DECLARACIÓN:
Los personajes de Naruto no pertenecen son pertenecientes a Masashi Kishimoto
CAPÍTULO 20
Cuando volvemos a la mesa del patio, Naruto me suelta de la muñeca y mueve la silla para que me siente. Noto que la piel me arde literalmente tras su tacto, y me paso los dedos por encima mientras él agarra la otra silla y la arrastra por el suelo de piedra para sentarse delante de mí. Cuando lo hace, está tan cerca que sus rodillas casi tocan las mías.
—¿Y bien?, ¿de qué quieres hablar, Naruto? —le pregunto con el tono más frío que soy capaz de adoptar. Inspira hondo, se quita el gorro de lana de nuevo y lo deja sobre la mesa. Observo cómo se pasa los largos dedos por su tupida melena dorada y me mira a los ojos.
—Lo siento —dice con una intensidad que me obliga a apartar la mirada ya fijarla en el árbol grande del patio. Se aproxima—. ¿Me tiene oído? —pregunta.
—Sí, te he oído —le espeto, y vuelvo a mirarlo. Está más loco de lo que yo creía si piensa que sólo porque haya dicho que lo siente voy a olvidar todas las cosas horribles que no para de hacerme casi a diario. —Eres una persona muy difícil —dice, y se apoya contra el respaldo de la silla. Tiene en la mano la botella que he tirado antes por el patio, y le da otro trago. ¿Cómo es posible que no haya perdido el conocimiento todavía? —¿Que yo soy dificil? —inquiero—. ¡¿No hablarás en serio?!... ¿Qué esperas que hagas, Naruto? Eres cruel conmigo. Tremendamente cruel —digo, y me muerdo el labio inferior. No pienso llorar delante de él otra vez. Kiba nunca me ha hecho llorar; hemos discutido algunas veces en todos estos años, pero nunca me ha sentido tan mal como para llorar. —No lo pretendo —dice con voz grave,
—Sí lo finge, y lo sabes. Lo haces a proposito. Nunca nadie me había tratado tan mal en toda mi vida. Me muerdo el labio con mas fuerza. Siento el nudo en la garganta. Si lloro, ganará él. Eso es lo que quiere. —Y ¿por qué sigues relacionándote conmigo? ¿Por qué no pasas? —Porque... no lo sé. Pero te aseguro que, después de lo de esta noche, se terminó. Voy a dejar la clase de literatura. Ya la haré el semestre que viene. —No había planeado hacer eso hasta ahora, pero es justo lo que debería hacer. —Por favor, no hagas eso.
—¿A ti qué más te da? No querrás verte obligado a estar cerca de alguien tan patético como yo, ¿verdad? —Me hierve la sangre. Si supiera las palabras exactas que pudieran hacerle daño al mismo que él me hace a mí siempre, las diría sin pensar.
—No quería decir eso... Yo soy el patético aquí. Lo miro directamente.
—No voy a discutírtelo —contesto. Da otro trago y, cuando me dispongo a quitarle la botella, la aparta.
—¿Qué pasa? ¿Eres el único que se puede emborrachar? —pregunto, y en su rostro se forma una sonrisa sarcástica. La luz del patio se refleja en el aro de su ceja mientras me tiende la botella.
—Pensaba que ibas a tirarla otra vez —dice. debería hacerlo, pero me la llevo a los labios. El licor esta caliente y sabe a regaliz quemado y empapado de alcohol desinfectante. Me dan arcadas, y Naruto se ríe.
—¿Con qué frecuencia bebes? Me dijiste que no bebías nunca —digo. Tengo que volver a enfadarme con él después de que conteste.
—Antes de esta noche habían pasado seis meses. —Desvía la mirada al suelo como si estuviera avergonzado.
—Pues no deberías beber nada. Te hace ser peor persona que de costumbre.
—¿Crees que soy mala persona? —dice mirando todavía al suelo con expresión seria.
«¿ Qué pasa? ¿Está tan borracho que se considera bueno ?»
—Sí —digo.
—No lo soy. Bueno, puede que lo sea. Quiero que tú... —empieza, pero se detiene, se incorpora y se apoya en el respaldo de la silla.
—¿Quieres que yo qué?
Necesito saber qué iba a decir. Le paso la botella, pero él la deja sobre la mesa. No quiero beber; con un trago es suficiente, y no quiero acabar en el mismo estado en que se encuentra Naruto.
—Nada —dice, mintiendo.
«¿ Qué estoy haciendo aquí ?» Kiba está en mi habitación, esperándome, y yo estoy aquí, perdiendo aún más el tiempo con Naruto.
—Tengo que irme. —Me levanto y me dispongo a dirigirme hacia la puerta trasera.
—No te vayas —dice él con voz suave.
Mis pies se mejoraron de inmediato ante su ruego. Me vuelvo y me encuentro con Naruto a unos pocos centímetros de mí.
—¿Por qué no? ¡¿Aún no ha terminado de insultarme?! —grito, y doy media vuelta. Me agarra del brazo y me obliga a volverme de nuevo de un tirón.
—¡No me des la espalda! —grita todavía más alto que yo.
—Debería haberte dado hace mucho tiempo! —le espeto, y lo golpeo en el pecho—. ¡Ni siquiera sé qué estoy haciendo aquí! ¡He venido corriendo en cuanto Shikamaru me ha llamado! ¡He dejado a mi novio, que, como tú mismo has dicho, es el único que soporta estar conmigo, porque estaba preocupada por ti! ¿Sabes qué? Tienes razón, Naruto: soy patética. Soy patética por venir aquí, y soy patética por intentar siquiera... Pero, entonces, pega los labios a los míos e interrumpe mi discurso. Lo golpeo en el pecho para detenerlo, pero no cede. Cada milímetro de mi ser quiere devolverle el beso, pero me contengo. Siento su lengua intentando abrirse paso entre mis labios, y me envuelve con sus fuertes brazos, estrechándome más contra sí a pesar de mis intentos por evitarlo. No sirve de nada; es mas fuerte que yo.
—Bésame, Hina —dice contra mis labios. Sacudo la cabeza y él gruñe con frustración.
—Por favor, bésame. Te necesito. Sus palabras me detuvieron. Este hombre horrible, ebrio y grosero acaba de decir que me necesita, y por alguna razón ha sonado como poesía para mis oídos. Naruto es como una droga. Cada vez que consuma la dosis más mínima de él, ansío más y más. Absorbe mis pensamientos e invade mis sueños. En el momento en que mis labios se separan, él pega la boca a la mía de nuevo, pero esta vez no me resisto. I can't. Sé que ésta no es la respuesta a mis problemas, y que lo único que hago así es cavarme un agujero más hondo, pero ahora mismo todo me da igual. Lo único que importa son sus palabras, y cómo las ha pronunciado: « Te necesito ».¿Es posible que Naruto me necesite con la misma desesperación que yo a él? Lo dudo, pero por ahora quiero pensar que sí. Eleva una de sus manos hasta mi mejilla y me acaricia el labio inferior con la lengua. Me estremezco, y él sonríe. El piercing de su labio me hace cosquillas en la comisura de la boca. Oigo un crujido y me aparte. Él permite que interrumpa nuestro beso, pero sigue envolviéndome fuertemente con los brazos, con el cuerpo pegado al mío. Miro hacia la puerta y rezo para que Shikamaru no haya presenciado mi terrible lapsus. Gracias, no lo veo. —Naruto, de verdad, tengo que irme —digo a continuación bajando la mirada—. No podemos seguir haciendo esto; no nos hace ningún bien.
—Sí que podemos —responde él, y me levanta la barbilla para obligarme a mirarlo a sus ojos verdes. —No, no podemos. Tú me detestas, y yo no quiero seguir siendo tu saco de boxeo. Me confundes. Me dices que no me soportas o me humillas después de que haya compartido contigo la experiencia más íntima de mi vida. —Abre la boca para interrumpirme, pero yo pongo un dedo contra sus labios rosados y prosigo—: Y al momento siguiente me besas y me dices que me necesitas. No me gusta la clase de persona en la que me convierto cuando estoy contigo, y odio sentirme como me siento cuando me dices cosas horribles.
—¿En qué clase de persona te conviertes cuando estás conmigo? —Sus ojos azules analizan mi rostro mientras espera una respuesta.
—En alguien que no quiero ser, alguien que engaña a su novio y que llora constantemente —le explico.
—¿Sabes quién creo que eres cuando estás conmigo? —Me acaricia la línea de la mandíbula con el pulgar y yo intento mantenerme centrado.
—¿Quién?
—Tú mismo. Creo que eres la verdadera Hinata, y que sólo estás demasiado ocupada preocupándote por lo que los demás pueden pensar de ti como para darte cuenta. No sé qué pensar al respecto, pero parece tan sincero, tan seguro de su respuesta, que me tomo un segundo para meditar sobre sus palabras.
—Y sé lo que te hice después de masturbarte. —Se da cuenta de mi gesto de incomodidad y continúa—: Siento... lo de nuestra experiencia, sé que no estuvo bien. Me sentí fatal cuando bajaste del coche.
—Lo dudo —le espetó al recordar lo mucho que lloré esa noche.
—Es verdad, te lo juro. Sé qué crees que soy una mala persona..., pero tú haces que... —Se interrumpe—. Olvídalo. «¿ Por qué se detiene ?»
—Termina la frase, Naruto, o me voy ahora mismo —le advierto, y lo digo en serio. La manera en que sus ojos parecen llamar cuando me mira, y el modo en que sus labios se separan lentamente, como si cada palabra ocultara algo, una verdad o una mentira, hacen que aguarde su respuesta. —Tú... haces que quieras ser buena persona —dice al fin—. Quiero ser bueno por ti, Hina. Intento apartarme de él, pero me retiene con demasiada fuerza. Debo de haberlo entendido mal. Mis emociones me están confundiendo, de modo que desvío la vista hacia la oscuridad del patio para tratar de entender el significado que se esconde tras esas palabras. ¿Naruto quiere ser mejor persona para mí? «¿ En qué sentido? No puede estar diciéndolo en serio..., ¿verdad ?»Vuelvo a mirarlo, con los ojos empañados de lágrimas. -¿What? Parece sereno..., ¿sincero? ¿Esperando? «¿ Qué ?»
—Ya me tiene oído.
-No. Creo que no te he entendido bien.
—Me ha entendido perfectamente. Haces que sienta... cosas que no habia sentido antes. No sé cómo manejar esta clase de sentimientos, Hina, así que hago lo único que sé hacer. —Hace una pausa y deja escapar el aliento contenido—. Comportame como una idiota. Una vez más, me encuentro en trance.
—Esto no funcionaría, Naruto, somos muy diferentes. Y, para empezar, tú no buscas una relación, ¿recuerdas?
—No somos tan diferentes, nos gustan las mismas cosas; a los dos nos apasiona leer, por ejemplo —dice con el aliento cargado de alcohol. Aunque lo estoy viviendo, no me puedo creer que Naruto esté intentando convencerme de que podemos estar bien juntos.
—Tú no buscas una relación —le recuerdo de nuevo.
—Lo sé, pero tendremos... ¿ser amigos? Ya estamos. Hemos vuelto a la casilla de salida.
—Tú mismo dijiste que no podíamos ser amigos. Y no quiero ser amiga tuya, sé lo que quieres decir con eso. Quieres todas las ventajas de un novio sin tener que comprometerte. Entonces, se tambalea. Se apoya contra la mesa y me suelta.
—¿Qué tiene eso de malo? ¿Por qué necesita una etiqueta? -réplica. Agradezco el espacio que hay ahora entre nosotros y el aire fresco sin olor a whisky.
—Porque, aunque últimamente no lo demostró, tengo amor propio. No pienso ser tu juguete, y menos si eso implica que me trate como un trapo. —Elevo los brazos en el aire—. Y, además, ya estoy con alguien, Naruto. ( si claro Hinata se nota como respetas) Sus malévolos hoyuelos aparecen acompañando a su sonrisa.
—Sí, pero mira dónde estás ahora. Reflexiono y le espeto:
—Yo lo quiero, y él me quiere a mí. Y entonces veo cómo cambia la expresión en su rostro. Se tambalea hasta apoyarse en la silla.
—No me digas eso —dice arrastrando las palabras, que salen más rápidas que antes. Casi había olvidado lo borracho que estaba.
—Sólo dices esas cosas porque estás borracho; mañana volverás a odiarme.
—No te odio. —Se inclina ligeramente hacia adelante. Ojalá no tuviera este efecto en mí. Ojalá pudiera largarme sin más. Pero, en lugar de hacerlo, me quedo y lo oigo decir:
—Si eres capaz de mirarme a los ojos y decirme que quieres que te deje en paz y que no vuelvas a hablarte nunca, lo haré. Te juro que desde hoy mismo no volveré a acercarme a ti. Sólo tienes que decirlo. Abro la boca para decir justo eso: que no se acerque a mí; para decir que no quiero volver a verlo. Pero entonces se vuelve hacia mí y se aproxima.
—Dímelo, Hina. Dime que no quieres volver a verme nunca. Me toca. Me acaricia los brazos y se me eriza todo el vello del cuerpo inmediatamente.
—Dime que no quieres volver a sentir mi tacto —susurra, y desliza la mano hasta mi cuello. Su dedo índice registra mi clavícula y aumenta de nuevo por mi garganta. Oigo cómo mi respiración se acelera cuando acerca los labios a unos pocos centímetros de los míos—. Dime que no quieres que vuelva a besarte —dice, y percibo el olor del whisky y siento el calor de su aliento—. Dímelo, Hyuga —repite, y yo gimo.
—Naruto —susurro.
—No puedes resistirte a mí, Tesa, del mismo modo que yo no puedo resistirme a ti. —Sus labios están tan cerca de los míos que casi se rozan—. Quédate conmigo esta noche —me dice, y hace que yo desee obedecerlo ciegamente. Un movimiento junto a la puerta llama entonces mi atención y me aparte de Naruto de golpe. Levanto la vista y veo el rostro confuso de Shikamaru. Entonces da media vuelta y desaparece del umbral. Vuelvo a la realidad al instante.
—Tengo que irme —digo, y Naruto maldice entre dientes.
—Por favor, qué fecha. Quédate conmigo sólo esta noche, y si por la mañana decide que no quieres volver a verme... Por favor, quédate. Te lo estoy suplicando, y yo no suplico, Hyuga. Me sorprendo a mí mismo asintiendo antes de poder refrenarme. (¡o no! Hinata no hagas eso huye sal de ahí, ya la perdimos jaja)
—Y ¿qué voy a decirle a Kiba? Me está esperando, y tengo su coche.
« No puedo creer que me esté planteando esto en serio. »
—Dile que tienes que quedarte porque... No sé. No le digas nada. ¿Qué es lo peor que se puede hacer? Me estremezco. Se lo contará a mi madre, sin duda. De repente me siento furiosa con Kiba; no debería preocuparme de que mi novio valla y le chismee a mi madre, aunque haga algo malo.
—Además, probablemente ya estés durmiendo —dice Naruto.
—No, no tiene manera de volver a su hotel.
—¿Su hotel? ¿Es que no se queda a dormir contigo?
—No, ha reservado una habitación en un hotel cercano.
—Y ¿tú te quedas allí con él?
—No, él duerme allí —digo algo avergonzada—, y yo en mi habitación.
—¿Seguro que es hetero? —pregunta Naruto, y sus ojos inyectados en sangre brillan de diversión. Abro unos ojos como platos.
—¡Por supuesto que sí!
—Perdona, pero es que hay algo que no me encaja. Si fueras mía, no sería capaz de mantenerme alejado de ti. Te follaría a cada ocasión que tuviera. Me quedo boquiabierta. Las palabras groseras de Naruto surten un extraño efecto en mí. Me pongo colorada y aparte la vista.
—Vayamos adentro —lo oigo decir—. Los árboles no paran de balancearse, y creo que eso es un indicio de que he bebido demasiado.
—¿Vas a dormir aquí? —Había dado por hecho que volvería a la casa de la fraternidad.
—Sí, y tú también. Vamos. Me agarra de la mano y nos dirigimos a la puerta trasera. Tendré que buscar a Shikamaru e intentar explicarle lo que ha visto a través de la puerta. No sé qué me está pasando, así que no tengo muy claro cómo voy a explicárselo, pero debo conseguir que lo entienda de alguna manera. Mientras cruzamos la cocina, veo que el desastre está casi recogido del todo.
—Tendrás que limpiar el resto mañana —le digo a Naruto, y él asiente.
—Lo haré —promete. Otra promesa que espero que cumpla.
Con mi mano en la suya, me guía hacia la enorme escalera. Rezo para que no nos encontremos con Shikamaru por el pasillo, y me siento aliviada al ver que no lo hacemos. Naruto abre la puerta que da a una habitación totalmente oscura y tira de mí despacito para que pase.
Hasta aqui el capitulo
04/abril/2022
Quiero agradecer un
hina002
Lila
Hinata-sama198
