Nuevo capitulo, algo más corto pero como ya mencione... los primeros capítulos los hice en el celular y bueno...
Aún así, gracias por las vistas!
Soren había tenido el resto del día libre luego de haber llevado a Callum a los baños reales. Quería ver a su hermana, hace días que partió junto la general Amaya y su fiel traductor Gren para finalizar las negociaciones en Neolandia. Tenía que verla o más bien, quería zafarse de la ardua tarea de ir a visitar a su padre. Desde que lo encerraron en los calabozos del castillo hace ya 5 años no le ha dirigido ni una vez la palabra, quizás se deba a que el joven rubio juro lealtad a Ezran y su bendita protección hasta que el rey de su último suspiro o lo haga él. Tenía que hacerlo, el encargo de su padre fue demasiado pesado en aquel entonces ¿De verdad se quería deshacer de los príncipes? Obvio no… eran sus amigos, pero quería la total aceptación de Vireen cosa que hasta sol de hoy no habia podido lograr aún. Es un debate mental que siempre se hará… si hubiera cometido la tarea de Viren quizás Katolis sería muy distinta, sumida en una guerra mortal entre elfos, dragones y humanos y tan solo por el capricho de ser rey de su padre. Menos mal nunca logro ese cometido, disfrutaba esta paz, le gustaba esa tranquilidad. Claro, le hacía falta un poco de acción pero casi siempre le pedía permiso a Ezran de ir a cazar unos bandidos o maleantes que se encontraban haciendo de las suyas cerca al reino.
-Ay Clauds… - Dijo mirando hacia la ciudad desde una de las murallas – Cuando planeas volver…
-Eres un bobo, Sor-oso – reconocía esa voz a la perfección – Hace diez minutos llegamos – se burló de él de forma tierna hacía su hermano.
-CLAUDIA! – Se fue hacía la pelinegra y la abrazo con tanta fuerza que por poco le quiebra los huesos.
-Soren! Soren! – se desesperaba de la fuerte muestra de cariño de su hermano mayor – Ya, suéltame!
-Perdón – Se río un poco mientras Claudia trataba de devolver el aire a su cuerpo – y como te fue, hermanita? – Pregunto curioso el fortachon.
-Ah- suspiro algo cansada y arreglo sus ropajes de forma elegante – Muy bien, resulta ser que la general Amaya es una gran conversadora.
-De verdad? – Dijo Soren con un poco de duda – Pero como si no puede…
-Es sarcasmo, Sor – Lo miro entre cejo. Después de tanto tiempo aún su hermano era malo con el sarcasmo – En fin, no es tan malo. Resulta que es una mujer muy sabia y astuta cuando quiere – Admiro a su compañera de viaje – Hay mucha gente en las calles, siempre es lindo ver a los elfos y humanos compartiendo estos días.
-Sí, es bonito – A Soren no le interesaba mucho el motivo de las fechas, solo le gustaba ir a buscar problema y divertirse – Pero es más lindo cuando ves a mis soldados por las calles cuidando que ningún idiota – Golpeo la palma de su mano derecha con fuerza empuñando su puño izquierdo para dar más autoridad – se pase de idiota.
-Me alegra saber eso – Rodo los ojos – Oye… y ya fuiste con él?
Soren sabía a quién se refería, prefería mejor no tocar el tema pero con su hermana no había punto muerto.
-Bueno, sobre eso… Claudia… - Se arrodillo ante ella y le pidió en forma de súplica – Ve tú con él por hoy al menos, yo ya lo hice toda esta semana. Por favor, Clauds! El viejo me odia!
-Cómo puedes decir eso, Soren? – su hermana estaba indignada ante las palabras de su tonto hermano mayor – Es nuestro padre!
-Sí, lo sé pero él es tan… - Se levantó y comenzó a dar círculos en sí mismo – tan él… por favor….
Claudia sabía de antemano que su padre y su hermano no se llevaban muy bien. Tal vez debería hacer su visita por algunos días como lo hizo Soren, de todas formas no deseaba ver mal a su tonto personal.
-Ah por cierto, Callum volvió – Dijo Soren sin más.
-En serio?! – siempre era un gusto para ella poder saber si su mago preferido se encontraba en el reino, ahora que lo sabe iría a visitar a su padre y de inmediato con Callum para que le enseñe nuevos trucos.
-Sí! – Dijo emocionado – Y también vino la elfa – Soren solo le dijo eso para que el brillo de los ojos de su hermana se apagara y molestarla un poco.
-Rayla está aquí? – Su hermana cuestionaba un poco dudosa. Aunque siempre venían elfos de la luna y de sol que ella viniera era muy poco probable – Callum y Rayla… quién creyera que volverían a verse… - Claudia apago un poco su ánimo después de esas noticias.
Aunque le gustaba molestar a su hermana no le agradaba la idea de que se atormentara la mente pensando en cosas que literal no debería entrometerse.
-Oye, Claudia – le llamo su hermano – que tal si visitas a papá y luego vamos por un poco de algodón de azúcar!
Claudia no evito reír ante el gran ánimo de su hermano.
-Bien, me iré a cambiar y bajare a ver a papá. Nos vemos en un rato – Guiño su ojo divertida y se fue alejando hasta su cuarto.
-o-
Las calles estaban abarrotadas de gente. Por doquier los elfos y humanos danzaban eufóricos al son de la música. Un joven mago y una elfa de la luna paseaban por la ciudad admirados por la belleza de la decoración en cada esquina. Era la primera vez que ambos lograban disfrutar de las fiestas pero Rayla tenía otro tipo de intención mientras se quedaba allí; recuperar su amistad con Callum. Tal vez abrir de nuevo su corazón a él no era por el momento una opción pero sí que quería conocer más del nuevo Callum. Lo admiraba ahora, era increíble en la persona tan sabía que se ha vuelto y aunque su primera impresión había sido un poco desastrosa horas atrás ya se le estaba pasando el mal sabor de boca de haberlo visto en condiciones tan… poco alienadas.
-Rayla! – le llamaba sacándola de su propia mente – No tienes hambre?
-Ahora que lo pienso – Dijo llevándose su dedo índice derecho al mentón – creo que nos perdimos el desayuno real.
-Es mejor. No me gusta estar rodeado de tanta realeza – Añadió Callum sin más – Conozco un buen lugar donde podemos comer algo.
Llegaron a un pequeño puesto de comida local. Rayla hacía años que no probaba platos de la tierra de sus amigos, aunque fuera en un cien por ciento vegetariana no le chocaba para nada que su compañero si engullera una porción de cerdo al carbón mientras ella solo había pedido una ensalada de frutas. La conversación era algo amena; la albina trataba por todos lados de sonar interesante sobre su vida cotidiana, la mayoría de cosas de las que hablaba eran puras mentiras para tener atento al pelicastaño. Él era absorto escuchándola hablar, pero se fijaba en otras cosas que más le llamaban la atención; Sus bellos ojos color violetas, esos iris que tanto a él le gustaban desde joven. También se derretía por esos pequeños labios pálidos, la elfa nunca fue una fanática de usar maquillaje como su rival pelinegra que era tan emocionada por los colorines artificiales que se echaba sobre el rostro. A él le gustaba Rayla así, sencilla, simple, sin engaños. También se había dado cuenta en ese momento que la guerrera tenía sus cuernos un poco más largos y que su cabello también había crecido… aun así, le seguía pareciendo exactamente la misma Rayla que conoció años atrás y que en un principio trato de matarlo.
-Elfos asquerosos – Escucho hablar a dos jóvenes mujeres que habían entrado al local y se sentaron tras ellos sin notar la presencia de Rayla allí – Aún me parece increíble que el rey haya decidido indultarlos después del daño que hicieron al reino – Comentaba una con cierto aire de veneno en sus palabras – Mataron a su padre y él como si nada!
Callum por poco se atraganta cuando escucho a esas mujeres hablar así de los elfos… ¿No se daban cuenta que Rayla está frente a ellas? La elfa no hacía sino mirarlas con desprecio, tenía ganas de ir a confrontarlas pero Callum le pidió de forma silenciosa con sus manos que dejara las cosas así.
-Y esas manos – Continuaban – Como pueden ir por la vida con solo cuatro dedos?
Rayla solo llevo su mano derecha para masajear el puente de su nariz con mucha molestia. Ella a pesar de que se burlaba de los humanos con frecuencia jamás hacía sus chistes sobre las apariencias de ellos. Todo se trataba a un humor cotidiano que a ella le parecía absurdo por parte de la otra raza. Callum estaba muy preocupado por las palabras de aquellas jóvenes pero más por el ceño fruncido que su amiga les dirigía ¿De verdad no se han percatado que hay una elfa en ese lugar?
-Yo escuche que acicalan sus cuernos contra los arboles – Mascullo la otra jovenzuela contra los elfos – dicen que así son más afilados para sacar ojos.
-Bueno, es suficiente – Rayla dio un fuerte manotazo contra la mesa y se levantó para dirigirse hacia ellas. Callum trato de detenerla tomándole del brazo pero ella se zafo con fuerza de su agarre. Se puso la característica chompa de su uniforme y con una falsa voz alegre les dijo a las "dulces" señoritas – Saludos! Compañeras humanas, humanas compañeras! No pude evitar escuchar que hablaban mal de los elfos y saben algo? – Se detuvo en ese momento ante la mirada atónita de las dos mujeres – Yo también los detesto.
-eh? – Una de ellas miraba a Rayla desconcertada ¿Hablaba en serio? – Como puedes odiar a tu propia raza? – Pregunto confundida esperando la respuesta de Rayla.
-Claro que los odio, es decir. Esos condenados pueden tener el mismo rostro juvenil durante siglos – Explico con algo de odio en sus palabras – me encantaría poder envejecer y llenarme de arrugas como lo hacen los demás humanos.
El mago no pudo evitar soltar una pequeña risilla ante las aclaraciones de su compañera. Hacía años que no escuchaba de las ocurrencias sarcásticas de "Rayla Humana"
-Y ese metabolismo! – Continuaba con sus burlas – Pueden comer todo lo que quieran y jamás engordan, ser elfo es una pesadilla – Comento fingiendo pesar. Rayla ya sabía cómo tratar con personas así, los humanos son vanidosos, les duele cuando otros alardean de las ventajas que ellos no poseen.
-Como te atreves a hablarnos así – Respondió finalmente una de las chicas ya indignada – Acaso no sabes quiénes somos? – La peliblanca negó con la cabeza, ni idea de quienes fueran esas mujeres – Soy la hija del mejor comerciante de pieles de Katolis y ella – señalaba a su acompañante – Es la hija de la sastre personal del rey. Con un solo chasquido moverían sus influencias y tú – ahora señala a Rayla con total desprecio – Te harían salir de la ciudad a la fuerza!
Rayla se llevó la palma de su mano para taparse la boca mientras las miraba con asombro. Aquellas dos muchachitas se miraban con una sonrisa triunfante sobre la joven albina. Pero lo que pasaba realmente era que Rayla evitaba a toda costa reír a carcajadas, hasta que no lo pudo soportar más y dejo salir su bulliciosa risa:
-En serio? – pregunto Rayla mientras tomaba aire – con influencias? – Le tomo unos cuantos segundos volver a tomar la compostura para hablar – Bien, pues yo soy la mejor amiga del rey Ezran, la mejor amiga del rey de los dragones y además – Señalo hasta donde estaba Callum – Soy la novia del príncipe de Katolis - Las mujeres voltearon sus rostros asombradas hacía el lugar que estaba Callum quién miraba a la elfa con cara de pocos amigos.
Se levantaron de inmediato de sus asientos y fueron a reverenciar al príncipe y a pedirles disculpas por hablar mal de la raza de su "novia" el mago solo hizo un ademán con su mano para avisarles que no había ningún problema, acto seguido las jóvenes se fueron del lugar tan rápido como pudieron.
La oji violeta fue directo hacía la mesa donde estaba con Callum mientras llevaba una sonrisa triunfadora sobre esas dos desgraciadas. Pero noto de inmediato algo que estaba mal, el mago tenía el ceño fruncido aún y evitaba mirarla directamente.
-Qué? – Pregunto algo molesta Rayla por la actitud de su compañero.
-Por qué hiciste eso? – Le reprendía el pelicastaño – Usarnos para tus peleas buscadas? No pensé que fueras así – Su voz se notaba un poco decepcionada sobre los hechos que habían acabado de pasar en aquel lugar. Callum pidió la cuenta, la cancelo y se fue refunfuñando de allí.
-Callum! – la elfa se levantó de inmediato – Callum! Espera!
El desayuno con los reyes había terminado finalmente. Los otros monarcas se dedicaron a charlar sobre el futuro de sus reinos mientras que Ezran y Zym habían salido al patio real para jugar un rato como en los viejos tiempos.
-Siempre es un gusto ver al príncipe de los dragones estar tan contento – Añadió una voz por atrás de Ezran y supo de inmediato de quién se trataba. Se volteo para ver al rey de los elfos de luna y su consejero caminando hacia él.
-Lord Niilo, espero que este disfrutando de su estadía en mi castillo – Hablo de forma educada Ezran.
-Todo está bien – Se acercó al dragón para acariciar su cabeza – Uno de mis guardias me informo que Rayla y el príncipe salieron juntos del castillo.
Al escuchar esto a Ezran se le subieron los ánimos en ese instante. De saber que su hermano y su amiga volvieron a hablarse era más que suficiente para estar feliz.
-Eso es bueno! – Animado le comento a su igual – Ellos eran antes muy buenos amigos.
Niilo le aviso a su consejero con la cabeza que les dejara solos unos minutos. Él súbdito reverencio y se fue sin hacer mucho ruido.
-Eso supongo… rey Ezran… ¿Sabe que puede matar a un elfo?
El moreno lo miro un tanto confundido ¿Por qué le haría ese tipo de preguntas? Negó con la cabeza en completa ignorancia y el lord le contesto:
-Un arma o un corazón roto…
-No entiendo nada de lo que dice, Lord Niilo.
El más alto le pidió que lo acompañara para conversar un rato sobre un tema que le ha estado dando vueltas a su cabeza.
-Nuestra raza no es muy selectiva a la hora de escoger a un acompañante. La mayoría solo se junta con otro para crear estirpes y que nuestra civilización pueda continuar – Explicaba mientras Ezran lo veía un poco envolatado con sus palabras – A lo que quiero ir es que cuando un elfo se enamora puede ser peligroso…
-Por qué? – Le cuestiono el joven rey al mayor.
-Aún no lo sabemos… pero no es la primera vez que sucede que uno de mi raza se enamora de uno de la tuya.
-Espere… - Le detuvo – Usted cree que Callum está enamorado de Rayla? – Él ya lo sabía, pero no podía revelar ese tipo de información tan personal sobre su hermano.
-Del príncipe, no lo sé… pero Rayla al parecer tiene emociones muy fuertes hacía él y eso me preocupa – Frunció el ceño – Hace años cuando Rayla regresó con nosotros se le veía muy enferma aun cuando su cuerpo estaba perfecto… jamás supimos de lo que se trataba sino hasta tiempo después mientras ella deliraba pronunciaba el nombre de un tal "Callum" – Ezran abrió sus ojos de par en par… ¿de verdad los elfos eran tan débiles en ese aspecto? – Con los días nos dimos cuenta que su corazón estaba dolido, estaba renunciando a su inmortalidad solo para que el dolor cesara.
-¿Y cómo se curó?
-Un tratamiento exhaustivo y el apoyo de un amigo la ayudo mucho, pero el resto dependía de ella.
Ezran ya comenzaba a comprender a lo que el rey se refería. Tenía miedo de que pudiera volver a suceder lo mismo y era entendible. Pero su hermano no sería capaz de volver a herir a la elfa, él la quería demasiado como para hacerle daño. Pero su rey era más escéptico.
- También está el hecho de los híbridos… - Seguía hablando el rey – Un descendiente entre un elfo y un humano es… triste, rara vez logran alcanzar la adultez.
El joven rey solo pudo suspirar. Al parecer al elfo de luna no le agradaba la idea de que Callum y Rayla estén juntos y en eso no puede meterse, no quería generar una especie de malos entendidos luego de que la paz que tanto les costó conseguir se esfumara por los deseos de dos seres. Para Ezran… su reino y las personas que viven allí eran más importantes…
-Antes de que se vaya… Por qué es tan importante Rayla?
Niilo solo lo miro de una forma poco amigable y le contesto.
-Porque es mi nieta…
