Para la flor más bella de mi jardín.
Willow:
Sin duda alguna, podía decir que estaba muy enamorada de ella... No me había sentido atraída por una mujer, pero se sentía muy lindo estar con ella, más siendo una de mis primeras amigas en tanto tiempo de estar sola (a excepción de la compañía de Gus, quien era también un excelente amigo.)
El punto era que las amistades con chicas fueron nulas después de que Amity me dijera aquel día que ya no quería ser mi amiga solo porque no tenía magia y me hacía sentir inferior a ella, más bien, varias compañeras me molestaban, en especial Boscha con sus bromas y sus molestas actuaciones conmigo.
Muchas de sus bromas me hirieron pero tuve que callar porque nadie me creía, y era tonto pensar que ella algún día cambiaría, y si lo hacía era para mal conmigo, no espero nada de ella y sé que me defraudará, pero no le presto atención a ello. No perdería mi tiempo con gente que no suma ni resta a mi vida.
Me estaba empezando a hartar de ello, pero llegó Luz.
Cómo su nombre lo diría, el rayito de ella que entró en mi vida, aquel día que el abominable se me estropeó (mejor dicho, Amity lo estropeó con su alto ingenio de bruja) y ella se hizo pasar por uno mismo aunque su consistencia fuese de dudosa procedencia, hizo que sacara una calificación alta, y le dio algo de color y felicidad a esa clase de mierda.
Lamentablemente yo era la deficiente para ese curso, no servía para ello, y con lo que me había dicho: "las grandes brujas son ingeniosas" pude descubrir que mi verdadero don eran las plantas.
Y todo empezó a tener forma...
Ha pasado el tiempo y puedo decir que ha mejorado, mis habilidades como bruja, a la hora de socializar, mis notas mejoraron, y en especial, lo que no esperaba: Amor.
¿Una bruja de plantas enamorada de una humana? ¿Dudando de su verdadera sexualidad a los 16 años?
Quizá no era lo que todos esperaban de mí, pero sí, me estaba enamorado de ella.
Dice que estar enamorado es descubrir lo bello que es la vida, confundir la noche con el día, ignorar el tiempo, y ver la estrella más pequeña, y es mejor estando con ella. Cualquier cosa junto a ella era lo mejor.
Ahora me dirigía a la casa búho, viendo que un hermoso atardecer se aproximaba. Llevaba un ramo de flores, y lo que era un pequeño "Steve", que decían que era de un juego que Luz amaba y que les había contado a varios, solo era picar y encontrar diamantes a lo que recuerdo haberle oído.
Pero bueno, al fin llegué a esa residencia, sin antes decirle a Luz que llegaría, podía esperar que ella me abriera, o Eda en todo caso, pero salió Hooty muy feliz.
—¿Vendrás a ver a Luz? ¡Es increíble! Ella ha soñado con esto hace mucho, ¡Hoot hoot! —decía el pajarraco mientras se seguía extendiendo como un gusanito.
—¡Hooty, por favor no digas nada! —gritó Luz desde una ventana, saliendo a ver lo que había.
Pude ver que su cabello estaba algo, desarreglado, bueno, muy desarreglado, y que tenía un suéter de color rosado, y sus ojos de color castaño estaban brillosos, solo me dedicó una sonrisa y un saludo al verme.
—¡Hey Willow! Permíteme un momento, solo me arreglo un poco, ¡No tardo lo prometo!
—Está bien Luz, yo espero —contestaba, sonriendo con un gran ardor en mi cara, sabía que era por ella.
Vi que Hooty se revolcaba en el suelo, jugando con el lodo, mientras lanzaba con su pico aquel trinar tan característico de los búhos, tenía que aceptar que se veía tierno, y más cuando jugaba, solo alcancé a oír la voz de Eda, regañando a Luz. O eso creí.
—¡Nada de explosiones! ¡Nada de dibujos! ¡Y nada de estar creando caos! ¿Okey? —le pide ésta abriendo la puerta.
—Está bien está bien Eda, no iré a causar una revuelta —le contesta Luz con un leve tono molesto—. Ho, hola Willow.
Ella llevaba ese mismo suéter de color rosado, unos jeans de color gris, y su cabello (el cual se encontraba despeinado en una ocasión anterior) estaba peinado a otro lado, al izquierdo para ser más específica, con varios rulos y mechones ondulados, y el broche con una mariposa; se veía preciosa, hermosa, esplendorosa, lo más hermoso que pude haber visto en mi vida, tus ojos castaños brillando, me dieron la motivación para continuar con mi travesía.
—Hola Luz, buenas tardes señora Eda —saludaba con mucha felicidad, y sonrojo en mis mejillas claro.
—Buenas tardes y no me digas señora, estaré vieja pero no tanto para ser señora —me contesta la dama búho con su característico humor hogareño—. No tarden demasiado que quizá hoy caiga lluvia hirviente en la noche.
—Volveré en la noche Eda, no te preocupes por mí —le comenta luz saliendo de la casa—. Te veo pronto Eda.
—Bueno Luz, ¡Suerte en tu cita!
Ambas no evitamos sonrojarnos al oír aquel comentario. Avanzamos bastante, y al llegar a un espacio determinado del sendero del bosque, mi mano rozó con la mano de Luz, su piel era calientita. Me puse muy nerviosa, tanto que incluso me tropecé por un momento.
—Ten cuidado, no quiero que te lastimes, además te noto muy nerviosa —dice Luz, tomando mi mano de repente.
La mera verdad no podía dejar de estarlo, parecía un tomate y mi rostro no colaboraba para nada con el calor, Luz me vio y tocó mi mejilla, su rostro parecía muy preocupado, y dejó un mechón de mi pelo en la oreja.
—Hey, ¿Te sientes bien? Veo que estás muy roja.
—Sí estoy bien Luz, l-l-lo que pasa es que... Creo que ya debes saber, ¿verdad?
Ella se detuvo, tomó mi mano y entrelazó sus dedos con los míos, les dio caricias, y su otra mano la cual estaba libre, llevo otro de mis mechones de pelo a un lado, y me vio a los ojos.
—Claro que lo sé, mi linda Willow —me habló con una sonrisa, una angelical sonrisa.
—Tú... ¿Tú, también estás enamorada de mí? —pregunté sorprendida.
Por un momento mis emociones actuaron por encima de todo, no me contuve de soltar algunas lágrimas, era hermoso sentir que alguien me correspondía, ¡En especial si Luz me correspondía! Era algo tan satisfactorio, tan hermoso y tan inalcanzable que sentía que nunca lo podía lograr, en otro momento, la incertidumbre atacó sin piedad en mí... ¿Y si eso solamente era una broma? ¿Cómo todos los demás actos?
Si era lo último, sin duda abriría una herida muy grande dentro de mí.
—Claro que lo estoy Willow —me contestó viendo los ojos, retirando los lentes de mi rostro—. Capté todas tus indirectas, todas y cada una de ellas, tengo que admitir que te veías muy linda, y que yo no le haría daño una florecita tan bella como tú. De verdad, nunca lo haría.
Y me acogió sus brazos en un abrazo, que no podía parar de estar emocionada, correspondía al gesto con rapidez buscando sus labios, quería besarla, no iba contenerme, no iba a resistir un segundo más. Ella era la chica que yo amaba, por nada del mundo la dejaría ir.
—Ay mi corazón —habló ella llevando su dedo pulgar a mis mejillas, retirando la evidencia de las lágrimas—. Te quiero muchísimo, tú eres una alma pura que quiero proteger, eres la flor más bella de mi jardín, no sabes cuánto aprecio y amor te tengo por ser la primera persona la cual me aceptó tal y como yo era, si hubiera seguido en el mundo malo quizás... La historia fuese diferente.
—Lo sé Lo único que quiero es protegerte, de verdad, amo que estés bien, te amo a ti.
—También te amo Willow, mi tierna brujita.
Sus manos se deslizaron a mi mentón, acariciaron esa área unos instantes, podría decir que nunca me había sentido tan nerviosa como ahora lo estaba. Su cabeza acercándose, su aliento tibio chocando con el mío, sus ojos cerrándose, y el predecible choque de nuestros labios hicieron que, el mundo se detuviese por un momento, saborear la suave, húmeda y cálida textura de sus labios me dio confort, me relajó, al igual que liberó una carga de placer dentro de mí, fue momento gratificante que duró lo que tenía que durar, fue disfrutable, fue hermoso.
Y recordé lo que me había dicho, que era la flor más bella de su jardín.
Nada podría ser más hermoso que eso, más cuando esa frase tiene algo muy en común contigo, encaja toda la perfección. Y eso es lo que lo hace especial.
Nos alejamos a cámara lenta. Rompimos el beso, me devolvió los lentes, y no pude parar de abrazarla. Parecía un oso, uno de aquellos típicos osos amorosos.
—Willow eres muy tierna, de verdad, siento arruinarlo pero tenemos que avanzar —me dijo ella soltándome con lentitud—, quiero seguir abrazada a ti pero, también me gustaría ver el atardecer contigo, vamos.
—Claro mi hermosa bruja humana, vamos.Y por cierto, estas flores son para ti.
Le di uno de los mejores ramilletes que tenía, tenía rosas rojas, blancas, amarillas y rosadas, y una que otra con dos colores.
—Son hermosas Willow. Gracias. Lamento no tener nada que darte.
—Estar juntas es más que suficiente, estar contigo es lo mejor. —le sonreí mientras empecé a caminar, aún tomadas de la mano.
