no te hubieras movido de tu lugar.
—Relevé mi puesto a un general. No es mi culpa de su incompetencia.
—Tienes mucha suerte que este vivo. Intenté por todos los medios ignorar a los Jedi pero esto es inexcusable. ¡Los Jedi quieren ocupar mi puesto! Dejaré en claro que ahora son nuestros enemigos, Shabis.
—Lo son, coronel.
—Bueno, relega a asistente de mantenimiento a ese inútil, refuerza nuestra vigilancia sobre Coruscant y ataca a Iktotch. Bombardeo orbital pero si se rinden antes, entonces ocúpalos. ¡Ve!
Shabis giró sobre sus talones, abandonó la habitación tan rápido como pudo. Una vez en el pasillo, su esposa Erin estaba recostada en la pared.
—Hasta aquí escuché sus alaridos.
—Esta furioso y lo entiendo. Fue un atentado.
—Lo sé—exclamó Erin asintiendo—Solo está frustrado.
—Lo entiendo—arrugó la frente—Además, creo que fue un error asociarme con él. No lo sé…él dijo que es el bisnieto de Palpatine y eso no me da confianza.
—¿Tienes pruebas lo que él dice es cierto?—preguntó mientras arqueaba las cejas, entonces Shabis se mostró dudoso.
—Algunas veces diremos cosas que no son ciertas para lograr un objetivo. Tal vez él planea unificar Miktraland y soltó esta mentira—exclamó Erin, quien luego pasó sus manos sobre el rostro del zabrak, haciendo contacto visual—Seguirás y acatarás todas las ordenes de Han Dameron ¿Verdad? ¿No dudarás de su palabra?

Shabis parpadeó, sintió nuevamente ese susurro en su mente; asintió sin decir nada. Erin sonrió.
—Entonces, ve lo que tienes que hacer, amor mío.
Shabis sintió que ella no era sincera, se dio la vuelta, sumido en sus pensamientos.

Había algo extraño en ella, cada vez que hablaba, entraba en una especie de ensoñación y letargo; ninguna orden o deseo que ella expresó fue negada por él. Temió que ella tuviera habilidades como Dameron.
Una vez fuera de la clínica, Shabis miró en ambos lados y supo que tenía que hablar con alguien.
—¿Estas bien?
Shabis se giró, entonces vio a Erin; le pareció ver un extraño brillo en los ojos pero no le dio importancia, debía ser el reflejo de las luces de las farolas.
—Si, estoy bien. Pensé que me estabas siguiendo para llevarte a casa antes de partir a Iktotch.
Erin sonrió, bajó las escalinatas hasta llegar a él.
—Entonces, vamos.


Cuando Rey ingresó a la ala médica, vio a Temiri aun en el tanque de bacta. Todo su torso estaba vendado, estaba vivo pero en estado de trance curativo. Neespi y Tekli, las sanadoras, revisaban sus pulsos y anotaban algunas cosas en el datapad; la esposa de Temiri, Arashell, se acercó a Rey. Los ojos húmedos eran evidencia que estuvo llorando.
—Maestra Skywalker ¿Qué es lo que ha pasado? Me notificaron que Tem fue herido pero nadie quiso decirme lo que ha sucedido—exclamó nerviosamente.
—Justo acabo de hablar con Enny—exclamó Rey enviando ondas calmantes a Arashell—Lo envíe a una misión para arrestar a mi hijo pero las cosas han salido mal. Lo siento mucho, Arashell.
—¿Su hijo? ¿El que dijo que era descendiente del Emperador?—preguntó con cierto recelo.
—No diré que está mintiendo pero realmente no es así. No estoy segura si me entenderá, pero en realidad, soy hija de un clon suyo. Palpatine no es mi "abuelo" en el sentido tradicional de la palabra. No es mi familia.
—De acuerdo—exclamó un poco confusa pero aun Rey la podía percibir tensa.
—Maestra Rey—exclamó Neespi acercándose a las mujeres.
—¿Cómo está?
—Entró en trance hace mucho, así que especulo que lo hizo durante el vuelo hasta aquí. Perdimos a buenos Jedi.
—Lo sé, fui demasiado ingenua el hecho de que Han no opondría resistencia. Asumí que Han no buscaría matarlos. Esto es realmente mi culpa.

La mirada de Arashell lo corroboraba pero no dijo nada, ella volvió su vista hasta el tanque de bacta. Neespi apoyó su mano en el hombro de la gran maestra Jedi.
—No te voy a decir lo que debes hacer pero es bueno que empieces a pensar lo que haría una Gran Maestra Jedi. Me temo que el agradable chico que conocí…ya no existe más.
—Sé que mi chico aún está ahí, lo sé. Tengo ese presentimiento.
—Es complicado cuando los sentimientos están involucrados pero estoy segura de que si fuera otro…aun tendríamos a nuestros amigos aquí.
—¿Me estás culpando?

Neespi se mantuvo en silencio, un poco avergonzada, entonces Rey bufó.
—Yo traje de vuelta a alguien que no conocía mucho. Lo hice por Leia y por Luke.
—Conozco esa historia.
—Pero agradezco esta conversación. Necesitaba que alguien me dijera estas cosas a la cara, no soy perfecta; reconozco que el hecho que sea mi hijo me esté afectando. Ahora lo que dijo…
Rey se restregó los ojos.
—Sé lo que estás pasando, no es fácil. Esperaba que no lo tomaras a mal pero mantengo lo que dije.
Rey asintió.
—Estuve pensando en algo pero necesito que estés a mi lado ¿estás ocupada?—preguntó, entonces la calamari ladeó la cabeza pensativa.
—Puedo delegar esto a Tekli.
—Genial, te llamaré.
Neespi asintió, entonces Rey salió de la ala médica, caminó por el largo pasillo aun con la cabeza dándole vueltas. Cuando alzó la vista, vio a Kaity y a Luke avanzando hacia ella.
—Buen día, gran maestra Skywalker—saludó cortésmente la dama Jedi.
—¿Todo bien?
—No tan bien—exclamó Luke, lo cual Rey captó nerviosismo y estrés—No puedo dejar de pensar que pude ser uno de los Jedi asesinados por Han.
—No lo pienses tanto, Luke—exclamó Kaity acariciando la espalda de su amigo, quien asintió compungido, luego ella miró a Rey—¿Ha visto al maestro Temiri? Íbamos a verlo.
—Aún está en el tanque de bacta.
—Lo visitaremos. Que la Fuerza la acompañe, maestra Skywalker.
—Lo mismo para ustedes—exclamó Rey observando a los dos avanzar por el pasillo, luego reanudó su camino.


Mientras tanto en la sala de junta de la Casa Imperial, centro del gobierno de Bastion, se celebraba una reunión de moffs imperiales. En una mesa alargada, estaban sentado los ocho moffs pero había un asiento vacío, en la cabeza del extremo derecho, estaba Markus Deknan, el Gran Moff del Imperio Renacido.
—Buenas tardes—saludó cortésmente, mientras avanzaba hacia su silla, todos menos el Gran Moff volvieron sus caras hacia él—Sé que esto es inesperado pero sentí que debía estar aquí.
Markus Deknan se mostró imperturbable, Jats tuvo que admitir la gran maestría que tenía para fingir sorpresa.
—¿No deberías estar con los exiliados?—preguntó un moff.
—¿Qué haces aquí?—preguntó con desprecio otro pero Jats lo ignoró por completo.
—Estuve con ellos—exclamó deteniéndose a la espalda de la silla vacía, apoyando sus manos en el respaldar—Conversé con Mein Silen, la Jefa de Estado.
—Pero ella no es la verdadera—exclamó el anterior moff—El Jedi es el líder enemigo al que Corellia está luchando.
—Él no es el legítimo gobernante—aclaró Jatson—Hay mundos que no lo reconocen y reconocen Silen. Es por ello que estoy aquí, ella quiere unirse a la Liga Secesionista.
—¿A la Liga?—preguntó un moff viejo.
—Sí, a la que ustedes, con cierto descaro, están apoyando a los corellianos en especial.
—No va a suceder—exclamó un moff con los codos en la mesa.
—No, claro que no. Ella sabe que sus pedidos caerán en saco roto. Por eso, yo le recomiendo que usted, Deknan hable con Raneca y le aconseje que debe reunirse con Silen. Ya que he notado cierta "amistad" entre el Imperio y Corellia.
—No te equivocas—exclamó Deknan, hablando por primera vez—Tú sabes cómo funciona esto, niño.
—Sí ¿Qué le ofreciste a Raneca?—preguntó cortésmente, entonces Deknan sonrió.
—Siéntate, justamente el moff Jayes hasta a punto de hablarnos de nuestro proyecto.

Jats se sentó, entonces recibió muchas miradas burlonas de parte de algunos moffs, Jayes se puso de pie y encendió la pantalla holográfica.
—Parece que nuestro embajador no está al tanto del trato que hicimos con los corellianos—exclamó Jayes en un tono burlón—Sunspot y Deknan han llegado a un acuerdo; los corellianos nos entregaron los diseños, la programación y los materiales para construir un droide Cazador Grysk. Armas Flax Corp acaba de inaugurar su primera fábrica en Anorelga, entonces hemos logrado construir nuestro primer droide imperial. Es un prototipo inicial, al que hemos hecho pruebas.
Jats tuvo un mal presentimiento, juntó las manos encima de la mesa, entonces Jayes mostró el droide CG, parecido al modelo corelliano, con la diferencia que era de un color negro con gris. Las hombreras tenían el logo del Imperio. El moff pasó un holovid de este droide cazador, donde ingresaba a una habitación y del techo bajó una ametralladora.

Recibió todos los disparos y solo sufrió abolladuras en el peto.
—Claro, si aumentamos la intensidad, nuestro modelo sería destruido—exclamó Jayes—Algo para no preocuparse si solo serán para reemplazar a nuestros guardias. En fin, continuemos.

En otra imagen de holovid, un hombre se acercó con una especie de sable de luz, lo cual Jats se preguntó como lo consiguió. Aquel hombre golpeó los brazos, las piernas e incluso intentó hundir el arma pero todo los golpes falló.
—Resistente a las armas Jedi—exclamó un moff sonriendo.
—¿Cómo es que tiene un arma Jedi?—preguntó otro moff, adelantándose a Jats.
—Es solo un arma de imitación pero igualmente funciona. El cuerpo resiste a cualquier tipo de arma con luz cortante. Ahora prosigamos.

Jats se quedó en silencio al observar más los holovids del droide, e incluso lo llevaron a una cámara donde fue sometido a una gran ventarrón, manteniéndose de pie. Alzó una ceja, si intentaba "emular" la Fuerza, estaba seguro de que ellos desconocían cómo funcionaba la Fuerza.
—¿Para qué es esto?—preguntó Jats.
—Para enviar uno de regalo al coronel Dameron—contestó Jayes apagando la pantalla holográfica—Este droide es el arma perfecta para lidiar con los Jedi.
—Pero no estamos en guerra con ellos—exclamó Jats, palideciendo. Sentía que Shara o la maestra Skywalker debía enterarse de esto.
—¿Por qué tan preocupado, Irard?—exclamó el moff que estaba a su derecha—¿Temes que este droide le haga algo a tu "noviecita"?
Se rió al igual que otro par de moffs, entonces Jats lo miró con desprecio.
—Evidentemente no le caigo y usted tampoco. Si tienes algún problema conmigo, entonces háblame y lo "arreglamos" ¿Te parece? No involucres a esta rencilla a personas que no están aquí, personas cercanas a mí. Recuerda, soy de la Casa Irard, puedo hacer que tu carrera política se vaya a pique y termines limpiando droides—luego miró la pantalla holográfica—Sacando lustre al peto de ese droide cazador.
Entonces el moff supo que había metido la pata, pero no se disculpó, volvió su vista hacia la mesa.
—Suficiente—ordenó Deknan, quien luego miró a Jats—Esto es solo precaución. Usaremos estos droides como patrulleros en nuestras calles de Bastion y en otros mundos que están en nuestros dominios. Los Jedi siguen siendo un factor que tomar en cuenta, no me importa si Dameron es o no un Jedi. Es un peligro y debe ser neutralizado.
—¿Usted sabe que soy amigo de la maestra Skywalker? ¿Qué te dice que no le diré?
—Espero que lo haga—exclamó Deknan sonriendo—Ella sabrá que no debe meterse con nosotros.
—¿Cuánto estará listo el primer lote?—preguntó un moff anciano.
—Dentro de un año. Hay muchos detalles que debemos corregir y aún debe pasar por varios exámenes.
—No tenemos ese tiempo—exclamó Deknan.
—Y por eso es que debe aceptar la petición de Silen. Hable con Raneca para que solo la admita a ella. Y deje a los Jedi lidiar con Dameron.

Se puso de pie, luego salió de la sala, entonces los moffs miraron a Deknan. El que estaba a su derecha de Jats, soltó un bufido.
—Menudo idiota.
Algunos les dieron la razón, entonces Deknan se reclinó en su asiento.
—Él tiene un punto. Además, ya tenemos lo que buscamos, es hora de hablar con Raneca y espero que acepte a Silen.
Entonces el Gran Moff se puso de pie, dando por finalizada la reunión, cada uno fue retirándose de a pocos de la sala.


Iktotch ha caído, las fuerzas de la Liga huían de la escena de la batalla espacial mientras las naves dragones de Miktraland se ponían en órbita sobre ella. Una dura derrota para ellos mientras Shabis terminó de hablar con el general miktralano, se retiró de manera calmada por la pasarela.
—Estaré en mi oficina. Al menos que sea algo urgente, no quiero ser molestado—exclamó el zabrak a su alférez.
—Si, señor.

Shabis luego salió del lugar y no fue interrumpido cuando llegó a su oficina. Aseguró las puertas y abrió un enlace seguro en su holo. Y tal como esperaba, vio la figura de Poe parpadeante.
—Intrigante ¿Escuché que querías hablar conmigo?
—Sí ¿Tu línea es segura?
—Lo es.
—Bien.
—¿Quieres hacer un trato?

Shabis se humedeció los labios, sabía que no era una buena idea traicionar a Han Dameron. Ahora que su esposa no estaba cerca, veía con toda claridad lo que estaba pasando.
—No, no vengo hacer un trato—exclamó Shabis—Estos meses he estado cerca de su hijo. Y sé que él puede influenciar a otros con su poder. Y…bueno, sospecho que mi esposa también puede hacer eso. No lo sé, cada vez que estoy con ella, siendo mi mente en blanco y las cosas que ella dice, las hago sin cuestionarlas…es difícil de explicar.
—Bueno, yo no soy el mayor experto en cuestiones de la Fuerza ¿Estás seguro?
—Bueno, no lo sé. Es solo…mi mente no está clara cuando interactúo con ella. Es demasiado sospechoso.
—Hablaré de esto con mi esposa.
—Tenemos una casa de verano en Chandrila y suele ir allí ¿Enviarán a un Jedi a investigar?
—Como te dije, tengo que mencionar esto a Rey. A pesar de que estoy casado con una Jedi, yo no lo soy pero si esto ayuda a detener la guerra…te ayudaré.

Se cortó la transmisión, entonces Shabis se sentó en su silla giratoria. Aun con la culpa flotando en su cabeza.


¿Mas pistas de lo que vio Ava? Daré dos: los vimos como personajes en Clone Wars y fueron mencionados en Rebels.
Buen finde.