Rayla ya había escuchado hablar sobre ellos antes, pero no creía que sobrevivieran hasta una edad tan avanzada. Cada uno de ellos mostraba tener una longevidad ya avanzada, eso era imposible, los híbridos según su rey Niilo no duraban mucho, pero estos semi-elfos eran ya adultos.

-Debes de estar confundida, no, elfa – La mujer le saco de su trance mental después de analizar a aquellas personas – No te preocupes, nosotros tampoco hemos visto uno como tú desde hace siglos.

-Qué edad tienes? – Rayla no pudo evitar preguntarle, esto era demasiado para ella.

-Tengo 425 años de edad… o eran 426 – Se dijo rodando sus ojos hacía otra parte y haciendo una graciosa mueca – Sí, creo que 425… y tú? – Le devolvió la pregunta a la albina.

-Tengo 21 – Esto le causo mucha gracia a la mayor tanto así que soltó una carcajada y sus demás compañeros hicieron lo mismo. La ex asesina continuaba confundida con esta nueva comunidad que habían encontrado sin querer.

-Pero si solo eres una bebita – Dijo mientras se secaba las lágrimas de tanta risa – Estos elfos de sangre pura son muy descuidados. Miren que dejar salir a una elfa de luna por ahí a rodar en el mundo es muy tonto.

Callum quién observaba todo estaba admirado de ver a tantos elfos… o bueno, semi-elfos, eran todos muy diferentes. Pero no poseían esa piel extremista de los elfos que conocía, algunos tenían la piel un poco más morena que Rash, otros más bronceada, sus cabellos eran de distintos colores y no solo negro o blanco como los elfos de sol y luna. Habían rubios, pelinegros, pelirrojos, castaños, claro, todos conservaban sus orejas puntiagudas pero eran tan diferentes a Rayla.

-Pero yo no entiendo – La albina hablaba ya sin saber en qué pensar sobre ellos – Mi rey dijo que los híbridos no viven mucho tiempo…

Esto soltó una nueva carcajada entre todos los presentes. Había algunos que se tiraban al suelo de la risa por las palabras de la albina.

-Déjame adivinar… Niilo te lo dijo? – La señalo de forma divertida y ella solo asintió – Claro, quién más que ese miserable extremista – Le arrojo la libreta a sus pies y Rayla de inmediato la tomo y la apretó contra su pecho – Nosotros somos la escala evolutiva de los elfos – Comenzó a explicar – Cuando un elfo se enamora de un humano rechaza su inmortalidad a cambio de dársela a su estirpe por eso la supuesta enfermedad de "enamoramiento" – Hizo énfasis en esa palabra mientras hacía unas comillas en el aire con los dedos – no nos afecta a nosotros. Podemos enamorarnos las veces que queramos y no nos va a matar.

-Pero entonces por qué están aquí y no en Xadia? – Esta vez fue Callum quién la interrumpió con su pregunta – Digo, si son tan fuertes por qué no están con los otros elfos?

-Porque el rey de tu elfa nos detesta y nos ve de mala forma – Respondió con algo de desagrado – Cuando una elfa quedaba preñada de un humano o un elfo preñaba a una humana este los echaba de Xadia a la fuerza. Encontraron su lugar aquí y aquí es donde siempre hemos estado.

-o-

Ezran estaba muy preocupado por su amiga y su hermano. Tanto así que estaba dispuesto a adentrarse al bosque para ir por ellos. Habían pasado horas desde que se fueron por leña y aún no han regresado. Daba vueltas por todo el campamento casi desesperado pensando en que algo les pudo haber pasado, pero era casi imposible que les sucediera algo a los dos: Ella era una guerrera entrenada para cualquier cosa y él un mago experimentado en todas las fuentes primarias… era poco creíble que algo les hubiera pasado.

Claudia lo miraba desde una fogata improvisada que ella y Zym habían hecho horas atrás para cocinar algo ya que se estaban tardando mucho. No le gustaba ver a su rey así:

-Mi rey, debe tener calma, ellos son muy fuertes – Trataba de apaciguar el ambiente de Ezran con sus palabras – No les ha de pasar nada.

-Por qué tardan tanto? – Comenzó a comerse las uñas de las manos del estrés – Zym! – Su amigo le miro de inmediato – Puedes por favor sobrevolar todo el bosque y tratar de encontrarlos…

El joven dragón se disponía a abrir sus alas y partir cuando Claudia de inmediato le detuvo. Quizás si los encontraba los vería haciendo algo… bueno, algo muy normal, pero que a los ojos del dragón le va a parecer muy extraño.

-No, no, no – Le paro la pelinegra – Mi rey, no creo que estén mal… más bien… puede que estén bueno… - La pelinegra se sonrojo, quería explicarle al moreno sobre la situación amorosa, pero sentía que no debía ser ella quién le explicara sobre eso – Bueno, llevan mucho tiempo sin verse entonces quizás solo quieran algo de privacidad… - Le regalo una sonrisa inocentona.

-Te refieres a que están haciendo sandiwchs? – Claudia no entendía muy bien que trataba de decir su rey.

-Sandiwchs?

-Sí, ya sabes: Sexo – ante esas palabras Claudia se puso tan roja como un tomate y se tapó la boca con ambas manos – Callum ya me hablo sobre eso hace tiempo – Se sentó a un lado de la fogata – para no decirlo de forma tan vulgar solo le pusimos "hacer sandiwchs" y ya.

La pelinegra suspiro ya algo tranquila. Al menos el joven Ezran no era ajeno al tema así que no se iba a preocupar por hacer confundir a su rey de manera innecesaria. Se posó a su lado para contemplar el cálido fuego de la hoguera, no recordaba que las noches en Neolandia fueran tan realmente frías, por lo general las veces que iba solo se quedaban en la ciudad en algún reconfortante lugar y nunca al aire libre. La idea de acampar no le gustaba demasiado, pero no podía quejarse mucho. Su rey contaba con ella para una tarea súper importante y no lo iba a defraudar aunque eso suponga que debía volver al viejo hábito de las artes mágicas oscuras. Mientras observaba las brasas fijamente comenzó la chica a desenredar todo este hilo de problemas en los que se habían metido los últimos días: ¿Cómo sabe Rayla después de tantos años el destino a parar si la misión no se cumplía? ¿Los elfos de luna no eran solo hasta la muerte en alguna tarea? ¿Tenían un plan b? ¿Cómo era que el tal Runaan volvió si su padre se deshizo de él hace años? Hasta donde recordaba nunca llegó a probar un bocado cuando estuvo prisionero en el reino de Katolis luego de matar al rey Harrow… Todo esto era sumamente confuso para ella, tal vez… solo tal vez la elfa este ocultando algo que sus semejantes tramaron desde el principio.

-Mi rey… puedo confesarle algo… - Hablo Claudia en un tono preocupado. Ezran solo asintió y espero el dialogo de su consejera – Se puede confiar en Rayla?

Ezran se sorprendió ante esa declaración, tanto así que de inmediato frunció el ceño y le respondio:

-Obvio sí! Como puedes decir eso! – Indignado contesto el joven moreno – Ella es la persona más confiable que conozco… sé que no se llevan bien pero no para que sueltes esos improperios así.

-Perdón, perdón! – Se excusaba la mayor – Es solo que esto es muy raro! Como sabe ella a donde vamos después de tanto tiempo? Como puede estar tan segura que su mentor aún sigue vivo? – Preguntaba con la voz un poco temblorosa – Tal vez todo esto sea una trampa… no entiendo como Rayla encaja en todo esto… no entiendo cómo es que ella viene a las fiestas y sucede esto tan de repente…

Ezran comenzó a hacerse las mismas preguntas después de escuchar a su vieja amiga. Rayla se podría decir que era la siguiente en la línea de reyes de los elfos de luna, pero era absurdo que ella haya planeado con el consejero de Niilo algo tan mórbidamente monstruoso, la vio llorar por su abuelo como niña pequeña cosa que jamás había visto en ella… claro, esta era la tercera vez que se veían después de entregar a Zym, tal vez la albina haya cambiado, quizás ya no era como antes, quizás… no, no, no. Esas palabras no cabían en alguien como ella, la elfa era la mujer más leal a su reino, tanto así que solo acepto un trabajo que no quería por órdenes de su viejo rey.

-Solo estás sacando conjeturas, Claudia – Hablo al fin – Rayla no es de las que crea conspiraciones ni traiciones… ella siempre ha sido leal a su rey – Recordó entonces cuando en las cartas que ella enviaba a su amigo siempre contaba que estaba harta de ser guardia personal de Niilo, que le gustaría salir, ser libre – Les daré hasta el amanecer, si de acá a eso no han vuelto Zym irá a buscarlos. No importa si están haciendo Sandiwchs o lo que sea…

-o-

Por otro lado, en el reino de Katolis las fiestas aún continuaban. Las calles estaban abarrotadas, ya era el tercer día de celebración y nadie quería parar, menos un joven Soren que se encontraba en una taberna escuchando a los músicos del lugar y tomando cerveza como loco. Desde que se fue su hermana no ha tenido mucho trabajo, sabía que el rey Ezran le pidió que se quedara en el castillo para proteger a su querida tía Amaya… pero como puede proteger a alguien que literalmente es una máquina para matar como lo es ella. Cuando la reina sustituta lo veía tan desesperado por no hacer nada le dijo que podía irse si quería al pueblo y eso hizo eventualmente. Le hubiera encantado que Claudia estuviera allí, pero si el rey la necesitaba cerca no podía objetar mucho realmente.

-Otro tarro! – Golpeo la barra con su jarra vacía.

Llegó quién atendía mientras limpiaba un vaso con una toalla, suspiro y negó con la cabeza diciendo:

-Capitán Soren, lleva ya siete con este…

-Ah! Estoy bien hip! – El sonrojo característico de todo ebrio ya comenzaba a notársele a Soren – Vamos, tráela! – El dueño del lugar solo dio media vuelta y se dispuso a prepararle otra bebida al ya ebrio capitán de la guardia real.

-Es raro ver a un humano consumir tanto licor – Le hablaron al rubio desde la espalda, volteo todo su cuerpo para ver quiénes eran los que le trataban con tan poco respeto y de inmediato se dio cuenta que eran un par de elfos de sol acompañados con unas hermosas elfas de luna bien vestidas – De seguro no puede con lo de nuestra tierra.

-De qué estás hablando? El licor de los elfos es asqueroso – Dijo Soren a duras penas – Sabe a pis…

-No sé a qué sabe la pis… pero… - El elfo más oscuro se fijó en la espada del capitán y de inmediato le propuso un acuerdo – Esa espada es muy bonita… hagamos un trato… si aguantas al menos dos rondas de nuestro licor te daremos esta daga de sol – El tipo desde una funda saco a relucir una pequeña hoja que resplandecía y emanaba un calor impresionante. Esto a Soren de inmediato le fascino, sería el guardia más sofisticado entre los reinos humanos si tenía esa cosa entre sus armas – Pero si pierdes… - Se le acerco casi a centímetros de su rostro – Nos quedamos con esa hermosa espada que traes.

¿Su espada real? Esa espada solo la tienen los guardias privados de cada rey… son de herencia a herencia entre los guardianes. Soren lo pensó por unos segundos, pero ya estaba tan ebrio que solo se inmuto a decir:

-Sí, venga el licor de los elfos!

Los elfos solo se dispusieron a reír y se sentaron al lado del rubio. Uno de ellos de su bolso extrajo una pequeña botellita que contenía un líquido color rojo carmesí que brillaba con mucha intensidad. Cuando iban a servirle un poco en una copa este emano un calor casi infernal y se lo dieron a Soren. El guardia real solo dio un soplido y se tragó todo de tirón, sentía como le quemaba la garganta y se retorcía de dolor en su banquillo. Si el licor era hecho por elfos es que iba para los elfos, no para los humanos. Su rostro se había puesto de un color tan intenso como el de aquel licor. Después de unos minutos de retorcerse y aguantar burlas de los elfos se compuso y victorioso dijo:

-Bien! A ver la otra... – Solo eso alcanzo a decir porque todo su mundo de un momento a otro le dio media vuelta y lo hizo caer contra el suelo perdiendo la conciencia.

Cuando despertó aún era de noche, pero no estaba ya en el bar, sino en un oscuro callejón. Reviso bien todo su equipo y se dio cuenta que su espada ya no estaba, Ezran lo iba a matar cuando se enterara de esto. Fue entonces que de inmediato sintió un fuerte chapuzón de agua fría sobre su cabeza, observo quién era el insolente que era capaz de tratarlo así y se dio cuenta de que era Corvus con un balde entre sus manos y un rostro de pocos amigos:

-Muy lindo, Soren… - Dijo algo enfadado – No solo te embriagas sino que también pierdes la espada real…

-Corvus si vas a empezar con tus sermones mejor los guardas para otro día – Se llevó una mano a la sien para masajearla, el fuerte licor elfico comenzaba a hacerle el efecto de dolor de cabeza – Me duele mucho la cabeza.

-Amaya requiere tu presencia… de inmediato – Corvus le ayudo a levantarse del suelo y con algo de mal paso lo llevaba a rastras por todo el pueblo hasta el castillo.

¿Para qué lo necesitaba Amaya? Será que se dañó una uña o algo así… para eso estaba el patán de traductor que siempre estaba con ella. Él no era relevante para la monarca de turno. En fin, ordenes son órdenes y él no es que pueda hacer mucho tampoco en las condiciones en las que se encuentra. Ojalá Claudia estuviera allí, la extrañaba tanto… era la única persona que podía entenderlo bien sin que se le juzgara. Una vez en el castillo recompuso su temple y se adentró al gran salón. Se arrodillo ante Amaya y con humildad hablo:

-Para que requiere mi presencia, su señoría – De inmediato se le noto que andaba bebiendo, apestaba a licor y a duras penas podía mantener la postura de saludo a alguien superior.

Amaya lo vio con algo de desconsuelo, él muchacho ha pasado por muchas cosas los últimos días también, pero no podía sentir compasión, menos con un guardia. Lo miro de pies a cabeza y de inmediato noto que algo le faltaba… hizo señas a su traductor y este hablo por ella:

-Donde está tu espada, Soren? – Hablo Gren con voz fuerte.

-Mi qué? – Soren ya sabía que había pasado, pero de inmediato negó demencia. Se miró a su cintura y con falsa sorpresa dijo – Oh no! Como pude perderla así!

Amaya entrecerró los ojos y volvió a hacer señas a Gren:

-Donde… esta… tu… espada… Soren – Le señalo y el rubio ya no podía aguantar más con la fachada. Pesadamente resoplo y dijo la verdad…

-Me la quitaron unos elfos de sol bebiendo.

La reina regente dio un fuerte golpe al suelo con ira y esto hizo que el joven se estremeciera y comenzara a temblar de miedo. Había escuchado entre sus compañeros lo estricta que podía llegar a ser Amaya con los necios como él, ya se imaginaba el peor de los castigos como: Podar los jardines, entrenar a los nuevos reclutas o peor aún… masajearle los pies a la general. Ella solo suspiro algo molesta y de nuevo se dirigió a Gren:

-Más tarde hablaremos sobre eso… hay otro tema que debemos discutir – Gren hablaba con seriedad en ese momento – Es sobre tu padre… lo enviaremos a las mazmorras de la frontera con Xadia mañana.

Esto a Soren le llego de golpe de inmediato, tanto así que se levantó de su postura y resoplo:

-Qué? No tiene la autoridad para hacer tal cosa!

-Ezran me dejo encargada del reino, así que puedo tomar decisiones como estás – Dijo Gren por ella mientras hacía sus señas de manos – Tomé esta decisión porque si tu padre fue el último que vio al supuesto Runaan quizás esté detrás de todo esto. No quiero más elfos muertos en Katolis.

-Bien, estamos de acuerdo con que mi padre vio al asesino por última vez – Explicaba el rubio – Pero eso no quiere decir que él lo haya enviado a matar al rey de los elfos de luna – Bajo la cabeza algo desconsolado – Mi padre puede ser muchas cosas pero no es un asesino.

Tanto Amaya como Gren se miraron algo sorprendidos ante las palabras del hijo de Viren, pero no cabía como podían llegar a serlas:

-Tu padre conspiro contra el reino – Traducía Gren a la par que Amaya "hablaba" con sus dedos – Trato de asesinar a los príncipes con tu mano, quería una guerra total contra los elfos – Se detuvo por un momento – Hay algo más que quieras saber para desconfiar de él?

-Supongo que ya tomo su decisión – Alzo la mirada y por unos instantes el ambiente se notó tenso entre los dos – Si lo ha de enviar lejos, hágalo… pero le pido una sola cosa… - Trago saliva – Quiero escoltarlo personalmente hasta allá – Amaya de inmediato negó con la cabeza, no iba a permitir más boicoteos por parte de Viren y sus hijos – Usted misma puede escoger a los guardias que irán en el camino… pero se lo pido – Vuelve a arrodillarse – Quiero ser yo quién lo entregue a la guardia de la frontera – La reina se dio cuenta de que sus palabras eran sinceras, quizás sería la última vez que vería a su padre, por unos instantes se compadeció de él. Era un buen guerrero, eso sí, pero era leal a Ezran hasta el sol de hoy, no le gustaba mucho la idea, pero el viaje iba a ser largo así que eso lo mantendría ocupado y alejado de las tabernas por unos días o al menos eso quería creer.

Dio un par de señas y Gren solo hablo:

-Muy bien, mañana lo custodiaras…

-o-

En el bosque de Aerin las cosas no marchaban plácidamente como esperaban. Después de charlar un rato con Rash esta invito al mago y a la albina a su aldea. Durante el camino no hablaban mucho, iban rodeados por semi elfos que con antorchas iluminaban el paso por este. Ellos parecían admirados con Rayla, hacía mucho tiempo no veían a un elfo de sangre pura con su cornamenta tan pulida y sus respectivas marcas bajo sus ojos. Trataba de tomar la mano de Callum para relajarse un poco pero cuando iba a hacerlo uno de esos híbridos la miraba de forma poco amistosa, como si planeara hacer algo contra ellos. Solo tenía su libreta agarrada fuertemente contra su pecho, no quería perderla, no deseaba que nada le pasara, fue descuidada de dejarla por allí para que esas personas la ojearan. El pelicastaño de inmediato noto el cansancio de llevar aquel libro a la oji violeta, hizo una mueca con los labios pensando en cómo liberarla de la carga para que fuera más fácil. Vio entonces el arco de la líder y de inmediato pensó en una solución fácil:

-Oye, Rash… - Hablo el príncipe de Katolis y esta solo ladeo un poco la cabeza al escuchar su nombre – Puedes prestarme la cuerda de tu arco hasta llegar a tu aldea…

-Para qué? – Fue todo lo que obtuvo de ella.

-Es para hacer algo, tranquila… no será peligroso…

Detuvieron su marcha, dio media vuelta dirigiéndose al mago y se quitó el arco de su espalda. Desarmo la cuerda y se la entrego.

-Gracias! – Este la tomo entre sus manos y le pidió de forma amable con la cabeza a Rayla de que pasara su libro. Este hizo algo de artesanía improvisada y en unos instantes creo una especie de correa para que ella pudiera llevar la libreta de dibujos con las manos libres. Se la puso en su hombro izquierdo y con una sonrisa le dijo – Bien, así estarás más cómoda… no creo que quieras volver a perder eso.

La pelirroja vio aquel acto de bondad desinteresada tan interesante, era curioso ver a un humano tratando de forma tan suave y tierna a una elfa de luna.

-Se nota que la quieres mucho – Hablo Rash mientras ordenaba seguir el paso – Harías cualquier cosa para que estuviera bien…

Durante el resto del viaje no hablaron mucho y tampoco había mucho que se pudiera apreciar. Lo único que se alcanzaba a notar con las antorchas eran algunos matorrales y uno que otro animal silvestre que estuviera rondando por allí. Rayla en ese momento si tomaba de la mano de Callum, se podía notar cierto nerviosismo por parte de ella, jamás se había alejado tanto de Xadia y esto comenzaba a asustarla, sin mencionar que había como una veintena de semi-elfos a lado y lado. El mago notaba como cada vez más los dedos de la ex asesina le apretaban más y más su mano, ella no lo mostraba, pero tenía miedo… otra cosa a lo que Rayla tiene miedo… a las criaturas extrañas. Llegaron a un punto donde se detuvieron, Rash miro hacía la copa de los árboles y ellos hicieron lo mismo, se dieron cuenta que por encima de la espesura de las primeras ramas se podía notar cierto brillo o luz, dio un silbido y comenzaron a caer sogas y escaleras de las cuales los lugareños del bosque comenzaron a trepar. La pelirroja se acercó a ellos y los amarro a ambos con la misma soga por la cintura, dio tres jalones fuertes:

-No quiero que se vayan a caer – Dice con una sonrisa entre sus labios.

De repente sintieron como se desprendían del suelo rápidamente. Rayla abrazo con fuerza a Callum y este hizo lo mismo, ambos cerraron los ojos y esperaban lo peor. Cuando pasaron la comisura de las primeras ramas y abrieron cada uno sus orbes no creían lo que estaban viendo. Era todo un pequeño pueblo de híbridos viviendo entre los arboles de aquel bosque. Todo estaba iluminado con pequeñas farolas caseras y algunas tenían luciérnagas que iluminaban todo el lugar. Las casas tenían un estilo bien elaborado, era como si el sueño del mago por tener una casa en el árbol de niño se hiciera realidad. Una vez sueltos del amarre comenzaron a admirarlo todo: pequeñas tiendas coloridas, urbanizaciones hechas de madera entre las fuertes ramas, caminos creados a base de puentes que se interconectaban entre sí para ir a cualquier lugar… era una micro ciudad, claro, suspendida entre ramas.

-Impresionante, verdad? – La mestiza les hablo por la espalda – Este es nuestro hogar.

Rayla miraba por doquier y habían muchos como la pelirroja viviendo allí, tal vez cientos. Quizás encontraron la chispa adecuada para vivir en paz y alejados de toda civilización posible. Pero algo, en ese momento noto que comenzó a hacerla sospechar un poco, no había ni un solo infante por ninguna parte. Todos eran de la misma apariencia adulta: algunos más flacos, otros más gordos, con más cabello, con menos… pero ni un solo niño a los alrededores.

-No hay niños… - Dijo finalmente Rayla mirando alrededor.

-Es un poco tarde para que los niños anden por ahí – Contesto la pelirroja.

Siguieron caminando y admirando las pequeñas chozas de la comunidad, Callum en todos sus viajes jamás había podido admirar algo así jamás ¿Casas entre los arboles? Parecía como si fuera de una especie de cuento folclórico pero era totalmente real. Se detuvieron ante una que les llamo toda su total curiosidad a los invitados. Era una cabaña más pequeña que las demás pero estaba fuertemente bien resguardada de hombres nativos de allí, todos armados hasta los dientes protegiendo lo que quién sabe hubiera adentro. El mago noto de inmediato algo en sí que lo conmociono y emociono, era magia pura lo que deslumbraba tras esa puerta de madera. Tanto fue así que de por debajo del umbral comenzaba a emanar una luz azul. El castaño no pudo evitar salirse un poco del paseo y acercarse más y más hasta aquel lugar. Pero de inmediato le detuvo uno de los guardias. Su cuerpo le estaba mandando señales de que allí había una fuente primaria, más concretamente la del océano. Rayla fue hasta donde él para tratar de calmar el ambiente entre el guardia y su mago:

-Hey, hey! – Le separo de su compañero – Por qué tanta agresividad?

-Bueno, bueno… - Esta vez fue Rash quién emano la situación – Pero veo que estás interesado en lo que hay tras esa puerta, no? – Se dirigió al oji verde con una cara amistosa. Se fijó entonces que bajo la puerta salía una luz azul y esto le intrigo demasiado - Eres un mago o algo así?

-Sí! – Respondió emocionado Callum.

-Vaya… y de que fuente? Solo océano? – La líder comenzaba a notar cierto interés en aquel humano, quién iba a pensar que tras esa fachada de vago pudiera existir un mago.

-Ejem… - Sacudió su ropa un poco para decir con orgullo – De todas las fuentes primarias – En eso Rayla tosió un poco y este la miro con un color rojizo en su rostro mientras ella le devolvía la mirada con picardía y algo de burla en su rostro – De todas menos la luna… aún no estoy conectado con ella.

-Eso es muy impresionante… pero no que los humanos nacían desconectados de las fuentes primarias?

-Desconectados, sí… pero no excluidos de ellas – Explico con bastante sutileza y humildad.

-Entonces supongo que puedo enseñarte que es lo que hay aquí…

Rash solo hizo un movimiento de cabeza diciendo a sus hombres que se hicieran de lado. Ellos hicieron caso de inmediato y de un bolsillo que tenía en su pantalón extrajo una pequeña llave y la introdujo en la cerradura de aquella puerta de madera. Al abrirla los ojos de Callum se abrieron de par en par y una enorme sonrisa surco por toda la comisura de sus labios. Había una roca que brillaba de forma esplendida azul por toda la pequeña choza, estaba puesta sobre una especie de pedestal adornada con cientos de flores y mantas para protegerla del polvo. Era una roca primaria del océano, no había vuelto a ver una de esas desde que tuvo la roca de la tormenta entre sus manos y la destruyo para salvar al pequeño Zym. Siempre estuvo buscando alguna durante sus viajes pero jamás encontró a alguna. Sin querer se fue acercando demasiado hacía ella, como si algo la llamara para que él la tomara. Con ese artilugio mágico podía crear todo un océano, lago, rio, cascada o lo que él quisiera si la tuviera en sus manos, cualquier pueblo escaso de agua tendría la necesaria eternamente con esa cosa.

-Eh! Eh! – Le detuvo Rash antes de que siguiera – Sé que es impresionante, pero solo es para ver, no para tocar – Le negó con su dedo amablemente.

-Perdón, perdón… es increíble… hace años no veía una igual… - Comento algo nostálgico – Ojalá pudiera examinarla un poco.

-Lo siento, amigo. Pero no… esa piedra… es lo que nos mantiene con vida – Empezó a contar la medio elfo – No has visto ni un lago, rio, ni riachuelo en kilómetros… y por aquí no es que llueva seguido. Cuando se nos agota el agua solo la sacamos al sol y mágicamente empieza a brotar agua en cantidades para todos.

Rash saco a sus invitados de allí amablemente, les pidió que olvidaran el asunto, Callum quedo algo triste, de verdad que podía sacarle mucho provecho a aquella piedra pero si era lo que mantenía viva a esa gente era mejor dejarla allí. La elfa por otro lado noto algo de melancolía de parte de su viejo amor y no pudo evitar sentirse también algo triste por verlo así. La líder los había invitado a comer algo y pasar la noche en esa pequeña utopía entre los árboles, ellos aceptaron sin dudar, una noche más lejos de Ezran y Claudia le sentaría bien a la albina… pero aún seguía pensando en esa piedra brillante…

-Oigan… pueden adelantarse un poco – Propuso Rayla – Yo los voy a alcanzar después, sí?

-A dónde vas? – Indago Callum entrecerrando los ojos y cruzando los brazos – No vas a hacer alguna tontería o sí?

-Yo? Como crees – Soltó un ademan con sus manos al decir esas palabras – Es que vi un par de espadas increíbles hace rato y quería echarles un vistazo… - Fue alejándose de a poco del par de conocidos – Vuelvo en un ratito…

Callum no era de los que sospechaba mucho, menos de su amiga… ¿aún son amigos? Se puede suponer que sí, aunque hace unos días ella les dijo a esas mujeres que era su novia… bueno, en todo caso cuando la vio partir con una sonrisa de oreja a oreja podía pensar lo peor. Aunque Rayla era muy prudente en cualquier forma, no es que anduviera por la vida haciendo y deshaciendo. Llegaron hasta una choza un poco más grande y la anfitriona les sirvió algo de fruta y carne cocinada a la pareja, pero la albina nada que llegaba. El mago solo se dispuso a comer y a convencer a Rash de que cuando a la albina se le metía alguna cosa en la cabeza le era muy difícil quitársela… ya sea porque es testaruda como los elfos o solo porque es simplemente ella.

De un momento a otro ella llegó un poco cansada y reluciendo un bonito bolso hecho de hojas y artesanal. Callum no creía que ella fuera de las que siguiera las últimas tendencias de moda, pero todo había que decirlo, le quedaba muy bien. Supongo que lo habrá comprado para llevar mejor guardada la libreta… un segundo… ellos no llevaban ni una moneda de oro cuando partieron del campamento y tampoco creía que esa pequeña comunidad usara las piezas de oro como economía… será qué…

-Bueno, perdón la demora! – Resoplo mientras se sentaba al lado de Callum y tomaba algo de fruta para comer – Es que vi este bolso y no pude evitar hacer un cambio por él – Lo mostro a ambos para no levantar ninguna sospecha.

-Creí que estabas mirando espadas, Rayla… - El mago le dijo un poco molesto, nuevamente iba a empezar con mentiras.

-También las vi, Callum, no te preocupes… pero me gustan más las mías…

-Hablando de tus espadas – La pelirroja saco de su espalda las dos hojas de su invitada y se las entrego – Aquí las tienes, perdón por no devolverlas antes eh… Rayla, cierto? – Le señalo tratando de recordar su nombre.

-Sí, muchas gracias – Ella las tomo y las puso tras su cadera donde debían estar.

Pasaron algunas horas hasta que el sueño comenzó a invadir a la elfa y al joven mago. Rash les propuso que se quedaran en la cabaña de al lado. Hace muchos años no iban invitados a su pueblo entonces era una buena oportunidad para usar nuevamente su "nido de huéspedes" una vez llegaron allí se dieron cuenta que solo había una cama, una pequeña cómoda hecha de madera y una ventana que daba hacía los árboles. Callum se acostó cansado sobre el colchón hecho de hojas de árboles y lo sintió tan cómodo, no era exactamente igual al de su palacio pero tampoco es que estuviera acostumbrado a los lujos. Rayla permanecía en la puerta parada y con una enorme sonrisa mirando al mago, un poco sonrojada, esto comenzó a extrañar un poco al príncipe, pero tampoco es que se preocupara por las actitudes que ella tomara a ratos.

-Qué te pasa, Rayla… - Dijo finalmente algo cansado.

-Pues… verás – Fue acercándose más y más al príncipe hasta posarse encima de él con una sonrisa aún muy picarona – Tú… me has brindado mucha felicidad estos últimos días – Decía mientras miraba hacia otro lado algo apenada y sonrojada – y yo bueno… te he mentido un poco – Callum arqueo una ceja ¿De qué está hablando?

-Ya te dije que lo sentía mucho hace unas horas, no?

-Lo sé, lo sé! – Le detuvo – Pero yo soy la que debo disculparme, Callum – Dijo finalmente para después ir hacía sus labios y darle un rápido y fugaz beso. Más como de muestra de cariño y menos de forma sexual como el día anterior – Así que lo siento mucho…

-No hay problema – Dijo sonriendo levemente.

-Y… también te tengo un regalo – Busco entre su nuevo bolso algo – Tú me diste un regalo, es justo que yo te de uno también – De aquel saco hecho de hojas saco algo que asusto de sobremanera a Callum y tenía motivos: Era la roca primaria del océano de los medio elfos.

-Rayla! Que hiciste?! – La bajo de él suavemente y empezó a regañarla – Robaste la roca del océano?! Estas loca?! Ese bolso también lo robaste?! – Se levantó de la cama y comenzó a peinar su cabello de forma desesperada – Como se den cuenta que les robaste nos van a matar!

-A ver, a ver, Callum… - Le detuvo tratando de calmarlo – Para empezar este bolso fue un trueque por la cuerda que llevaba la libreta, iba a servirle a alguien más para hacer un nuevo arco – Explicaba y él le escuchaba atentamente – Y segundo no he robado nada porque no me la voy a llevar. Tú querías verla más de cerca, aquí te la traje – Se la lanzo con cuidado para que este la recibiera con sus manos y empezara a detallarla.

-Como pasaste a los guardias? – Cuestiono confundido, hasta donde había visto había mucha seguridad.

-Ah, son guardias torpes… fue fácil.

El mago se calmó un poco, si solamente era para tenerla por unas horas estaba bien, ella la regresaría de la misma forma en que la tomo, era muy sigilosa y astuta cuando quería serlo. Se sentó a un lado de la cama junto a ella y empezó a examinar más cuidadosamente la roca primaria, era majestuosa en todos los sentidos. Podía crear en ese instante un hermoso lago para los lugareños pero si ellos estaban viviendo bien así no había ningún motivo de modificar su modo de existir solo para demostrarles que era un experto en la materia. La giraba y jugueteaba con ella hasta que se le ocurrió una buena manera de mostrarle algo de habilidad a su pareja… porque sí, se pueden considerar en este punto una pareja… o más o menos una pareja. Tomo con suavidad la mano de la elfa y la poso sobre la roca:

-Quiero mostrarte algo – Le dijo con seguridad – Respira con tranquilidad y cierra los ojos y cuando te diga que los abras lo harás… listo? - Ella solo asintió e hizo lo que él le pidió. De un momento a otro se dejó llevar por el poder de aquella roca, sentía como cada minúsculo musculo de su cuerpo se enardecía de aquel contacto, el mago rozaba su mano con la de ella en total confianza y eso le gustaba de muchas maneras – Listo, abre los ojos.

Cuando los abrió se dio cuenta que estaba bajo el agua, comenzaba a desesperarse buscando algo de oxígeno y empezó a nadar hacía lo que parecía ser arriba asustada. Pero la mano del mago la tomo con cariño y él le dijo:

-Oye, oye! Tranquila… puedes respirar y hablar no hay problema…

Cuando comenzó a usar su nariz para respirar del preciado se dio cuenta que era verdad. Estaba respirando bajo el agua… era increíble ¿Pero cómo? Aún sentía su cuerpo siendo aturdido por el líquido vital a todo alrededor.

-Co… co… como… lo hiciste? – Rayla estaba totalmente anonadada y estupefacta – Estábamos en la cabaña de huéspedes… como terminamos aquí?!

-Se llama conexión con la fuente primaria – Exponía mientras nadaba alrededor de la elfa – Yo puedo hacerlo porque ya conozco bien el tema. Puedo conectar nuestras mentes a cualquier fuente sin que nada nos suceda siempre y cuando tengamos una roca primaria - En ese momento una enorme criatura paso nadando por encima de ellos lentamente y Rayla la miraba maravillada – Todo el poder del océano en la palma de tu mano… como fue que encontraron esta cosa los medio elfos.

-De la misma forma que yo – Reía la albina – Quizás se la robaron a alguien…

Continuaron jugueteando por el océano respirable, mirando toda clase de criaturas coloridas, enormes y monstruosas, corales. Esto le gustaba a Callum, era como si su miedo por el agua hubiera desaparecido mientras estaba con él… a lo que de inmediato le recordó algo, habían dejado su juego de las cinco preguntas suspendido mientras sucedía todo esto.

-Hey, Rayla… aún me quedan cuatro preguntas, sabes…

-Cuatro qué? – La elfa de inmediato recordó el juego – Ah! Eso, está bien… cual es la número dos.

-Por qué le tienes miedo al agua… - Lo soltó, sin pensarlo, necesitaba saber ese dato de vital importancia.

-Nunca vas a dejar de preguntarlo, verdad? – Nego con la cabeza divertido Callum mientras su cabello ondeaba con el agua. Esto a Rayla le pareció súper atractivo así que no pudo negar a responderle, de todas formas algún día tendría que saberlo – Casi me ahogo de pequeña… feliz?

-Y cómo? - El mago quería saber todos los detalles de aquel suceso que dejaría marcada a su elfa durante toda su vida.

-Esa cuenta como tercera, bueno? – Él solo asintió – Bueno, mis padres murieron cuando yo era pequeña. Así que Runaan me tomo como su protegida. Un día entrenando con él caí por un puente directo a un rio que me arrastro varios kilómetros – Recordaba un poco asustada esos momentos – Sentía como el agua entraba por mi boca y me ahogaba mientras buscaba la forma de respirar pero me era imposible. Al final Runaan me rescato casi muerta y cuando me recupere no paraba de regañarme por ser tan débil…

Callum entendía la situación de Rayla, ella desde pequeña perdió sus padres y de inmediato la convirtieron en una perfecta máquina para pelear aun cuando sabía que ella pertenecía era a la alta realeza elfica, quizás los elfos tuvieran una costumbre un poco distinta de criar a sus pequeños. Ojalá hubiera podido tener una niñez como la tuvieron él y Ezran… o bueno, Ezran hasta cierta edad, pero él recordaba que la mayor parte de su vida la tuvo en el palacio rodeado de lujos y sin hacer mucho solo juguetear o dibujar como le gusta hacerlo, esa quizás habría sido un desarrollo diferente en el crecimiento de la elfa, pero luego pensó que quizás así jamás se hubieran llegado a conocer.

-No vas a seguir haciendo más preguntas? – Indago Rayla sacando de los pensamientos al joven mago.

-Oh! Está bien… - Pensó ya en subirle algo de tono a la conversación, ya saben, para ponerle algo de picante al ambiente que estaba tan húmedo y un poco frío por el agua – Pensabas en mí cuando te negabas en verme?

-A veces… - Respondía – Cuando ibas resulta que ya estaba con alguien más – Empezó a reírse de lo que recordaba en esos días – Me acuerdo que una vez estaba Ville conmigo cuando un guardia me dijo: "Señorita Rayla, un humano Callum vino a buscarla. ¿Qué le respondo?" y eso era más gracioso porque mi novio de aquel entonces se moría de celos – Reía con más fuerza – Quería darte una paliza.

-Ah! Sí? – Una media sonrisa se puso sobre el rostro del mago – No creo que hubiera podido con esto! – Inflo los músculos de sus brazos para dar algo de imponencia.

-Nah, yo creo que si te hubiera matado – Continuaba riendo – En todo caso… cuando él se marchaba si pensaba en como estarías… como te verías… seguirías siendo el mismo muchacho encantador que conocí o el infiel que vi la última vez…

-Ouch… eso dolió… - Fingió tristeza – Y ahora como me ves…

-Pues, en estos últimos días… - se acercó a él nadando mientras su largo cabello blanco ondeaba a la par con el agua – Debo admitir que la adultez va bien contigo – Rodeo el cuello del mago con sus brazos y se acercaba lentamente hasta sus labios mientras susurraba – Pero no vuelvas a dejarte crecer esa barba… - Dicho esto lo beso nuevamente, pero esta vez de forma más pausada y tranquila. Quería disfrutar del sabor de su boca, quería saborear sus dulces labios, esos labios que tanto le encantaba mordisquear con suavidad esta vez. Se separó de él y le comento en voz baja – Bien… cual es la última pregunta…

Callum miro esos hermosos orbes violetas y se derretía por dentro de tan solo admirarlos, la tomo del mentón e hizo su última pregunta:

-Me amas…?

Antes de que ella pudiera contestar algo sintieron que la puerta hacía su cabaña era tocada con mucha fuerza. Cosa que hizo desconcentrar al mago y cuando volvieron de forma tan abrupta a su realidad un enorme chapuzón cayó con ellos mojándolos de pies a cabeza sobre la cama. Se sacudieron un poco mientras reían sin percatarse que la puerta aún era siendo golpeada por alguien.

-Sí! – Grito Callum desde el interior mientras se quitaba la camisa – Que sucede…

-Oigan! Alguien robo nuestra roca primaria – Era Rash y no lucía para nada contenta. Sin que se dieran cuenta el agua que había caído con ellos comenzaba a deslizarse hacia la puerta. Rayla se levantó de inmediato y con la camisa del mago trataba de secar todo lo que más podía antes de que saliera por debajo de la puerta – Miren, si la tienen ustedes por favor la pueden regresar… no creo que sean ladrones.

Sonaba más tranquila, pero aun así no se podía confiar de qué acción ella pudiera tomar por haberles tomado "prestada" la única fuente de agua viable que tenían. Callum observo la roca, desde la cama y quería decirle que ellos no la tenían, podría llevársela lejos o hacer alguna ilusión para que la roca apareciera por arte de magia en el pedestal aunque fuera falsa… pero él no era así. Solo tomo la roca entre sus manos y se le ocurrió una gran idea. Rayla negaba con la cabeza de que no saliera mientras aun limpiaba el desastre pero eso no le impidió de nada al mago. Abrió la puerta de par en par y una pelirroja con cara de pocos amigos y sus hombres que estaban tras ella le apuntaban con sus arcos.

-Toma – Le estiro la roca hasta su "legitima dueña" – Yo la tome, no quería… pero soy un mago, estas cosas son las cosas que amo - Ella tomo la piedra de inmediato y se dio cuenta de algo muy curioso; tanto él como la elfa de luna estaban empapados… como era posible eso siendo de noche? La roca solo funciona durante el día y eso cuando hay mucho sol ¿El mago podía usar aquel artefacto mágico como quisiera? – Puedo proponerte algo – La miro fijamente a sus orbes oscuros. Ella no se inmuto en contestarle, pero aun así el continuo – Si me entregas la roca primaria te puedo dar agua infinita que podrás tener en cualquier momento… - Estaba comenzando a ganar la curiosidad de la medio elfo – Una cascada, un enorme lago con varios ríos que desemboquen en el mar y que empiecen desde las montañas… con eso tu bosque no solo tendrá roedores sino también animales de diferentes especies.

Los hombres que estaban tras ella y las personas que estaban escuchando a Callum se miraban sorprendidos. Ellos jamás han tenido nada de eso, el bosque sobrevive con lo que el agua de lluvia puede proveerles pero nada más, algo así sería muy venidero y próspero para ellos. De entre aquellos lugareños decían en palabras cortadas cosas como: "Sí" "Deja que lo haga" "Deja que nos de un lago para jugar!" La hibrida estaba un poco escéptica ante tal propuesta… y que tal si los engaña? No era ajena a saber de qué aunque le agradaran más los humanos que los elfos… estos también mentían normalmente.

-Como sé que no me vas a engañar…

-Porque yo jamás engaño a nadie… - Rayla lo miro desde su lugar entrecerrando los ojos y este al voltear su rostro para verla se sonrojo un poco y rascando un poco su rostro dijo de forma inocente – Bueno, ya actualmente no engaño a nadie.

-Está bien – Estiro su mano en forma de que él la estrechara para así cerrar el trato. Él lo hizo y esta lo apretó con más fuerza – Si nos mientes te mataremos… entiendes?

Callum solo trago saliva y respondió de forma positiva moviendo la cabeza algo asustado.

Salieron de aquel pequeño pueblo entre los árboles y Rash los guiaba con algunos hombres hacía lo que ella conocía como la zona "muerta" del bosque. No dio muchos detalles, solo que era un lugar donde nada crecía y siempre parecía estar desierto, solo se llenaba algo de agua cuando llovía. Rayla empezaba a notar que estaban tardando mucho en su paseo por recoger leña porque cuando se dio cuenta ya los rayos del sol estaban comenzando a salir de apoco en aquel bosque. Quizás Ezran y Zym estarían preocupados… maldición, quizás Claudia también estaría preocupada por ellos, pero eso no le interesaba mucho a la elfa los pensamientos de su némesis por ahora. Después de varias horas caminando por el denso lugar llegaron hacía una semi llanura árida en mitad del frondoso bosque, no exageraba cuando decía que el lugar estaba muerto, no había nada, parecía un pequeño desierto sin vida. Callum pensó que era un buen lugar para hacer su magia, de todas formas era un buen lugar para hacer un grandioso lago. Observo a lo lejos que había una especie de enorme barranco perfecto para que el agua cayera de allí en forma de cascada.

Le pidió de forma amable la roca primaria a la pelirroja y esta se la entrego. Fue tranquilamente caminando hasta el centro del desierto, le había dicho a Rayla que una cosa era respirar bajo el agua en forma de conexión mental con una roca primaria otra muy distinta era hacerlo en la realidad. Esto quizás si podía ahogarla así que le rogo de que no lo acompañara tan solo por esta vez. Los tenues rayos del sol le golpeaban la espalda, así que opto por ponerse de frente hacía donde estaba aquel deprimido de tierra que era perfecto para su cascada. Una vez en el lugar adecuado, respiro hondamente y levanto la roca del océano lo más alto que pudo con su brazo derecho y con el izquierdo comenzó a hablar en lengua draconica, la lengua esencial para hacer magia tan pesada con esa. A pesar de estar a una distancia considerable de la elfa y del resto de los lugareños se alcanzaban a escuchar las palabras que emanaban de su boca con fuerza, esto empezaba a asustar a los semi-elfos, tanto así que estaban ya casi que dispuestos de ir a detener a Callum cuando la albina se posó frente a ellos y les dijo:

-No se preocupen… él sabe lo que hace…

Continuaba diciendo palabras al aire en un lenguaje poco entendible y de repente empezó a temblar. Una fuerte sacudida daba por todo el bosque y por toda la zona muerta y se percataron que varias zonas del lugar comenzaban a abrirse formando pequeños caminos hundidos entre la tierra que daban más allá de lo que sus ojos podían apreciar. Eran como caminos, pero no era para ellos o para la gente o para los animales. De pronto todo se detuvo y Callum bajo su brazo algo cansado…

-Listo…

Rash comenzaba a impacientarse, nada estaba ocurriendo, era como si los estuviera engañando para llevarse la roca primaria. Pero, comenzó a escuchar algo con sus puntiagudas orejas, se trataba de un sonido que jamás había oído y de aquel barranco una enorme y fuerte corriente de agua salió de allí y comenzó a llenar toda la zona árida de forma rápida, era demasiada! Jamás había visto tanta agua de esa manera ni siquiera cuando era ella quién usaba la roca. Cuando el agua llego de forma violenta hacía Callum este solamente la recibió con su cuerpo siendo absorbido por ella. En un principio Rayla se asustó, pero conociéndolo sabía que así tenían que ser las cosas. El lago comenzaba a llenarse de agua y los deprimidos se llenaban también llevándose el agua de igual manera formando riachuelos que daban por varios lados del bosque y que llegaban más allá, él se había percatado de que toda el agua en exceso llegara hasta el mar a través de estos caminos. Varios minutos después el lago estaba casi que lleno ante la mirada atónita de todos, tanto de los híbridos como de la elfa de luna quién tenía una enorme sonrisa de par en par y los ojos algo vidriosos de ver las enormes habilidades que el joven príncipe había adquirido con los años.

Había un hermoso lago que reflejaba el sol, una bella cascada poderosa y unos ríos llenos de vida en un lugar que hasta hace unos minutos estaba prácticamente muerto… Callum salió del agua y llegó a la orilla del nuevo nacimiento de agua pura que había creado. Se acostó sobre la arena y comenzó a respirar de forma pesada:

-Odio esta parte – Hablaba al aire mientras la albina corría hacía él para auxiliarlo si estaba muy golpeado por hacer magia tan poderosa – Ojalá y hubiera una forma más fácil… - Le comentaba a Rayla mientras le sonreía algo cansado.

-De verdad… es agua de verdad? – Rash aún incrédula de lo que estaba viendo le pregunto anonadada.

-Prueba si quieres… - Se levantaba con ayuda de su compañera – Fue difícil, tenía que encontrar un punto de acceso a una montaña y hacer que el agua corriera en un solo sentido por debajo del suelo, así nadie trataría de robarles esto…

-Escorpa! – Dijo con fuerza dirigiéndose a sus hombres. De entre la multitud salió un hombre de cabellos oscuros y piel morena y le reverencio – Prueba el agua… - Le ordeno.

El hombre solo se dirigió hasta la orilla del lago y con algo de temor llevo sus manos hasta el precioso líquido para sacar un poco y probarlo. Se quedó quieto unos instantes, los suficientes como para que la pelirroja pensara lo peor, creía que el agua estaba envenenada. Pero entonces aquel sujeto de forma violenta introdujo toda su cabeza para mojarla y refrescarse.

-No lo puedo creer! – Gritaba con alegría el llamado Escorpa – ESTA DELICIOSA! – Volvía a meter su cabeza en el agua y a sacarla cuando sentía que el aire le faltaba – Señora, puedo meterme?! – Pregunto aquel tipo llamado Escorpa emocionado. Una vez dio el visto bueno Rash este se disponía a introducirse al lago.

-Espera! – Le previno Rayla – Al menos quítate la ropa o sino vas a agarrar malos olores si te la dejas puesta luego de salir.

El hombre de inmediato se quitó las prendas de su hogar con rapidez dejando notar que no llevaba nada de ropa interior. Esto puso tan colorada a la elfa que de inmediato llevo sus manos hasta sus ojos para tapar la vista y evitar ver más la virilidad de aquel sujeto. El sujeto de inmediato remojo todo su cuerpo con el refrescante lago nuevo que la vida le había dado. Estaba tan contento que parecía un niño pequeño jugueteando con el agua.

-Escorpa! – Le grito su líder desde la orilla – No vayas muy lejos que no sabes nadar… - De repente se volteó a ver a los suyos y se dio cuenta como era mirada por ojos llenos de alegría y ansias de meterse al agua – Esta bien… también pueden ir.

Dicho esto todos comenzaron a quitarse la ropa y corrieron hasta el lago emocionados y felices. La albina jamás había visto a tantas personas desnudas pero era de comprender, era gente que vivía en el bosque, quizás no conocían bien a profundidad el significado de "ropa interior". Callum parecía en una especie de sueño, jamás había usado su magia para alegrar a tanta gente, casi siempre la usaba era con fines de aprender de más o simplemente para su propio beneficio pero al ver a aquel pueblo de esa manera se dio cuenta que aunque no use su magia para el mal tampoco la usaba para hacer el bien a los demás… o a quienes más lo necesiten.

-Debo admitirlo… - Se acercó Rash a la pareja que estaban en la orilla – De verdad eres un mago impresionante – Le alago y Callum le devolvió con gracias en forma de media sonrisa – Ojalá se pudieran quedar pero me imagino que solo van de paso.

-Sí, estamos como que en una especie de…

Antes de que pudiera terminar la frase una enorme sombra volando paso de largo de ellos. Fue tan deprisa que algunos lugareños que se encontraban disfrutando del lago gritaron de pánico "¡UN MONSTRUO!" la criatura bajo hasta el agua y se sumergió en ella. Lo curioso es que luego del chapuzón asomo la cabeza un poco y se fijó del lugar donde estaban la elfa y el mago juntos. Con una velocidad impresionante surco el agua como si se tratara de un rayo… o más bien, de un dragón. Varios lugareños salieron del lago asustados pero tanto Callum como Rayla ya sabían de quién se trataba:

-Ay no… - Callum agacho la cabeza y sintió como una fuerza muy poderosa se lo llevara de forma violenta varios metros de la pelirroja y Rayla. Se trataba de nada más ni nada menos que de Zym, su fiel amigo de viajes quién al verlo no pudo evitar emoción de lanzarse y embestirlo para tumbarlo al suelo. Sintió el enorme cuerpo del dragón encima de él y al parecer la criatura tenía ganas de saludarlo de la mejor forma que sabía – No, Zym! Estas mojado y si me lames va a ser el doble de… ¡ - No lo dejo terminar porque una fuerte corriente de electricidad surco por su cuerpo luego de que el príncipe de los dragones le descargara todo el cariño y la preocupación que sentía de no haber regresado la noche anterior.

-Ja! Eso sí fue entretenido… - Parlo Rayla en tono de burla hacía su compañero. Al escuchar la voz de la elfa el dragón levanto la cabeza, saco la lengua divertido y fue directo hacía ella – No, Zym… te lo advierto! – Pero poco o nada le valió a la bestia que de un solo salto la acorralo contra el suelo para darle sus besos eléctricos en forma de lamidas por toda la cara.

Rash estaba impactada, jamás había visto a un dragón tan de cerca y menos a uno que fuera tan amistoso tanto con una elfa de luna como con un humano. Esto la tenía perpleja…

-Ah, bueno… Zym es así – La saco el pelicastaño luego de poner su mano sobre el hombro de la pelirroja.

-Un dragón? – Pregunto confundida – En un reino humano? Co… co… cómo es posible – Señalo a la bestia que no hacía sino nada más que despeinar a Rayla con sus caricias y muestras de afecto.

-Oh! Sí… bueno, la guerra entre elfos, dragones y humanos termino hace un tiempo – Espeto Callum – Ahora todos vivimos en paz luego de devolverlo a él – Señalo entonces al dragón que ya solo corría para que la albina no lo alcanzara y le halara las orejas – Es el próximo rey de los dragones.

-No puedo creerlo… - Rash se sentó en la arena y llevo una mano en la cabeza para revolotear su rojizo cabello – Nos hemos perdido de tanto aquí encerrados en este bosque… - Miro al mago a los ojos y una pequeña lagrima de alegría soltó de sus orbes oscuros – Tengo más de 400 años y es el día en muchas decadas que me han dado las mejores noticias de toda mi vida…

Se quedaron un rato más, sobretodo porque Zym estaba contento jugando con el agua. Pero era obvio que no se podían quedar más tiempo, tenían que volver con Ezran y Claudia y continuar con su camino en la búsqueda de Runaan. Rash no paraba de agradecerles por todo lo que hicieron, pero algo comenzó a preocupar un poco al mago, tanto así que antes de darse el saludo de mano de despedida este le estiro la roca primaria del océano y la líder observo aquella piedra cerca y no pudo evitar hablarle sobre el tema:

-Creí que teníamos un trato…

-Sí, así es – Dijo Callum sonriendo – No te la estoy devolviendo… pero esta cosa es muy poderosa y yo recorro mucho el mundo. Si la llegara a perder o si cayera en manos equivocadas sería muy malo – Explico y luego puso la roca en las manos de la líder – Solo quiero que la guardes hasta que vuelva por ella. Aquí estará más segura.

Se alejó de ella y le dejo la roca primaria a su resguardo, él sabía que allí no iba a correr ningún peligro y al menos ya sabía dónde buscarla. Él se alejó para preparar a su amigo para partir mientras Rayla se acercaba a la pelirroja también para despedirse:

-Bueno – La miro con sus ojos violetas – Diría que fue un placer… pero la mayor parte del tiempo temí porque tuviéramos que salir de aquí peleando así que… - le estiro la mano en señal de respeto a la mayor para una cordial despedida – al final todo salió bien… - Rash le devolvió el apretón de la misma forma – Pero te digo un secreto… - Comenzó su monologo final a la líder – No sé mucho de magia pero en ningún momento vimos a la roca primaria brillar como ayer… así que yo deduzco que todo esto es por cuenta de él – Le soltó del agarre y dio media vuelta sonriendo – Que les vaya bien a todos, si quieren pueden ir a visitarnos a Xadia algún día – Se encamino hacía donde estaban sus compañeros ya listos para partir cuando de pronto la mayor se acercó a la oreja puntiaguda de Rayla y le comento de algo muy interesante en forma de susurro:

-Yo también tengo algo que decirte y conozco tu secreto muy bien – Entrecerró los ojos mientras le soltaba una sonrisa algo maldadosa – Pero no te preocupes, sé qué esperas por el indicado… o más bien por el mago indicado – Ambas se fijaron en Callum quién estaba acariciando la barbilla escamosa de Zym juguetonamente – De todas maneras, un hombre como él no lo volverás a encontrar ni en toda una vida inmortal… cuídalo mucho…

Rayla algo sonrojada solo pudo asentir y rápidamente fue hasta donde sus amigos. ¿Ella sabía su secreto? ¿Cuál secreto? ¿El indicado? Oh, vaya, la líder de los semi-elfos se dio cuenta de que la albina aún continuaba casta hasta ese día, era algo de lo que no le gustaba hablar mucho ya que era un tema muy privado, le gustaría hablarlo con el mago sobre eso y aunque sí tuvo un novio en el pasado jamás llegaron a pasar más allá de unos simples besos o caricias y ya. Por lo general siempre ha estado pensando que en el momento adecuado con la persona indicada se daría pero ella sinceramente sí quería que un pelicastaño algo atontado y obsesionado con la magia fuera el primero que surcara por aquellos terrenos que ningún hombre para ella ha podido llegar. Pero, por ahora lo mejor es preocuparse por otras cosas:

-Bien y como nos vamos de aquí? – Pregunto Rayla, habían recorrido mucho camino y si volvían a pie iban a tardar mucho más de lo esperado.

-Bueno… te gustan las alturas? – Callum le indago de forma juguetona.

-A eso no le tengo miedo… - Zym se recostó un poco y el mago monto sobre su lomo de forma tranquila, estiro su mano para ayudarle a subir al dragón – Estás seguro, Callum? Es un dragón, no un caballo…

-Bah, no te preocupes y sube – Ya con ambos encima del príncipe de los dragones este se erguía derecho mirando el cielo. Callum se aferró al cuello del dragón y Rayla a la cintura del mago rogando porque no se fueran a caer – Bien, amigo… ya sabes, despaci…

Ni bien pudo completar la frase cuando el dragón salió disparado hacia arriba mientras una asustada Rayla gritaba por su vida asustada y agarrando con cada vez más fuerza al mago mientras hundía su rostro en la espalda con los ojos cerrados y rogando porque el viaje terminara rápido. Por otro lado, Callum estaba muy emocionado de ver todo desde esa perspectiva, todo se veía tan pequeño y tan frágil que le causaba nostalgia de cuando viajaron con Phi-Phi hasta las costas para buscar un barco que los llevara cerca a Xadia años atrás.

-Rayla! Vamos! No te asustes! – Le animaba el mago – Es como volar en Phi-Phi!

-Sí, pero Phi-Phi es un ave fénix de luna experimentada llevando gente y muy segura… - Se aferró más al mago – Zym es brutalmente espeluznante!

Una vez vieron el borde del bosque se dieron cuenta que ya estaban llegando hasta el lugar de Claudia y Ezran. Aterrizaron de forma violenta, el joven príncipe bajo del lomo de su amigo con suavidad mientras aún tenía a Rayla pegada a su espalda muy asustada por el viaje tan deprisa que tomaron. Una vez la calmo y se separaron el rey de Katolis fue hasta donde ellos y le dio un suave golpe en la cabeza a su hermano con una rama de árbol que encontró por allí. Se le veía muy molesto por la enorme preocupación que habían pasado esperándolos durante la noche.

-Y eso a que se debe! – Se quejaba Callum mientras sobaba su cabeza.

-Donde demonios estuvieron? Eh? – Regañaba el joven rey a su hermano y a su amiga posando los brazos en la cintura enojado – Si estaban haciendo "Sandiwchs" no me importa. Pero debieron volver hace mucho rato.

El mago se ruborizo a más no poder ante las palabras de su joven hermano. Rayla estaba algo confundida por las palabras de su menor amigo.

-"Sandiwchs"? – Indago curiosa la elfa mientras miraba a Callum de reojo – Que es eso?

-Bueno… - Reía nervioso el pelicastaño – Después te lo explico, Rayla…

Pasaron varios minutos en los cuales tanto la albina como el príncipe les explicaban que era todo lo que había sucedido. Caer en la trampa, encontrar a los semi-elfos, la roca primaria del océano, el nuevo y fantástico lago que el mago había logrado hacer brotar de la nada. Todo, claro, evitaron tocar el tema de cuando estuvieron conectados a la roca por razones muy obvias, era su momento privado y nadie tendría porque saber eso salvo ellos dos. Claudia estaba muy sorprendida ante las palabras que Callum orgulloso decía, era increíble ver en lo poderoso que se había convertido. Tanto asombrada estaba que comenzó a sentir algo dentro de su pecho, un pequeño punzón como si algo estuviera acongojándola, como si de repente recordara los años en los que el más joven paso interesado en ella y que jamás pudo tener algo más que un simple beso robado y eso porque ya sabía que él estaba más apegado en ese entonces en la elfa que en la pelinegra. Dio varias sacudidas a su cabeza para evitar seguir pensando en esas cosas, no podía, simplemente no debía, era su amigo. Se notaba que estaba contento nuevamente de volver a tener a Rayla a su lado y eso no lo iba a dañar.

-Bueno, entonces el temblor fue tu culpa? – Pregunto Ezran a lo que Callum simplemente asintió – Al menos fue para algo bueno, pensamos que algo muy malo estaba pasando…

-Nah, no te preocupes hermano. Todo estaba muy calculado…

Rayla notaba como la sonrisa bobalicona de la pelinegra se dirigía hacia el mago, ella no decía nada solo contemplaba cada palabra del mago como si de un Dios se tratara. Esto le estaba dando una mala espinita dentro de sí, aunque la hechicera hubiera jurado lealtad al reino no significaba que no pudiera volver a meterse en la cabeza de Callum como la última vez…

-Bien! – Esta vez fue Rayla quién interrumpió la charla – Es mejor que nos vayamos ahora.

-Oh! Sí! – Claudia continuó con efusividad – El pueblo central de Neolandia está a un par de horas si mal no recuerdo… Es un lugar muy entretenido! Ya lo verán!