Capitulo 2: "La Intriga"
Vania observaba a Leo, mientras este ignoraba esos ojos morados delineados a la perfección, Franie suspiro, odiaba a la chica, era una presumida insufrible, pero al ser hija del dueño no le quedaba mas remedio que tolerarla, cuando se entero del viaje a África le pidió a su padre la oportunidad de ir, y sin consultarla, la orden fue dada.
— Pensé que el viaje y las exposiciones, las haría solo — protesto Leo, con un movimiento de manos ella desecho la idea "son ordenes de arriba" contesto. El suspiro, en vez de mirar el Sabana con su hermoso hombre de piel pálida, vería la el rostro de esa mujer, quien se veía de los mas antipática.
— Señor Splinder, veo que no luce complacido por mi presencia — se río — déme oportunidad de demostrar que puedo ser buena compañía.
— En lo absoluto, no me molesta su compañía, es solo que esperaba viajar sin una — contesto tajante, ella sonrió más, el chico se hacia el difícil, y a ella le encantaba los desafíos.
El salio frustrado de la oficina, ella lo siguió. Lo veía caminar a paso rápido, con dificultad le dio alcance, sus tacones y el vestido le impedían mayor movilidad.
— Vamos señor, no actué inmaduro, este viaje me es muy conveniente, además mi padre es el dueño del proyecto.
— Lo se, se quien es usted y su padre, pero eso no hace diferencia alguna, si le molesta mi actitud mande a despedirme.
Ella se quedo de una pieza, la mirada verde la miraba, furiosa, jamás ningún hombre se había comportado de una manera tan grosera, y menos si ese hombre era un subordinado.
— Olvidare esto, pero espero que se haga a la idea señor Splinder, la ultima palabra la tengo yo — con un movimiento de caderas se dio la media vuelta y salio con la barbilla en alto, a paso digno, Leo solo resoplo y aventando su sombrero, lo piso en el suelo, en una rabieta infantil.
— Por el señor, Leo deja de patalear, y vete a preparar tu equipaje — le grito Franie — crees que a mi me gusto la idea; Pero por desgracia su padre nos paga el sueldo a ti y a mi.
Mientras tanto en la casa de Des, este preparaba la ropa y maletas de su pareja, Leo tenia pocas pertenecías, unas cuantas camisas, poco pantalones, un suéter tejido por él, y una bufanda obsequiada en la navidad pasada, cabía sin problema en pequeña valija. Una lagrima corría por su mejilla, le dolía ya no ver esa ropa en su buró, saber que no olería su fragancia masculina en la mañana, y que no encontraría su cuerpo tibio en la cama. Se limpio el llanto con la mano, y con un movimiento rápido, guardo todo. Prometió no ser un estorbo en los sueños del moreno, y lo cumpliría, aunque se partiera su corazón, y sintiera que se le escapaba la Vida.
— te va a hacer daño Des, no debes guardar esos sentimientos — dijo una suave voz a su espalda.
— Lourdes, ¿Qué haces aquí? — pregunto Des, corriendo hacia su amiga, una chica morena de cabello rubio platinado, casi blanco, generalmente trabajaba de noche de Barman, pero ahí de pie en el umbral de su puerta, con las manos en jarras mirándolo con un puchero. A pesar de que el la sobrepasaba por casi medio metro, ella lograba intimidarlo.
— Mierda Des, eres un desastre, tuve que pedir el día cuando leí tu mensaje anoche, sabía que estarías hecho un desastre de llanto. Le pedí a tu asistente me dejara verte — lo regaño.
El le sonrió, la quería como una hermana, después de la noche con Leo, le envió un mensaje a su mejor amiga, las dudas de cómo lograr tener una relación a distancia lo estaban matando.
— Ven acá, dale un abrazo a tu amiga — dijo ella extendiendo los brazos, Des solo se agacho y puso su cara en el hombro de la chica, soltando un llanto inconsolable, mientras ella le daba palmaditas en la espalda.
Leo llegó, y vio la maleta acomodada, y un enorme pastel, que decía "Te Extrañare", frente a el, vestido prolijamente, Des levantaba unas copas de Vino, y una sonrisa, pero sus ojos ámbar se encontraban inflamados, seguramente por el llanto. Soltando una maldición, lo beso, mientras con sus labios limpiaba el resto de sus lagrimas, que al verlo habían vuelto a estallar, con la mano le arrebata el vino.
— No me apetece comer otra cosa que no sea tú — susurro en su oído, para después morderlo lentamente. Des gimió, mientras que con ese acto enredaba sus manos en su cabello, acercándolo más, Leo lo llevó a su cuarto, quería borrar a base de besos el llanto causado, quería que esa noche fuera de pasión, de esas que no se olvidaban
Al día siguiente, Des acompañaba a Leo en el aeropuerto, con lentes de sol, que cubrían los ojos hinchados por el llanto y su inseparable bufanda que escondía las huellas de la pasión, ambos se dirigían a la sala de espera, el moreno lo agarro de la cintura provocando un sonrojo del chico, para después plantarle un beso, frente a la cara anonadada de extraños, quien hace unos minutos, habían mirado con curiosidad al alto.
— Detesto que te miren, voy a odiar si algo nos separa — dijo molesto, Des solo lo abrazo fuertemente.
— Vaya que lindos lucen juntos — una voz venenosa se escuchaba, Des levanto la mirada, y observo a una mujer de generosas curvas y corto vestido con 6 maletas, que eran cargadas por unos hombres con uniforme de la aerolínea. — soy Vania Vega, la compañera de trabajo del señor Splinder.
Des enrojeció de la furia, y su mirada se clavo en Leo, este tragó seco, jamás había visto a su novio molesto o celoso, generalmente el posesivo era él. La chica estiro su mano y el la estrecho
— Des Aeva, el novio del señor Splinder — dijo casi con orgullo, y algo de superioridad, lo cual le pareció tan excitante a Leo. Vania se quedo muda, al descubrir que su acompañante tenía una pareja, y que este era Varón. "Tal vez pueda hacerlo cambiar de idea". Pensó.
— Tengo que irme, el avión sale en 10 minutos — dijo Leo dándole un beso en los labios a Des, ante la mirada envidiosa de Vania, quien con los brazos cruzados esperaba que sus maletas pasaran por la seguridad del avión, Des profundizo el beso, lo cual ocasiono un gemido del moreno, y un sonrojo de la chica.
— No te olvides de avisarme cuando llegues, estaré esperando noticias tuyas — le susurro. — buen viaje señorita.
Caminando ambos subieron al avión, Des solo se quedo estático y cuando supo que el avión habia partido, regreso a su hogar, esperaba que Lou lo haya esperado, después de todo ya no podia hacerla faltar de nuevo a su trabajo.
