Capítulo 4: Confrontación.
Leo abrió lentamente los ojos para toparse con un par de suaves y enormes senos femeninos, y a su dueña profundamente dormida en el avión; Como acto reflejo se hizo hacia atrás con el rostro encendido por la pena, al estar en esa bochornosa situación, con espanto reviso su celular, estaban a dos horas de llegar a Sudáfrica, su primera parada del continente Africano. Ya habían pasado casi diez horas del vuelo, deseaba llamar a Des pero solo tenía acceso a internet, y su pareja no era asidua a las redes sociales; una parte no se quitaba de la mente la cara este al ver a Vania, imaginado su furia al darse cuenta que estaba en una situación tan comprometedora con la chica, lo llenaba de espanto.
Él no había salido con mujeres desde hace su infancia, su amiga Maia fue un primer y único intento de novia, la chica era de padres británicos, el de padres brasileños, había algo de atracción física, pero fuera de eso su amor quedo en algo fraternal, ella se marchó a estudiar Medicina, él convirtió en una alma errante y se instaló oficialmente en Paris para cumplir su sueño de ser agente de viaje; Empezó siendo guía de turista y se enamoró del trabajo, y posteriormente de Des, y ahora estaba lejos de su pareja, alado de un mujer que podía ser la tentación de cualquier hombre, excepto de uno completamente enamorado como lo era él.
Vania comenzó a despertar, llevaba uno de esos ridículos antifaces de belleza, y algo de baba seca en el rostro, Leo se cubrió el rostro para burlarse antes de que la chica se quitara ese antifaz por completo.
— Oye cielo, sabes ¿qué hora es?, ya quiero bajar de esta chatarra — se quejó, Leo solo le contesto con la hora, eran cerca de las 11 de la noche en ese país, solo una hora de diferencia de Paris, pero en distancia cerca de doce horas de vuelo, él también estaba harto, necesitaba saber de su novio.
— Y, ¿Por qué decidió viajar a este lugar?, no es el mejor paseo para una mujer tan… de ciudad — comentó para romper algo de la monotonía del vuelo, ella lo miró con una sonrisa de lado.
— ¿Por qué no?, digo usted tampoco se ve de los que se están quietos, querido — agrego coqueta. Leo se extrañó de su tono pero no comento nada al respecto.— bueno decidí hacer algo útil, y conocer más que los antros de moda en Paris, además quiero ver algo de mundo antes de tomar las riendas de un hogar.
— Vaya, jamás imagine que usted quisiera formar un hogar, luce algo… frívola — dijo honesto, la mirada de Vania se oscureció, y ofendida se dio la vuelta para ver al pasillo, Leo soltó una maldición, ese comentario no había sido el mas inteligente — no quise ofenderla, lo lamento.
— Tienes razón señor Splinder, mi imagen es demasiado frívola, pero no todo es Vanidad en mí — suspiro, viéndolo con sus ojos color morado, y una ligera sonrisa, libre de coquetería. — lo demostrare que no soy esa niña mimada.
— No tiene que demostrarme nada, al final yo solo soy un empleado de tu padre — comento con una sonrisa, que ruborizo a Vania
Mientras tanto Des revisaba el celular en busca de cualquier indicio de "Vida" por parte de Leo, sabía que el vuelo tomaba horas, pero las imágenes que subió la chica lo estaban atormentando, sin querer por su mente se coló la sonrisa de Tomás, con brusquedad aparto la idea, estaba haciéndose la cabeza lios por culpa de una imagen y el había tenido una supuesta cita con un desconocido.
— Tal vez Linda tenía razón, debo de confiar más en Leo, no creo que el cometa, alguna idiotez con otra — suspiro, mientras tomaba su segunda taza de café, y como si sus plegarias hubieran sido escuchadas, el celular comenzó a sonar, corrió a contestar, escuchando esa varonil voz que le encantaba.
— Des lamento la demora, apenas acabamos de llegar a la ciudad de Johannesburgo— dijo la voz de Leo la cual se escuchaba agotada.
— Me alegra que este bien Leo, quiero hablar contigo — Des hizo el comentario, que aunque sabía que no era el mejor momento la duda lo estaba carcomiendo por dentro. — ahora eres conocido como el "Morenazo de Fuego".
— ¿Eh? De que hablas, no entiendo — contesto riendo, lo que ocasiono que Des se pusiera furioso.
— Supongo que tú y la señorita Vania ya llegaron a ese grado de confianza, vi una foto muy comprometedora Leo, así que solo quiero saber si no tenías idea de esto.
— ¿Cuál foto?, Des no entiendo lo que hablas.
— Tú "amiga", subió a su Instagram una foto de ti en su hombro, solo quiero que sepas que me molestó — contestó furioso, y algo triste, Leo se sintió mal, tenía que descubrir que era esa dichosa foto, pero en ese momento, solo le quedaba calmarlo.
— Amor, sé que estas preocupado, le preguntare a Vania en que momento tomó esa foto, sabes que duermo como una roca, y tal vez ella se quiso hacerse la graciosa — contestó sereno — pero sabes que te amo, y pues no me provoca nada, por favor confía un poco en mí, ¿espero que te estes portando bien?.
— Claro… por que no habría de hacerlo — tartamudeo, recordando el beso en la mejilla de Tomás.
— Confió en ti, pero no en esos canallas, le diré a Linda que los espante en mi ausencia — bromeó, aunque el tono al mencionar a otro dejaba en claro que era capaz de regresar a Paris a partirle el rostro a cualquiera — tengo que irme, un beso desde aquí.
— Igual, hasta luego "mi vida". — colgó, y suspiró, la culpa ahora lo carcomía, esa arpía debió de tomar la foto cuando el dormía, Leo era demasiado inocente para esta a lado de esa "come hombres", y él le había pagado con recibir un beso de otro. "eres un excelente novio Des" se regañó.
Un auto pasó por ambos agentes de viajes, llevándolos a uno de los hoteles de Johannesburgo, al solicitar su habitación la recepcionista les hablo en ingles.
— Lo lamento pero la habitación que solicitaron es para una pareja señor Splinder — comento al ver los cuartos disponibles. — y no tengo nada para esta noche, el lugar está lleno por culpa del mundial de futbol*.
— Pero debieron notificar el cambio, seria grosero si comparto mi cuarto con la señorita Vega — peleó, lo último que quería era un nuevo pleito con Des por una situación comprometedora.
— ¡oh vamos! Leo, no pasara nada porque durmamos en el mismo cuarto, siempre estará el piso disponible para ti — se burló, provocando que este tomara las llaves y se dirigiera al cuarto asignado, aunque el lugar era un hotel normal en Paris, en esa ciudad se consideraba de lujo, para su mala suerte la cama a compartir era una matrimonial, dos sillas, y un pequeño sofá.
Con furia Leo se trasladó al pequeño sofá y acomodo una almohada, su caballerosidad no lo dejaba tomar la cama, así que pasaría una noche incomodo, y ya en el día buscaría una posada por la zona.
— Enserio dormirás en esa cosa — dijo Vania que entraba acompañada de sus 6 maletas, al ser ignorada por Leo, tuvo que traerlas ella sola.
— Claro, no puedo acompañarte, no al menos después de saber que subiste una foto mía durmiendo, eso es una grave falta de respeto a mi espacio personal señorita Vega.
— Yo debería preocuparme, después de todo usaste mis senos de almohada, vamos piensas que no me di cuenta que dormías sobre ellos.
— Y por qué demonios no me hiciste a un lado — protesto, pero el reclamo murió al ver a la chica desabrocharse el vestido frente a él, quien soló atino a darse la vuelta mientras se cubria el rostro apenado — ¿Qué demonios te pasa Vania?
— Vamos Leo, eres gay ¿No?, verme semidesnuda no debe de provocarte nada — se burló.
— Pero sigo siendo un hombre carajo, dormiré en el baño — grito, huyendo como un cobarde a dormir en la bañera con una cobija y una almohada, mientras escuchaba la risa de la chica que solo se puso un pijama sugestivo, y se lanzó a la cama.
Era de día en Paris, Des como siempre limpiaba la cocina de su cafetería mientras horneaba en postre del día, la campana del mostrador se escuchó, sus ayudantes estaba ocupadas preparando todo, así que salió a atender al madrugador cliente que solicitaba su servicio. Al llegar al mostrador una sonrisa y unos ojos azules lo recibieron.
— Adivina Des, encontré un local a dos casa del tuyo, hoy empezare a traer las cosas para mi tienda de relojes — comento Tomás, ante el rostro Pálido del chico, quien no había dejado de sentir culpa por lo del día de ayer.
— Me alegro Tomás, es bueno tener vecinos tan amigables por aquí, debo de seguir trabajando, mandare a una de las chicas a que te atienda si es que deseas pedir algo — comentó esquivo, Tomás lo notó.
— ¡Oh!, bueno venía a invitarte al parque, pero veo que estas ocupado — dijo el chico sonrojado, Des se sintió aún más culpable, veía los ojos de Leo acusándolo, juzgándolo.
— Me gustaría, pero estoy ocupado con el trabajó, pero que te parece si el fin de semana salimos, puedo presentarte a varios de amigos locatarios de por aquí, así no te sentirás fuera de lugar.
— Bueno, supongo que suena bien, hasta luego Aeva, te vere en el almuerzo – dijo intentando darle la mano, Des solo le dio una saludo de lejos, y entro a la parte detrás de la cocina. Linda se acercó, Leo le había pedido que alejara a los sujetos que se acercaran a Des.
— Va a pedir algo — preguntó amable.
— No señorita, solo quería saludar al dueño del Lugar — contesto amable, y con una sonrisa, Linda se ruborizo, pero no dejaría que el muchacho se fuera sin saber las cosas.
— Mucha gente viene a ver a mi Jefe, el señor Aeva es el mayor atractivo de este café, por eso su pareja se molesta un poco — agregó tranquila, pero con un tono mordaz.
— No me sorprende que Des tenga pareja, ¿es una bella mujer? — indagó Tomás observando a la joven rubia.
— Más bien un guapo caballero, es algo posesivo, pero estos días está fuera de la ciudad, solo quería que lo supiera, no me gustaría ver que se hace ilusiones con mi jefe.
— Si te tomas la molestia de decírmelo, es por qué me consideras una amenaza — se mofó, Linda se quedó en Shock, jamás espero esa reacción. — bueno, que tenga pareja no impedirá que venga a almorzar debes en cuando aquí, y pues espero que ese guapo caballero, cuide a Des.
Linda observo al sujeto marcharse, y se quedó anonadada, esperando que Leo no metiera la pata allá en África, y que Des no se dejara seducir por el guapo Sueco.
En el capítulo pasado maneje a África como un país en vez de un Continente así que me disculpo por mi falta de cultura geográfica, tuve que investigar de la diferencia de horas entre Paris y Sudáfrica, así que si notan alguna falla haganmela saber, hubo un mundial en Sudáfrica en el 2010, nuestro adorado Leo se encuentra en ese año :p.
Saludos.
