Bella POV

El viernes por la noche, mi padre me llamó para informarme que debía cubrir el turno nocturno por la ausencia de otro oficial y que llegaría hasta la mañana siguiente, por fortuna Jacob vendría a pasar la noche conmigo, veríamos películas y comeríamos pizza, como la semana anterior.

Tomé una ducha mientras esperaba por él, había estado trabajando todo el día en la tienda y necesitaba refrescarme un poco, me puse un viejo pants negro y cepille mi cabello, estaba lista para una noche de películas cuando Jake apareció vestido para salir, levanté una ceja confundida y él sonrió abiertamente.

―Creí que veríamos películas, no sabía que debía arreglarme para ello. ―exclamé dejándolo entrar a la casa.

―Charlie me llamó y dijo que desde el incidente no has querido salir de casa. ―fruncí el ceño sorprendida por la acusación de Charlie, no sabía que le preocupaba que estuviera demasiado tiempo dentro.

―Voy a la tienda todos los días. ―murmuré un poco a la defensiva, no estaba traumatizada, podía salir a la calle cuando quisiera.

―Sabes a lo que me refiero, Bells. ―suspiré pesadamente caminando hasta la sala con él siguiéndome a unos pasos de distancia. ―Hable con Alice y Rosalie, dijeron que hay una fiesta con todos los chicos que se graduaron este año. ―sabía de la fiesta, Al había insistido en ir todas juntas al evento, en ese momento me salí de los planes argumentando que tenía trabajo en las noches de viernes, pero ahora estaba libre para asistir.

―No tengo ganas de ir a una fiesta, Jacob. ―murmuré desganada, nunca había sido de ir a fiestas, no entendía porque ahora era tan importante para todos que saliera de casa.

―De acuerdo, entonces vamos a comprar hamburguesas al centro, si mal no recuerdo amabas las papas fritas de ese sitio. ―era una mejor opción, algo que estaría dispuesta a hacer y la sola mención de las papas fritas despertó mi apetito.

―Bien, solo me pondré unos tenis y podremos irnos. ―subí de nuevo a mi habitación para tomar mis zapatillas y una bolsa con mi cartera y llaves dentro, el camino hasta el restaurante fue interesante, Jacob me contó sobre los cambios en mis mesas, precisamente lo que Edward me había mencionado con anterioridad y agregó que Tanya llevaba una semana furiosa por la ausencia de éste último. ―No sabía que Tanya estaba tan interesada en él.

―La mayoría de las mujeres entre veinticinco y treinta años están interesadas en él, Bella. Es un soltero adinerado. ―exclamó con una sonrisa, asentí sin darle mucha importancia.

―Sin mencionar lo bien parecido. ―agregué ganándome una mirada indignada de Jacob que logró hacerme reír a carcajadas.

El restaurante estaba vacío, probablemente todo el mundo estaba en esa fiesta, incluso los que no se graduaban aun, una camarera nos atendió de inmediato y ordene un gran plato de papas fritas con una malteada de fresa, Jake por su parte ordeno una hamburguesa, un refresco y un plato de nuggets grande.

―Leah dijo que te vería mañana para invitarte a desayunar. ―exclamó sonriente, sonreí como el gato de Alicia y recargué los codos en la mesa.

― ¿Cómo van las cosas con Leah? ―se encogió de hombros con el vago intento de quitarle importancia, pero las mejillas sutilmente sonrojadas lo delataron.

―Salimos hace días. ―confesó con una sonrisa enorme en su rostro. ―Y está dispuesta a salir conmigo de nuevo.

―Le preguntaré mañana, seguro me cuenta el resto de la historia. ―exclamé emocionada por ellos, Jake puso los ojos en blanco sin borrar la sonrisa de su rostro.

Comimos entre risas y charla, y cerca de las diez volvimos al auto para regresar a casa, estaba distraída revisando los últimos mensajes de Charlie donde me preguntaba si estaba pasándola bien con Jake, en el fondo creía que mi padre tenía una idea bastante equivocada respecto a mi relación con Jacob, pero decidí ignorarlo y respondí que habíamos ido a comprar una hamburguesa, cuando levanté la mirada de nuevo me di cuenta que no estábamos en mi vecindario, eran las afueras del pueblo y podía ver las luces en la casa de Mike desde donde estábamos.

―Jacob. ―exclamé sorprendida. ― ¿Qué hacemos aquí? ―murmuré hundiéndome en el asiento.

―Todos tus amigos están aquí, Bells. ―lo miré aun enojada. ―Oh vamos, no fuiste a la fiesta de graduación y todas esas personas con las que pasaste la mayor parte de tu vida empezaran a irse la semana entrante. ¿De verdad no quieres verlos de nuevo?

―Ve como estoy vestida, no quiero que lo último que recuerden de mí sea mi pijama de viernes por la noche. ―murmuré evitando mirar a las personas que corrían en la calle rumbo a la casa de Mike. ―Y después de como terminó mi cita con Mike, no hablamos mucho.

―Escuché que está saliendo con una chica llamada Jessica. ―rodee los ojos imaginándome a Alice contándole todo lo que necesitaba saber para obligarme a venir a esta fiesta. ―Tengo una chaqueta atrás si quieres usarla. ―exclamó sonriente.

Veinte minutos después estábamos en el terreno detrás de la casa, no llegaba a ser un rancho, su familia había dejado eso tiempo atrás cuando no pudieron competir con el rancho de los Cullen, pero el espacio era tan grande que sentías que podías perderte si te alejabas demasiado.

Mike era extravagante y sus fiestas lo reflejaban a la perfección, había un escenario con un DJ, luces y bocinas enormes, la alberca tenía luces de colores también y había un barman en el otro extremo del terreno.

La gran mayoría de las personas bailaban alocadamente frente al DJ y unas cuantas parejas se enredaban en la piscina, tardamos un rato en encontrarnos con Rose, quien iba acompañada de un chico alto de cabello negro.

―Bells, me alegro de que Jake logrará sacarte de casa. ―sonreí forzadamente y ella saltó recordando de pronto que venía con alguien. ―Casi lo olvido, Bells, él es Emmett, nos conocimos hace unas semanas, Emmett ella es mi otra mejor amiga, Bella. ―le dedique una sonrisa sincera y antes de poder decir cualquier cosa, Rose se empujó hacia delante para susurrar en mi oído. ―Trabaja en el rancho de tu novio. ―sentí mi rostro arder de inmediato y ella soltó una carcajada. ―Jake, porque no vas con Emmett a conseguirnos unos tragos. ―Jake asintió y ambos se alejaron hasta el bar a unos metros de nosotros. ―En realidad, Emmett tiene un amigo que se muere por conocerte.

―Oh no, no vas a emparejarme con nadie. ―exclamé sentándome sobre la única mesa del lugar. ―Suficiente hicieron con convencer a Jacob de traerme aquí contra mi voluntad.

―Cariño, necesitas dejar de suspirar por el vaquero al otro lado de la calle, ambas sabemos que ese hombre no volverá a casarse. ―la miré con el ceño fruncido.

―Rose, no tengo el sueño de casarme con Edward, él es bastante mayor para mí y estoy segura de que me ve como una niña. Así que puedes dejar de preocuparte. ―sonrió con cierta diversión.

―Pero si te propusiera una noche en su cama no te negarías ¿verdad? ―abrí los ojos como platos y mis mejillas hirvieron.

― ¡Rosalie Hale! ¿Cómo se te ocurre tal cosa? ―ella estaba muriéndose de risa y yo sentía que podía tirarme a la piscina en ese instante y ocultarme ahí el resto de la noche.

―Bells, todo el mundo va a perder la virginidad tarde o temprano y tú te aferras a ella como si en verdad la estuvieras guardando para el señor Cullen. ―bufé indignada, me habían traído a la fuerza para regañarme por no tener sexo, esto no era lo que imaginaba para esta noche. ―Por favor, prométeme que no vas a vivir encerrada en tu casa hasta que regresemos de la Universidad. ―murmuró unos minutos después recostándose en mi hombro, solo entonces comprendí lo mucho que Rose había bebido.

―Lo prometo. ―murmuré consciente de que mañana olvidaría esta conversación.

Las siguientes horas las pase corriendo detrás de Rose, bailando con Alice y tomándome todo lo que ambas ponían frente a mí, normalmente no bebía tanto, pero la conversación con Rose me había hecho sentir que tenía setenta años y por una noche quería divertirme como el resto de las personas de mi edad, aparte, Jacob estaba cuidándome, así que llegaría a salvo a casa.

Todo iba bien, estaba divirtiéndome e incluso cantaba con ellas las pocas canciones que reconocía del repertorio, hasta que en medio de mi confusión por el alcohol alguien me reto a saltar a la piscina, Jacob intento impedirlo, pero solo me quite la chaqueta y me lancé sin pensarlo, después de mí las chicas lo hicieron también y pronto había tantas personas ahí que era difícil moverse.

Al salir del agua me fue imposible ver a Jacob en medio de las personas que saltaban al ritmo de la música, por lo que comencé a caminar hasta alejarme de la multitud, sin darme cuenta llegué al jardín frente a la casa, el lugar estaba abarrotado con los autos mal estacionados llegando incluso a la calle y en mi estado no pude reconocer el auto de Jacob.

― ¡Bells! ―detrás de mí estaban Rose, Emmett y Alice, les sonreí abiertamente, en realidad solo quería encontrar la chaqueta de Jake, moría de frío. ―Mira quien está ahí. ―me giré hacia donde señalaba Rose y observe a un muy enojado Edward bajando de su camioneta.

―Te reto a besarlo, justo ahora que viene hacia acá. ―exclamó Alice emocionada.

―Claro que no. ―murmuré avergonzada solo de pensarlo, pero ellas iniciaron con sus abucheos y Emmett se limitó a reírse.

―Bella, ¿qué demon… ―la voz de Jacob se quedó en un simple murmullo detrás de mí, al parecer el alcohol me hacía valiente, camine a pasos rápidos y finalmente corrí hasta el cobrizo que iba a mitad del jardín de los Newton, choque contra su pecho con la suficiente fuerza para enredar mis piernas a su cintura y colgarme de su cuello, estrellando mis labios con los suyos y ganándome una ola de gritos por parte de mi amigas.

Edward ni siquiera había comprendido lo que estaba pasando cuando las luces de la casa se encendieron y la puerta de la entrada se abrió dejando salir a los padres de Mike, ambos tenían la boca abierta cuando solté al Señor Cullen y me sonroje cual tomate.

― ¿Isabella? ―la voz de la madre de Mike hizo eco en mis confusos pensamientos y solo entonces baje mis piernas y di un paso atrás rápidamente.

―Oh no. ―escuché a Alice en medio de la música que aún estaba dentro y cerré los ojos queriendo convencerme de que esto era solo una pesadilla.

―Corran. ―exclamó el amigo de Rose y antes de comprender el plan ya estaba sobre su hombro con todo el mundo corriendo porque las patrullas de Charlie se acercaban a la casa, las luces rojas y azules, las sirenas, los gritos, todo era lo que pasaba a nuestro alrededor era una locura y lo único que era capaz de enfocar era el cuerpo tieso de Edward en medio de los chicos que corrían rodeándolo.

― ¡Isabella Swan baja en este momento! ―el grito de mi padre me despertó, estaba en mi habitación, con la ropa de la noche anterior y la cabeza estaba matándome.

Tomo toda la fuerza de mi cuerpo poder ponerme de pie y bajar las escaleras, para mi sorpresa Charlie no estaba solo, la madre de Mike y otras dos mujeres estaban en la sala también.

―Isabella ¿quieres explicarme lo que estás señoras vinieron a decirme? ―lo miré confundida mientras las imágenes de la fiesta golpeaban mi mente.

― ¿Qué vinieron a contarte? ―pregunté observando la manera en que esas mujeres me veían y de pronto estaba avergonzada de bajar con esa ropa.

―Que estás viéndote a escondidas con Edward Cullen. ―lo miré como si acabara de salirle un tercer ojo y negué de inmediato.

―No, debe ser un error porque….

―Ningún error, Isabella. ―exclamó una de las mujeres interviniendo y la miré con el ceño fruncido. ―Yo te vi entrando a su casa hace días, incluso le llevaste una tarta.

―Oh, eso fue un malentendido entonces, le lleve la tarta como agradecimiento. ―murmuré sintiéndome momentáneamente aliviada.

―Yo los escuche hablando de tener relaciones en la tienda donde trabajas. ―se me fue el aliento ante semejante argumento.

―Eso no es verdad, la única razón por la que Edwa… el señor Cullen estuvo en la tienda fue para comprar unas botellas. ―murmuré con un fuerte dolor de cabeza.

―Y como explicas la forma en que se besaron ayer en mi jardín delantero. ―solté una especie de grito ahogado y la imagen de mí corriendo hasta besar a Edward Cullen me dejo pálida.

―Oh no.

―Y después otro hombre se la llevo en hombros. ―la señora Newton no me tenía en la mejor estima desde que su hijo había ido a parar a prisión por mi culpa y ahora estaba claro que venía a cobrar venganza por él.

―Puedo explicarlo todo. ―murmuré girándome a mirar a Charlie desesperada por que esas mujeres se fueran de mi casa.

―El que va a tener que explicarme todo esto, va a ser Edward. ―gruñó furioso y poniéndose sus pistolas con el uniforme.

―Papá por favor, es todo un gran malentendido, no puedes ir a hablar con el señor Cullen así. ―mascullé al borde de un colapso nervioso.

―Claro que puedo y tú vas a quedarte aquí hasta que vuelva. ―concluyó saliendo de la casa, las señoras detrás de mí se hicieron espacio para salir también, no sin antes mirarme como si fuera la mujer más fácil de todo el pueblo, caí presa de un ataque de pánico en el primer escalón de la escalera.

Me faltaba el aliento, sentía como si estuvieran oprimiéndome el pecho, las manos me temblaban y era incapaz de ponerme de pie.

Quería llamar a las chicas para que vinieran a explicarle todo a Charlie, incluso a Jacob para que le hiciera comprender a mi padre que esto era una locura, pero sin la fuerza para levantarme resultaba imposible.

Edward POV

Después del rápido viaje a la ciudad, regrese al pueblo con la esperanza de descansar tranquilamente en mi casa, pero ni siquiera podía llegar a la entrada del rancho por la cantidad de autos estacionados en la calle, creía que con todos yéndose a la Universidad esta tontería terminaría, pero tal parecía que el inútil de Mike Newton aun quería arruinarme la noche por última vez.

Baje de la camioneta decidido a detener todo esto de una maldita vez, estaba harto de la familia Newton, desde que su patético rancho pereció por no poder llevar la competencia, se habían propuesto molestarme con sus apabullantes fiestas hasta deshoras de la noche, lo había dejado pasar en varias ocasiones, pero habían llegado a mi limite.

Pero apenas logré llegar al jardín cuando el cuerpo de una adolescente se lanzó contra el mío, descubrí que era la preciosa Isabella demasiado tarde para detener sus intenciones, estrello sus labios con los míos y se aferró con piernas y brazos a mí, su pecaminosa lengua luchaba por abrirse paso en mi boca y mis manos picaban por tocarla también, por suerte la puerta de la casa se abrió deteniéndola porque si no ambos habríamos terminado en un buen problema.

― ¿Isabella? ―la chiquilla dio un saltó bajándose de mi cuerpo ante la atenta mirada de los señores Newton, mientras yo luchaba por esconder una parte de mi cuerpo que había despertado con el roce de la tentadora jovencita.

―Corran. ―fruncí el ceño y de pronto una masa de adolescentes salió del patio de los Newton, las sirenas de la policía estaban ahuyentando a todo el mundo y el tipo que estaba seguro trabajaba para mí agarro a Isabella por las piernas para correr junto a otro grupo de personas y solo pude quedarme parado ahí preguntándome qué demonios había ocurrido.

Al día siguiente desperté aun incrédulo de que hubiera ocurrido, incluso cuando Elizabeth me hablo de la horrible fiesta de enfrente y como había llamado a la policía para detener a los chiquillos, seguía preguntándome si habría tenido una fantasía con Isabella Swan.

Al terminar el desayuno me dispuse a ponerme al día con los deberes del rancho, Jasper me explicó que los nuevos estaban trabajando mucho mejor y que la yegua seguía con buena pinta.

Estábamos sacando a los caballos a que pastaran un rato cuando la patrulla del jefe de policía se detuvo en la entrada del rancho.

―Debe ser por la fiesta de anoche, escuche que la estampida de adolescentes dejo un camino de destrozos por todo el pueblo. ―murmuró Jasper pasándole las riendas del caballo a uno de los peones, Charlie Swan bajo del auto azotando la puerta y cuando finalmente deslumbro mi rostro se acercó furioso hasta nosotros.

―Edward Cullen, voy a hundirte en la cárcel por aprovecharte de una niña. ―mi cuerpo se tensó por tal acusación y pude sentir como la mitad de mis empleados se detuvo también.

―Te dije que mantuvieras las manos donde pudieran verse. ―susurró Jasper evitando que Charlie lo escuchara. ―Charlie ¿qué te trae por aquí?

―No te metas Jasper. ―gruñó claramente furioso, Jasper dio un paso atrás y solo pude preguntarme si Charlie traería el arma cargada. ― ¿Y bien? ¿Vas a explicarme porque todo el pueblo está hablando de mi hija y de ti? ―fruncí el ceño sorprendido con sus palabras.

―No lo sé. ―murmuré con tranquilidad.

―La señora Harrison me ha dicho que le hiciste insinuaciones a mi hija en la tienda donde trabaja. ―trague en seco, maldita sea la hora en que fui a molestar a Isabella Swan. ―La señora Weber dice que mi hija ha venido al rancho y entraron juntos a tu casa. ―maldita señora Weber, mandaría poner paredes que rodearan el rancho entero. ―Y la señora Newton dice que anoche estabas besándote con mi hija en su jardín delantero. ―por esto no me involucraba con mujeres tan jóvenes, siempre había un padre clamando por su honra.

―Escucha Charlie, sí, Isabella estuvo aquí, pero solo vino a dejar una tarta como agradecimiento, si la señora Weber tuvo tiempo de vernos entrar, también debió ver a Isabella irse de inmediato. Y lo que sucedió en la tienda fue un malentendido, yo nunca le habría hecho insinuaciones a una adolescente.

―Entonces si voy a la tienda a pedir las grabaciones no me voy a encontrar contigo hablándole a mi hija de sexo. ―maldije para mis adentros y Charlie bufó furioso. ―Todos en el pueblo habla de ella como si de una cualquiera se tratara así que vas a arreglar esto.

―Yo no voy a arreglar nada, fue ella la que se me lanzó ayer por la noche. ―Charlie me fulmino con la mirada.

―No te atrevas a culparla, tiene solo dieciocho años, tú eres un hombre de treinta y tantos, ¿de verdad crees que en una corte la van a culpar a ella de seducirte? ―iba a terminar en prisión de por vida.

― ¿Y qué pretendes que haga, Charlie? ¿Quieres que vaya casa por casa explicándoles que Isabella no es una cualquiera? ―pregunté ahora enojado, esa niña tenía la culpa de todo esto y yo tenía que arreglarlo como si fuera de mi maldita importancia.

―No, lo que harás es casarte con ella. ―fruncí el ceño y negué de inmediato.

―No. ―exclamé con una sonrisa incrédula, Charlie estaba perdiendo la razón. ―Puedo hacer lo que quieras para limpiar la honradez de tu hija, pero no voy a casarme con ella.

―Charlie, creo que estás exagerando, ya no son los mil ochocientos, no puedes obligar a Isabella a casarse. ―murmuró Jasper bastante firme en sus palabras al notar el rostro furioso de Charlie por mi respuesta.

―Isabella es terca como ella sola, se va a pasar la vida entera juntando el dinero para la universidad porque se niega a que la pague yo y ahora que no puede trabajar en el bar tardará aún más tiempo en juntar ese dinero. ―murmuró Charlie cada vez más enojado. ―Y ahora con todo lo que se dice de ella tampoco va a conseguir un marido, así que mi hija se va a quedar sin estudios y sin familia por tu culpa.

―Charlie, los hombres ya no son como antes, con lo bonita que es Isabella seguro se consigue un marido por su cuenta y es una chica lista, encontrara la forma de ir a la Universidad. ―explicó Jasper intentando mediar la situación.

―Puedes casarte con ella o puedes ir a la cárcel por abuso de menores. ―sentenció Charlie ignorando las palabras de Jasper y mirándome fijamente.

―Sino mal recuerdo la edad de consentimiento es a los dieciséis en Alabama y Bella tiene dieciocho. ―musitó Jasper y finalmente Charlie lo miró.

―Y la provisión de diferencia de edad es de dos años y estoy seguro de que tu amigo es más de diez años mayor que Isabella. ―Jasper no pudo responder y yo solo me quede en silencio, la idea de ir a la cárcel dejando el rancho a la deriva por los chismes de las personas del pueblo no era una opción. Sin embargo, si me casaba con Isabella podía divorciarme tan pronto fuera mayor de edad y Charlie no podría oponerse.

―De acuerdo, me casaré con Isabella. ―musité ganándome una mirada sorprendida de Jasper y una de satisfacción por parte de Charlie.


Gracias por leer