Capítulo 3: Celos.

La joven rubia miraba a su jefe, quien no tenía la sonrisa habitual, si no que desde su regreso del aeropuerto estaba por demás tenso y enojado, los clientes estaban muy sorprendidos, de que él amable Des Aeva estuviera con ese gesto en el rostro, el cual lo hacía ver como una persona con la que no valía la pena meterte, ocultando el rostro sonrojado y amable que los recibía cotidianamente.

— Te he dicho, que no se sirve el pastel de esa manera, hay que adornarlo — le grito a una empleada nueva, la chica solo se ruborizo, el señor Aeva solía ser muy amable.

— Jefe, ¿Qué le ocurre? — pregunto por fin, ayudando a su compañera quien huyo del mal humor de su superior.

— Linda, es solo que no ha pasado ni una hora y ya lo extraño, además el no hará su viaje soló. — soltó de golpe mientras notaba las miradas de todos en él; tomando asiento detrás de la barra decidió darse un respiro.

— Dudó que el Señor Splinder lo engañe. Debe de confiar en él.

Unas chicas del servicio murmuraban, una de ellas le mostraba el celular a la otra, que hace unos momentos era regañada por Des, Linda se acercó a ver que se traían aquel par, una de ellas intento esconder lo que mostraba.

— Chicas, saben que no podemos usar el móvil en horas de trabajo — regaño, pero de pronto noto una foto por demás interesante, sin que pudiera hacer nada su jefe a su espalda también observo la imagen.

— "Rumbo a África, con el moreno de fuego" Vania Vega — leyó despacio y con enojo, ella intento decir algo, pero la imagen de instagram de la Socialite fue demasiado reveladora, en ella se veía a un Leo dormido en el hombro de la chica, que era sumamente hermosa, Des arrojó su delantal y dando un portazo salió del local, los clientes voltearon a hacia la puerta, Linda suspiró y miró a las chicas que corrieron a trabajar.

Des caminaba despotricando a los cuatro vientos palabras en Alemán, su pueblo natal, estaba furioso, se sentó en Cherie park, con furia se dio cuenta que ese lugar era donde había sido invitado por el Moreno, una lagrima se coló en su mejilla, la limpio enseguida, debía de confiar en él, esa imagen debía de tener una razón de ser.

Se puso de pie y observo las parejas de la zona, y lo bello que era el parque en invierno, los árboles que aunque sin hojas se veían majestuosos, incluso había gente patinando en el lago. Debía de distraerse, por primera vez quiso tomar un tragó, pero con una sonrisa desecho la idea, si Lou supiera que quisiera beber se reiría en su cara, era un pésimo bebedor.

Así que decidió patinar un poco, la gente lo miraba, mientras rentaba un par de patines para hielo en la entrada del lago, después de todo era un hombre sumamente alto, y debía de verse curioso al estar patinando sobre el lago.

"Mira ese chico, es sumamente guapo" se escuchó una voz femenina, mientras un dedo lo señalaba, eso provoco un sonrojo del chico, había olvidado que llamaba mucho la atención, tal vez Leo debía de tener razón, la confianza en el otro era lo primordial. Des dio una vuelta en falso topándose con el frio hielo. Vio oscuro.

— Esta bien, denle oportunidad de respirar — dijo una voz masculina a la multitud que se había formado ante él.

Des abrió lentamente los ojos, le dolía la cabeza a horrores, y se percató de unos ojos azules, y una sonrisa de alivio, era un rostro muy atractivo adornado de cabellos negros algo largos, el joven se hizo a un lado, y él se incorporó.

— Por un momento creí que debí llamar a un Medico, ¿Te encuentras bien?— preguntó aquel desconocido que lo ayudo a ponerse de pie, para sorpresa de Des, el sujeto era más alto que él.

— Si, no se preocupe, soy un torpe, me deje llevar y no aterrice bien — confesó apenado.

— Claro que no es torpeza, usted patinaba maravillosamente bien — Des se ruborizo el sujeto lo observaba patinar, al notar lo dicho la mejillas de aquel extraño se tornaron carmín. — no lo tome a mal, es solo que no había visto en Paris a alguien tan alto como yo.

— Me llamo Des Aeva — dijo extendiendo su mano hacia el hombre quien la estrecho de inmediato.

— Tomás Natt, es un gusto conocerlo señor Aeva.

— ¿Quieres ir por un té?, en agradecimiento, mi cafetería esta cerca de aquí— con una sonrisa señalo la calle hacia el centro, Tomás le dio una sonrisa, Des se ruborizo,

— Eres dueño de una cafetería, eso es muy interesante.

— Es algo famosa, ¿tienes poco en la ciudad?

—Acabo de llegar hace unos días, me mude de Suecia, estoy revisando locales en la zona, planeo poner una tienda exclusiva de relojes.

— Vaya, los suizos y sus relojes – se rio Des, el otro lo miro serio — lo lamento, es solo que es un poco gracioso.

— Tu tampoco eres de aquí, casi nadie es tan alto — dijo Natt.

— ¡Oh vaya!, soy alemán, me mude hace dos años por esta zona. Y pues tienes razón, nadie en Francia es tan alto.

Ambos hombres entraron en la cafetería, las miradas se clavaron en ellos, Linda se ruborizo al ver a su acompañante, era tremendamente alto, además de que se veía sumamente atractivo con ese traje formal que portaba, una gabardina negra lo cubría del frio de la zona.

— Tráele un té al caballero — le dijo Des a una de sus empleadas, quien de inmediato corrió a la cocina.

— Preferiría un chocolate caliente, el té no es de mi agrado — murmuro el hombre sentándose en una de las mesas libres, las meseras murmuraban, Linda las mando a trabajar, y miró preocupada a su jefe, al parecer se había recuperado rápido de los celos que le ocasionó la foto.

Las meseras trajeron los pedidos, Tomás tenía una charla amena y tranquila, ambos compartieron anécdotas. Y pronto las horas se pasaron volando.

— ¡Oh!, olvidaba que tenía una reunión con un dueño de por la zona, me va a rentar un local cerca de aquí, a sido un gusto Señor Aeva, espero que se recupere de su golpe — lo saludo con formalidad, y en un acto le dio un beso en la mejilla como despedida, lo que provocó que las mejillas de Des se encendieran en un escandaloso rubor.

—Hasta luego — se despidió.

El hombre se marchó, Linda lo miraba con desaprobación.

— Señor Aeva, debe dejarnos algo a las solteras de la zona — se burló — solo espero que el Señor Splinder no se entere de esto.

— Lo sé Linda, pero él está ocupado siendo el "Moreno de Fuego" — comento con Sarcasmo, mientras revisaba su celular, en espera de un aviso de que el vuelo haya terminado.

Me encanta meter más personajes para aumentar la intriga, los que siguen mis historias saben que tengo una fijación por el personaje de Tiempo, el cual sigue sin ser visible en el comic de AMOLAD, pero bueno.

Saludos.