ninguno de los personajes de Naruto me pertenece.
Advertencia: lenguaje vulgar, violencia, lime, muerte. AU (en el mundo ninja).
Notas: los hechos son cambiados a mi gusto, algunas de las cosas del anime son respetadas en la historia, muchas otras no.
«Cuando la noche te llame, y la lluvia comience a caer, ¿recordarás mi nombre?
Cuándo estés fuera hasta el amanecer, y las bebidas sigan sirviéndose, ¿crees que sentirás lo mismo?»
SwS, I need to know.
Hurricane
Miró minuciosamente a la ninja que no alejaba su vista de la ventana, alzó una ceja, ¿qué tanto observaba? Se acercó sigilosamente por detrás, colocó las manos detrás su espalda, quizás esa pose logrará intimidarla un poco cuando descubriera su presencia.
Esperó unos minutos, y nada.
Carraspeó intentando llamar su atención, más la mujer no parecía tener interés de apartar sus ojos de la ventana.
—Aiichirō —la castaña volteó a ver al Hokage, sonrió nerviosamente mientras sus rostro adoptaba un ligero tono rojizo, ¿la había escuchado entablar una conversación consigo misma también?—. ¿Qué hay tan interesante allá fuera que no llevaste mi té?
La mujer rió nerviosa, ¿había pasado tan a caso?
Kakashi se inclinó hacia la ventana, en medio de la calle, Shikamaru dialogaba con Chōji y su esposa, de la cual desconocía el nombre. Posó en la joven, una mirada burlona.
—¿Tienes algún tipo de interés en él? Es casado —bien, sabía perfectamente que no miraba al Akimichi, pero no perdería tiempo si tenía oportunidad de molestarla.
—Hokage-sama —un tic nervioso se apoderó de su ojo, apretó sus puños con molestia.
—Es broma —murmuró el peliplata con una sonrisa nerviosa bajo su barbijo—. Puedes tomarte el día libre si lo deseas, llama a Genma para que te reemplace.
La joven sonrió levemente y se puso de cunclillas sobre el marco de la ventana para luego saltar hacia la calle.
Había llegado de sunagakure hace uno dos años y seis meses, Gaara la había enviado como representante tiempo después del fallecimiento de su hermana. Si bien nadie más que el Kazekage, el Hokage y ella tenían conocimiento de las razones de su estadía, su labor se había limitado a simplemente pasar el día con el Hatake y cuidar sus espaldas, siendo designada como anbu por sus misiones completadas de rango S y su manejo de Ninjutsu y Taijutsu.
Se sentía orgullosa de si misma.
Inhaló, la sensación de libertad invadió su cuerpo, como extrañaba su aldea. Caminó en busca de Genma con pereza, colocó sus manos detrás de su cabeza, ¿dónde estaría?
—¡Aiichirō! —giró hacia la persona que la había llamado, Ino Yamanaka sonreía amablemente hacia ella, con un ramo de rosas entre sus brazos— ¿Estás mejor? —sabía que se refería a la misión, sus heridas habían tardado un poco en sanar dada hacia su recientemente descubierta anemia. La rubia le había agradecido haber salvado a su amigo.
—Si, gracias por preguntar —la Yamanaka sonrió levemente, se tocó la barbilla con el dedo índice.
—¿Quieres ir a tomar algo luego? Inojin se quedará en la casa de Chōji por la noche para jugar con Chōchō y Sai pronto se irá de misión —asintió, después de todo un trago no le vendría mal.
Hurricane
Se había dejado arrastrar por Chōji, Naruto y Kiba hacia un bar que en lo particular, no le gustaba nada.
«—Karui me dijo que necesitaba un descanso con tantos deberes del clan, ella cuidara a los niños mientras tanto, la próxima semana le toca a ella -—decía su amigo Akimichi mientras se encontraban frente a Ichiraku ramen.»
Admiraba bastante el matrimonio de sus amigos, eran sumamente compañeros, se cuidaban mutuamente y procuraban que ninguno de los dos se sintiera estresado o cansado, aunque conociendo a Karui estaba seguro de que esa mujer no conocía el término de «relajación».
Así que en ese momento se encontraba junto a sus amigos, con una botella de sake y dos juegos de barbacoa, si Naruto se volviera finalmente el Hokage, probablemente la aldea entraría en quiebra a causa de la gran cantidad de alimentos que consumía. Kiba hablaba sin parar de una chica que había conocido en una misión de rango B, no decía mucho particularmente sobre su personalidad pero parecía ser que le había agradado lo poco que había tratado con ella y su aspecto «atractivo» según palabras del Inuzuka.
El rubio lo escuchaba atentamente, soltando de vez en cuando comentarios como «nadie es tan maravillosa como mi Hinata-chan». Simplemente cursi.
Un poco más lejos de ellos, vio a Ino sentarse en una mesa con Tenten y aquella ninja que había ido a reclamarle un agradecimiento. A diferencia de la última vez, no traía su traje jounin, tenía una ¿Blusa? ¿Suéter? bordo que llegaba hasta el comienzo de su vientre, manga larga, y lo que parecía ser un pantalón típico de la comunidad ninja de color negro. Tenten e Ino hablaban amenamente, se sintió feliz por la maestra de armas, merecía pensar en algo más que el genio Hyūga.
La noche pasó lento, se dedicó a beber y escuchar las conversaciones de sus amigos, cuando el reloj marcó la una, Sasuke se les unió con una pelirroja que no había visto en su vida, ella no dudo en ir hacia la mesa donde estaba su mejor amiga, al parecer conocía a la chica anbu pues comenzó a hablar con ella de forma amistosa, no volvió hasta que una música algo extraña que aseguraba que era solo para que la gente pudiera tocar ligeramente a su compañero de baile comenzó a sonar. Ino comenzó a bailar con Tenten, ligera y alegre, mucha gente bailaba, desde su lugar notó que estaban ebrias, la chica que había llegado con Sasuke se acercó a él y susurró algo en su oído, no los vio de nuevo esa noche.
Media hora después, Tenten había desaparecido igual que Kiba, no iba a preguntar, eran adultos después de todo.
Chōji se llevó a la Yamanaka, ebria hasta la coronilla.
«—La llevaré a su casa, ¿te encargas de Naruto?»
El había afirmado con la cabeza, finalmente habían quedado el Uzumaki y él, a lo lejos podía ver a la castaña sentada en la mesa con el rostro escondido entre sus brazos y tres botellas de sake a su lado. Los demás poco le importaban; como buen ciudadano debía encargarse de aquellas dos pobres almas sumergidas en alcohol.
A las tres de la madrugada, el Nara se encontraba cargando al rubio junto a la ninja que le había salvado la vida, no estaba bien, era obvio, pero al menos podía mantenerse en pie a diferencia del Uzumaki. Lo dejaron en su hogar, el rubio erró varias veces el colocar la llave dentro de la cerradura, cuando lo logró dejó de ser su problema, Hinata sabría cuidar del problemático de su esposo.
Al final quedaron ellos dos, Shikamaru no vio más remedio que llevarla a su casa, no podía articular palabras coherentes y no sabía dónde vivía.
Cuando llegaron a la habitación finalmente, la joven se acercó a él, sonriendo, tenía los ojos entrecerrados a causa del efecto del alcohol y arrastraba las palabras, que mujer más problemática, pensó.
—Eres tan...um —no escuchó lo que dijo, daba igual, se sentó al borde de la cama y la miró, ¿debían de compartir la cama? Sonaba mejor que hacerla dormir en el suelo. Nuevamente se acercó a él, con las manos extendidas acarició su rostro, y se dejó hacer, le permitió acariciar sus facciones torpemente y que plantara sobre su boca aquel beso brusco, sabía amargo, a cigarrillos y alcohol, probablemente ella lo sentía igual.
Se alejó un poco y vio su cara de malestar, lo siguiente que pasó fue que la joven manchó su ropa con vómito. Chasqueó la lengua, la llevó al baño y la desvistió, intentó no mirar más allá de lo debido, sus pechos rebotaron cuando quito la prenda de arriba, no traía sostén. Su atención fue desviada a causa de las cicatrices en su torso, entre sus pechos al menos, había una gran cicatriz, se veía horrible, podía jurar que aquello le había dolido como el demonio.
Suspiró.
Lavó la suciedad que cargaba y la llevó hacia la habitación otra vez, buscó ropa, y cuando se la tendió, ella la arrojó, lejos de la cama. Sacudió los brazos en un gesto sumamente infantil acompañado con un pequeño hipo a causa de la ebriedad.
—No quiero —lo tomó entre sus brazos y se arrojó a la cama con él, permaneció allí, quieto hasta que sintió su respiración tranquila junto al ritmo calmado de su corazón. Cerró los ojos, si fuera Temari, no sentiría la culpa que siente en ese momento.
