Una limosina se estacionó frente al hotel de los Bourgeois.
Después de agradecer al conductor por traerla ahí, sacudió su cabeza a ambos lados por el vidrio polarizado asegurándose de que no hubieran tantas personas afuera, no quería llamar la atención. Para su suerte, sólo estaban unas cuantas personas de servicio sacando la basura y otras recibiendo a nuevos inquilinos al hotel. Tomó una bocanada grande de aire y salió con cuidado del vehículo con timidez.
A penas estuvo fuera la limosina, el conductor se bajó abriendo el maletero para sacar su enorme maleta, la dejo a un lado suyo y una vez más agradeció despidiendo al hombre y arrancando el vehículo, dejándola sola frente al enorme y lujoso hotel. Venir desde Nueva York a Francia era un gran cambio. Conocía muy bien el idioma, pues era su lengua paterna, pero en cuánto a la ciudad.
Suspiró con tristeza.
Debió haber visto alguna página de ayuda en internet para poder visitar con más facilidad la ciudad de París, no quería molestar a su prima, ella odiaba salir sin esas ostentosas limosinas o esa costosa ropa cara que le encantaba presumir.
Bueno, ya pensaría en algo. Acababa de llegar y tal vez alguna otra persona amable además de su prima o su tía la ayudarían a adaptarse.
Comenzó a caminar hacia el portón hasta que vio cómo a una mujer se le dificultaban llevar dos enormes bolsas negras en cada mano. Rápidamente dejó su maleta en el suelo y corrió tomando una de las bolsas, sorprendiendo a la señorita.
—Oh, merci madmoiselle... es usted muy amable — agradeció la empleada con una sonrisa aliviada de que alguien se hubiera acercado a auxiliarla, ella sólo no hubiera podido jamás llevar esto.
—Es un gusto para mi hacerlo — respondió en un tobo amable a la mujer — si hay algo en lo que pueda ayudar lo hago con gusto.
—Eres todo un encanto... ¿Cómo te llamas, linda?
—¡Cielos, qué descuido de mi parte! — dijo apenada la chica — Clara Bourgeois, un placer — se presentó formalmente con una sonrisa amigable.
La mujer al oír el apellido comenzó a sudar y temblar, no sabía de qué otra manera reaccionar.
—¿B-Bourgeois? ¿E-Eres algo del señor André Bourgeois? — preguntó con temor esperando que sólo fuera una equivocación.
—Su sobrina en realidad — respondió tímidamente acariciando su brazo sobre su chaqueta. — acabo de llegar de Nueva York a hospedarme aquí, al hotel de mi tío...
—N-No puede ser, ¡Lo siento mucho! — se disculpó de pronto la empleada agachando la cabeza en una pose sumisa — ¡Siento tanto haberla hecho realizar una labor tan desagradable! Aceptaré cualquier castigo que me imponga, pero por favor... ¡No le diga al alcalde Bourgeois, se lo suplico! — rogó con temor, si el alcalde André se enterase de esto, la despediría... y necesitaba el trabajo, la paga era muy buena y servía para alimentar a su hermanita menor, nunca podría encontrar otro empleo que igualase a este.
La chica quedó perpleja y miró en todas las direcciones alarmada, esperaba que nadie hubiese visto eso.
—P-Por favor, t-tranquila... no fue ninguna molestia, en serio — procedió a tranquilizar a la mujer — no le diré nada a mi tío, te lo aseguro, es más... será nuestro pequeño secreto, ¿vale? — la calmó guiñándole un ojo en complicidad.
La mujer pareció respirar más tranquila y luego se enderezó aún con algo de nervios.
—E-Esta bien, le pido disculpas una vez más... u-usted, dijo que acababa de llegar ¿no es así? — preguntó con algo de temor en su voz.
—Así es... desafortunadamente no conozco mucho el hotel y... estoy varada. Podría... ¿Ayudarme a instalarme? Por favor... — pidió con clara angustia en sus hermosos ojos celeste claro.
La mujer reaccionó de inmediato y asintió efusivamente.
—¡C-Claro que si, señorita Bourgeois! Por favor acompáñeme... la ayudaré con su equipaje — informó acercándose a la enorme maleta de la joven.
—Oh, no, no, no... no hace falta — mencionó la joven corriendo hacia ella yo tomando su maleta antes de la mujer lo hiciera — la llevaré yo mismo, no es problema, en serio... pesa demasiado y... no me gustaría que la cojera en tu pie empeorara por eso.
Lo había notado. Esta chica además de amable, era muy observadora, tenía una horrible cojera desde la mañana, todo desde que la señorita Chloe tiró la bandeja del servicio en un arranque de ira, aplastado su pierna y provocando que esta terminase lastimada, todo porque las galletas que había traído, no eran las que a ella le gustaban. Cómo castigo ella tuvo que limpiar el desastre y a parte buscar en cada pastelería una docena de galletas de miel y avena, pagadas con su sueldo. Esta chica, no parecía ser familia de los Bourgeois, era tan diferente.
—E-Entiendo... que considerada es usted... — musito sin poder creerlo aún.
—¡Muchas gracias! ¿Podría solamente, indicarme dónde esta mi habitación? — pidió con amabilidad levantando la enorme maleta que era dos veces su peso.
—Desde luego — asintió la mujer — sígame, le indicaré dónde queda su habitación y le daré una llave, si necesita algo más... lo que sea, no dude en pedírmelo — ofreció caminando con la joven siguiéndola de atrás, por ratos escuchaba a la chica soltar gemidos y luego algo arrastrándose contra la alfombra del hotel con dificultad.
Giró la cabeza hacia atrás para ver a la joven luchando por arrastrar su propia maleta por la alfombra.
—¿Segura que no quiere que le ayude? — pregunto la mujer preocupada de ver a la joven cargar semejante maleta sola.
La rubia tiró nuevamente de la maleta colocando sus pies en un ángulo inclinado con fuerza.
—No, no, yo puedo sola — repitió nuevamente la acción — ya casi... — dijo en un sonoro gemido de esfuerzo ahora yendo hacia atrás y empujando fuertemente con sus manos, haciendo reír a la mujer.
—Permítame, por favor — dijo la sirvienta llamando a uno de los porteros con su mano — ¡George, ven aquí por favor!
El hombre que estaba organizando las llaves dejó de hacer lo que estaba haciendo para acudir al llamado de su compañera.
—¿Sucede algo, Louise?
La mujer asintió con una suave sonrisa mirando al hombre para luego rodar sus ojos en dirección a la muchacha, para que este la viera.
—Podrías ayudar a la señorita con su equipaje — ordenó de manera cómica — al parecer tiene problemas para llevarlo a su cuarto.
El hombre enarcó una ceja extrañado mirando a su compañera para luego mirar hacia dónde estaba la muchacha aún tratando de mover su equipaje de dónde estaba, rato después la chica soltó un grito y luego terminó en el suelo cayendo a los pies de ambos.
El hombre sonrió divertido y le ofreció su mano a la jovencita para que pudiera levantarse.
Esta la tomó avergonzada con un furioso sonrojo plasmado en sus mejillas, arreglando su blusa y su chaqueta que habían quedado hechos un desastre al ejercer esfuerzo tirando de la maleta, no podía decir lo mismo de su cabello, estaba fuera de su lugar y muy enmarañado, pero no pareció importarle mucho en ese momento, estaba molesta porque la jodida maleta era muy pesada.
—Lamento eso —se disculpó apenada tratando de arreglar lo mejor posible el aspecto de su cabello — en serio creí que podía llevarla sola, no quería causar molestias — argumentó juntando sus manos frente a ella.
A ambos empleados del hotel les dio un atisbo de ternura. Esta chica era muy dulce.
—Pierda cuidado señorita, llevaré su equipaje a su habitación en un instante, mientras Louise le dará la llave de su habitación — dijo el hombre decidido a buscar uno de los carritos que servían para movilizar las maletas de los huéspedes.
—Por favor, sólo llámenme Clara — rogó poniendo una expresión dulce — eso de señorita es muy formal — dijo agitando su mano en el aire — además, me quedaré aquí una larga temporada, así que no estaría mal tratarnos de una manera menos educada.
—¿En serio? — preguntó el hombre — ¿Usted sola? Se ve muy joven para ser independiente aún, ¿vendrá con algún otro familiar?
—Es sobrina del mayor Bourgeois — informó la mujer haciendo palidecer al hombre.
—O-Oh... discúlpeme, y-yo...
Clara levanto sus manos indicando que se mantuviera calmado y no entrara en pánico.
—Estoy pensando seriamente en no decir mi apellido, siempre que lo hago me tratan... diferente — dijo en voz baja — me gustaría que a partir de ahora me traten de manera normal, sin importar el peso de mi apellido — indicó con una pequeña sonrisa — ¿Podemos ir ya a mi habitación? — preguntó a la empleada causando que esta riera de nuevo por el entusiasmo de la joven.
—Por supuesto — dijo entregándole una pequeña llave plateada con un número atado — aquí tiene su llave, es la habitación 16.
—Gracias — la tomó y comenzó a correr rumbo a las escaleras para sorpresa de ambos individuos.
—¿No tomará el ascensor? — inquirió la mujer viendo subir hasta la mitad de las escaleras.
—¡Por supuesto que no! ¡Mis piernas no están rotas! — expresó con diversión — además, han sido largas horas de viaje estando sentada — dijo con gemido aburrimiento recordando lo extremadamente aburrido que fue el viaje — ¡Quiero estirar un poco las piernas!
Ambos empleados se miraron sonriendo.
—Eh, claro... cómo desee señorita.
—¡Perfecto! — se entusiasmo la joven — ¡Venga! Una carrera Louise, ¿Quién llega primero a mi habitación? — anunció echándose a correr escaleras arriba sin que la empleada pudiera decir algo.
—Si no tuviera un parecido increíble con la señorita Chloe, dudaría que fuesen de la misma familia — dijo la mujer a su compañero que estaba dejando la maleta dentro del carrito para llevarlo
—A veces la vida nos sorprende de manera inesperada — soltó el hombre mirando en la misma dirección por la que había desaparecido la joven.
—Sí — suspiró la empleada.
—Será mejor que te apresures, o la señorita Clara te ganará la carrera — sonrió George pulsando el botón del ascensor para que él y Louise subieran.
—Tienes razón, vamos — indicaron al elevador el piso número 2 y el ascensor brilló antes de llevarlos hasta arriba dónde una cansada rubia los esperaba.
A penas las puertas del ascensor se abrieron la rubia los encaró dando brinquitos de emoción.
—¡Ja! ¡Les he ganado a ambos! — dijo sonriendo victoriosa.
Ambos empleados se miraron divertidos mientras llevaban las maletas de la joven a la habitación, sería divertido tenerla aquí.
El grito que recibió por parte de su tía al verla en la oficina de su tío, casi hace que le sangren los oídos, había olvidado que debía lucir presentable frente a su quisquillosa tía, quien para rematar, también era crítica de la moda.
Bueno, tampoco es que esperaba un recibimiento muy cálido de su parte.
—¡Por todo el brillo! ¡¿Por qué vienes tan despeinada?! ¿Es que acaso peleaste con un huracán antes de venir? — inquirió Audrey bajando un poco sus gafas para ver con incredulidad la melena desarreglada de la chica. — ¿Y qué son esas fachas en las que vienes? No me digas que te atreviste a venir aquí con eso puesto, ¡Es ridículo, totalmente ridículo! Espero que ningún paparazzi te haya visto llegar.
La mencionada se sonrojo y bajó la cabeza en señal de vergüenza ante las palabras de su tía, tratando de ocultar sus zapatillas de la vista de la adulta. A lo lejos pudo escuchar la hilarante risa de Chloe, pero no le prestó atención. No era como si fuera nuevo que su prima se burlara de ella.
—L-Lo... lo siento mucho tía. Yo... llegué muy cansada del viaje y no tuve tiempo de arreglarme.
Audrey pareció olvidar el asunto del cabello y se colocó sus gafas correctamente para mirarla con altivez y resoplar tomando su celular.
—De acuerdo, Clarissa...
—Clara, tía — corrigió la rubia mordiendose el labio inferior aún avergonzada.
—Oh, sí. Clara. Irás a la misma escuela que Chloe a partir de mañana — dijo tecleando algo en su celular sin siquiera mirarla. — André hizo los arreglos. El director aceptó que te inscribieramos aunque hayan pasado ya unos meses desde que iniciaron clase.
El portazo que dió Chloe al salir de la oficina de su padre, más los gruñidos de irritación y maldiciones no se hicieron esperar.
Clara se encogio en su sitio y pareció aún más incómoda que antes. Agradeciendo que su prima se hubiese tomado la libertad de no armar un escándolo en esa misma oficina.
—Te lo agradezco mucho, tía Audrey. Me esforzaré mucho para que los amigos de mi prima me acepten en su grupo.
—Tonterías. Chloe no tiene amigos en esa patética y corriente escuela. Nadie esta a la altura de mi hija — decretó la crítica de la moda. — y te sugiero que te limites a hacer amistades que te provean de algún beneficio, niña. Si eres de nuestra familia, necesitas juntarte con gente importante. Como el hijo de Gabriel, por ejemplo — señaló como opción más adecuada.
—P-Pero tía, yo...
—¡No me interrumpas, Claudette! Estoy en una llamada importante, ve a recorrer el hotel o como sea. — dijo sin mirarla.
—Sí, tía Audrey.
Salió en silencio de la oficina de su tío y suspiró profundamente encargándose en la puerta con los ojos cerrados antes de volver a abrirlos y encontrarse con unos ojos azules casi iguales a los de ella mirándola con furia.
—Chloe...
—¡No te atrevas a hablarme! Soy yo la que te dejaré las cosas en claro para que no te atrevas a manchar mi reputación con tu despectiva presencia — advirtió mirándola con un claro ceño fruncido.
Clara la miró sin comprender.
—Ahora, escucha bien, dentro de este hotel, tu y yo podemos ser primas... pero fuera de él tu y yo no seremos nada más que desconocidas, ¿está claro?
—¿D-Desconocidas? P-Pero la tía Audrey dijo que...
—¡Oh, por favor! A mi madre no podría importarle menos tu presencia aquí. Ella como yo, sabe que no eres más que un estorbo. Solo estás aquí, porque el tío Andrew no tenía otro lugar al que enviarte, así que ni pienses por un momento que a alguien de aquí le importa lo que hagas o dejes de hacer.
La chica apretó los labios evitando dejar ver que estaba herida por lis comentarios de su prima. Nunca había entendido porque le desagradaba tanto, desde niñas, siempre había recibido el desprecio y la actitud cortante de su prima y su tía, hiciera lo que hiciera siempre era mal vista por ellas, nunca había podido ganarse su cariño.
—Esta bien, Chloe. Haré lo que me pides, no me acercaré a ti en la escuela, ni en ningún otro lugar.
—¡Perfecto! Y ahora que dejamos las cosas claras, me voy. Aurevoir — se despidió con desdén azotando su larga cola de caballo en la cara de su prima.
Clara la miró irse decepcionada y algo triste de que pasaría toda una temporada en un lugar con gente que la odiaba y deseaba que se fuera, no era muy diferente a su antiguo instinto, pero ya estaba acostumbrada al rechazo y a los malos comentarios. No tenía ninguna razón para quedarse en Nueva York, por eso aceptó quedarse en París sin quejarse, allá nadie la extrañaría o aguardaría su llegada, era siempre lo mismo, viajar y viajar de un lugar a otro sin un rumbo fijo.
Suspiró y escuchó de repente un tintineo proveniente de su celular. Era su padre.
Dad
Hola, my darling.
¿Cómo estuvo el viaje?
¿Llegaste bien? ¿Todo en orden con tus tíos?
Sonrió con sinceridad y se quitó rápidamente una lágrima que escapó de su ojo sin quererlo y le respondió.
Clara
Todo está genial papá, me recibieron muy bien, mi tío André me enseñó mi nueva habitación y es asombrosa.
Tecleó rápidamente y envió el mensaje.
No quería preocupar a su padre diciéndole que su bienvenida fue todo menos agraciada, pero al menos algo fue verdad en toda esa sarta de mentiras que había escrito. El tío André había estado al pendiente de su llegada y fue el único que se preocupó de que se sintiera a gusto, incluso le dio una habitación que que estaba totalmente aislada de la de Chloe, teniendo conocimiento de la relación de ambas.
El tío André le agradaba, era el único que la hacía sentirse querida en esta lujosa y vacía jaula de oro.
Dad
Me alegra tanto escuchar eso cariño. Juro que te compensaré al acabar todo esto, se que ha sido difícil para ti el tener que viajar todo el tiempo por mi trabajo y el de tu madre, pero después de la filmación de mi última película, nos quedaremos en un solo lugar. No más viajes, lo prometo.
Clara leyó el mensaje con una sonrisa ladeada de emoción.
Clara
No te preocupes papá, sé que tu trabajo es importante, estaré bien con mis tíos y mi prima.
Continúa trabajando en tu película. No te olvides de enviarme las partes terminadas, tengo mucha curiosidad por saber como la protagonista logrará librarse de su maldición.
Envió esperando una respuesta.
Dad
Dalo por hecho cariño.
Pero recuerda mantener los vídeos en secreto, es una película que nadie a visto aún, tienes que ser discreta al momento de verlos. No quiero que se filtre información de la película.
Clara
De acuerdo.
Me muero por ver tu próximo éxito en pantalla papá. Eres mi héroe.
Mándale besos a mamá de mi parte.
¡Los amo!
Su padre escribió una despedida y revisó el reloj dándose cuenta de la hora por primera vez desde que tomó el vuelo desde Nueva York. Ya era bastante tarde y su estómago reclamaba por algo de comida, no había ingerido nada por miedo a vomitar en el avión.
No quería molestar a su tía, y su tío estaba ocupado, así que tendría que pedirle ayuda a alguien del servicio esperando que no tuvieran la misma reacción que los empleados del principio.
En fin, mañana tendría que asistir a un nuevo instituto en donde su objetivo principal era no cruzar palabra con su prima, estaría sola de nuevo, como siempre.
Aparición de nuevo personaje y... renacimiento de esta pobre alma apaleada por la vida :"v
¡Como pueden ver, me he estado poniendo al corriente con las historias!
¡Pienso terminarlas todas aunque me cueste la vida !
¡En fin!
¿Qué les pareció el capítulo?
Sé que el personaje no es Zoe como tal, pero es que esta historia es de mucho antes de que saliera el personaje, así que decidí mantenerme fiel a la idea que tenía con respecto a la nueva "Queen Bee", espero y reciban de igual forma con mucho cariño a este personaje.
¡Los leo en el próximo capítulo!
¡Bye, bye!
