Y bueno! Ya tenemos una nueva temporada muy pronto. Lo cual me puso en un leve aprieto con la historia porque no tengo idea de que nuevos personajes aparecerán y tampoco sé como introducirles en este punto de la historia.

Espero terminar la historia antes de la tercera temporada (Espero) De todas formas, como siempre: MUCHAS GRACIAS POR LEER!

Cabalgaban con el viento a su contra, esto era de cierta forma calmante para el príncipe y para la elfa. Si bien Callum era más fanático de viajar a pie para poder apreciar mejor la naturaleza ir a veces en bestia también era refrescante… más cuando el tiempo no se encontraba a favor de los viajeros. Pasaban las horas y sin darse cuenta estaban llegando ya a la frontera de Katolis, decidieron que lo mejor era detenerse a acampar esa noche. El príncipe era el más experimentado en acampar al aire libre, así que una vez establecido el lugar donde iban a descansar llevo a su hermano para que aprendiera a recoger los leños necesarios para hacer una fogata decente y algo de bayas lunares y frutas para Rayla. Si bien el rey llevaba de todo en su carga no se percató de empacar la fruta favorita de su querida amiga. Las dos mujeres y Zym se quedarían armando lo que serían las tiendas para dormir esa noche… bueno, solo una… ya que a Rayla le gustaba dormir con el viento y la brisa nocturna golpeando su piel, quizás se deba a que es una elfo de luna o solo por mero gusto. Claudia por su lado sí se dispuso a armar su tienda y las tiendas de sus dos amigos pero quizás al mago le gustaría dormir de la misma forma que la albina.

El ambiente entre las dos era muy pesado, por un lado estaba el somero propósito de que quizás estar tan cerca una a la otra no era tan buena idea. Rayla practicaba un poco con sus espadas mientras que Claudia recogía algunas yerbas para hacer algún ungüento. A veces la elfa le mandaba una mirada de odio a la pelinegra mientras esta no le prestaba atención o hacía alguna monería a sus espaldas como sacarle la lengua o hacer alguna mueca con su rostro de forma divertida.

-En serio puedes dormir sin una tienda, Rayla? – La pelinegra le hablo para armonizar algo el ambiente. Rayla volteo un poco su rostro para observarla y dijo:

-Sí – Esa fue toda su respuesta, sin nada más seca y cortante como se esperaba de ella.

-Y no te da frío? – Continuaba Claudia tratando de entablar una conversación con la elfa. Ella ya sabía de antemano que no le agradaba como mucho, pero tenían que llevarse medio bien para que el viaje no se hiciera pesado.

-No – Nuevamente la albina le contesto de la misma forma mientras seguía entretenida golpeteando el tronco de un árbol con sus espadas.

-Y no agarras un resfrió? – Ella lo intentaba, de verdad que trataba… pero hablar con la guerrera era como hablar con un muro.

-Puede ser…

-Mira, Rayla… - Se levantó y se dirigió hacia ella – Sé que no te agrado… pero por favor, por favor – Le pedía en forma de súplica – Tratemos de llevarnos bien – Tomo de las manos de la albina de forma suave, interrumpiendo su entrenamiento – Hagámoslo por ellos al menos.

Rayla le miro con total desprecio y se soltó de su agarre con fuerza.

-No… que estemos juntas en esto no nos hace amigas – Soltó con veneno – Prefiero a Amaya aquí, al menos no me hace preguntas tan tontas… oh! Cierto… no puede hacerlas…

De un momento a otro sintieron unos pasos cerca de ellas y unas voces, eran los hermanos hablando como si nada, cada una volvió rápidamente a lo que hacían para no levantar sospechas de que hace pocos segundos tuvieron una pequeña discusión.

-Oh! Qué bien! Las tiendas ya están listas – A veces a los demás se les pasaba por alto que Ezran seguía siendo un adolescente efusivo – Quedaron muy bien, Zym! – Se acercó a su amigo dragón para ir juntos a revisar la tienda.

Callum estaba algo incómodo por el momento, Ezran había soltado así sin más la madera que recogieron durante el rato solo para ir a revisar la tienda junto al príncipe de los dragones y su antiguo amor y su actual amor estaban entre una especie de barrera invisible que les impedía hablar. Recogió todos los estigios de madera e hizo una hoguera pequeña…

-Rayla! – Le llamo a la elfa que aún seguía entrenando con sus espadas – Mira esto! – Ella volteo su rostro ante el llamado y el joven mago hizo un par de señales con sus manos hacía la madera y de la nada una llamarada de fuego salió de allí.

La albina estaba muy sorprendida, no solo podía manipular la magia primaria del sol en sus manos sino también que podía dirigirla hacía donde él quisiera. Eso le alentó demasiado… pero se olvidaba que había una persona que era aún más interesada en el arte del joven mago…

-Cómo hiciste eso?! – Pregunto Claudia con mucha expectativa y curiosidad - Es magia de sol! No se puede hacer durante la noche…

Rayla tenía ganas de explicarle para que dejara el gaje de curiosidad que invadía a la pelinegra y para que dejara tranquilo a Callum… pero fue él quien comenzó a hablar:

-Bueno, resulta que durante la noche el sol…

Y así fue durante varias horas, la pelinegra estaba encantada de escuchar cada palabra que salía de la boca del joven mago sobre la magia primaria. Cada silaba, cada cosa… ella lo escuchaba atentamente y eso era entendible, ella también quería aprender, ella también quería saber sobre un arte de magia sin lastimar a ningún ser pero le era casi imposible por las enseñanzas de su padre. La albina solo los miraba, hacía rato que Ezran le dio las bayas lunares para que disfrutara y eso trataba de hacer… pero le era tan imposible, ver a la persona con quién quería estar hablando tan amenamente de un tema que tanto amaba con otra le carcomía en el alma. Ojala ella pudiera saber sobre la magia, para dialogar con el mago sobre eso, pero no tenía casi idea. Toda su vida se basó en no tener miedos y pelear hasta la muerte, la magia para ella era… solo eso, magia, algo que tendría una explicación que quizás no la sabía con buen entendimiento. Hacía mucho rato que el joven rey y su fiel amigo se fueron a dormir mientras ellos continuaban hablando sobre las fuentes primarias. Jamás dijo nada, Claudia al parecer estaba logrando lo que ella no ha podido hacer y es entenderlo. Se levantó de su lugar y dijo:

-Iré a patrullar… - Soltó un suspiro después de eso – Vuelvo en un rato…

Solo quería alejarse. ¿Qué le estaba pasando? Eran magos, es obvio que se tenían que entender de cualquier forma pero…. ¿Por qué la idea no le gustaba? ¿Dejarlo solo con su rival no era mostrar debilidad? A veces Rayla no piensa las cosas con claridad y eso hace que tome acciones que no quiere tomar. Su impulso es mucho más fuerte que el de Callum y llega a imaginar cosas que ella no quiere. Solo son amigos… ella quiere pensar eso, pero su corazón le estruja de solo volver a recordar esa imagen que la destrozo años atrás. Trataba de despejar su mente entrenando un poco, tanto tiempo sin hacer nada la había oxidado mucho. Si en algún momento se iba a encontrar a su viejo mentor tenía que estar cien por ciento preparada. Unos minutos más tarde noto que su cuerpo ya estaba comenzando a cansarse, así que lo mejor era reposar un rato. Se sentó recostando su espalda contra un roble y apreciar mejor las llanuras nocturnas de Katolis, la noche era increíblemente hermosa, miles de estrellas adornaban el cielo y la luna nueva comenzaba a denotarse de manera esplendida. No tenía ganas de dormir y tampoco estaba haciendo un buen patrullaje, solo quería alejarse de los dos por un rato. Cerro los ojos unos instantes para recordar cómo fue su primer viaje juntos y era súper reconfortante imaginar en su mente como eran aquellos días… fue un comienzo difícil, pero al final lograron su cometido y todo estaba en constante paz.

-Dormida ya? – Le susurraron a su puntiaguda oreja de forma calmada.

Rayla se paró asustada y desenvaino con fiereza sus espadas poniéndolas en el cuello del que sin darse cuenta era el oji verde.

-Calma, calma – Callum le tomo de las manos con suavidad – No quería asustarte… - Le sonrió y ella de inmediato le libero de tan mortal amenaza – Hace rato te fuiste, comencé a preocuparme…

-Sí, sí, perdón – Guardo sus espadas detrás de sus caderas y dio media vuelta para seguir observando el paisaje nocturno – Se me fue el tiempo… patrullando.

-Quizás, pero… - Detuvo su monologo el joven pelicastaño – Te has vuelto muy mala. Años atrás podías haberme escuchado llegar con mis pasos… pero mira que tomarte así de desprevenida – Quería hacer un chiste ligero para hacer reír a su elfa – Es un buen logro para mí.

Dijo orgulloso sonriendo y ella solo bufo mientras continuaba mirando hacía el horizonte. Callum no era tonto, él sabía a la perfección porque Rayla estaba actuando de manera tan cohibida con él, fue por su charla sobre magia con la pelinegra, era obvio, no podía ser otra cosa. O bueno, el mago deseaba que fuera eso y no por Runaan. Miro su delicada figura trasera por unos instantes y noto que Rayla había alcanzado la madurez de tener un cuerpo muy bonito y moldeado, quizás haya sido por todo el entrenamiento que ha tenido o tal vez porque le gustaba cuidarse. Fue hasta ella, abrió sus brazos y la rodeo por la cintura mientras ella seguía sin moverse, llevo sus labios hasta su fino y suave cuello y allí le deposito un tierno beso, esto a la albina le puso los pelos de punta, no podía evitar que su piel y su cuerpo se estremeciera ante el tacto de su querido pelicastaño. Después de esto, él poso su barbilla en su hombro derecho y ambos comenzaron a apreciar juntos el paisaje fronterizo de Katolis.

Rayla no pudo evitar subir su mano hasta el sedoso cabello del mago para acariciarlo, ya se había vuelto una manía casi inevitable pasar sus dedos por su pelo.

-Por qué ella no se va? – Fue lo que dijo Rayla sin pensar – De verdad en que nos puede servir?

-No lo sé, Ezran… - Se detuvo para poder unir las piezas para llevar acabo algo que le deje pensar de manera clara la utilidad de Claudia entre ellos – Ezran debe tener algún propósito para ella…

-Si su propósito es molestarme créeme que lo está logrando – Añadió con una leve risilla entre sus palabras.

-No, no creo que sea eso… - Siguieron observando las lejanías medio atontados, en silencio, a veces Callum le daba tiernos besos en el cuello o la mejilla a la oji violeta y ella le respondía de la misma manera. Era obvio que sus sentimientos comenzaban a ser más fuertes. Solo hasta ayer en la mañana parecían como un par de desconocidos pero en este preciso momento todas las emociones y lo que sentían y habían guardado por 5 años estaban floreciendo nuevamente. De repente Rayla se soltó del agarre del mago y se giró para verlo de frente a los ojos… en ese instante su cuerpo pedía más de él, le rodeo su cuello con sus brazos de forma suave y comenzó a besarlo de manera apasionada, el mago la tomo nuevamente de la cintura y le correspondía con la misma pasión, ambos se devoraban los labios de forma lujuriosa, a veces Callum jugueteaba con su lengua a la par con la de ella, en un vaivén y una danza suave donde se demostraron todo el cariño que sentía el uno por la otra. Dieron unos cuantos pasos a compas y sin querer tropezaron y cayeron juntos con la albina encima del mago. La larga cabellera semi plateada de la elfa se posó sobre su rostro lo que causo unas pequeñas sonrisas. Ella solo lo recogió en una coleta improvisada y continuó devorando los labios de su viejo compañero de viajes, de un momento a otro fue hasta su cuello y comenzó a darle besos mientras el pelicastaño gemía de placer, sin notarlo sus manos comenzaron a viajar por el cuerpo de la albina hasta llegar a su pecho donde empezó a masajearlo, y ella de inmediato noto que algo más debajo de ella comenzaba a sentir las leves punzadas de la virilidad de Callum, ella le restó importancia a eso y continuó con lo que hacía, abrió un poco su camisa y seguía besando y lamiendo de forma apasionada el pecho de aquel joven mientras él por su parte llevo sus manos hasta los broches que escondían los senos de Rayla, fue quitando uno por uno mientras los liberaba, ella dejo de besarlo y se erguía sobre él para que pudiera admirarlos con una enorme sonrisa en sus labios…

Pero de pronto, un fuerte destello los saco de su trance semi sexual, era una luz que emanaba de cerca a ellos. Tanto así que Callum se tapó los ojos con ambas manos y Rayla volteo su cabeza mientras apresuradamente trataba de acomodar sus ropajes. ¿Ambos estaban en pánico y si alguien los estaba viendo? Estaban tan metidos en lo suyo que no se percataron de si alguien estaba a sus alrededores, una vez bajo el destello y observaron de dónde provenía se dieron cuenta de inmediato que se trataba de un sapo luminoso… igual a Cebo… los dos soltaron una carcajada aún sonrojados y acalorados por aquellos momentos atrás. Rayla solo se tiro hacía un lado de él y comenzaron a apreciar las estrellas.

-Ese sapo se parecía mucho a Cebo – Comento el mago – Que raro que no lo haya visto…

Rayla conocía el motivo de porque aquella bestia por la que sentía odio y amor a la vez no estaba presente con ellos…

-Ezran no te lo dijo? – Le pregunto un poco preocupada y angustiada. Ella no quería ser la que tuviera que darle la mala noticia.

-No… pero – Suspiro de forma pesada mientras por sus pensamientos pasaban todos los recuerdos que vivió con aquella pequeña y gruñona mascota – Ojalá me hubiera podido despedir como se debía… ya estaba muy viejo de todas formas, pero – Volteo su rostro para verla y ella hizo lo mismo – Pero tuvo una buena vida, no?

-Sí – Ella soltó una leve sonrisa melancólica y asintió con la cabeza suavemente.

Ambos se quedaron hablando durante horas mientras observaban las estrellas, a veces el pelicastaño soltaba pequeños trucos de magia para amenizar más el ambiente y hacer reír a su acompañante. Sin querer, los dos se habían quedado dormidos, Rayla se encontraba abrazando al príncipe cuando de repente comenzó a sentir leves chispas de electricidad recorrer por todo su rostro, abrió los ojos de manera pesada y se dio cuenta que Zym estaba allí con ellos. Con algo de pereza soltó al príncipe, paso su mano por el pelaje del joven dragón y se levantó. Debía de ser temprano, el roció les rodeaba aún. Miro a su mago dormir plácidamente y se sentía muy a gusto verlo dormir tan tranquilo. Callum era un experto besando, eso era muy gratificante, aunque no llegaron a concretar nada con sus cuerpos realmente la experiencia le había llenado bastante. Ojalá pudieran repetirlo bajo mejores condiciones y un mejor momento, pero… eso era tan solo una antesala. La albina comenzó a moverlo suavemente para levantarlo, lo logro y el joven mago con su cabello revoloteado y lleno de pasto y con una boca súper seca dijo:

-No cenamos anoche…

-No – Se levantó y ella le ayudo a pararse – Vamos, me muero de hambre.

Durante su camino al campamento jugueteaban como en los viejos días, mientras Zym a veces se abalanzaba sobre ellos para jugar con ellos también. Al llegar al campamento solo estaba Claudia despierta preparando el desayuno en la fogata, al verlos llegar desordenados y con sus espaldas cubiertas de césped solo podía pensar en una cosa… y claro, eso era sexo. Agacho un poco la cabeza para no ver la felicidad en el rostro de los dos. Cuando Callum partió a buscar a Rayla era obvio que se irían a hacer ese tipo de cosas.

Desayunaron todos juntos en tranquilidad, a Rayla ya se le veía un semblante diferente: más tranquila y más efusiva en la misión que se les fue encomendada. Ezran quién estaba atento a la habladuría de los dos tortolitos terminó y dijo:

-Y bueno… hacía dónde vamos?

-Buesnoch – Respondía Rayla con algo de fruta aún en su boca, una vez que trago pudo hablar con normalidad – Perdón… Si mal no recuerdo si el plan para matar al Rey Harrow y al príncipe Ezran salía mal teníamos un punto de encuentro – Explicaba – Si lográbamos escapar, claro está. Y si conozco a Runaan como lo conozco sé que su honor dependerá de continuar con la misión así ya se haya fracasado.

-Eso no tiene sentido… Dices que él está donde tú dices que esta? - Esta vez fue la pelinegra quién le cuestiono.

-No, nunca dije eso – Fulmino a Claudia con la mirada – Solo digo que al llegar allá puede que encontremos algo que nos lleve al actual paradero de Runaan… él es… - se detuvo mientras observaba fijamente una fruta que tenía entre sus manos – un hombre muy meticuloso.

-Lo bueno es que si encontramos algo personal de él podemos rastrearlo con la magia de Callum – Ezran miro a su hermano y este le devolvió la mirada algo confundido – Sabes rastrear a la gente con magia, no?

-Ezran, ese arte es nigromancia y yo la aborrezco – Soltó sin más, en esos momentos no había recordado que su vieja amiga y antes hechicera quién era experta en ese tema, esto le bajo un poco la moral a ella, ya que a pesar de que hacer nigromancia estaba mal, tampoco se avergonzaba de haberla usado en un pasado – O bueno… - Comenzó a rascarse la punta de la nariz evitando contacto visual con Claudia – Yo no sé hacerla.

-Bueno… - Se llevó el moreno su mano hacía el mentón y comenzó a idear un nuevo plan… aunque ya más o menos sabía que esa era la respuesta – Menos mal trajimos a Claudia para que lo haga.

Claudia miro atónita a su rey, ella llevaba años sin manejar la nigromancia y retomarla así como así sería muy malo para ella.

-Mi rey, yo la verdad no considero que sea buena idea – Comento Claudia con la cabeza baja – Me dije y me prometí a mí misma jamás volver a usar ese arte – Añadió y continuó – Yo no creo que sea conveniente – Esta vez alzo su rostro para mirar fijamente a Callum y este solo volteo su cabeza nervioso para otro lado.

-Mira, sé que me lo dijiste – El joven rey poso su mano sobre el hombro de la hechicera – Pero esta vez vas a usar la nigromancia para hacer algo bueno – Le sonrió de forma inocente y ella hizo lo mismo – Y bien, cuánto dura el viaje, Rayla?

-Supongo que tres o cuatro días a lo mucho – Respondió para luego morder de su fruta.

-Está bien! – Se levantó el moreno con energía y como todo buen líder hablo – Nos vamos, Zym, termina tus gusanos que ya nos tenemos ir – Le hablo a su fiel compañero mientras este devoraba un enorme plato lleno de horribles y asquerosos larvas que encontraron por ahí.

Una vez empacado todo y limpiado el lugar donde se asentaron se fueron galopando a toda marcha hacía el nordeste, hacía las tierras de Neolandia. Según los datos que la elfa proporcionaba por el camino, el lugar estaba entre las montañas que conectaban con el bosque entre Duren y Del Bar, Rayla no era muy buena recordando nombres de reinos humanos, nunca había transitado por allí, solo eran especificaciones que Runaan le dio desde el primer día que salieron de Xadia para hacer la orden de la reina de los dragones. Aun así, Ezran era un buen geógrafo sobre los reinos de los cuales era aliado así que según la información de la albina tenía que ser por allí. Zym podía sobrevolar el bosque y encontrar el susodicho lugar sin mucho esfuerzo. El mago se mostraba contento de volver a viajar con la albina, su hermano y obvio el príncipe de los dragones. La única que se mostraba algo incomoda era Claudia, ellos ya habían pasado por mucho antes y se conocían a la perfección, envidiaba de alguna leve manera la forma en la que los miembros de la familia real se dirigían a ella y que ella les devolvía las palabras con un tono más jocoso y hasta insultante hacía ellos. Bueno, era obvio, son amigos desde hace años ella formaba un mal cuarteto junto a ellos. A veces le dirigían la palabra pero se sentía más que lo hacían para no olvidar que aún continuaba viajando con ellos, como le hubiera gustado estar con su hermano en ese momento para tontear un rato como lo hacían sus compañeros… pero Ezran vio más acertado hacer que se quedara en el reino, era lo mejor, si algo pasaba Sor-so estaría listo para defender Katolis con fuerza.

Fue un largo día de cabalgata sin parar tan solo para hacer necesidades o comer algo ligero. Aún no salían del reino de Neolandia, quizás estarían cerca de llegar a algún asentamiento humano o un pueblo, pero en kilómetros a la redonda no había nada durante su camino, solo campo verde y arboles por doquier, no estaban perdidos, eso ni pensarlo, Ezran ya había viajado antes hacía el reino de Neolandia así que conocía bien el camino de salida hacía Duren, pero si noto que se habían desviado un poco sin querer. Porque se posaron en la entrada de un enorme bosque frente a ellos. Era majestuoso y hermoso, los arboles alcanzaban una altura increíblemente alta, los collages más enormes que jamás ha visto, ni siquiera en su reino tan bien explorado por el rey había visto semejante cosa. Optaron que sería buena idea pasar la noche allí, de igual el bosque estaba lleno de vida aun así la cacería no era una opción, tan solo por respeto a Rayla de ahora en adelante el único que comería cosas vivas sería el dragón que iba con ellos. Desmontaron sus caballos y empezaron a prepararse para la noche.

-Hey… - Callum toco el hombro de la elfa quién se encontraba ayudando a Ezran a armar su tienda – Traes contigo mi vieja libreta de dibujos?

-Eh… sí… - Respondió Rayla algo ocupada.

-Me lo prestas un rato… - Propuso el mago con cierta picardía.

-Callum, que no ves que ando ocupada – Y no era para más, sostenía con sus manos el amarre de una de las sogas de la tienda del rey para que no se le viniera encima. Callum lo noto de inmediato y agarro con fuerza susodicho objeto para que ella fuera a buscar su vieja libreta.

-Ve, yo te ayudo mientras – Le regalo una tierna sonrisa y ella se la devolvió, soltó de la soga y se dispuso a buscar entre sus cosas la susodicha libreta. No prestaba atención en ese momento, sus ojos estaban puestos en su elfa a quién miraba de todas las formas posibles, tan atolondrado estaba que sin darse cuenta la soga que sostenía con fuerza se soltó de su amarre y la presión de esta era tanta que de inmediato fue directo al rostro del príncipe que hizo soltarla de inmediato y del otro lado que se encontraba Ezran cayo toda la tela de la tienda sobre él sin querer – Ay! Maldita sea! – Grito de dolor el mago mientras el joven rey salía de por debajo de aquella tienda abajo.

-Callum, estás bien? – Pregunto preocupado su hermano.

-Sí, sí no te preocupes – Dijo alegando valentía y fortaleza mientras internamente se quejaba de dolor.

-Que paso aquí? – Llegó Claudia quién había escuchado el estruendo – Están bien?

-Sí, sí… - Ambos respondieron a la par mientras reían de lo sucedido.

Rayla llegó hacía donde estaba antes con aquella libreta en sus manos y claro, era obvio que no iba evitar regañar a Callum por ser tan poco atento con las cosas. A la final no sucedió nada grave, ella le entrego aquella libreta y se dispuso a volver a montar la tienda con su amigo. El mago se alejó un poco de ellos para dibujar tan majestuosos árboles, claro, no sin plasmar la imagen suya y la de la elfa entre ellos. No tenía idea de cómo se llamaba el bosque o que nombre tendría por defecto en neolandia, así que solo lo dejo en blanco. Pasados los minutos se dieron cuenta que tenían que ir a buscar madera, el príncipe y Rayla se ofrecieron para buscar, claro, Claudia ya sabía que era para que pudieran estar solos un rato. Ezran no objeto nada, seguiría ayudando a su consejera a armar su tienda mientras Zym jugueteaba por ahí con algunos bichos que encontraba.

Ambos se dirigieron hacía el bosque confiados para buscar la leña necesaria para hacer una buena fogata. Mientras hablaban y reían de lo que había sucedido hace un poco con la tienda de acampar.

-Me devuelves MI libro de dibujos – Rayla estiro la mano para que el oji verde le devolviera lo que él le había regalado días atrás.

-Sí, claro – Este se lo entrego y ella buscaba entre las últimas páginas lo último que dibujo, pero encontró otra sorpresa, un dibujo sobre la noche que habían pasado juntos a solas y noto que ella se encontraba sobre él dándole besos de forma lujuriosa y apasionada, esto la hizo sonrojar a más no poder, parecía una baya de luna – Y te gustó? – Cuestiono Callum mientras la miraba de forma tierna.

-S… s…sí… - Asintió y de inmediato le dio un ligero beso en la mejilla. Callum se alejó un poco de ella para buscar la madera, lo curioso era que estaba atónita con los dibujos, tanto como el personal como el del bosque donde estaban subidos en la parte superior de un árbol recostados. Suspiraba de forma tranquila y serena, le encantaba como dibujaba, como la retrataba, lo bueno es que ahora ya no tenía que imaginarla hacía cinco años porque ya estaba allí con él, quizás no era la forma como él esperaba conocer el mundo con ella, pero esto tampoco estaba tan malo. Pero mientras estaba observando el viejo libro noto como algo crujió en uno de los pasos que el mago estaba haciendo para recoger la leña – CALLUM! NO TE MUEVAS! – Dejo su libreta de lado y se dirigió hacía el pelicastaño con cuidado.

Este se quedó inmóvil como una piedra, no gesticulaba nada y comenzó a ponerse nervioso:

-Qué pasó? – Callum estaba comenzando a sufrir escalofríos de ver como Rayla se acercaba a él de forma tan cautelosa.

-Pisaste una trampa… - Explico y miraba hacía todas partes para saber si podía cortarla y evitar que sucediera lo peor, había visto un pequeño hilo que estaba cerca del pie del mago y siguiendo la línea llegó hasta la copa de los arboles donde se accionaria un artefacto en forma de celda que si se movía tan siquiera un centímetro – Tranquilo, voy a cortarla…

Llegó hasta allí y con cuidado desenvaino una de sus hojas y corto aquel hilo. Pero no se fijó que al hacerlo activaría otra trampa aún más compleja que los vio envuelto a los dos. Callum sintió como una fuerte soga apretó su pie y lo levantaba de cabeza hacía la copa de los arboles mientras Rayla noto como una mano le era enredada y hacía lo mismo ambos chocaron sus cuerpos con fuerza mientras una especie de cajón con barrotes partido a la mitad los encerraba en una muy incómoda posición. Mientras que la elfa permanecía parada el mago estaba boca abajo, lo peor era que estaba tan apretada la trampa que ambos no podían moverse demasiado y bueno… lo otro peor era que la parte íntima del príncipe estaba de rostro con la albina y eso a ella le provoco un sonrojo a un mayor. Rogaba porque Callum no fuera a "emocionarse" demasiado de que estuvieran tan juntos en ese momento tan bochornoso.

-Eh… Callum… - Dijo apenada por la situación la elfa – No… vayas… a…

-Sí, tranquila, tranquila… - Añadía el muchacho mientras trataba de quitarle sus genitales de la cara a la albina, pero era muy difícil – Esta celda es muy pequeña, solo está hecha para una persona…

-Y bueno… que hacemos… - Propuso Rayla ya desesperada de la situación.

-Bueno… AUXILIO!

Por varios minutos gritaron esperanzados de que Ezran, Claudia o tan siquiera Zym pudiera escucharlos para sacarlos de allí, pero sus gritos de ayuda se perdían entre las espesura de los árboles. En este punto tendrían que usar la magia de Callum para librarse, pero el mago no puede hacer mucho si sus manos no son libres con el aire para hacer señales, quizás la espada de la elfa pueda ayudarles pero debido a lo pequeño y estrecho que estaba no alcanzaba con su mano tan siquiera la empuñadura. Pasó el tiempo y comenzaba a oscurecer, era obvio que la trampa la habrían puesto para atrapar a algún animal o de mera maldad, pero era extraño, no habían visto un poblado a kilómetros de allí así que era improbable que un humano se atreviera a pasar por allí solo para poner esa estupidez.

-No te sientes mareado en esa posición? – Pregunto preocupada Rayla.

-Qué? No! – Dijo Callum entre sonrisas – Aprendí a controlar el flujo de sangre hacía mi cabeza con un elfo hace un tiempo. Así que no me mareo tan fácil con la cabeza hacia el suelo.

-Eres bueno soportando tortura – Añadió de forma divertida – Oye… ya lo sé. Pasemos el tiempo con ese tonto juego de las 5 preguntas – Propuso la albina – De igual no creo que pase mucho antes que Zym comience a rastrearnos.

-Oh! Vale… a ver… a ver… - Callum pensaba en preguntas algo personales para hacerle y saber un poco más de esos cinco años que pasaron separados – Tienes a alguien esperándote en Xadia?

Rayla estaba algo confundida, a que se refería exactamente…?

-Un novio o algo así? – Espeto ella.

-Sí!

-No, hace como dos años termine con él – Dijo sin mucha preocupación en sus palabras.

-Por qué terminaste con él? – Callum estaba algo… curioso con el tema, quería averiguar a fondo sobre la situación sentimental de su vieja amiga y ahora casi amante.

-Bueno, más que todo fue porque él siempre estaba de misión y yo en Xadia en la guardia, así que no había forma de… - Rayla en un momento había soltado algo que jamás debió de haber dicho, de inmediato quería remediarlo pero ya estaba hecho.

-Entonces… - Hablo Callum con la voz algo apagada – Siempre estuviste en Xadia…

-No, no, Callum! Escúchame – Quería defenderse de la metida de pata tan grande que había cometido – No es lo que piensas!

-Qué? Que no querías verme? – Comenzó a escuchar Rayla algo de enojo en sus palabras – Sabía que algo así se trataba.

-Callum, tú no entiendes como me sentía yo en esos días – Explicaba – No quería verte porque… porque…

-Por qué? – Pregunto Callum ya molesto de las mentiras de su vieja amiga.

-Porque casi muero por tu culpa… - Lo dijo con cierto aire de tristeza, el mago no entendía nada de lo que estaba diciendo ¿Casi se muere por su culpa? – Es difícil de explicar pero… los elfos no nos enamoramos tan fácil de otros elfos o humanos… cuando lo hacemos entregamos todo por el otro y cuando las cosas salen mal, bueno – Se detuvo solo para suspirar – Enfermamos… - Callum no conocía esa faceta tan débil de los elfos, era raro escuchar palabras de debilidad sobre una raza tan fuerte – Cuando nos enamoramos de alguien y no somos correspondidos caemos en enfermedad. Muchos no sobreviven… yo te amaba mucho Callum – El joven mago comenzó a escuchar leves sollozos de la elfa y se sentía destrozado – Y cuando te vi con ella… mi corazón se partió en dos. Estuve mucho tiempo enferma… el rey Niilo y un amigo me ayudaron a sobrellevar todo el dolor para que yo no muriera…

-Rayla… yo lo siento mucho – Esta vez fue el mago quién tomo la palabra – No fue esa mi intención.

-Lo sé, ya me lo has demostrado con los últimos días – Continuo – En todo caso, trate de odiarte por mucho tiempo pero no era capaz, pero tenía que sacarte de mi cabeza como fuera…

-Ahí fue donde conseguiste a tu novio…

-Sí, Ville… - Comenzo a recordar aquel nombre con algo de nostalgia – Era un buen sujeto… y además me ayudó mucho durante mi enferme…

-Rayla… - Le decía preocupado el príncipe a su elfa.

-Enfermedad, lástima que después se volvió un patán y…

-Rayla! Algo nos observa!

La elfa detuvo su recuerdo para darse cuenta que las palabras del mago eran reales. Habían un sin fin de ojos que brillaban en la oscuridad mirándolos desde las sombras de los árboles, en ese momento se puso nerviosa, no tenía idea de quienes se trataban, bestias, monstruos o algo peor. De repente la jaula donde estaban comienza a moverse de forma violenta y caen de manera estrepitosa hacía el suelo. Rayla amortiguo su golpe con el cuerpo del joven mago que se estaba comenzando a quejar de dolor. Se fijaron entonces que estaban rodeados de unas siluetas de seres que parecían ser humanos, todos encapuchados con una tela de color marrón sobre sus cabezas. La guerrera no dudo ni un segundo en levantarse y desenvainar su espada para estar preparada por si se libraría algún combate, pero de inmediato sintió como una flecha daba contra la hoja de su arma haciéndola tirar a lo lejos, estaba indefensa en ese momento y cuando se disponía a atacar al primero que se encontraba frente a ellos llego otra cerca a sus pies advirtiéndole que era mala idea continuar con su propósito. Ella solo dio un paso atrás preocupada de la situación.

-Siéntate y levanta las manos… - Le ordeno una mujer con voz fuerte y dominante – o la próxima flecha ira a tu cabeza y la de tu novio…

Ella miro a Callum aún en el suelo mientras la observaba algo aturdido por el golpe todavía. Solo se limitó a obedecer, se sentó al lado del mago y escucho como dos hombres corpulentos caían de los arboles a sus espaldas y la amordazaban mientras hacían lo mismo con el joven príncipe. ¿Quiénes eran estos? ¿Serían los que pusieron la trampa? ¿Viven en el bosque? Muchas incógnitas pasaban por la mente de la elfa quién los miraba con total desprecio y odio. Ojalá tuviera sus espadas para acabar con todos ellos de inmediato. Se fijó entonces que uno de los sujetos tomo su apreciada libreta y comenzó a ojearla, esto puso más furiosa a Rayla y le grito:

-Hey! Deja eso quieto!

La miraron los demás hombres de inmediato y le pasaron la libreta a quién parecía ser su líder. Era una mujer alta, eso se notaba, cargaba en su espalda un arco hecho a mano y en la cintura una espada de acero bien proporcionada. Debido a que tenía una capucha no era fácil reconocer sus facciones en ese momento. Ella ojeo la libreta y se dio cuenta que solo habían dibujos de sus actuales prisioneros juntos, abrazados más que todo, pero la mayoría se trataban de ella. Se acercó hacía Rayla, desenvaino su espada y con el borde de esta que puso sobre el mentón de la elfa para que alzara su rostro y la mirara fijamente a los ojos.

-Que eres tú? – Le pregunto mientras continuaba viendo el libro de dibujos – Una especie de reina… hay un libro lleno de tu rostro.

-Los dibujos son míos – Esta vez fue Callum el que respondió – Le regale ese libro a ella porque… bueno… es especial para mí…

-Jummmm – Bufo con una sonrisa en el rostro aquella fiera mujer – Una estúpida elfo de luna… siendo especial para un humano – Sus penetrantes y oscuros ojos se posaron sobre el príncipe ahora – Quién creyera…

-A quién le dices estúpida? – Rayla la reto con fiereza en sus palabras – Solo eres una cobarde aprovechada. Si fuera una pelea entre las dos te acabo de inmediato – Callum la miro algo sorprendido, de verdad era capaz de sostener una pelea contra esa mujer?… bueno, ella ya había derrotado antes a mucha gente en el pasado, pero en este momento no creía que pudiera estar a la altura de una guerrera de elite como antaño.

-Vaya, la elfa de luna es valiente – Esboza una burla hacía su querida elfa mientras los demás le siguen la corriente. Envaina su espada de nuevo y se acuclilla para estar a la par con ella – Amas a este humano?

La pregunta dejo atónita a la pobre Elfa de luna, tanto así que abrió sus ojos como par de platos y se sonrojo a más no poder. Volteo su cabeza para evitar contacto visual con aquella mujer.

-Eso no te interesa… - Susurro pero aun así se alcanzó a escuchar a los oídos de su secuestradora. Ella ya molesta de la insolencia de Rayla, la tomo con fuerza de sus cachetes y la obligo a mirarla fijamente.

-Solo di sí o no… - La amenazo con una mirada fiera, tanto así que Callum comenzaba a temer por la vida de su compañera.

-él… él… él… - Tartamudeaba mientras trataba de llevar sus ojos hacía el mago – él es muy importante para mí…

La mujer fruncía el ceño de forma espantosa, pero de un momento a otro cambio su semblante por una amistosa y amigable sonrisa que salió de sus labios.

-Eso es suficiente para mí – Se levantó y se dispuso a soltarlos a los dos. Mientras estos se masajeaban las muñecas de sus manos por el fuerte apretón de la soga, ella se puso frente al mago y a la elfa y les dijo – Mi nombre es Rash… y están en el bosque de Aerin – Luego de esto se dispuso a quitarse la capucha y lo que les mostro a los dos los dejo boquiabiertos: Aquella mujer poseía unas orejas puntiagudas como los elfos, pero no poseía el iris característicos en sus ojos como ellos, además de que su cabello era de un color rojo intenso y corto que llegaba hasta su cuello, lo que más les impacto fue darse cuenta que aunque tenía ciertos rasgos elficos no tenía cuernos como Rayla u otro de su raza. Callum de inmediato se fijó que su mano contaba con cinco dedos en lugar de cuatro. Los demás comenzaron a hacer lo mismo, quitarse lo que los tapaba para demostrar los mismos rasgos que su líder – Y soy una hibrido…