Todos los personajes son de la serie Boku No Hero Academia (My Hero Academia) del mangaka Kōhei Horikoshi. Esta historia sólo utiliza los nombres de los personajes para entretenimiento sin fines de lucro.
La historia está basada en la novela de Linda Howard "El Hombre Perfecto", si deseas leer la historia original para comparar las tramas, envíame un mensajito y con gusto te paso el archivo PDF.
Uraraka inhaló una gran bocanada de aire antes de abrir la puerta de su casa, era más temprano de lo que había salido el día anterior, pero aun así se preocupó de toparse a su vecino. Tal como ella le había pedido a gritos, King la dejó dormir de corrido esa noche, pero si bien no tenía cara para enfrentarle por su pelea, ahora mucho menos que sabía que era un conocido de Deku.
Ni siquiera pudo dormir tan relajada, los primeros rayos de sol la levantaron mucho más temprano que de costumbre, pero sentía una ansiedad tremenda, Midoriya había sido un caballero con ella, pero no sabía que le había dicho a sus amigos acerca del rompimiento, así que si se ya se llevaba mal con Kacchan, ahora sería mucho peor por romperle el corazón a su amigo.
Deseaba con todo su ser que su ex hubiese sido discreto en el asunto y muy maduro para saber qué cosas decir, empezó a intentar convencerse de ello para girar la manija de la puerta, y lo consiguió, pero al atravesar el pequeño jardín delantero, sus anhelos de tener una mañana tranquila la abandonaron de repente.
— Así que en realidad si eres una perra — Dijo el vecino apenas ella dio tres pasos. Él estaba afuera con King sujeto de una correa, ahora no se veía tan andrajoso, llevaba un pantalón oscuro y una camisa de vestir, pero aun así su cabello estaba puntiagudo y sus ojos seguían siendo rojizos. — Espérame que te voy a llevar a tu trabajo.
Uraraka pensaba en ignorar el comentario y seguir adelante en su rutina, pero aquel comentario la confundió totalmente.
— N-no, no es necesario. — Intentó excusarse con las manos.
— ¡No te estoy preguntando! — Le gritó él mientras entraba a su casa con King detrás.
La joven entonces se quedó sola, dudando en sí obedecer aquella extraña orden o seguir su camino. Pensó en la segunda opción, más recordó el comportamiento explosivo que tenía el sujeto, tanto por lo que había visto como por lo que recordaba que Deku le dijo algunas veces, y no dudo en que si hacía un paso en falso él iría hasta la parada del camión y la secuestraría de ser necesario.
Pero ¿Por qué la quería llevar a su trabajo? No eran amigos, ¡Él ni siquiera sabía dónde trabaja! ¿De dónde se le había metido esa idea en la cabeza? Bueno, la respuesta seguramente la tendría, porque él ya había salido de su casa, con un cinturón lleno de artefactos peligrosos que no preguntaría para que servían y las llaves de un auto que estaba estacionado en su cochera.
— ¿Qué esperas? — Supuso que esa era la indicación de que se subiera al coche.
Lo hizo con precaución, un día atrás ni loca se hubiese subido al mismo vehículo que él, pero él era amigo de Deku, significaba que debería de tener algo bueno ¿Verdad? O quizá sólo lo hizo para que ella se disculpara y después la haría bajarse del automóvil para dejarla en una zona aislada. Después de pensar eso último se alarmó ya que ya estaba dentro del coche, así que discretamente le envió su ubicación en tiempo real a Yaoyorozu para cualquier inconveniente.
— Gracias, Kaccha…
— ¡No me digas así! — Gritó él mientras encendía el auto. La chica se asustó, ¿Y cómo quería que le dijera entonces? Él nunca se había presentado como persona de tal, y ella nunca escuchó su nombre por parte de su ex.
No importó, el sujeto tomó el volante y empezó a conducir en carretera.
— Disculpa, ¿Sí sabes a dónde te diriges? — Volvió a preguntarle, un poco asustada por la velocidad en que conducía, ¡Se suponía que era policía! Y esa velocidad estaba segura que rozaba con los límites permitidos.
— ¡Claro que lo sé! — Respondió — Apenas huiste del carro ayer, ese maldito nerd empezó a hablar acerca de ti. Aunque no me interesa en lo absoluto, me contó de tu auto descompuesto, tu trabajo, y la cena que tuvieron. No entiendo cómo fue que llegaste a comprometerte con ese bastardo. En fin, lo hago como pago del favor que me hizo, yo no le debo nada a nadie, aunque eso involucre llevar a la responsable de mi trabajo arruinado a su edificio. Ni creas que lo hago por ti.
Uraraka no habló, era lo mejor, si él ya estaba alterado mientras decía su monólogo, cualquier comentario por parte de ella lo haría estallar. Decidió permanecer callada, y así se quedó hasta llegar a la puerta de su oficina.
Bajó sin decir nada, pero sentía que iba a ser muy grosero, y viendo como estaba la situación, algo le dijo que ya empezaría a tratar a ese tipejo aunque no le gustase. Rodeó el cofre del vehículo y se acercó a la ventana del conductor que tenía el vidrio abajo.
— Muchas gracias por traerme Ka… — Pero se detuvo.
— Bakugou, Bakugou Katsuki. — Complementó el hombre de mala gana.
— Entonces muchas gracias por traerme Bakugou — Respondió entonces ella — Fue un placer. — Él entonces chistó sus labios y arrancó el auto para dejarla ahí. Bueno, era lo menos que se podía esperar de alguien que parecía un terrorista.
Se giró entonces para adentrarse al edificio, sin embargo en la entrada alguien la estaba observado, Manami Aiba, mejor conocida como "La Brava".
— ¿Aceptando un aventón de alguien cuyo nombre no conocías? — Dijo apenas la recién llegada pasó por su lado. Genial, los había escuchado — ¿A caso estás probando aplicaciones de citas con desconocidos?
Uraraka frunció el ceño, La Brava era conocida por ser alguien un poco intenso, era la encargada de Marketing en la empresa y era realmente buena en ello, más conocía tanto de la computadora que a veces en las juntas que tenía, ella presentaba información demás, información que se suponía no podía tener acceso debido a las políticas de privacidad, pero era sabido que si algo le apasionaba, no dejaba de investigarlo hasta que estuviera totalmente satisfecha.
— No, sólo es un conocido del que no recordaba el nombre — Contestó la castaña mientras miraba a su compañera pelirroja que tenía un gran delineado sobre sus ojos.
— ¿Quieres que lo investigue? Me fije en la matrícula de su auto.
— No, no gracias, así estoy bien. — Respondió.
— Como quieras — Y tras esa oración se adelantó a tomar el ascensor. Uraraka, para evitar seguir platicando con ella, se dirigió a la recepción donde Tsuyu ya estaba ocupando su lugar.
— Buenos días Ochako — Respondió la recepcionista una vez vio a su compañera acercarse — Llegaste algo temprano hoy, ¿Tienes mucho trabajo?
— No, sencillamente hoy pude dormir de seguido y desperté temprano — Mintió, no quería volver a hablar de su ex, Tsuyu también había sido amiga de Deku y las cosas se habían tensando un poco cuando una vez su compañera admitió que extrañaba platicar con el joven, él se había encargado de conocer a sus amigos para integrarse, y aunque ellos prefirieron apoyar la decisión de ella, no quería decir que no extrañaran la compañía de él.
— Que bien, Kero — Respondió con simpleza, y la contadora se sintió un poco culpable — Las veo en la tarde.
— Sí — Contestó, entendiendo que Tsuyu era de las que más estaban ocupadas en la mañana, ya que también era la encargada de reportar los resultados de los sistemas de seguridad en la noche por si había pasado algún incidente.
Se despidieron con un gesto de mano y la contadora entró en el ascensor, aunque un piso más adelante lo tuvo que compartir con alguien mucho más indeseable que La Brava.
— Buenos días Uraraka —Saludó Minoru Mineta, la chica sonrió incómoda, él era, en pocas palabras un pervertido, no había ninguna otra palabra que lo describiera mejor.
— Buenos días Mineta — Contestó cortante.
— Ya confirmaron la fecha de la sesión de fotos, es increíble que hayan conseguido que Tsukuyomi haya aceptado ser parte de la campaña — Comentó, ignorando el tono de la castaña — Aunque no es tan importante si comparo que tengo que fotografiar el hermoso cuerpo de Yaoyo….
Y la chica salió del ascensor dejándolo hablando sólo, no era que fuese un tipo peligroso, pero Mineta tenía un gran poder para incomodar a todas las femeninas del lugar, no era un secreto que él intencionalmente se dedicara a la fotografía sólo para acercarse a modelos semi desnudas, pero lastimosamente era un fotógrafo excepcional, así que era obvio que estaría entre los empleados de la mejor empresa a pesar de sus actitudes que escondía medianamente con desconocidos.
— Llegaste temprano — Dijo Yaoyorozu cuando la vio atravesar la puerta de su oficina.
— Sí, algo me dijo que llegara antes. — Contestó, ya algo harta de aquel comentario ¿Es que siempre se notaba que llegaba apresurada?
— Me encanta ese sexto sentido tuyo, porque es cierto — Respondió la azabache cuando la castaña terminó de acomodar sus cosas en su escritorio. Uraraka prestó atención a sus palabras — Kyoka le dijo a Fumikage que modelaría ropa interior, sin embargo ¡No tenemos nada de eso! Tengo unos diseños que podrían funcionar, pero necesito tela, a los costureros y saber las medidas de él, ¡Debemos de movernos rápido!
Uraraka sintió el peso de aquellas palabras, las prendas que decía Yao-Momo podían ser fáciles de realizar, pero si no tenían nada programado, sería un gran inconveniente que esas prendas no estuvieran listas junto con el resto de la colección.
Pasaron toda la mañana al teléfono y con computadora enfrente, Uraraka dividiéndose entre los proveedores y recursos humanos, y Yaoyorozu entre los animadores digitales y las modelos para ver quién sería la compañera de Tokoyami, porque si él debía de modelar ropa interior, una chica también debería de hacerlo.
Ni siquiera almorzaron, pero para la hora de la comida ambas ya tenían medianamente resueltos los problemas más importantes, así que decidieron parar un rato.
— La tela nos llega el viernes. — Suspiró Uraraka — Sin embargo los costureros no estarán disponibles hasta el miércoles de la próxima semana.
— Eso es malo — Señaló Yaoyorozu que se notaba agotada, cuando estaba así una vena resaltaba de su frente — La sesión de fotos será el viernes de la semana entrante, no tendrán listo todo.
— ¿Quieres que contratemos empleados extra? — Preguntó la contadora, espantándose por todo el papeleo que debería hacer.
— No, es demasiado repentino — Contestó la azabache — Los haré yo misma. — Declamó — Hace mucho que no tomo una máquina de coser, no debo de confiar en que los demás harán todo por mí, será divertido.
Y tras comer apenas el almuerzo y un poco de frutos secos que tenían escondidos por ahí, aquel equipo de trabajo se dirigió a un centro comercial cercano que ofrecía los mismos productos que sus proveedores pero en menudeo. Yaoyorozu debía de empezar a preparar los atuendos ese mismo día, para tratar cualquier percance que podría atravesarse.
— Debemos de buscar esta tela — Señaló la diseñadora una vez llegaron al gran establecimiento, gracias a All Might ella tenía diseños hechos de sobra, siempre diseñaba, incluso cuando tenían bastante trabajo encima se daba un tiempo para dibujar, decía que con eso despejaba su mente para volver a trabajar con todas sus energías.
— ¿Cuánto? — Preguntó la contadora, sin saber la cantidad de material que necesitaban.
— Para hacer dos conjuntos — Respondió su jefa. — Me gustaría practicar una vez antes de hacer el conjunto final.
— Entendido — Hizo una seña con su mano de "ok" para buscar los productos de una de las hojas que tenía su jefa.
Después de darse una vuelta por aquel gran establecimiento, Uraraka sintió que tenía todos los insumos listos, regresó con un carrito lleno de materiales buscando a su compañera, que se encontraba pérdida viendo los encajes blancos que estaban en un gran pasillo.
— ¿Yao-Momo? — Preguntó discretamente — ¿Ya está todo listo?
— ¿Ah? Si, sólo estaba viendo la tela — Dijo suavemente — Estaba recordando, ya sabes.
— Mi vestido de novia — Terminó la oración la castaña mientras tocaba la tela con sus manos — Hiciste bien al subastarlo, se vendió a muy buen precio ya que era una prenda de alta costura.
— Sí, aunque se vestido no era para aquella desconocida, sino para ti. — Uraraka levantó los hombros en forma de indiferencia.
— No importa.
— Sí, sí importa, la próxima vez lo haré el doble de bonito. — Se convenció la joven — ¿Sabes? acabas de darme más inspiración para la colección de mujer, creo que ya sé que es lo que le faltaba. — Y tras eso le habló a un empleado para que le diera la tela que estaba frente a sí.
— ¿Estás segura? — Cuestionó la castaña, sabiendo que esa tela era para vestidos de novia.
— Por supuesto — Uraraka esperaba que la confianza de su jefa se le traspasase a ella — Nuestra nueva colección es algo ruda, sin embargo eso no quiere decir que por eso debemos de perder los toques de feminidad y delicadeza, esto es un equilibrio, fuertes por fuera, pero finas y elegantes por dentro.
La convenció, así tal cual. Yaoyorozu tenía muy buenas ideas sin esforzarse siquiera, simplemente dejaba que sus instintos hablaran por ella. Después de comprar un poco más de "inspiración" las chicas fueron a tomar un café en termo para relajarse después de tan arduo día.
— Compraremos uno para Tsuyu cuando terminemos el nuestro — Comentó la diseñadora — Será nuestra disculpa por no haber podido desayunar con ella.
— No creo que le importe, estaba algo ocupada en la mañana — Respondió Uraraka, que estaba disfrutando de la vista y del café frio — A veces siento que trabaja demasiado.
— Igual yo — Confirmó la mujer — Pero creo que le gusta así, ya sabes, está sola en su casa y se aburre de no hacer nada más.
— ¿Crees que regrese al batallón?
— No lo dudo, aunque la extrañaré si es que llega a irse, hicimos muy buen equipo cuando iniciamos todo esto.
— Lo sé, han pasado tantas cosas… mírame, nunca creí que estuviese soltera de nuevo.
— Creo que te deberías dar una nueva oportunidad — Comentó Yaoyorozu mientras disfrutaba de su late.
— Todo a su tiempo, no me quiero volver a desgastar tan rápido. — Respondió — Además, tú eres la que ha estado más tiempo soltera entre las dos, creo que sabes muy bien a lo que te atas cuando tienes pareja.
— Sí, pero eso pasa cuando no estás con la persona correcta — Debatió — Mira a mis padres, siempre ocupados con una gran empresa pero siguen juntos, yo estoy esperando a mi próxima pareja así, aunque tarde en llegar.
— ¿Y si nunca llega?
— Entonces no llegó, no por sentirme sola caeré a los brazos del primer tipejo que me encuentre, ya sabes, debemos de darnos nuestro valor.
Uraraka sonrió, admirando la determinación que escuchaba, una joven que estaba dispuesta a amar pero sólo a la persona correcta. No más, no menos.
— Creo que tomaré tu filosofía entonces, no buscaré nada, dejaré que el amor llegue por donde menos lo espere.
— Es más divertido así — Contestó sincera Yaoyorozu — No sabes con quien podrías congeniar bien, por ejemplo, no sabemos si el próximo hombre que cruce la puerta es tu alma gemela.
Ambas desde la mesa en la que estaban observaron dicho lugar hasta ver como un señor de unos 60 años entraba al establecimiento con un maletín en mano.
—Jajajajaja — Se rió la castaña — Perdóname, pero no me gustaría enviudar pronto.
— Entonces ¿El mesero? — Siguió adivinando la azabache.
— Demasiado bajo para mí, me gustan altos.
— Mmmmm tengo una chica difícil.
— ¡No es difícil! ¿Un hombre alto y de mi edad es mucho pedir?
— Que no esté en una relación y que no sea gay, sí. — Ambas volvieron a reír, jugando a imaginar cómo sería su próxima pareja: Con barba o sin barba, gordo o delgado, pelirrojo o rubio, deportista o político, había tantas opciones, sin duda nunca podrían acertar aunque quisieran.
El tiempo se pasó volando, ya se acercaba la hora de su salida y apenas estaban encargando la bebida para su amiga.
— ¿Te dejo en tu casa? — Preguntó Yaoyorozu — Esta cerca de aquí.
— ¿No tienes que dejar estas cosas a la oficina? — Cuestionó Uraraka que veía como la cajuela del vehículo estaba abarrotada de artículos variados.
— Sí, también debo de dejar esta café y el carro, recuerda que es de la empresa — Le guiñó el ojo — Me quedaré hasta tarde debido a que quiero empezar los bocetos de una vez, descuida, puedo hacerlo sola.
La contadora asintió entonces, ese día se había cansado y lo que quiera era tomar una buena ducha ya que el calor de la temporada la hacía sudar más de lo acostumbrado.
— Por supuesto que puedes — Admitió mientras se subía al auto.
Apenas estaba abriendo la puerta de su casa, el teléfono de Uraraka empezó a sonar, la chica hizo unos malabares graciosos entre sujetar las llaves, el teléfono y el termo del café que se había terminado.
— Si, diga — Contestó.
— ¿Uraraka? — Era la voz de Deku, la chica se volvió a regañar mentalmente por no fijarse en quien hacía las llamadas entrantes a su celular — Disculpa, ya voy de camino a tu trabajo, sólo que el trafico está demasiado lento.
— Descuida, ya estoy en la casa — Respondió — Yao-Momo me dio un aventón hasta acá.
— Ahhhh — Suspiró — ¡Qué bueno!
— ¡Sí! Y lo mejor es que me entregan el auto mañana, ya no tendrás que preocuparte por mí. — Aclaró, mientras se quitaba los zapatos que ya le empezaban a incomodar.
— ¿Kacchan si te llevó hoy?
— Sí, muchas gracias. Aunque me dio un poco de miedo — Se sinceró — ¿Por qué grita tanto? No estoy sorda, si lo escucho cuando habla tranquilo, sólo lo hace para intimidarme. — En la otra línea, Midoriya empezó a reírse — ¿Qué paso?
— No, tú no eres la sorda — Parecía que el joven estaba haciendo un gran esfuerzo por contener la risa — El sordo es él. — Silencio, Uraraka se acostó en un sillón mientras dejaba que su informante hablara — ¿Recuerdas que te dije que estaba en un escuadrón anti bombas? Una vez tuvo un accidente con una que le explotó demasiado cerca, aunque él no lo quiera admitir, un oído se le dañó por el estruendo.
La joven quedó en silencio, obteniendo un poco, un mínimo de empatía por él.
— ¿Y los ojos rojos también fueron culpa de una explosión?
— No — Volvió a escuchar risas al otro lado del teléfono — Así son naturalmente.
— Imposible — Declaró.
— Su madre siempre dijo que él tenía un poco de albinismo, por eso tenía los ojos rojos y su cabello era de un rubio muy claro. Pero siempre fue una teoría, Kacchan nunca se dejó hacer los estudios pertinentes.
— Porque no me sorprende — Susurró para sí la chica, aunque la bocina logró captar su voz.
— ¿Dijiste algo? — Preguntó Deku.
— No, nada, sólo que estoy un poco cansada, ¿Hablamos después?
— ¡Hecho! — Contestó el joven — Estoy en intermitentes en una zona concurrida y toda la gente me está viendo raro.
— No queremos manchar tu imagen — Mencionó Uraraka — ¡Hasta Mañana!
— ¡Hasta mañana!
Y así entonces decidió relajarse un poco en el sofá, pensando en todo el trabajo que tendría los días siguientes.
¡Hola! ¿Cómo están? Espero que bien, aqui les traigo un nuevo capítulo de este nuevo fic, espero les agrade, apenas vamos conociendo a los personajes, pero descuiden momentos de tensión por supuesto que habrá ¡Disfruten la lectura!
Agradecimientos especiales a:
Franchesca: ¡Muchas gracias por leer ambas historias! Por supuesto que actualizaré el otro fic, de aquí a una semana tendrás una actualización, te lo prometo ;)
KusoYuuko: De hecho si soy de esas escritoras que se tarda un poco en actualizar, jejeje, pero descuida una vez empiezo algo siempre lo termino, espero disfrutes la lectura ¡Quedo atenta a cualquier comentario!
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Nos leemos~~
