Minato

Saliendo de su casa un día casi dos años después de su examen de Chunin, Obito sabe que algo va a pasar. No está seguro del que; solo sabe que no va a gustarle del todo, aun así, no ha llegado tan lejos en la vida siguiendo sus presentimientos Él no es Kakashi; que se deja llevar por sus corazonadas pero ciertamente para él es difícil tratar de ignorar el peso incómodo en su pecho, sobre todo porque a medida que avanza el día Obito siente la cosa hacerse más y más grande al punto que; para la tarde siente que su pecho va a estallar en cualquier momento. Avanzando tras las enfermeras cotillas del hospital en dirección a la sala de urgencias puede sentir la sangre palpitar con fuerza en sus oídos y de no ser porque ha estado atendiendo sus necesidades debidamente creería que está por caer enfermo. A pesar de que están en guerra y el hospital está constantemente lleno de gente mutilada, heridas abiertas y supurantes, casos graves de agotamiento de chakra y muertos; lo que más le sorprende esta tarde al atravesar el ala llena de gente malherida y aquejada es una cabellera rubia familiar que se agita de un lado para él otro

Al acercarse más puede cerciorarse de que es Minato y está lleno de pánico exigiendo información a las enfermeras que hace mucho perdieron sensibilidad por cualquier ser humano que no esté en alguna camilla o situación más bien pésima, cuando se para junto al mayor para llamar su atención se entera de que, básicamente su estado de ánimo se debe a que al parecer Kushina ha sido herida durante una misión. Cuando Obito se adelanta y les pide el registro de ingreso a las mujeres estás dudan solo el tiempo suficiente para que Biwako-sama haga acto de presencia en el lugar y proceda a sermonearlas incesantemente al tiempo que le cede la tablilla a Obito, con una reverencia a la esposa del Sandaime; quién sigue atormentado a las pobres mujeres por no tratar debidamente a la alumna de Tsunade-sama, arrastra a Minato por el Hospital hasta una sala en aislamiento donde equipa al hombre y a si mismo con un traje previamente esterilizado, al ingresar al lugar la peste de la gangrena y otros males similares es lo primero que les golpea

Ve al rubio encogerse con náuseas ante una cortina abierta mientras avanzan hasta el fondo del pasillo donde, tras una cortina similar para la privacidad se encuentran a la de cabello bermejo tendida sobre una camilla, semidesnuda y conectada a una bolsa de suero a su derecha no hay nadie a la vista para decir que tanto tiempo llevaba la Uzumaki a su suerte. Ignorando el cómo Minato prácticamente se abalanza sobre la mujer casi inconsciente, Obito se pone manos a la obra; despojándose de los guantes y jalando un banco para poder estar cómodo mientras revisa a la mujer que fue como una madre en otra vida

Con las palmas brillando de forma precaria se inclinó sobre el pecho de Kushina, haciendo un rápido sondeo a sus pulmones y su corazón, el pulso era ligeramente lento pero por el momento no es algo que llame poderosamente la atención, desciende por su vientre ignorando magníficamente el chakra del Kyubi parpadeando en represalia a su propio chakra invasivo y tras cerciorarse de que no hay ningún órgano demasiado herido retoma el camino por su zona inferior, los huesos de la cadera están desencajados de una manera dolorosa y es sorprendente que haya logrado llegar al hospital por su propio pie. Finalmente desciende por sus muslos con moratones y las pantorrillas llenas de cortes con costra; los pies están en carne viva, pero en general su estado es salvable, Aunque probablemente el Kyubi ya se haya encargado de curar los peores de los males que aquejaban a su Jinchuriki

Da un paso atrás para desinfectar sus manos cuidadosamente y luego procede a subirse a la cama y depositar su peso de forma metódica en los muslos de la Uzumaki— Voy a acomodar su cadera, necesito que la sostengas, si se mueve sus huesos van a quedar mal ubicados, lo que nos orillaría a repetir el procedimiento ya doloroso o bien podría llegar a desarrollar problemas al momento de dar a luz —instruye al rubio sin apartar su mirada de la cadera de la fémina, desliza las yemas de sus dedos con suavidad por la piel tersa y pone sus manos en la posición adecuada para el procedimiento, por el rabillo del ojo observo a Minato establecer un agarre férreo en los hombros de su pareja— ¿Preparado? 1, 2... —y finalmente un movimiento rápido de sus muñecas y los huesos embonaron entre sí con un suave crujido, Kushina se revolvió de forma violenta y trató de incorporarse mientras un gemido lastimero salía de lo profundo de su garganta

Observando a Minato consolar a la siempre fuerte Kushina, él se concentró en palpar suavemente las crestas iliacas, una vez comprobada la posición natural de la cadera Obito se dirige a los pies sangrantes de la mayor, retirando con gentileza su peso de los muslos ajenos— ¿Dónde estaba exactamente para desarrollar estas heridas? —masculla con las palmas en el aire, su chakra cerrando concienzudamente los profundos surcos, esto tomaría un largo tiempo Y ni siquiera quiero saber que haré con sus órganos, el gime internamente, va a estar un largo tiempo aquí. Finalmente casi siete horas después Obito al fin puede dejarse caer del cansancio, dando un paso atrás observa su trabajo con ojo crítico y entonces se da la vuelta para salir al pasillo, trota suavemente hasta la salida y mientras se quita el gorro jala a una de las enfermeras nuevas para instruirle acerca de preparar una habitación para Uzumaki Kushina, gira sobre sí mismo para depositar el material usado en la cesta para descontaminar con ganas de recostarse y desfallecer hasta el mediodía de mañana

Se detiene abruptamente, a medio camino de quitarse su traje especializado cuando Minato se inclina profundamente ante él, casi doblado en dos— ¡Muchas gracias por cuidar de Kushina! —él dice solemnemente, Obito solo le da una sonrisa incómoda antes de quitarle fuerza al asunto Este es su trabajo, además, le debía esto a Kushina, mucho más— De verdad muchas gracias Uchiha-san, si no hubieras aparecido quien sabe si Kushina hubiera salido de esa sala hoy —le confió con una de sus sonrisas habituales y él no pudo evitar sonrojarse, Al parecer, ser una chica afecta mucho mis pensamientos, él se inclina de manera suave ante el mayor y avanza por el pasillo con la piel de los pómulos ardiendo, Quien iba a decirme que Minato-sensei era tan guapo, apretó los párpados mientras avanzaba por el pasillo, Por el Sabio, gimotea Sueno como las fan-girls locas de Kakashi ¡Concentrate Obito! el sacudió su cabeza enérgicamente y avanzo en dirección a la oficina de su sensei echando humo por las orejas