Capítulo 15: Caos

"AMOLAD no me pertenece, es propiedad es de The Snipster"

Lourdes estaba sentada en la sala de espera, observando la fría pared blanca frente a ella, las lágrimas aun corrían por sus mejillas al saber que era la causante de la crisis que sufrió Leo; Maia la había sacado del lugar y llevaba ya casi una hora intentando estabilizar a Splinder, si algo malo le ocurría a su amigo seria enteramente su culpa.

Una mano se posó en su hombro, sacándola de sus pensamientos, a su lado una mujer muy bella sostenía una taza de café frente a ella, ofreciéndosela, Lourdes la tomó con duda, la extraña se le hacía conocida pero no podía recordar de dónde; solo veía lastima en el rostro de la mujer.

— Se lo agradezco— le dijo Lourdes tomando un poco de café e intentando que su voz se escuchara lo más normal posible.

—Tú eres la amiga de Leo, ¿No? — preguntó la mujer a Lourdes, quien se limpiaba las lágrimas de sus mejillas, esta fastidiada le ofreció un poco de papel higiénico de su bolsa de mano, la otra le agradeció.

— Si, disculpe ¿Cuál es su nombre?

— Vania Vega, soy la compañera de trabajo de Splinder, ¿Qué paso ahí adentro? Estaba en mi descanso cuando escuche el ajetreo — se quejó Vania con Lourdes al ver a las enfermeras salir del cuarto del moreno, antes de pronunciar palabra alguna, Maia traspaso el umbral de la puerta con la cara fatigada; con una mirada llena de furia se dirigió al par de damas.

— ¡Señorita espero que esté satisfecha!, por su culpa el señor Splinder casi muere de un infarto, tuve que estabilizarlo y sedarlo —. Dijo Maia sumamente enojada, Vania se puso de pie y tomándola con fuerza del brazo la miro a los ojos y le replico.

— Vamos Maia, la chica esta desecha, ¿no te das cuenta? — comentó molesta, señalando como Lourdes no podía parar de llorar de nuevo, y arrastrándola de ahí se la llevo lejos de Lovelance.

— ¡Suéltame Vania!, ¡¿Quién te crees para ordenarme que me calle?! Leo pudo haber muerto por culpa de esta chica.

— Lo que haya hecho no fue su intención Maeda, ¡deja de comportarte como una loca y se la profesional que presumes ser! — la retó Vega, sus voces provocaron que varios pacientes las observaran. Al ver esto Maia dio un suspiró y se calmó un poco.

Lejos de aquel hospital en Johannesburgo; Tomás observaba a Linda, la chica le había revelado sin aviso una confesión personal de su pasado que los conectaba, recogiendo su celular del suelo, la observo intrigado.

— ¿Quién sabe de esto? — le preguntó en tono serio. Linda tragó en seco, el rostro del suizo no presagiaba nada bueno.

— Des no lo sabe del todo, cuando llegué a Paris no tenía dinero, ni papeles legales, hui sin nada y él me ayudo, me encontró rondando los alrededores del parque con hambre, frio, miedo; me dio asilo en su casa sin cuestionarme, solo me dio la mano y me ofreció trabajo en su café — Linda recordaba cómo la gente la había mirado al llegar a la ciudad, los murmullos a su alrededor no eran para menos, la joven estaba en ropa que denotaba su proceder.

"El clima no es el adecuado para ese atuendo, señorita", Des pronuncio estas palabras mientras le tendía un abrigo, ella titubeante se lo puso, su mirada ámbar se clavó en los ojos verdes de ella, musitando un agradecimiento Aeva le ofreció una taza de té, ella vaciló, había dejado un lugar donde los hombres solo buscaban aprovecharse de ella; al final acepto al escuchar su estómago rugir. Él le dijo que escucho los murmullos de los vecinos de la "prostituta" que llegó a la localidad.

— Las personas pueden ser crueles con sus palabras, todos tenemos una historia detrás, lo importante es empezar de cero — le dijo con una sonrisa — ¿Te gustaría trabajar en mi café? Eso te ayudaría en lo que encuentras otra cosa —. Linda lo observo de nuevo sin creerlo, ese hombre no la conocía, ¿cómo podía ofrecerle ayuda?, sin nada que perder decidió aceptar gustosa. De ese gesto humano de Aeva nació una amistad de casi dos años, el joven recién llegaba a Paris y así como Linda fue duramente criticado y acosado.

— Des, es un buen hombre — susurro Tomás al escuchar el relató, Linda solo asintió con lentitud ante esas palabras — ¿Cómo escapaste de Nicholas?

— Hubo una redada en la mansión, Nicholas huyó y una parte de su "gente" escapamos de ahí, algunas fueron detenidas o murieron en medio del cruce de tiros, yo escape con solo la ropa que llevaba encima, viaje por auto-stop y llegue a París, ni loca pensaba permanecer en Alemania — mientras pronunciaba esas palabras, Linda sacó su cajetilla de cigarrillos de su bolso y prendía uno para sí misma. Los nervios de contar su pasado la estaban matando. La nicotina era de gran ayuda.

— No es conveniente que vuelvas a la boca del lobo Linda, tu sabes cómo es ese mundo de mierda — comento serio, Linda negó con la cabeza.

— Tomás, tenemos que sacar a Des con vida, si vas tu solo, lo único que conseguirás será un disparo en la cabeza— contestó enojada — si para eso debo de ver a las personas que jamás pensé en volver a ver, lo haré.

— Bueno ¿Cuál es tu plan?, en vista que solo tenemos hasta la tarde de hoy para aplicarlo.

— Dile a Nick que lo veras con noticias sobre Ithiel, gana tiempo, supongo que serás bueno en eso, yo me disfrazare de sus sirvientas y buscare a Des en la mansión.

— ¡Eso es suicida! —Gritó el suizo — ¿quieres que le mienta a ese hombre?

— ¡Se lo debes a Des! — Gritó la chica perdiendo de nuevo su compostura — necesito buscar ropas como la de ellas, tenemos dos horas para realizar todo Tomás, ¡llama a ese bastardo!

Tomás suspiro, encendiendo su móvil y marcó el teléfono de Nicholas, un paso en falso y todos estarían muertos, al segundo timbrazo este contestó.

— Vaya, sigues siendo un amo en el tiempo, por un momento pensé que olvidaría el plazo que te di — la voz de Nicholas era de pura burla, Tomás apretó sus puños en rabia.

— Tengo noticias de Ithiel — soltó con calma, del otro lado de la línea Nicholas abrió los ojos sorprendido— Tenemos que vernos, te diré todo lo que averigüé y me dejaras ver a Des.

— No estás en la posición de poner tus condiciones Tomás — se burló Nick mientras tomaba una vaso de vodka, el líquido caliente corriendo por su garganta le dio la calma que deseaba en ese momento.

— Se cómo trabajas Nick, fuimos socios casi tres años, conozco tu maquiavélica mente, quiero ver el rostro de Des y saber que lo tienes entero; si no, podrás olvidarte de la única pista que te une con tú ex.

La risa del otro lado de la línea le puso los pelos de punta a Tomás, Nicholas estaba drogado como de costumbre, y al parecer también alcoholizado.

— Esta bien Tom, te mostrare a tú Des, debo decir que es un hombre muy atractivo, casi dude en regresártelo, pero…para que deseo la copia si puedo tener el original. Te veo a las siete en mi mansión, no intentes hacer algo estúpido —. Pronunciando esto colgó la llamada, Tomás lanzó un juramento; el plan tenía que salir a la perfección.

Ithiel iba en camino a Johannesburgo, después de meditar las palabras de la joven y de ver a su hermano plantarle los recuerdos en la cara, decidió buscar a aquella chica, en contra de las protestas de William, quien termino cediendo y llevándolo a la ciudad.

— Tantos años y aun te importa ese bastardo, señor — le dijo William al ver el rostro casi pálido adornado de ojos ámbar de su jefe, este los cubrió con lentes oscuros para pasar desapercibido, su largo cabello cubierto con una mascada de la zona, Ithiel podría pasar por una mujer hermosa si se lo propusiera.

— No es obvio, por algo vamos a buscar a esa chica y ofrecerles la ayuda que necesiten —. Dijo con calma, por dentro su corazón latía desbocado, ese sentimiento que pensó muerto, el cual casi le cuesta la vida una vez. Por su mente pasó las escenas de esa reunión, él era el trofeo del jefe, era un hombre con mayor atractivo que una dama, se ganaba las miradas de morbo a su paso, pero una mirada que siempre quiso captar jamás le fue correspondida.

— ¡No quiero que vuelvas a ir a las reuniones Ithiel! — dijo la voz grave de Nicholas, mientras Ithiel peinaba su largo y rubio cabello frente a un hermoso peinador de madera. Nick lo tomo con rudeza de los hombros al ver que este lo ignoraba y lo obligó a voltearse mientras con una de las manos levantaba su rostro con brusquedad.

— ¡Suéltame, me lastimas! – le gritó furioso, pesé al reclamó este no separo sus manos de aquel rostro pálido.

— Crees que soy un imbécil, ¿verdad?, ¡confiésalo! No vas a hacerme compañía, ¡vas a observar a ese desgraciado! — provocado por la fuerza de su contrario, el cuerpo frágil de Ithiel se pegó más al tocador tumbando las cosas que estaban sobre este, algunos perfumes caros y joyas cayeron del mueble, provocado por la fuerza desmedida de Nicholas.

— ¡No! Solo tengo ojos para ti, ¡Suéltame, te lo suplicó! — la voz llorosa al sentir la mano bajar del mentón a su cuello le provocaba un terrible miedo.

Escuchando esas palabras lo jaló hacia el dándole un beso sin una pizca de ternura, Ithiel cerró los ojos al sentir el contacto de la boca de Nicholas invadir la suya. La dulzura no formaba parte de su relación. Era solo satisfacer los deseos del otro, mientras las manos de Nick se aferraban a su cintura y lo subían a aquel peinador, la mente del rubio divagaba con un hombre de imponente altura y ojos azules.

¿Por qué había dejado a Nick? Era correcto que los maltratos de este y sus constantes celos podían provocar su muerte un día de estos, también que su hermano y su adicción a la heroína estaban agravando el padecimiento que aquejaba a este. Pero el enamoramiento hacia el socio de su pareja fue el principal motivo; no quería que ambos murieran por una situación que solo vivía en su imaginación. Pese a todo, al parecer Nicholas jamás lo sospecho. Tomás seguía vivo hasta el momento.

Llegaron al hospital, pese a ser de los mejores, aun había rezagos de pobreza en la zona, al entrar por el servicio del personal autorizado, varios doctores clavaron la mirada en Ithiel. William habló con algunas personas quienes al saber de quien se trataba buscaron a la Dra. Maeda, Ithiel tomo asiento en una silla de ruedas.

— Maia salió de urgencias, al parecer Leo Splinder casi muere, pero ya lograron estabilizarlo —. comento William con rapidez.

— Menos mal, no quiero tener en mi conciencia dos muertes — comento con frialdad a William.

Maia llegó rápidamente, frente a ella veía por vez primera al hombre al cual le debía los grandes avances del hospital.

—Señor, es un honor tenerlo aquí — dijo Maeda — ¿necesita más tratamiento para su hermano?

— No, requiero ver a la señorita Lourdes en una sala privada — la voz de Ithiel alertó a Maia, pero al ver el asentimiento de William fue en búsqueda de la chica, al pasar el pasillo la encontró a lado de la cama de Leo, este se encontraba sedado. Al escuchar que entraban al cuarto la joven se puso en alerta.

— Tranquila, no pienso echarte del cuarto, el señor Ithiel te busca — la voz firme de Maia tranquilizo a Lourdes un poco.

— ¿El vino hasta aquí? — preguntó sorprendida, jamás imagino ver de nuevo a ese hombre; ¿qué lo haría cambiar de opinión?

— Si, ahora deja de preguntar estupideces y muévete, tenemos poco tiempo — le ordenó, Lourdes tembló un poco y la siguió a otra habitación de aquel hospital, frente a ella estaba tanto William como Ithiel, aunque este último tenía una especie de turbante y lentes de sol.

— Pensé que no querían verme — musitó Lou, Maia y William los dejaron solos, Lourdes tragó en seco.

— Perdóname por mi arrebató, creo que es momento de que entiendas porque estoy en Sudáfrica y, sobre todo, cual es el motivo para presentarme de nuevo ante ti. Lourdes tomó asiento, y atenta escucho cada palabra.

Tomás estaba listo, su abrigo de frio tenía un espacio oculto en donde llevaba una pistola AMT AutoMag V calibre cincuenta, Linda se marchó al centro comercial de la ciudad, se le había descrito la ropa de las jóvenes que estaban al servicio de Nick, llego después de una hora con bolsas de una tienda de ropa francesa.

— Extrañamente esos atuendos se consideran de moda — exclamo con asco al ver lo diminuto de las prendas.

— Nicholas no vestiría a sus sirvientas con ropa barata, al menos mis cuentas siguen intactas, el bastardo me está dando oportunidad.

— ¿Tienes noticias de Lourdes?

—No desde la mañana que me llamó, tengo que avisarle sobre el plan de ir por Des, necesito tener un testigo más por si no regresamos — comento Tomás buscando su móvil, el cual estaba conectado a un cargador en la pared.

— Tomás ¿Tú eras amigo de ese tal Ithiel?— la pregunta sacó de su tarea al suizo, la observo curioso —. Nosotras jamás pudimos ver por completo a ese hombre, lo escuchamos como un rumor, pero nunca vimos su apariencia — comento Linda, dirigiéndose al baño del café para cambiarse con las ropas adquiridas.

—Podría decirse que sí, cuando comencé a trabajar para Nicholas, Ithiel y él ya eran pareja, todos los socios sabíamos que Nicholas había aceptado una relación con un hombre, de hecho cuando Nim se enteró de que yo era homosexual tuvo un recelo a que me acercara a su pareja, comenzó a maltratarlo, pocos teníamos el valor de interceder por ese hombre — la voz de Tomás sonaba melancólica, recordar sus épocas como socio del capo no le traían buenos recuerdos.

— Nosotras supimos de su noviazgo al verlo menos en la casa de citas en Alemania — comento Linda desde el baño del restaurant.

— Lo imagino, Ithiel significaba mucho para Nick. Pero a pesar de las cosas este era sumamente infeliz; un día Ithiel me propuso un trato extraño, me conto su plan para escapar, mis ojos se abrieron sorprendidos ante eso, no me espere esa confianza conmigo, pude haberlo traicionado, pero no quería verlo muerto, además entendía las razones de huir, en cambio, le di un arma y lo ayude a conseguir la cuenta de Nicholas.

Linda salió de golpe del baño al escuchar eso. — ¡Ayudaste a escapar a ese hombre! — grito la rubia, la cual ya estaba completamente enfundada en un vestido de noche negro con un sugerente ligero y con lentillas cafés que cubrían sus ojos verdes.

—Sí, pero William me considera un bastardo por quedarme al servicio de Nim a pesar de que me dieron la oportunidad de huir con ellos; por eso me extraña que este no quiera ayudarme; me debe su libertad Linda — al pronunciar esas palabras su teléfono sonó, era Lourdes.

— Por un momento pensé que nos habías olvidado — dijo Tomas preocupado.

— Hola Tomás, hace mucho tiempo sin escuchar tu voz — el corazón de Ithiel latía muy rápido al decir esas palabras con la mayor frialdad posible.

— Tú, pensé que no querías saber nada de nosotros ¿cambiaste de opinión, Ithiel? — Tomás rezaba por que así fuera, el suspiro del otro lado de la línea no era buena señal de ello.

— No, no iré a Francia por nada del mundo — la voz sonaba cargada de rencor — pero… aun así deseo ayudarte Tom, te debó unas cuantas cosas, entre ellas mi exitoso escape.

— Lo sé Ithiel, pero dudo que allá me seas útil, en un instante iré con mentiras hacia Nicholas, probablemente no regrese con vida de ahí — Ithiel soltó un respingo del otro lado de la línea, "tanto gustaba de ese tal Des para arriesgarse tanto", medito.

— ¡No seas idiota! Tomás, aun puedo ayudarte. Irán por ti hombres de Nick, aún tengo contacto con su gente, son por decirlo, espías míos, confía, ellos te ayudaran; tienen órdenes mías ¿cuál es tu plan?

— Una de las empleadas de Des ira por él, mientras yo hablo con Nicholas sobre la "información" encontrada, debo decir que necesito al menos un mensaje de voz tuyo, dudo que se trague ese cuento Ithiel, así que espero que tu gente ayude a salir a la chica y a Aeva con vida de ahí. — dijo con cuidado de no sonar alterado, aunque el ligero temblor en su voz delataba el miedo que tenía.

— Esta bien, prometo que mi gente los sacará a ustedes tres con vida de ahí, te enviare el mensaje de voz, Tomás, el personal a mi encargó tendrá una flor muy característica en su bolsillo del traje, será una magnolia — Ithiel esperaba que recordara la referencia.

— Una magnolia, interesante elección Ithiel, gracias por aceptar ayudar, por un momento pensé que estábamos completamente perdidos. Trata bien a Lourdes, estaba muy alterada — la voz de Tomás sonaba más tranquila, al menos irían con apoyo.

— Una cosa más Tomás. Cuando salgan de ahí, deseo verte en Sudáfrica. Espero que al fin aceptes mi oferta — al pronunciar esa frase corto la llamada.

Linda escuchó atenta la conversación, suspiro con algo de alivio al saber que no estaría completamente desprotegidos.

— Bueno Linda, el plan es simple, entraremos ayudados por infiltrados de Ithiel, buscaras a gente que sea alidada de él y sacarás a Des con vida de ahí, necesito distraer a Nim al menos durante una hora. Así que por favor intenta sacar a este en ese lapso de tiempo.

Linda solo asintió ante esas palabras, la ropa corta le incomodaba, y las manos le sudaban terriblemente, el vacío en el estómago que experimentaba en ese momento le provocaba ganas de vomitar.

Una camioneta Suburban blanca acudió por ellos por instrucciones de Nicholas a las seis en punto, bajando del vehículo dos personas, una morena y la otra de cabello rojo les abrieron las puertas, ambos sujetos tenían una curiosa magnolia en la solapa de su saco negro, lanzando un suspiro Tomás ayudo a Linda a subir al coche, uno de los enviados le tendió una máscara a la joven, idéntica como las que utilizaban las demás chicas de servicio.

— El señor Ithiel nos envió, sabemos de la existencia del joven que busca, pero solo los guardias de más rango tienen acceso y con el estricto permiso de Nim— el pelirrojo pronuncio esas palabras con un notable y marcado acento irlandés, a Tomás no dejaba de sorprenderle la cantidad de nacionalidades que trabajaban para Nick.

— La jovencita buscara la manera de llegar a Des, yo tendré que hablar con Nicholas, ayúdenle a pasar desapercibida entre las otras mujeres— dijo Tomás con autoridad, el hombre hizo una señal afirmativa con la cabeza y después de voltear al ver al frente, no volvió a pronunciar palabra alguna durante el viaje.

La hora de viaje le pareció eterna a Tomás quien solo observaba a Linda jugar nerviosa con sus manos frente a él. La chica parecía perdida en sus pensamientos.

— Aun te puedes arrepentir, Linda — comento con voz calmada, ella negó con la cabeza sin pronuncia palabra alguna, la palidez en su piel reflejaba que estaba aterrada. — No debes ir por mí, cuando escape de ahí, si es que yo lo logro, te veré en la camioneta.

Llegaron al portón de la mansión, esta era majestuosa sin vecinos alrededor, era el lugar perfecto para usarla de guarida, las paredes surcadas con piedra negra y sus extensos jardines le daban un toque sobrio. Sin ser revisados por los guardias que vigilaban los accesos Tomás pudo notar a varias personas con la magnolia; esa flor, era gracioso verla, pensó.

El bajo del coche y fue escoltado, el personal no se molestó en verificar si venia solo, confiaban en los choferes quienes siguieron el camino con Linda aun dentro, esta se encontraba oculta gracias al polarizado de los vidrios del vehículo. Una vez en el estacionamiento uno de los choferes la ayudo a bajar.

— Sigue la puerta que está enfrente, en el tercer piso está el joven que buscan, tiene vigilancia a su alrededor, generalmente una chica sube a dejar comida a los guardias, tendrás que fingir ser esa chica. La cocinera tiene un plato especial esta vez — los susurros del guardia eran rápidamente procesados por Linda, quien solo asentía con rapidez, tenía que subir a las habitaciones donde Des estaba custodio y darles un somnífero a los guardias. Agradecía al creador que Ithiel los haya ayudado, estaba aterrada de ver ese mundo de nuevo.

Bajo del coche con rapidez, y se encontró con muchas jóvenes, algunas la miraban con curiosidad, otras solo la ignoraban, ninguna de ellas se le acercaba. Las máscaras no ayudaban a reconocer a alguna de esas chicas, a saber, si entre ellas estaba las personas con las cuales compartió su horrible experiencia en Alemania; una de las mujeres le entrego una vasija con comida en ella.

— Tardaste demasiado, en el piso de arriba están los guardias, ¡muévete! — la mujer era sin duda una de las más viejas de entre ellas, pero noto con felicidad que esta poseía una flor de magnolia en su vestido negro y ajustado. Al parecer Ithiel tenía más infiltrados de lo que se imaginaba. Los hombres de Nick le silbaban al subir por las escaleras, ella solo fingía no escucharlos, su mente estaba concentrada al cien por ciento en hacer creer a esos sujetos que era parte todavía de ese mundo.

— Mira, la comida esta lista — pronuncio uno de los guardias a su compañero, ninguno de ellos poseía la seña, así que tenía que andarse con cuidado, sin mirarla si quiera ambos hombres devoraron con avidez el contenido de aquellos platos y tomaron el vino con prisa; ella se alejó un poco, al instante uno de ellos cayó inconsciente, alarmando a su compañero.

— ¡Qué demonios!— gritó el hombre, agachándose para tomar el pulso de su amigo, al parecer no eran precisamente somníferos lo que contenía la comida. — ¡Agh! ¡¿Qué demonios le pusieron a la comida?!

La pregunta quedo inconclusa, el segundo sujeto cayó fulminado al suelo. Linda abrió la puerta con cautela, no sin antes tomar una de las armas de aquellos hombres y ocultarla en el liguero de su atuendo. Dentro de la habitación estaba Des, inconsciente y con un pie vendado. Ella se cubrió la boca de la impresión al verlo amarrado, con sumo cuidado busco la manera de desatarlo; tenía golpes en el rostro y se veía más pálido de lo usual.

— ¡Jefe, despierte! — dijo la chica moviendo su rostro hacia ella, Des abrió con lentitud los ojos y se sorprendió al escuchar esa voz, Linda se despojó del antifaz que cubría su rostro

— ¿Linda? ¡Debe ser una alucinación! — gritó sorprendido al verla sin la mascara

— ¡No, no lo es! ¿Puede caminar? ¡Necesito sacarlo de aquí!, Tomás lleva media hora hablando con Nick.

— ¿Tomás está aquí también?— la mirada de Des era de completa sorpresa mientras intentaba con dificultad procesar lo que estaba ocurriendo, jamás imagino que este fuera a salvarlo.

Linda pudo desatar los nudos de la mano y siguió con los nudos de los pies, Des lanzo un grito al poder al fin mover sus manos, se encontraba mareado, sucio y con un dolor horrible en la pierna provocada por la herida de la cuchilla.

— Linda, no debiste haber venido, esto es muy peligroso — la regaño, ella le lanzo una sonrisa. Cuando vio aquel cordón desatado pudo por fin reír de alivio, Des con sus pocas fuerzas le dio un abrazo de agradecimiento.

— Tenemos que irnos señor, recargase en mí, hay que tener cuidado con los hombres de Nick — murmuro mientras sujetaba los brazos del otro, arrastrar a Des sería un problema, aunque tenía condición física, Linda media mucho menos que Aeva y las heridas que poseía dificultarían el proceso. Para su fortuna llegó uno de los hombres infiltrado por Ithiel y le ayudo con la tarea de cargar a Des.

— La camioneta esta abajo, hay una salida por la parte trasera de esta mansión señorita, ¡síganme! — ordeno aquel hombre, Linda vio como el sujeto entraba en lo que parecía ser un desván y metía a Des ahí, le ordeno que se arrastrara al final—. ¡Sigue usted!

Linda estaba a punto de escapar, pero el remordimiento de irse sin Tomás pudo más con ella, recordó que no sabía nada de este, llevaba cerca de una hora en la mansión, y no había dado alguna señal de vida, en medio de sus cavilaciones escuchó varios disparos.

— ¡Señorita suba por favor! — le ordeno el hombre, ignorándolo salió corriendo; el sonido de los disparos no permitía escuchar que Des le gritaba que volviera, bajando las escaleras del tercer piso, varios de los hombres se reunían rápidamente, los cuales veía como Nicholas tenia sujeto a Tomás por el cuello de la camisa y apuntaba con una pistola a su cien.

— ¡Pensaste que no notaría la mentira de Ithiel! — la voz de Nicholas era de odio puro, los hombres de Ithiel no podía ayudar a su amigo, sin saber que impulso la orillo a cometer esa locura, Linda sacó el arma que había robado minutos antes y disparo en la espalda al capo. El cual lanzó un grito de dolor, que alerto a los guardias.

Tomás aprovecho aquel momento para recoger la pistola que había caído de la mano de Nicholas y ocultarse detrás de un pilar de la mansión, para horror suyo observo como Nim ordenaba que el traidor muriera. Linda recibió dos disparos en el pecho cayendo ante su atónita mirada; Disparos cruzados saltaban de un lado a otro, uno de ellos casi le da en la cabeza, uno de los hombres con magnolia lo arrastro lejos de ahí.

— ¡La chica! — gritó Tomás — ¡Tengo que volver por ella!

— ¡No, está muerta! ¡Escapa de una maldita vez! — comento aquel sujeto metiéndolo en una de las tantas puertas de la mansión, en ella se encontró con el sujeto moreno y Des, quien estaba pálido y tembloroso.

— Tomás ¡¿Dónde está Linda?! — Des lo sujeto de la camisa la cual estaba manchada de sangre que no era suya, la cara decaída de Tomás fue toda la respuesta que necesito Aeva para soltar en llanto; los sujetos llevaron a Des y Tomas fuera de la mansión, algunos de los hombres estaban peinando la zona. Metiendo dentro de la cajuela de un auto los hombres se despojaron de la flor al observar que el resto se había dado cuenta de la traición.

— Los llevaremos a las afueras de la zona, la carretera está a 3 km, es lo más que podemos hacer por ustedes — comento el hombre moreno. Tomas les susurro unas gracias; Des seguía desecho a lado suyo, intento tomarlo del brazo, pero su mano fue apartada con brusquedad.

— ¡Suéltame Tomás! ¡Nada de esto hubiera ocurrido si no hubieras aparecido en mi vida! — Grito furioso, las lágrimas aun caían por sus mejillas. El plan había resultado exitoso, pero a qué precio.

N.A. Esto fue el capítulo más largo que he escrito hasta ahora. Tarde casi tres días en buscar atar los cabos sueltos. Bueno con este faltan solo cinco capítulos para darle un final a esta historia; que ha gustado, que han odiado, me la han recordado a mi santa madre. Pero en fin. Un saludo y gracias por comprender mi hiatus.