Todos los personajes son de la serie Boku No Hero Academia (My Hero Academia) del mangaka Kōhei Horikoshi. Esta historia sólo utiliza los nombres de los personajes para entretenimiento sin fines de lucro.
La historia está basada en la novela de Linda Howard "El Hombre Perfecto", si deseas leer la historia original para comparar las tramas, envíame un mensajito y con gusto te paso el archivo PDF.
— Así que usted fue la loca que secuestró a mi mascota.
Uraraka mentalmente gimió un "Noooo", mientras veía a su vecino acercarse, no tenía tiempo para eso.
— ¿Disculpe?
— ¿Eres estúpida o qué? ¡¿Crees que no me di cuenta que mi perro salió de tu puta casa?!
La chica se quedó en estado de shock, el cabrón le estaba empezando a hacer una escena en su jardín cuando ella sólo era una víctima más.
— Creo que esa no es la forma de dirigirse conmi….
— ¡Me interesa un carajo lo que creas! ¡¿Por qué tomaste a mi perro maldita cara redonda?!
De acuerdo puede que no tuviese tiempo para dialogar, sin embargo tampoco iba a dejar que le insultaran y gritaran de esa manera.
— ¡Para que se callara de una vez por todas! ¿Crees que no me doy cuenta cuando lo dejas solo en la noche y ladra a partir de las tres de la mañana hasta que el pobre se cansa de suplicar? — Le recriminó — ¡La culpa de que King esté conmigo es a causa de tus descuidos! ¡Borracho infeliz!
Muy bien, la paciencia de la joven había tocado fondo, estaba sacando todo: desde el incidente con la basura, la música mientras limpiaba, el perro que no la dejaba dormir y todas las groserías que ella había escuchado desde que llegó. Ella era una persona muy paciente, pero una forma de hacerla enojar fácil era cuando le faltaban a respeto, no iba a dejar que alguien intentara pisotearla así como así.
El vecino empezó a fruncir los labios de forma desagradable, la chica intuyó que estaba a nada de sacar un golpe a cualquier cosa que se le atravesase ¿Por qué estaba tan enojado? El adoptar a su perro no era algo para que se pusiera así, y mucho menos para que le levantara la voz a la primera oportunidad. Estaba loco.
— ¡No te atrevas a decir su nombre carajo! Este perro es mío, ¡métete en tus propios asuntos perra!
— ¡Entonces actúa como tal y has que me deje dormir tranquila por primera vez desde que llegué! ¡Porque lo seguiré haciendo si con eso puedo dormir!
El vecino retrocedió un paso y ella avanzó otro intentando contratacar, grave error, tenía los zapatos desabrochado y un termo de café sin tapa, el tropiezo fue inevitable y la chica vació parte del líquido sobre el pecho del hombre, gracias a All Might él llevaba un par de hojas que lo protegieron de la mayor parte de la quemadura, pero aun así ambos se pusieron rojos al instante, uno por coraje y otra por vergüenza.
La joven sabía que se debía de disculpar, si temía que su vecino la golpeara, ahora estaba segura de que si no se desquitaba con ella en ese instante se iba a desquitar con su casa o cualquier otra de sus pertenencias más tarde, pero el tipo se había congelado de la rabia, así que una parte de ella que no sabía que tenía, tomó su instinto de "perra" como él dijo y le contestó:
— Esto y más te mereces, ¡Y más te vale que pueda dormir de corrido esta noche!
Y con todo el orgullo que pudo reunir se dio la vuelta, si estuviera en una película seguramente se subiría a su auto último modelo y arrancaría con todos los caballos de fuerza que tenía el motor, pero estaba en la vida real, así que se fue caminando incómodamente debido a sus zapatos desabrochados a su parada de camión, es más, se iría a la parada que estaba más lejos para que al tipo no se le ocurriera seguirla. Y pensando en eso último se dijo que si se encontraba un taxi lo tomaría directo a la estación del metro.
— ¡Uraraka!
— ¿Eh? — Preguntó la chica después de despertar de un trance, vio a su jefa que la miraba preocupada, seguramente le había hablado por bastante tiempo antes de sacarla de las nubes — ¿Sucede algo? — La azabache negó con la cabeza.
— No importa, ¿Otra vez tu vecino?
— Siempre es él — Respondió mientras volvía a revisar su celular — Me peleé con él en la mañana, le lancé la mitad de mi café a su playera….
— ¿Tú? ¿Cómo estuvo? — Preguntó Yaoyorozu, sin embargo no obtuvo respuesta — ¡Uraraka!
— Sí, perdón, lo odio, ya sabes. — La respuesta fue en automático.
— No estás distraída por eso…. ¿Qué pasó? — Otra vez sin respuesta, pero vio que su compañera tenía la vista en el celular, así que le arrebató el aparato lo más rápido posible. — Me sé tu código, habla ahora o te arrepentirás.
La nombrada empalideció, intentó recoger su móvil pero fue imposible debido a la altura de su compañera, decidió ceder.
— Es Iida — Explicó — Viene esta noche a la ciudad.
Yaoyorozu miró a su amiga con cara de duda, Iida era un gran amigo de Uraraka desde la infancia, sin embargo en su adolescencia él tomó gusto por las carreras y decidió cambiar de residencia para poder entrenar con los mejores coach del país, el año siguiente incluso iba a participar en las olimpiadas, no entendía que podía estar mal.
— Deberías de estar feliz. — Respondió, intentando analizar la situación.
— Lo estoy, enserio. Solo que…
— ¿Qué?
— Que en la mañana estaba tan enojada con lo que pasó con mi vecino que apenas me subí al camión empecé a contestar todos los mensajes que tenía pendientes. Cuando vi el de Iida que decía que iba a venir sólo esta noche a hacer una visita rápida y quería que nos viéramos le dije que estaba encantadísima, sin embargo tenía el auto descompuesto, y el lugar de la cita se me hacía un poco lejos.
Silencio…
Yaoyorozu tenía un aire de "mamá" cuando estaba con sus amigas, las escuchaba, las intentaba entender y siempre les daba consejos, era su psicóloga particular, ahora mismo acaba de empezar una sesión.
— Entonces…. — Le dio oportunidad de continuar a su "paciente".
— ¡Entonces no me di cuenta que estábamos hablando por el grupo donde está Deku! — Esa oración fue casi un grito — No había hablado así que no me percaté, pero apenas envié el último mensaje, se ofreció inmediatamente a recogerme de aquí para ir a cenar y después para llevarme a mi casa.
La azabache miró a su amiga, analizándola mientras se tocaba la barbilla con la palma de la mano para después suspirar. Muy bien, ahora era la parte difícil dónde debía de dar su opinión.
— Uraraka — Empezó, suave — Creo que ya lo debes de superar, ya casi se cumple un año de aquello. — La nombrada se heló pero al fin prestó atención a su amiga.
— Es que… no puedo. — Respondió, derrotada, ahí estaba el suceso que más le había incomodado en toda su vida.
— Sí, si puedes, él ha demostrado que a pesar de tu decisión sigue apoyándote, no entiendo porque le sigues huyendo, él es bueno.
— Es por eso mismo — Se sinceró la castaña. — Él es tan bueno que siento que no merezco su perdón. — Yaoyorozu sujetó el hombro de su amiga demostrándole su apoyo.
— No deberías de pensar así.
— Pues lo hago, si él me odiara y me maldijera sería todo mucho más fácil. Pero no, tiene que hacerme sentir a mí como la villana porque siempre que me ocurre algo está dispuesto a ayudarme. — Y al fin lo había sacado, ese sentimiento que la había albergado desde que había terminado su compromiso con Midoriya hace unos meses atrás.
Su historia era el sueño de cualquiera: Ellos se habían conocido cuando los presentó Iida hace ya seis años, el amigo en común dijo que ellos tenían bastantes similitudes y se deberían de dar una oportunidad, ambos aceptaron, y después de conocerse un poco empezaron una relación que parecía ir de maravilla, incluso después de 5 años de noviazgo él ya le había dado el anillo de compromiso, pero en el proceso de los preparativos de la ceremonia la chica empezó a dudar, y siendo fiel a sus sentimientos canceló todo cuando incluso ya habían pagado algunas cosas para la boda.
Un escándalo total.
— Eso significa que realmente te aprecia — Intentó consolarla Yaoyorozu — Puede que no terminaran como tenían planeado, pero él valoró el tiempo que pasaron juntos y por eso te procuró, sigues siendo una persona importante para él.
— Pero… — Empezó la joven, dudando de cómo debería de decir las palabras — Ese no es el proceso normal cuando enfrentas una separación.
— Tu misma me dijiste que él era una persona muy madura ¿No? — La cuestionó — Midoriya entendió tu decisión y te dio tu espacio. Pero parece que la que no lo ha superado eres tú, le estás dando vueltas a un asunto que ya ha finalizado.
Eso le cayó como un balde de agua helada por la espalda, tal vez era cierto, tal vez estaba tan arrepentida con lo que había hecho que no se percató que tal vez él sentía lo mismo, sólo que estaba esperando a que ella tomara la decisión final. Puede que fuese cierto que estaba exagerando.
— Sí, eso fue lo que dije. Tienes razón, no hay necesidad de sobre-pensar las cosas. — Respondió con una sonrisa ligera, ya se sentía mucho mejor.
Tuvo como respuesta otra sonrisa, esa que decía que todo iba bien. Excelente, ya podría volver a trabajar como de costumbre.
Después de tener una pequeña discusión con su jefa, por fin Uraraka estaba bajando los pisos de aquel edificio para reencontrarse con su ex. Apenas entró a la recepción, Tsuyu la interceptó con un cepillo para arreglarle el cabello, pero grande fue su sorpresa cuando se percató que la contadora ya iba peinada y maquillada para aquella reunión informal.
— ¿Es muy notorio? — Preguntó la castaña cuando sintió la mirada de su compañera. — Yao-Momo me obligó a venir así, incluso usó su maquillaje en mí cuando le dije que no traía mis pinturas.
— Te ves muy bonita Ochako — Respondió la recepcionista de largos cabellos con su sonrisa sincera — Hace mucho que no te veías así, hoy en la mañana venías más arreglada de lo normal, pero ahora te ves fabulosa, deberías de hacerlo más seguido.
La aludida sonrió un poco incómoda, sí, tal vez anteriormente había descuidado un poco su apariencia, pero es que se había convencido en el pasado que debía de aceptarse "tal como era" aunque igual puede que el maquillaje sacara a relucir lo más llamativo de su rostro.
— Sí, no tengo el maquillaje de Yao-Momo pero lo intentaré imitar con el mío. — Respondió motivada. Al inicio casi salta del edificio cuando vio que su jefa se acercaba hacía ella con todo el set de maquillaje que alguien pudiese imaginar, pero después de luchar y ver resultado se sentía satisfecha, lástima que sólo la verían dos personas que no se fijaban mucho en esas cosas.
— Aoyama va a venir para atender la sesión de fotos ¿No? — Preguntó Tsuyu — Igual le puedes pedir un kit de "básicos" de él, sabes que siempre tiene de lo mejor en la industria.
— ¡Le enviaré un mensaje! ¡Gracias Tsuyu! — Respondió la chica casi gritando mientras se adelantaba a la puerta, Deku le estaba hablando por teléfono, seguramente preocupado por su tardanza.
La secretaria simplemente le deseó buena suerte y la despidió con un gesto de manos.
— Perdón, Deku ¿Esperaste mucho? — Preguntó Uraraka una vez vio al nombrado afuera del edificio recargado en su automóvil, el chico estaba mirando su celular, seguramente extrañado porque ella le había rechazado la llamada.
— Para nada — Respondió un chico que se veía vestía ropas un poco más grandes de su talla — Simplemente debemos apurarnos porque el restaurante está algo lejos y el tráfico esta lento, me reportaron un choque por la zona.
— Que bueno que te avisaron — Respondió la chica, sin saber si debía de saludarlo de beso en la mejilla o qué, sin embargo el chico de ondulado cabello se dirigió a abrirla la puerta del copiloto y después rodeó el lugar para posicionarse en el lugar del piloto.
— ¿Lista? ¿Necesitas hacer alguna parada antes? — Preguntó el joven de la misma edad que ella cuando se puso el cinturón de seguridad.
— No. — Dijo la chica, imitando a su acompañante — Pensaba llevarle algún postre, pero creo que Iida aún sigue con su dieta rigurosa, sí la va a romper hoy, no quiero que se emocione demás. — Midoriya rió.
— Tienes razón.
Y sin más, avanzaron hacia su destino.
— ¿Y cómo te va en la estación? — Preguntó Uraraka después de unos metros en el tráfico. Estaba encendida la radio, pero aun así no quería tener un silencio incómodo. — ¿Has atrapado a algún maleante?
Ese era el oficio de Deku, policía, ella lo conoció cuando apenas estaba en la academia, pero ahora ya se había integrado a la estación de la ciudad y se encargaba de hacer los análisis psicométricos de los criminales, tanto de los que habían capturado como de los que aún estaban en fuga.
— Aún no, últimamente sólo hemos tenido borrachos y uno que otro drogadicto.
— Como mi vecino — Respondió en automático la chica.
— ¿Tu vecino? Creí que vivías en un barrio tranquilo. — Uraraka se mordió la lengua, ella no había hablado de eso con Midoriya, cuando inauguró la casa ni siquiera lo había invitado a la comida que hizo, él ni siquiera sabía dónde vivía ahora.
— Sí, es tranquilo, pero ya sabes cómo es, siempre hay un marginado en el barrio, lástima que me tocó a lado. Te juro que no quiero llegar a la casa, me peleé con él hoy y le tengo un poco de miedo.
— ¿Necesitas que un policía te acompañe? — Preguntó el joven. La chica rió. Sí, él parecía que lo había superado, así que ella lo haría también.
— Sí por favor, que me lleve hasta la puerta de mi casa.
— ¡Que exigente ciudadana!
— ¡Mis impuestos le dan de comer!
— Pero señorita, yo soy un practicante, a mí no me pagan. — Ambos rieron, esas eran pláticas que tenían antes, cuando estaban en su relación.
Los dos lo recordaron.
Después de reír se volvió a formar el silencio, Deku se concentró en la carretera, y Uraraka para evitar recordar más cosas, se le quedó mirando al joven que tenía lado:Era más alto que ella pero no por mucho, tenía un cuerpo que era fornido aunque no se le notaran por la ropa holgada que usaba en sus tiempos libres, era aseado y seguía usando el perfume que tenía cuando la chica lo conoció. Tal vez su cambio más drástico era su cabello, antes lo había tenido largo y sus rulos se habían notado más, pero ahora lo tenía corto a comparación, aunque seguía siendo de un color verdoso oscuro.
— Hey, Deku — Volvió a hablar la chica — ¿Ahora quién te compra el tinte para el cabello?
Eso era algo que también era entre ellos, cuando recién se conocieron y empezaron a hacerse amigos, Midoriya era un poco friki, entonces había tenido el deseo de pintarse el cabello verde como un personaje de videojuego, a la chica no le pareció mal y como veía que él se detenía por la vergüenza de ir a la peluquería, ella compró el tinte y se lo aplicó.
La chica era una novata y él tenía el cabello naturalmente oscuro, entonces el resultado no fue como ambos habían esperado, el color no era brillante y no se parecía al personaje en cuestión, sin embargo el color al ser discreto sólo resaltaba cuando estabas lo suficientemente cerca de la cabellera del joven, y como no se veía mal ambos decidieron que así se quedaría. Y al parecer lo seguiría siendo.
— Después de tantos retoques, ya me sale así natural — Dijo el joven, dispuesto a bromear un poco.
— Que raro, creí verte las raíces cuando estabas esperándome.
— Jajajaja, los compro por internet. — Explicó — Es más barato y puedo pedir por mayoreo.
— Chico inteligente.
— Yo siempre.
Y sin percatarse del tiempo llegaron a su destino.
La cena con Iida fue divertida, al inicio el joven atleta estaba algo consternado por ver como se llevaban sus amigos, no los había visto desde que le anunciaron el rompimiento de su compromiso y eso llevaba bastante tiempo, sin embargo al verlos llegar tan relajados y platicando de cosas triviales supo que sus preocupaciones deberían de quedarse atrás, ambos parecían estar bien, él no quería pensar en una reconciliación porque eso sería apresurar las cosas, pero confiaba en que le sucedería lo mejor a ellos.
Además, él estaba de muy buen humor, su hermano que meses atrás había tenido un accidente de auto y los doctores le dijeron que iba a quedar parapléjico, empezaba a responder sorprendentemente bien, y si seguía el tratamiento posiblemente podría volver a caminar, eso fue una bendición para la familia, pero aun así él prometió que ganaría el oro en las carreras por los dos, para que ambos pudieran perseguir sus sueños, y así lo esperaba.
El trío de amigos deseaba quedarse más tiempo en aquel restaurante tranquilo, sin embargo todos tenían obligaciones que atender, Iida debía de seguir una rutina de sueño exigente, Ochako tenía que trabajar al día siguiente y Midoriya entraba en el turno de la mañana a la estación. Se despidieron tristes porque no sabían cuando se volverían a ver, pero todos estaban felices de que a pesar de tener un compromiso roto, la amistad de ellos seguía intacta.
— Uraraka — Dijo Deku una vez dentro del auto para dejar a la chica a su casa — Tengo que hablar contigo.
La chica sintió que toda la comida y la pequeña parte de alcohol que había tomado se le bajaban al estómago y un poco más abajo, la cena estuvo tan bien, tan amena, no quería arruinar esa velada.
— ¿Q-qué pasó Deku? — Estaba atrapada con él en ese vehículo, no podía evitarlo como siempre lo hacía.
— Son dos cosas las que te quiero decir. En primera — La chica aguantó la respiración — ¿Me acompañarías de dejar unos papeles a casa de un amigo?
— S-si — Respondió la joven, viendo que si no decía una respuesta a su compañero no iba a continuar su plática.
— No nos tardaremos mucho, sólo debo de entregar una copia de un reporte que se arruinó, descuida, estarás en casa a tiempo. — Uraraka asintió, un poco intranquila aún. — Y la segunda cosa que te quiero decir es, gracias.
— ¿Gracias?
— Sí, gracias por aceptar salir esta noche con nosotros, ya no nos hemos visto desde aquello, pero me alegra que estés bien, con eso me siento más tranquilo al decirte que ya tengo una nueva pareja. — La contadora se le quedó mirando a su ex, ahora amigo.
— ¿Tienes una nueva pareja?
— Sí — Respondió con simpleza el chico — Se llama Himiko Toga, ella es química forense, la conocí una vez en un caso de asesinato, hace poco nos volvimos a reencontrar y parece que congeniamos bien. Quién lo diría ¿No?
— Vaya, eso es… inesperado — Empezó, sorprendida — Pero me alegro mucho por ti Deku — Dijo con total sinceridad. — Que bueno que te hayas dado una oportunidad.
— Sí, para serte sincero no lo planeé, pero bueno, me atrapó.
La chica sintió como un peso de sus hombros era liberado, estuvo estresada todo ese tiempo por cómo se sentía su ex que nunca pensó que él ya había hecho su vida. Eso la relajaba, ya no se sentía tan villana como antes.
— Y… ¿Esta bien esto? — Preguntó Uraraka después de analizar la situación — Ya sabes, que fueses por mí y me lleves a la casa.
— Le he hablado de ti, te conoce por historias, no te apures le conté de tu situación antes de ir al edificio de Yaoyorozu, dice que te quiere conocer.
— ¿A mí?
— Ella es una persona muy abierta, dice que mientras lo hayamos superado no hay problema, y, si tú te llevas tan bien conmigo, seguramente también lo harás con ella.
— L-lo pensaré — Muy bien, demasiada información para la chica.
— Excelente — El semáforo estaba en rojo y el joven sacó una tarjeta de su cartera — Ella tiene un diplomado que le permite entrar en el campo policial, sin embargo ahorita está trabajando en un hospital privado, si vas, te hace un examen sanguíneo completamente gratis. — Le tendió la tarjeta de presentación.
— Gracias. — Respondió, tomó el pequeño cartón y lo guardó sin verlo en su bolsa.
— Ahí viene el número de contacto, tanto del laboratorio como el personal, en cualquiera de los dos puedes llamar.
La chica iba a volver a gradecer, sin embargo el semáforo se cambió a verde y el carro arrancó, así que por inercia Uraraka miró hacia la calle y se le hizo sumamente familiar el panorama.
— Deku… Creí que íbamos a casa de tu compañero — Dijo mientras veía calles que recordaba de antes.
— Sí, y es mi amigo, Kacchan ¿Te acuerdas de él? Trabaja conmigo. — La joven hizo memoria, él era su amigo de la infancia o algo así, pero nunca lo había conocido en persona.
— Ah, sí, el que estaba en el cuerpo anti-bombas. — Dijo en automático, esa ruta le era bastante familiar.
— Él mismo, — Respondió — ¿Te pasa algo?
— Este camino es el que uso para ir a mi casa — Respondió Uraraka, no sabía porque pero empezaba a tener un mal presentimiento.
— ¿Enserio? Que bueno que tengas a un policía viviendo tan cerca de tu casa entonces ¿No? Aunque él tiene un horario de lo más quebrado.
Ella lo ignoró mientras veía como cada vez más se acercaba a su destino.
— Deku ¿Qué es lo que vamos a entregar?
— La copia de unos papeles, él dijo que los mojó con café y quedaron inservibles, así que me pidió que le llevara el repuesto para que pudiera trabajar en casa ¿Por qué?
El carro se estacionó, la chica confirmó sus sospechas y Kacchan ni siquiera la dejó responder, porque los estaba esperando fuera de su casa con King a lado y apenas vio el carro se acercó para tomar los documentos que ella había arruinado.
— ¿Qué carajos haces con este perdedor cara redonda?
Muy bien, segundo capítulo, creo que se van aclarando las cosas. Al inicio quería hacer el capítulo uno hasta aquí, pero era demasiado largo, espero que ya identificados los papeles de los protagonistas disfruten la historia tanto como yo lo estoy a escribirla.
Agradecimientos a:
KusoYuuko: ¡Qué bueno que te esté atrapando la historia, ¡espero que este capítulo sea de tu agrado!
Opiniones, criticas, sugerencias, amenazas de muerte ¡Todo en los reviews!
Nos leemos~~
