Ruptura

Obito apenas había cumplido los nueve años cuando su himen se rasgó durante el entrenamiento con Tsunade. El leve sangrado que le sigue es, sinceramente, muy incómodo y no sabiendo bien como debería reaccionar ante este percance se detiene en medio de asestar un puñetazo a Jiraiya y aprieta firmemente sus muslos antes de derrumbarse en el suelo con la postura de seiza. Cuando el mayor se inca a su derecha preguntando qué le ha pasado, él no puede evitar sonrojarse furiosamente y procede a inclinarse sobre su regazo hasta que su frente toca el suelo con las manos firmemente envueltas alrededor de su vientre. Se queda en esa posición hasta que la mujer Senju grita furiosa por la estupidez de los hombres y saca a Jiraiya a golpes del campo de entrenamiento e incluso después de esto, él se niega a abandonar su posición segura, Tsunade-sensei se cierne sobre ella— ¿Quieres que te lleve al Hospital? —le increpa acariciando su cabello en crecimiento, Obito niega fervientemente— ¿Entonces quieres esperar a que el sangrado se detenga por si solo? —intenta de nuevo, el asiente suavemente, contrayendo los músculos de sus muslos y vientre, para asegurarse de que toda la sangre que se pudo haber acumulado ante el desgarro salga totalmente de su canal

Unos largos quince minutos después el sangrado se ha detenido por completo y su sensei ha decidido despedirlo por el día para que pueda reponerse de la experiencia desagradable que ha vivido, Obito se despide de la rubia con una reverencia respetuosa y se apresura a la salida del campo de entrenamiento con pasos incómodos, cuando finalmente llega a su apartamento, después de atravesar el maldito Complejo Uchiha lleno de gente a la que pudo haber matado... o de pleno lo hizo, se despoja rápidamente de toda prenda y corre en dirección al baño donde se apresura a llenar la tina mientras jala de un balde y lo pone bajo el chorro del grifo en lo que reúne sus útiles de aseo, toma el balde ahora lleno y tomando una taza se arrodilla sobre el suelo de baldosas prístinas antes de empezar a fregar rigurosamente con un paño impregnado de jabón espumoso entre sus muslos tratando de acariciar suavemente los labios delgados que rozan su apertura hipersensible, cuando considera que ha frotado lo suficiente procede a hacerse un rápido lavado general y tras enjuagarse se introduce a la tina rebosante de agua tibia con un suspiro complacido, para este punto ha decidido que ser una chica es demasiado problemático

Obito sale de la tina solo cuando sus dedos se han arrugado y empieza a sentirse somnoliento, al salir se envuelve en la toalla demasiado grande y sale al pasillo, llega a la entrada para reunir la ropa que desecho tan fácilmente al llegar a casa y va al cuarto de la lavadora para dejarlas en el cesto de la ropa sucia, de camino a su cuarto más dormido que despierto, Obito está pensando seriamente en acostarse desnudo, pero para su desgracia alguien está golpeando su puerta e interrumpe de forma horrible sus planes de caer en un coma hasta mañana, a pesar de su deseo original de ignorarlos e ir a reponer fuerzas él decide rendirse e ir a abrir ante la insistencia molesta de la persona afuera

Bueno, piensa parpadeando de forma incrédula Esto no me lo esperaba, para nada Obito registra tardíamente que está escasamente cubierto por una toalla de pie ante la esposa y el heredero del Jefe del Clan, además de que debe frenarse con toda su fuerza de voluntad para no retroceder cuando la mirada de Itachi se cruza con la suya