Gui: Este capítulo ya tiene otro nivel con lo que a palabras se refiere. Espero que os entretenga.

Disclaimer: Suzanne Collins hablaba del PTSD, yo tiro al romance; cuanto más, mejor.


Nació y murió una estrella


Fiesta clandestina

El viernes llegó demasiado deprisa. Harra no tuvo tiempo de averiguar más, tan solo confirmó que había roces en la mina con "el hijo y el hermano de Varo Donner". No sabía que el tío Donner también tuviese problemas.

Harra no sabía qué ponerse ni cómo ir, así que cuando llegaron el tío Donner y Denh a la mercería le preguntó al chico si podían ir juntos. Fancy Wood saltó de alegría al enterarse de que Harra iría a festejar con ellos el final de los 31º Juegos del Hambre. Esa era la excusa de la fiesta, que delante de cualquier Agente de la Paz podía sonar a alegre y no a lo que era, unos Juegos menos sin morir. Un año más de odio.

Fancy se ocupó de darle a Harra un par de detalles para el atuendo y Denh la esperó. Fueron juntos a casa de Gast P., que estaba casado y festejaba con su mujer, Olive. A Harra le pareció muy extraño que alguien como Gast P., al que conocía desde hacía tanto tiempo, alguien de su misma edad, estuviese casado. Ella tan solo iba a cumplir veinte años.

Olive había preparado pan con queso y bebidas. Lo servía todo ella. Harra no conocía a mucha gente, pero en seguida quiso hacerse amiga de Olive. No lo tuvo muy fácil. Por todas partes no había más que hombretones bebiendo vino y comiendo queso. Harra mordisqueó un trozo de pan y mojó los labios en el vino, intentando no molestar a nadie y buscando a Denh con los ojos. Dos segundos después de entrar, tanto Denh Donner como Gast P. habían desaparecido dentro de la muchedumbre.

Atisbó a Fancy y reconoció algunas caras que pasaban sin reaccionar ante ella. Finalmente decidió acercarse a un chico de la Veta que estaba en una esquina.

–¿Cómo te llamas?

El chico la miró, hosco, sin decir una palabra. Harra se sintió, de repente, mal. No supo explicarse el porqué. Se alejó despacio. Una chica se le acercó y le susurró que el chico acababa de perder a una hermana en los juegos. Vaya.

Lo dejó de lado y volvió con Fancy, que flirteaba en grupo con unos chicos mayores.

–¿Finch? Vaya apellido más estúpido, menos mal que tú lo compensas– decía. Harra intuyó que no sería bienvenida.

Empezaba a aburrirse cuando fue Denh quien la encontró a ella.

–¿Y Fancy?

–Ahí, flirteando con un tal Finch.

A Denh se le arrugó el ceño y Harra pensó que acababa de ser estúpida. O quizás lo había hecho a posta... El ceño de Denh le dio mucha satisfacción.

–Hay demasiados Agentes de la Paz ahí fuera. Gast quiere evacuar. Mejor si tú y tu noviecillo os encontráis otro lugar para pasar la noche.

Harra le agradeció el chivatazo, y sonrió con satisfacción. Denh pensaba que tenía un ligue. Que lo pensase… Sería útil.

No le dio tiempo a regocijarse más. Los Agentes de la Paz habían dejado de ser comprensivos y estaban pidiendo a gritos y empujones que desalojaran la casa. Algún borracho estúpido les dijo que no, y uno de ellos le pegó con su matraca.

Todo se puso muy feo.


Harra estaba en el primer grupo que desalojaron los Agentes y por ello la dejaron marcharse. Fancy y sus amigas estaban en él también, junto con el grupo de chicotes que las seguían. Le propusieron a Harra acompañarla a casa, y ella aceptó, pero pronto se dio cuenta de que no iban hacia casa y la curiosidad pudo con el sentido común.

Primero entendió que, con ella, el grupo se volvía par. Cuatro chicos, cuatro chicas. Y se empezó a imaginar cosas excitantes. ¿Se atrevería a participar con ellos en alguna especie de orgía?

Luego un chico sacó una botella de un alcohol fuerte conseguido en el mercado negro. Todos se dieron a aquella bebida clandestina. Harra probó más de lo que había probado el vino de Gast. Fue así como se le ocurrió. Había ciertas incomodidades en el grupo. Un chico hizo un comentario demasiado subido de tono, y aunque le aceleró el pulso a Harra, una de las chicas se enfadó y se fue. Otro chico no quiso saber nada de "esto". Fancy y la otra siguieron riendo. Con los otros tres chicos. Harra se acercó al tal Finch y le dijo al oído:

–Fancy me ha dicho que se muere por acostarse contigo, pero que jamás lo admitirá, porque además sale con Denh Donner...

Surtió efecto. Harra estaba preparada para que el chico le hiciese preguntas cargadas de sospechas, pero era evidente que llevaba toda la noche esperando algo similar. O quizás fuera el alcohol. Quién sabe.

Dejó al chico con su mirada babosa hacia Fancy y se propuso atraer a los otros para dejar a Finch una oportunidad.

Fancy había visto su movimiento:

–¿Qué le has dicho a Finch, Harra?

–Que... que me gusta. Dijiste que si me había acostado con alguien y bueno, él me parece un buen candidato.

–Estás apuntando demasiado alto.

–No creo.

–Ya verás cómo me prefiere a mí.

–¡Fancy! –se quejó. Pero el murmullo de Harra no se oyó porque la hija de la señora Wood llamó a Finch y le guiñó el ojo. Gesto tras el cual miró a Harra con una ceja alzada. Lo tenía en el bote. Se levantó y se lo llevó, y se despidió de Harra y la otra chica diciéndoles que se iba a divertir.

–Ese endemoniado de Finch... –comentó uno de los dos chicos que quedaban.

Se despidieron de ellas. Todos querían a Fancy y había un ganador. La otra chica se quejó de que había sido una noche horrible. Harra no estaba de acuerdo.


Acordáos de Finch, yo lo dejo caer.

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Gui
SdlN