Todos los personajes son de la serie Boku No Hero Academia (My Hero Academia) del mangaka Kōhei Horikoshi. Esta historia sólo utiliza los nombres de los personajes para entretenimiento sin fines de lucro.

La historia está basada en la novela de Linda Howard "El Hombre Perfecto", si deseas leer la historia original para comparar las tramas, envíame un mensajito y con gusto te paso el archivo PDF.


La comida con Bakugou fue deliciosa, pero lo que más le encantó a la joven fue lo que vino después, Bakugou parecía un experto sobre velatorios, así que la llevó a un centro de fotos instantáneas para imprimir una foto de su amiga, así como comprar un portarretrato. Cuando ella le contó la hermosa coincidencia sobre la rana que le había regalado, él le lanzó una sonrisa pícara y también la llevó a una tienda de artículos geek, donde consiguió unos monederos en forma de rana que servirían de recuerdos de la fiesta.

El resto de la tarde se la pasaron juntos yendo de compras, a pesar del cansancio notorio del rubio, él dijo que lo que sentía era poco a comparación de cómo la había extrañado. Su noviazgo no era nada convencional, el inicio de relación fue rápido y si eran sinceros, habían convivido muy poco antes de que todo se descontrolase y ella tuviese que esconderse, así que debían de aprovechar cualquier momento que pudiesen para llenar esos vacíos, y ese era el momento exacto, ambos se gustaban y estaban dando lo mejor de sí, pero también debían de dejar que las cosas fluyesen.

Compraron unos termos, y él ofreció una bocina que tenía para amenizar el ambiente, con su ayuda Uraraka consiguió mucho más cosas de las que esperaba en muy poco tiempo, así que pudo llegar temprano a la casa para recoger un poco antes de que el velatorio comenzara. Cada quien tomó su auto y nunca se separaron, ella estaba tranquila y relajada de no rodear y transbordar en lugares aleatorios, con Bakugou vigilándola, confiaba mucho más que en los dos policías de la noche anterior.

Al llegar a las casas Bakugou sacó su celular por primera vez desde que se vieron y lanzó una maldición, la castaña alcanzó a escucharlo y se alarmó, pero al ver que seguía maldiciendo con una cara que se le hacía familiar, sabía que no era nada grave, pero que sí le molestaba de sobremanera.

— ¿Qué ocurrió? — Preguntó aun con bolsas de compras en las manos.

— El jodido de Kirishima. — Dijo con los dientes apretados y con deseos de lanzar su celular. — La mapache le dijo de la reunión, así que organizó una segunda fiesta en mi casa para "vigilarlas", y se tomó el atrevimiento de invitar a más personas. El bastardo me las pagará.

Uraraka pensó muy bien sus palabras.

— Creo que realmente está cobrando el favor que nos están haciendo. — Susurró bajito, pero él la escuchó y ella tuvo que sonreír mientras dejaba las bolsas en el suelo para abrazarlo — Vamos, estamos haciendo una reunión todas las chicas que posiblemente somos objetivos del asesino poniéndonos en riesgo, y él y tú nos van a estar cuidando toda la noche, creo que unos tragos no es un mal pago por el favor ¿No crees? — No fingió la voz, pero si la hizo un poco más suave, sólo para conquistarlo, no quería que la tachara de chantajista.

— Sí, pero… ¡Mi casa!

— ¿Me perdonas? — Le preguntó lento mientras seguía abrazándolo y levantaba el rostro. Tuvo que ser estoica para no echarse a reír ahí mismo, porque la cara del policía era un poema, se veía molesto por la improvisada fiesta, pero tampoco podía enojarse con ella. Sabía que esa era un arma a su favor, pero no le diría a él eso, sería su defensa secreta. — ¿Por favor? — Y lo besó, un beso suave, pero que él transformó en demandante con el pasar de los segundos. El celular desapareció de las manos de él y la tomó por la cintura, con fuerza, y ella puso sus manos en su cabeza, acariciando su cabello liso y rebelde, aún quedaba un poco de la esencia de su perfume y lo disfrutó, tanto que soltó un pequeño gemido cuando Bakugou le mordió el labio inferior.

Ella se separó con la cara sonrojada, tenía que hacerlo si no quería que la primera vez entre ellos dos fuese recargándose en el auto de ella, en un jardín donde los verían todos. Bakugou sonreía orgulloso, cosa que la avergonzó mucho más, él no conocía la palabra pudor y decencia.

— Creo que ya sé cómo harás para que te perdone — Dijo un una voz que le dejó las piernas temblorosas y débiles. — Recoge las bolsas que tiraste.

Oh, no.

Le vinieron a la mente las imágenes de la escena en su casa y el celular, no, no, no, no caería de nuevo.

— ¿Me vas a nalguear? — Preguntó con la voz quebrada de la pena.

— ¿Tiene algo de malo?

Uraraka empezó a balbucear algo inentendible, y ahora fue el turno de él de contener las carcajadas. Después de verla humillarse sola, se acercó y la tomó de las manos para acomodarlas en su trasero, mientras ella intentaba no chillar de la sorpresa.

— ¿Qué haces? — Le dijo avergonzada, mientras él la sujetaba de las muñecas para que le tocara SU trasero, SUYO, de ÉL.

— Te enseño que no es nada malo tocar el culo de los demás. — Ella quiso soltarse, esa frase no era para nada la más indicada. Pero él la siguió sujetando a su trasero. — ¿A dónde vas? Anda, disfrútalo, yo lo hago, tú lo haces. No te dejaré ir hasta que lo sientas todo.

El instinto de chirriar y salir corriendo la invadía, pero lo conocía, sabía cómo era Bakugou Katsuki y dejarla libre no era una opción, así que inhaló y exhaló un par de veces para después cerrar los ojos y empezar a obedecer… Porque superando la pena, no era ningún castigo en lo absoluto.

La timidez le salía natural al momento de admirar el cuerpo de los hombres, a veces se abochornaba cuando escuchaba como en el elevador del edificio sus compañeras de trabajo iban clasificando a los hombres según el tamaño de su trasero o piernas, mientras cotilleaban sobre que Shinso llevaba un pantalón nuevo que hacía que se le notaran más sus atributos.

Y ella evitaba hacerlo, pero cuando veía a Shinso ese día, debía de admitir que ese pantalón sí le favorecía. No era tonta, mucho menos ciega, Bakugou a pesar de no ser muy alto tenía buen cuerpo, y aun cuando él vestía muy fachoso (cosa que desde que empezaron a convivir él dejó de hacerlo) o con el uniforme, indicaba que detrás de esa tela había músculos firmes, cosa que comprobó cuando lo vio en el gimnasio. Los brazos estaban musculosos, la espalda firme, y sí, su trasero estaba firme y en las proporciones necesarias para que las chicas de ventas tuviesen inspiración para promocionar cualquier marca de pantalones que él usase.

Bakugou soltó sus muñecas, ella abrió los ojos y se le quedó viendo, aún sin bajar sus manos.

— Sabía que te gustaría — Le dijo coqueto, y ella le dio un pequeño golpecito como respuesta. — Y eso me gusta a mí.

Uraraka estaba a punto de repetir su movimiento hasta que escuchó como alguien carraspeaba a lado suyo.

— Claro, coman pan enfrente de los pobres. — Era Recovery Girl, que quien sabe desde hace cuánto tiempo los había observado.

Uraraka se separó de golpe volviendo a sonrojarse de nuevo, mientras tomaba las bolsas de las compras.

— Buenas noches señora Chiyo. — Saludó, mientras Bakugou cruzaba los brazos, al parecer le había molestado ser interrumpido.

— Buenas noches hija — Saludo mientras ignoraba al policía, esa interrupción la había hecho a propósito.

Aun así Uraraka aprovechó para explicar de forma rápida el asunto de la policía, el acosador, y el velatorio que tendrían, para que no se preocupara por el ruido de esa noche. La anciana pareció tomar de la mejor manera todo el resumen que escuchó así que simplemente asintió mientras recomendaba que prendiesen unas velas, para que el espíritu de su amiga encontrara la luz si es que aún no había descansado en paz.

Uraraka se conmovió cuando escuchó de la mujer la historia sobre que los espíritus a veces no van "Al otro lado" porque se sienten culpables por la infelicidad que dejan en sus seres queridos, así que se quedan en la tierra sin poder encontrar su camino con el pasar de los años. Puede que fuese una superstición, pero Uraraka sentía que en parte le había arrebatado la vida a su amiga, así que no le arrebataría lo que fuese que pasase después de la muerte.

El velatorio sería su despedida, por parte de ambas.

Bakugou interrumpió la historia diciendo que si habían comprado velas e incienso. Recovery Girl, que ya se había dado por bien servida, se dirigió entonces a él mientras le pedía que cuidara muy bien a Uraraka, le dijo que ella confiaba en él, y que seguramente sería cuestión de tiempo para que atraparan al loco.

En eso la pareja tuvo razón, así que se despidieron con ese consejo y la mujer volvió a su casa.

Como ya los habían interrumpido, y Uraraka había aprovechado para tomar las bolsas y evitar agacharse. Ambos se dirigieron a la casa para preparar todo, mientras Bakugou decía amenazantemente en voz baja que con eso sólo la había perdonado a medias, y que ambos tenían un asunto por concluir.

A Uraraka se le erizó la piel, y no de miedo precisamente.


— ¡¿Se conocen?! — Preguntó Uraraka con la boca abierta al ver como Kirishima y Kaminari estaban platicando en el jardín frontal con una cerveza en mano, hablando como amigos de años.

— Desde la infancia — Sonrió Kirishima.

Él y Mina habían sido los primeros en llegar, luego llegó Satsuki, y después Jirou, preguntando por la pareja de Kirishima. Ambas, Uraraka y Mina, se preguntaron porque Jirou buscaba a ésta última nombrada, pero la cantante no les explicó y les pidió que la acompañaran a la entrada principal, donde un Kaminari estaba recibiendo una cerveza de parte del policía.

— Pertenecemos al máximo clan de clanes. ¡Los Crimson Riot! Haciendo participación en el campamento 2.0 de este año. — Apoyó Kaminari, y Uraraka distinguió el parecido entre el nombre que escuchó y el nombre clave del pelirrojo. Ambos se abrazaron mientras levantaban sus cervezas orgullos.

— Años con eso y aun no los superan, niños. — Hizo su intervención Mina y ambos hombre se soltaron, pero Kaminari se acercó hacía la policía.

— A mí también me da gusto verte. — Le dijo mientras la abrazaba.

— Esperen, creo que me estoy perdiendo de algo — Comentó Uraraka extrañada entre la familiaridad que tenía el representante con la pareja de policías.

— ¿Te acuerdas del campamento de hombres que mencionó mi kiribaby el día de la fiesta del retiro de Endeavor? — Preguntó Mina, Uraraka asintió. — Pues Kaminari fue uno de los asistentes.

— Así que eso es lo que hacen en tus famosos campamentos, juntarte con amigos para emborracharte. — Soltó Jirou con los brazos cruzados, Uraraka podía jurar que vio como el chico enderezaba su espalda cuando se dirigió a la cantante.

— Y hacemos cosas de hombres. — Se defendió.

— ¿Cómo qué?

— Eso no se puede decir — Intervino Kirishima — Somos una secta, no podemos decir lo que ocurre dentro.

— Nah — Chisteó Mina — Se ponen a jugar videjuegos como los frikis de closet que son.

Kirishima respingó.

— ¡Videojuegos de hombres!

— Claro porque conducir mal en Los Ángeles y ayudar a Kratos a ser el mandadero de los dioses griegos es muy macho.

— La historia de God of Wars es mucho más compleja que eso. — Defendió Kirishima, que confirmó torpemente el punto de su pareja.

— ¡Frikis! — Repitió Mina mientras canturreaba.

Al parecer la conversación iba a continuar, pero en eso llegó un auto seguido por otro. Todos los observaron y en el primer auto bajó Yaoyorozu, siendo seguida por el auto de Todoroki.

— ¡Nuevo integrante! — Gritó Kaminari, dirigiéndose a Todoroki con una cerveza cerrada en mano. Yaoyorozu con la mirada preguntó que hacia tanta gente en el jardín, y Uraraka sólo pudo levantar los hombros mientras veía como Bakugou miraba desde la puerta a todos los participantes que iba a recibir.

— ¿Nos esperaban? — Preguntó la azabache.

Mina al ver como Todoroki era secuestrado por su pareja y el rubio, entendió que la fiesta estaba por comenzar.

— Así es.

Cuando entraron de nuevo a la casa, Satsuki estaba escribiendo algo en el celular, al parecer no se había movido desde que salieron al jardín. Cuando notó la presencia de las chicas, saludó formalmente a Jirou y Yaoyorozu y explicó que se tendría que retirar temprano porque acaba de llegarle un pedido de un banquete exprés. Todas asintieron y entonces fueron a recoger las cosas que faltaban.

Yaoyorozu había llevado una parte de las bebidas, Jirou la otra, y Mina había llevado mucha decoración de luces: al parecer había tomado lo sobrante de las decoraciones de la fiesta de Endeavor, y eso, combinado con las luces que ya había puesto Uraraka con ayuda de Bakugou, hacían que el ambiente se viese como un estanque de ranas neón.

Una vez acomodadas, Uraraka hizo una video llamada, Hagakure no podía salir de su casa por cuidar a su bebé, así que decidió ser la anfitriona a distancia. Aunque al principio fue extraño ver a la chica en la Tablet y luego la televisión mientras su voz se escuchaba en la bocina de colores, las chicas se acostumbraron a la escena futurista y entonces empezaron.

Primero acomodaron el cuadro con la foto de Tsuyu en un lugar amplio, y encendieron las velas y el incienso. Hagakure hizo una oración, sencilla pero conmovedora, que hizo a Uraraka, alguien que no era religiosa, creer con quien fuese que estuviese en el más allá. Tal vez no existía, tal vez sí, pero si se daba la oportunidad de creer y tener fe, sería un consuelo que tal vez llenara su corazón, estaba en ese momento de desesperación que toda cosa que la pudiese ayudar lo aceptaría.

La oración terminó y Satsuki ya tenía lágrimas en los ojos, Hagakure dio la indicación de que si alguien quería llorar que lo hiciera, que ese era el momento, nadie iba a tranquilizar a nadie; era momento para desahogarse, y podían llorar entre todas o en privado, no importaba, nadie iba a hacer preguntas, nadie iba a juzgar, estaban en un espacio seguro.

Satsuki se tranquilizó y entonces Hagakure al saber de la pronta partida de la joven universitaria, decidió que era hora de cenar. Le dijo a las chicas que tomaran asiento y le pidió a la más joven de todas que explicara porque había llevado esos alimentos. Además de que sugirió que las demás hablaran de cosas que relacionaran con esa comida y Tsuyu.

Al inicio obedecieron torpes y tímidas, pero Satsuki también era alguien que quería liberarse, así que empezó a contar como descubrió que esa era la comida de Tsuyu, contó una vez que quemaron un pollo, hicieron guerra de comida y detalló como en los banquetes disfrutaban la vista de los meseros más jóvenes.

Yaoyorozu recordó las veces que comían juntas y ella llevaba extra para que probara, describió como su amiga compartía sus alimentos, les decía que era fácil la receta y al explicarla era un caos. Jirou también hizo su participación recordando una vez que también habían tomado juntas, que ella le dijo que había una receta para bajar la resaca.

Satsuki empezó a decir que ella conocía la receta y se la pasó a Jirou (que en todo momento la había tratado como alguien más, no como una famosa), mientras empezaban a platicar de más platillos y trucos para aquel temible malestar.

Después de varios minutos Uraraka se sintió cómoda, estaba recordando a su amiga "viva", y se estaba riendo de todos los recuerdos, y sin darse cuenta empezó a lagrimear de felicidad, al fin entendía a lo que se había referido Hagakure.

A veces la conversación se apagaba, pero la tanatóloga tenía preguntas para romper el hielo y todas se mostraban cooperadoras. ¿Qué era algo que te gustaba de ella y nunca se lo dijiste? ¿Te acuerdas de la última vez que te ayudó a no pasar una vergüenza? ¿Cuál fue la última canción que escucharon juntas? ¿Te gustó esa canción? Menciona un momento en que ambas pasaron momentos emocionantes.

Las preguntas eran variadas, y por eso todas empezaron a abrirse cada vez más, porque podían comentar de una forma u otra las respuestas, incluida Mina que también tenía remedios para la "cruda". Con el paso del tiempo la comida se empezó a enfriar, pero la plática seguía, alguien lloraba o se emocionaba y otro alguien tomaba su lugar, y así sucesivamente. Era una sensación muy amena, ver como por alguien todos se unían para tener buenos recuerdos.

Había otros temas turbios que apenas los mencionaban Hagakure decía que no debían de ser tocados para no arruinar la velada, era duro, pero entendían el punto. Después de comer se decidieron ir a la sala para acomodarse, Uraraka llevó las botanas y aunque habían comido bien, empezaron a degustar los alimentos mientras seguían platicando, riendo y llorando.

Todo iba bien hasta que se escuchó como un bebé empezaba a llorar, era la hora, Hagakure tenía que irse, aunque les dejó una lista por mensaje de más preguntas y situaciones con los que pudiesen seguir hablando. Al ver la hora también se despidió Satsuki, que al parecer era muy parecida en carácter a Tsuyu, así que Uraraka tomó su número para seguir en contacto.

Cuando la castaña regresó de entregar el monedero "del recuerdo" que casi se le había olvidado, vio como sus otras tres invitadas estaban con pijama, todas diferentes colores y estilos pero con pantuflas de rana.

Eso no se le había ocurrido.

— Fue idea de Jirou — Dijo Mina mientras abrazaba a la nombrada, así era ella, se adaptaba a todos. — ¿A que no están monas?

— Divinas — Corrigió Uraraka mientras tomaba el par que sobraba.

Se excusó un momento para cambiarse, y cuando regresó, la televisión tenía fotos de Tsuyu con varias de ellas y la bocina tocaba sus canciones favoritas. Las chicas no perdían el tiempo.

En la sala había una pequeña mesita, así que Yaoyorozu llevó ahí la primer botella de la noche y empezó a servir en los termos previamente lavados. "Vodka, dulce, ligero, no nos daremos cuenta de cuando amanezca". Dijo mientras se sentaba en el piso, todas la imitaron mientras iban tomando su vaso.

— ¿Cuál era uno de sus juegos favoritos? Juéguenlo. — Leyó Uraraka desde su celular.

— ¡Yo nunca, nunca! — Gritó Yaoyorozu. Los ojos de Jirou y Mina se iluminaron.

— ¡Conozco y amo ese juego! — Secundó Mina — Todas sírvanse un shot, falta poco para la media noche y esto apenas empieza. Yo empiezo ¿Quieren ir lento o rápido?

— Rápido — Dijeron al unisono Jirou y Yaoyorozu. Quien sabe que le picó a Uraraka que ella asintió cuando Mina le pidió autorización con la mirada.

— ¡E-XE-LEN-TE! — Deletreó la policía. — Agradezcan que están conmigo, porque con el alcohol que van a tomar estarían una semana tras las rejas. — Levantó una ceja — Yo nunca nunca he tenido relaciones en un lugar público o donde la gente pueda verme.

Todas a excepción de Yaoyorozu tomaron.

— ¿Es enserio? — Preguntó Mina, Yaoyorozu levantó los hombros indiferente.

— Soy alguien difícil.

— ¿Segura? — Eso fue dicho por Jirou — Yo nunca nunca he tomado tanto hasta perder el conocimiento.

Ahora fue unánime el trago de vodka.

— Creo que no lo eres tanto. — Concluyó Mina — Uraraka sigues…

La nombrada respingó.

— Yo nunca nunca… — Empezó a dudar, ¿Qué podía decir para que todas tomaran y a la vez se sintieran expuestas? — Nunca me escapé de casa para hacer algo que mis padres consideraban "malo".

De nueva cuenta todas tomaron. Y Yaoyorozu al ver como estaban las cosas, decidió servir vasos con jugo, mínimo para digerir el sabor de los tragos que se veían, iban a ser bastantes.

— Yo nunca nunca he trabajado en estado de ebriedad — Continuó Yaoyorozu, y ahora fue el turno de Mina de abstenerse de beber. — Trabajado incluye hacer un trabajo en la escuela — Agregó la diseñadora, y entonces la oficial tomó.

— Chica lista. — Susurró. — Es mi venganza, yo nunca nunca he tenido fantasías con alguien compañero de trabajo o escuela. En fantasías incluyes desde un beso a hacerlo en los baños más apartados. Su cumpliste ese fetiche es doble trago.

Todas bebieron.

— Yo nunca nunca he fantaseado con un profesor.

— Yo nunca nunca he tenido relaciones en la cama de mis padres o algún conocido.

— Yo nunca nunca he entrado a una sex shop.

— Yo nunca nunca he utilizado juguetes sexuales.

— Yo nunca nunca escuché a mis padres haciéndolo.

— Yo nunca nunca he manejado en estado de ebriedad.

— Yo nunca nunca he participado en una orgia o trio.

— Yo nunca nunca he llorado viendo películas de Disney.

— Yo nunca nunca me puse calcetas desiguales.

— Yo nunca nunca he manejado descalza o sin una prenda de ropa necesaria.

— Yo nunca nunca he coqueteado para conseguir algún favor.

— Yo nunca nunca hie hecho trampa en un examen.

— Yo nunca nunca he estado sin ropa interior.

Y la lista siguió y siguió.

Para cuando la primer botella estaba en sus últimos tragos, Mina hipeó mientras una sonrisa malvada inundaba su rostro.

— Yo nunca nunca lo he hecho con un policía.

Mina y Jirou tomaron. Habían acordado que cuando una o dos personas sólo tomaran, tenían el derecho de preguntar a las demás personas porque no lo habían hecho, así que todas las miradas se dirigieorn a Uraraka.

— ¿Qué? — Preguntó en un intento de ser desafiante, aunque nadie le temió en lo absoluto.

— ¿No lo has hecho con Bakugou? — Preguntó Mina.

— No — Respondió tajante. — No hemos tenido mucho tiempo para nosotros últimamente. — Dijo mientras miraba a su alrededor.

— Aun así, aunque sean 15 minutos, ¿Nada de eso?

— Hoy le toqué el trasero. — Dijo sin pena, y Jirou casi escupe la bebida.

— ¡Hey! — Reclamó Yaoyorozu — El alcohol va adentro, ¡no afuera!

— ¿Cómo la verga? — Preguntó Mina y todas empezaron a reír. Jirou tomó su trago después de toser un par de veces y se dirigió a la oficial.

— Me encantas ¿Por qué Kaminari no nos presentó antes?

— Porque los hombres son unos inmaduros — Respondió la nombrada. — Pero ahora estoy aquí, y no ayudes a Uraraka — Volvió rápido su mirada a la castaña, pero al hacerlo cerró los ojos por un momento, se estaba comenzando a marear. — ¿Entonces?

— ¿Entonces?

— ¿Qué tal el culo de Bakugou?

— Firme, tonificado. Creo que le gusta que lo nalgueen. — Ahora fue el turno de Mina de reírse a carcajadas.

— ¡No me digas! Al chico con el peor carácter le gusta el sadomasoquismo. — Sus carcajadas siguieron. — ¿Alguien de aquí lo ha intentado?

Jirou levantó la mano.

— No es nada fácil ponerse lencería sexy.

Todas rieron y la botella se acabó, Yaoyorozu fue por otra, pero cuando regresó traía consigo la foto de Tsuyu, era una foto de sus últimas vacaciones.

— Yo nunca nunca he sido perseguida por un acosador. — Dijo seria mientras acomodaba la foto en medio de la mesita. Ella y Uraraka bebieron.

Jirou sin pensarlo preguntó:

— ¿Cómo va el caso?

Esa era una de las preguntas prohibidas de Hagakure, pero todas tenían curiosidad, así que no interrumpieron.

— ¿Quieren arruinar la noche? — Mira miró hacia el techo — No, nada puede arruinar más de una botella en nuestro organismo — Concluyó — Mal… Con quien sea que nos topamos, es inteligente y tiene suerte, no aparece en las cámaras de vigilancia, no deja huellas, el celular de Tsuyu está formateado. Queremos creer que sólo es un ataque aislado, pero por los golpes, sabemos que fue un ataque pasional, pero ninguno de los sospechosos tenía evidencia en su contra. Estamos por como empezamos.

— ¿Y las filtraciones? ¿Encontraron quien las hizo?

— Usaron varios servidores aleatorios para despistar, un foro de ese calibre no puede dar mucha información IP. Si encontramos la computadora de donde se hizo la filtración podríamos corroborar, más no puede ser el otro lado.

— ¿Entonces? ¿Nos esperamos a que decida atacar a alguien más?

La oficial rodó los ojos dubitativa.

— No es mala idea… — No se negó a la posibilidad. — Pero no creo que sea muy ético de nuestra parte. Estamos vigiando varios lugares donde el atacante podría aparecer, su personalidad es narcisista, va a volver a aparecer. Sólo es cuestión de tiempo, aunque no sabemos si lo tenemos.

Todas asintieron, dieron un largo trago y entonces decidieron que ese día el acosador podría irse a freír espárragos, esa noche era de ellas y nadie podría arruinársela. Ya no le darían poder para arruinarlas.

La música subió de volumen, empezaron a hablar de las fotos que veían y se dieron el lujo de olvidarse de todo lo que las rodeaba por sólo una noche. La pantalla después mostró un karaoke y todas empezaron a cantar, incluida Jirou, que se relajó y nos las apantalló como se supondría.

Entre canción y canción las lágrimas corrieron y la segunda botella desapareció. Ya pasaban de las tres de la mañana, Mina no paraba de repetir que no se merecían lo que le estaba sucediendo y que se esforzaría por atrapar al criminal, Jirou estaba anotando en servilletas sucias letras para futuras canciones y Yaoyorozu no paraba de reír, preguntándose que estarían haciendo los chicos en ese momento.

A Uraraka el sueño ya empezaba a albergar, se sentó en el sillón y con la mirada borrosa vio la foto de Tsuyu, estaba sonriendo; y sentía que lo hacía al verlas, por cómo estaban, por cómo eran y por lo que llegarían a ser. Producto del alcohol o no, la castaña sintió que su amiga le deseaba la mayor de las suertes y le transmitía todo el coraje que necesitaba para afrontar el futuro. En su mente se dijo que nadie más terminaría herido, porque ahora tenían un ángel que las protegía.


Capítulo como siento deberían de ser todos, llenos de romance, comedia y sentimientos.

Me encantó escribirlo, el abuelo sigue estable, con neumonía producto del COVID pero tranquilo y consentido por todos, así que siento que verlo a él me está motivando, ya le prometí que si tengo un hijo le pondré su nombre y se emocionó. Me gustó verlo así, y creo que notarán que escribí un poquito más de la espiritualidad a como lo había manejado, siento que en una parte escribo la historia, y por otra reflejo mi relación con el abuelo. Gracias por sus buenos deseos, enserio las palabras son poderosas y tengo fé en que se va a recuperar.

Agradecimientos especiales a:

I Love Anime Joya: ¡Gracias por tus buenos deseos! Hablando del fic, ahora vemos la fase coqueta de nuestro policía, sin duda habrá leemon pronto por como van las cosas, ¡aquí tendremos de todo!

Its Me AF 2: Me encanta poner referencias, es mi hobbie favorito, y muchas veces me salen espontáneas. Que bueno que te guste, y sí el abuelo no se ha debilitado, bajó de peso, pero queremos creer que se recuperará pronto. ¡Mil gracias!

NessaAbadeer: Te envío besos desde tierras Mexicanas, que bueno que te guste la historia, este es un capítulo feliz, siento que ya hacía falta, el cerrar ciclos por el trauma y la culpabilidad de lo ocurrido, y que mejor forma de divertir un poco a las chicas, ya les hacía falta. Ojalá el rumbo de la historia te siga gustando, y sí, ojala esta enfermedad sea solo susto, aun así creo que por la confianza que me dio la salud de mi abuelo y su recuperación pude escribir más y en menor corto tiempo. Tenemos los días contados y debemos aprovecharlos, así que me enfocaré en esta historia que tanto me encanta. ¡Saludos!

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