Capítulo 17: Decadencia

"AMOLAD no me pertenece, es propiedad de The Snipster"

La habitación a medio iluminar, un cuerpo tibio a su lado, por un momento pronuncio el nombre de Leo, pero se dio cuenta con terror que no eran los brazos de su prometido en donde estaba, Des despertó de golpe, observando que el suizo era el que lo abrazaba, la indignación corrió por su cuerpo y lo empujo con fuerza; él otro cayó de golpe de la pequeña cama.

— ¡¿Qué crees que haces?! — exclamó con furia Des, Tomás se sobo la pierna, a un estaba magullada por los impactos de bala, observo con pena que Des se había despertado. No tenía excusa para a verlo abrazado.

— Lo siento, tenías pesadillas y yo…

—…tú nada, eres despreciable Tomás, ya te dije que no te perdono el hecho de que Linda muriera por habernos envuelto en esto, maldigo el día en que nos cruzamos en ese parque — cada palabra dicha con odio causo un dolor profundo en Tomás, si llegó a tener alguna oportunidad con Des había muerto junto con Linda, resignado se puso de pie y lo miró dolido.

Saliendo de aquel cuarto pudo escuchar el llanto de Aeva, ahora se sentía más miserable; el joven de cabellos blancos se acercó a él, lucía aterrador.

— Llegaremos en dos horas a Johannesburgo — dijo con una ligera sonrisa, al parecer había escuchado el alboroto — ¿Todo bien?

— De maravilla — gruño Tomás caminando a uno de los asientos del avión, la vista que tenía enfrente de los grandes edificios era formidable. En unos momentos pisarían el continente africano, y volvería a verlo después de tanto tiempo.

Lejos en Paris, dos hombres eran arrastrados, sus cuerpos lucían lacerados por los golpes, uno tenía el rostro desfigurado y el otro estaba sangrando de su boca, este último había perdido al menos dos dientes en aquella golpiza; una figura alta e imponente los observaba desde arriba, Nicholas no tendría perdón de ellos.

— Creyeron… ¿creyeron qué no me daría cuenta de quienes me traicionaron? — su voz era calmada, el hombre de cabellos rojos escupió más sangre, a su alrededor notó a tres personas más, una era la mujer que ayudaba a Nicholas con la comida, otra era la madame de las sirvientas sexuales del capo, y otro era uno de los hombres de la guardia personal de Nick, los tres personajes lucían tan golpeados como ellos.

Al poner atención pudo notar que Nicholas tenía una venda alrededor del torso, al parecer el disparo no le había hecho demasiado daño, más que unas cuantas magulladuras, estaba casi seguro que el capo usaba un chaleco anti-balas cuando la rubia le disparó.

Los hombres de la guardia de Nicholas portaban unas horribles máscaras, era el sello distintivo de su banda, ninguno de ellos cinco tenían escapatoria; los golpes serian poco, una pesadilla los esperaba.

— Espero que estén dispuestos a hablar, mientras más guarden silencio peor será su muerte, más agónica, más cruel. Traigan a la cocinera — ordeno Nim, uno de los hombres con máscara arrastro a la mujer, pataleaba, lagrimas corrían por su rostro, mezclándose con la sangre de sus heridas, ella había envenenado la comida que costó la vida de los guardias que vigilaban a Des.

— Carol, oh Carol*, eres una pequeña imbécil, se te dio una posición privilegiada desde hace años, te pagaba bien, ¿Por qué me traicionaste? — pregunto cínicamente, la chica tenía un hipo que no le dejaba hablar, el terror en su cara era notorio, el pelirrojo sintió lastima por ella —. Contesta perra, ¿cómo te comunicabas con él?

Ella negó con la cabeza, Nim enfureció, haciéndole una seña al guardia observaron como este le ponía una inyección en el brazo, la chica lanzó un grito agónico que hizo llorar a la otra mujer y cerrar los ojos al resto, la cocinera comenzó a convulsionar en el suelo.

— Algo de veneno Carolina, tú tendrás la muerte más piadosa de todos — musitó cerca de la chica que escupía espuma de la boca; la mujer a lado de ella lloraba desconsolada, Nick dirigió su mirada a ella, la máscara le había sido arrebatada mostrando unos ojos cafés, la chica se encorvó, la ropa se veía rasgada; probablemente los hombres de Nick habían abusado de ella.

— Mmm, mira quien llora desconsolada, hace unos momentos lo hacías de placer — sonrió en una mueca cínica, la chica lo miró furiosa —. Aun le guardabas amistad Leonor, después de casi cinco años de no verlo, darías tu vida por él.

— Ithiel era mi mejor amigo, ¡por supuesto que iba ayudar a tu ex-socio si era un favor pedido por él! — gritó la chica en medio de su llanto, en ese momento Nicholas la sujeto fuertemente de los cabellos.

— A un puedes hablar y evitar que te mate con mis propias manos — susurro con calma cerca de su oído, la chica le escupió en la cara, ante la mirada atónita de todos.

— ¡Olvídalo! — pronunció con odio cada palabra, Nicholas sacó un cuchillo de su bolsillo, pasando la hoja suavemente por el cuerpo de la chica, se dirigió a la oreja izquierda de la misma, arrancándola de un solo tajó, el sonido ensordecedor de los gritos femeninos provoco que uno de los hombres golpeados vomitara.

— ¡Tortúrenla hasta que hable! — ordenó, los hombres se llevaron el cuerpo de la mujer quien aún gritaba y lloraba del dolor, Nicholas se acercó a los dos conductores, ellos habían sido capturados al momento de salir del aeropuerto, el riesgo que corrieron fue demasiado excesivo.

— Miren, tenemos a este lindo par — Nicholas se acercó al hombre que había vomitado y lo mató de un balazo en la frente, la pistola ahora apuntaba la sien del hombre de cabellos rojos —. Solo necesito uno para el mensaje, ¿a dónde se dirigía el avión?

— Sudáfrica — murmuró, no tenía caso evitar decirlo, el dinero no le serviría de nada a donde iría.

— ¡Buen chico!, tal vez fui demasiado duro contigo, ¿qué pensarías si te dejase ir? —. después de esas palabras y antes de que él conductor pudiera abrir su boca, Nick disparó.

Tomás observaba a Des recoger la pequeña maleta que su anfitrión había preparado, este se colocó algo de maquillaje en los moretones, pero aun así las torturas físicas provocadas por Nicholas eran evidentes, en especial en el cambio radical en su cabello, William pasaría por ambos al aeropuerto, era casi las cinco de la tarde cuando por fin llegaron a Johannesburgo. Bajando con dificultad las escaleras de la pista pudieron observar a un hombre que Tomás conocía muy bien.

— Madd — murmuro acercándose, más no espero el golpe en el rostro que este le propino.

— ¡Eres un canalla con suerte, Tomás! — le gritó el sujeto de cabellos blancos ante la mirada asustada de Des, al darse cuenta de su presencia, Madd abrió los ojos espantado —. Te conseguiste un doble de mi hermano.

Tomás se sujetaba la nariz, entendía el golpe en el rostro, por algo esperaba que William fuera el que los recogiera, para su sorpresa Madd ayudaba a Des a subir al auto, en el cual William los miraba divertido.

— Dejaste que tu novio me golpeara William — musitó Tomás al ver que el británico se reía de su nariz rota. Este le abrió la puerta de atrás.

— Claro, eso y más te mereces Tomás, al menos ambos están vivos — le explicó, no importa cuántos años pasara de no verlo, Scott siempre sería un sabelotodo.

— ¿Cómo esta Leo?— preguntó Des a los dos hombres, la mirada de Madd se quedó clavada en Tomás, al parecer estos dos no eran pareja después de todo.

— Tú eres la pareja de Splinder — preguntó William mientras encendía el jeep para dirigirse al hospital —. ¿Qué pequeño es el mundo?

— Irónica que es la vida — susurro Tomás, al parecer aún se encontraba cabreado con Madd

— Leo está bien, la señorita Lovelance lo ha cuidado, tanto yo como la señorita Vega hemos procurado el bienestar de su novio — al escuchar ese apellido Aeva soltó un bufido, no podía creer que ese chica no haya desaprovechado la oportunidad a pesar de las desgracias.

Mientras tanto en el hospital de Johannesburgo, Leo preguntaba por Des, el chico se había llevado la impresión de que su novio era Ithiel, y a pesar de que Maia intento hacerlo entrar en razón, no había poder humano que lo callara.

— ¡Necesito verlo! —Exclamó furioso, los aparatos emitieron sonidos nada agradables, Leo intentaba incorporarse gritando de dolor en el proceso, la doctora lo sujeto con fuerza pidiendo ayuda; fuera de aquella habitación Ithiel veía todo el alboroto que se había ocasionado por su presencia, quitándose el turbante entró a aquel cuarto, su cabello rubio y largo era la mejor prueba de que él no era por quien Leo gritaba.

— Señor Splinder, mucho gusto mi nombres es Ithiel Etaniel — dijo con calma, Leo observo la ropa, definitivamente él era el hombre que salió de la habitación minutos antes y no era su adorado Des.

— ¿Dónde está Des? — preguntó, la garganta le ardía por el esfuerzo en llamarlo, Maia suspiro de alivio, pero ya no podía seguirle mintiendo —. Él no ha estado aquí ¿verdad?

— Él vendrá enseguida — secreteo Maia, mirando suplicante a Ithiel el cual bufó molesto.

— Aeva viene en camino, al parecer Tomás y él no tardaran en llegar — pronuncio fastidiado, al escuchar ese nombre la memoria de Leo le recordó las palabras de Lourdes, sus ojos se llenaron de lágrimas. Maia entró en pánico, Ithiel había dicho información de más.

— ¿Tomás? ¡¿quién carajos es Tomás?! — gritó, las palabras se atoraron en su garganta por el esfuerzo, la dificultad para respirar le oprimía el pecho, su presión se alteró de nuevo. Si hubiera podido Maeda hubiera matado al rubio, quien se lamentó de su comentario.

— Ithiel ¡Busque a Lourdes!, y llame a una enfermera — le ordenó, la cara de Maia era de furia completa, indignado salió a buscar a la chica que comía un bocadillo ajeno a todo, quería acabar con todo eso, estaba fastidiado del olor de antiséptico y la gente enferma a su alrededor.

— Maia te llama, al parecer tu amigo se puso enfermo de nuevo — Lourdes dejó todo y se fue a la habitación, claro que no le iba a decir que era completamente culpable de ese estado, observando su reloj espero que William no tardara mucho.

El camino fue corto, ante ellos estaba el hospital de Johannesburgo, Des entró a paso presuroso, pero William lo detuvo.

— Señor, tenemos que llevarlo a que lo revisen, sus heridas podrían infectarse— la cara de Aeva era de completa frustración, pero el británico tenía razón—. Por aquí está la enfermería, venga conmigo.

El rubio guio a Des para que fuera revisado, antes de que hiciera lo mismo con el suizo se dio cuenta que este no estaba detrás de él, al parecer Tomás seguía siendo un cobarde en cuanto a los hospitales. Madd se había sentado en una de las salas de espera, y se puso a jugar con su móvil, a veces su novio podía ser más infantil que nada; suspirando decidió buscar a Ithiel, así que sacó su móvil para llamarlo.

Tomás camino entre los pasillos del hospital, su pie le daba dificultades pero no debía de hacer mucho escándalo, no dejaría que lo volvieran a revisar después de que el Galeano de Nicholas casi lo mata. Se encontró con los cuartos de las personas que estaban internadas en el hospital, Lourdes salió de uno de ellos, su rostro lucia pálido y cansado, a su lado una mujer de cabellos cortos con una bata de hospital salía de la habitación.

— ¡Ese maldito hombre!, como se le ocurre decirle a Leo información, tuve que sedarlo de nuevo — dijo la doctora a Lourdes quien negaba con la cabeza.

— Lo sé, espero que Des ya haya arribado al hospital, la presencia de él calmara a Leo — comento Lourdes — Tomás no debe ser un impedimento cuando Des le explique todo quedara más tranquilo.

— Eres demasiado positiva niña, ¿cómo se pondrá tranquilo? Ese tal Des casi fue asesinado, y lo salvo otro hombre — murmuro Maia — Espero que tu amigo tenga una buena explicación.

Tomás miro a ambas mujeres retirarse de la habitación, por lo visto Leo estaba ahí, y sabia de su existencia; no era como si él fuera una gran amenaza, Aeva amaba profundamente a su pareja él sobraba en ese lugar, pero su presencia se debía no solo a Des, Ithiel, tenía que agradecer que al menos él y Aeva siguieran con vida. Una parte cruel deseo entrar a importunar el sueño de Splinder, decirle mentiras de su estadía con Des en su ausencia, pero dándose la media vuelta antes de cometer una tontería fue a buscar a su benefactor.

— Listo — murmuro una enferma en inglés cubriendo la herida de la pierna de Des, este le dijo un breve gracias en francés y se puso de pie, William lo esperaba a fuera de la sala, estaba desesperado Ithiel no le contestaba el celular, cuando se disponía a acercarse el rubio una doctora lo intercepto, ante la mirada sorprendida del británico.

— ¡Usted!— le grito aquella doctora, Des se sorprendió, atrás de ella una apurada Lou lo seguía, al verlo sus ojos se iluminaron de alegría—. ¡Debe estar contento!

— ¡Eh! Perdone pero no entiendo de que me habla — explico Des confundido, mientras la médico se acercaba amenazante a él. William salió a detenerla, pero una persona se les adelanto. Una curvilínea chica la sujeto del brazo ante la mirada atónita de Lourdes y Des.

— ¡Sr. Aeva! — comento la chica, Des la reconoció enseguida como la mujer que ocasiono sus primeros ataques de celos —. Espero que me recuerde, discúlpela es algo emocional.

— ¡Claro que te recuerdo! — gritó Aeva, la gente a su alrededor los miraba con curiosidad — ¡usted es la zorra que subió la foto del moreno de fuego!

— ¡Des! — Gritó Lourdes al ver que la discusión tomaba un rumbo poco deseado — ¡cálmate! La señorita Vega ha sido muy amable.

— ¡Suéltame Vega! — Gritó Maia — Este sujeto tuvo con el alma en un vilo a Leo.

— ¡Silencio Maeda! Deja de ser una loca, Leo es novio de Des, acéptalo — grito la morena, ante la cara iracunda de Des, y la sorprendida de Lovelance

— ¡Joder! Que soy lesbiana y Leo es mi amigo, deja de portarte como una perra hipócrita Vega — grito la doctora, ante la cara asustada de William y Madd que se acercaron a ver el pleito.

— ¡Pelea de gatas!— gritó Madd, su pareja lo miro con desaprobación.

— ¡Señoritas! — la voz de un hombre sonó con autoridad callándolas en un instante, ante ellas un furioso Ithiel negaba con la cabeza, Aeva se quedó sorprendido, el parecido entre ambos era asombroso, el rubio era más bajo que él, pero sus piernas largas y sus ojos, era idénticos, por un momento las palabras de Nicholas resonaron en su mente. Maia guardo silencio, Vega también, entendía que el sujeto frente a ella era el socio del negocio con su padre, Lourdes agradeció mentalmente que Ithiel apareciera—. ¿Usted es Des Aeva?

— Sí, gracias por su ayuda en Francia — dijo Des, la pregunta dicha por el rubio no tenía ni una pizca de amabilidad, al parecer la presencia de él en aquella habitación le molestaba.

— No lo hice por ti, tú novio desea verte, espero que no olvides que es por él que estas aquí — cada palabra dicha por el rubio tenía un leve amenaza, y un ligero reto, dándose la vuelta el hombre se alejó de ahí, siendo seguido por un presuroso William, el moreno de cabellos blancos se volteó y les dio un breve saludo mientras se reía socarronamente.

Des lanzó un suspiro, Lourdes le dio un leve abrazo el cual le respondió agachándose un poco, la chica se veía exhausta al parecer al igual que él, la noticia de Linda le había dolido mucho.

— Me alegra que estés bien — susurro con tranquilidad.

— Lo sé, fue una horrible experiencia Lou, y la muerte de Linda me duele, pero yo y Leo saldremos de esto, solo es una etapa, ¡ahora por favor! Quiero verlo —. Le dijo a su amiga, la cual asintió y lo guio a la habitación, Lourdes observo como la apariencia de Des había sido levemente modificada, no tenía idea de que tanto sufrió su mejor amigo, pero en definitiva era mucho más fuerte ahora.

Ambos caminaron a la habitación de Splinder el cual fue sedado después de su ataque de pánico, Des lloró al ver la apariencia de su novio, su cara tenía unas profundas ojeras, su piel morena estaba lacerada por los golpes, un brazo vendado al igual que su torso, una mascarilla de oxígeno cubría su rostro y una enorme venda estaba sobre sus hermosos cabellos café. Se puso de rodillas para estar a la altura de su torso y tomó su mano; estaba feliz de estar vivo y verlo por fin, dándole un beso en el dorso de la mano puso su cara sobre esta, Lourdes miraba la escena con una sonrisa en su rostro, a su espalda sintió la mirada de una persona. Los ojos azules miraban con dolor el acto de amor de esos dos. Tomás entendió por fin, que él jamás seria vencedor en esa pelea.

N.A. Escuchan eso, fue mi corazón quebrarse en miles de pedazos por mi pobre Tomás, pero ya vienen más cosas, así que esto no se acaba hasta que se acaba. Ya quedan tres capítulos para el final de esta "Desventura de la vida". Gracias por sus comentarios y estrellitas. Ya son más de 1,200 y casi 900 coments hasta el día de hoy. Las loveo.

Ahora como mini bonus cositas random que no había explicado.

Las máscaras que usan los secuaces de Nicholas son basadas en las caras diabólicas de los Blight de AMOLAD canon.

Las magnolias son una especie de burla para Nick por parte de Ithiel, ya que este siempre le regalaba estas flores. Como se medió dio a entender en el flashback de Tom.

En el capítulo donde Vania defiende a Lourdes fue un regalo a los que shippean el AmorxVanidad. Aunque como ya medio vieron yo shippeo el VanidadxMédico (¡Viva el crack!)

Si tiene preguntas de alguna cosa, mientras no sean spoilers las contestare. Saluditos desde México a todos :3