Disclaimer: ninguno de los personajes de Naruto me pertenece.
Advertencia: lenguaje vulgar, violencia, lime, muerte. AU (en el mundo ninja).
Notas: los hechos son cambiados a mi gusto, algunas de las cosas del anime son respetadas en la historia, muchas otras no.
«Quiero volar, estoy listo para derrumbar todas las paredes
que he estado construyendo en mi interior»
Sleeping with Sirens, Fly.
Hurricane
Los primeros rayos de sol comenzaron a filtrarse por la ventana, arrugó la nariz con molestia, ¿por qué no podía amanecer un poco más tarde? Un poco más de sueño no le vendría mal.
Se removió entre las mantas, se sentía tan a gusto.
Unos golpes en la puerta comenzaron a fastidiarla, reconocería esa forma de tocar en cualquier lado, era como un intento de melodía. Sakura podía ser ingeniosa cuando lo quería.
Se levantó con pereza, abrió la puerta y se encontró con su amiga pelirosa, supuso que el pequeño Metal Lee aún descansaba con su padre.
—Me prometiste un día de chicas —la Haruno se cruzó de brazos. Eso se lo había dicho, hace, um, ¿una semana?— ¡Pasó un mes!
La de ojos jade la miró preocupada después de eso, extendió su mano y acarició su mejilla de manera maternal.
—Necesitas...
—Lo sé, dejarlo ir, lo sé —Ino le había dicho algo parecido hace unos días, cuando visitó la tienda junto con Inojin y Sai en busca de unas kunai personalizadas. La única que jamás le había pedido eso era Hinata, supuso entonces, que quizás se debía a que en parte ella tampoco podía dejarlo ir—. Primero comamos algo, luego iremos a entrenar, después de eso lo que tú quieras.
—¡Esa es la actitud, Tenten-chan!
Desayunaron galletas caseras con té de jazmín, sentadas en la sala de estar de la castaña. Hablaron amenamente sobre la época de su adolescencia, sobre su niñez y sobre las cosas que actualmente le interesaban.
—A veces, cuando recuerdo como me comportaba cerca de Sasuke —sus mejillas se ruborizaron, de pena, pensó—. Me siento tan avergonzada, las cosas que me perdí por eso -la pelirosa recordó aquél tiempo en que su amistad con Ino parecía ser indestructible, las veces que fue cruel con Naruto e incluso con su actual esposo-. Pero ahora, me siento tan afortunada de tener a alguien como Lee a mi lado, y a Metal... él es un niño tan maravilloso.
No pudo evitar sentir un poco de envidia, ¿así se sentiría ella si Neji estuviera allí? Definitivamente no, amaban de formas diferentes.
—Me alegra oír eso, Sakura —mumuró con honestidad, sonrió hacia ella. Después de mucho tiempo, la castaña sintió que esa sonrisa era real.
Hurricane
—¡Ōkashō! —el suelo tembló bajo sus pies, le fue fácil elevarse por los aires para evitar el golpe, desplegó sus pergaminos mientras se encontraba a centímetros del suelo.
—¡Shōryū no Mai! —la muchacha Haruno esquivó con dificultad las armas que caían contra ella, la castaña volvió a pisar con delicadeza el campo de batalla. Sorprendente, se dijo así misma la pelirosa.
Comenzaron una lucha cuerpo a cuerpo, si bien la fuerza de la Haruno era notoriamente superior, Tenten llevaba ventaja por su rapidez, fue cuando invocó un bō, que logró derribar a su compañera, quién desde el suelo soltó una pequeña risa de satisfacción.
—No puedo decir que no me la esperaba —escucharon dos voces provenir desde detrás de los arbustos, cuchicheaban entre sí.
Hinata e Ino las miraban divertidas, la segunda con una mano colocada sobre su cintura, dejando que su cabello cayera en cascada sobre su hombro.
—Con que aquí estaban, ¿pensaban comer en algún momento? —ambas mujeres sonrieron hacia sus nuevas acompañantes, con un rápido moviendo, Tenten hizo desaparecer sus armas con un ligero «puff».
—Vamos allí —sugirió la mayor, apuntando hacia la sombra fresca de un árbol, el calor había llegado de pronto a Konoha.
Se sentaron en el lugar indicado, en ronda. La rubia dejó la cesta que había traído con ella en el centro, la abrió y saco distintos tipos de platillos, desde dangos hasta albóndigas, Tenten se sintió feliz de ver bolas de masa hervidas de sésamo en uno de los tuppers. Sonrió abiertamente por segunda vez ese día.
—Hace unos días fui a dejar un informe a la oficina del Hokage —Sakura parecía fastidiada con solo recordar esa escena— ¡Ese hombre no cambia! Aún sigue leyendo esa novela pervertida.
La castaña se sintió avergonzada de tener uno de sus tomos en su biblioteca, a pesar de nunca haberlo leído.
—Kakashi-san es muy...peculiar —agregó la peliazul, para luego disfrutar de una albóndiga.
—Es un hombre solitario —comentó la Yamanaka, enredando en su dedo uno de los mechones de su cabello. No tocaron nuevamente el tema, esta vez fue turno de Sakura ser el centro de atención—. Veo que decidiste dejarte el cabello largo, frente de marquesina.
—No es así, puerca —la pelirosa tocó los mechones de su cabello que llegaban hasta sus hombros—. No tuve tiempo de cortarme el cabello, y Lee dice que —sus mejillas se ruborizaron, se le hacía extraño, al menos a la castaña, ver que tuviera el mismo comportamiento colegial que muchos años atrás había tenido con el Uchiha— me veo bien así.
—Ese hombre siempre cree que te ves bien —la rubia comió un dango para luego emitir una suave risa—, estoy segura de que podrías estar usando una bolsa de papas y sufrir de calvicie, y Lee aún así te vería como el ente más hermoso sobre la faz de la tierra.
En medio del campo de entrenamiento, la risa alegre de Tenten contagio a sus amigas.
Su corazón dolía cada vez, un poco menos que ayer.
Hurricane
La habían liberado después de hacer unas compras, a pesar de los años, comprar ropa parecía ser aún uno de los planes de las chicas en sus reuniones. Cada una había partido a su hogar con su familia, por su parte, se hallaba caminando por las calles de Konoha.
Se daría el gusto de ir a una casa de té, después de todo hace mucho no hacía más que ir solo a la tienda.
Entró al local y se sorprendió de ver allí al Hokage y a Gai sentados en una de las mesas, hablando amenamente.
—¡Gai-sensei! —exclamó alegre, acercándose a él. El hombre la analizó desde su silla, mirando sus ojos y su sonrisa minuciosamente.
—Mi bella flor —finalmente le devolvió la sonrisa—, me alegra ver que tú llama aún no sé ha apagado.
Y es que el hombre se había preocupado del estado de quién sentía como una hija, le dolía el corazón verla destrozada, por esa razón, cuando notó que su sonrisa era real, sintió paz y felicidad llenando su pecho.
Su pequeña flor, no se había marchitado.
—¿Qué hace aquí, Hokage-sama? —la castaña lo señaló acusadoramente— ¿Usted no debería estar en su oficina?
Kakashi sonrió detrás de su máscara, una gota de sudor resbaló de su frente, ¿a caso todo el mundo le tenía que preguntar eso?
—Deje a un clon a cargo en mi corta ausencia —excusó—, tuteame, Tenten, nos conocemos hace años y en todo caso, estoy fuera de mi despacho.
La joven asintió algo ruborizada, se le hacía algo descortés no llamarlo con honoríficos dada su posición.
—¿Quieres unirte, mi bella flor? —no hubo respuesta de su parte, se sentó frente al peliplata mientras su maestro permanecía en la esquina de la mesa, pronto la tarde cayó, entre anécdotas y peleas absurdas por parte de su maestro, Tenten pensó que aquel, había sido un gran día.
