Todos los personajes son de la serie Boku No Hero Academia (My Hero Academia) del mangaka Kōhei Horikoshi. Esta historia sólo utiliza los nombres de los personajes para entretenimiento sin fines de lucro.

La historia está basada en la novela de Linda Howard "El Hombre Perfecto", si deseas leer la historia original para comparar las tramas, envíame un mensajito y con gusto te paso el archivo PDF.


— Voy ¡Voy! — Gritó Uraraka cuando escuchó golpes proviniendo de su puerta, la chica estaba aturdida, eran las seis de la mañana y el equilibrio aún no volvía a ella.

El piso se empezaba a mover y la puerta se veía lejana a pesar de que ella durmió en el sillón de su sala ya que su cuerpo se rindió antes de llegar a su habitación. ¿Quién la buscaba a esa hora? Debía de ser algo importante que le quitasen el sueño que tanto necesitaba, aunque por la insistencia de los golpes pensaba que sí era algo serio.

Por fin llegó a la puerta y se sorprendió al ver a su vecino bien vestido y perfumado frente a ella. Por All Might, nunca lo había visto tan arreglado, tenía el cabello peinado hacia atrás, y el traje que llevaba era a su medida, era raro que un saco verde oscuro se le viera bien a alguien, pero a él le quedaba excelente. La contadora siguió observándolo hasta que se dio cuenta que él llevaba dos pequeñas maletas, una se veía sobria y discreta, y la otra tenía huellas de perro como decoración.

— ¿Qué tanto hacías Cara Redonda? — Fue su saludo, y la chica recordó que era a Bakugou al que estaba tratado y toda la magia de aquel atuendo se perdió — No creo que una persona normal se tarde tanto en abrir una puerta.

— ¿Qué quieres? — Le respondió seca, no iba a dejar que él la molestara a esa hora de la mañana donde aún había alcohol en su sangre.

— Te traje las cosas — Le dijo mientras le daba la maleta perruna y de ésta sacaba unas hojas — Estos son sus horarios, aquí tendrás todo para que no le des nada extraño. Ni siquiera tocino… yo sabré si le das algo de comer que no venga en la lista. Regreso el lunes en la mañana. Cuídalo con tu vida.

Uraraka estaba desconcertada ¿De qué estaba hablando? Tomó la maleta por inercia pero no entendía sus comentarios. Iba a protestar por aquella visita sorpresa sin embargo Bakugou le tendió los zapatos que había usado el día anterior y todo volvió a su memoria; él le había pedido un favor y ella había aceptado, pero no recordaba cual era aquel favor. Por todos los héroes, había olvidado sus zapatos en el jardín y entró descalza a su casa ¿Qué no pensó él que ella estaba en estado de ebriedad?

— ¡King! — Gritó él y el perro que estaba olfateando algo en el jardín salió corriendo hacia ellos. Uraraka entonces entendió que iba a fungir de niñera de perros ese fin de semana.

— Me daré cuenta si come algo que no debe — Le volvió a advertir y cuando el perrito llegó hacia ellos Bakugou se hincó para despedirse de él — Estos días estarás con Cara Redonda — Le explicó como si fuera un niño — La verdad no sé qué tan buena sea pero es mejor a que estés con la bruja.

El can pomerano ladró y entonces el rubio se dio por bien servido.

— En la maleta viene mi número por si necesitas algo, no lo hagas a menos que sea sumamente necesario, odio interrumpir en las conferencias por llamadas inútiles. Adiós.

Y tan rápido como llegó, se fue. Uraraka y King siguieron en la puerta viendo como el policía subía sus pertenencias al maletero y después encndía el carro para irse. Y hasta que el vehículo desapareció de su vista, la chica comprendió lo que había pasado.

— King, ven — Le dijo mientras le aplaudía al can y éste entendía que debía entrar. — Creo que esto será un fin de semana interesante — Le dijo tanto a él como a sí misma.

El perrito entró en ese espacio que ya conocía. Uraraka cerró la puerta, puso las cosas a un lado del recibidor y después de un rato de pelearse con su bolsa por fin encontró su celular. Tecleó un mensaje e inmediatamente fue por un suéter y un cobertor a su recámara, a decir verdad el sillón estaba muy cómodo, así que decidió seguir durmiendo ahí.

Cuando volvió a acomodarse, la castaña vio que King estaba en la sala viendo de mala gana el suéter que ella le había tendido.

— Ven — Le dijo y el perrito sin siquiera dudar saltó hacía ella que estaba acostada. — Sólo será por el día de hoy ¿Vale? — Le advirtió mientras también lo cobijaba junto con ella, y al tocarlo se le hizo que era el pelo más sedoso que hubiese acariciado. — Creo que esto no deberá de molestar a tu papá. — Y con esas palabras ambos se dispusieron a dormir otro rato.


Eran las once de la mañana cuando otros golpes volvieron a resonar en la puerta. La chica y su nuevo acompañante ya estaban despiertos desde hace poco rato, pero aun así Uraraka ya había aprovechado para bañarse y cambiarse como era debidamente.

Para ser sincera cuando la castaña se vio al espejo antes de duchase sintió mucha pena al saber que así había recibido a Bakugou, tenía el maquillaje corrido, la ropa que había usado ayer ya estaba arrugada y sucia y cuando se acostó lo único que pudo fue quitarse el sostén, así que sus pechos estuvieron libres todo el rato que estuvieron juntos. Qué horror ¿Por qué no le dijo nada?

Pero no tenía tiempo para arrepentimientos, el sujeto volvería hasta el lunes y suponiendo que iba a algún congreso policial, era muy probable que Deku estuviera ahí también, así que si decía algo que la ofendiera de alguna manera, seguramente su ex la defendería y le avisaría cualquier percance. La chica estuvo tentada a llamarle, pero recordó las palabras de su vecino y concordó que interrumpir una conferencia para corroborar algo que podía hacerlo en la noche no tenía validez, así que esperaría a que volviera a oscurecer.

Uraraka abrió la puerta y cerró los ojos cuando la luz traspasó sus retinas, aún tenía la tan horrorosa resaca y se volvió a preguntar que tanto alcohol había ingerido el día anterior. Después de acostumbrarse a la luz, la castaña distinguió que había un chico con un uniforme que tenía una canasta con varias cosas para mascota.

— ¿Usted es Uraraka Ochako? — Preguntó de forma amistosa, como lo hacía cualquier personal de paquetería que ansiaba un poco de propia por su trabajo.

—Sí — Respondió, y apenas pronunció esa palabra el chico le tendió la canasta.

— ¿Dónde quiere que le instale la casita? — Le preguntó — Estaría bien que fuese aquí en el porche ¿o le gustaría que fuese en el patio trasero?

— Aquí en el porche — Respondió de manera automática, al leer la etiqueta de los productos que cargaba distinguió inmediatamente la marca, debía de revisar su celular.

— Excelente — Le confirmó el mensajero, estaré haciendo un poco de ruido, si gusta puede cerrar la puerta y le vuelvo a tocar cuando haya terminado.

— Si, gracias. — Volvió a decir ella mientras veía como aquel sujeto se acercaba a una camioneta abierta que tenía una casita para perro y herramienta variada.

Apenas el joven empezó a bajar las cosas Uraraka cerró su puerta, buscó su celular y cuando lo tuvo empezó a ver todos sus mensajes para encontrar la conversación con su jefa. Horas atrás ella le había avisado de su nueva aventura, pero no revisó cual fue la contestación por su parte.

Después de pasar las conversaciones pendientes con sus padres, Aoyama, Asui, un grupo familiar, de vecinos y la conversación con Iida y Deku por fin pudo ver los mensajes de Yaoyorozu, la conversación iba así:

Uraraka O. 6:07 a.m: No me preguntes como pero ahora estoy cuidando a un perro pomerano. Se ve fino y no tengo idea de que hacer ¿Algún consejo?

Yaoyorozu M. 8:46 a.m: Yo me encargo.

Y después nada, esa había sido toda la conversación. La contadora sabía que la marca tenía lazos con Yaoyorozu porque una vez les hizo un par de diseños de ropa para mascotas en la temporada de Halloween, había sido un éxito y seguramente este año lo volverían a hacer igual, pero eso no le explicaba a ciencia cierta de que se iba a "encargar" la azabache.

Decidió entonces preguntarle al chico que tenía fuera. Llenó una jarra con agua y se llevó un vaso, sería una buena forma de romper el hielo. Salió y vio entonces que el joven ya había acomodado la pequeña casita, y ahora parecía que estaba pintado un pedazo de madera.

— Te traje algo de agua por si te daba sed — Le dijo ella para llamar su atención, parecía que el joven estaba concentrado en lo que hacía.

— Gracias — Respondió cuando vio el ofrecimiento — Que bueno que sale, le quería preguntar el nombre de su mascota.

— King — Le contestó — ¿Por qué?

— Para poner su nombre en el hueso. — Esa frase hubiese desconcertado a más de uno, pero Uraraka había visto que el chico estaba pintando una madera en forma de hueso, así que seguramente ahí pondría el nombre del can y colocaría la madera en la parte de arriba de la casa para mostrar la propiedad de él.

— Gracias — Le dijo ella — ¿Necesitas algo? — Le preguntó.

— No, trae toda mi herramienta, no se preocupe — Le contestó el chico que ahora estaba escribiendo el nombre de King.

— ¿Y el precio? — Le preguntó ella, viendo todo el material de instalación.

— Ya está cubierto, pero si gusta darme propina lo aceptaré.

— Hecho — Le dijo ella mientras dejaba la jarra con el vaso en el suelo a lado de la casita y se volvía a meter a su propia casa.

Cuando volvió a la sala decidió entonces investigar los cuidado de su nuevo inquilino, así que empezó a leer las hojas que Bakugou le había tendido, King se veía tranquilo y parecía acostumbrado a estar en casa, pero la chica no confiaba del todo, ese perro miraba fijamente a los humanos y era muy perceptivo con los movimientos, así que una estudiada no le vendría mal.

Sin embargo al continuar la lectura sintió que estaba leyendo un horario de algún colegio militar, no decía mucho el cuadro, pero parecía muy severo: Venía la hora en que debían de ser los desayunos, comida y cena además de un menú. Venía la parte de hacer "ejercicio" con ejemplos detallados, y venían los horarios recomendados para dormir. Uraraka se aburrió de todo eso, con razón King se iba con ella, el pobre vivía el agobio constante.

Decidió entonces buscar en internet, no obstante optó por responder los mensajes pendientes que tenía. Sólo revisó rápido las pláticas de los vecinos que se quejaban de que el recibo de la luz de ese mes había llegado más alto que de costumbre y una chica anunciaba que estaba vendiendo platillos de comida, agradeció a Yaoyorozu y se dio cuenta que Tsuyu y Aoyama tenían una clase de complot, porque el francés le dijo que le había dejado un regalo en las oficinas, y Tsuyu le decía que tenía algo para ella que le habían enviado.

Siguió con las conversaciones hasta que leyó los mensajes de Iida, que les enviaba una foto de sus nuevos aparatos con los que iba a entrenar, y luego Deku le comentaba que él también se esforzaría en ser mejor y le enviaba una selfie mal tomada donde parecía que estaba en un hotel. "Genial" Pensó la chica, ya no debía de hablarle por la noche, ya sabía que estaba en el mismo congreso que su vecino.

Vio el grupo familiar donde hablaban de todo menos de la familia: ahí siempre tenía una gran colección de memes para compartir ya que su tío una un fan declarado de éstos. Vio las imágenes y borró sólo las que estaban algo subidas de tono. Después se fue a la conversación con sus padres, ambos la estaban invitando a comer esa tarde para que pasara el fin de semana con ellos. La chica estuvo a punto de aceptar pero recordó que tenía un inquilino que debía de tener su atención y no sabía que tan bueno era con los viajes.

Empezó a dudar, y sólo el golpe a través de su puerta la hizo salir de aquel trance, atendió el llamado y vio que el chico ya había terminado, estaba la casita de madera instalada, ya tenía un colchón para que el perro se acostara y había juguetes variados esparcidos por la zona. Además de que ahora el joven tenía en sus manos esas casas de tela que usan los perros cuando salen de viaje. ¿Era acaso una señal?

— Ya quedó todo — Le dijo el chico. — Tiene croquetas, una casa, champú para bañarlo, colchón para que duerma, para que viaje, una guía para atenderlo según expertos y muchos juguetes. Es un perro afortunado.

— Gracias — Dijo ella mientras sacaba un billete de su bolso — ¿Ya puede jugar con todo esto? — Le preguntó, mientras King desde la sala miraba con atención hacia ellos.

— Sí — Le respondió — Aunque recomiendo que espere unas 24 horas para usar la casita, la pintura no tiene algún efecto negativo en la salud, pero aún está fresca, necesita tiempo para secarse.

— De nueva cuenta, gracias — Le agradeció Uraraka mientras tomaba la cesta para King y le tendía el billete.

— A usted — Le dijo el chico mientras asentía con la cabeza y se iba del lugar en su camioneta.

Uraraka vio cómo se retiraba el chico y en eso King al ver que ella se tardaba en regresar se fue hacía con ella a la puerta.

— A pesar de que tienes juguetes nuevos no puedes usar tu casita — Le dijo — Pero tienes una pequeña jaulita para viajar en carro y yo tengo una invitación a casa de mis padres ¿Qué dices? ¿Quieres acompañarme?

King ladró en respuesta.

— Sí, eso pensé.


Y después de una hora y media de alistarse y tomarse una bebida energizante ambos tomaron un taxi rumbo a la oficina de la chica.

La oficina estaba algo retirada del lugar donde vivía, es por eso era que Uraraka manejaba su propio auto y si no podía, usaba el transporte público. No era una opción el taxi, era bastante costoso, pero cuando la chica le avisó a su padre que iba a ir acompañada de una mascota, él le dio varios códigos de descuento para que se moviera con total libertad.

Así que la chica ahora iba rumbo al lugar que trabaja en sábado, pero no para ejercer su profesión, sino que como el día anterior le habían dado un aventón a su casa, ella había dejado su carro en el estacionamiento, y como tenía las llaves consigo era imposible que alguien pudiese llevárselo a su domicilio.

Se bajó del taxi, tomó la jaula donde iba King, (que en ningún momento le dio problemas), después tomó dos pequeñas maletas, pagó una parte mínima del viaje y en eso se adelantó al estacionamiento del edificio. Lo único que la tranquilizaba era que siempre había un guardia en el estacionamiento, así que apenas la vio haciendo malabares con todo lo que cargaba, el hombre de seguridad fue en su ayuda.

Cuando le ayudó con las dos maletas, Uraraka por fin pudo acercarse a su vehículo, abrió las puertas y el guardia le ayudó a subir sus pertenencias. Ahora era el turno de King, ella había investigado que los perros pomeranos eran muy sociables y juguetones, así que no tenían problemas para viajar si estaban acompañados, aunque en algunos casos donde el perro no estuviese acostumbrado, él podría sufrir de mareos.

Decidió ponerlo en el asiento del copiloto y la abrió la puertita de la jaula, dándole libertad de que él decidiera sí que quedaba junto con ella o se iba en la parte de atrás donde le puso algunos juguetes. La chica se puso sus lentes de sol, agradeció al guardia y después él mismo con mucho gustó le abrió la reja para que ella pudiese salir del estacionamiento. Listo, ahora les quedaban dos horas de viaje para llegar al pequeño pueblo donde vivían sus padres.

La pequeña ciudad donde vivían sus padres no era el lugar de su nacimiento, sin embargo cuando ellos tuvieron la oportunidad de cambiar de residencia lo hicieron sin dudar, ese pueblo era pequeño y hogareño, lo suficientemente bueno para sus padres que querían un estilo de vida tranquilo, su padre seguía trabajando y era el que más viajaba, pero su madre estaba muy cómoda atendiendo un pequeño local de jardinería ya que ese había sido su hobby favorito y estar ahí era un sueño.

A Uraraka le parecía que el nuevo domicilio era una casa de campo, era la mejor opción para visitar si querías salir de la ciudad y disfrutar de un paisaje limpio, y como ella había tenido una semana tensa, lo disfrutaría bastante. Aunque ya disfrutaba el simple hecho de manejar, adoraba hacerlo en carretera sin el tráfico habitual, sin preocuparse si llegaría tarde o no como solía hacerlo.

En un momento del viaje King decidió que estaba aburrido y se posicionó en las piernas de ella, Uraraka entonces manejó con un solo brazo y empezó a acariciarlo, al parecer si se había mareado un poco, pero el perro era orgulloso como su dueño y no parecía querer demostrarlo. La chica lo consoló diciéndole que faltaba poco para llegar, y así fue, el tiempo pasaba muy rápido cuando tenías buena música y buena compañía.

Al apenas estacionarse los padres de la castaña ya estaban saliendo de la casa para recibirla, la chica salió y después le abrió la puerta del copiloto para que saliera su acompañante, y sus padres olvidaron toda la atención sobre ella cuando lo vieron a él.

— ¡Que perrito tan más bonito! — Gritó su madre, y King, siendo King se fue hacia ella mientras daba vueltas a sí mismo y después le levantaba una patita.

— Hija te ayudo — Dijo su padre mientras veía como la joven empezaba a bajar sus pertenencias que eran más de las habituales. Cuando ambos empezaron a meter las cosas a la casa, King ya estaba en los brazos de su madre.

— Espero te guste lo que hice de comer — Le dijo su padre a Uraraka una vez estuvieron dentro — Hay un festival hoy en la noche y por eso te invitamos a venir, va a ser muy colorido, aunque también quiero que me cuentes como te ha ido en tu nueva casa.

La contadora sonrió, tenía ya dos correas para perro y todo el tiempo del mundo para platicar.

— Me ha ido bien, el dueño de King es un vecino mío.

— ¿Guapo? — Fue lo que preguntó su madre inmediatamente, la chica rió, sus padres no tenían que conocer todos los detalles con su relación con Bakugou.

— Sí — Les contestó con una sonrisa mientras lo recordaba con el traje que se había puesto en la mañana, seguramente le pareció verlo atractivo debido al alcohol — Aunque al inicio no logré congeniar del todo con él.


Hola, hola. Hoy les traigo el capítulo semanal como corresponde. Algo tranquilo, pero siempre viene la calma antes de la tormenta. Les quería preguntar, quiero subir los capítulos semanales para tener una rutina, sin embargo, ¿Qué día les gustaría que subiera los capítulos? ¿Miércoles esta bien? Lo pregunto para que tengan un día tranquilo para que disfruten la lectura. Pensaba en martes porque se supone que es el día más estresante de la semana y con la actualización se podrían relajar. O viernes porque muchos tienen más tiempo libre, pero si les gusta la actualización de miércoles entonces así continuo. ¡Espero sus comentarios!

Agradecimientos sumamente especiales a:

Mich: Descuida, en el próximo cap mostraré una pequeña escena de lo que pasó en el congreso de policías, serán solo unos diálogos pero se verá un poquito más del punto de vista de Bakugou. Y sí, el "amigo de mi ex" le dolió. ¿A quién no? jajajaja

Owonderr: Tokoyami en humano tiene una mirada muy intensa, te mira de una forma que hace que bajes la cabeza porque sientes que te está leyendo el alma o algo así. También a pesar de ser de baja estatura tiene mucha presencia, hace que todos se giren para verlo, y con el tipo de vestimenta oscura que usa, obviamente resalta más. ¡Qué bueno que te guste el fic! Espero lo disfrutes y te sorprendas con lo que viene a continuación ;)

Opiniones, criticas, sugerencias, amenazas de muerte ¡Todo en los reviews!

Nos leemos~~