Hay varios motivos de que los primeros capítulos sean algo cortos:
1. Los escribí desde mi celular, así que realmente era algo complicado para mí escribir algo sin distraerme en otra cosa.
2. Sentía realmente que eran largos, pero luego de volver a casa y pasarlos al pc me di cuenta de que lo eran no quise cambiarlos.
De todas maneras, la historia la llevo realmente muy adelantada, casi finalizándola.
Hay varios personajes que iré incluyendo en la historia que tuve que inventar para darle más contexto.
¡Gracias!
"Mantequilla… tu boca sabe a… mantequilla de maní" balbuceaba Callum a su almohada mientras la llenaba de baba. Él aún no se había dado cuenta que un joven dragón llevaba minutos encima lamiéndole la cara "¿Por qué se sien… sienten tan húmedos tus… " el mago comenzó a abrir los ojos poco a poco y el susto tan grande que se llevó al ver a su viejo amigo despertándolo de esa forma tan abrupta:
-Zym! Zym! Ya basta – Le trataba de detener mientras alejaba la enorme cabeza del dragón de la suya - Qué haces aquí? – el joven mago abrió los ojos como platos asustado cuando su mente empezaba a unir ideas casi descabelladas, tomo con fuerza de sus cuernos y lo acerco a él – Hay una nueva guerra? Algo malo pasa?! – Zym no entendía nada de lo que Callum trataba de explicarle así que como buen amigo solo le paso la lengua por la cara con alguna chispa de electricidad – También me alegro de verte, viejo amigo – Masajeo la barbilla del dragón – Un minuto… si estás aquí… ay no…
Así es, a Callum se le olvido que ese día llegaban los elfos. Se levantó de la cama apartando al dragón y fue directo a cambiarse.
-Como pude olvidarme – Buscaba entre su guardarropa algo cómodo y atrayente para ponerse – Oye, Zym de casual has visto mi bufand… - Claro que la había visto y claro que estaba en ese momento en la hocico del siguiente rey de los dragones – Zym por favor – se acercó tranquilamente a la bestia para no alertarla ni que salga corriendo – Quiero mi bufanda – una vez que empezó a acercarse más para tocar su bufanda el dragón la apretó más entre sus dientes y el mago hizo lo mismo a lo que obviamente la bestia haría algo muy propio de él…. Salir corriendo con Callum agarrado de su propia bufanda – Zym! Suelta la bufanda ya!
El dragón hacía de las suyas por todos los pasillos del palacio mientras llevaba a su viejo amigo arrastrándole sin que la bestia o el mago soltaran la bufanda y siendo golpeado por casi todo lo que encontraba a su camino…
- o -
-Entonces mi lord Niilo – Se refería Ezran a su igual mientras caminaban por los pasillos del palacio para llegar al gran comedor a desayunar – Por qué el rey de los elfos de sol no pudo asistir esta ocasión?
-Lorolei tiene unos asuntos pendientes en su reino – Confirmo con autoridad su contraparte élfico – Aun así le envía saludos y espera que el próximo año pueda participar de las festividades.
Atrás de ambos reyes iban Soren y Rayla caminando a la par, no se hablaban ni murmuraban por debajo. Pero se notaba ya que los conflictos que habían tenido en el pasado habían llegado a su fin. No se miraban con desprecio ni desconfianza y al menos esta vez la elfa de luna no se iba a pasar la noche entera vigilándolo como en antaño, pero algo en un momento a otro se puso la situación intranquila para Rayla. Sus puntiagudas orejas se movieron al escuchar un estruendo que provenía de al menos de cuatro salas delante de ellos.
-Maldición… - Rayla susurro entre dientes cuando vio que por delante de ellos se acercaba Zym a gran velocidad llevando a rastras a Callum aferrándose a su vieja bufanda con fuerza.
-Zym! Detente! – Le ordenó de inmediato Ezran al notar que su amigo con escamas se acercaba peligrosamente a él y sus invitados, cuando el joven dragón freno en seco provoco una reacción en cadena que disparo como si fuera una lanza a Callum cuando soltó la bufanda de su boca. Paso por en medio de los reyes a una velocidad sorprendente, Soren esquivo al mago con unos reflejos dignos de un guerrero como él… pero la que se llevó la peor parte fue cierta elfa que sintió todo su mundo dar vueltas y vueltas cuando alguien, más concretamente Callum choco contra ella con una violencia increíble.
Ambos salieron disparados hasta golpearse contra la pared que daba comienzo al pasillo. Rayla se golpeó la cabeza contra aquel muro y Callum había quedado encima de ella luego de que su vuelo finalizara. Una vez abrieron los ojos no pudieron evitar que sus corazones palpitaran como locos. Callum no podía creerlo, estaba ahí… la elfa por la cual se moría por finalmente tenerla cerca se encontraba con él. Rayla también estaba impactada, tanto fue así que la piel de su rostro se puso de un color rojo muy intenso, reconocía ese rostro a la perfección, no importa cuánto tiempo pase, era Callum… bajo la mirada un poco y se percató de algo que casi la hace desmayar, su torso se encontraba completamente desnudo, lo mismo sus piernas y lo único que le cubría era un pedazo de trusa entre sus partes más íntimas…
-Ra… Ray… - balbuceaba sin poder mediar al menos una palabra. La imagen ante él era maravillosa, recordaba muy bien a su antigua compañera de viaje pero ahora que la volvía a ver después de tantos años la veía incluso más hermosa – Yo eh… eh...
Callum no lo sabía, estaba tan embelesado con la elfa que algo comenzaba a despertar bajo su ropa interior y esto la albina pudo sentirlo de inmediato ya que chocaba contra su muslo. Tenía que apartarlo rápido antes de que la situación se pusiera más incómoda de lo que ya estaba. Pero algo dentro de su ser le impedía apartarlo con fuerza, era como si todos esos años que paso con indiferencia y odio hacia él hubieran desaparecido en unos breves instantes ¿Tanto así lo echaba de menos? ¿Ya no había sepultado esas emociones años atrás? Menos mal la salvación había por fin llegado. Vio como Soren tomo al mago por el cuello para quitárselo de encima.
Ezran y su rey habían llegado en su auxilio pero aún continuaba en su trance mental, sin escuchar palabra alguna de ellos. Solo observaba como a lo lejos el guardián del reino de Katolis se llevaba a Callum…
-Sabes, debo darte algo de mérito – Reía Soren mientras se encaminaban hacía los baños del castillo – No he visto a nadie lanzarse así a su chica – Continuaba – Te voy a dar un diez por esa maniobra tan increíble.
Llegaron a los baños reales y Soren de inmediato le quito su ropa interior de un tirón y de una patada lo lanzo a una tina. Callum salió del agua, dio una bocanada de aire y pregunto:
-¿Y mi bufanda?
-Ah, te refieres a esta cosa? – Saco de un pequeño bolsillo en su cadera la susodicha prenda – Haré que te la laven, tiene un aroma horrible.
-Oye Soren… Crees que lo arruine? – El príncipe estaba preocupado, no se veía con ella en años y no quería que su reencuentro sucediera así.
-De que estás hablando? Fue lo más genial que he visto en toda mi vida – Agregaba Soren emocionado – No lo va a creer Clauds cuando se lo diga – Termino de reír y chasqueo los dedos con fuerza para que se alcanzara a escuchar. De repente entraron varias sirvientes del palacio a los baños – Señoritas, quiero que dejen al príncipe digno al menos – Dio media vuelta y antes de salir agrego – Y que alguien le quite ese intento de barba por favor.
En otro lado del castillo, una joven elfa aún intentaba procesar lo que había sucedido. ¿De verdad era Callum? Así no era como le recordaba; su cabello al parecer estaba más largo eso sí, pero muy desorganizado, sin olvidar que se dio cuenta que se dejaba crecer algo de barba por debajo de los labios… aun así, esos ojos que tanto le gustaban… sí, ese era Callum ¿Pero qué hacía allí? Según las cartas de Ezran él nunca había participado de las fiestas desde la primera vez. Sabía que era mala idea ir al reino de su amigo, pero un molesto rey dragón se posaba en el tejado de su casa en las noches para tratar de convencerla. Niilo no podía llevarlo, un compromiso así es un peligro y era mejor que el dragón viajara al lado de alguien que él ya conociera.
Sobaba su cabeza y noto que un enorme chichón había emergido debido a su fuerte golpe, la cabeza le dolía a cantaros y no tenía idea de cómo quitarse esa molesta sensación.
-Te va a salir otro cuerno – Se volteo la elfa asustada, no había sentido llegar a su amigo Ezran. Lo fulmino de inmediato con la mirada, no quería que nadie la fuera a molestar por su dolor – Perdón, perdón – se excusó con su amiga antes de que se enojara más – vine fue porque Zym deseaba disculparse – por detrás salió el dragón con la cabeza agachada dirigiéndose hacia la guerrera.
Ella de inmediato lo vio así no pudo evitar enternecerse y abrazar al dragón con ternura.
-No, Zym, no hay nada que perdonar – Dicho esas palabras el dragón no pudo evitar lamerle la cara en señal de cariño y perdón – Tú me habías dicho que él no venía a estas fiestas, Ezran – esta vez se dirigió al rey de Katolis algo molesta. Ambos ya sabían que no estaban precisamente hablando del dragón.
- Lo sé, Rayla. Él solo viene y se queda un día y ya. Quizás se quedó por otra razón – Comento el rey mientras jugueteaba con la cola del dragón.
-Sea lo que sea lo mejor será que no me quede más de un día – Se propuso para ella misma – Es lo mejor para todos.
-Para todos? En serio? – Ezran estaba totalmente ofendido por las palabras de la peliblanca – Yo estoy súper feliz de que los dos estén aquí. Mi hermano y mi mejor amiga… no podía pedir nada mejor – Miro a Rayla algo decaída – Rayla, ya pasó mucho tiempo, no crees que ya es momento de hablar con él? – Propuso su amigo, ella de inmediato como su corazón se apretaba – Sé que quieres hacerlo, no te cierres a su corazón… - ¿Tendría razón? ¿De verdad quería hacerlo? Necesitaba meditarlo bien, tampoco podría dejar que Callum volviera a lastimarla como antes – Bueno, me voy. Tengo que atender a los demás reyes – Dio dos palmadas a su muslo derecho y Zym fue detrás de él.
"Bien! Hay que poner mi mente en orden otra vez" se decía en su mente. De todas formas no podía aguarse la fiesta ella sola, su rey fue muy generoso de darle libertad mientras estaban de jolgorio. ¿Pero que iba a hacer? Podría ir a la villa y al centro del pueblo para jugar o distraerse… ¿pero con quién? Suspiro de forma pesada mientras pensaba en que cosas iba a matar el tiempo mientras volvía a Xadia. Ezran por obvias razones iba a estar muy ocupado, Zym no le haría caso… ¿Qué tal Soren? No, ni pensarlo… no le quedaban muchas opciones, tenía que hablar con él…
- o -
Callum ya estaba en sus aposentos, acostado mirando hacía el "emocionante" techo hecho de piedra tallada. Miro hacía un lado y se encontró a su viejo cubo de runas encima de un pequeño cajón. Estiro la mano para agarrarlo y se dio cuenta que la mayoría de runas brillaban excepto una… la de la luna. La razón era simple, no ha estado en contacto con ningún arcanum de luna; solo con Rayla y la vieja ilusionista que visito hace poco para aprender algo de ilusión por su cuenta. Jugueteo con ella hasta que por error se soltó de sus manos y cayó hasta la puerta. No tenía ganas de levantarse, a pesar de estar ya aseado y afeitado, no permitió que las mujeres que vivían en el castillo lo vistieran y perfumaran a su antojo, a él seguir protocolos de etiquetas reales no le gustaban para nada. Por algo se iba casi siempre. De pronto noto algo raro, se sentó sobre el borde de su cama y miro el cubo que estaba junto a la entrada de su cuarto; la runa de la luna estaba brillando… ¿Pero cómo? Quizás dos elfos de luna estaban cerca, pero ya hubiera sido momento que dejara de alumbrar "Será qué?" pensó algo emocionado pero no se podía dar muchas esperanzas. Se levantó sin hacer mucho ruido y se acercó a la puerta en cuclillas, recogió el cubo despacio y de un fuerte estirón abrió su puerta para encontrarse con una joven y hermosa elfa delante suyo, era ella, se le veía muy sonrojada y la verdad no tenía la culpa, era la segunda vez en el día que lo veía con el torso desnudo.
Ninguno hablaba, era un silencio muy incómodo, como si un muro invisible los separara…
-Eh… hola – Por fin Callum fue el que dio el paso decisivo – Hace mucho que estás ahí parada?
-Quién yo? Pfffff – Bufo haciendo un ademan de negación con sus manos – Pasaba por aquí y bueno… recordé tu cuerpo… - Se le salió sin querer y de inmediato se retractó – Tu cuarto! Cuarto! Eso! Y vine a saludarte antes que te me vuelvas a tirar encima – Ella creyó en ese momento que había salvado su pellejo, pero el mago ya sabía que estaba ahí desde hacía minutos, al final solo accedió a creerle, no deseaba espantarla de nuevo.
-Sí, sobre eso… - Se llevó su mano a la nuca en ese momento – Mira, lo lamento mucho, enserio, no quería lastimarte – Rayla realmente no lo escuchaba, ahora que podía admirar mejor a Callum noto que ya era mucho más alto que ella, le gustaba eso y su desordenado cabello, pero al menos ya no olía a burro viejo – Tierra llamando a Rayla? – Su catarsis mental termino cuando sintió que él se burlaba de ella.
-Bien, no importa – Suspiro para luego mirarlo a los ojos – Quieres ir al pueblo?
-De verdad? – Callum sonrió como un pequeño emocionado – Esta bien! – la tomo de la muñeca y la entro a su habitación rápidamente – Deja me cambio y nos vamos!
Callum dejo su cubo rúnico sobre la cama y Rayla de inmediato noto que todos los lados de este brillaban mientras él estuviera cerca. Se había vuelto en un mago de verdad, todas las fuentes primarias estaban conectadas a él. Se sentía en cierta manera orgullosa, cuando dijo que se iba a convertir en un mago de verdad pareciera que iba muy enserio, jamás pensó que se iba a volver en un experto en el tema… claro, cuando tienes tanto tiempo libre y viajas por todo el mundo debes aprender algo interesante al menos. El cubo dejo de brillar cuando Callum se fue alejando de ello para ir a su guardarropa. La elfa continuó indagando más sobre la habitación de su viejo conocido… no le gustaba tratarlo así pero no había de otra por el momento. Se fijó que todas las paredes estaban adornadas con cientos y cientos de hojas dibujadas hechas a mano, quizás haciendo un recuerdo de todos sus viajes por el mundo. Eran realmente increíbles, de lugares que ella jamás había escuchado mencionar y paisajes que solo podría imaginar en sus sueños. Ojalá tuviera el talento para poder dibujar, pero era realmente muy mala, le gustaba verlo hacer eso las veces que podía hacerlo. Notó entonces que en otra pared habían dibujos de su círculo social; muchos eran de Ezran haciendo alguna cosa, de Soren tonteando o de Claudia trabajando como consejera de su hermano… pero algo la deprimió en el instante y era que no había ningún dibujo sobre ella. Bueno, en parte era lógico, él podía ir y venir del palacio y allí estarían sus amigos mientras que ella no. Pero sentía que era su culpa, las veces que él iba a Xadia a visitarla ella solo se negaba…
-Bien! – Salió del guardarropa y estaba bien vestido, tampoco lucía como alguien de la alta realeza pero su conjunto concibió de una camisa holgada blanca, unos simples pantalones oscuros y unas botas del mismo color para hacer juego. Tampoco iba peinado pero no era que luciera como un vagabundo, se le veía bien. Llevaba consigo un bolso, quien sabe que guardaría allí – Vámonos – tomo el cubo rúnico sobre su cama y lo guardo en su bolsa.
Salieron los dos a la par y mientras él cerraba la puerta ella aprovecho para arreglar bien sus ropajes y pasar su mano por su cabello para no ir muy desorganizada.
Caminaban por los pasillos un poco separados, recordaba la elfa que cuando recorrieron el castillo la primera vez parecían un par de niños pequeños jugueteando, no… ahora ya parecían como un par de conocidos que solo van sin rumbo por ahí. No se hablaban, eso era muy incómodo, Callum era muy buen hablador ¿Por qué ya no?
-Y el cubo al fin qué es? – Fue al final Rayla la que esta vez tomo la iniciativa – Digo, tiene que ser algo importante para hacer que casi me maten.
-Oh! Bueno – Lo saco de su bolso y volvía a brillar – Es un potenciador de magia primaria.
-Como una roca primaria? – Si bien la magia para Rayla era como muy poco trascendental en su vida esta vez sí se sentía muy interesada en el tema.
-No – una pequeña sonrisa salió de sus labios – las rocas primarias son más poderosas. Esto lo único que hace es que los hechizos más sencillos sean un poquito más fuertes – Explicó de forma tan natural que se le notaba que era un experto en el tema.
- Y quién te dijo eso? – Rayla no quería perder el hilo de la conversación.
-Un ermitaño que vive en una montaña alejada de Neolandia – continuó – Es un experto en la fuente del sol.
-Entonces hay más magos humanos? – Eso sí le sorprendió a Rayla escuchar. Creyó que la magia era cosa de los seres que nacían conectados a alguna fuente primaria.
-Claro que sí! – Decía emocionado el joven mago – hay muchos y la mayoría están conectados a todas las fuentes primarias.
-Se nota que son muy poderosos… pero – Se detuvo a pensar por un momento – Por qué apenas se conocen a los que practican nigromancia?
-Porque la magia es el lenguaje de la naturaleza. No se altera, no se moldea, solo se practica. Los magos que he conocido viven en completa austeridad, no desean involucrarse en cuestiones egoístas – Explico – La nigromancia lo que hace es extraer la energía primaria de un ser y usarla a conveniencia.
-Y eso te lo dijo… - Rayla lo miro de forma picarona esta vez mientras le sonreía.
-Un anciano que vivía en una cueva en las tierras de Duren.
Sin haberse dado cuenta llegaron a la enorme entrada del castillo, Callum suspiro, miro a su acompañante y pregunto emocionado:
-Bien! Y ahora hacía dónde?
