ninguno de los personajes me pertenecen.
Advertencia: lenguaje vulgar, violencia, lime, muerte. AU (en el mundo ninja).
Notas: los hechos son cambiados a mi gusto, algunas de las cosas del anime son respetadas en la historia, muchas otras no.
«Bebimos demasiado, sostenía tu cabello hacia atrás mientras estabas vomitando. Entonces tú sonreíste por encima de tu hombro, por un momento estaba completamente sobrio. »
James Arthur, Say you won't let go.
Hurricane
Se despertó con una resaca de mierda, la habitación parecía dar vueltas levemente, el cuerpo le dolía como el demonio, como si la hubieran golpeado hasta que perdiera la conciencia. Pasó mucho tiempo hasta que lograra notar que no estaba sola, el cabello de su acompañante le hacía cosquillas en la zona de sus pechos desnudos.
La boca le sabía a una mezcla desagradable y amarga de saliva seca y sake, revuelto con el mal aliento característico de las mañanas.
Oyó el canto de las aves anunciando el comienzo de un nuevo día en la aldea escondida entre las hojas.
Miró al joven que a diferencia de ella, estaba completamente vestido, sintió la suavidad de sus cabellos entre sus dedos.
Suspiro.
—No hicimos nada —balbuceó con los ojos cerrados—, quédate así.
Aunque en el fondo deseaba levantarse y beber todo un río, aunque también quisiera ir a orinar como nunca, se quedó acostada en la cama desconocida, acariciando los cabellos de su compañero de sueño.
Hurricane.
Estaban sentados en una mesa pequeña, una taza humeante de café la obligó a hacer una mueca de asco. Ah, como odiaba el café.
—Sirve para la resaca —informó el Nara, rodó los ojos y se obligó a dar el primer sorbo, arrugó la nariz con desagrado.
—Tan asqueroso como lo recordaba —el Nara sonrió, haciendo esfuerzo por no soltar ningún comentario ácido.
No hablaron mucho más,a él no le apetecía hablar con ella y ella temía indagar en su vida. La ropa del joven le quedaba grande, se le caía y rozaba sus clavículas, se sentía apenada, de todas formas, se había vomitado.
Terminaron el desayuno en silencio, le ofreció quedarse hasta que la ropa se secara y ella se negó, Kakashi ya estaría molesto por su retraso. Se despidieron en la entrada de la casa, prometió llevarle su ropa luego, él no esperaba que eso pasara.
Al final, Shikamaru cerró la puerta, feliz de haber tenido compañía después de tanto tiempo. Algo le dijo que necesitaba más de eso.
Hurricane
—Llegas una hora y media tarde —el Hatake parecía estar feliz de su retardo a pesar de todo, como si supiera lo que le había pasado y el asunto le diera gracia, como si fuera gracioso haberse embriagado hasta olvidar su nombre y despertar con un desconocido, si al menos hubieran tenido sexo, pensó, no sentiría tanta molestia por todo el asunto.
Pero sabía que él no era ese tipo de hombre, Ino se lo había dicho.
—Lo siento, Hokage-sama —se inclinó, sin vergüenza y sin sentirlo realmente, pero tenía que decirlo, al menos eso creía.
—Que no se vuelva a repetir —lo cierto es que le importaba un comino si ella llegaba tarde, porque lo hacía o si siquiera llegaba realmente, pero debía de estar ahí, cumplir con su trabajo y tolerar aquellas horas de papeleo junto a él.
Hizo un gran esfuerzo mental para no intentar recordar que había pasado en la madrugada, decidió concentrarse en el trabajo.
Hurricane
La resaca la obligó a gruñir, tapo con su brazo su rostro, tratando de evitar que el sol filtrara sus ojos y comenzara a dolerle aún más la cabeza.
Sintió la calidez del cuerpo a su lado, el Inuzuka le daba la espalda, eso suponía. Se giró hacia su lado, observó su ancha espalda y trazó con sus dedos la cicatrices que había dejado en ella.
Si era sincera consigo misma, siempre había deseado que su primera vez fuera con Neji, deseaba entregarse a él en todos los modos que le fueran posible. Al final eso no pasó, y ella recordaba vagamente a quien se había apropiado de su virginidad, era una misión en la cual tuvo que dejar atrás muchas cosas, nadie se lo había pedido, eso lo sabía, pero era lo suficientemente inteligente como para entender de que iba el encargo, esa noche sus manos se mancharon de sangre, aquel joven había dañado a muchas mujeres y su deber había sido exterminarlo, aunque no quisiera.
—Si sigues haciendo eso me sentiré a gusto y no dudaré en invitarte de nuevo —soltó una risa ronca, a causa del sueño, negó levemente y después de unos segundos se levantó para vestirse. No debía sentir culpa, se repitió mentalmente, «debo dejarlo atrás».
Algo en su interior le dijo que era momento de hacerlo, definitivamente.
Fin de la primera parte.
¡Ah! Lo 100to. (?)
No sé si en realidad no he publicado por no tener teléfono o por el hecho de que me daba flojera abrir fanfiction desde la pc.
Pero en fin, tengo celular (prestado) y, oh por buda, ¡no tiene guión largo!
Mañana estaré publicando el comienzo de la segunda parte (más larga y el verdadero comienzo de la trama). Sin más que decir, nos leemos luego. (?)
