Todos los personajes son de la serie Boku No Hero Academia (My Hero Academia) del mangaka Kōhei Horikoshi. Esta historia sólo utiliza los nombres de los personajes para entretenimiento sin fines de lucro.

La historia está basada en la novela de Linda Howard "El Hombre Perfecto", si deseas leer la historia original para comparar las tramas, envíame un mensajito y con gusto te paso el archivo PDF.


Ir al súper mercado era una cosa de "adultos independientes" que le encantaba hacer a Uraraka. No compraba mucho porque vivía sola y lo que comía eran porciones pequeñas, pero eso no evitaba que se distrajera mirando los estantes con productos diversos y haciendo comparaciones de precios.

Se paseó por todos los pasillos viendo todos los artículos novedosos, en el mandado así era, caminaba por todos los locales tomando cosas que pudiese necesitar para emplear en un futuro en alguna receta, y a veces también tomaba cosas que creía que le harían la elaboración de los alimentos más sencillo, aunque muchos de esos aparatos terminaban al fondo de las gavetas, y ahí seguirían un largo tiempo a causa de que los extensos instructivos que le aburrían.

Caminó con el carrito por más de media hora eligiendo sus próximos alimentos y uno que otro capricho dulce ya que era su debilidad, tocó el turno de pagar y cuando llevaba todos sus nuevos insumos embolsados en bolsas reutilizables, pasó por una máquina de peluches que siempre le llamaba la atención.

Esas máquinas siempre le gustaron desde niña, y cuando fue más grande y tuvo un poco más de holgura económica se pudo dar el lujo de intentar probarlas. Pero era mala con ello y Deku igual, en sus primeras citas él gastaba bastantes monedas en intentar recoger un peluche pero nunca pudo, en el cuarto de ella sólo un felpudito de ese tipo la acompañaba, y era porque le había dado a un niño un par de monedas diciéndole que se podía quedar con el cambio si le sacaba cualquier muñeco. El niño experto extrajo una jirafa azul a la primera.

Después de eso su ex novio empezó a decir que esas máquinas eran infantiles y ya nunca más se acercaron a ellas, pero ahora ya no le debía de rendir cuentas a nadie, así que sacó un par de monedas y las introdujo al aparato. Tal como pensaba no agarró nada, pero se sintió satisfecha cuando después de ella, otro chico que a simple vista solo era un poco más joven y que también portaba un uniforme de alguna empresa, se acercó para meter más monedas e intentar sacar el peluche que ella había intentado.

No se quedó a ver el resultado, pero se dio cuenta que lo que hacía no era para nada infantil, y es que esa máquina tenía algo que te hacía sentir realizado: que con un intento la garra tomase algo que tu habías visto, y recorría un camino lento hacía el hueco donde tú lo podías recoger, era algo incomparable; a veces en un mundo lleno de estrés eso bajaba notoriamente la ansiedad del día.

En lo que ponía las cosas en el maletero del auto pensó en que otras cosas hacían sentir relajadas a las personas con esas sensaciones tan inmediatas, le vino a la mente la idea de pintar algo liso, arreglar algo pegándolo, quitar espinillas y cortar el césped.

Eso último le dio una idea, ella ya había contratado un jardinero para que le cortara la hierba de enfrente y la parte de atrás de su casa, pero aun así podía hacer algo para distraerse aún más, regar los árboles. Se suponía que las plantas que tenía no necesitaban mucho líquido, pero era verano, así que posiblemente un poco de agua no estaría demás, ya que no había pronóstico de lluvias próximas.

Manejó entonces para su casa, recordando como su madre se sorprendía al percatarse de que a ella no se le daba el cuidado de las plantas, por más que quisiera todas las masetas que le regalaban o compraba morían bajo su atención: a veces las ahogaba en agua, y otras morían por falta del vital líquido. Para Uraraka era muy difícil todo eso, simplemente no tenía el talento, así que cuando en su casa le avisaron que tenía un jardín frontal y trasero lo primero que hizo fue contratar a un especialista que se encargara del césped para que no muriera parte del encanto de la casa.

Se suponía que el jardinero iba todos los viernes a limpiar y cuidar de las zonas, la contadora no tenía contacto directo con la persona encargada, pero tenía cargado el servicio a su cuenta bancaria, así que el tema del pago estaba cubierto y podía reclamar si algo no le gustaba. Adoraba la tecnología de su época.

Cuando llegó a su casa, la chica se sorprendió al notar que la puerta principal no tenía seguro, estaba cerrada, pero aun así no tenía la protección de la llave. Se regañó mentalmente por aquello, toda la mañana había intentado hacer tiempo para no llegar tan temprano a la oficina y nunca se fijó que la puerta estaba vulnerable a cualquier loco.

Aun reclamándose por su descuido acomodó sus insumos y después se cambió de atuendo para estar más cómoda en su jardín: Una blusa de manga corta lisa, un short y una gorra era lo que lucía la modelo amateur. Estaba lista, una parte de ella quería regar también el pasto, pero le daba algo de miedo arruinar aquel verde que realmente lucía bien, así que sólo se concentró en los árboles de la parte trasera de su casa y los del frente.

Empezó por detrás, lanzando el agua arriba hacia las hojas de los árboles, para que se refrescaran del calor del día, después evitó el césped y continuó con el árbol principal, que mientras más lo veía más pensaba que le iba a dar un dolor de cabeza cuando fuese otoño y empezase a deshojarse, porque no lo iba a podar, le daba bastante sobra a la casa y la banqueta donde ella estacionaba.

Cuando terminó de regar el último árbol y empezó a barrer las hojas que había tirado por la presión del agua, una mujer anciana salió de la casa de alado de ella, justo a la inversa que la casa de Bakugou representaba.

— Buenas tardes señorita — Le dijo cuando la vio con la escoba en mano — ¿Es usted la nueva inquilina de aquí? — Al decir "aquí" miró hacia la casa.

— Sí, buenas tardes — Saludó educada, en todo ese tiempo no había visto a aquella mujer. Era bajita, usaba lentes, tenía el cabello blanco agarrando en un chongo y usaba un bordón, pero tenía ese encanto que los ancianos tenían que te daba la confianza de querer platicar con ellos. — Mi nombre es Uraraka Ochako, un placer.

— Chiyo Shuzenji — Se presentó entonces la vecina — Pero muchos en la juventud me decían "Recovery Girl", porque fui enfermera de vocación y era muy buena en ello. Si necesitas ayuda en cualquier cosa puedes decirme, puede que me vea vieja pero aún sigo siendo independiente, vamos a ayudarnos de vecina a vecina.

Uraraka asintió.

— Muchas gracias — Respondió — Pero no comprendo, ¿Usted vive sola? — Le preguntó mientras analizaba que aquella casa también estaba muy bien cuidada.

— Sí, mi marido falleció hace tiempo y mis hijos ya tienen familia, aunque siempre me llaman. Pero prefiero estar en esta casa que me vio envejecer ¿Sabe? No me imagino en ningún otro lado, cuando uno es anciano ya todo le cansa.

— Pues usted se ve muy bien — Replicó la joven.

— Eso se consigue cuando tienes una vida tranquila y plena hija. Además, que haya un policía en la cuadra me da mucha seguridad, el barrio es tranquilo, y con él aquí no tengo nada que temer.

— ¿Se refiere a Bakugou?

— Sí, el niño Katsuki — Sonrió la mujer — Me alegré cuando me enteré que se mudaba a la casa de sus difuntos abuelos, puede que sea un malhumorado, pero aun así siento que se preocupa por el vecindario. De hecho fue por eso que no fui a su puerta niña, él se molestó con mi visita diciendo que yo ya no tenía edad para estar caminando tanto, aunque sólo atravesé una casa. Así que no supe cómo me recibiría usted, ya no puedo cocinar, pero comprar una cesta de bienvenida por internet si podía, más omití de hacerlo.

— No tiene por qué hacerlo, con su visita es más que suficiente, yo debí de ser la que le ofreciera un té para tener una charla amena acerca del barrio. — Le dijo, siendo totalmente sincera. Uraraka había perdido a sus abuelos de niña, así que por eso era cortés y le gustaba hablar con la gente mayor, porque creó la filosofía que les daría la atención a aquellas personas que sus abuelos no pudieron recibir, eso fue de infante, sin embargo la costumbre continuó.

— ¿Y sí te invito mañana a cenar? — Preguntó Recovery Girl que también pareció congeniar bien con la castaña. — Aún tengo unas dotes culinarias que sorprenderían a cualquiera.

— Me encantaría, pero no le quiero causar alguna molestia — Con una sonrisa apenada respondió, mientras pensaba que se veía algo débil a la anciana y no quería que sufriera un accidente por tu culpa. — No es necesario, de verdad.

— Entonces pediré algo por internet, debo de admitir que hay buenos restaurantes en la zona — La contadora no sabía cómo decir que no, no quería que su vecina gastara algo de su pensión sólo por recibirla bien. Su casa se veía bien atendida aunque también era vieja, y ella sabía de primera mano que el mantenimiento podría ser algo costoso si no se estaba preparado.

— Me gustaría, enserio, pero…

— Pero si tanto insistes ¿Por qué no la hago yo mejor vieja? Ya te dije que no te debes de sobre exigir, tonta — Una tercera voz apareció en la conversación, justo detrás de la espalda de la joven, que dio un respingo cuando identificó que se trataba de Bakugou ¿Desde hace cuánto tiempo estaba escuchando? Y peor aún, ¿Por qué las estaba escuchando?

— Nunca te habías interesando en visitarme niño — Le dijo la anciana, pero no parecía sorprendida por la intromisión del hombre, ella si se había dado cuenta de cuando había llegado.

— Y no lo hago vieja, pero antes sólo me molestabas a mí, ahora que lastimosamente elegiste un nuevo objetivo te debo de cuidar más para que no te emociones, boba.

— Gracias — Dijo la anciana, que Uraraka descubrió que además de amable, era lista, ya que sabía cómo comportarse para obtener lo que quería. — Los veo mañana a las 8, aunque no lo crean, este vejestorio ya no duerme como antes, así que podría estar despierta hasta las 12, pero sé que ustedes trabajan, así que es buena hora para ambos.

— De acuerdo — Sonrió la chica mientras se despedía con un gesto de la mano y veía como la mujer caminaba lento pero seguro a su casa, su vecino del otro lado por el cambio, sólo chasqueó la lengua como respuesta.

— No te confíes, ella es una bruja. — Le dijo cuándo ésta ya estuvo dentro de su casa.

— ¿Por qué dices? — Preguntó confundida, ella no había visto nada malo en la señora Chiyo, pero ese sólo había sido su primer encuentro.

— Porque es amiga de mi mamá — Le respondió, como si esa respuesta fuese suficiente— Aunque sí te llevas bien con ella posiblemente también seas igual a ellas.

Uraraka cerró los ojos, lanzó un juramento interior y después se giró hacia su vecino para contestarle acerca de su comentario, pero fue muy tarde, él ya se estaba encaminando a su casa ¿Cómo podía hacerlo tan rápido y tan sigilosamente?

— ¡Ni creas que voy a hacer todo yo! — Le gritó el policía una vez estuvo en su porche — Mañana me vas a acompañar a hacer las compras, ¡Y vas a pagar todo!

Ella de nueva cuenta no tuvo tiempo de responder porque él cerró de golpe la puerta.


A la mañana siguiente cuando Uraraka estuvo lista para salir de nuevo a su trabajo y abrió la puerta, vio que King estaba jugando en la casita de madera con un juguete de los que le habían llegado el fin de semana, a la chica le enterneció el gesto, pero sabía que si el perrito estaba fuera, también los estaba su dueño.

— Como te tardas cara redonda — Le dijo apenas ella se giró. — Ya vamos tarde.

— ¿Vamos? — Ahí no pudo evitar repetir lo que él dijo.

— Si, vamos, te estoy esperando. Te dije que iríamos a comprar las cosas para la cena ¿No? Ni creas que te vas a escapar, así que para que no digas que no vas a ir conmigo porque tienes tu auto en tu trabajo, te voy a llevar yo, para recogerte y así llevarte a comprar lo que necesitemos. ¿Ves? Ustedes brujas me hacen la vida mucho más difícil ¡joder!

— No es mi intención, si tu no hubieses interrumpido, nada de esto estaría pasando. — Respondió, aunque se empezó a acercar a la acera de él.

— Maldita sea, si no hubiese interrumpido ella te hubiese tragado viva, no sabes lo insistente que es. — Replicó el rubio, que hacía ciertos sonidos a su perro para que dejara la casa de alado y se metiera en su propia casa.

— Tal vez lo sabría si me hubieses dejado. — Se intentó defender, aunque al parecer Bakugou no la escuchó ya que se había entretenido cerrando la puerta de su casa. Eso le recordó, ella si la había cerrado ¿Verdad? A veces hacía las cosas tan en automático que se le olvidaba si las hacía o no, el día anterior había sido un claro ejemplo, aunque cuando sintió su llavero en el pantalón en vez de su bolsa, supo que sí lo había hecho.

— No sabes lo que estás diciendo — Contratacó él, al parecer si le seguía prestado atención. — Ella es mucho más terca que yo. — Y al decir eso abrió el seguro de su carro, Uraraka más enfrascada en la discusión decidió meterse sin más.

— ¿Y eso me perjudica o beneficia a mí? — Soltó cuándo ambos estuvieron dentro. Y ella misma se sorprendió ¿Desde cuándo había sido tan contestona?

— ¡Tómalo como mierda se te dé la gana cara redonda! — Explotó mientras vociferaba, pero ella que ya empezaba a conocerlo sospechaba que su enojo no duraba mucho, así que se mantuvo callada mientras su mente se debatía entre provocarlo más o no.

Una parte de ella se sentía protegida porque él era un oficial público y si la atacaba de alguna forma todos los medios estarían en contra de él, pero eso no evitaba que le hiciera la vida más miserable de alguna u otra forma. Siguió debatiéndose, pero al darse cuenta que no perdía casi nada y ganaba mucho al conformar su teoría del enojo, al estar en un semáforo en rojo decidió empezar su ataque.

— Sabes que si quiero puedo tomar un taxi a la casa en vez de esperar a que vayas por mí ¿Cierto? — Le retó con voz suave, sólo para ver su reacción.

— Claro que lo sé mejillas, pero no lo harás ¿Verdad? — Y cuando él se giró hacia ella, Uraraka deseó que no lo hubiera hecho. Su mirada era penetrante y siempre parecía juzgar a las personas, pero ese mirar era diferente, y ella lo recordó cuando lo vio vestido de gala para su asamblea, por todos los héroes ¡No! No podría parecerle medianamente humano su vecino.

— Lo tendré en consideración si me sigues insultado así. — Dijo cuándo el semáforo estuvo en verde y él dejó de mirarla para enfocarse en la carretera.

¿Qué quería lograr al decir aquello? Se le había olvidado, pero se sintió agradecida al saber que Bakugou no se percató que al final terminó por sonrojarse un poquito. ¿Por qué? Ni ella misma lo sabía y se lo estaba preguntando hasta que su mente le mostró cuando le dijo a su mamá que él era guapo, aunque sólo lo había hecho para que ella dejara de preguntar por Deku, no porque le pareciera así en realidad. ¿Cierto? No, no, no, no.

— Yo no te insulto, digo groserías, pero carajo, no insultos. — Continuó él, y ella tuvo que pensar rápido para volver a tomar el hilo de la conversación.

— Cara redonda, mejillas, bruja ¿Esos no son insultos? — Reaccionó en defensa.

— Son adjetivos, es diferente.

— ¡Es insulto si la persona se ofende con ellos! — Casi se gira del asiento para gritarle a él directamente a la cara pero se contuvo, demasiadas emociones en un viaje al trabajo ¿Cuánto faltaba para llegar?

— ¿Te ofendes acaso con lo que te digo? ¿No es verdad todo aquello? — Las preguntas de él parecían sacadas de un programa de entretenimiento nocturno de psicología — Ignorando el de bruja, que ese sólo es para Recovery Old y mi madre. Mejillas y cara redonda son atributos físicos tuyos. ¿O qué quieres que te diga? ¿Amor?

— ¡No! — Gritó, y hasta el rubio se sorprendió por lo fuerte que salió el chillido, pero es que él no estaba en la confusa mente de la chica.

— Entonces cara redonda será. — Sentenció.

— ¿Tan difícil es decirme por mi nombre? — Pregunto ella, volviendo a posicionarse en su asiento, lo más lejos posible de él.

— No es divertido así.

— ¿Te parezco un chiste acaso? — Replicó, aunque una parte de ella le decía que se callara.

— Sí — Respondió con cinismo — Uno con cara redonda.

La aludida iba a responder con un golpe, tenía el ángulo perfecto para darle un puñetazo en el rostro, sin embargo antes de atacar al servidor público y posiblemente ser apresada por eso, vio que estaba llegado a su edificio y empezó a tomar sus cosas para intentar distraerse.

— Te espero 15 minutos después de tu hora de salida, odio esperar a las personas y sospecho que tú eres igual de tardada para irte, así que te quiero puntual.

Uraraka no se despidió, sólo asintió con la cabeza y se bajó del auto, no lo dejaría ganar, no esa vez. Sin embargo el orgullo que la había acompañado la abandonó cuando atravesó la puerta de cristal, sintió todas las miradas sobre ella y recordó lo que había pasado el día anterior.

Agradeció que el maquillaje de Aoyama le quedó de maravilla, aunque como todo era nuevo, se tardó un poco más en su arreglo por miedo a arruinar la combinación de sombras. Intentó seguir con la postura derecha mientras sonreía y fingía que no sentía todas esas miradas, y como vio que Tsuyu estaba ocupada recibiendo unos papales, se fue con toda la dignidad fingida al elevador notando que si bien todos la miraban discreta o indiscretamente, nadie le dirigía una sola palabra.

— Podemos decir que entonces el chico desconocido no es tan desconocido ahora. — Fue lo primero que dijo La Brava una vez las puertas del elevador se cerraron y ambas quedaron atrapadas dentro de los cristales.

¿Qué acaso ella siempre estaba vigilándola cuando llegaba?

— Es mi vecino — Explicó, sin saber porque.

— Un vecino no te lleva al trabajo así porque sí. — Replicó la mujer con nuevamente, demasiado delineador.

— Pues el mío sí. — Contestó seca, mientras intentaba evitar agregar a su oración, "que los tuyos no te hablen porque estés algo loca es diferente".

— ¿Sabías que ayer tu nombre fue lo más buscado en los servidores de la empresa? — Preguntó entones La Brava, seguramente intentando seguir el hilo de la conversación, pero lo que logró fue que Uraraka se desconcertara por semejante cambio de tema.

— ¿Qué?

— Sí, apuesto que fue por las fotos. Ya sabes cómo son las personas de aquí, lo bueno que mi amor es diferen...

— ¿Y cómo sabes tú acerca de las búsquedas en los servidores? — Preguntó interrumpiéndola, ella era del área de marketing, nada que ver con sistemas o TI.

— Tengo conectados todos los servidores y programas en mi computadora, es más rápido ofrecer lo que quieren los clientes cuando sé lo que consumen.

— Ah — Respondió sin saber más que agregar a la conversación.

— Cuando empiece la campaña de su marca tendremos más contacto Uraraka, ya que serás el máximo atractivo, si aquí les gustó lo que vieron me imagino que para los externos será igual, me animo a pensar que incluso debería de hacer alguna pequeña biografía, porque en las búsquedas también se solicitaba saber en qué departamento estabas, al parecer no eres muy conocida.

— Creo que no es necesario. — Intentó dar una negativa discreta.

— ¿Enserio no sabes del mercado? El público siempre quiere saber más, y si no le das lo que piden alguien más se los dará y ahí es donde empiezan los problemas.

— Yo no soy ningún problema — Se defendió y agradeció que al fin llegó al piso en el que bajaba Manami porque su conversación fue cortada y la chica tuvo que salir del ascensor y sólo alcanzó a despedirse sin agregar nada más.

Soltó un gran suspiro cuando por fin estuvo sola, prefería mil veces discutir con Bakugou que estar esos días en la empresa debido a la atención que estaba obteniendo, por lo menos con su vecino empezaba a tomarle diversión a sus discusiones, pero dentro de esas paredes ella se sentía agobiada y observada aunque apenas había pasado un día desde que las fotos vieron la luz.

Entró a su oficina y se puso los audífonos en una indirecta para Yaoyorozu de que no le hablara mientras intentaba organizar su mente. Y así estuvo la primera hora laboral frente a la computadora, hasta que sintió que alguien le tocaba la espalda, y cuando volteó no supo que cara poner: era Tsuyu, sosteniendo ahora un ramo de flores diferentes al del día anterior.

— Hoy volvieron a llegar Kero — Dijo con una sonrisa, Yaoyorozu también parecía sorprendida por tal acción.

La contadora por inercia en vez de admirar las flores se fue directo a la tarjeta:

"Sin ser lo que buscaba terminaste siendo lo que necesito".

De nueva cuenta sin remitente.


¡Hola! Volvimos al miércoles de actualización, hoy un poco tarde pero aquí seguimos. Espero les guste el capítulo, vemos un poco más de interacción de nuestra pareja, y vemos como se va desenvolviendo el tema de las fotografías, que creo ya todos sospechan lo que va a pasar, pero mientras tanto, disfrutemos un poco más del día a día de Uraraka. ¡Disfruten la lectura!

Agradecimientos especiales a:

Me Late El Leemon: ¡Qué bueno que te gustan las personalidades! De hecho hoy tuve ese dilema con Recovery Girl, es una anciana, pero también es alguien inteligente, pero las personas de su edad hablan mucho, pero sabe lo que quiere. Ese fue el desafío de este capítulo y espero haberlo logrado. De hecho, ya más adelante saldrán muchos más personajes, y eso me emociona bastante, habrá muchos más puntos de vista y más interacciones y espero todo salga natural :D ¡así que acepto comentarios de todo tipo!

Mich: Bueno, creo que ahora te quedé mal porque publiqué en la noche, pero en todo el día no pude tomar la computadora, jeje, pero aquí seguimos, de hecho el capítulo ya estaba escrito (mañana me pongo a escribir el de la próxima semana) pero simplemente me faltó organización porque estuve en un jurado de poemas y nos tardamos más de la cuenta y después tuve que ir a una cena donde también se me hizo más noche por la platica que teníamos.
De hecho una de las motivaciones por las que empecé a escribir esta historia fue porque también tuve una relación tóxica, y la verdad a veces la tenemos tan normalizada que no nos damos cuenta de lo que sufrimos hasta que es muy tarde, me gustaría explayar eso, con el tiempo se verán más detallitos de la antigua relación de Uraraka, mostrando que fue lo que la hizo romper el compromiso. Sin embargo, estaba acostumbrada a aquellos "Síntomas" que se verá que no se preocupa tanto por su seguridad (no, no es coincidencia lo de la puerta de su casa). Así que seguiremos, espero te guste la lectura y ojalá no te haya hecho spoiler de los siguientes capítulos.

Jimmi: No diré quien es el/a acosador/a hasta que sea el momento, ese va a ser el climax de la historia, y lo mejor, haré que ustedes como lectores lo sepan pero Uraraka no, para que sea más intenso todo, jajajajajaj :D Diviértete haciendo tus teorías. *Se vuelve a reír maléficamente*

Miss Toto: ¡Qué bueno que te guste la historia! Yo soy muy dura para leer un fic, no cualquiera me gusta, así que intento dar lo mejor de mí al momento de escribir, tal vez no sea perfecta pero me esfuerzo en ello. Para ser sincera no me gusta tanto hacer un fic del universo de una serie que aún no termina, porque siento que hay datos que se te van y después ya no cuadra en un futuro. Ya me pasó una vez con un fic que estoy terminando y no lo quiero volver a repetir, quiero seguir siendo lo más fiel a la serie posible. Sin embargo un AU siempre es bien aceptado y a veces te relaja, así que opté por este. ¡Espero te guste el capítulo!

Opiniones, criticas, sugerencias, amenazas de muerte ¡Todo en los reviews!

Nos leemos~~