Las puertas se deslizaron por ambos lados, Han apoyó las manos en su escritorio en su despacho del crucero estelar Kai Dameron.
Cerró los ojos y nuevamente la misma visión iba a su mente como las últimas semanas. Sentía que su hija no estaba a salvo en Miktraland a pesar de que ya no estaba lidiando con Saleste.
—Han.
Al escuchar la voz de su madre, se dio la vuelta rápidamente, entonces supo que ella estaba usando la proyección de la Fuerza. Vio la tristeza en sus ojos.
—Madre ¿Qué haces aquí?—preguntó Han acercándose un poco, amuralló su mente para que ella no indaga en sus asuntos.
—Hablar contigo.
—¿Intentas salvar mi alma?
—Quiero ayudarte y para ello, necesito que te detengas de lo que estás haciendo.
—No, nadie puede ayudarme. Ya es tarde, madre.
—Nunca es tarde.
—No intentes razonar conmigo—exclamó apretando los puños—No puedo retroceder, no puedo arrepentirme. La galaxia depende de mis próximos movimientos.
Entonces Rey cerró los ojos y levantó la mano derecha, algo que ha Han lo dejó confundido luego frunció el ceño.
—¿Intentas entrar en mi mente? He visto a Kylo Ren hacer lo mismo.
—¿Sientes dolor?
—No—exclamó sinceramente pero Rey seguía en lo suyo.
—Entonces no es lo mismo— Kylo Ren intentaba entrometerse en tu mente, forzando tus barreras para encontrar lo que buscaba. Sentías dolor pero esto es diferente, solo intento captar tus emociones—relajó la frente—Algo te preocupa…pero lo ocultas con un manto ¿Qué pasa, hijo?
—No, nada me preocupa.
—Tus mentiras se arremolinan sobre lo que intentas ocultarme. No puedo ver más allá de lo que me permites ver. Y esto me diferencia de Kylo Ren, no cruzaré la línea que has trazado. Pero he visto un punto brillante—sonrió por breves segundos, algo que Han gruñó—Algo te angustia y fuiste a buscar consejo a Moonstone ¿verdad?
—Sí, ella es mi maestra ahora.
Entonces Rey abrió los ojos y bajó el brazo, Han vio la tristeza en sus ojos, y odió sentirse culpable pero no era el tiempo para lamentarse.
—¿Dónde está ella?
—¿Piensas que la traicionaré de esa manera?—sonrió con desprecio.
—Siento que tienes un problema con ella, así que sí, esperaba que me lo dijeras.
Han tenía la palabra en la punta de la lengua, sentía la urgencia de revelar su paradero para que su madre elimine el problema y no tener que hacerlo de nuevo.
—Debes irte. Lo que haces, te matará y estoy seguro de que la Orden Jedi lamentará que su Gran Maestra termine muriendo sin dejar a nadie a cargo.
—Han, por última vez ¿Dónde está ella?—preguntó, ignorando el comentario de su hijo, entonces Han se mostró cauteloso.
—Entonces espera que ella te encuentre—exclamó Han, Rey asintió.
—A pesar de todo lo que estás haciendo y de lo has hecho en el Senado, sigues siendo mi hijo. No te abandonaré.
—Por poco mato a tu antiguo aprendiz y revelé tu linaje ¿Aun así quieres que vuelva a casa?
—Sí, a pesar de eso; me heriste y estoy dolida de lo que estás haciendo pero eso no significa que deba abandonarte.
Han resopló, entonces Rey bajó la mirada y se esfumó rápidamente. El coronel se acercó hacia el punto donde se desvaneció. Sintió su esencia, se abrió a la Fuerza buscándola por la galaxia y la sintió. Esperaba que ella haya podido ver la imagen mental que le envió a través de la Fuerza.
Entonces pensó en el sacrificio que debía hacer; y eligió a Jannah. Estaba seguro de que su tía debía estar en Yavin IV, tenía que pensar un modo de sacarla de ahí.
Cerró los ojos, usando una ilusión fallanassi, adoptó el rostro de su tío Finn y se proyectó hacia Jannah, indicándole que estaba en K'Farri persiguiendo a Moonstone y que estaba rodeado.
No esperó que ella reaccionara o dijera algo, enviándole ondas preocupadas y tensas, desapareció.
Estaba seguro de que ella iría corriendo hacia aquel planeta. Sintió la presencia de Ava, entonces salió de la habitación.

Tal como esperaba, Ava ya había llegado y lo esperaba en el hangar, junto a su nave; entonces Han aceleró el paso, con su capa negra ondeando.
—Al fin llegaste. ¿Encontraste a Nave?
—No, no lo encontré por ningún lado. Es como si se hubiera esfumado—exclamó Ava, Han hizo una mueca de frustración—Pero encontré algo interesante.
Le mostró el cubo que encontró en la alta montaña, Han abrió los ojos de la sorpresa y agarró el objeto, parecía un holocron, reconoció el árbol de la Fuerza tallada en cada cara del objeto, que emitía una luz azul parpadeante.
—La Fuerza es intensa…y por más increíble que parezca, la siento viva.
—Si, es interesante y desconcertante al mismo tiempo. Lo encontré en una cueva donde había un monolito, en la roca había una imagen dibujada de tres personas.
Han estaba concentrado observando el objeto; la Fuerza era pura, no había luz ni oscuridad; sentía el balance en ella.
—¿Dibujo dices? Iría a verlo pero estoy tan ocupado—exclamó Han sin mirar a Ava, entonces entrecerró los ojos—Tal vez funcione como un holocrón. Debe ser un prototipo.
Usó la Fuerza Viva, canalizó esa energía por todo su brazo que sostenía el objeto hacia ella, segundos después, el cubo se iluminó y el árbol de oro brilló con intensidad, desapareciendo lentamente. Emitió una luz parecida a un proyector holográfico.
—¿Es un…mapa?—preguntó Ava observando la imagen que tenía enfrente a ella. Han estaba maravillado, observó cada planeta.
—Sí, y uno viejo—exclamó Han señalando un planeta—Ese es Alderaan y ese de allí, es Hosnian Prime.
—Tiene sentido. Esa cueva debe datar miles de años.
—Pero está incompleto—exclamó Han y señaló otro punto—Llega hasta el borde medio. Yo estuve ahí, cerca. Ese punto es un agujero negro conocido como La Fauces, donde está la estación Sinkhole. Fui ahí, donde conocí a los Caminantes Mentales.
Ava asintió, la tablilla que encontró daba a entender que había otro cubo.
—La tablilla rocosa me daba entender que había otro cubo pero supongo que el tiempo se encargó de desaparecerlo. Tal vez completaba el mapa. ¿Quieres que vaya ahí, a la Estación Sinkhole?
—No—exclamó Han—Por ahora, no lo hagas. Solo quiero que lleves esto a Moonstone en Foundry. Tal vez ella lo encuentre interesante.
—Lo haré.
Han asintió, Ava agarró el cubo, desapareciendo el mapa y se subió al transporte. Han recordó una vieja historia que le contó Vergere cuando estuvo en La Fauces, la historia de una entidad milenaria atrapada ahí. Negó con la cabeza, era solo un cuento para ponerlo nervioso. Se dio la vuelta, ahora tenía problemas más importantes que recordar viejos viajes.


Jannah estaba meditando en el jardín cuando vio a Finn aparecer delante de ella, y sintió su urgencia y le exhortaba a buscarlo en K'Farri ya que había hallado a Moonstone. Una vez que desapareció, apretó los dientes y frunció el ceño. No tenía sentido, sabía que Finn había partido hacia Rogue One donde se reuniría con Poe ¿Por qué estaría en otro lado? Al menos que se tratase de su sobrino.
Negó con la cabeza, su sobrino intentaba engañarla y se sintió insultada ¿Por quién la estaría tomando? Pensó mientras se ponía de pie.
Entonces él la estaría esperando en ese planeta y vio una gran oportunidad para eliminar el problema. No podía decirle nada a Rey pero necesitaba contar esto con su hija.
Se dio la vuelta, el aire agitó su capa mientras caminaba hacia el hangar donde estaba Rori, y donde partiría hacia aquel planeta cuanto antes.


Una vez que terminó su proyección, Rey abrió los ojos abruptamente e iba cayendo de espaldas cuando Neespi la sujetó a tiempo. La calamari estaba sentada a su lado mientras la apoyaba suavemente en el suelo; Rey respiraba con dificultad y notó los sudores que corrían por su frente; su cuerpo se estremeció.
Neespi colocó ambas manos por encima de su abdomen, y cerró sus bulbosos ojos, Rey se sentía débil, las manos de la calamari se agitaron, la Fuerza Viva volvió a llenar de energía y paz a Rey. De a pocos sentía que se revitalizaba.
—Estoy aquí…no te preocupes—susurró Neespi mientras Rey recuperaba la respiración pausada. Evidentemente ya no era tan joven, solo cinco años mayor de la edad que tenía Luke cuando lo conoció. Pero aún tenía cosas que hacer y no podía irse ahora.
—¿Estás mejor?—preguntó Neespi, entonces Rey volteó a mirarla.
—Sí, y tal como lo esperaba, cegado por su ambición pero capté algo que me da esperanza—sonrió de medio lado mientras se sentaba—Gracias, Neespi.
—Necesitas descansar.
Rey asintió, luego sintió la presencia de Shara acercarse rápidamente, pero no se movió de su sitio. Shara se apareció en el umbral, vio a su madre sentada y a Neespi a su lado, entonces avanzó hacia ella, arrodillándose.
—¿Qué pasa, mamá?
—Usé la proyección para hablar con Han y esto me dejó muy agotada. Neespi me ayudó a recomponerme.
—Mamá—exclamó Shara abrazando a Rey y cuando se separó, le agarró de las manos—Entonces ¿viste a Han?
—Sí.
—Ya no tiene sentido intentar razonar con él, mamá—exclamó Shara bajando la vista—Tomó su decisión.
—No está totalmente perdido.
Shara levantó la mirada, no podía creer lo que estaba escuchando; cuando interactuó con su hermano, no había visto ningún atisbo de estar dudando en la Luz.
—Él se cerró—exclamó Shara—Mi enlace de mellizos fue bloqueado por él.
—El papel de traer de vuelta a tu hermano no me corresponde—exclamó Rey, tocó las manos de su hija y la miró con firmeza—Recuerda lo que te dije hace un tiempo atrás…Eres la Espada de los Jedi.
Neespi se puso de pie, y en silencio se retiró de la habitación, Shara abrió los ojos alarmada.
—Nunca quise ser la Espada de los Jedi. ¿" Una vida sin descanso en la que no veré la paz"? ¿A qué te referías con eso? ¿No tendré una vida pacífica?
—En estos últimos años ¿lo has tenido? —preguntó, entonces Shara desvió la vista.
—Si hablas de los grysk o de los trianii.
—Pero serás bendecida si traes la paz a otros.
—No quiero matar a mi hermano—musitó cabizbaja, Rey asintió pero aún se aferró a las manos de su hija.
—Sé que dije serás el fuego ardiente para tus enemigos pero no veas a Han como un enemigo. Nuestros enemigos son los Sith que intentan destruir todo lo que hemos construido, que tu fuego sea con ellos
—Entonces ¿Cómo debo verlo?
—Un hermano al que debes traer de vuelta. Él aún no se ha convertido por completo en el Lado Oscuro…pude ver que aún tiene un poco de luz en él. Encerrado, amurallado.
—¿Está confuso?
—No, no siento que sea así. Solo oculta ese lado ¿Por qué? No lo sé. Pero sé que algo lo tiene preocupado.
—¿Y no sabes cuál?
—No y eso te encargas tú. Eres su melliza y tienes que traerlo de vuelta.
—No lo sé, mamá—exclamó Shara, desanimada e incómoda. Rey respiró hondamente, luego se puso de pie con dificultad.
—Espada de los Jedi, debes aceptarlo. No puedes rechazar esta petición; no te obligo. Te ruego que lo hagas, porque solo tú puedes hacer que Han viva y no sea asesinado por uno de los maestros. Medítalo.
Shara no se volteó a mirar a su madre, aun con la vista en el suelo, Rey salió de la habitación dejando a su hija sola. Shara se restregó la cara con ambas manos y se echó al piso, mirando al techo, aún con dudas en su cabeza.
Él era su único hermano, el único que le quedaba y odiaba la idea de tener que matarlo. No creía que él pudiera volver a la Luz. "Eres la Espada de los Jedi" volvió a escuchar la voz de su madre en su cabeza. Tal vez eso se trataba de ser la Espada, regresar al camino a los perdidos.


A bordo del Rogue One, Finn escuchaba atentamente la conversación grabada de Poe y el comandante Shabis. Él estaba en la oficina de su mejor amigo, se reclinó en su asiento cuando terminó de escuchar la conversación.
—Y ¿bien? ¿Qué opinas? —preguntó Poe a Finn, quien se masajeó la barbilla.
—No estoy seguro. ¿Esta grabación está autentificada?
—Sí, es él—exclamó Poe frunciendo los labios—¿No puedes percibir nada?
—Bueno, es una grabación pero el tono que usa…no creo que esté mintiendo. Esto es sospechoso, juntando además de lo que me contaste cuando llegué, el Sith que intentó matar a Silen.
—Y que Shara lo abatió—exclamó Poe—No creo que Shabis se quiera arriesgar a un encuentro.
—Puedo ir a Chandrila—exclamó Finn inclinándose—Tal vez ahí encuentre algo para confirmar las sospechas de Shabis.
—Sí, buen punto—exclamó Poe asintiendo—Por cierto, Silen y Raneca han hablado, parece que han acordado unir sus fuerzas contra…contra el idiota usurpador—exclamó Poe fingiendo una sonrisa. Finn pudo captar el dolor en las palabras de su mejor amigo, decidió no comentar sobre eso.
—Es bueno oírlo, así ya no estarán luchando por su lado. Tal vez unificados podamos detener esto.
Se puso de pie, pero Poe se mantuvo en silencio, ambos se miraron y él notó algo en la mirada del antiguo piloto.
—¿Cómo lo detendrán? Sé lo que hacen los Jedi cuando ven a alguien con un sable rojo.
—Entonces ¿lo viste?
Poe asintió con tristeza, las Holo cámaras de seguridad registraron el atentado contra Han Dameron, los cuales fueron proyectadas en las holonoticias. Y Poe, como otros oficiales, vieron cómo Han abatía a los Jedi. Finn asintió compasivamente.
—Lo siento tanto, Poe pero Rey aun piensa que puede salvarlo.
—Y ¿tú qué piensas?
Finn se mostró incómodo, lo cual fue evidente para el almirante Dameron, quien se puso de pie y se acercó a él.
—Siempre apoyaré en lo que haga Rey pero me es difícil ver si él es redimible. Siento que revelar el linaje de ella ante el Senado fue la línea que no debía cruzar.
Poe lo miró con tristeza, luego asintió, respiró hondamente.
—Si lo ves…que no sufra.
Finn notó la angustia en él, le pareció que sus ojos se aguaban pero logró contenerse. Lo abrazó como el hermano que era para él.
—Iré a Chandrila y te informaré—exclamó Finn cuando se separaron, entonces Poe asintió.
—Solo cuídate.
—Lo mismo para ti. Que la Fuerza te acompañe, viejo amigo.
Finn le envió por medio de la Fuerza ondas reconfortantes. Poe sonrió débilmente y vio como su mejor amigo abandonaba la oficina.


Shara ingresó a la sala médica, una habitación suficientemente amplia para albergar varias camas, donde estaban ocultas con cortinas blancas, droides médicos que iban de un lado a otro, vio a dos Jedi sanadores que conversaban entre ellos. Su vista se paseó por todo el sitio hasta que encontró a Temiri, aun dormido en su cama blanca, al lado estaba Arashell y Kaity que se acercaba rápidamente a ella.
—¡Shara! Me alegra verte aquí—exclamó Kaity, enroscando su brazo sobre el de la Dama Jedi—¿Estás enterada?
—Sí, hablé con mi mamá—exclamó Shara mientras Kaity lo jalaba hacia la cama donde dormía Temiri. Después de que Rey la haya dejado en la sala, ella se puso de pie y salió a buscarla, y ahí fue el momento que se enteró de la incursión de Temiri en Coruscant.
—Tantos Jedi caídos—exclamó con tristeza Kaity—Ken, Xayon, Hol y el tipo alto—meneó la cabeza—Ken era tan bueno y amable.
Shara se mostró en silencio, Temiri aún estaba en trance curativo, por ello es que Shara casi no podía percibirlo. Era una suerte que estuviera vivo.
—Esto hizo mi hermano ¿verdad?
—Sí, lo hizo—exclamó Arashell—¿Qué harán para detenerlo?
Kaity se mostró cohibida pero Shara, se mostró avergonzada, no entendía porque intentaba no ver a los ojos de Arashell. Rey tenía razón, solo ella podía detenerle y ya no podía seguir dudando.
—Creo…que solo yo puedo hacerlo. Lo siento mucho, señora Blagg—exclamó Shara, mirándola a los ojos finalmente. Ella no dijo nada más, volvió a mirar a Temiri.
—Tekli hizo un gran trabajo al salvarlo. Se pondrá bien—exclamó Kaity.
—Extrañaré a Ken. Fue un buen piloto—exclamó Shara mirando a Kaity, quien asintió. Notó las pestañas húmedas de ella y el nerviosismo que dejaba aflorar en su piel—Me alegra verte bien físicamente pero siento que estás a punto de perder los nervios.
—Sí, aún estoy consternada pero estaré bien—exclamó con una sonrisa—Solo me cuesta creer ver a Han convertido en un tipo malo.
—Sí, yo estoy…bueno, no estoy particularmente bien respecto a mi hermano—exclamó Shara, entonces Kaity se mostró un poco cohibida.
—Él me gustaba cuando éramos jóvenes pero siempre estaba junto con Tara. Él tenía ojos para ella, entonces comprendí que nunca se fijaría en mí—confesó con las orejas ardiendo como estrellas binarias de un planeta desértico—Esto me deja confundida. Mis sentimientos con él ya pasaron a la historia pero…no quiero verlo consumirse así. Quiero detestarlo por lo que hizo a Ken pero no puedo, simplemente no puedo odiarlo.
—Lo siento, Kaity. ¿Hay una manera de ayudarte?
—No, lo siento Shara—exclamó Kaity mirándola entristecida—Solo haz lo que creas conveniente con tu mellizo. No quiero pedirte nada que tengas que elegir. Recuerdo que la maestra Skywalker te llamó "Espada de los Jedi"
Shara asintió, y nuevamente sintió otra carga más a sus espaldas. Se sentía agotada y estresada. Quería evitar a toda costa tener que matarlo pero algo dentro de ella le decía que debía hacerlo.
—Debo irme—dijo Shara, quien luego abrazó a Kaity—Que la Fuerza te calme, querida amiga.
—Lo sé, lo mismo para ti—dijo Kaity, quien luego se separaron, Shara sonrió por primera vez desde que llegó a la sala.
—Nos vemos, Kaity. Y ve con Luke, no lo hagas esperar.
—Ay… ¿tan obvio es?—preguntó con las mejillas encendidas, Shara se giró hacia la salida.
—Tan evidente como un wookie en una reunión de ewoks.
Kaity sonrió tímidamente mientras Shara se retiraba del lugar. Temiri abrió los ojos lentamente y Arashell se inclinó, agarrándole la mano.
—Hola—saludó Arashell.
—Arashell ¿eres tú? —musitó con los ojos entreabiertos, Kaity se acercó lentamente a la cama. Arashell asintió mientras intentaba contener las lágrimas.
—Sentí a Shara por aquí…¿se fue?
—Sí, acaba de irse—exclamó Kaity, entonces Temiri volvió a cerrar los ojos mientras se aferraba a la mano de Arashell.
—Qué bueno. De todos modos no quería hablar con ella.
—No es su culpa ¿sabes? —exclamó Kaity intentando disculpar a su mejor amiga pero estaba lejos de usar un tono acusador—Ella lo está pasando mal.
—No me malinterpretes—musitó Temiri entreabriendo los ojos—En su momento lo haré pero por ahora, no estoy de humor para hacerlo.
Kaity asintió, luego se despidió de Temiri, retirándose de la sala; dejando a ambos solos en la sala.


Dos cazas estelares se detuvieron a pocos metros del planeta K'Farri, Jannah abrió un enlace con su hija Rori.
—¿Estás segura que quieres ir sola?
—Sí, y quiero que te quedes aquí a vigilar. Estate atenta con tu comunicador para informarte de cualquier cosa.
—Entonces ¿Lo harás?
Jannah sintió la tristeza en la voz de Rori. Soltó un suspiro.
—Han, el chico que conociste y jugaste en tu infancia, ya no existe. Se dejó consumir por el Lado Oscuro, dejó que esa fosh corrompiera su mente. Solo es una sombra de lo que solía ser. Rori, Han ya no es ese niño que adoptó un porg como mascota.
—De acuerdo, que la Fuerza te acompañe, mamá.
Jannah cortó el enlace, entonces enrumbó el caza hacia el pequeño planeta. Notó que no había ningún tipo de nave de la Alianza, se preguntaba si realmente estaba ahí cuando lo sintió. Han estaba abriéndose a la Fuerza, llamándola.
El caza estelar aterrizó en un campo abierto, el lugar era solo colinas, hierbas altas y rocas cubiertas de musgo. No vio a Han por ningún lado, entonces siguió avanzando hacia una gran montaña, la Fuerza le decía que debía ir a esa cueva oscura.
Se detuvo a unos metros, entonces vio a Han emerger de ahí. Notó lo pálido y ojeroso que estaba.
—Finn no está aquí. Es demasiado bajo para ti usar a tu tío para atraerme.
—Pero has venido.
—Lo hice para terminar con esto de una vez.
—Yo también, Jannah.
Encendió su sable de luz, la hoja escarlata centelleó y no esperó a que ella encendiera la suya. Salió disparado y Jannah encendió su arma, la hoja naranja se estrelló frontalmente, luego repelió un embate que venía de su lado derecho, luego la contuvo y lo empujó. Han lanzó rayos de la Fuerza, lo cual fue repelido por la hoja naranja de Jannah, desviando hacia unos matorrales, luego Han dio un rápido salto con el sable en alto. Jannah lo desvió con un golpe con su hoja, luego usó el empujón de la Fuerza para lanzarlo lejos. Han dio una gran voltereta en el aire y cuando cayó con las rodillas flexionadas, Jannah se lanzó hacia él. Entonces Han lanzó un grito Sith, provocando que Jannah se paralizara a medio camino pero logró recuperar la movilidad justo a tiempo para esquivar una estocada rápida de parte de su sobrino caído.
Luego, embates, golpes, de izquierda a derecha; Jannah giró la muñeca para golpear cada vez más fuerte, luego Han dio una gran voltereta a la espalda de la maestra Jedi, quién giró sobre sus talones.
Las armas centellearon al chocar y Han aumentó la velocidad de sus movimientos, haciéndola retroceder a Jannah. Jannah levantó algunas rocas mentalmente y las lanzó a él, pero las repelió de un rápido movimiento. Han presionó aún más los golpes agresivos y Jannah se percató que estaban entrando en la cueva, luego él la empujó con la Fuerza.
Rodando por el húmedo suelo, convocó su arma pero no veía a Han por ningún lado. La luz y el zumbido de su sable era lo único que iluminaba y escuchaba.
—¡Mamá! ¿Dónde estás?
Jannah frunció el ceño, esa era la voz de Rori, se preguntaba porque estaría en la cueva. Avanzó hacia la salida pero sintió que algo la jalaba y sin poder hacer nada, cayó de espaldas y se deslizó en la tierra de barro hasta detenerse en un ambiente amplio, con grandes estalagmitas de roca que crecían del suelo. Se puso de pie, con el sable de luz en alto.
—¡Jannah! ¡Jannah!
Era la voz de Finn, Jannah apretó los dientes; ahora ya no estaban tan oscuro, el techo de estalactitas de roca, se filtraba la luz del día.
—¿Dónde estás? ¡No te escondas, Dameron!
Las estalactitas crujieron, luego se soltaron del techo; Jannah saltó hacia atrás para esquivar y vio justo a tiempo, relámpagos de la Fuerza.
Lo desvió con su sable de luz una vez que cayó de rodillas, luego lanzó los trozos de roca hacia dónde provino esos rayos.
—No seas cobarde, Dameron. Enfréntate cara a cara conmigo.
Del lado derecho de Jannah, sintió una presencia conocida, haciéndola girar bruscamente y vio a Rori de pie, acercándose.
—Mamá ¿Todo está bien? ¿Dónde está Han?
Jannah evaluó con la mirada a Rori mientras se acercaba a ella. Se humedeció los labios, se aferró a su sable de luz mientras aguardaba pacientemente. Estaba muy segura de que ella no era su hija.
—Te dije que esperaras. Déjame lidiar con esto.
—No podía quedarme con los brazos cruzados.
Una vez que estaba lo suficientemente cerca, Rori levantó su sable de luz y Jannah lo contuvo. La hoja escarlata centelló cuando ambas armas chocaron.
—Kriffado Dameron.
—¿Me matarás así, tía Jannah? ¿Me matarás mientras tenga esta ilusión de tu amada hija?
—Usando trucos sucios como un Sith despreciable.
—¡Jannah!
Sintió que alguien le tocaba del brazo de manera urgente, Jannah miró de reojo y vio a Finn, sacándola de su concentración. Han aprovechó para girar su arma hacia su abdomen pero Jannah golpeó la hoja escarlata mientras volvía en sí, desviando la ruta hacia su propia rodilla.
Cayó mientras gritaba de dolor, Han, ya rompiendo la ilusión fallanassi que creó, se acercó y pateó el arma de su tía lejos de ella. Levantó su arma, pero por alguna razón, no podía bajarla y matarla definitivamente.
—Hazlo, pedazo de mierda. Hazlo y viviré en tu mente—escupió Jannah, doblada de dolor y mirando con desprecio a Han.
Quería hacerlo, pero esa luz, esa pequeña luz que aún conservaba dentro de él, era tan fuerte que le impedía hacerlo. Ya era tarde para rehacer todo, ella era su sacrificio, debía matarla para ser un Sable Sith.
Tembló ligeramente, luego se le ocurrió una idea. No tenía que hacerlo, había una opción menos letal y así engañar a Moonstone. Y hablando de Moonstone, Han sentía que era la única oportunidad de hacerlo.
—Foundry—exclamó mientras apagaba su sable de luz, Jannah dejó de retorcerse pero aun estaba confundida cuando lo vio arrodillarse.
—¿Foundry?
—En una mansión, ella vive. Lo siento, tía; sé que preferías estar muerta—exclamó Han y extendió la mano hacia la frente de ella. Inmovilizándola, Han cerró los ojos y Jannah sentía como la piel le ardía. Gritó mientras la mano de Han brillaba y del cuerpo de la maestra Jedi se notaban pequeñas llamas luminosas que abandonaban su cuerpo.
Su garganta se desgarró, las luces brillantes de Finn y Jannah, dejaron de brillar lentamente. La vida de la naturaleza dejó de percibirla y cuando terminó, sintió vacío.
Han se puso de pie y sin girarse por última vez, se retiró de la cueva en silencio. Jannah gimió en el suelo, intentó contactarse con Rori pero no había manera y entró en pánico. Alarmada, se arrastró en el suelo, extendió la mano buscando su sable de luz, pero esta no aparecía. Nerviosa, con el nudo en la garganta, se concentró en las pequeñas rocas.
A pesar de su esfuerzo, no logró moverlas ni un centímetro, hasta que escuchó como su comunicador pitaba.
—¡Mamá! ¡Mamá! ¿Me escuchas?—escuchó la voz desesperada y llena de miedo de parte de Rori. Aturdida, se lo acercó a los labios.
—Estoy en una cueva—jadeó casi sin energías—Ven, estoy herida.

Mirando el techo, Jannah se preguntó si Han había bloqueado su sensibilidad de la Fuerza. No podía percibir a ningún ser vivo, ni tampoco podía buscar a Finn por medio del enlace mental. Silenciosas lágrimas corrían de sus mejillas.
Después de lo que le pareció una eternidad, llegó rápidamente Rori y se arrodilló a su costado.
—Oh no.
—Rori…
—Todo estará bien. Todo irá bien, debo llamar a un equipo médico para que te recoja.
—Rori—exclamó Jannah agarrándola del brazo, la Jedi se detuvo y notó lo llorosa que estaba Jannah—No puedo sentir la Fuerza.
Rori quedó con la boca entreabierta, porque a pesar de que la tenía viva y delante suya; no podía verla en la Fuerza, era como un espacio vacío. La cargó sobre su regazo y la abrazó.
—Tía Rey encontrará un modo.
Jannah lo dudaba pero no dijo nada, simplemente se aferró al abrazo de su hija.