Capítulo 16: ¿Nosotros?

"AMOLAD no me pertenece, es obra de Snipster"

Los ojos azules se clavaron en los ámbar mientras el crujido del camino hacia eco en la camioneta donde ambos iban de incognitos, Des se encontraba indignado y sumamente molesto, Tomás había causado un desastre de su vida, por culpa de su enamoramiento Linda murió en aquel cruce de balas; él era libre, pero a costa de la existencia de una de sus mejores amigas, las lágrimas traicioneras resbalaron en sus mejillas, los hombres que guiaban su libertad estaban en un silencio que causaba más incomodidad en el ambiente.

— ¿Falta mucho para llegar a nuestro destino? — preguntó Tomás para romper el mutismo en el que todos se encontraban. El hombre pelirrojo lo miró un momento.

— No — contesto secamente, el teléfono de aquel hombre sonó, viendo el mensaje una sonrisa se extendió en su rostro — Al parecer hubo un cambio de planes, Ithiel nos pagó para ayudarlos, los dejaremos en el aeropuerto ahí estará el avión privado de un conocido, este los llevará a Sudáfrica. — explico el sujeto con ese acento irlandés, Des miró con curiosidad a los hombres de Ithiel, al parecer iría a ver a Leo, como un nuevo sentimiento de impotencia, recordó que llevaba ya casi una semana sin saber de su pareja; no sabía si este estaba grave por el accidente, si seguía vivo.

— Tomás ¿sabes algo de Leo? — la pregunta hecha casi como un susurro le causo al aludido un golpe certero al ego, entendía que dentro de los sentimientos de Aeva él no figuraba; lo quería, incluso podía sentir que lo deseaba, pero no era un amor genuino lo que sentía uno por el otro, solo era mera atracción física.

— Se encuentra bien, Lourdes esta allá, ella lo ha cuidado en tu ausencia — explicó, Des agradeció mentalmente, aunque la muerte de Linda dolía, saber que Leo estaba a salvo le daba una tranquilidad en medio de su caótico sentir.

— Gracias por salvarme Tomas… sé que pudiste haber huido, pero regresaste por mí — dijo Des mientras levantaba su mirada levemente, las mejillas de Tomás se tiñeron en un dulce sonrojo —. Te estoy agradecido, pero eso no significa que te he perdonado, no entiendo como acabe metido en este lio.

Con esa última frase suponía que le debía una razón a Des de todo. Era hora de explicarle como habían pasado las cosas.

— Des… cuando te vi en ese parque patinando pensé que eras una persona que yo conocía, supongo que sabrás a que me refiero — la voz del suizo se entrecortaba, como acto reflejo Des llevó su mano al cuello, aun recordaba las palabras de Nim, él se parecía a la persona que los ayudaba a escapar.

Tomás recordó como esa altura llamó su atención en primer lugar, Francia no era un lugar donde gente con esa peculiar característica transitaba, las piernas largas al moverse al ritmo de hielo lo hicieron voltear intrigado.

Aquel hombre de cabello negro y porte elegante le era extrañamente familiar, iba a ignorar eso y seguir su camino cuando el sujeto cayó por error al ejecutar un giro mal. Su cuerpo se estrelló contra el frio hielo, lo que causo un murmullo por parte de los usuarios de la pista; sin pensarlo, aquel sujeto saltó hacia el lago congelado y lo ayudo a incorporarse, arrastrándolo a la orilla con cuidado.

— Cuando abriste los ojos, casi exclamó el nombre de Ithiel, pero no parecías reconocerme, y tampoco tenías temor al ver mi rostro de nuevo — medito Tomás — supe que no eras él, pero me quedé maravillado con tu apariencia física y con la plática en el café supe que era una buena persona. Yo era una escoria comparado contigo, así que decidí dejar a Nicholas, tenía pensado retirarme de ese mundo, sabía que me estaba destruyendo, hable con él quien se extrañó de mi decisión, pero acepto por nuestra amistad; una vez finalizado eso pensé en pretenderte, no me importo lo de tu novio aventurero, pero Nick estaba insistente con verte, tenía curiosidad por ti. Sabía que si él te veía entendería porque llamaste mi atención en primer lugar.

— ¿Tanto me parezco a ese hombre? — musito Des molesto, como el parecido con ese sujeto le pudo haber traído tantas desgracias.

Tomás recordó el pasado, el ramo de magnolias desperdigado en el suelo, pisoteadas y desechas como aquel cuerpo en la cama de la habitación, tenía golpes en lugares que no se veían a simple vista, el joven sollozaba, él había entrado a la habitación por error, no pensó en ver esa triste escena. Ithiel, siempre altivo se encontraba en esa posición tan humillante, llorando por los golpes que Nicholas le había dado; Él sabía que este tenía una actitud violenta, pero no pensó en ver que se ensañaba con su pareja.

Iba alejarse de aquel lugar, pero las flores en el suelo crujieron al ser pisadas, al escuchar el ruido el llanto fue callado de golpe e Ithiel se alarmo de su presencia.

— ¿Tomás? — Pregunto cubriendo su cuerpo herido — ¿Qué haces aquí? — las mejillas de ambos se encendieron, Tomás palideció, sabía que Nicholas no era ajeno a su homosexualidad, le daba gracia que no se escondiera de ella por lo cual disfrutaba trayéndole amantes para su deleite, incluso si él se hartaba se "divertía" con ellos; pero si Nick lo descubría en la habitación de su novio, no tendría piedad de él.

— Discúlpeme, me voy — dijo dando media vuelta, no se percató que a su espalda la mano de Ithiel lo sujetaría con fuerza.

— Tomás, espera… por favor, has visto como es un retazo de mi vida con Nick, sé que eres un buen hombre, tú no disfrutas de esto — la voz aterciopelada de Ithiel lo aturdía, sus ojos recorrieron el cuerpo semidesnudo con avidez, sería un mentiroso si no admitía que él también había deseado recorrer el cuerpo de este, era muy hermoso, pero eso era prácticamente mortal —. ¡Ayúdame a escapar!

— ¡Debes de estar loco!, piensas que traicionare a Nicholas, ¡me matara si se enterara! — exclamo, el brazo de Ithiel se aferró más a su cuerpo, la mano se deslizo suavemente por su brazo erizando su piel.

— ¡Por favor! Solo necesito una oportunidad Tomás, te hare rico, incluso, ¡huye conmigo! — exclamó, el rostro de Tomás era de completa sorpresa — solo deja todo esto, puedo darte una mayor abundancia de lo que él lo hará y sin destruirte en el proceso.

— No puedo hacer eso, lo lamento Ithiel, pero… te ayudare — cuchicheo con voz queda acercándose a él. Sacando el arma que portaba se la entregó al rubio, este lo miro sorprendido.

— Tomás, ¡gracias! Si algún día te hartas de esta vida con Nick, la oferta seguirá en pie, tienes mi palabra —. La voz de este era sugerente, su mano seguía en el hombre, era tan fácil, estaba disponible, pero si alguien los veía… alejándose lentamente Tomás solo le sonrió y se marchó de aquella habitación.

Des escuchaba el relato, entendía varias cosas, la primera el motivo del suizo a enamorarse con rapidez de él. Tomás podría negarlo, pero esa conversación demostraba que este sintió algo por Ithiel; al parecer la imagen que tenia del suizo distaba mucho de lo que vio al principio.

— ¿Qué pasara con Nick?, él nos buscara — pregunto Des asustado, ese hombre era el infierno mismo; la tortura física y mental que sufrió fue poca, sabía que de seguir ahí su destino hubiera sido peor.

Tomás entendía su miedo, él estaba aterrado también, aunque Linda le disparo en la espalda al sujeto, sabía que la herida no lo había matado. Aun recordaba la conversación con él en la mansión, como el no creyó ninguna palabra dicha por su boca, Nicholas averiguó al fin quien ayudo a su pareja a huir.

— Tomás, Tom… mi homosexual amigo, enserio creíste que me tragaría el cuento de que sabias donde estaba Ithiel, tú jamás fuiste cercano a él, o al menos pensaste hacerme creer eso — la mano de Nicholas fue muy rápida, lo levanto sin vacilación, la falta de aire y el dolor de la pierna lo hicieron gimotear.

— ¡Creíste que me tragaría el cuento de Ithiel! — grito apuntando con el arma a su cabeza, si no hubiera sido por Linda, él estaría muerto. Nick estaba dispuesto a matarlo, la verdad que oculto por años había salido a la luz.

Des se cubría el rostro, le dolía la pierna horriblemente y se sentía sumamente sucio. Necesitaba un analgésico, y sobre todo dormir. Los hombres le avisaron que habían llegado, ayudándoles a bajar de la camioneta, Tomas y Des se percataron que ya era de madrugada; el aeropuerto de Paris se veía extrañamente vació en esa parte de la pista de aterrizaje. Una mujer con una bella sonrisa los invito a subir al jet privado, que era lo que sobresalía en aquel sitio, este era muy bello por dentro, tenía lo más indispensable para viajar cómodamente; un joven con mirada bermellón los veía curioso, su cabello blanco contrastaba con aquellos peculiares ojos y la piel morena.

— Mi alias es Alaksmí* — se presentó ante ellos, Des estaba sorprendido de su apariencia, el cabello era visiblemente teñido, y el color de ojos eran lentes de contacto. Al parecer este joven era el enviado de Ithiel.

— Tomás Natt, y este hombre ese Des Aeva, agradecemos que tú y Ithiel nos ayuden — comento Tomás extendiendo su mano ante él, este la estrecho con una sonrisa, para después ordenar el avión partir. Des uso el baño para su total alivio, al parecer ese sujeto le había preparado ropa.

— Nos dimos el tiempo de ir por algunas cosas a sus hogares, claro…con la mayor discreción posible — exclamo ese peculiar sujeto — debo decir, que el parecido de ese joven con mi señor es asombroso, me alegró que Nim no se haya quedado con él.

Tomás se crispo ante esas palabras, al menos tenia ropa limpia para cambiar la manchada de sangre y sobre todo un motivo valido para estar cerca de Des, el cual salió recién bañado de un cuarto de lujo, era sorprendente como los ricos poseían cosas tan lujosas, la camisa de vestir amarilla y su usual bufanda volvían a él, fue un shock verse al espejo y notar las ojeras marcadas y su falta de cabello; tuvo que modificar un poco su peinado, el dolor en la pierna fue calmado gracias al agua caliente y poderosos analgésicos que encontró en el botiquín del baño de aquel avión.

Agradeciendo las atenciones, Aeva se fue a dormir, Tomás suspiro resignado, suponía que este debía de estar cansado. Con el pasar de las horas los gritos retumbaron en el avión, corriendo Tomás fue a la habitación que ocupo Des para descansar. Encontrándolo en medio de una pesadilla, sus gritos eran desgarradores, sin meditarlo siquiera, corrió a abrazarlo, Des se aferró fuertemente a él posando su cabeza en su pecho, los brazos del suizo se aferraron a este con fuerza y los gritos cesaron.

— Descansa, Des — murmuro, velaría el sueño de este lo que quedaba del viaje.

En el hospital de Johannesburgo, Ithiel observaba el cuerpo de Leo recostado en aquella cama de hospital, Maia iba cada cierto tiempo a revisarlo, ¿porque se motivó a ver al joven de ojos verdes? En aquel lugar fue más por culpa que por interés. A su lado Lourdes permanecía velando a su amigo, en lo que Des se trasladaba a Sudáfrica, había generado algo de empatía con el rubio, una vez que escucho su historia, cuando le informaron que Des estaba a salvo… pero Linda había fallecido; las lágrimas brotaron de nuevo por sus ojos. Ithiel y William la había consolado un poco y se ofrecieron a ayudarle a velar a Leo.

— Esta menos preocupado… ahora que sabe que él viene en camino — preguntó Lou a Ithiel, quien levanto su mirada de Leo para observarla.

— Si, ya sabes que lo ame, obviamente una parte de mí desea verlo — murmuro, Ithiel se quitó las gafas de sol, no tenía caso conservarlas ante la presencia de esa chica, aunque en su cabello aún tenía el turbante. Lourdes suspiro.

— Tengo que ir por un café, ¿puede quedarse con Leo a solas? — preguntó, Ithiel afirmo con la cabeza, mientras buscaba alguna revista para leer, Lou se dirigió a la cafetería del hospital.

Leo comenzó a moverse algo alterado, una vez que Lou salió de aquella habitación, Ithiel buscaba algo entre sus cosas, ignorando que el moreno se despertaba de los sedantes que Maia había aplicado; al buscar con la mirada, percibió la figura que se encontraba en el sofá. Con dificultad murmuro el nombre, de quien creyó era su acompañante.

— D-es — susurro, Ithiel se asustó al escuchar la voz grave por la dificultad al hablar, sin saber cómo reaccionar, solo asintió, sintiéndose como un estúpido por ser confundido con el hombre que ahora ocupaba los pensamientos de Tomás, por lo visto su parecido con el sujeto era verdad.

— Acércate… supongo q-que todo… fue un sueño — susurro con dificultad, haciendo ademán de querer sujetar la mano, Ithiel lanzó un juramento en su mente; si el chico lo veía de cerca se percataría que no era su pareja, para su fortuna Maia importuno en la habitación, lo que él aprovecho para escapar.

— ¡Des! —exclamó dolido, Maia observo a Ithiel huir, Al parecer era verdad que la pareja de Splinder era muy parecido con el joven.

— Leo, tranquilízate — murmuro Maia, revisando sus ojos y las heridas de la cabeza de este.

— Maia, todo fue una pesadilla, Des no me odia, cierto…

— Tranquilízate, no puedo inyectarte tranquilizantes a diestra y siniestra — murmuro autoritaria, Des solo no soporta verte en ese estado… es todo — mintió, intentaría ocultar la verdad de Splinder lo máximo que pudiera; otra emoción podría costarle la vida a su paciente.

N.A. se acerca el drama, a un hay cosas que contar antes de que esta historia llegue a su fin. Saludos a todos.

*Nombre de la diosa hindú del Infortunio.

Sé que mala suerte o Infortunio es un ave, pero me dio flojera inventar otro OC.