Disclaimer: ninguno de los personajes de Naruto me pertenece.
Advertencia: lenguaje vulgar, violencia, lime, muerte. AU (en el mundo ninja).
Notas: los hechos son cambiados a mi gusto, algunas de las cosas del anime son respetadas en la historia, muchas otras no.
«Quiero que me beses como si fuera la última vez. Di que no puedes comer, no puedes dormir, no puedes respirar sin mi. »
Hayley Kiyoko, Wanna be missed.
Hurricane
Parte II:Hurricane.
Habían pasado tres meses desde la última vez que sintió culpa alguna por atreverse a mirar hacia delante. Tres meses en los que se permitió expresar libremente lo que sentía y lo que pensaba, en los cuales regalaba sonrisas sinceras y no solo para dar gusto.
Se sentía bien, después de tanto tiempo.
Las pesadillas habían disminuido, y a pesar de que aún el joven Hyūga seguía presente en sus sueños, no eran más que furtivos recuerdos de que aún estaba allí, en su corazón.
Finalmente Naruto Uzumaki había sido proclamado Hokage, aunque había sido un asunto dejado de lado después de tantos incidentes, el rubio ya tenía el puesto por el cual había luchado tanto. Fue casi al mismo tiempo que Hinata anunció su segundo embarazo.
«—Himawari, si es niña —pronunció la castaña en medio de sus tantas reuniones de amigas. Karui bebía té tranquilamente, Sakura por su parte discutía con Ino sobre si el bebé sería niño o niña. Hinata le sonrió complacida—. Creo que a Neji le gustaría. »
También le había llegado el rumor de que la prima del nuevo Hokage esperaba un heredero del Uchiha, no se había molestado en indagar. Llegaba a ver a la pelirroja pasar por la tienda de la Yamanaka, algunas veces.
«—Le gustan mucho las flores, eso parece. »
Ino había parecido más interesada sobre el supuesto embarazo de la que al parecer, era la novia de Sasuke. Había llegado a la conclusión de que quizás el no era capaz de querer realmente a nadie a pesar de todo, y solo usaba a la gente para su beneficio.
En ese momento se hallaba en su tienda, observando la vidriera, procurando que no se encontrara ninguna nota de polvo sobre sus estantes. La campanilla sonó anunciando un nuevo cliente, frente a ella, Lee y Metal Lee sonreían enormemente.
—¡Buenos días bella flor! —el pequeño primogénito de su amigo, se encontraba mirando con curiosidad el bashōsen que reposaba a espaldas de la castaña. Tenten le sonrió.
—¿Qué los trae por aquí, Lee?
—Naruto nos solicita —asintió levemente y prometió ir luego de cerrar la tienda. Cuando escuchó la campanilla que anunció que sus mensajeros salían, se puso de pie y rebuscó en sus bolsillos la llaves.
Cuando salió del local, sintió la presencia de alguien más a sus espaldas, no le dió importancia, se limitó a cerrar cuidadosamente el lugar. Cuando terminó, decidió voltear.
No podía decir que no se sorprendió de ver a la mujer de cabellos rojizos, con una canasta en sus manos, tenía las mejillas sonrojadas. Inevitablemente desvío sus ojos hacia su no muy abultado vientre, se notaba el embarazo, pero no debía de tener muchos meses.
—Buenas tardes, Tenten-san —se inclinó a modo de saludo, no le respondió—. Yo, eh...Naruto dice que... —parecía ser que a pesar de aquél rostro apacible y la seguridad que parecía irradiar en los pasillos del hospital donde también trabajaba junto a Sakura, se había esfumado por completo—, venía a invitarte a una reunión.
De la canasta sacó lo que parecía ser una invitación, no vio muchas más, supuso que no había invitado a tantas personas.
—¿Por qué? —cuestionó, no habían cruzado palabra más que por alguna que otra misión, dos veces, en total.
La Uzumaki solo acarició su vientre, claro, el bebé, ¿entonces quería hacer una de esas extrañas fiestas que le habían hecho a Hinata? Eso tenía el nombre de Naruto en todos lados.
—Gracias, entonces —Karin pareció satisfecha con esa respuesta, por lo que simplemente se marchó de allí sin agregar más nada.
Que mujer más extraña, pensó.
Hurricane
Eran muy pocas las veces en las que había decidido ayudar a Ino en la tienda, pero esta vez, por alguna razón, sus pies lo habían conducido allí.
Por lo que en ese momento, se encontraba regando margaritas en la parte de atrás de la tienda.
«—Las flores frescas son las mejores.»
Ojalá le interesara.
A lo lejos podía escuchar la calmada voz de Sai, intentando lograr que su pequeño hijo tratara correctamente en su lienzo lo que parecía ser una casa; el canto de las aves y el viento removiendo las hojas de los árboles.
Había pasado mucho tiempo desde que se había sentido realmente en calma, y por unos segundos creyó que nada malo había ocurrido realmente.
—¡Shikamaru! —Ino lo miraba desde el marco de la puerta, se había apoyado y cruzado sus brazos por debajo del pecho—. Naruto-sama te solicita en su despacho.
Se le hizo extraño ponerle honorífico a aquel cabeza hueca, pero realmente lo merecía, ¿no?
Dejó la regadera en manos de su amiga antes de salir de la tienda. Saltó por los tejados, no muy lejos de él, logró divisar a lo que quedaba del Team Gai llegando a la torre Hokage, junto al pequeño hijo de Sakura y Rock Lee.
Trató de alcanzarlos, algo de compañía no le vendría mal.
—¡Tenten! —quedó tan solo a unos cuantos pasos, la aludida volteó y extendió en su rostro una sonrisa amable. Hace mucho no se veían—. Hola, Lee.
—Hola Shikamaru, ¿también te llamaron? —el pupilo de Gai parecía estar más efusivo de lo usual, después de todo las misiones eran muy extrañas en esa época tan pacífica.
—Si, ¿seremos solo nosotros?
—Creo que Kakashi-sensei vendrá con nosotros —comentó el de cabello con forma de tazón—, a él también tuve que avisarle.
Luego de la breve conversación, entraron juntos al edificio, Metal Lee sujetaba con fuerza la mano de su progenitor, observando a Tenten, con los ojos muy abiertos.
—Tía —la castaña estaba un peldaño más abajo que ellos, miró un poco más hacia abajo a pesar de eso— ¿Que era ese plumero gigante?
No pudo evitar reír.
El bashōsen era algo que en realidad, no le pertenecía. Pese a eso, al demostrar que era la única que había podido utilizarlo (aunque en su momento le pareció una exageración, ahora no podía evitar mostrarse orgullosa), se lo entregaron bajo la condición de que aprendiera a darle un uso adecuado, siempre de manera segura.
Lo había hecho por un tiempo, tras la muerte de Neji. Fue por esa misma razón que se unió a la Haruno, ella solía revisarla luego de sus entrenamientos, su chakra aún no se acostumbraba.
—Es un obsequio, ¿te interesa? —el pequeño asintió, su padre jaló de su mano para que se apresura a subir—, algún día puedo enseñarte cómo se usa.
Y aunque sabía que eso no era cierto, la sonrisa del pequeño basto para que lo pensara al menos un poco más.
Hurricane
—Deben vigilarlo, asegurarse de que ninguna otra reliquia sea arrebatada —no se sorprendió en lo absoluto, cuando Naruto les informo que la misión tenía que ver con aquellos bandidos, Tenten creía que el destino se empañaba en reunirlos, quizás por algo—, pueden retirarse, saldrán mañana en la mañana.
Fueron saliendo de a poco, sin embargo, Shikamaru y Tenten se quedaron allí, observando con una sonrisa divertida al Hokage.
—¿Qué?
—Ser serio no es lo tuyo —comentó el Nara—, eres demasiado problemático para eso.
—Cállate —el rubio pareció avergonzado— ¿Se quedaron para molestarme?
—No, quería preguntarte sobre la invitación de Karin —manifestó la castaña, el rubio se mostró pensativo.
—Ah, eso, no le dije que te invitara si es lo que quieres saber. Le sugerí la idea porque realmente está muy sola, el teme casi nunca está, y ella se siente algo sola, ahora que soy Hokage...Bueno, me pareció buena idea de que haga lo mismo que Hinata-chan.
Sonrió levemente hacia su amiga, con la esperanza de que aquello pudiera convencerla de ir.
—Solo iba a invitar a unas pocas personas, supongo que le agradas y por eso lo hizo.
No le daba emoción ir, sin embargo, se prometió mentalmente en hacer un lugar en su agenda para aquel evento.
—¿Y tú Shikamaru? —miró a la castaña de reojo, quién lo interpretó como una señal de que deseaba estar a solas con el Hokage. Se despidió con una reverencia y se marchó.
El silencio inundó el despacho, el Uzumaki sabia que pedir que el asistiera a esa misión no era lo ideal, pero al mismo tiempo deseaba que su amigo encontrara las respuestas que necesitaba.
El azabache apretó ligeramente sus puños, sabía que debía de dejar el tema atrás, pero, algo en su interior decía que lo correcto era poder atrapar a aquellos ninjas que había hecho tanto daño.
—Me gustaría saber si tienen algún dato de ellos, podría ayudarnos a elaborar algún plan.
Naruto apoyó su mentón sobre la palma de su mano, no lo había pensado de ese modo.
—¡Aiichirō! —la joven apareció con una nube de humo, vestía su tan característico traje de jounin—. Ayuda a Shikamaru a encontrar información del Clan Sandorōzu, tiene acceso al almacén de la biblioteca si es necesario.
Pudo distinguir cierto fastidio en el rostro femenino, movió ligeramente su cabeza en señal de haber aceptado las órdenes.
—Vamos, Nara-san.
Hurricane
—Así que, las aguas termales de Nendo —golpeteo ligeramente sus dedos sobre la barra del bar, junto a ella descansaba un pequeño vaso con sake. Necesitaba relajarse un poco antes de ir a la misión, mucho tiempo había pasado desde que se enfrentó a aquellos bandidos. Recordaba casi difusamente a algunos de ellos, había a quien si lograria distinguir aunque pasaran los años.
Solía verlo en las penumbras, con el torso y el rostro manchado de sangre, sus ojos vacíos parecían acusarla.
Había sido la primera persona que asesinó, había sido difícil recuperarse de aquello, luego, las cosas se tornaron con tal naturalidad que no se sorprendía de ver sus manos manchadas de sangre.
«Debías hacerlo, Tenten», solía decirle Lee.
Pero él no tenía ni idea de lo que se sentía ser acosada por aquel fantasma, estaba rodeada de ellos.
Acercó el vaso a sus labios, cerró sus ojos y dejó que el olor a alcohol inundara sus fosas nasales.
El sonido de un vaso siendo apoyado sobre la barra, la sacó de su trance.
—Buenas noches, Tenten —abrió los ojos pesadamente, el Hatake sonreía detrás de su máscara— ¿Preparándote para la misión?
—Algo así, ¿usted? —la comisura de sus labios tembló, intentando formar una sonrisa.
—Vine a acompañar a Gai —el peliplata señaló con el mentón al hombre en silla de ruedas, quién extendía un ramo de flores a una mujer de cabellera rubia y sonrisa cálida—. Tenía una cita, no podía creerlo.
—Vaya, quién dirá que Gai-sensei —río levemente, dió un trago a su bebida bajo la mirada atenta del hombre—. ¿Se quedará aquí, Kakashi-sensei?
—Tuteame, hace ya mucho tiempo somos del mismo rango.
Sonrió amablemente, aquellos días parecían lejanos, cuando solía disfrutar de sus entrenamientos con Neji y almorzar con su equipo luego de un largo día.
—Por supuesto.
Se hicieron compañía mutuamente hasta que la castaña decidió que era momento de ir a casa, el hombre decidió acompañarla a sabiendas de que era una mujer capacitada para cuidarse sola; no iba a mentirse, le producía un sensación gratificante hablar con ella.
No había quitado eso de su mente desde la última vez que se encontraron en aquella casa de té.
Se despidieron con un simple gesto de manos, prometiendo quedar luego de la misión en el mismo bar, quizás con el resto del equipo, eso seguramente pasaría si tenían éxito.
En un punto más apartado, Shikamaru Nara reposaba su mentón sobre la palma de su mano, un café humeante descansa a su lado. La biblioteca había cerrado hace una hora, por lo que se encontraba en el hogar de la joven que parecía ser guardia del Hokage, su casa se encontraba a unas calles de la biblioteca.
Era un lugar pequeño, un monoambiente que solo tenía una barra en función de mesa, algo así como un intento casi fallido de hacer ver la casa un poco más grande, el baño se encontraba cerca de la cama, que descansaba en un rincón de la habitación, la distribución de los muebles estaba bien, el espacio no parecía ni muy pequeño ni muy grande.
Pensó que era una mujer solitaria.
—¿Encontraste algo? —volteó hacia ella, Aiichirō se encontraba en la misma situación que el, solo que en lugar de café tomaba lo que parecía ser una chocolatada.
—Um, ¿qué? —pestañó varias veces, se hubiera dormido si no fuera porque el hombre le había hablado.
—Sobre el clan.
—Si, yo —intentó encontrar la línea que había estado leyendo y repitiéndose para no olvidarla—, hace muchos años era un clan que residía en la arena —eso, por supuesto, ya lo sabía, en todos sus años viviendo allí, su tutor la había instruido sobre los clanes más poderosos de la aldea—. Era un clan algo parecido al Hyūga, se dividían en dos ramas, la segunda debía de cuidar el anillo que se le otorgaba a la matriarca, ellos se lideraban por mujeres desde la muerte de su cuarto líder masculino, su esposa tomo el mando y cambiaron la tradición —eso lo había encontrado en el libro, a pesar de saberlo necesitó leerlo para recordarlo.
—¿No hay más?
—Su matriarca, Yume Sandorōzu, hija de la primera, fue asesinada por su hermana Izumi Sandorōzu, tomó el mando del clan y desaparecieron de la aldea tiempo después de exterminar completamente a la rama principal —Shikamaru no lograba entender el porqué eso influenciaba en las acciones de ellos.
—Bueno, creo que eso bastará —asumió que con la información que ambos habían recolectado, podrían hacer un estrategia para al menos atrapar a uno de ellos, ya sabiendo los tipos de jutsus que usaban—. Creo que debería irme.
—Puedes quedarte si lo deseas, podrás ir por tus cosas antes de partir —el Nara observó a la castaña, sus mejillas estaban rojas, seguramente aún se encontraba avergonzada por la última vez que pasaron la noche juntos.
—Está bien.
Mientras el azabache dormitaba a su lado, deseo que así fueran todas las noches de su vida.
Pero eso no pasaría.
