Nota: antes de leer esto hay que leer los chats 29 y 30
—•¤•—
Disclaimers
Los personajes de Inuyasha son de Rumiko Takahashi, pero la historia y la locura muy mía.
No continúo historia, si termina, termina, no me pidan continuaciones.
A partir de estos momentos mi nombre como "Romance Erótico" desaparece, conservaré en todas mis redes kagomexsiempre.
Solo publico en Fanfiction, Wattpad y en mi página de kagomex100pre . worpdress . com si ven en otro lado historia ¡denúncienlas!
Esta historia se complementa con chats de WhatsApp que los publicaré en mi página de Facebook y wordpress como primicia y los iré subiendo también en Wattpad una vez suba los capítulos.
¸.•¤•.¸¸.•¤•.¸
27. Coherencia, enciérrate en un baño
—•¤•—
Sesshoumaru POV
¿Es en serio? ¿Todo se resume en que no le he hablado?
Por lo que veo, es probable que sí vomité por todo el lugar. Quisiera ser topo, cavar un hoyo e irme a vivir allí, o fácil, no la vuelvo a ver.
Veo a mi doble en mi imaginación cagándose de la risa de mí: ¡Sí como no imbécil! Como si fuese tan fácil decir: no la quiero volver a ver si has andado con una puta erección todo el día de solo pensarla, que se te baja fácil con la sola imagen de creer que rociaste como manguera todo su apartamento.
Cállate idiota.
Me avergüenzas, todavía no sé qué nos hiciste, ¡mira que enamorarte y encima parecer idiota!
Que no me he enamorado.
Deja el teléfono entonces.
Y hasta en ese momento me doy cuenta de que lo tengo en mi mano dispuesto a marcarle.
Si hasta se te para solo con pensarla.
Me vuelvo a ver y ¿en qué rayos me he convertido? Enciendo el televisor de la habitación y pongo Discovery Chanel y hay un documental sobre el apareamiento de los leones, ¡esto es enfermo! Tiro el control remoto apagando el aparato.
Me levanto y abro la ventana del balcón. El aire de Hokkaido está un poco tibio, me serviría más que estuviese nevando, tal vez me da una pulmonía, me llevan al hospital, ella se acerca a mí toda acongojada, llorando y diciendo: "Sesshy, no te mueras, por favor, porque te amo" y todo el puto asunto de su apartamento y espectáculo se terminaría por arte de magia.
Otra vez mi conciencia partiéndose de la risa y revolcándose en el suelo, veo a unos que se están colgando del techo, a otros decepcionados con un cartel de mátenme y a unos pocos jugando ruleta rusa. Incluso conscientemente me estoy riendo de mí mismo al haberla imitado, y podría decir oficialmente que he llegado a lo más bajo.
Así que sin más que perder, porque mi dignidad y mi orgullo lo dejé en su baño, tomo el teléfono y le hablo. Solo suena vez y me responde.
—¿Sesshoumaru? —¡Oh! Su voz es tan dulce y denota tanta preocupación que acaba por sentarme para mirar el cielo.
—¿Te encuentras bien Kagome?
—Eso debería de preguntártelo yo a ti, creí que habías muerto.
—Mala hierba nunca muere —bufo y escucho cómo ella se ríe y luego suspira.
Nos quedamos en silencio escuchando nuestras respiraciones, hasta que ella habla.
—¿Te sientes bien?
—Sí. Estuve todo el día en reuniones, pero al mismo tiempo me mantuve hidratado.
—Eso es bueno —otra vez el silencio y creo que puedo escuchar mi propio corazón—. Oye, Miroku me promovió.
—¿Eso quiere decir más responsabilidades?
—Menos tiempo libre y más dinero —se ríe al otro lado—. A riesgo de sonar cursi, quiero decir que te extraño.
No sé qué decirle, aunque tengo a un Sesshoumaru en mi conciencia con un ramo de rosas hincado diciendo: yo también te amo bb, pero todos los demás le caen a palos y luego lo ponen en un ataúd.
Tengo que responderle ¿verdad? Decirle algo, pero ¿qué? "Te he extrañado también", "me haces falta", "me gustaría tenerte aquí". Rayos, los segundos van pasando y en mi cerebro estoy sentado en un enorme sillón apuntando mi reloj.
—Este viaje habría sido mejor si hubieses tomado esos días libres que dijiste.
—¡Yo no dije eso! —se empieza a reír y creo que fue una buena respuesta. Diablos, internamente la hincha ya cobró vida.
—Es lo que recuerdo.
—Tergiversaste todo.
—Pregunté y me respondiste.
—La próxima vez te haré prometer algo similar —otra risita de ella y me pongo nervioso, sí, la "próxima vez", de hecho ya estoy planeando en llegar a su apartamento cuando termine el viaje, así que antes que el silencio nos inunde mejor le respondo.
—Entonces, tendré cuidado con no hablar mucho.
—No puedes quedarte callado, me encanta tus gruñidos.
—¿Gruño?
—Sí... —escucho una sonrisita pícara al otro lado y me meto a la habitación otra vez para acostarme en la cama cerrando la puerta del balcón a mi espalda.
—¿Por qué te gusta que gruña?
—No sé... —la escucho nerviosa y algunos sonidos al fondo.
—Lo sabes, solo que no quieres decirlo.
—Me da... vergüenza...
—Creo que ya pasamos esa barrera y realmente me gustaría escucharlo.
—Porque... porque... te escuchas... sincero... muy excitado... y eso... hace que me excite más.
Su nerviosismo me pone a mil y siento como mi amiguito va cobrando vida. Toda la hincha se ha quedado estática conteniendo el aire y el líder de todos los vuelve a ver preguntando: ¿seguimos? Nadie se atreve a hablar, así que solo levantan las pulgares dándome la autorización para volverme versátil esta noche.
—Me encanta cómo te mojas.
—Me encanta cómo me haces mojarme.
—¿Estás mojada?
No escucho nada y eso me hace reír.
—¿Sabes? Con solo escucharte me has puesto duro.
—¿Qué... tan duro?
—Casi a punto de cometer la locura de volver a agarrar el jet, atravesar medio país e irme a hundir en tu cuerpo, comerme tus pezones y tu clítoris haciendo que seas tú quien gima y gruña en mi oído.
—¿Por qué no lo haces?
—Luego tú misma me tacharías de loco.
—Sé que tengo que irme a dormir, pero...
—¿Pero?
—Con todo lo que dices, me has puesto... un poco... eléctrica... caliente.
—Tanto para ¿enviarme unas imágenes?
—¿Tú lo harías?
—Con tu promesa de no enviarlas a nadie.
—Lo mismo diría.
—¿Te atreverías?
—No lo sé.
—¿Ya lo has hecho antes?
—No.
—¿Segura?
—No tan explícito. Solo... imágenes subidas de tono, pero no mías... solo... como... no sé... tal vez como referencia.
—No quiero ver a nadie más, quiero verte desnuda a ti.
—Igual. Quiero... verte...
—¿Te tocarías por mí?
—Sí.
—¿Ya lo estás haciendo? —no recibo respuesta—. ¿Kagome?
—Eso... ¿sería muy malo? —su voz se escucha entre cortada, es más que obvio que ya lo está haciendo.
—Dime, ¿cómo te tocas? ¿Lo haces despacio? ¿fuerte? ¿rápido? —mi erección está creciendo y me bajo el pants de dormir quedándome en calzoncillo y vaya que yo sí y a estoy mojado. Esta mujer me pone de cero a 200 en dos segundos.
—Suave... lento...
—¿A dónde tienes tus manos?
—Una en mi seno derecho y la otra... en... mi orificio.
—Dilo... quiero escuchártelo decir.
—En... mi vagina... —gruño como gato salvaje—. Estoy haciendo círculos... en mi húmeda y deseosa vagina. Meto la mano en mi ropa interior tocándome.
—Imagina que son mis dedos.
Tengo ratos de no hacerme una paja y realmente se siente raro, pero ¡qué raro se va a sentir puto! Ya agárratela y danos un respiro, todos nos estamos muriendo aquí.
Todos mis yo se están derritiendo y debo de decir que yo también sobre la cama. Así que agarro el bluethooth que está en la cómoda a un lado, lo enlazo a mi teléfono y me levanto dirigiéndome al baño, necesito también una posición más cómoda.
—Oh sí... Sessh... se siente bien...
—Estoy metiendo mis dedos en tu vagina.
—Oh sí... sí...
—Estoy mordiendo esos pequeños pezones erectos.
—¡Oh...!
—Mientras tú me agarras el pene.
—Tu grande... largo... grueso... y perfecto... pene...
No puedo negar que eso me infla el ego, además que mi amigo se ha despertado como nunca, así que hago lo propio. Me veo al espejo viéndome morder los labios. Me agarro los huevos y me los empiezo a masajear, pero los dejo rápido, porque mi amigo necesita toda la atención, así que me agarro con fuerza el tallo y llego hasta el glande en donde ya estoy desprendiendo de mi líquido semi transparente, aunque no es mucho, así que me suelto y me lleno de saliva la mano para luego expandirla por toda mi verga.
—Estoy metiendo dos dedos en tu vagina.
—Oh sí... sí... y yo te agarro con más fuerza...
Me empiezo a jalar de arriba abajo cerrando mis ojos, imaginando que mi gruesa mano desaparece y es la fina de ella la que me toca, moviéndose rápidamente y me aferro con la otra al baño empotrado frente a mí, puta madre, pero qué rico se siente.
—Me gustaría abrir tus piernas y comerme tu vagina, chupar tus labios, jalar tu clítoris, bajar nuevamente a tu orificio alternando mi lengua con mis dedos, estirándote, preparándote para mi enorme verga.
Me jalo con más precisión, arriba abajo, una y otra vez, me suelto y me pongo más saliva a pesar de que ya me siento empapado.
—Casi puedo sentir cómo me mojas, como tus fluidos se van resbalando y goteando hasta el suelo aquellos que no puedo atrapar con mi boca, porque ¡oh nena! Sabes tan bien como una dulce droga con la cual quisiera despertar e irme a dormir cada noche.
—Sí... sí... sí Sesshoumaru... ahhhh... así... siento como si mis dedos fueran tu enorme falo penetrándome una y otra vez.
—Abriéndote y expandiéndote, sintiendo como tus labios me envuelven la verga, cómo tu vagina me come suplicando porque me huna en ella.
—Como me comes los pezones, mis pechos mientras me coges, haciéndome tuya una y otra vez.
—Sí Kagome, quiero te metas uno en tu culo, sintiendo como mi verga te perfora una y otra vez tu deliciosa vagina, mientras mi dedo proclama como suyo tu culo.
—¡Ahhh!
—Sí, nena, ¡así!
—Sessh... Sessh...
—¿Estás a punto... de correrte?
—Sí, sí... ¡sí!
—Hazlo nena, hazlo con fuerza y rapidez e imagina como todo mi semen que saldrá disparada de mi verga se estampará en ese precioso y delicioso cuerpo cubriéndote por completo.
—¡Ohhhh... siiiiiiiiii!
Grita fuertemente mientras yo intento contener el gruñido que se queda lastimando mi garganta y mi semen salen disparado de tal manera que incluso el espejo que está grabando toda mi excitación se queda con una parte de mí.
Estoy agitado, cansado, necesitado, ¡puta madre! La necesito a mi lado, no solo para estar haciéndola mía una y otra vez, no, esta mujer me excita el cuerpo, el intelecto, me hace pensar, desearla, imaginarla en diferentes situaciones y ¡estoy jodido!
—Oh... Sesshoumaru... —la escucho finalmente.
Viéndome al espejo, intento recuperarme, porque al ir regresando poco a poco la sangre a mi cerebro haciendo que mi miembro parezca más natural y que mi cabeza me dé vueltas sintiéndome mareado, me doy cuenta de que no quiero una sola noche con ella, pero, mi corazón agitado y preocupado hace que mi garganta se cierre de forma poca natural para el resto, sin embargo, regresando mi fachada a donde debería de estar.
—Eso... fue... fantástico...
La escucho gemir y probablemente retorcerse bajo su cama.
—No sabía... ¡oh dios!... ¡Sesshou! ¡No sabía que se podía sentir algo así!
Adoro su sinceridad, sus expresiones, esa naturalidad con que puede decir: hola y al mismo tiempo asegurarme que se ha corrido de manera tan intensa como si yo hubiese estado a su lado provocándolo directamente.
Simplemente me tiene loco, pero el desvelo no es un buen consejero.
—Regresaré el viernes Kagome, ¿podrías...? —aclaro mi garganta, vamos cobarde, ¡tú puedes!—. Bueno... me gustaría que despejaras tu agenda para esa noche. Quisiera llevarte a cenar.
—¿A cenar? —su tono a cambiado, aquella excitación ha desaparecido por completo—. ¿Eso es algún código para decir que nos veremos... digo... para hacer... lo mismo?
Sincera como ella sola, pero al mismo tiempo con ese tono de vergüenza con que solo ella podría hablar, porque la imagino todavía con su mano tapando su sexo mojado después de su corrida, y mi amigo se empieza a animar otra vez.
Cálmate bastardo, ya con una es suficiente.
—Sinceramente, odio la comida de aquí —acepto con honestidad—, así que lo primero que siempre llego a hacer es ir a sentarme a mi restaurante favorito, tomar una botella de vino y disfrutar de mi comida especial, en esta ocasión, me gustaría a tenerte a mi lado y así abrazar la posibilidad de que no solo es eso con lo único que me siento a gusto, sino contigo también.
¡Puto! Grita uno de mis yo y sí, me siento avergonzado.
—En ese caso, nada me causaría más placer que acompañarte.
—¿Estás segura de eso?
—Por el momento sí.
—Veremos cómo transcurre la velada entonces.
—Mientras no me hables al oído, ni me hagas beber de más, estoy segura de que no obtendrás nada más esa noche.
—Buen tip.
—Buenas noches Sesshoumaru.
—Buenas noche Kagome.
Me lavo la mano y por higiene, también me doy una pequeña ducha, más que todo para que mi amigo también pueda dormir limpio, no como mi conciencia, si no como dictamina el código.
Apago las luces, me tomo un poco de agua, verifico la hora: casi las dos, ¿cómo demonios se me ha ido el tiempo tan rápido? Tengo una reunión a las 7 y por el tráfico significa que tenemos que salir a las 5, si quiero verme fresco, elegante y como siempre lo hago, tengo que despertarme a las 4, y fue por eso precisamente que me fui a dormir a las 8.
Me tiro a la cama, me acomodo bajo las sábanas, el pantalón me molesta y me lo quito quedándome en calzoncillos.
Estoy más despierto que un día en verano a las 12 en punto y lo peor de todo, pensando en ella.
¿Será que podré acortar el viaje o podrá ella venir, aunque sea un día? ¡Mierda! ¿Así se siente estar enamorado? ¿Qué tu corazón palpite con fuerza y no dejar de pensar en ella?
Vamos coherencia, enciérrate en el puto baño y déjame dormir, esto de estar enamorado se siente fatal físicamente, ¿cómo pueden resistirlo todos?
