Todos los personajes son de la serie Boku No Hero Academia (My Hero Academia) del mangaka Kōhei Horikoshi. Esta historia sólo utiliza los nombres de los personajes para entretenimiento sin fines de lucro.

La historia está basada en la novela de Linda Howard "El Hombre Perfecto", si deseas leer la historia original para comparar las tramas, envíame un mensajito y con gusto te paso el archivo PDF.


Su rostro no podía estar más sonrojado, aquellas simples 4 palabras la aturdieron de una forma que no supo controlar. Bakugou le lanzó una sonrisa mientras la arrastraba a su casa aun esposada, no se quería resistir, quería ir con él, lo había extrañado, sin embargo sus instintos de defensa hablaron primero:

— No me gusta el Bondage, nada de BDSM.

— Ya te lo dije, no puedes decir que algo te gusta o no, si no lo has probado.

— No me gusta — Repitió Uraraka seria, y por una fracción de segundo él se detuvo, aunque carraspeó su garganta y siguió con su camino.

— Una relación no se basa sólo en una filia, tenemos todo el kamasutra. — Levantó los hombros con indiferencia, Uraraka no sabía si quería correr a su casa a esconderse, o a revisar que su ropa interior combinara y no fuese tan sosa.

Bakugou abrió la puerta y dejó pasar a la chica que perdió su última oportunidad de correr, pero se contuvo cuando vio que la casa de él lucía idéntica a la de ella, algo desordenada y con los botes de basura llenos, la única diferencia era que su mesa estaba pulcra y había un desayuno esperándolos.

— El cabello de mierda solo tiene hecho mierda el cabello, a veces se le ocurren buenas ideas.

Uraraka asintió mientras se acercaba a la mesa, era comida pedida a domicilio, seguramente la orden fue hecha el día anterior para no preocuparse por que desayunar al día siguiente. Sonrió, los hombres siempre pensaban en comida, no como ella y sus amigas que salieron en ayunas.

— ¿Me estás invitando a desayunar? — Dijo cuando él separó una silla para que se sentase.

— Obligando, hay que bajar el nivel de alcohol que traes.

— ¿Me vas a soltar?

— Solo si me prometes que no te irás.

— Si yo quisiera, me hubiese ido hace mucho. — Respondió mientras levantaba más manos — No creas que me estás forzando a algo, yo no estoy encerrada contigo, tú estás encerrado conmigo.

Bakugou pareció sorprenderse por su atrevimiento, aunque le gustó:

— Huy, que miedo.

— No sabes a lo que te estás enfrentando. — Amenazó mientras veía como él sacaba una llave de su bolsillo. — Cuando me liberes, no podrás volver a esposarme.

— No lo quiero hacer, preciosa.

Y con un "click" las esposas cayeron.

— Gracias, precioso. — Le lanzó un beso, y se admiraron mutuamente hasta que él rompió el contacto visual.

— Antes de que se me olvide, la bruja te mandó algo, espérame.

Uraraka no supo porque se lamió los labios, pero obedeció y se quedó sentada frente a la mesa que mostraba un desayuno mexicano, podía distinguir los famosos chilaquiles, que eran totopos (pedazos de tortilla) cortados en forma triangular cubiertos con una salsa verde y otros con una roja; acompañados con trozos de pollo a la plancha, queso, crema, frijoles y "pico de gallo" (combinación de chile serrano, tomate* y cebolla picada).

Le pareció algo pesado y picante el alimento como desayuno, pero luego pensó en que era lo que necesitaba su estómago, así que mientras se mentalizaba para comerlo, regresó Bakugou con una caja de regalo grande.

— ¿Qué es? — Preguntó mientras miraba las dimensiones del cartón, era aproximadamente del tamaño de dos cajas de zapatos juntas, o incluso un poco más grande.

— Si te dijo no será sorpresa. — Le guiñó el ojo — Así que ábrela de una vez.

Uraraka miró perspicaz a Bakugou, algo le decía que tampoco él sabía que era el regalo.

Quería molestarlo y dejar hasta el final la sorpresa, pero también tenía una curiosidad que le ganó a su instinto malvado y entonces tomó la caja que estaba muy bien decorada.

Con todo el cuidado que pudo, destapo la caja, y cuando quitó el papel de protección se sorprendió al ver un gran bolso dentro.

— Es una bolsa — Dijo con una sonrisa cuándo la sacó: era grande, de terciopelo negro pero con detalles en rosa en los bordes, además incluía un pompón de llavero también rosa. Al sacarlo totalmente para admirarlo, vio como un papel caía. — Y viene con tarjeta.

Le tendió entonces su nueva bolsa a Bakugou mientras tomaba el papel, le había encantado en regalo, pero tenía curiosidad por lo que quería decirle su posible suegra.

"Uraraka, sé que no nos hemos conocido personalmente, pero aun así te tengo un gran aprecio. Como sabrás, sólo tengo un hijo varón, así que siempre voy de compras sola. Esta última vez que fui, vi este bolso que me encantó, y aunque sé que a mí ya no me queda un estilo tan juvenil, en vez de pasar de largo como siempre, supe quién sería su dueña, espero te guste, sé que ya llevas más de un mes con Katsuki, así que tómalo como un regalo por parte de él, conociéndolo, el cabrón no te regaló nada, no es de los que hace este tipo de cosas, no lo mal interpretes no es un mal tipo, sólo tenle un poco de paciencia.

Pensándolo bien… tú no le debes nada, así que mejor oblígalo a que te dé algo y toma este bolso como agradecimiento por tolerarlo tanto tiempo, un mes puede ser tormentoso cuando está de malas… que es siempre, tiene un carácter de mierda.

Aunque debo de decirte, en esta última visita lo vi más calmado que de costumbre. ¡Muchas gracias!

Espero verte pronto personalmente, iremos juntas de compras, al spa, y buscaremos ropa para mis futuros nietos. Espero encontrar en ti la hija que siempre quise, Katsuki puede ser lo que sea, pero sabe elegir bien con quien se rodea, así que te tengo en alta estima, deseo que en un futuro me puedas ver como tu segunda mamá a la que también le puedes contar tus cosas.

Quiero verte usando este bolso cuando nos encontremos, y no me queda nada más que decirte: ¡Bienvenida a la familia Bakugou!

Mitsuki Bakugou.

PD: Dentro de la bolsa hay otro regalito más".

Uraraka se quedó más tiempo releyendo la carta, si el regalo le había encantado, esas palabras la habían conmovido de sobremanera. Cuando levantó la mirada, Bakugou la miraba expectante.

— Dice que hay otro regalo dentro de la bolsa. — Explicó, y cuando el rubio la abrió para averiguar que era, maldijo por lo bajo mientras sacaba varios condones de diferentes marcas.

— Te lo dije ¡Es una bruja! — Exclamó sonrojado. Ella sólo negó con la cabeza riéndose mientras ideaba un comentario inteligente.

— No lo entiendo — Usó una voz desconcertada y falsa mientras miraba los condones y luego a él — Me dijo que quería nietos, ¿Por qué me envía condones entonces?

— ¡Dame esa carta! — Gritó Bakugou mientras ella se hacía atrás, alejándola.

— ¡No! Es para mí, no seas entrometido. — Contestó riéndose, ya entendía porque Mitsuki era una bruja según él.

— ¡¿Pero qué más dice?! — Exigió saber, ella siguió carcajeándose.

— Nada, que desea conocerme pronto.

— Lo que te tardaste leyendo no es sólo para que diga eso.

— Tuve que volver a leerlo varias veces, estoy borracha ¿Te acuerdas? — Se defendió, y eso logró calmarlo un poco, no quería que leyera la carta, Mitsuki había acertado con que él no le había regalado nada para celebrar su primer mes, pero ella tampoco le había regalado nada, así que no quería que empezaran a deberse cosas. Mejor empezar bien el próximo mes.

— Uraraka… — Su voz era amenazante, pero con ella ya no surtía efecto en lo absoluto.

— Dice que me quiere ver como una hija ya que siempre va de compras sola, así que me regaló este bolso porque le gustó, y me invita a que cuando nos veamos vayamos de compras, eso es todo ¿De acuerdo? Ignorando el detalle de comprar ropita para bebé.

Su gesto se relajó entonces, y por un momento ella se preguntó que pensaba Bakugou de los niños, a primera instancia no se veía como un hombre paciente, pero tenía a King bien educado y limpio. Un perro no se comparaba con un hijo, pero para ella que una simple planta se le moría, eso era un gran logro.

— ¿Segura?

— Segura, es lo único interesante. — Y no mintió cuando dijo eso, ¿A quien le interesaba ser juzgado por su madre frente a una chica con la que estaba saliendo? Además, él si le había regalado algo, el peluche de rana. — De hecho creo que te infravalora un poco, pero ya en una contestación le haré llegar mi respuesta. — Y le lanzó otro beso.

Bakugou se relajó y entonces se sentó frente a ella, ambos empezaron a comer en silencio, los dos tenían hambre, así que sus bocas estaban más concentradas en ingerir alimento que en platicar, para eso tenían todo el día. Pero lo que no contempló Uraraka, fue que al sentirse su estómago lleno de manjar mexicano, un sueño la empezaría a albergar en sus últimos bocados.

— Te ves somnolienta — Bakugou dijo lo obvio, aunque luego agregó: — Si quieres ve a acostarte a mi cuarto un rato.

— Si entro ya no podré salir ¿Verdad? — Preguntó ligera, la combinación de sueño y alcohol era casi mágica con ella, se sentía en paz, al fin podía verse como una chica normal que estaba en casa de su novio mientras él le decía que su madre la aceptaba, antes no se había preocupado por eso, ni siquiera se había permitido imaginar cómo se conocerían, pero por lo menos en ese momento se permitió disfrutar de su noviazgo como persona normal, y eso le gustaba. — No gracias, quiero bañarme.

— Hey ¿A dónde vas? Arresto preventivo ¿Te acuerdas? — Bakugou la tomó de la muñeca cuando ésta se puso de pie. — Además, me prometiste que no te irías, ¿Te acuerdas? Cumple tu palabra frente a la ley.

Ella rodó los ojos, él seguía en su papel de cierta forma ¿Cuánto alcohol habría tomado? Se había sonrojado y se podría decir que le estaba rogando, así que en sus 5 sentidos tampoco estaba.

— La cumpliré, pero limpia. — Se defendió. — No quiero oler a borracho.

— Para mí hueles a flores, pero si gustas… en el pasillo a la izquierda está el baño.

— ¿No se supone que debe de ser a la derecha? — Cuestionó ella mientras con la mirada preguntaba "¿Enserio no me vas a dejar ir?" Él negó con la cabeza. — ¿Y mi ropa?

— Ahí tengo un par de pijamas limpias, toma alguna, de todas formas no vas a salir.

— En vez de policía pareces secuestrador. — Señaló. Él levantó los hombros indiferente.

— Me vale. ¿Lo tomas o lo dejas?

Ella miró a su alrededor, aunque no sabía que estaba buscando, ¿Para qué hacerse tonta? La decisión iba a ser inevitable.

— Lo tomo.

— Las toallas limpias están en la repisa plateada. — Indicó mientras sonreía orgulloso, él todo lo hacía una competencia.

— Si entras a espiar, pierdes. — Le amenazó, y entonces decidió seguir sus indicaciones.

Cuando entró al baño su porte decente se cayó, ¿Qué estaba haciendo? Se sintió sonrojada, y no sólo eso, sino también un poco cachonda: se iba a bañar con el mismo jabón que él se pasaba por todo el cuerpo, se iba a secar con las toallas que lo habían tocado, iba a estar desnuda donde él se había desnudado.

Miró a sus alrededores para encontrar algo que le pudiese liberar de esa situación, pero lo único que vio fue la regadera eléctrica, no podía decir que se iría a su casa porque quería agua caliente, además de que había unas sandalias de hule para el baño, estaba todo cubierto. Decidió entonces quitarse la ropa y meterse al agua, mínimo eso acabaría con su bochorno.

Empezó con agua tibia y se fue adaptando hasta dejar el agua helada, sin embargo lo único que logro fue que sus pezones se endureciesen, ¿Enserio le excitaba estar en esa situación? Ella se controlaba mejor que eso, pero estaba desvelada y con resaca, no podía contener sus instintos naturales.

De acuerdo, tenía dos opciones, o ceder o no ceder. Y conociéndose, iba a ceder, para que negarlo. Así que si bien tenía las piernas depiladas buscó un rastrillo para quitarse unos cuantos vellos más. Agradeció que Bakugou fuese como ella y comprara sus artículos de aseo personal al mayoreo, porque encontró una caja de rastrillos nuevos, tomó uno, lo sacó de su empaque, e ignorando como su mente le reclamaba como se atrevía a hacer eso, decidió pasarse el rastrillo contra la piel.

Listo, vellos eliminados, ahora debía de parecer sexy, esa situación no era la más sensual para un encuentro de ese tipo, pero sabía y entendía que ambos lo deseaban y tenían una oportunidad, quien sabe que otro día pudiesen tener el día libre así, por lo que una vez envuelta en toallas empezó a imaginarse como hacer que una pijama masculina la hiciese ver atractiva.

No quería tardarse mucho para que él no sospechara, así que sencillamente se fue por lo más fácil, la camisa de pijama que le quedara más larga para usar como vestido y así evitar el pantalón, se sorprendió cuando la prenda elegida tenía una gran calavera, ¿Sería parte de la ropa sobreviviente de su época juvenil que le había contado Recovery Girl?

Agradeció que llevaba una liga, entonces la parte floja de la espalda la sujetó para que se marcara un poco más la cintura, se vio frente al espejo y notó que no estaba tan mal. Entonces se pellizcó las mejillas para que fuesen más rojas y se mordió los labios para que se viesen más carnosos. Era lo único que podía hacer.

El cabello lo cepillo y lo volvió a enredar en la toalla para que si bien pareciese que se acababa de duchar, cuando se quitara la toalla su pelo fuese manejable, no quería que se notase que ella se había preparado, aunque con el ojo de él, eso iba a ser imposible. Bueno, la intención era lo que importaba. Salió entonces, regresó a la cocina y vio que estaba recogida, ahora de dónde provenía el ruido era de la sala con el televisor encendido, se acercó con inocencia fingida.

— Ya terminé de bañarme ¿Quieres ir tú? — Preguntó a espaldas de él, que estaba sentado en el sillón, King no se veía por ninguna parte, así que supuso que ya estaba en el patio.

— Nah, en la mañana lo hice. — Uraraka calculó las horas en su mente.

— ¿Pues a qué hora te levantaste?

— ¿Seis de la mañana? Tal vez seis treinta. Pelos de mierda y el bastardo mitad y mitad parecen unos malditos gallos, siempre se levantan a esa hora sin necesidad de alarma.

— ¿No tienes sueño? — Preguntó mientras se sentaba a su lado, parecía que había puesto las noticias.

— Algo ¿Y tú?

— También — Se sinceró.

— ¿Nos acostamos un rato en mi cuarto? — Ella lo miró sagazmente — Te prometo que no te haré nada ahí, no hoy.

Entonces Uraraka supo que esa era su oportunidad. Cerró los ojos; ella lo quería, y ella lo obtenía. A la mierda el acosador, dentro de esa casa era una chica normal, con valor porque había tomado, pero normal.

— ¿Nada? ¿Seguro?

Él asintió.

— De acuerdo, que bueno, porque no llevo ropa interior.

Si los ojos de él estaban cerrándose a causa del sueño, con esa frase los abrió de golpe.

Punto para Uraraka.

— ¿No llevas ropa interior?

Ella negó.

— No. No me iba a poner ropa sucia. ¿Qué objetivo tendría bañarme entonces?

— Pero ¿Nada?

Volvió a negar, por All Might, lo estaba provocando, ambos lo sabían.

— Nada, ni sujetador ni bragas, sólo tu pijama. — Explicó mientras se tocaba los pechos para demostrar que no tenían sostén. — ¿Por qué? ¿Quieres ver?

— Eso ni siquiera se pregunta.

Entonces Bakugou la tomó para acostarla en el sillón con él arriba, ella exclamó al sentir el movimiento abrupto, pero en vez de que sonase como un grito, sonó más como un gemido. Para que negarlo, su parte íntima palpitaba desde que se estaba imaginando todo en el baño.

Le empezó a acariciar las piernas, sin vellos gracias a su depilación exprés. Ella con el simple hecho de sentirlo sobre su abdomen notó abultada su entrepierna, y eso sólo la convenció de que ese era el momento perfecto. Se besaron mientras él la acariciaba, su mano tocaba sus muslos y luego empezaban a subir y moverse en torno a su trasero.

— Estás tan suave — Dijo mientras le mordió el labio, ella sólo sentía como su pecho se movía lentamente para que sus senos lo sintiesen a través de la tela.

— ¿Quieres saber hasta donde sigue igual de suave? — Le preguntó, mientras él sin pensarlo le levantó la pijama hasta arriba del abdomen.

Quedó expuesta, Bakugou le besó el cuello y procedió a bajar para atender su zona, se acomodó y se quitó la camisa, cosa que hizo que ella disfrutara la vista, estaba guapísimo y tenía más músculos de los que se había imaginado.

Con un movimiento de la rodilla le separó las piernas, y como reflejo ella apoyó en el piso un pie para tener más agarre. No supo dónde poner las manos, así que simplemente sujetó el sillón con fuerza mientras el rubio ya en boxers empezaba a tocarle los muslos internos.

— Sí, estás muy suave. — Dijo con voz ronca mientras sus manos subían a su parte íntima y la acariciaban, luego volvía a bajar y repetía el movimiento. — ¿Me tendiste una trampa?

— Aproveché la o-oportunidaaad — Ese oportunidad le salió horrible, porque el cabrón lamió uno de sus dedos y decidió pasarlo por su clítoris hinchado.

— ¿La qué?

Uraraka cerró los ojos, había disfrutado de la caricia, tuvo que tomar aire para volver a controlarse y tragó saliva.

— O-por-tu-ni-dad — Deletreó con voz sedosa, él volvió a frotar sobre su monte venus.

Gimió. Y en eso Bakugou se alejó de ahí para quitarle a pijama totalmente, ella obedeció sumisa, mientras sentía sus pechos hinchados y sus pezones erectos. Él con gran maestría la besó, mientras con una de sus manos acarició su pecho y con la otra se sujetaba del reclinador del sillón.

Los sonidos guturales aparecieron entre ellos dos, Uraraka soltaba un "ah, ah" Discreto, y Bakugou gruñía mientras le decía que amaba sus pechos y cadera. Pudieron seguir así por bastante tiempo, pero ambos querían más, así que Uraraka dejó de sujetar el sillón para acariciar la entrepierna de él. Al inicio fue torpe, pero empezó a seguir el ritmo, y llegaron a un momento en que su masturbación dejó desconcentrado al rubio.

Se giraron, Bakugou se sentó y ella se colocó sobre sus piernas, disfrutó de la pose porque lo pudo besar con mayor comodidad, pero ahora el bóxer que él tenía le estorbaba. Se separó para que él se lo quitara, pero en vez de volverse a acomodar, decidió hincarse en su suelo.

— Oh por All Might. — Gimió él mientras se tapaba los ojos con la mano. Ella no perdió el tiempo y se acomodó, empezó dando pequeños besos en su muslo interno como él había hecho, y luego se dirigió a su miembro.

Muy en el interior estaba preocupada porque llegara ese momento, no era que quisiese comparar, pero en gran parte de las relaciones con Deku terminaba desgarrada debido a que su miembro era vasto. Bakugou lo tenía un poco más pequeño, pero en vez de que le enojase, sintió que era perfecto para ella y su garganta que estaba preparada.

Empezó a salivar sin control, era su pequeño secreto, ella salivaba y se mojaba bastante en muy poco tiempo. Lamió la parte baja del pene de Bakugou y empezó a subir lentamente, cuando estuvo en la punta le dio un beso y se lo metió a la boca. Su saliva empezó a derramarse, bajó y subió su cabeza, cuando hizo este último abrió bien la boca para que su lengua se viese, tal como lo había previsto Bakugoou le sujetó el cabello, entonces le ofreció una vista de lo más erótica.

Repitió el movimiento, el truco era meter el pene a la boca mientras con su lengua lo seguía apretando y acariciando. Por su experiencia sabía que lo que más les gustaba a los hombres era que la punta topara con la garganta, Midoriya siempre la hacía vomitar, pero con Bakugou era distinto, su tamaño era perfecto.

Ella sola se empujó para que colisionara todo su falo contra su garganta, pudo sentir los espasmos por parte de él y lo libero mientras sus labios lo acariciaban lentamente.

— ¿Pasa algo? — Preguntó coqueta mientras se limpiaba el hilo de saliva que aún tenía en sus labios hinchados.

— C-creo que también eres una bruja.

— Me vale — Lo imitó — Kat-su-ki — Volvió a dar otro lengüetazo y empezó a usar sus manos para frotarlo, en ese punto estaba todo húmedo a causa de su propia secreción combinada con su saliva.

Bakugou si bien pareció agradecer la atención recibida, no soportó mucho y la detuvo con sus manos. Ella lo miró curiosa.

— Siéntate sobre mí.

Sin decir palabras se separaron para que Bakugou fuese por el segundo regalo de Mitsuki, pero cuando él tomó uno de los condones, ella lo detuvo.

— Yo lo sé hacer, no hay problema. — Y le arrebató el condón mientras hacía que se volviese a sentar en el sillón. Abrió el paquete con maestría, lo sacó con cuidado, dobló la punta como se indicaba y lo colocó en la punta del pene, lo bajó sólo un poco, y cuando distinguió que ya no se saldría, empezó a bajarlo nuevamente con su boca.

Bakugou casi se levanta al ver la forma tan seductora de ponerle el condón, al parecer no se imaginaba ser atendido así.

Ella por su lado luchaba para poner el condón y alejar los malos pensamientos sobre ella, se podría decir que era una experta en trabajos orales ya que en bastantes ocasiones cuando Midoriya quería tener relaciones y ella no, optaba por hacer eso. Si él se venía, la dejaba tranquila, así que ideó muchas formas de hacer que se satisficiera simplemente con su boca, a veces funcionaba, otras veces tenía que vomitar para que la dejara, usualmente cuando quería practicar la irrumación, pero distinguió que le había dejado un gran entrenamiento que le estaba funcionando ahora que lo hacía con gusto.

¿Un gran poder conllevaba una gran responsabilidad?

Terminó de colocar el condón con una sonrisa satisfecha, Bakugou la miró de una manera única, llena de adoración como si fuese una Diosa, se sintió alagada de una forma que la conmovió. Así que se colocó por encima de él, arriba de sus piernas, lo conocía, confiaba en él.

Bajó lentamente, cuando lo sintió en su entrada, respingó, cerró los ojos y en su mente empezó a repetir: "Bakugou, Bakugou, Bakugou" Porque él era el que estaba con ella, nadie más.

— ¿Estás bien? — Preguntó él al ver que se había detenido.

— Nerviosa — Mintió.

— Hace dos minutos no parecías estarlo. — Ella se sonrojó.

— Pues… — ¿Qué decía? — Prométeme que irás lento. Hace mucho que no hago esto.

— ¿Hace cuánto? — Le preguntó, ella se sonrojó aun más.

— Aproximadamente ¿Un año?

Con esa respuesta tan sincera se sintió boba, necesitaba ser estúpido para no entender el significado que llevaba detrás su oración, y él estaba lejos de estarlo.

— Vaya, entonces eres virgen.

— ¿Disculpa?

— Virgen de este año, este mes, este día, además de que estamos estrenando la sala. Descuida seré caballeroso, gírate.

Ella obedeció lentamente, estaba frente a él, pero ahora le pedía que le diera la espalda ¿Qué se estaba imaginando? Se volvieron a acomodar, él se deslizó un poco más, para que ella quedara a la altura de su pelvis.

— Pero ser caballeroso no significa que no pueda tomar revancha. — La amenazó.

Entonces la acomodó para que una de sus piernas se apoyara con una de sus rodillas, y así abierta, empezó a masturbarla.

Ahora fue su turno de gemir, era una posición demasiado expuesta, se arqueó hacia atrás por instinto mientras él aprovechaba para besar su cuello, una de sus manos la acariciaba, mientras la otra la sujetaba por la cadera, aunque a veces subía un poco para estrujar sus senos.

Empezó a gemir sin control, todos sus puntos sensibles estaban siendo atendidos, sus manos estaban sujetándose de la tela del sillón, si iban a segur así estaba casi segura que la rompería en algún punto. Y estuvo a punto de comprobar su teoría cuando él introdujo uno de sus dedos.

— Aggghhh — Fue lo único que soltó, estaba ida, el placer era tal que la cegaba.

— Los nervios se fueron ¿Verdad?

Ella sólo pudo asentir con la cabeza.

Bakugou entonces la levantó un poquito para que su entrada se acomodara con su miembro, no fue difícil, no tampoco la penetración, ambos estaban tan mojados que entró sin ninguna dificultad.

Pero que no molestase la penetración no significaba que no lo sintiera, tan lleno de virilidad. Uraraka que había tomado liquido horas antes tenía la vejiga llena, y eso sólo hizo más placentero la penetración. Él se empezó a mover, y ella por inercia movió las caderas, aunque se detuvo cuando el aun con su pene dentro empezó a tocar su clítoris para que el placer fuese mayor.

Se iba a correr, su cuerpo se estaba tensando y arqueando más, él lo notó y volvió a acariciar sus pechos con la mano libre. Cada embestida, cada caricia y cada sacudida de sus pezones la hicieron sacudirse como nunca, podía escuchar a King ladrar en el patio, seguramente como reacción de escuchar sus gemidos.

No pudo más y se hizo hacia adelante, tanto que terminó en el suelo sobre sus rodillas. Su cuerpo entero temblaba, sentía que la sola respiración de Bakugou hacía que su piel se erizase, y tardó un poco en volver a concentrarse.

De acuerdo, nunca había tenido un orgasmo así. Cuando volteó hacía atrás para ver el rostro de Bakugou, supo que si bien ese fue el primer orgasmo que tenía, no iba a ser el último. Se encontró en una desventaja, ella estaba con el trasero justo enfrente de él, temblado y sudado en el suelo, él se acercó hacía ella, pero en lugar de levantarla, levantó sus piernas para que estuviese "en cuatro".

— Me encantó el espectáculo que diste. — Dijo con una voz que la hizo acomodarse mejor, por All Might, ese hombre era nitroglicerina pura. — Quiero más.

— Ven por más. — Lo retó, y recibió una nalgada como respuesta, pero eso sólo la volvió a prender, estaba sensible y con energías renovadas, la pose "De perrito" era una que más le gustaba, y con él, estaba dispuesta a ladrar de ser necesario.

Él se acomodó y la embistió, ella se arqueó al sentir sus penetraciones, con cada estocada gemía con más fuerza, y eso hacía que él la penetrase con más ímpetu, volvió a sentir una nalgada y agachó su pecho sólo para que sus pezones rozaran el piso levente, con la fricción que hacía el movimiento de él, se movían y tocaban el suelo frio, haciendo que volviese a sentir su cuerpo contraído.

Al parecer ninguno de los dos había disfrutado tanto el piso hasta ese momento. Porque después de seguir así por varios minutos más, ambos habían quedado exhaustos, tanto que durmieron ahí mismo.


Despertó con los ronquidos de Bakugou, seguramente ya había pasado una hora o un poco más, cuando se separó ya que se habían quedado abrazados, Uraraka sintió esa necesidad ignorada por ir al baño. Fue directamente mientras recogía su pijama, entró a hacer lo suyo y cuando se detuvo frente al espejo se le quedó mirando, su mente se empezó a dividir, una parte estaba feliz, otra parte se sentía sucia. Sin darse cuenta empezó a lagrimear, y cuando rompió el contacto que estaba teniendo consigo misma fue porque empezó a vomitar.

Sin sobre pensar las cosas, volvió a bañarse mientras hacía gárgaras con un enjuague bucal que encontró. Se puso una nueva pijama limpia un con short que le quedaba enorme y tiró muy lejos la que había usado. La cabeza le empezó a dar vueltas ¿Qué había hecho?, se obligó a no pensar en eso, su malestar era debido a que por fin empezaba a presentar síntomas de resaca.

Sí, seguramente era eso.

Volvió a la sala mientras Bakugou seguía tirado, no tenía corazón para despertarlo, pero su sentido común le dijo que tampoco quería estar al lado de él, así que se fue al sillón más alejado del que habían usado con anterioridad, no quería pensar, porque si pensaba se iba a arrepentir, y no deseaba hacerlo, por lo que se obligó a dormirse de nuevo, al menos en la oscuridad de su mente podía tranquilizarse.

Cuando despertó nuevamente ya estaba oscureciendo, Bakugou estaba en la cocina, lo podía escuchar haciendo un poco de ruido, así que decidió ir con él, en su mente empezó a trabajar en una excusa por haberse alejado de él; diría que vomitó, por eso se había vuelto a bañar, además de que explicaba por qué no quería estar cerca de él, para no ensuciarlo si volvía a sentir reflujo, no era la verdad, más tampoco una mentira.

Pero cuando lo vio, no hubo necesidad de explicar, él no le reclamó nada, estaba más ocupado abriendo el refrigerador sacando botellitas de suero de distintos sabores mientras tiraba unos envases vacíos, ¿Se los habría tomado él? Haciendo cálculos ya había tomado más de dos litros y al parecer iba a continuar.

— Enserio me dejaste seco. — Fue lo primero que le dijo, y ella se sorprendió mientras sentía cálido su corazón, nada de reclamos, nada de preguntas porque se había ido a dormir a otro lado, no le exigió nada, simplemente hizo un comentario que empezó a quitarle ese sentimiento de suciedad que aún sentía.

— ¿Te gustó? — Su pregunta tenía curiosidad sincera.

— Me encantó. Por All Might, necesito mejorar mi condición, hoy tú ganaste, me derrotaste cara de ángel.

Ella sonrió orgullosa alejando otro rastro de culpabilidad, a él le había gustado, a ella le había gustado, y no se estaban reclamando nada, no le exigió más, la dejó ser y la estaba aceptando.

¿Era enserio posible que alguien así existiera?

Ella tenías miedos, muchos, pero el sexo era algo que la agobiaba bastante. Más ahora se sentía cómoda, tal vez fuese por ser la primera vez entre ambos, o tal vez mintiese, pero era lo que ella requería, alguien con quien realmente se sintiera en confianza. Quiso volver a llorar, ahora de felicidad, y sin contenerse se abalanzó sobre él y lo abrazó:

— Aunque hoy gané la batalla tú ganaste la guerra, estoy completamente enamorada de ti.

Bakugou le correspondió el abrazo.

— Yo… No soy bueno con las palabras. No sé cómo responder esto apropiadamente...

— No lo hagas, demuéstrame con hechos que también me amas; las palabras se las lleva el viento. — Dijo sin soltarlo, no le iba a exigir nada, él no era así, pero de alguna forma era perfecto para ella. Se empezó a reír.

— ¿De qué te ríes? — Preguntó él mientras la separaba para verla a los ojos.

— De que quien diría que me sentiría así de enamorada estando con un tipo que a primera instancia parecía gruñón, grosero, mal hablado e intimidante. Mírate, somos tan diferentes, pero es mi hombre casi perfecto.

— ¿Casi?

Ella sonrió.

— Somos humanos, no somos perfectos, lo perfecto no existe. Pero de alguna forma, logramos emparejar de una forma imperfectamente perfecta, porque puede que seas un odioso competitivo, pero no cambiaría nada de ti, ni tu "carácter de mierda" como dice tu mamá.

— ¡Esa bruja! — Exclamó él, y ella volvió a reír, eso hizo que fijara su atención en ella, permaneció un tiempo en silencio, al parecer para organizar sus ideas.

— Tienes razón, los errores que cometemos y cometeremos nos definen como persona. No me importa que tantos errores tenga, siempre y cuando mi chica siga siendo ella misma, casi perfecta.

Entonces se besaron, esa era su oración, su momento.

Al separase Uraraka decidió tomar con él, ya no era alcohol, era suero, pero no le importó en lo más mínimo, con su sola compañía se sentía bien, estaba dispuesta a tomar tés cuando estuviesen ancianos de ser necesario.

No se había dado cuenta que sus labios estaban secos hasta que se acabó una botella de más de medio litro, él, al notar que iba por la segunda botella como él, empezó a reírse, aunque luego mostró un gesto que indicó dolor de cabeza, seguramente había tomado más que ella aunque no lo admitiese.

Ella simplemente sonrió en silencio, sentía que en ese momento las palabras sobraban, en el poco tiempo que habían estado juntos, habían pasado momentos malos, buenos y excelentes, ahora estaban en una paz tan amena que debía de conservarla en su corazón, así que se quedaron callados, pensando, disfrutando mientras bebían sueros, podían estar así toda la vida pero el estómago de ambos empezó a crujir, volvieron a reírse mientras decidían que tipo de pizza ordenarían.

Cuando ésta llegó, King ya estaba cenado y ellos habían puesto una película en la televisión del cuarto de él, estaba con un volumen tan bajo que si bien era del género acción, parecía que les estaba arrullando. Cenaron en la cama King size, cosa que le sorprendió a Uraraka porque Bakugou parecía del tipo que adoraba la limpieza, pero pareció romper esa regla esa noche y disfrutaron esa película acurrucados mientras la comentaban.

Como todo un caballero, o servidor de la ley mejor dicho, él cumplió su palabra de no tocarla en esa habitación, así que en mitad de la segunda película ambos ya estaban dormidos, al parecer esa televisión tenía algún cronómetro porque ella escuchó a lo lejos como se apagaba sola, y superando uno de sus traumas, por fin pudo dormirse en una cama acompañada por un hombre sin sentir miedo.


Uraraka sintió como el cuerpo de Bakugou se separaba de ella, no sabía qué hora era pero era tempano, sentía que apenas había cerrado los ojos, y ahora él se levantaba.

— Shhhh, quédate dormida otro rato. — Le dijo mientras le daba un beso en la frente, ella se giró aun adormilada.

— Pero tú ya te estás levantado.

— Es porque tengo que ir a la comisaría.

— ¿A qué? — Su pregunta fue en automático, pero abrió totalmente los ojos cuando escuchó:

— Al parecer encontraron un sospechoso, una sospechosa, mejor dicho.


* Donde yo vivo, al fruto rojo solanum lycopersicum le conocemos como tomate, aunque sé que en algunos lugares les dicen también jitomate. No sé cuál sea la diferencia, pero me refiero a esa bolita roja con la que hacen la cátsup o kétchup. (Que por cierto, tampoco sé muy bien cuál es la diferencia entre estas dos salsas, pero creo que lo que las distingue, es que una tiene más vinagre que la otra). O eso vi en un sketch de Adam Driver.

Al fin tenemos capítulo, un poco tarde porque pedí que lo betearan, ¿Que es eso? Que lo revisaran antes.

Para ser sincera el leemon creo que es de lo que menos se me da en la escritura, tal vez por falta de práctica, ideas o porque personalmente soy tan asexual como Yaoyorozu. Aun así se que es necesario demostrarlo, así que tuve que pedir ayuda, no quedo tan mal ¿Verdad? ¡Estoy orgullosa!

Agradecimientos especiales a:

miss Hdzc: Siempre he pensado que te apellidas Hernandez, en mi mente eres una maestra "miss" con ese apellido, comentario random de la noche, pero siempre lo pienso y nunca lo había dicho, jajaja. GRacias por los buenos deseos, te los regreso igual, y pues ahora tenemos erotico más romántico. Capítulo largo y descriptivo ¡Espero te guste tanto como a mi!

Its me AF 2: Mmmm debería de buscar en todas mis listas de diferentes plataformas para recomendar, la próxima semana sin falta Que bueno que disfrutaste el capítulo, éste creo que también es más de relax, aunque volvimos al tema principal, el acosador, que si bien nosotros como lectores ya sabemos quien es, nuestros protagonistas no, y ahora nos toca esperar a que los descubran... Sin duda ya vamos entrado al último arco de la historia.

Scarlet RR: ¡Otro abrazo distancioso! Espero estés bien, ahora vemos más galaneces de nuestro adorado Bakugou, me emocione escribiendo la escena en la cocina, siento que fue otro momento que necesitamos, pero volvimos al tema del acosador, hay una sospechosa ¿Sera Toga? ¿Alguien más? Espero que te guste el leemon, me esforcé mucho haciéndolo ¡Saludos al fantasma de la casa que escuchó tu referencia!

Opiniones, criticas, sugerencias, amenazas de muerte ¡Todo en los reviews!

Nos leemos~~