—¡Oye, espera! —él trató de detenerla.

Ella intentó ignorarlo y seguir caminando con grandes y presurosas zancadas, cabizbaja, para atravesar la calle que estaba siendo empapada por la ahora fuerte lluvia, mientras su corto cabello y su suéter atado a la cintura se ondulaban por el viento. Sin embargo, sintió que algo la sujetaba y la jalaba; el peliazul la había abrazado del abdomen, y la apartó del camino de un autobús que estuvo a punto de arrollarla.

—¿Estás bien? —preguntó vivamente preocupado.

Ella no respondió, lo que sucedió fue tan rápido que ni tiempo le dio de pensar si quiera algo. Cuando captó la pregunta sólo asintió con la cabeza. Se hallaba en un estado de shock.

—Deberíamos volver —sugirió Russel.

Stu la tomó suavemente de los hombros y la condujo, emprendiendo su regreso.

Aún sentía las punzadas cada vez que veía el moretón, ¿qué clase de monstruo se había atrevido a hacerle daño?

Algo que le sorprendió fue que era una joven alta, no mas que él pero aún así; le llegaba más arriba del hombro, y también de cerca no se veía tan delgada o frágil.

En un par de minutos parecía ya no estar asustada y confundida, ahora nuevamente regresó a su semblante esa expresión de aburrimiento inexpresivo de siempre. Al llegar, 2D la acompañó en todo momento, incluso cuando la dejaron tomar asiento él no se separó de ella.

Los demás estaban igual de desconcertados que Stuart, y trataban de no hacer un movimiento en falso para no asustarla más de lo que ya estaba. Un tenso silencio inundaba el ambiente y entre ellos, hasta que el peliazul habló.

—¿Deseas algo de beber o...? —preguntó con un cierto volumen bajo. De nuevo ella no respondió y negó con la cabeza, aún cabizbaja.

Noodle no dejaba de observarle con curiosidad y lo que tenía abrazado en el pecho, que no lo había soltado ni un sólo segundo, pero entonces comenzó a moverse y salió de su escondite, todos se sobresaltaron al ver el pequeño animalito que ella había estado ocultando como si de un bebé se tratase; el pequeño reptil miró el lugar con curiosidad y temeroso, luego se percató de la presencia de los que lo rodeaban a él y a su ama, y volvió a ocultarse.

—¿T-te duele? —preguntó Stuart señalando su ojo con el moretón.

Ella inhaló aire y esta vez respondió.

—No... —su voz tampoco era muy femenina; era algo grave y profunda, que los hizo sentir un escalofrío, a Murdoc no le sorprendió esto pero aún así sintió el escalofrío.

—¿P-puedo preguntarte lo que te pasó?

—No es nada... Fue un imbécil —fue la cortante respuesta de ella.

—Dinos quién fue el maldito cobarde y le daremos su merecido —Russel chocó su puño en su palma un par de veces, molesto.

—No es necesario —luego, por fin levantó la cabeza, y pudieron apreciar con más detenimiento sus inusuales ojos y su rostro.

De nuevo el pequeño saurio iguánido salió de su escondite y se posó en el hombro de la joven lívida, Noodle se acercó un poco más para verlo mejor; le daba gracia la pequeña criatura. La chica acercó su mano al animalito y él subió en ésta, de igual forma observando a la pequeña asiática mientras su dueña lo acercaba a Noodle, la niña acarició suavemente la cabeza del reptil, que después lamió su mano.

—¿Cómo se llama? —preguntó la pequeña.

—Angus —contestó la joven pelinegra.

—Y ¿cuál es el tuyo? —tras decir esa pregunta 2D se sonrojó notoriamente.

—... Joan... —contestó ella, con su acento brusco y sombrío.

—Yo soy Stuart, pero mis amigos me dicen 2D

—Sí, lo sé; los conozco... Debo irme —se levantó y caminó hacia la puerta.

—Espera, te acompaño

—No es necesario —abrió la puerta pero antes de salir se aseguró de que su pequeño acompañante estuviera bien cubierto para no mojarse con la lluvia.

—Por favor, ya es de noche y es peligroso

—Puedo defenderme sola. ¿Crees que esto —señaló su ojo lastimado— lo hicieron sin sufrir consecuencias? No necesito ayuda de nadie, menos de un hombre.

Sin decir nada más, se marchó. Stu se había quedado helado por sus palabras y su brusco acento lúgubre y furibundo. Pero su temor fe que le pasara algo malo fue más fuerte, y sin titubear corrió a alcanzarla.

—¡Oye, espera! —la llamó, y ella lo volteó a ver pero sin dejar de avanzar al la misma velocidad.

—Te dije que no era necesario

Stuart logró llegar a ella y caminó a su lado.

—Aún así, no te voy a dejar regresar sola

—No estoy sola

—Sí, tienes razón, ese pequeño lagarto te acompaña

—No es un lagarto; es una iguana verde —aclaró algo molesta.

—Oh, disculpa, no soy bueno reconociendo las razas —dijo nervioso mientras se rascaba la nuca.

—Especies

—¿Cómo?

—A los tipos de animales domésticos se les llama razas. En cambio, a los diferentes tipos de animales salvajes, ya sean de una misma familia, se les dice especies

—Ah... Se nota que te gusta la naturaleza

Durante el resto del camino mantuvieron un incómodo silencio, o al menos lo era para él. Había algo en ella; una sensación extraña lo invadía, un nerviosismo indecible provocado por la fuerte e imponente presencia de la fémina.

La casa de Joan no quedaba muy lejos, y ya estaban allí, en la puerta.

—Bueno —comenzó a decir él—, espero verte otra vez

—No, lo mejor para tí es que ya no vuelvas a buscarme

—¿Por qué?

El silencio de la noche fue interrumpido por estruendosos sonidos en el interior de la casa; golpes, gritos y cosas cayendo a l suelo.

Stu escuchaba aterrado los sonidos, luego la miró de reojo; moraba inexpresiva la puerta, con el ceño fruncido.

—Ya deberías irte

—P-pero...

—Sólo vete —dijo con cierto tono autoritario para después abrir la puerta y entrar.

2D hizo caso, pero miraban hacia atrás con tristeza. Ahora sabía quien pudo haberle causado ese horrible moretón. Pero ¿qué podía hacer para ayudarla? porque no estaba dispuesto a dejarla vivir en ese lugar, que sin duda debe ser un infierno. Por primera vez no sintió miedo o inseguridad, por primera vez estaba seguro y decidido, y así sería; la sacaría de ese tormento a como de lugar.