Me siento mal, soy manco para los videojuegos, apenas estoy soportándome en la universidad, le doy asco a la mujer que me gusta y.… y.… bueno a veces hay reviews y MP que me hacen sentir muy bien.
Altark: gracias por enviarme sus MP. Me alegra mucho saber que mi historia le es increíble. Y perdóneme por no estar actualizando.
Y a todos los lectores que esperan la actualización de la historia; gracias y perdón por no actualizar, es que simplemente me da flojera.
Kung fu panda es propiedad de DreamWorks.
Capítulo 3
Mirada al pasado
El Maestro Arthit y Mali, después de estar en el funeral se iban caminando de camino al Kai Somsak. Era como las 9:30 de la noche, había bosque espeso en ambos lados del camino de tierra por el que caminaban. El cielo estaba cubierto de estrellas y la luna, acompañados del silencio nocturno.
-ya no estés triste Mali, esas cosas pasan en el Muay thai. Más bien tienes que estar agradecida de que no fuiste tú -le dijo el Maestro Arthit mientras seguían caminando.
-lo sé Maestro, gracias -agradeció Mali- es solo que me puso más triste aún ver a la loba llorar por él... ellos eran novios y ahora ella va a quedarse sola y triste -dijo después.
-sí, eso me puso triste a mí también -decía el Maestro Arthit- Mali, ¿quieres que te cuente sobre Klahan? -le preguntó después.
Mali se sorprendió y se sonrojó, el Maestro Arthit pudo notarlo y sonrió.
-este... si... -dijo nerviosa Mali.
-estás enamorada de Klahan, ¿no es así? -le preguntó el Maestro Arthit.
A Mali se le aceleró el corazón. Y quedó muda.
-me he dado cuenta de eso porque veo como lo miras, veo como intentas acercarte a él y veo cómo te ruborizas cuando lo miras a los ojos.
-yo... si Maestro, tiene razón... estoy enamorada de Klahan -dijo Mali poniéndose muy nerviosa.
-algún pasado bastante duro y doloroso hace que Klahan sea una persona fría y distante -le decía el Maestro Arthit- lo encontré en la aldea Sī dæng a cuatro horas de aquí... aún recuerdo la primera vez que lo vi... -decía el Maestro Arthit poniéndose un poco triste al recordarlo.
Flashback.
Cuatro años atrás...
El Maestro Arthit había salido del Kai Somsak junto a sus estudiantes. Estaban lejos del Kai Somsak, en una aldea. Todos estaban formados en la plazuela de dicha aldea y realizaban técnicas de golpes y patadas según las órdenes del Maestro Arthit. La gente de la aldea se acercaba a verlos y les asombraba, pues que hayan venido a exhibir sus técnicas a un lugar público era para incitar a la gente a practicar Muay thai.
Luego de la exhibisión el Maestro Arthit les dijo a sus estudiantes que rompan filas y que podían pasar el día libre siempre y cuando lleguen a la posada del pueblo hasta antes del ocaso.
El Maestro Arthit se dirigió a un restaurante de fideos y vio que en el patio del restautante, a lado del sector de las mesas para clientes había un palco improvisado en donde estaba sentado un oso panda, regordete, sucio y estaba encadenado del cuello a un poste en medio de dicho palco.
El Maestro Arthit lo miró un momento luego una cerdita le pidió su orden. El Maestro Arthit pidió un plato de fideos.
Mientras comía los fideos no dejaba de ver al panda, le llamaba la atención y le causaba tristeza verlo encadenado como si fuese un esclavo.
- ¡queremos ver bailar a esa bola de grasa! -gritó uno de los muchos clientes que ahí estaban. Y todos lo siguieron, gritando incitando a que lo pongan a bailar.
Al escuchar los reclamos, salió el dueño del restaurante que era un jabalí. Se acercó al panda con una vara de bambú en la mano.
- ¡oye, baila! -le ordenó amenazante.
- ¡sss... si! -dijo el panda y al ver la vara de bambú se levantó muy asustado y se puso a bailar ridículamente, levantando y moviendo las manos, zapateaba y tarareaba una canción.
La gente se reía y se burlaba de él mientras bailaba. Empezaron a tirarle tomates y sobras de comida que tenían en sus platos.
El panda al ver la comida regada bajo sus pies, dejó de bailar y se agachó para comérselo.
De repente sintió un fuerte golpe en la espalda.
- ¡sigue bailando! -le dijo el dueño del restaurante después de azotarlo con la vara de bambú.
El panda al recibir el golpe se asustó y dejó caer la comida para seguir bailando.
Luego de comer, el Maestro Arthit se fue del restaurante.
Durante esa noche el Maestro Arthit paseaba por la aldea, estaba desierta. Las antorchas que hacían de alumbrado público iluminaban todas las calles. Pasó por el restaurante de fideos en donde vio al panda. El lugar estaba cerrado, pero podía escucharse algo.
- ¡te has portado muy mal!, ¡no bailaste bien la última vez! -decía el jabalí. El Maestro Arthit al oír eso dejó de caminar, se acercó silencioso a la puerta y se asomó por un pequeño agujero. Y podía ver con claridad todo lo que ahí adentro pasaba.
El panda seguía encadenado en el mismo lugar y el jabalí se le acercaba con la vara de bambú. El panda llorando de pánico, pero sin gritar intentaba desesperadamente alejarse, pero la cadena no lo dejó y quedó acorralado.
- ¡por!... ¡por favor señor!... -rogaba el inocente panda levantando ambos brazos intentando protegerse. El jabalí empezó a azotarle repetidas veces con la vara de bambú.
- ¡AH! ¡AY! -el panda gritaba al recibir los dolorosos azotes.
- ¡cállate! -le ordenó el jabalí mordiendo los dientes y luego le golpeó en la boca. El panda se tapó la boca con ambas manos debido al dolor que le causó el golpe.
El dueño lo seguía azotando cada vez más y más fuerte...
El Maestro Arthit se retiró y regresó a la posada.
Al día siguiente regresó al restaurante; pidió su tazón de fideos y contemplaba al inocente panda; encadenado, sentado con una muy notable expresión de hambre y sed en su cansado y golpeado rostro.
-no esta noche no podré, no estaré en el restaurante toda la noche -le escuchó decir al dueño del restaurante que caminaba recogiendo platos vacíos y hablaba con uno de sus clientes.
Durante esa noche el Maestro Arthit corrió hacia el restaurante, acompañado de la oscuridad se desplazaba rápido gracias a su agilidad de felino y su conocimiento y habilidad en Muay thai.
Al llegar al restaurante saltó el muro sin pensarlo dos veces. Al llegar al otro lado vio al panda... estaba despierto. Al panda se le heló la sangre al ver esa silueta y esos ojos anaranjados observándolo en la oscuridad de la noche... el Maestro Arthit se le acercó poco a poco.
-hola -le dijo el Maestro mientras se acercaba.
- ¡no! -exclamó muy asustado el panda - ¡por favor no me!... -empezaba a gritar y el Maestro Arthit tuvo que taparle la boca mientras que con la otra mano le sujetaba el cuerpo.
-shhh no voy a hacerte daño -le susurraba el Maestro Arthit- por favor no grites. Te soltaré, pero prométeme que no gritarás -le susurró.
El panda seguía forcejeando y llorando de pánico. El Maestro Arthit lo soltó. Y para su suerte, el panda no gritó. Pero se alejó hasta donde le alcanzó la cadena.
- ¡por!... ¡por favor!... ¡no me lastime! -decía desesperadamente el panda.
-no vine a hacerte da... -le hablaba en Maestro Arthit, pero el panda interrumpió.
- ¡me iré para siempre!, ¡lo juro!, ¡por favor no me haga daño! -le imploró el panda al borde de la locura.
- ¿tienes hambre?, te traje comida y agua -le dijo el Maestro Arthit extendiéndole una bolsa de dumplings y un odre con agua, el panda seguía asustado y no movió un dedo, estaba mudo por el miedo que le causaba el Maestro Arthit.
-que mal, de verdad lamento haber importunado tu noche. Te los dejaré aquí -dijo el Maestro Arthit y dejó ambas cosas en el suelo. Después saltó el muro y desapareció.
Por un par de minutos el panda observaba la bolsa de comida, podía sentir el olor de los dumplings y combinado con el hambre y sed que tenía, se acercó a la bolsa y la abrió. Luego comió un dumpling... luego otro y otro. Abrió el odre y bebió el refrescante líquido.
Del pequeño orificio del portón lo observaba el Maestro Arthit, sonrió alegre porque el panda pudo saciar su hambre y sed durante al menos una noche. Cuando terminó, esperó a que el panda se durmiera para volver a entrar, llevarse la bolsa y el odre.
En la noche siguiente. El panda estaba sentado y despierto. De un momento a otro se dio cuenta que esos ojos anaranjados lo observaban de nuevo.
-¡shhhh! -le dijo el Maestro Arthit, le lanzó una bolsa de dumplings junto a un odre de agua y desapareció.
El panda se acercó a la bolsa y comió los deliciosos dumpligs y bebió el agua.
Durante las noches restantes el Maestro Arthit le llevaba comida y agua al pobre panda. Hasta que llegó el día en que él y sus estudiantes debían regresar al Kai Somsak.
Cuando regresaron y estaban ya en el Kai Somsak, repentinamente el Maestro Arthit le pidió permiso por unos días al Maestro Mongkut.
El Maestro Mongkut le concedió su petición ya que el Maestro Arthit siempre fue leal y muy noble como estudiante y como Maestro. Y se merecía tiempo de descanso.
El Maestro Arthit fue a la aldea en donde vio al panda. Nuevamente le llevaba una bolsa de comida por un par de noches. El panda siempre se asustaba al ver esos ojos anaranjados observándolo de entre la oscuridad.
Una tarde, el restaurante estaba cerrado. El panda curiosamente intentaba imitar poses se Muay thai. Intentó hacer la pose de mantener levantada una rodilla, pero perdió el equilibrio y cayó. Se levantó y lo intentó de nuevo... pero cayó de nuevo. Al volver a levantarse ya no lo intento, bajó la cabeza y suspiró resignado.
-inténtalo de nuevo. Ya lo estabas logrando -le dijo repentinamente el Maestro Arthit. El panda se sobresaltó y abrió los ojos asustado. Miró a todos lados y se dio cuenta que el Maestro Arthit estaba observándolo sentado sobre el muro, bajó al suelo y se acercaba al panda.
- ¡por favor no me haga daño! -imploró despavorido el panda, corrió hasta donde la cadena lo permitió.
-shhhh. Por favor cálmate -le pidió el Maestro Arthit acercándose lentamente a él.
- ¡no!... ¡por favor no me haga daño! -volvió a decir el panda llorando y poniéndose de rodillas.
-yo no te haré daño -le decía el Maestro Arthit- mira, te traje comida -le dijo después mostrándole la bolsa de dumpling. Luego se acercó y puso la bolsa a lado del panda.
El panda lentamente se acercó y recogió la bolsa de dumplings y se alejó.
-come con tranquilidad, sé que el dueño del restaurante no estará en todo el día -le dijo el Maestro Arthit y se sentó en el suelo, apoyando la espalda sobre la pared.
El panda lo miraba dudoso y con miedo, pero sus ganas de comer eran más intensas que tuvo que comer los dumplings olvidando que lo observaba ese par de ojos anaranjados que tanto temor le causaban.
Después de comer el Maestro Arthit se puso de pie, el panda se alteró y se hizo para atrás.
-cálmate -le dijo tranquilo el Maestro Arthit- he estado viendo lo que hacías -le dijo después. Vio que en la pared del restaurante había un cartel pegado el cual era una invitación para formar parte de la escuela de Muay thai, había dibujos de personajes dando patadas, peleando y haciendo poses. El panda intentó imitar una de ellas.
-es Muay thai -le dijo el Maestro Arthit señalando el cartel con el dedo- observa -le dijo después y realizó movimientos y golpes épicos de Muay thai, volteos, patadas de revés rodillazos con salto y codazos. El panda pasó de estar asustado a estar asombrado al ver tan majestuosas técnicas de combate.
- ¿te gusta? -le preguntó el Maestro.
El panda en silencio afirmó con la cabeza y no mentía, siempre le fascinaron las Artes marciales.
-querías imitar esta ¿verdad? -le preguntó el Maestro mientras realizaba con facilidad la pose de mantener levantada la rodilla- inténtalo de nuevo. Voy a ayudarte -le dijo después.
Dudoso el panda se puso de pie y lo intentó, pero cuando levantó la rodilla perdió el equilibrio y se inclinó así atrás, cerró los ojos preparándose para la caída. Y no sintió nada.
-te dije que iba a ayudarte -le decía el Maestro Arthit mientras se apoyaba en su espalda para evitar su caída- bien, inténtalo de nuevo -le dijo después dándole un leve empujón para ponerlo de pie.
El panda lo intentó de nuevo, levantó lentamente la rodilla, se balanceaba a punto de perder el equilibrio.
-inclina tu cuerpo un poco así adelante -le dijo el Maestro Arthit empujándole la espalda haciendo que se incline para adelante.
El panda levantó completamente la rodilla imitando la posición correctamente.
-muy bien -le dijo sonriéndole el Maestro Arthit. Luego el panda bajó la rodilla porque le cansaba estar en esa posición.
-te gustan las Artes marciales, ¿verdad? -le preguntó el Maestro Arthit.
-si -dijo el panda.
-qué bueno que te guste -le decía el Maestro Arthit- ya me tengo que ir -le decía después, corrió y con facilidad saltó y quedó sobre el muro. Estando arriba volteó la cabeza hacia el panda- volveré, vas a esperarme ¿verdad? -le preguntó finalmente.
El panda afirmó con la cabeza pronunciando un casi inaudible 'ajá' con la boca.
Al día siguiente durante la noche, el Maestro Arthit llegó al restaurante, había luna llena y se podía ver con claridad en la oscuridad. Al llegar vio que el panda estaba sentado apoyando la espalda al poste en donde estaba encadenado. Vio los ojos anaranjados del Maestro Arthit acercándose y se sobre saltó, se puso de pie y corrió hasta que se acabó la cadena y volvió a mirar asustado al Maestro Arthit.
-cálmate, soy yo -le dijo el Maestro Arthit acercándose con calma a él. El panda lo reconoció y se tranquilizó.
El Maestro Arthit gracias a la luz de la luna y a su excelente visión nocturna de felino pudo notar claramente que el rostro del panda estaba todo golpeado.
-él te golpeó otra vez -decía el Maestro Arthit acercándose a él mostrándole la bolsa de comida y el odre de agua.
El panda dejó que se acercara y recibió lo que el Maestro le ofreció. Se sentó apoyando la espalda en una pared a donde la cadena alcanzaba y el Maestro Arthit se sentó junto a él.
El panda comía un poco apresurado porque tenía hambre.
-mi nombre es Arthit -le dijo el Maestro- ¿cómo te llamas? -le preguntó después.
El panda que estaba comiendo en silencio, se quedó quieto ante la pregunta, se quedó perdido en sus pensamientos, seguro intentando recordar algo.
-yo... no lo sé -susurró después.
- ¿de dónde eres? -le preguntó el Maestro Arthit.
-yo, no lo sé -volvió a decirlo en un susurro y se puso muy triste el panda
El Maestro Arthit se arrepintió de haberle hecho esas preguntas.
-te gustan mucho los dumplings, ¿verdad? -le preguntó el Maestro Arthit.
-sí, me gustan mucho -respondió el panda tomando un dompling y metiéndoselo a la boca.
El ambiente se tornó silencioso hasta que el panda acabara de comer la comida.
-ya me tengo que ir. Nos veremos pronto -le dijo el Maestro Arthit, se levantó, caminó hasta el muro y lo saltó con facilidad.
Un domingo al amanecer, cuando los primeros rayos de sol caían sobre el pueblo; el Maestro Arthit saltó el muro, estaba encapuchado y jadeaba. Vio al panda que se despertó al sentir su presencia.
-no puede ser -susurró el Maestro Arthit al ver que el panda tenía otra vez marcas de azotadas en todo su rostro.
El panda se sobresaltó, pero lo reconoció de inmediato.
-el dueño del restaurante está durmiendo su borrachera de anoche -le decía el Maestro Arthit acercándose al panda- ¿quieres que ya no te golpee así? -le preguntó poniéndole una mano en el hombro.
El panda asintió bajando la mirada.
-he venido a liberarte -le dijo el Maestro Arthit sonriéndole.
El panda abrió los ojos sorprendido. El Maestro Arthit usando un alambre logró abrir el collar que lo sujetaba.
Después el Maestro Arthit abrió el portón y le indicó al panda que salga.
-hay una carreta a unos metros de aquí. Vamos -le dijo el Maestro Arthit.
El panda salió y el Maestro le indicó a que lo siguiera. Caminaron presurosos, doblaron la esquina y ahí había una gran carreta cargada de paja.
-sube y ocúltate bajo la paja, ¡rápido! -le susurró el Maestro Arthit empujándole, incitándole a que lo haga.
El panda dudaba, bajó la mirada y se quedó quieto sin mover un músculo. Dentro de su mente la duda no lo dejaba tomar una decisión. Este lugar lo atormenta, la gente se burla de él, el dueño lo tenía como su esclavo, lo azota cuando está furioso y también lo azota sin motivo cuando está ebrio. Si se iba; tal vez llegue a un lugar mejor, no sufriría tanto... pero tal vez solo estaba a punto de saltar de la sartén al fuego. Sintió la mano del Maestro Arthit sobre su hombro y lo sacó de su mar de dudas, subió la mirada y se encontró con la mirada serena del Maestro Arthit.
-hazlo, te prometo que jamás volverás a sufrir. Yo te protegeré siempre, te lo prometo -le dijo el Maestro Arthit- no tenemos mucho tiempo, sube -le dijo finalmente.
El panda subió a la carreta con la ayuda del Maestro Arthit.
-bien. Ocúltate dentro de la paja -le dijo después.
El panda hizo lo que le dijo y el Maestro dio dos golpes a la carreta y comenzó a avanzar.
El Maestro Arthit caminaba a lado de la carreta. Cuando un desconocido ganso encapuchado se acercó.
- ¿qué cree que está haciendo? -le preguntó el ganso.
-lo estoy sacando de aquí. No sé quién seas, pero por favor mantenlo en silencio -le dijo el Maestro Arthit sin dejar de caminar ni mirarlo mientras le extendía la mano ofreciéndole una pequeña bolsa de dinero.
- ¿sabe quién es él? -le preguntaba el ganso rechazando la oferta- yo sé quién es él, sé de dónde vino. Yo he visto lo que le pasó. Sé cómo se llama -dijo finalmente el ganso haciendo que el Maestro Arthit detenga su andar.
-pero este no es el momento para que se lo diga. Deben salir de aquí lo antes posible -le decía el ganso- si quiere información; solo regrese y búsqueme en la plaza de esta aldea. Me llamo Xin -le dijo después el ganso.
-gracias. Regresaré entonces -le dijo el Maestro Arthit. Dio un golpe a la carreta y esta avanzó más rápido.
-el panda ya ha sufrido mucho más de lo que puede imaginarse. Ya no merece sufrir nunca más -le dijo finalmente el ganso, levantó vuelo y se fue.
El Maestro Arthit caminaba pensativo por lo último que le dijo el ganso.
Fin del flashback.
El Maestro Arthit detuvo su relato, ya habían llegado a la puerta del Kai Somsak.
-eso es algo muy triste Maestro... él ha sufrido bastante -dijo Mali, lloraba, le causaba mucha pena saber ese pasado sobre Klahan.
-no te preocupes, eso ya pasó para él. No te pongas triste Mali -le dijo el Maestro Arthit.
Ambos caminaron a los dormitorios. Todos ya estaban dormidos. Sus habitaciones estaban en el mismo pasillo. El del Maestro Arthit estaba frente al de Klahan y el de Klahan estaba al lado de la habitación de Mali.
Cuando Mali pasaba por la habitación de Klahan rozó suavemente su puerta con la yema de sus dedos.
-buenas noches Klahan -susurró Mali, fue un susurro tan suave que solo parecía un pensamiento.
Fin del capítulo.
Sī dæng: simplemente significa escarlata, no se me ocurrió otra cosa.
Xin: significa nuevo. Se me ocurrió de Xin zhao de League of legends.
Espero que les haya gustado el capítulo... pero y si les aburrió... por favor perdónenme si les aburrió enserio.
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Gracias por leer, hasta otra y cuídense mucho.
