p class="MsoNormal"strong style="mso-bidi-font-weight: normal;"em style="mso-bidi-font-style: normal;"¿Conocerla? ¡Si es mi hermana! Está loca/em/strongem style="mso-bidi-font-style: normal;". (Aladdín)/em/p
p class="MsoNormal"La mañana de mi primer examen en Hogwarts (allá por mediados de diciembre), mi madre recordó por fin lo que le había pedido en septiembre y me envió un paquetito lleno de fotos para poner en mi habitación. Los nervios por la prueba de Encantamientos desaparecieron tan pronto como reconocí la letra de mi madre y comprobé lo que me mandaba; había de todo, fotos de las Navidades en casa de los abuelos, de las vacaciones en Brighton, del primer día de colegio… Incluso una foto con Severus en mi décimo cumpleaños (ésta me apresuré a guardarla en el bolsillo de mi túnica, sintiéndome observada sin saber por qué)./p
p class="MsoNormal"Todas eran recuerdos de buenos momentos y en todas aparecíamos mi hermana y yo juntas. Delante del árbol de Navidad, tirándonos por la arena de la playa, cogidas de la mano con nuestros abrigos y botas de agua delante de la puerta de casa, jugando con la manguera en el jardín, con cara llena de nata montada de algún pastel. Por un momento, tuve la sensación de estar contemplando la vida de otra persona, no fui capaz de reconocernos en aquel pasado no tan lejano./p
p class="MsoNormal"- Bonita foto – comentó Sirius Black sentándose a mi lado en la mesa./p
p class="MsoNormal"- Sí, la nata te favorece, Evans – añadió James Potter, ocupando el asiento a mi otro lado. Cómo eché de menos a Mary y Alice, que estaban vistiéndose en la habitación, en esos momentos. ¿Es que si me veían sola se sentían en la necesidad de venir a incordiar?/p
p class="MsoNormal"- Déjame en paz, esto no es asunto tuyo – repliqué, enfadada por su mera presencia./p
p class="MsoNormal"- Las niñas son raras, James, se enfadan si las llamas guapas y se enfadan si no – dijo Black tras engullir un bollo de canela, inclinándose a mi espalda para hablar con su amigo como si yo no estuviera./p
p class="MsoNormal"- La morena también es guapa – Potter ignoró a su amigo para echar un vistazo por encima de mi brazo al resto de las fotos. Las cogió antes de que pudiese detenerle y las ojeó rápidamente, enseñándole alguna a Black./p
p class="MsoNormal"- No está mal, parece divertida – éste sonrió con malicia al ver una imagen de Petunia sentada bajo un árbol, fingiendo terror al mirar hacia arriba, donde una versión en pantalón corto de mí hacía ademán de estar a punto de saltarle encima./p
p class="MsoNormal"Sentí mi rostro perder todo el calor del enfado. Esa foto era del día en que había recibido la carta de Hogwarts. Severus había llegado corriendo media hora después, gritando de alegría, y mis padres nos habían contemplado reír como si fuéramos un par de locos, sin comprender lo que estaba pasando./p
p class="MsoNormal"Y Petunia… Petunia había torcido la boca y se había encerrado en su cuarto, un gesto que había repetido durante las siguientes semanas hasta mi partida. Desde ese momento no había vuelto a haber más fotos nuestras desde entonces, porque ella ya no quería tener nada que ver con una em style="mso-bidi-font-style: normal;"anormal/em como yo. Fenómeno, criatura, bicho de feria, rara… Me había llamado tantas cosas desde aquel día que ya no era capaz de enumerarlas todas./p
p class="MsoNormal"Mamá había dicho que estaba celosa, que me echaría de menos y que, en realidad, lo que Petunia quería era no separarse de mí. Me lo creí cuando Severus me habló de la carta que le había escrito a Dumbledore, y Petunia me echó en cara algo que no era culpa mía. Sin poderlo evitar, en mitad del desayuno en el Gran Comedor, mi mirada se clavó en el anciano director, que no pareció percatarse./p
p class="MsoNormal"- Evans… ¡Eh, Evans!/p
p class="MsoNormal"Pegué un botecito al comprobar que tanto Potter como Black me miraban, dudando de mi capacidad mental./p
p class="MsoNormal"- ¿Qué? – ya no me acordaba siquiera de que se suponía que estaba molesta con ellos por coger mis cosas./p
p class="MsoNormal"Potter posó el taco de fotos sobre la mesa, con la foto del árbol encima de todas las demás, y empezó a desayunar contemplándome de reojo, como si temiese que le atacara al bajar la guardia./p
p class="MsoNormal"- Sirius preguntaba que quién es la morena./p
p class="MsoNormal"- ¿Tu súper mejor amiga de la muerte? – añadió el susodicho con recochineo./p
p class="MsoNormal"Sacudí la cabeza, recogí las fotos y me levanté, con pocas ganas de seguir hablando./p
p class="MsoNormal"- Es mi hermana – dije, como si lo dudara./p
p class="MsoNormal"La mañana de mi primer examen en Hogwarts (allá por mediados de diciembre), mi madre recordó por fin lo que le había pedido en septiembre y me envió un paquetito lleno de fotos para poner en mi habitación. Los nervios por la prueba de Encantamientos desaparecieron tan pronto como reconocí la letra de mi madre y comprobé lo que me mandaba; había de todo, fotos de las Navidades en casa de los abuelos, de las vacaciones en Brighton, del primer día de colegio… Incluso una foto con Severus en mi décimo cumpleaños (ésta me apresuré a guardarla en el bolsillo de mi túnica, sintiéndome observada sin saber por qué)./p
p class="MsoNormal"Todas eran recuerdos de buenos momentos y en todas aparecíamos mi hermana y yo juntas. Delante del árbol de Navidad, tirándonos por la arena de la playa, cogidas de la mano con nuestros abrigos y botas de agua delante de la puerta de casa, jugando con la manguera en el jardín, con cara llena de nata montada de algún pastel. Por un momento, tuve la sensación de estar contemplando la vida de otra persona, no fui capaz de reconocernos en aquel pasado no tan lejano./p
p class="MsoNormal"- Bonita foto – comentó Sirius Black sentándose a mi lado en la mesa./p
p class="MsoNormal"- Sí, la nata te favorece, Evans – añadió James Potter, ocupando el asiento a mi otro lado. Cómo eché de menos a Mary y Alice, que estaban vistiéndose en la habitación, en esos momentos. ¿Es que si me veían sola se sentían en la necesidad de venir a incordiar?/p
p class="MsoNormal"- Déjame en paz, esto no es asunto tuyo – repliqué, enfadada por su mera presencia./p
p class="MsoNormal"- Las niñas son raras, James, se enfadan si las llamas guapas y se enfadan si no – dijo Black tras engullir un bollo de canela, inclinándose a mi espalda para hablar con su amigo como si yo no estuviera./p
p class="MsoNormal"- La morena también es guapa – Potter ignoró a su amigo para echar un vistazo por encima de mi brazo al resto de las fotos. Las cogió antes de que pudiese detenerle y las ojeó rápidamente, enseñándole alguna a Black./p
p class="MsoNormal"- No está mal, parece divertida – éste sonrió con malicia al ver una imagen de Petunia sentada bajo un árbol, fingiendo terror al mirar hacia arriba, donde una versión en pantalón corto de mí hacía ademán de estar a punto de saltarle encima./p
p class="MsoNormal"Sentí mi rostro perder todo el calor del enfado. Esa foto era del día en que había recibido la carta de Hogwarts. Severus había llegado corriendo media hora después, gritando de alegría, y mis padres nos habían contemplado reír como si fuéramos un par de locos, sin comprender lo que estaba pasando./p
p class="MsoNormal"Y Petunia… Petunia había torcido la boca y se había encerrado en su cuarto, un gesto que había repetido durante las siguientes semanas hasta mi partida. Desde ese momento no había vuelto a haber más fotos nuestras desde entonces, porque ella ya no quería tener nada que ver con una em style="mso-bidi-font-style: normal;"anormal/em como yo. Fenómeno, criatura, bicho de feria, rara… Me había llamado tantas cosas desde aquel día que ya no era capaz de enumerarlas todas./p
p class="MsoNormal"Mamá había dicho que estaba celosa, que me echaría de menos y que, en realidad, lo que Petunia quería era no separarse de mí. Me lo creí cuando Severus me habló de la carta que le había escrito a Dumbledore, y Petunia me echó en cara algo que no era culpa mía. Sin poderlo evitar, en mitad del desayuno en el Gran Comedor, mi mirada se clavó en el anciano director, que no pareció percatarse./p
p class="MsoNormal"- Evans… ¡Eh, Evans!/p
p class="MsoNormal"Pegué un botecito al comprobar que tanto Potter como Black me miraban, dudando de mi capacidad mental./p
p class="MsoNormal"- ¿Qué? – ya no me acordaba siquiera de que se suponía que estaba molesta con ellos por coger mis cosas./p
p class="MsoNormal"Potter posó el taco de fotos sobre la mesa, con la foto del árbol encima de todas las demás, y empezó a desayunar contemplándome de reojo, como si temiese que le atacara al bajar la guardia./p
p class="MsoNormal"- Sirius preguntaba que quién es la morena./p
p class="MsoNormal"- ¿Tu súper mejor amiga de la muerte? – añadió el susodicho con recochineo./p
p class="MsoNormal"Sacudí la cabeza, recogí las fotos y me levanté, con pocas ganas de seguir hablando./p
p class="MsoNormal"- Es mi hermana – dije, como si lo dudara./p
