ninguno de los personajes de Naruto me pertenece.
Advertencia: lenguaje vulgar, violencia, lime, muerte. AU (en el mundo ninja).
Notas: los hechos son cambiados a mi gusto, algunas de las cosas del anime son respetadas en la historia, muchas otras no.
«Mirando fijamente al techo en la oscuridad,
el mismo viejo sentimiento de vacío en tu corazón,
porque el amor viene despacio y se va tan rápido»
Passenger, let her go.
Hurricane
Se encontraba frente a la casa con un ramo de flores en su mano, había estado lejos de casa durante mucho tiempo, se veía allí, con una sonrisa leve en los labios y un traje de anbu envolviendo su cuerpo, pasó sus dedos entre las hebras castañas, cortas y despeinadas. Nejimi lo regañaría, siempre descuidado. Golpeó la puerta y los ojos perlas de su mujer lo recibieron, primero lo inspeccionaron con cuidado, finalmente la mujer se cruzó de brazos.
—¡Estás echo un asco! —era cierto, tenía suciedad en el rostro y algo de sudor, pero no había podido evitar correr a su hogar en cuanto la misión termino.
La abrazó con desesperación, el ramo de girasoles cayó al suelo cuando decidió hacerlo, escondió su rostro en el cuello de su esposa y sonrió contra el.
—Yo también te extrañé, Nejimi.
La Hyūga acarició su cabello con delicadeza, feliz por tenerlo entre sus brazos de nuevo.
—Esto no es, Tenko, no debes de estar aquí.
La frase era confusa, miró a la joven y notó como el escenario se había distorcionado. Veía a Neji un poco lejos de ella, Tenten estiró la mano, intentando alcanzar al muchacho que parecía alejarse más y más en aquel ambiente blanquecino.
—Neji, te amo —pronunció con dolor. El Hyūga no respondió, una sonrisa débil fue lo último que vio antes de despertar con el cabello pegado al rostro y rastros de sudor en su cuerpo.
Se abrazó a si misma, el labio inferior temblaba levemente, los ojos le pesaban, estaban hinchados.
—Debo dejarte ir Neji, no te enfades conmigo.
Suspiró, pasó sus dedos por sus hebras castañas y decidió tomar una ducha, luego iría a la tienda. Quizás visitaría a Ino en la floreria luego de cerrar y finalmente volvería a casa.
Con eso en mente, se puso de pie y caminó hacia el baño, mientras el agua se calentaba, se desnudó, miró al espejo y admiró las cicatrices en su cuerpo, muchas eran algo profundas, otras parecían superficiales. Antes de meterse en la ducha, unos golpes en la puerta de entrada interrumpieron su mañana.
—¿Quién será? —murmuró para si. Envolvió su cuerpo en una toalla y caminó hacia la sala, entreabrió la puerta y se encontró con el Nara mirando fijamente el suelo— ¿Shi-Shikamaru?
—Siento molestarte a estas horas, ayer no estabas cuando vine —la castaña asintió apenada, después de todo ella había llegado a casa en la noche luego de acompañar a Gai hasta su casa. Abrió la puerta y le permitió el paso.
—Estaba a punto de tomar una ducha, ¿te molesta esperarme? —el joven desvió la mirada y negó, algo ruborizado—. Genial, toma asiento, ya vuelvo.
Cuando salió del baño, se encontró al azabache mirando una de las fotos que estaban en la sala. Allí estaban las chicas y ella.
Sakura parecía tener una discusión con Ino, Hinata estaba sonriendo a la cámara con las mejillas ruborizadas, por su parte, se encontraba abrazada a Temari, la rubia la miraba retadoramente mientras que ella le sacaba la lengua en un gesto completamente infantil. La foto la había tomado Karin el día de su cumpleaños, la Uzumaki había pasado por allí casualmente y pidieron que las fotografíara.
Había sido un buen día.
—Esa foto es especial —murmuró la castaña, Shikamaru asintió y dejó el marco en su lugar, retomó su lugar en el sillón color crema que reposaba en medio de la sala— ¿Qué hizo que vinieras a buscarme a estas horas?
Antes de sentarse junto a él, buscó entre los cajones del mueble que tenía la foto un cenicero, lo colocó en la mesita de café y finalmente se acomodó. El Nara agradeció el gesto y le extendió un cigarrillo a la muchacha, dudo un poco, pero finalmente lo aceptó.
—Hace unos días tuve una misión —narró el joven tras darle la primera calada al cigarro—, nos enfrentamos a unos bandidos, su líder tenía el abanico de Temari.
Se sorprendió ligeramente ante la noticia, miró la pared frente a ella, pensando sobre el asunto.
—Yo también me pregunté cómo lo había obtenido —susurró, Tenten contempló al hombre junto a ella.
—Tuve que dejarlo cuando escapé —eso explicaba como lo había tenido—. Lo curioso es que cuando volvimos a la zona con Kankurō, el abanico no estaba, ¿crees que se lo llevaron como recompensa o...?
Algo que notó Shikamaru durante la pelea, fue que la mujer tenía varias cosas que se habían reportado como robadas a lo largo de ese tiempo. Un collar de la líder de un clan de la arena, y el anillo del clan Tetsu, que había sido de su primer patriarca.
El abanico en su espalda había sido quizás lo más llamativo en su vestuario.
—Quiero recuperarlo.
—Eso no es buena idea, Shika —tomó las manos del chico sombra tras dejar el cigarrillo en el cenicero, lo miró con pena—. Yo no voy a decirte que debes dejarla ir, estoy cansada de escuchar eso también, pero —un suspiró brotó de sus labios— es momento que ella descanse, Shikamaru. Puedes recordarla siempre que tú lo quieras, pero debes volver a vivir, por tu bien y por el de ella.
Tras unos minutos de silencio, el Nara entendió que lo que ella decía era cierto. No podía vivir en la miseria como hasta entonces, Temari no lo hubiera querido así, probablemente le patearia el trasero por ello.
—Yo —la castaña lo envolvió entre sus brazos, al principio dudo un poco pero termino correspondiendo a la muestra de afecto, se recostó sobre su hombro e inhaló el olor a jazmín y humo que desprendía, una mezcla extraña pero no le disgustaba—, gracias.
Cuando el abrazo se corto, el muchacho se despidió de su amiga y emprendió su vuelta a casa.
La castaña lo miró desde el umbral de la puerta. Siempre se preguntó qué es lo que habría pasado si su Neji o Temari siguieran allí, ¿al final hubiera logrado estar con él? ¿tendrían hijos? ¿Habría visto como la chica del abanico y el estratega planeaban su boda? Cuando cerró la puerta, se alegró de ya no estar buscando respuestas para esas preguntas, porque ya no importaba lo que «pudo haber sido» sino, «lo que es». Y ella a pesar de todo era una persona afortunada, tenía amigos que la apoyaban y una vida por delante.
Ojalá Shikamaru llegara a la misma conclusión, porque si seguían por el mismo camino, ambos se perderían las cosas maravillosas que tenían en frente.
