Capítulo cinco

Avance por los túneles y de paso revisaba las salas pero no encontraba a nadie así que solo continuaba hacia donde el ruido de la batalla subterránea continuaba

Ya por ese punto me dolían las rodillas del miedo y sentía como mi estómago se enfriaba cada vez más, el olor a metal era lo que inundaba el interior y también el aroma del lodo, ya sabes ese olor a humedad que hay cuando llueve solo que era extraño. No sabía que tanto se extendía el túnel ya que nunca vi la entrada aunque aún no había recorrido la misma distancia y no me podía quejarme ya que el aire acondicionado era de mucha ayuda

Avance unos cuantos kilómetros más sin encontrarme a nadie pero al menos sabía que no tenía mucho que se habían ido, por lo tanto que recorrí ya había pasado el punto de donde partí y estaba impresionado que el gobierno no haya notado una construcción tan grande en su territorio, realmente no era algo muy complejo ya que servía mas de almacén y como una casa segura para los criminales donde podrían descansar

la soledad que estaba viviendo no era el problema ya que el sonido de sufrimiento recorrían todo y aun no terminaban, con lo que podía notar me daba cuenta o más bien sospechaba era que el oficinista de alguna manera si atraía con él a todos los criminales para atacarlo ya que cualquiera con poco sentido común al oír que estaban asesinando o al menos viendo que no podían ganar huirían, los dos de la salida solo estaban asegurando la mercancía mientras todo se controlaba y estaba seguro que llegarían más pero los niños estaban bien ocultos así que sería raro que no entraran por el otro lado y serian muchos

Diez minutos más caminando me llevó hasta un pequeño grupo que estaba esperando y viendo hacia el frente, con silencio me aproxime y estando lo suficientemente cerca dispare rápido hasta que dejaron de moverse, al verlos en el suelo especule que eran el grupo que se debía encargar de la mercancía viva pero por alguna regresaron a mantener la guardia hacia la salida y al ver que nada se arreglaba avanzaron, no fue muy listo y también se confiaron que llegarían los refuerzos.

Tome unas cuantas cosas y seguí un poco cuando nuevamente tembló solo que esa vez fue un sismo mayor y las paredes de donde estaba se cuartearon y cayó concreto del techo, no sabía que estaba sucediendo pero era demasiado grande

Avance con más cuidado mirando el daño en la estructura, los temblores estaban enterrando ciertos puntos de todo el túnel y el olor a lodo aumentaba, y hablando enserio ya me parecía exagerado la cantidad de gritos que aún continuaban y creía que el oficinista los estaba creando de algún modo

Ese pensamiento desapareció cuando llegue hasta aquel patio subterráneo, el olor a sangre y lodo llenaban ese lugar y yo estaba paralizado por completo, mi estómago estaba frio y tenía ganas de vomitar por lo que veía pero no podía moverme, el sabor del vómito y sangre lo tenía en la boca, yo diría que esa escena era sacada del infierno, si no estaba seguro de cómo era eso que vi demostraba que existía. En medio de aquel patio habían varios cuerpos, todos con las piernas rotas y los gritos de dolor no eran nada perturbadores a comparación de lo verdaderamente horrible, si pudiera decir una palabra que lo describiera mejor lo haría pero no se de otra que lo describiría mejor. En medio estaba el oficinista sujetando a uno de los hombres del cartel que tenía las piernas rotas y el oficinista noto mi presencia y solo sonrió

– Hola – saludo, no podía moverme

– Sí que son ruidosos – comento

Lo sujetaba del cuello sin esfuerzo y con su mano sujetó el brazo y empezó a aplastarlo mientras el tipo gritaba tanto como podía, los otros estaban tratando de huir pero algo los sujetaba al suelo, no se podían mover de su lugar, cuando quedó aplastado el brazo no se detuvo y lo arranco, simplemente lo desprendió y los gritos del tipo ya me estaban causando querer llorar

– esto si que es gritar – comentó sonriendo

Yo solo podía presenciarlo y el continuo con todas las extremidades finalizando con la cabeza, chorros de sangre salían disparadas hacia todos lados

– ¿y las encontraste? – pregunto

Me miro y continuo con otro, moviendo mis ojos escuchaba como suplicaban por que los matara, esa parálisis era como regresar a esa caja debajo de tierra solo que en esa ocasión podía mover mis manos y pies, deslizaba mis ojos intentando no ver lo que pasaba, eran al menos cuarenta ahí aún con vida y detrás del oficinista estaban los pedazos que sacaba de los cuerpos

– Me pregunto si después que las encontremos querrán ir a comer hamburguesas – dijo mientras le sacaba la columna completa con la cabeza pegada

– oh vaya, este salió bien –

los rostros de esos muertos eran de terror más que de dolor, el miedo de estar muriendo, los ojos salidos de su lugar por la sangre, oídos y la nariz chorreando, si eran los peores seres humanos alguien más los estaba matando y torturando tomándose su tiempo

Fue terminando con todos los presentes hasta que ya no quedo ninguno vivo y al terminar solo sacudió sus manos

– Bien, vamos – dijo, el tipo era claramente un monstruo y estaba normal

– Estos sujetos sí que les gustan las explosiones – comentó

– este lugar antes era una mina, sí que ampliaron mucho los túneles cuando compraron estas tierras – dijo, se acomodó la camisa y miró hacia uno de los pasillos

– Si pensabas ir en esa dirección te digo que está derrumbado – me había petrificado

– ¿sabes qué? Mientras esperas yo voy a ver a unos cuantos que se escondieron….oye deberías beber algo o comer, quien sabe – se fue hacia una pasillo y se alejó

El tiempo era lento y cuando por fin pude moverme no sabía qué hacer, no podía pensar y no sabía qué hacer, pronto los gritos resonaron nuevamente

Retrocedí y me oculté detrás de un muro donde me tire en el suelo de la manera más humillante y comencé a llorar, no sé cuánto paso hasta que logre calmarme. Me volví a poner de pie andando hacia la salida, no había nada más por buscar

Era triste y frustrante no encontrarla. Ande lo más rápido que podía hacia la salida queriendo escapar solo del oficinista ya que estar con el solo aseguraba que me volvería loco y quería ver a mi hija estando cuerdo, sin embargo, en medio de mi huida escuche una voz, la voz de mi hija la cual era la única luz en toda esa oscuridad, la única esperanza y mi único motivo en la vida, frene en seco y caí al suelo pero me levanté y miré hacia todas partes

– ¡papa! –

Gire y mis rodillas nuevamente temblaron

– ¡papa! –

Regrese por el mismo camino y fue de la nada que apareció en medio del pasillo de la mano de la hija del oficinista

– ¡papa! –

La soltó y fue directo hacia mí, cuando me abrazo la sujete para no separarme de ella nunca más, el calor de un abrazo de mi hija fue suficiente para perder el miedo que sentía, la abrace tanto como podía y no quería separarme

– Estaba asustada – dijo mientras lloraba, yo sabía que había fallado y me dolía mucho

– Gracias por venir – dijo, la continúe abrazando y hablándole al oído para calmarla, fueron unos segundos maravillosos hasta que la voz del oficinista resonó

– aquí estaban, sí que se lograron esconder – dijo, levanté a mi hija abrazándola y gire a verlo sostener la mano de su hija

– pensé que iríamos a México – comentó

– bueno, hay salir porque estos lugares se caen muy rápido – añadió, yo no dije nada y cargando a mi hija en brazos los seguimos

Caminamos en silencio y yo mantenía cubriendo a mi hija hasta que el oficinista hablo

– sabes qué es lo peor de ser enterrado? Que si te desentierran mal terminaras muerto…..me pregunto si a los de los pasillos los sacaran ¿o los dejaran ahí? Bueno al menos servirán de fertilizante – dijo

Mirando su espalda y la casualidad de que apareciera de la nada mi hija sospechaba que el verdadero culpable era el oficinista, podría ser que él hubiese controlado todo desde el principio y estando en ese lugar solo nosotros deslice mi mano hasta el arma

– Oye, tú fuiste quien secuestró a mi hija y me usaste – dije con fuerza, nos detuvimos el mismo tiempo

– ¿de qué hablas? – pregunto

– Tú me hiciste pasar todo esto – conteste

– no lo creo, solo nos encontramos por coincidencia en esa casa por que secuestraron a nuestras hijas ¿verdad? – el miro a la niña y esta asintió

– deberías ser agradecido porque te acompañe, y también con mi hija que cuido a la tuya. Verdad? – la niña volvió a asentir

– pero bueno, así son las personas….los ayudas y se quejan, me pregunto por qué no pueden decir gracias cuando los ayudaste…..tu más bien me usaste – dijo con un tono de molestia

– ¿y cómo sabias de esa casa? – pregunte

– ya te dije, yo tengo mi fuente ¿verdad hija? – contesto

– si papi, yo fui quien le avise – dijo la niña

Confundido lo mire y baje la vista pensando

– ¿acaso ella tiene un rastreador? ¿Eres de una agencia verdad? – dije

– no señor, yo le dije a mi papa los lugares y el me fui a buscar como siempre – dijo la niña con un tono tranquilo

– Es una amiga papa, ella siempre dice la verdad – agregó mi hija quien la estaba viendo

– ¿cómo es eso posible? – pregunte

– pues…te lo explicare de forma simple…ella está conectada a mi y cuando es llevada lejos de mí con malas intenciones ella entra en toda la red del primer culpable y me dice nombres, direcciones y toda la gente involucrada, siempre dice lo necesario y yo voy a buscarla – dijo, no comprendía cómo funcionaba y tuve más dudas

– Pero debes estar matando a inocentes, no todos pueden ser culpables – dije

– como mides un crimen? Un robo de un pan sigue siendo un robo, el rapto de un niño solo para entregarlo a otras personas sigue siendo un rapto, la compra de una droga sigue siendo un crimen, como puedes saber que es inocente y que no – yo estaba demasiado confundido

– pero si te hace sentir mal puedo decirte que hasta ahora no me he encontrado a ningún inocente – dijo

– es verdad, castigan a papá si se lleva a un inocente – dijo la niña

– cierto, recuerdo mi último error y fue horrible pero ya me reforme y soy más cuidadoso – dijo con un tono de burla pero a la vez de manera seria

– así son las cosas en el trabajo, deberías conocer a mi otro compañero…..él la tiene más fácil porque solo busca a su perro y pues la mayoría de los que encuentra son culpables la mayoría de las veces – dijo, sonaba nostálgico

– Pero bueno, hay que irnos – yo estaba mirándolo y parecía decir la verdad pero tenía esa sospecha

– ¿entonces tu hija como cuido a mi hija? – dije

– la encontré cuando nos subieron al camión, y nos trajeron hasta aquí, y como querían llevarnos no se los permeti – dijo la niña

Ya no pregunte más ya que sabía que no era mejor saber y me preocupe que mi hija hubiese visto

– no se preocupe señor, ella no vio nada – dijo la niña

– Yo creo que ya deberíamos irnos, ya han llegado los refuerzos – dijo el oficinista que continuó adelante yo fui detrás

Realmente no entendía nada pero en cuanto saliera mi plan era irme lejos de ellos y regresar a mi casa, caminamos en silencio y mantuve la vista de mi hija fuera de los cadáveres, no obstante, en lo que parecía ser lo último se vio interrumpida cuando en el eco se escucharon pasos y gritos acercarse, me detuve y miré a mi alrededor donde buscaría donde ocultarme mientras pensaba y mantenía segura a mi hija

– pensé que llegarían más tarde, bueno hija papá tiene que trabajar así que se buena y quédate aquí – dijo el oficinista

– si papi –

La niña se fue hacia una pared y se sentó, yo me quedé mirando al oficinista ir en la dirección a las voces que venían hacia nosotros, sabía bien que no había otra salida y mi hija no debía escuchar todo lo que estaba por pasar así que la lleve a uno de los cuartos y nos sentamos en el suelo

– Bien, jugaremos a no escuchar así que cubre tus oídos y yo te ayudare –

mi hija era muy obediente así que se tapó las oreja y la ayude cubriéndola con mis manos, en un momento cuando los disparos iniciaron también los gritos, el ruido de los muros quebrándose por los arañazos en el muro resonaban hasta el interior de mi estómago y junto a ello los gritos, no sabía cuántos fueron pero pasó una larga hora en la que estuvo tomándose su tiempo hasta que ya no se escuchó a nadie más gritar, para esa hora mi hija se había dormido por completo y la cargue andando hacia el pasillo donde aún estaba la niña sentada y no muy tarde llegó el oficinista quien se acomodó las mangas de su camisa

– Bueno, hay que salir – dijo

Tomó la mano de su hija y asegurando a mi hija avanzamos hasta pasar por la cantidad de pedazos humanos tirados

Algo que no olvidaré es que la niña miraba los cuerpos con una sonrisa mientras el oficinista solo sonreía observando hacia el frente

Salimos y afuera habían muchos vehículos estacionado y no muy lejos hombres armados que nos notaron de inmediato

– el trabajo nunca termina ¿verdad compañero? – dijo el oficinista que sonrío

– Bueno, si quieres toma un auto y yo me hago cargo mientras tanto – agregó

– ¿y la niña? – pregunte

– bueno…..– miró a su hija y se inclinó mientras los tipo armados caminaban hacia nosotros

– ¿quieres jugar? – preguntó el oficinista y la niña asintió con mucho entusiasmo

– estaremos aquí jugando, si quieren pueden irse – dijo

Ya en ese punto sabía que ellos no eran humanos y mucho menos pertenecían a mi mundo, retrocedí y tome una camioneta la cual tenía las llaves pegadas lo que era oportuno y signo que los sujetos pensaba en regresar y ahora que lo pienso me pregunto si los que esperaban no escucharon los gritos, ya para este punto diría que algunas cosas ya es mejor no cuestionarlas y menos cuando se trata de algo que nos sobrepasa

Encendí la camioneta y fui hacia donde estaban los niños quienes habían hecho caso y se mantuvieron ocultos en el lugar que indique, en ese momento no se oía nada, los disparos cesaron hacia minutos y sabía que ellos se estaban tomando su tiempo

– Niños, vamos – grite, supongo que reconocieron mi voz y salieron

– suban –

El espacio de la parte trasera era suficiente así que no fue problema acomodarlos y sin más regresamos hasta donde estaba mi auto, bajé y llamé a mi amigo cuando de la nada el suelo cimbro y a la lejanía podía ver una enorme nube de polvo levantarse hacia el cielo y sabía que todo aquel túnel ya estaba bajo tierra, sin perder la concentración llame

– hola, quiero pedirte un favor – dije

– hola ¿qué es? ¿Ya la encontraste? – dijo

– si pero quiero que me ayudes con algo – respondí

– Sí, cualquier cosa – dijo

– bueno ¿podrías mandar al FBI a mi ubicación? – pregunte

– eso no es problema ¿pero para qué? – respondió

– bueno, encontré a otros niños y quiero que vengan por ellos porque no puedo llevarlos conmigo….se tardaran mucho? – pregunte

– Pues si los alarmó con algo grande en poco llegaran – replico

– Entiendo, hazlo….están en una camioneta y todos están aquí…..– dije

– bien ¿y qué harás? ¿Esperaras? – pregunto

– no creo que sea buena idea, me harán preguntas y por ahora solo quiero irme a casa – respondí

– ya veo, pues ya alerte así que deberías irte de inmediato, si llevas armas tíralas y todo lo que no use un civil también – comentó

– Sí, es lo que haré, cuando llegue te hablaré – dije

Nos despedimos y cargue a mi hija al auto. Regrese con los niños quienes estaban viendo lo que hacía

– bien, aquí se quedarán hasta que llegue la policía….en cuanto lo hagan levanten las manos y digan que quieren ir a casa, les preguntaran si hay algún adulto y les dirán que no, no se mueven hasta que ellos vengan – dije, parecieron comprender y sin más solo me retire

Conduje mientras tiraba las armas en el desierto, el chaleco y toda la munición, y entre más me alejaba me iba sacando del cuerpo ese malestar y con el vino un dolor, el dolor de todo lo que había pasado se estaba haciendo presente, el dolor era soportable y regrese a mi casa donde volví a iniciar mi vida esforzándome por olvidar, mi hija estaba sana y no había recibido daño alguno lo que agradecía, y con respecto al oficinista no quería recordarlo