Disclaimer: Suzanne Collins hablaba del PTSD, yo tiro al romance; cuanto más, mejor.
Nació y murió una estrella
Despidos
En las semanas que siguieron, Denh estuvo bastante ausente. Se volcó en mantener su trabajo en la mina y dejó de lado lo de la venganza. No habló mucho con Harra.
Ella seguía discutiendo con el tío Donner todos los días, y veía a Fancy trabajar menos risueña. No sabía nada, no podía saber nada más sobre los altibajos de la relación entre Fancy y Denh. Su incursión en el asunto le había costado la mirilla por la que lo podía seguir. Estaba en la inopia. Dejó de salir los sábados, disfrutó de su madre.
No quería influir más, pero se había metido demasiado en el asunto. El barro le llegaba ya a la cadera, pero no fue consciente hasta que intentó mover las piernas para huir. Una noche, Finch vino a buscar a Fancy y a la señora Wood no le sentó nada bien. Eligió mal el día: el tío Donner llegó poco después con Denh, que quizás quería reconciliarse con Fancy.
Fancy fue la primera en ver a Denh, cuando Finch intentaba llamar su atención contándole una heroicidad pasajera. Empalideció. Denh la vio a ella y se tornó rojo. Finch fue el último en enterarse.
–Denh, ¿vienes con el rabo entre las piernas?–, rio entonces, burlón.
Fancy le agarró del brazo para intentar frenarlo.
-–¿Y a ti qué te pasa? ¿Es que te gusta?
Fancy enmudeció y miró al suelo y aquello terminó de encolerizar a Finch. Mientras tanto, a Denh se le ocurrió una idea propia con la que salir de la humillación; no lo habría hecho mejor de haber planeado una guerra.
Agarró a Harra de la cintura y anunció que no venía a ver a traidoras. No dijo "traidoras" pero debería haberlo hecho, porque había adultos en la sala.
¿Fue aquello un detonante? En los días que siguieron, el trabajo de Denh por mantenerse a flote se desmoronó.
El ultimátum llegó a su fin después de un mes. Quizás había sido de los más largos. Por pocos días, Denh se podría haber librado. Le despidieron.
Ocurrió un martes. Llegó por la tarde a la mercería y se quedó fuera mientras Garan Donner charlaba con Harra los últimos minutos de su horario. Garan estaba de un humor extraño y le contó poco a Harra. Denh no dijo nada, ni añadió palabra por la noche. En la mañana, Harra se lo encontró en la puerta de su casa.
–Te acompaño –le anunció, sin más explicaciones. Anduvieron en silencio hasta la mercería.
Allí, una sorpresa le esperaba a Harra. En cuanto llegó, la señora Wood la apartó a un lado.
–Harra, a lo mejor quieres irte de la mercería. Si es el caso, yo te haría una bonita carta en la que te recomendaría a cualquier comerciante de buena voluntad. Incluso se lo diría de viva voz. Vales mucho para este trabajo de tienda, pese a las malas compañías.
La señora Wood no se había tomado nada bien el escándalo de faldas generalizado. Ni la humillación de su hija más preciada, la más parecida a ella… la más guapa. Por alguna razón, quizás el brazo de Denh, culpaba a Harra.
–No me han propuesto ningún trabajo... –empezó diciendo la falta de experiencia de Harra.
– ¿Has preguntado en la nueva panadería? Buscan un asistente. La panadera está embarazada.
Aquello fue suficiente. La señora Wood le pagó a Harra lo que le debía, incluyendo el día mismo, pero prefería que no se quedase a trabajar. Así que en seguida volvió a salir y Denh la miró con las cejas alzadas. También la acompañó hasta la panadería, y Garlic Mellark la acogió con los brazos abiertos. Le pagarían un salario parecido al de la mercería, aunque tenía horarios imposibles. Empezaría al día siguiente, jueves, pero no le comenzarían a pagar hasta el lunes, para medir su valía y enseñarle algo antes de aceptar su trabajo.
Salió por segunda vez ese día a la calle, para encontrarse cara a cara con Denh.
–Por lo menos tú has encontrado algo rápido… –comentó.
Harra asintió en silencio. Juntos, volvieron a casa.
Un reviewcitooo
Gui
SdlN
